🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº6501 ACTIVO

Barmanou

Barmanou es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Chitral, Khyber Pakhtunkhwa, PK. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Barmanou?

Ubicación
Chitral, Khyber Pakhtunkhwa, PK
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
35.733, 71.73
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Barmanou?

El barmanou es un hombre salvaje cubierto de pelo del que hablan los pastores del Hindu Kush, en el norte de Pakistán: el distrito de Chitral y las cordilleras vecinas, no los desiertos de Baluchistán, mil kilómetros al sur. Su nombre viene del khowar, la lengua de Chitral, y su expediente en la criptozoología occidental descansa casi por entero en un solo investigador. Entre 1987 y 1990 el zoólogo hispanofrancés Jordi Magraner pasó diecinueve meses en el distrito, aprendió la lengua local y levantó 27 relatos de encuentro con un protocolo propio: un cuestionario de 63 preguntas sobre anatomía, retratos robot y un juego de imágenes entre las que el testigo debía elegir. Publicó el resultado en 1992 y concluyó, de forma muy discutida, que sus testigos describían a un homínido arcaico superviviente. Después se quedó en Pakistán, viviendo con los kalash del valle de Bumburet, hasta que fue asesinado allí el 2 de agosto de 2002 junto a un muchacho de su casa. El crimen sigue sin resolverse. Nunca se ha presentado un hueso, un pelo ni una fotografía del barmanou, y todas las muestras himalayas atribuidas a un hombre salvaje que han llegado a un laboratorio han resultado ser de oso.

¿Cuál es la historia de Barmanou?

El barmanou tiene un solo expediente serio, y lo levantó un solo hombre. Casi todo lo que se ha publicado sobre la criatura desciende, a dos o tres saltos, de un informe de 1992 firmado por un zoólogo hispanofrancés llamado Jordi Magraner, que pasó quince años en las montañas del norte de Pakistán y fue asesinado allí. Magraner nació en Casablanca, en una familia de origen valenciano, y creció en Valence, en la Drôme francesa. En 1974 Bernard Heuvelmans y Boris Porchnev habían publicado L'Homme de Néanderthal est toujours vivant, donde sostenían que un homínido arcaico —el Homo pongoides de Heuvelmans— había sobrevivido hasta hoy. Magraner lo leyó y, en lugar de discutirlo, decidió ir a contrastarlo con testigos, como zoólogo. Eligió Chitral, en el Hindu Kush, entonces en la Provincia de la Frontera del Noroeste paquistaní, y el razonamiento está en el informe: las demás regiones candidatas —la URSS, China, Irán, Afganistán, Vietnam— estaban cerradas o eran inseguras; Chitral era agreste, apenas turístico, poco poblado (contabiliza once habitantes por kilómetro cuadrado) y, sobre todo, allí no se había investigado nunca al hombre salvaje, de modo que la población no podía venir condicionada por investigadores anteriores. Hizo dos campañas: de diciembre de 1987 a octubre de 1988 con el fotógrafo Yannick L'Homme, y de enero a octubre de 1990 con el historiador Erik L'Homme; diecinueve meses en total. Él y sus compañeros aprendieron la lengua local para interrogar directamente a los testigos y no a través de intérpretes, lo que —escribe— le permitió evitar los errores, las simplificaciones y los olvidos de los traductores del lugar. El protocolo es lo que da valor al expediente. Cada relato se levantaba como un acta: datos de la observación; el relato espontáneo del testigo, repetido tres o cuatro veces sin interrumpirle; un cuestionario de 63 preguntas sobre anatomía, formuladas primero en orden y después desordenadas; un primer retrato robot dibujado con sus respuestas; después un juego de imágenes —grandes simios, homínidos fósiles, el yeti, Gigantopithecus, aborígenes, monos y osos en las posturas más humanas posibles— del que el testigo elegía lo que más se parecía a lo que había visto; y por último un retrato definitivo. De todo el material reunido retuvo 27 encuentros como utilizables. El testimonio número dos es representativo, y va fechado y con nombre: Purdum Khan, pastor chitralí de 52 años entrevistado el 25 de enero de 1988, contó haber observado durante dos horas a un hombre peludo en septiembre de 1977, a 3.400-3.500 metros, sentado con las piernas cruzadas comiendo larvas de hormiga, con los arcos superciliares muy marcados, sin cola, sin colmillos, y que al caminar erguido metía los pies hacia dentro. La mayoría de sus informantes eran gujars, los pastores nómadas que son el único grupo de Chitral que vive de verdad en altura y el peor situado en una sociedad rígidamente jerarquizada. Magraner concluyó que el animal que describían sus testigos era el Homo pongoides de Heuvelmans, es decir un homínido de tipo neandertal superviviente, y publicó Les hominidés reliques d'Asie centrale en 1992 con la asociación Troglodytes, en Valence. Y luego se quedó. Siguió recogiendo relatos —Loren Coleman cifra en más de cincuenta los que llegó a reunir— y se instaló en los valles kalasha, con los kalash, el pequeño pueblo indoario de Bumburet, Rumbur y Birir que conservó su religión y su calendario cuando Chitral se islamizó. Aprendió a vivir como ellos. El 2 de agosto de 2002 apareció degollado en la casa que tenía alquilada en Krakal, en el valle de Bumburet. Un muchacho de su casa, Wazir Ali, fue asesinado del mismo modo; un tercer hombre a su servicio desapareció. En pocos días se detuvo a seis sospechosos de la zona. Faltaban un ordenador y un teléfono por satélite. Junto al cuerpo quedaban las cintas y los papeles de quince años de entrevistas. Fue enterrado, por deseo propio, por sus amigos kalash y según la costumbre kalash. Más de veinte años después no hay ningún condenado. Un detalle conviene señalarlo en vez de disimularlo: la prensa española y la paquistaní le atribuyeron 35 años y un nacimiento en junio de 1967, mientras que sus biografías francesa y catalana dan el 6 de diciembre de 1958 en Casablanca. La fecha de 1958 es la que encaja con el resto del expediente, incluida la propia crónica de El Mundo, que lo sitúa investigando anfibios en el museo de historia natural de París a mediados de los ochenta y montando con sus ahorros una expedición ya en 1987.

Cronología: los hechos documentados de Barmanou

  1. 1974 Bernard Heuvelmans y Boris Porchnev publican L'Homme de Néanderthal est toujours vivant (Plon, París), donde sostienen que sobrevive un homínido arcaico al que llaman Homo pongoides. Magraner señala ese libro como el origen de su investigación y construye su cuestionario de campo directamente a partir de su descripción.
  2. septiembre de 1977 Purdum Khan, pastor chitralí, dice haber observado durante dos horas a un hombre peludo a 3.400-3.500 metros, a tres o cuatro metros por debajo de él, sentado con las piernas cruzadas y comiendo larvas de hormiga. Prestó el relato a Magraner el 25 de enero de 1988, con 52 años; es el testimonio número dos del informe, con un dibujo hecho a partir de sus respuestas.
  3. diciembre de 1987 – octubre de 1988 Primera misión a Chitral, con el fotógrafo Yannick L'Homme. Se dedica a desbrozar el terreno: la flora y la fauna del distrito, las lenguas locales y qué valles podrían sostener a semejante animal.
  4. enero – octubre de 1990 Segunda misión, con el historiador Erik L'Homme, para afinar el método y concentrarse en los valles seleccionados en 1988. Las dos campañas suman diecinueve meses y dan 27 relatos de encuentro aprovechables, la mayoría de pastores gujars.
  5. 1992 Magraner publica Les hominidés reliques d'Asie centrale con la asociación Troglodytes, en Valence. Deja constancia de que en Chitral no circula ninguna leyenda, mito ni folclore sobre estos seres, de que los pastores los llaman jangali moch —hombre del bosque— y concluye que corresponden al Homo pongoides de Heuvelmans.
  6. mayo de 1994 En el valle de Shishi Kuh, Magraner, Anne Mallasse y un tercer acompañante dicen haber oído, ya de noche, dos series de gritos guturales insólitos. Se iba la luz y no pudieron seguirlos. Es lo más parecido a una observación de primera mano en todo el expediente, y es un sonido.
  7. 2 de agosto de 2002 Magraner aparece degollado en la casa que tenía alquilada en Krakal, en el valle de Bumburet. Wazir Ali, un muchacho de doce años de su casa, es asesinado del mismo modo; un tercer empleado, refugiado afgano, desaparece. Faltan un ordenador y un teléfono por satélite.
  8. 7 de agosto de 2002 Dawn informa de que la policía ha detenido a seis sospechosos de la zona. El diario anota que Magraner llevaba doce años investigando el barmano de las montañas de Chitral y que los ritos funerarios los oficiaron, por deseo suyo, sus amigos del valle kalash y no su familia.
  9. 11 de agosto de 2002 El Mundo publica la primera reconstrucción española del caso. Describe lo que la policía encontró junto al cuerpo: centenares de documentos y las cintas de decenas de entrevistas, y reproduce el relato de Purdum Khan. Le atribuye además 35 años, una cifra que no encaja con el resto de su biografía.
  10. diciembre de 2013 Raheal Ahmad Siddiqui visita el cementerio kalash de Bumburet y le llevan hasta una tumba insólita: la de un zoólogo español enterrado como kafir entre los kalash. Deja anotados los ataúdes de alrededor rotos por el vandalismo, y escribe que la gente del lugar recordaba a Magraner con cariño: un hombre que alquiló una casa, comía lo que se comía allí y se iba semanas a la montaña con sus perros.
  11. 2014 Bryan Sykes y sus colegas publican en Proceedings of the Royal Society B el primer barrido genético sistemático de pelos atribuidos a primates anómalos: 30 muestras, todas de mamíferos conocidos, con dos pelos himalayos —uno de Ladakh y otro de Bután— emparentados con un oso polar pleistocénico.
  12. 2017 Lan, Gill, Bellemain, Bischof, Nawaz y Lindqvist reabren la cuestión en la misma revista con 24 ejemplares, entre ellos material paquistaní. Todas las muestras presuntamente de yeti resultan ser osos pardos o negros locales; el pelo de Ladakh se agrupa con el oso pardo del Himalaya, Ursus arctos isabellinus, una población relicta de separación temprana.
  13. 27 de abril de 2025 Ferran Barber vuelve sobre el asesinato en El Español: sigue sin resolver más de veintidós años después, con un rumor sobre la vida privada de Magraner que, según un amigo que escribió a su hermana, bloqueó de hecho cualquier intento serio de investigar otros móviles. No hay ningún condenado.

¿Hay una explicación racional para Barmanou?

Lo interesante del barmanou es que el mejor escéptico disponible es el propio Magraner, y que la descripción moderna más repetida de la criatura lo contradice. No es una leyenda, y eso corta por los dos lados. Magraner es tajante: «A Chitral il n'y a pas de véritable légende, mythe ou folklore qui circule à propos des Hominidés reliques» —en Chitral no circula ninguna leyenda, mito ni folclore auténtico sobre estos seres, ni existe representación icónica o abstracta de ellos—. Lo que encontró fue una división por clase social: los pastores y leñadores que trabajan los pastos de altura describían un animal físico y lo llamaban jangali moch, hombre del bosque, explícitamente hombre pero no humano; la población del fondo del valle, que no había visto nada, archivaba esos relatos como espíritus y genios. De modo que una ficha que presente el barmanou como folclore antiguo se equivoca; pero también se equivoca la que tome veintisiete entrevistas por prueba de una especie. Los pies vueltos hacia atrás no son de aquí. El rasgo existe de verdad en el sur de Asia y pertenece a otra criatura: la churel o pichal peri, la aparecida femenina de la creencia panyabí y surasiática. William Crooke, que escribía en 1894 para el servicio etnográfico de las Provincias del Noroeste, la describe sin rodeos —«invariablemente tiene los pies del revés, los talones delante y los dedos detrás»— y en esa misma página anota lo lejos que viaja el motivo: el Gira, espíritu de las aguas del Konkan; las huellas del diablo hacia atrás en la nieve en un relato de Devon; los antropófagos del monte Ímao de Plinio; la raza del monte Nilo de Megástenes. Es un motivo errante, no un rasgo de Chitral. Y el propio cuestionario de Magraner zanja lo que sus testigos declararon: el carácter 54 de su lista es pieds en dedans, pies hacia dentro, y la pregunta ofrece «hacia fuera, hacia dentro o rectos»; la inversión ni siquiera figura entre las opciones. Los osos. Magraner argumentó contra ellos, y su argumento merece exponerse: los rastros atribuidos al animal son bípedos, una huella detrás de otra en una sola línea, mientras que el oso camina a cuatro patas y deja dos líneas; además las huellas de oso llevan marcas de garras y estas no. En contra juega que su propia lista de fauna de Chitral incluye tanto al oso pardo Ursus arctos como al oso negro asiático Selenarctos thibetanus, y que cada vez que se ha analizado material himalayo atribuido al yeti ha salido úrsido. Sykes y sus colegas secuenciaron en 2014 treinta pelos atribuidos a primates anómalos y hallaron mamíferos conocidos, con dos muestras himalayas emparentadas con un oso polar pleistocénico. Lan, Gill, Bellemain, Bischof, Nawaz y Lindqvist revisaron la cuestión en 2017 con un muestreo más amplio que incluía material paquistaní, y todos los presuntos ejemplares de yeti resultaron ser osos pardos y negros locales: el pelo «yeti» de Ladakh se agrupa con el oso pardo del Himalaya, Ursus arctos isabellinus, una población relicta que se separó pronto de los demás osos pardos. Eso no es una opinión: es secuenciación con revisión por pares. El método tiene un agujero, y es un agujero clásico. Magraner construyó sus 63 preguntas a partir de la descripción del Homo pongoides de Heuvelmans —lo dice él— y después consignó que todos sus testigos eligieron el Homo pongoides del juego de imágenes. Un cuestionario derivado del objetivo, mostrado junto a dibujos del objetivo, es un diseño que tiende a encontrar el objetivo. Él conocía la objeción y la respondió con la coherencia interna de los relatos; sigue siendo la razón más fuerte para tratar el expediente como testimonio y no como prueba. Y al cabo de quince años no hay nada físico. Ni una fotografía, ni un hueso, ni un pelo de origen desconocido. Magraner hizo moldes de huellas; un molde no es un ejemplar. Hasta el nombre está sin cerrar. Las obras de referencia criptozoológicas glosan barmanu como «el gran peludo»; el escritor Gabi Martínez, que reconstruyó la vida de Magraner, recoge que puede leerse como «el robusto». Las dos lecturas no son compatibles, ninguna se apoya en un diccionario y el informe de Magraner —que cita en su bibliografía un diccionario khowar-inglés y glosa términos khowar en otros pasajes— no traduce la palabra en ningún momento.

¿Se puede visitar Barmanou?

No hay ningún lugar del barmanou que visitar. Lo que existe es el distrito donde se levantó el expediente, y es un sitio real con dificultades reales. Dónde. Chitral, en el Hindu Kush de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera afgana; su techo es el Tirich Mir, 7.708 metros. Los valles kalasha —Bumburet (Mumuret), Rumbur (Rukmu) y Birir (Biriu)— se abren sobre el río Chitral unos veinte kilómetros aguas abajo de la ciudad de Chitral, con las aldeas hacia los 1.900-2.200 metros; Dawn situó la casa alquilada de Magraner a unos cuarenta kilómetros de la ciudad. Es el rincón noroccidental del país. No está en Baluchistán, que queda más de mil kilómetros al sur. Cómo se llega. Por dos vías. Por carretera, la N-45 a través del túnel de Lowari, 10,4 kilómetros, abierto en julio de 2017 bajo el paso de Lowari, a 3.100 metros; antes de existir, el paso se cerraba y —como dejó anotado Magraner— el distrito quedaba incomunicado por carretera seis meses al año. En avión, Pakistan International Airlines retomó en abril de 2025 un vuelo semanal Islamabad-Chitral tras tres años sin servicio; el aeropuerto es diminuto y el servicio es un único vuelo por semana. Seguridad, sin adornos. El Foreign Office británico no incluye el distrito de Chitral en su lista de «no viajar», pero sí «desaconseja todo viaje por la carretera N45, desde el norte de la circunvalación de Mardan hasta las afueras de la ciudad de Chitral, por la alta incidencia de delincuencia y terrorismo» —es decir, por la única carretera de acceso— y desaconseja todo viaje a Dir Alto y Dir Bajo, que esa carretera atraviesa. Avisa además de ataques transfronterizos al sur y al oeste de Chitral. Exteriores señala en el mismo sentido que «no debe utilizarse la carretera entre Peshawar y Chitral a través de Lowari Pass». Conviene consultar las dos recomendaciones y preguntar los requisitos de entrada a la administración del distrito antes de comprometerse: lo que se exige a los extranjeros cambia. Temporada. La alta montaña está nevada de diciembre a marzo. Las fiestas kalash siguen el calendario solar de la propia comunidad —la práctica de observación que lo sostiene, el Suri Jagek, fue inscrita por la UNESCO en 2018 en la lista del patrimonio inmaterial que necesita salvaguardia urgente— y las fechas se mueven, así que se preguntan allí y no se buscan en una tabla. Y una petición, más que un consejo. Los kalash son unas 7.500 personas según el recuento de hablantes de kalasha del censo de 2023, y menos aún mantienen la religión antigua. Sus cementerios al aire libre no son una atracción: cuando The News fue a buscar la tumba de Magraner en Bumburet, en diciembre de 2013, su cronista dejó constancia de ataúdes rotos por el vandalismo. Magraner está enterrado entre ellos, por voluntad propia. Fotografíe a las personas solo con su permiso, pague lo que le enseñen y trate un cementerio como un cementerio.

Fuentes consultadas

  1. Jordi Magraner, «Les hominidés reliques d'Asie centrale — extraits synthétiques du rapport «Notes sur les hominidés reliques d'Asie centrale: compte rendu de deux missions d'étude, district de Chitral, N.W.F.P., Pakistan, 1991». The primary source: methodology, the 63-item questionnaire, the 27 retained testimonies (including Purdum Khan, 25 January 1988), the fauna and human geography of Chitral, and the statement that no legend or folklore about these beings circulates there» — Éd. Association Troglodytes, Valence; scanned copy archived by the Wayback Machine, 1992 informe
  2. Staff report, «PESHAWAR: Six arrested for killing Spaniard — the contemporary Pakistani report of the murder at Bumburet: the throat wounds, the death of the twelve-year-old Wazir Ali, the disappearance of a third employee, the missing computer and satellite phone, and the Kalash funeral» — Dawn, Karachi, 2002 hemeroteca
  3. David Jiménez and Carmen Serna, «El español que buscaba al Yeti — Crónica no. 356: the first Spanish reconstruction, with the documents and interview tapes found beside the body, Purdum Khan's account as Magraner translated it, the 63 questions and the picture set of yetis, monkeys, bears and prehistoric humans» — El Mundo, Madrid, 2002 hemeroteca
  4. Raheal Ahmad Siddiqui, «In search of an elusive creature — a visit to the Kalash valleys and to Magraner's grave in the Bumburet burial ground, with the May 1994 Shishi Kuh episode and the note that the word barmanou is Khowar» — The News on Sunday (TNS), Karachi, 2014 hemeroteca
  5. Tianying Lan, Stephanie Gill, Eva Bellemain, Richard Bischof, Muhammad Ali Nawaz and Charlotte Lindqvist, «Evolutionary history of enigmatic bears in the Tibetan Plateau–Himalaya region and the identity of the yeti, Proceedings of the Royal Society B 284(1868): 20171804» — The Royal Society, 2017 académico
  6. Bryan C. Sykes, Rhettman A. Mullis, Christophe Hagenmuller, Terry W. Melton and Michel Sartori, «Genetic analysis of hair samples attributed to yeti, bigfoot and other anomalous primates, Proceedings of the Royal Society B 281(1789): 20140161» — The Royal Society, 2014 académico
  7. William Crooke, «An Introduction to the Popular Religion and Folklore of Northern India, p. 169 — the Churel, who «invariably has her feet turned round, heels in front and toes behind», and the diffusion of that motif to the Gira of the Konkan, to Pliny's anthropophagi of Mount Imaus and to Megasthenes' race on Mount Nilo» — Government Press, Allahabad; Internet Archive, 1894 libro
  8. Ferran Barber, «Jordi Magraner, el valenciano que buscó al yeti en Pakistán y murió degollado — the case reviewed after more than two decades: the suspects who had access to the house, the rumour that displaced every other line of inquiry, and the absence of any conviction» — El Español, Madrid, 2025 hemeroteca
  9. UNESCO Intergovernmental Committee for the Safeguarding of the Intangible Cultural Heritage, «Suri Jagek (observing the sun), traditional meteorological and astronomical practice based on the observation of the sun, moon and stars in reference to the local topography — Kalasha element inscribed in 2018 on the List of Intangible Cultural Heritage in Need of Urgent Safeguarding» — UNESCO, file 01381, 2018 informe
  10. Foreign, Commonwealth and Development Office, «Pakistan travel advice — regional risks: the districts of Khyber Pakhtunkhwa under advice against all travel, the warning on the N45 highway from Mardan to the edge of Chitral, and cross-border attacks south and west of Chitral» — GOV.UK, 2026 web
  11. Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, «Recomendaciones de viaje: Pakistán — zonas desaconsejadas, incluida la advertencia de no utilizar la carretera entre Peshawar y Chitral a través del paso de Lowari» — Embajada de España en Islamabad, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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