👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9475
ACTIVO
Bermudas
Bermudas es un lugar reputado como embrujado en BM. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Bermudas?
- Ubicación
- BM
- Tipo
- Isla
- Coordenadas
- 32.32, -64.74
- Testimonios
- 0
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Bermudas está embrujado?
A las Bermudas se las llamó la Isla de los Demonios antes de que viviera nadie en ellas. El nombre ya estaba en las cartas españolas en 1544 —el mapamundi de Sebastián Caboto rotula el archipiélago como ysla de demonios— y durante un siglo los marinos lo esquivaron, no por nada que hubieran visto en tierra, sino porque el arrecife estaba justo donde las flotas de Indias viraban al este rumbo a las Azores. En julio de 1609 un huracán arrojó sobre esos arrecifes al Sea Venture, capitana de un convoy de socorro que iba a Jamestown. Las unas 150 personas que iban a bordo llegaron todas a tierra, pasaron allí nueve meses, construyeron dos barquitos con cedro bermudeño y siguieron viaje. Dos de ellas lo dejaron escrito, y gracias a eso sabemos cómo sonaban las islas de noche: un ave marina que anidaba en madrigueras, comía solo a oscuras y emitía, en palabras de William Strachey, un aullido extraño, hueco y áspero. Los colonos se la comieron hasta darla por extinguida en una generación. Volvió a aparecer, viva, en 1951.
¿Cuál es la historia de Bermudas?
A las Bermudas se las llamó la Isla de los Demonios antes de que viviera nadie en ellas. Eso es lo llamativo: el miedo llegó primero, y era miedo a un lugar vacío.
El archipiélago figura en el mapamundi de Sebastián Caboto de 1544 como ysla de demonios, etiqueta que John Henry Lefroy anotó con cuidado en 1877 mientras reunía los documentos más antiguos de la colonia. Gonzalo Fernández de Oviedo, que pasó junto a ellas en 1515 sin poder desembarcar, dejó la primera descripción conservada: una isla pequeña y no muy alta, con una loma en el centro, «una enorme cantidad de aves de tierra y de mar», situada en el grado treinta y tres y «siempre cubierta de nubes». Da el nombre de Bermuda por Juan Bermúdez, el capitán que la descubrió, y el de La Garza por su nave. De demonios no dice nada. Lo que Lefroy subraya es que la mala fama es en sí misma la prueba de que el sitio se conocía bien: las flotas españolas que salían por el canal de Florida seguían la Corriente del Golfo hasta los 33 grados antes de virar al este rumbo a las Azores, y las Bermudas estaban justo ahí, una cerca de arrecifes en mitad de la noche, sin faro y sin fondeadero.
El 2 de junio de 1609 —un viernes, tal como lo recordaba William Strachey, y el calendario le da la razón— zarpó de la rada de Plymouth hacia Jamestown una flota de «siete buenos barcos y dos pinazas» con el socorro que la colonia de Virginia esperaba para no morirse de hambre. La nao capitana, el Sea Venture, llevaba a sir Thomas Gates, gobernador entrante, al almirante sir George Somers y a unas 150 personas. El convoy navegó junto hasta el 23 de julio, cuando un huracán lo deshizo. Lo que sigue en la carta de Strachey es una de las grandes páginas de la prosa inglesa sobre estar en el mar esperando morir. Jourdain, desde la misma cubierta, es más llano y en cierto modo peor: el agua subió por encima del lastre hasta que los hombres «estaban con el agua por la cintura» achicando con baldes y calderos y «bombearon sin parar tres días y tres noches seguidos, sin interrupción alguna; y aun así el agua más parecía crecer que menguar». Somers pasó todo ese tiempo sentado en la toldilla —«tres días y tres noches seguidos, sin comer y durmiendo poco o nada»— gobernando el barco para mantenerlo adrizado, y fue Somers quien avistó tierra.
El 28 de julio de 1609 el temporal los echó sobre los arrecifes del este. Silvester Jourdain, que iba a bordo, da la fecha sin adornos: «El día veintiocho de julio de 1609 (cuando lo más extremo de la tormenta se hubo aplacado un poco) dimos en la costa de las Bermudas». El casco quedó encajado entre las rocas y no se abrió de golpe. Salió a tierra hasta el último hombre. Es, hasta donde alcanza el archivo, el naufragio más afortunado del Atlántico.
Lo que encontraron contradecía todo lo que les habían contado. Escribió Jourdain que las islas «jamás habían sido habitadas por gente cristiana ni pagana, sino tenidas y reputadas siempre por un lugar prodigioso y encantado, que no daba sino rachas, tormentas y mal tiempo; lo cual hacía que todo navegante y marinero las evitase como a Escila y Caribdis, o como huirían del Diablo en persona», y a continuación la describe como «la tierra más rica, más sana y más agradable» que había pisado. Strachey formuló el mismo vuelco con más solemnidad: esperaba «librar al mundo de un error grosero y generalizado», el de creer que aquellas islas «no pueden ser habitación de hombres, sino que están entregadas a los demonios y a los espíritus malignos».
Se quedaron nueve meses y unos días. Comieron cerdos asilvestrados descendientes de naufragios anteriores —el propio Somers cazó treinta y dos de una vez y los llevó al campamento en un bote—, además de tortugas, cogollos de palmito y, en invierno, un ave marina que anidaba en madrigueras y se cogía con la mano. Nacieron y fueron bautizados dos niños en la isla, un varón llamado Bermudas y una niña llamada Bermuda. Hubo también una boda y hubo dos motines. El 13 de marzo, un caballero llamado Henry Paine, sorprendido robando herramientas y luego insultando al capitán de la guardia, fue condenado a la horca; pidió, por ser caballero, que lo fusilaran, y Strachey deja constancia de que «hacia el atardecer se le concedió su deseo, poniéndose a la vez el sol y su vida».
Con cedro de las Bermudas y la herrería rescatada del Sea Venture construyeron dos barquitos, el Deliverance y el Patience, zarparon el 10 de mayo de 1610 y llegaron a Jamestown el 23 de mayo, para encontrarse la colonia en plena hambruna. Strachey fechó su larga carta el 15 de julio de 1610. Somers volvió a las Bermudas a por víveres y allí murió, el 9 de noviembre de 1610. El monumento que después se levantó sobre el lugar lleva un epitafio que sitúa su muerte en 1611 y termina: «Aquí legó sus entrañas y su corazón». Lefroy, al imprimirlo, añadió una corrección que dice mucho sobre cómo se estropean los datos: el año es falso, y «las exigencias de la rima tienen mucho de lo que responder».
Cronología: los hechos documentados de Bermudas
- 1515 Gonzalo Fernández de Oviedo pasa junto a las islas sin desembarcar y deja la descripción más antigua conservada: bajas, con una loma, «siempre cubiertas de nubes» y con enorme cantidad de aves de tierra y de mar. Anota el nombre de Bermuda, por el capitán Juan Bermúdez, y no menciona ningún demonio.
- 1544 El mapamundi de Sebastián Caboto rotula las islas como ysla de demonios. Es la constancia fechada más antigua del nombre «Isla de los Demonios» que Lefroy pudo señalar, y es anterior a cualquier desembarco documentado.
- 2 de junio de 1609 Una flota de «siete buenos barcos y dos pinazas» zarpa de Plymouth rumbo a Jamestown. Strachey recuerda que era viernes, cosa que el calendario confirma. La capitana, el Sea Venture, lleva a sir Thomas Gates, a sir George Somers y a unas 150 personas.
- 28 de julio de 1609 Tras cuatro días de huracán achicando sin descanso, el Sea Venture es arrojado sobre los arrecifes del este y queda encajado entre las rocas sin abrirse. Todos los que van a bordo alcanzan la costa. Jourdain, que estaba allí, da la fecha de su puño y letra.
- 13 de marzo de 1610 Henry Paine, un caballero entre los náufragos, es condenado por golpear al capitán de la guardia y robar herramientas. Pide que lo fusilen en vez de ahorcarlo y, según la frase de Strachey, «hacia el atardecer se le concedió su deseo, poniéndose a la vez el sol y su vida».
- 10 de mayo de 1610 Tras nueve meses en tierra, los náufragos zarpan en el Deliverance y el Patience, construidos con cedro de las Bermudas y la herrería rescatada del naufragio. Llegan a Jamestown el 23 de mayo y encuentran la colonia hambrienta.
- 15 de julio de 1610 Strachey fecha su larga carta dirigida a una «excelente señora» sin nombre. Circula manuscrita y no se imprime hasta que Samuel Purchas la incluye en Purchas His Pilgrimes en 1625.
- 9 de noviembre de 1610 Sir George Somers muere en las Bermudas, adonde había vuelto a por víveres. El epitafio de su monumento —«Aquí legó sus entrañas y su corazón»— data la muerte en 1611; Lefroy lo corrige y culpa a «las exigencias de la rima».
- 1 de noviembre de 1611 El registro de la Oficina de Festejos anota una obra llamada The Tempest representada ante el rey en Whitehall la noche de Todos los Santos. Ninguna fuente de la época la relaciona con las Bermudas.
- 1616 En la segunda audiencia del gobernador Daniel Tucker se aprueba una proclama «contra el estrago de los cahows, pero llegó demasiado tarde, porque ya estaban casi todos destruidos». Se da el ave por perdida, y así seguirá unos tres siglos.
- 1808 Edmond Malone publica Relación de los sucesos de los que se derivaron el título y parte de la trama de La tempestad de Shakespeare, el primer argumento de que el naufragio de las Bermudas está detrás de la obra, formulado unos dos siglos después de los hechos.
- 1877 John Henry Lefroy imprime los documentos fundacionales de la colonia y deja constancia de sus dudas sobre el vínculo con Shakespeare: la obra «no contiene una sola alusión clara, y muy pocas expresiones que, sacadas de su contexto, tengan color local».
- 1951 Robert Cushman Murphy y Louis S. Mowbray, conservador del Acuario del Gobierno de las Bermudas, encuentran dieciocho parejas nidificantes supervivientes de cahow en unos islotes rocosos de Castle Harbour. Con ellos va un bermudeño de quince años, David B. Wingate. Publican el hallazgo en The Auk en julio de ese año.
- 1966 David Wingate se convierte en el primer oficial de conservación de las Bermudas y emprende la restauración de la isla de Nonsuch, limpiándola de especies introducidas para que el cahow tenga dónde criar que no sea una roca pelada.
- Marzo de 2012 El Departamento de Servicios de Conservación de las Bermudas anuncia que la población de cahows ha superado las 101 parejas nidificantes «por primera vez desde el siglo XVII», frente a las dieciocho del redescubrimiento de 1951.
¿Hay una explicación racional para Bermudas?
De esta historia cuelgan dos afirmaciones célebres, y ninguna de las dos sobrevive al contacto con los documentos en la forma en que suele contarse.
La primera es que los gritos de un ave dieron a las Bermudas sus demonios. El ave existe y el ruido también. Strachey describe un palmípedo del tamaño de un chorlito que «en todo el verano no vimos, y en las noches más oscuras de noviembre y diciembre (porque solo comen de noche) salían, aunque sin alejarse de casa, y cerniéndose en el aire y sobre el mar hacían un aullido extraño, hueco y áspero». Anidaba en madrigueras «como conejos en una conejera»; sus hombres aprendieron a cazarlo plantándose de noche en las rocas «dando voces, riendo y haciendo el griterío más raro que podían», tras lo cual las aves acudían y se posaban en sus brazos y en su cabeza «respondiendo ellas mismas al ruido». Por su ceguera diurna «y por su grito y su ulular lo llamamos el Búho Marino». La nota al margen del texto impreso glosa el nombre local sin rodeos: «Lo llaman cohow por el grito que hace». Una relación bermudeña posterior, impresa también por Purchas, lo repite: «El cohow se llama así por su voz; ave nocturna que de día está escondida en las rocas». La etimología de cahow a partir del canto del pájaro está, pues, documentada en el siglo XVII y no se discute.
Lo que sí se discute es el paso causal. Ni Strachey ni Jourdain dicen que las aves causaran la fama de las islas. Strachey atribuye el nombre al tiempo y a los arrecifes: «tales tempestades, truenos y otras cosas espantosas se ven y se oyen en torno a ellas, que comúnmente las llaman las Islas de los Demonios». Oviedo, el visitante más antiguo del que hay constancia, menciona las aves en abundancia y ni un solo demonio. Y la etiqueta ysla de demonios ya está en un mapa en 1544, sesenta y cinco años antes de que ningún inglés pasara una noche en tierra para oír nada. La lectura de que las aves explican el nombre es elegante, y bien puede ser cierta —unos gemidos nocturnos desde un arrecife deshabitado asustarían a cualquiera—, pero la fuente más antigua que he podido fijar para ella es del siglo XX, no del XVI. Es una inferencia moderna presentada como un dato isabelino. Dicho con honradez: los marinos evitaban las Bermudas porque allí se morían los barcos, y entre las cosas que habrían oído en ellas, de haber tenido la mala suerte de naufragar, estaban los cahows.
La segunda afirmación es que de este naufragio salió La tempestad. La carta de Strachey está fechada el 15 de julio de 1610 y circuló manuscrita mucho antes de que Purchas la imprimiera en 1625; el registro de la Oficina de Festejos anota una obra llamada The Tempest representada ante el rey en Whitehall la noche de Todos los Santos, el 1 de noviembre de 1611. Pero nadie de aquella época estableció la conexión. La argumentó Edmond Malone en 1808, en un opúsculo cuyo título dice para qué servía: Relación de los sucesos de los que se derivaron el título y parte de la trama de La tempestad de Shakespeare, y fijación de su verdadera fecha. Es decir, unos dos siglos después de los hechos. Lefroy, que no era un desmitificador de carácter, ya estaba incómodo en 1877: la cuestión «apenas puede pasarse por alto», escribió, pero «es bien evidente que la obra no contiene una sola alusión clara, y muy pocas expresiones que, sacadas de su contexto, tengan color local»; y observó que las «siempre agitadas Bermoothes» de Shakespeare se mencionan como otro sitio, no como la isla de Próspero.
Una tercera corrección es menor, pero conviene hacerla porque la versión popular la ha retocado por lo bajo. El cahow fue cazado hasta su aparente extinción en una sola generación desde la colonización —la historia de John Smith registra que en la segunda audiencia del gobernador Daniel Tucker se aprobó una proclama «contra el estrago de los cahows, pero llegó demasiado tarde, porque ya estaban casi todos destruidos»— y se dio al ave por perdida durante unos trescientos años. Su redescubrimiento en 1951 suele contarse como la historia de David Wingate. Wingate, que efectivamente dedicó su vida al pájaro y fue el primer oficial de conservación de las Bermudas desde 1966, tenía entonces quince años y estaba allí; el hallazgo se publicó como Murphy, R. C. y L. S. Mowbray, «New light on the Cahow, Pterodroma cahow», en The Auk de julio de 1951. Robert Cushman Murphy era un ornitólogo estadounidense y Louis S. Mowbray, conservador del Acuario del Gobierno de las Bermudas. Encontraron dieciocho parejas nidificantes supervivientes en unos islotes rocosos de Castle Harbour. El propio Departamento de Servicios de Conservación de las Bermudas, al anunciar en marzo de 2012 que la población había superado las 101 parejas «por primera vez desde el siglo XVII», databa la recuperación en aquel recuento de dieciocho de 1951. Esa es la historia de fantasmas con solución adjunta, y la solución es mejor que el fantasma.
¿Se puede visitar Bermudas?
Empiece por el naufragio, porque el museo lo tiene. Todo lo recuperado del Sea Venture está en el Museo Nacional de las Bermudas, en 1 The Keep, Sandys MA 01 (+1 441 234-1333), que afirma sin rodeos que «todos los registros y objetos de la excavación se conservan en el Museo». Se exhiben en Shipwreck Island: Sunken Clues to Bermuda's Past, en la Queen's Exhibition Hall: más de 1.500 piezas, entre ellas cañones, tinajas de aceite, monedas de plata y herramientas de carpintería de ribera. Según se leía en agosto de 2026, el museo abre de 9:00 a 17:00 en verano, de 10:00 a 17:00 en invierno y de 9:30 a 17:00 los fines de semana y festivos, con última entrada a las 16:00 y cierre el 25 de diciembre; adultos 20 dólares, mayores de 65 años 18, y gratis los estudiantes residentes menores de 16. La propia web se contradice sobre si son gratis todos los menores de 16, así que conviene preguntar. La Commissioner's House es accesible en silla de ruedas por la entrada de la planta baja a través de la exposición de Defensa, con ascensor en el pasillo de esa planta; hay aparcamiento para personas con discapacidad fuera de la verja y, avisando antes, acceso en coche hasta arriba.
El pecio lo localizó Edmund Downing en 1958, se recuperó bajo la dirección de Allan «Smokey» Wingood entre 1978 y 1981 y lo excavó hasta el final, en 1982, el Sea Venture Trust con el arqueólogo Jon Adams. No planee bucearlo. La Ley de Pecios Históricos de 2001 de las Bermudas protege todo lo que tenga más de cincuenta años, divide los pecios en «abiertos» y «restringidos» —señalizados bajo el agua con boyas verdes o rojas— y castiga manipular cualquier pecio u objeto sin licencia con 25.000 dólares de multa o un año de cárcel. El Custodio de Pecios Históricos publica una lista de dos docenas de pecios abiertos que los buceadores pueden visitar. El Sea Venture no está en ella.
La villa en que acabó convirtiéndose la colonia de los náufragos, St George's, fue inscrita por la Unesco en el año 2000 como Historic Town of St George and Related Fortifications, Bermuda, con el criterio (iv), por ser «la villa inglesa más antigua del Nuevo Mundo». Dentro de ella, en el jardín de Somers se dice que reposan el corazón y las entrañas de sir George Somers; la St George's Foundation solo precisa que su sobrino los enterró «en algún punto del recinto», y ninguna página oficial a la que haya podido acceder describe placa ni hito alguno, así que espere un jardín y no un monumento. El Bermuda National Trust, constituido por una ley propia del Parlamento en 1969, gestiona el Globe Museum en King's Square, en el número 32 de Duke of York Street, en un edificio de 1700; Verdmont ofrece visitas guiadas de lunes a sábado a las 11:00 y a las 13:00, y Tucker House está cerrado por obras de conservación. El Trust no publica precios ni horarios de sus museos en su web: confírmelos antes de viajar.
Y el cahow: no se puede ir a verlo. La isla de Nonsuch está cerrada al público, y el Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales advierte de que «quien desembarque en la isla sin permiso será objeto de acciones judiciales». Toda la reserva natural de las islas de Castle Harbour tiene el acceso rigurosamente controlado. Las visitas del Departamento se reservan con prioridad a grupos escolares y educativos, no hay ninguna en enero, febrero, julio ni agosto, y la única vía abierta al público es la excursión a Nonsuch de la Bermuda Zoological Society ([email protected], +1 441 505 0042); no se publica precio. Lo que sí está al alcance de cualquiera es la CahowCam en directo, tres cámaras dentro de una madriguera de cría artificial, en nonsuchisland.com; conviene saber que las Bird Cams de Cornell dejaron de alojarla en octubre de 2024, así que los enlaces antiguos están muertos. La reserva natural de Cooper's Island, en St David's, reabierta al público en 2011, tiene senderos y calas de acceso libre y una torre de observación de fauna levantada sobre una antigua base de radar de la NASA e inaugurada el 16 de mayo de 2013; ninguna página oficial publica sus horarios.
Fuentes consultadas
- William Strachey, «A true reportory of the wracke, and redemption of Sir Thomas Gates Knight; upon, and from the Ilands of the Bermudas (letter dated 15 July 1610)» — In Samuel Purchas, Hakluytus Posthumus, or Purchas His Pilgrimes, vol. 19 (Glasgow: James MacLehose & Sons, 1906; first printed 1625), 1610 archivo
- Silvester Jourdain, with a dedicatory epistle by William Crashaw, «A Plaine Description of the Barmudas, now called Sommer Ilands (expanded reissue of A Discovery of the Barmudas, otherwise called the Ile of Divels, 1610)» — London: William Stansby for William Welby, 1613, 1613 libro
- John Henry Lefroy (editor), «Memorials of the Discovery and Early Settlement of the Bermudas or Somers Islands, 1515-1685, vol. 1» — London: Longmans, Green & Co., 1877, 1877 archivo
- Edmond Malone, «An Account of the Incidents from which the Title and Part of the Story of Shakspeare's Tempest were derived; and its true Date ascertained» — London, 1808, 1808 libro
- Department of Conservation Services, «Cahow Population Reaches 101 pairs for the first time since the 1600's» — Government of Bermuda, Department of Environment and Natural Resources, 2012 informe
- National Museum of Bermuda, «Underwater Archaeology: the Sea Venture excavation, and Visit (hours, admission, accessibility)» — nmb.bm, 2026 web
- Parliament of Bermuda, «Historic Wrecks Act 2001 (2001:35)» — Government of Bermuda, 2001 informe
- Department of Environment and Natural Resources, «Nonsuch Island Tours: access rules and prohibitions» — Government of Bermuda, 2026 web
- UNESCO World Heritage Centre, «Historic Town of St George and Related Fortifications, Bermuda (inscribed 2000, criterion iv)» — whc.unesco.org, dossier 983, 2000 web
Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
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