📜 LEYENDA · EXP. Nº0270 ACTIVO

El Cadejo

El Cadejo es el perro que se une al caminante nocturno en Centroamérica: el blanco para llevarlo a casa, el negro para seguirlo y extraviarlo.

¿De dónde viene la leyenda de El Cadejo?

Ubicación
San Salvador, El Salvador
Tipo de leyenda
Leyenda de criatura
Coordenadas
13.693, -89.218
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de El Cadejo?

Ni siquiera los pueblos que lo cuentan se ponen de acuerdo en el reparto —dos animales, dos hermanos que pelean en la oscuridad o una sola bestia que cambia de pelaje—, y la simetría limpia de los colores es cosa de los libros de divulgación, no del trabajo de campo. En 2018 el lingüista Miguel Ángel Quesada Pacheco cotejó los atlas lingüístico-etnográficos de los siete países del istmo con las fuentes folclóricas españolas y encontró la misma figura debajo de todas: la procesión de los muertos, la Santa Compaña en España y el Carretón de la Muerte en Centroamérica, caminando detrás de un perro. El Cadejo, sostiene, es ese perro. Celso Lara Figueroa, que recogió la leyenda de informantes de la capital para un libro publicado por primera vez en 1973, invierte el esquema que todo el mundo repite: en su material el Cadejo blanco cuida de mujeres y niños, y el negro de los borrachos.
El Cadejo, San Salvador, El Salvador
Imagen: Loarca · CC BY-SA 3.0

¿Cuál es la historia de El Cadejo?

Dos perros, o uno solo con dos caras: ni los pueblos que lo cuentan se ponen de acuerdo. El blanco acompaña al que vuelve de noche; el negro lo sigue para perderlo. En unas versiones son hermanos que pelean en la oscuridad; en otras, el mismo animal cambiando de pelaje. La simetría limpia es de los libros de divulgación. En 2018 el lingüista Miguel Ángel Quesada Pacheco cruzó los atlas lingüístico-etnográficos de los siete países del istmo, de Belice a Panamá, con material folclórico español. En toda la región encontró la «procesión de los muertos»: almas en pena que arrastran cadenas, tocan una campanilla y pregonan «Andar de día, que la noche es mía», precedidas por un perro. En España se llama Santa Compaña; en Centroamérica, Carretón de la Muerte o Carreta Nahua. Aquí, sostiene Quesada, la tradición se bifurcó en dos: la carreta sin bueyes y el perro. «El Cadejos sería el perro que precedía la Santa Compaña», escribe. Celso Lara Figueroa llegó por otro camino: entrevistó a informantes de la capital para «Leyendas y casos de la tradición oral de la ciudad de Guatemala», publicado en 1973 y reeditado en 1984 y 1990. Lo clasifica entre las leyendas animísticas clásicas, le atribuye origen europeo medieval y advierte que no lo registró en el altiplano indígena. Y desordena el esquema habitual: en sus materiales el blanco defiende a mujeres y niños, y es el negro el que cuida de los borrachos. Debajo hay algo que no vino de Europa. En Mesoamérica se cree que una persona comparte su conciencia con otro ser: el tonal, ligado por el destino, y el nahual, el brujo que sale de noche con forma de animal agresivo. En 1989 Stephen Houston y David Stuart propusieron que el jeroglífico maya clásico «way» —dormir, soñar— nombra esa coesencia, con lo que la idea del espíritu compañero quedaría documentada ya en el periodo Clásico, y recogen, citando a Benson Saler (1964), un dato que hace ruido aquí: la fealdad extrema o los ojos inyectados en sangre se tienen por marca segura de una coesencia. Pocos siglos tras la conquista, escriben, esos espíritus compañeros ya se habían sumado a «las brujas, los demonios y los licántropos de la imaginación colonial española». Manuel Guarán lo formuló en 2019: la apariencia manifiesta del Cadejo es europea; su sentido latente, mesoamericano. Ese sentido es el alcohol —bebida ritual en las comunidades indígenas—, y explica por qué solo aquí acabó de «guardián de los borrachos». Asturias hizo otra cosa: en su «Leyenda del Cadejo» no hay perro, sino una novicia, «Madre Elvira de San Francisco, prelada del monasterio de Santa Catalina», y una trenza cortada que echa a andar. Cuando Francis de Miomandre lo tradujo al francés en 1932, Paul Valéry le escribió para agradecerle aquellas «histoires-rêves-poèmes», historias-sueños-poemas.

Cronología: los hechos documentados de El Cadejo

  1. 1930 Miguel Ángel Asturias publica «Leyendas de Guatemala» (Ediciones Oriente, Madrid). Su «Leyenda del Cadejo» arranca con el epígrafe «Y asoma por las vegas el Cadejo, que roba mozas de trenzas largas» y no tiene ningún perro: la criatura nace de la trenza cortada de una novicia y acaba siendo un animal largo con cascos de cabro, orejas de conejo y cara de murciélago.
  2. 1944 George Foster publica «Nagualism in Mexico and Guatemala» en «Acta Americana» y separa dos seres que suelen confundirse: el tonal, compañero ligado a la persona por el destino o la fecha de nacimiento, y el nahual, brujo transformista que de noche toma forma de animal agresivo.
  3. 1964 Benson Saler publica «Nagual, Witch, and Sorcerer in a Quiche Village» en «Ethnology». Entre sus hallazgos: la fealdad extrema o los ojos inyectados en sangre se tienen allí por marca segura de que un animal es la coesencia de alguien; los mismos ojos con que siempre se describe al Cadejo.
  4. 1989 Stephen Houston y David Stuart publican «The Way Glyph» (Research Reports on Ancient Maya Writing 30) y sostienen que la escritura maya clásica ya registraba los espíritus compañeros. Señalan además que pocos siglos después de la conquista esos espíritus quedaron absorbidos por las brujas, los demonios y los licántropos de la imaginación colonial española.
  5. 1990 La cuarta edición de «Leyendas y casos de la tradición oral de la ciudad de Guatemala», de Celso Lara Figueroa (Editorial Universitaria), la que cita Manuel Guarán, se apoya en lo que le contaron sus informantes. Registra tres variantes principales del Cadejo: el blanco protege a mujeres y niños y el negro cuida de los borrachos.
  6. 1990 Manlio Argueta publica «Los perros mágicos de los volcanes» (Children's Book Press), que invierte a Asturias: aquí los Cadejos son buenos, tataranietos de los volcanes que protegen al campesino y a sus hijos, y los ejércitos de soldados de plomo no logran matarlos.
  7. 2005 Lois Marie Jaeck publica en «Ciencia Ergo Sum» una comparación de los dos Cadejos literarios y lee la criatura diabólica de Asturias y la protectora de Argueta como las dos mitades de un mismo mito.
  8. 2018 Miguel Ángel Quesada Pacheco publica en la «Revista de Folklore» su comparación de creencias populares en América Central y España, apoyada en los atlas lingüístico-etnográficos de los siete países centroamericanos, y concluye que el Cadejo es el perro que precedía a la Santa Compaña.
  9. 2019 Manuel Guarán publica una lectura psicoanalítica de la leyenda en la revista de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad de San Carlos y sostiene que la forma manifiesta del Cadejo es europea mientras que su sentido latente —la guarda de los borrachos, anclada en el uso ritual del alcohol— es mesoamericano.

¿Hay una explicación racional para El Cadejo?

Casi todo el relato se explica sin nada sobrenatural, y las explicaciones tienen interés por sí mismas. Un perro suelto que se une de noche a un caminante, lo acompaña un buen trecho y lo deja en la puerta se está comportando como los perros que andan libres, y esa conducta está medida. En 2022 Elke Schüttler y Jaime E. Jiménez publicaron en «Animals» un estudio hecho en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (Chile), con 81 cuestionarios a turistas y 87 días de fototrampeo. Un tercio de los participantes había sido seguido por perros «hasta cuatro días», el 39 % había visto perros sueltos durante sus caminatas, y en el 17 % de 53 secuencias de las cámaras los perros salían fotografiados junto a excursionistas con mochilas grandes, de travesías de varios días. En aquella muestra, uno de cada tres caminantes había llevado escolta canina. Los ojos son del mismo animal: Recinos, tal como lo cita Celso Lara Figueroa, le da al Cadejo «los ojos encendidos como ascuas», y el perro centroamericano del estudio de Quesada Pacheco tiene «ojos brillantes». Los ojos de un perro devuelven la luz de un farol por el tapetum lucidum que tienen detrás de la retina. El alcohol mueve muchas de las versiones, como la que transcribió Lara Figueroa y reproduce Manuel Guarán: José se queda tirado al pie del Amate después de una borrachera, un perro negro muy lanudo le pasa la lengua por la boca y lo acompaña hasta su casa, y durante nueve días sale con él cada noche, porque el Cadejo «acostumbra seguir durante nueve días al hombre que le ha lamido la boca, y entonces nunca se cura el bolo»; José acaba muriendo de bolo. Guarán anota que la leyenda se cuenta sobre todo como «una lección sobre lo que les pasa a las personas que abusan del consumo de las bebidas alcohólicas», y a continuación sostiene que quedarse en esa lectura moral deja a oscuras su sentido profundo. Un hombre que vuelve borracho de noche por un camino sin luz es un mal testigo de qué animal lo va siguiendo. Quesada Pacheco añade una observación sobre la función: los seres no católicos de su estudio, el Cadejo entre ellos, se diferencian de los católicos en que «nunca se les invoca ni se les pide favores; al contrario, por lo general se les rehúye». En los materiales de Lara Figueroa el Cadejo blanco protege a las mujeres y a los niños y el negro cuida de los borrachos, que son las personas a las que una calle de noche pone en más peligro.

¿Se puede visitar El Cadejo?

El Cadejo es una leyenda de caminos nocturnos. El pin de esta ficha está en San Salvador, en 13.6929, -89.2182, capital del país de Manlio Argueta, cuya narrativa leyó Lois Marie Jaeck en 2005 junto a la de Asturias; los dos sitios que tocan el relato de manera directa están en Guatemala. Antigua Guatemala, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979, es la ciudad de la Leyenda del Cadejo de Asturias. Su monumento más fotografiado, el Arco de Santa Catalina, cruza la 5.ª avenida norte y se ve desde la calle sin pagar. Se empezó a construir en julio de 1693 para que las monjas de clausura del convento de Santa Catalina Mártir, autorizado en 1609, pasaran sin ser vistas al edificio de enfrente; es el convento de la madre Elvira de San Francisco, la prelada del cuento. El Museo Popol Vuh, en la Universidad Francisco Marroquín de la Ciudad de Guatemala (calle Manuel F. Ayau, final de la 6.ª calle, zona 10), guarda una colección de arte prehispánico de todo el país. Su página de horarios y precios indicaba en septiembre de 2026 de lunes a viernes de 9:00 a 17:00 y sábados de 9:00 a 13:00; la entrada cuesta 45 quetzales para adultos, 25 para estudiantes con carné y 15 para niños de 2 a 12 años, y la combinada con el Museo Ixchel, 70 quetzales en efectivo. En el barrio capitalino de La Candelaria, en la 14 avenida 1-69 de la zona 1, sigue en pie la casa donde vivió Asturias con su familia. El Ministerio de Cultura y Deportes y la Fundación Miguel Ángel Asturias presentaron el proyecto de Casa Museo el 19 de octubre de 2021, en el 122 aniversario del escritor, tras firmar un convenio en julio de ese año. El 22 de julio de 2026 el ministro, Luis Méndez Salinas, lo describió en Infobae como un plan de medio y largo plazo, pendiente todavía de coordinarse con la familia y de varios trámites administrativos; no había fecha de apertura anunciada.

Fuentes consultadas

  1. Miguel Ángel Asturias, «Leyenda del Cadejo, en Leyendas de Guatemala» — Ediciones Oriente, Madrid, 1930 libro
  2. Stephen Houston y David Stuart, «The Way Glyph: Evidence for "Co-essences" among the Classic Maya» — Research Reports on Ancient Maya Writing 30, Center for Maya Research, 1989 académico
  3. Miguel Ángel Quesada Pacheco, «Creencias populares en América Central y España. Análisis comparativo» — Revista de Folklore n.º 433, Fundación Joaquín Díaz, pp. 11-31, 2018 académico
  4. Manuel Guarán, «Interpretación psicoanalítica de la leyenda del Cadejo» — Revista de Investigación de la Escuela de Ciencias Psicológicas, Universidad de San Carlos de Guatemala, n.º 2, 2019 académico
  5. Lois Marie Jaeck, «El mito del Cadejo en obras escogidas de Miguel Ángel Asturias y Manlio Argueta» — Ciencia Ergo Sum, vol. 12, n.º 3, Universidad Autónoma del Estado de México, pp. 299-307, 2005 académico
  6. Elke Schüttler y Jaime E. Jiménez, «Are Tourists Facilitators of the Movement of Free-Ranging Dogs?» — Animals, vol. 12, n.º 24, art. 3564, 2022 académico
  7. Celso A. Lara Figueroa, «Leyendas y casos de la tradición oral de la ciudad de Guatemala — catalogue record of the first edition (Editorial Universitaria, Guatemala, 1973; Colección Problemas y documentos, v. 3), with later editions of 1984 and 1990» — Open Library (Internet Archive), edition OL4826503M / work OL2112255W, 1973 archivo

Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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