📜 LEYENDA · EXP. Nº0270
ACTIVO
La Ciguapa
Cualquiera en la República Dominicana sabe describir a la ciguapa: una mujer pequeña del monte, desnuda bajo una melena que le llega a las pantorrillas, que sale de noche, atrae a los hombres solitarios y deja huellas que apuntan al revés, porque tiene los pies vueltos hacia atrás.
¿De dónde viene la leyenda de La Ciguapa?
- Ubicación
- Cordillera Central, República Dominicana
- Tipo de leyenda
- Leyenda de criatura
- Coordenadas
- 19.0, -70.667
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de La Ciguapa?
Casi nada de eso está en el relato que la puso por primera vez en letra impresa. En 1866, Francisco Javier Angulo Guridi publicó una novelette titulada La ciguapa en El Tiempo, el periódico de Santiago que dirigía, y allí la ciguapa pertenece a un pueblo huidizo de la montaña, con machos y hembras, de una vara de talla, piel dorada, que duerme en las coronas de los cedros y se alimenta de peces, sin más lenguaje que un aullido, y de cuyos pies no se dice nada. No seduce a nadie: una muchacha de quince años ve una junto al río Bajabonico, se desmaya y muere tres días después. Los pies al revés y el perro cinqueño con que hay que cazarla son de Juan Bosch, escritos en 1935; el primer diccionario que registra a la criatura es el de Manuel A. Patín Maceo, a comienzos de los años cuarenta. Antes de eso, en Cuba, una siguapa era un árbol y luego una lechuza.
¿Cuál es la historia de La Ciguapa?
La ciguapa se presenta siempre como algo más antiguo que la República Dominicana. Su vida documentada es más corta, y se puede desplegar eslabón a eslabón, porque casi todos los eslabones son páginas impresas con fecha.
Primero está la palabra, y al principio no significa una mujer. El texto más antiguo en que se ha rastreado es el Espejo de paciencia, el poema épico cubano que Silvestre de Balboa escribió en 1608, donde las hamadríades bajan de los árboles «con frutas de siguapas y macaguas»: una fruta, en una octava cuyos otros nombres son mameyes, piñas, tunas y aguacates. (1608 es la fecha que se da el propio poema; el texto se conoce por un manuscrito que reapareció en La Habana en 1836, y su autenticidad se discute desde entonces.) En 1836 el Diccionario provincial de voces cubanas de Esteban Pichardo registra siguapa como un ave, la lechuza Asio stygius. En la entrada «ciguapa», el Diccionario histórico de la lengua española de la Real Academia recoge la etimología que propuso Francisco J. Santamaría en 1942, a partir de una teoría de Marcos E. Becerra: náhuatl chicuatli «lechuza» más papauia «dar alaridos».
La criatura llega en 1866. Francisco Javier Angulo Guridi (Santo Domingo, 1816 – San Pedro de Macorís, 1884), que pasó casi toda su vida en Cuba y dirigió en Santiago el periódico El Tiempo, publicó en él una novelette titulada «La ciguapa». Hasta esa fecha se discute: Emilio Rodríguez Demorizi da 1866, mientras que Manuel Mora Serrano dejó escrito que, según una nota del profesor Francisco Batista García, en el fichero del historiador Vetilio Alfau Durán consta que el relato apareció en los números 15 y 22 de El Tiempo, en febrero de 1876. El propio relato fecha el viaje del narrador el 4 de junio de 1860, lo que casa con cualquiera de las dos.
Lo que cuenta aquel relato no es lo que cuenta hoy la leyenda. Un viajero que va de Santiago de los Caballeros a Puerto Plata se detiene en el río Bajabonico y encuentra a un joven afligido, Jacinto, que le explica que desde antes del Descubrimiento vive en la isla «una raza cuya residencia ha sido siempre el corazón de estas montañas». Sus miembros levantan una vara de talla; tienen «la piel dorada del verdadero indio, los ojos negros y rasgados», el pelo hasta la pantorrilla, duermen en las coronas de los cedros y se alimentan de peces; corren como liebres y saltan de rama en rama como pájaros, y no tienen lenguaje, solo un aullido. Marcelina, la novia de Jacinto, quince años, ve una junto al río, se desmaya, pierde la razón y muere tres días después; la entierran bajo el árbol de cera en el que acababan de declararse.
O sea que en el texto fundacional no hay pies al revés, ni huellas que engañen, ni luna llena, ni perro, ni seducción de hombres solitarios: la criatura mata de espanto a una muchacha, y es un pueblo con machos y hembras, razón por la cual la tradición dominicana conoce también un ciguapo. Tampoco reclama ascendencia taína: la raza es, sencillamente, anterior a 1492.
Entre aquella página y el siglo XX la figura va pasando de mano en mano. En la década de 1890 el médico e historiador Alejandro Llenas la ató a los ciguayos, el pueblo melenudo del nordeste de la isla —«este es sin duda el último recuerdo de los ciguayos»—, y de ahí sale la etimología que se repite desde entonces. Fray Cipriano de Utrera, sacerdote español llegado a Santo Domingo en 1910, supo de la ciguapa en 1911. En 1951 escribió que todos tenían por patraña sus pies reversibles, y le puso al lado a los hombres silvestres «con todo el cuerpo cubierto de vellos largos» que el obispo Alessandro Geraldini situaba en el norte de la isla en su Itinerarium ad regiones sub aequinoctiali plaga constitutas, escrito antes de la muerte de Geraldini en 1524.
Los pies llegan con Juan Bosch. En 1935, en las piezas reunidas como Indios, el escritor y futuro presidente escribió la frase que fabricó la ciguapa moderna: «La Ciguapa es una diminuta mujer india, cuyos cabellos la visten. Tiene los pies al revés y sólo camina de noche. Mucha gente asegura haberla visto, mas siempre es difícil cogerla, porque para conseguir tal cosa es menester perseguirla con un perro cinqueño». Pies invertidos, andar nocturno y perro de cinco uñas, en tres líneas y con firma.
Lo demás va deprisa. A comienzos de los años cuarenta, «Americanismos en el lenguaje dominicano», de Manuel A. Patín Maceo, en los Anales de la Universidad de Santo Domingo, da la primera entrada de diccionario de la acepción mitológica, ya con los pies invertidos. En 1946 el número 1 del Boletín del Folklore Dominicano publica un artículo sobre las ciguapas firmado por Estrada Torres: la primera vez que se la trata como folclore y no como literatura. En 1954 Miguel Ángel Monclús mete los pies al revés en su novela Cachón. En 1969 Rodríguez Demorizi reimprime el texto de 1866 en Tradiciones y cuentos dominicanos; las lecturas modernas lo citan de ahí, como hace Lizabeth Paravisini-Gebert en 2017, por la página 95. Mora Serrano dio una conferencia sobre ella en 1973 y publicó «Indias, vien-vienes y ciguapas» en Eme Eme en 1975. En 2016 la socióloga Ginetta Candelario, en Small Axe, leyó el mito como metáfora de las contradicciones de la historia del Caribe hispano, y el ciguapeo como un método que han hecho suyo movimientos queer, negros, antirracistas y feministas frente al antihaitianismo, la negrofobia, la misoginia y la homofobia de la década anterior.
Cronología: los hechos documentados de La Ciguapa
- h. 1498 Fray Ramón Pané compone en La Española la primera relación etnográfica escrita en América. Registra las opías, los muertos que salen de noche de Coaybay, se reconocen porque no tienen ombligo, toman la figura de los parientes y se desvanecen en los brazos de quien intenta abrazarlas. No hay ninguna ciguapa en ella, ni en los cronistas posteriores.
- 31 de mayo de 1560 José de Anchieta, escribiendo desde São Vicente al general de su orden, informa de que los indios hablan de unos demonios «a que os Brasis chamam corupira», que los acometen en el monte, y de que los caminantes dejan plumas, abanicos y flechas como ofrenda en los senderos de la montaña. Es el registro más antiguo del ser del monte con los pies al revés de América, y no dice absolutamente nada de los pies.
- 1608 Silvestre de Balboa escribe en Cuba el Espejo de paciencia. Entre las frutas que las hamadríades bajan de los árboles están las «frutas de siguapas y macaguas». Es el texto más antiguo en que se ha rastreado la palabra, y nombra un árbol. El manuscrito no reapareció hasta 1836 en La Habana y su autenticidad se discute desde entonces.
- 1836 El Diccionario provincial de voces cubanas de Esteban Pichardo registra siguapa como un ave: la lechuza Asio stygius. Su edición de 1862 añade una planta rosácea. Ninguna de las dos ediciones conoce mujer alguna con ese nombre.
- 1866 Francisco Javier Angulo Guridi publica la novelette «La ciguapa» en El Tiempo, el periódico de Santiago de los Caballeros que dirigía. Es la primera aparición impresa de la criatura. Su gente levanta una vara de talla, tiene la piel dorada y el pelo hasta la pantorrilla, no habla sino que aúlla, duerme en las coronas de los cedros y se alimenta de peces; una muchacha de quince años muere de espanto tras ver una. De sus pies no se dice nada.
- febrero de 1876 (en disputa) Frente al 1866 de Rodríguez Demorizi, Manuel Mora Serrano refiere que en el fichero del historiador Vetilio Alfau Durán —citado por el profesor Francisco Batista García— consta que el relato apareció en los números 15 y 22 de El Tiempo, en febrero de 1876. Las dos dataciones distan diez años y ninguna se ha zanjado sobre el propio periódico.
- 1876 (Brasil) Couto de Magalhães publica O selvagem, donde el curupira se describe como «um pequeno tapuio, com os pés voltados para trás»: el pasaje, tal como lo hemos leído, se cita de la edición de 1913, p. 157, en las notas a la carta de Anchieta, y no hemos visto la primera edición de 1876. Tres siglos después de que Anchieta nombrara al ser, los pies vueltos hacia atrás entran en el registro: en la época de los folcloristas, no en el siglo XVI.
- 1911 Fray Cipriano de Utrera, sacerdote español llegado a Santo Domingo el año anterior, dice haber sabido entonces de la ciguapa. La compara con los salvajes velludos descritos por el obispo Alessandro Geraldini en su Itinerarium, escrito antes de 1524 e impreso en Roma en 1631: una analogía suya, no un testimonio anterior.
- 1935 Juan Bosch, en las piezas reunidas como Indios, escribe: «La Ciguapa es una diminuta mujer india, cuyos cabellos la visten. Tiene los pies al revés y sólo camina de noche… es menester perseguirla con un perro cinqueño». Los pies invertidos, el andar nocturno y el perro cinqueño aparecen juntos, con firma y fecha, sesenta y nueve años después del texto fundacional, que no tiene ninguno de los tres.
- 1941 «Americanismos en el lenguaje dominicano», de Manuel A. Patín Maceo, en los Anales de la Universidad de Santo Domingo, da el primer registro lexicográfico de la acepción mitológica: ser fantástico con figura de mujer, de pies invertidos, que vive en los montes y baja a los ríos a embrujar a los hombres. El diccionario histórico de la Real Academia sigue fechando ahí esa acepción.
- 1946 El número 1 del Boletín del Folklore Dominicano publica un artículo sobre las ciguapas firmado por Estrada Torres: la primera vez que se la trata como folclore y no como literatura, ochenta años después de Angulo Guridi. Las dos fuentes que mencionan el artículo dan nombres de pila distintos al autor, así que citamos solo el apellido.
- 1969 Emilio Rodríguez Demorizi reimprime el texto de 1866 en Tradiciones y cuentos dominicanos (Colección Pensamiento Dominicano 42). La descripción está en la página 95. A partir de aquí es esa reimpresión, y no el periódico, lo que casi todo el mundo ha leído: el eslabón intermedio por el que el texto fundacional llega a unas versiones modernas que lo contradicen.
- noviembre de 2016 La socióloga Ginetta E. B. Candelario publica «La ciguapa y el ciguapeo: Dominican Myth, Metaphor, and Method» en Small Axe, y lee el mito como metáfora de la coherencia contradictoria de la historia y la sociedad del Caribe hispano, y el ciguapeo como un método que han hecho suyo movimientos queer, negros, antirracistas y feministas frente a una década de antihaitianismo, negrofobia, misoginia y homofobia.
¿Hay una explicación racional para La Ciguapa?
La ciguapa no está atestiguada en ninguna fuente taína. Fray Ramón Pané, el religioso que Colón dejó en la isla para poner por escrito lo que creían sus habitantes, compuso su Relación hacia 1498 y registró las opías: los muertos, reconocibles porque no tienen ombligo, que salían de noche, tomaban la figura de los parientes y se desvanecían en los brazos de los hombres que querían yacer con ellas. No hay ciguapa en ella. Manuel Mora Serrano, en una conferencia de 1989, contó que José Juan Arrom le había dicho al folclorista Arístides Estrada Torres que la palabra no es taína, y añadió que ningún idolillo ni estatuilla taína representa un ser semejante. La atribución taína se apoya en el parecido entre la palabra y el nombre de los ciguayos, el pueblo melenudo del nordeste al que Alejandro Llenas la ató en la década de 1890.
El historial de la propia palabra empieza en otra parte: en el Espejo de paciencia de Silvestre de Balboa, fechado en 1608, siguapa es un árbol frutal; en el Diccionario provincial de voces cubanas de Esteban Pichardo, de 1836, es un ave, la lechuza Asio stygius. La mujer llega en 1866 con el relato de Angulo Guridi, y a un diccionario solo llega con los «Americanismos en el lenguaje dominicano» de Manuel A. Patín Maceo, unos setenta y cinco años después de Angulo Guridi y pocos después de Bosch.
Los pies al revés se pueden encerrar entre dos fechas. Faltan en el relato de 1866, que describe el cuerpo de la criatura con detalle —estatura, piel, ojos, pelo, manera de correr— y no menciona jamás sus pies; están, ya como rasgo definitorio, en la frase de Bosch de 1935. Mora Serrano lo dijo sin rodeos en un coloquio del 28 de octubre de 1989: «lo de los pies volteados no parece ser de mucho tiempo, porque en Angulo Guridi no lo registra».
La objeción evidente es que la imprenta va por detrás de la voz, y el pariente más próximo sirve de control. El curupira brasileño es la comparación de manual y sí tiene expediente del siglo XVI: José de Anchieta, escribiendo a su superior desde São Vicente el último día de mayo de 1560, informa de que «há certos demonios, a que os Brasis chamam corupira, que acometem aos Indios muitas vezes no mato», y de que los caminantes dejan plumas, abanicos y flechas en los senderos de la montaña como ofrenda. Cuenta lo que hace; de sus pies no dice absolutamente nada. Los pies vueltos hacia atrás del curupira aparecen en la literatura folclórica del siglo XIX —Couto de Magalhães, en O selvagem, lo describe como «um pequeno tapuio, com os pés voltados para trás»—, es decir que incluso el hermano con certificado de 1560 adquiere los pies invertidos tres siglos más tarde, en la época de los folcloristas. Eso hace probable una fecha tardía para los pies de la ciguapa, aunque no demuestra que nadie los contara antes.
La receta de caza circula en variantes que no casan entre sí. Bosch exige un perro cinqueño, de cinco uñas, y no menciona luna. Las versiones que recoge Gabriel Atiles Bidó y que el Centro Virtual Cervantes contó en 2006 añaden la luna llena y hacen al perro blanco y negro; la Wikipedia en español pone un perro blanco y luna creciente. En el texto de 1866 no hay perro ninguno. Cualquier cosa que se afirmara aquí como la norma sería escoger entre rumores.
La primera impresión sigue en disputa: Rodríguez Demorizi da 1866; el fichero del historiador Vetilio Alfau Durán, según lo cita Mora Serrano, da los números 15 y 22 de El Tiempo de febrero de 1876; y el propio relato fecha el viaje del narrador el 4 de junio de 1860, lo que casa con cualquiera de las dos. Tampoco aparece en Folk-lore from the Dominican Republic, de Manuel J. Andrade (American Folklore Society, 1930), que reúne 304 cuentos, un corpus de adivinanzas y una sección de creencias y costumbres: nacimiento, bautizo, velorios, oraciones, remedios, agüeros, brujería y vudú. En el texto completo del ejemplar de la Universidad de Michigan en Internet Archive, consultado el 4 de octubre de 2026, la palabra ciguapa (o siguapa) no aparece en todo el volumen, mientras que la palabra de control «bruja» sale 58 veces. Según lo que aquí se cita, la criatura entra en la imprenta en 1866 y sus pies al revés en 1935.
¿Se puede visitar La Ciguapa?
La ciguapa vive en la tradición oral y en la letra impresa, y el único lugar que nombra su relato fundacional es un río. La chincheta de esta ficha, en 19.0, -70.6667, es un punto redondeado de la Cordillera Central, en el municipio de Constanza, provincia de La Vega, a unos 7,6 km al nor-noreste del pueblo de Tireo. Representa la montaña en general, porque la novelette de Angulo Guridi sitúa a las ciguapas en «el corazón de estas montañas» sin decir qué sierra. El río es el Bajabonico, donde su viajero, que cabalga de Santiago de los Caballeros a Puerto Plata, se detiene y conoce a Jacinto. Corre por la provincia de Puerto Plata, en la vertiente norte de la isla, y todo su cauce, tal como lo dibuja OpenStreetMap, queda a 69 km o más al norte de la chincheta.
Los documentos se leen en línea, y casi todos gratis. La Real Academia Española publica en rae.es su Diccionario histórico de la lengua española, cuya entrada «ciguapa o siguapa» recoge en una sola pantalla la historia fechable de la palabra. El Espejo de paciencia de Balboa circula en un PDF de dominio público de la Biblioteca Antológica; las siguapas están en la octava que empieza «Bajaron de los arboles en naguas / Las bellas hamadriades hermosas». La carta de Anchieta de 1560, que aquí sirve de control con el curupira, es el número 7 de los Cadernos da Reserva da Biosfera da Mata Atlântica, un PDF gratuito con el texto portugués íntegro y notas de edición. El relato de Angulo Guridi está reimpreso en Emilio Rodríguez Demorizi, Tradiciones y cuentos dominicanos (Colección Pensamiento Dominicano 42, Santo Domingo, Julio D. Postigo e Hijos, 1969), donde la descripción está en la página 95, y corre en transcripciones en línea de esa reimpresión. El que cuesta dinero es el artículo de Candelario: Small Axe está tras el muro de pago de Duke University Press.
La pregunta que sigue abierta es la fecha de la primera impresión: 1866 según Rodríguez Demorizi, o los números 15 y 22 de El Tiempo de febrero de 1876 según la nota de la que dio cuenta Mora Serrano en 1989. La zanjarían los propios ejemplares. El Archivo General de la Nación está en la calle General Modesto Díaz 2, Zona Universitaria, Santo Domingo, teléfono 809-362-1111. La página de preguntas frecuentes de su web, en la copia que guardó la Wayback Machine el 1 de mayo de 2026, da como horario de servicio de lunes a viernes de 8.00 a 15.00 durante todo el año, y explica que los documentos se piden en la Sala de Atención a Usuarios presentando un documento de identidad. Un reportaje de AplatanaoNews del 9 de agosto de 2025 atribuye a su Hemeroteca-Biblioteca unos 840 títulos de periódicos, y a su Biblioteca Digital Dominicana más de 17.000 títulos en línea.
Fuentes consultadas
- José de Anchieta, «Carta de São Vicente (carta ao padre geral, ao último de maio de 1560), with the editorial notes» — Cadernos da Reserva da Biosfera da Mata Atlântica, caderno nº 7, Conselho Nacional da Reserva da Biosfera da Mata Atlântica, 1997 — full Portuguese text, read, 1560 libro
- Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, «Espejo de paciencia (relación del caso, en octavas): «Con frutas de siguapas y macaguas»» — Public-domain edition, Biblioteca Antológica — text searched directly; the manuscript was rediscovered in Havana in 1836 and its authenticity is debated, 1608 libro
- Real Academia Española, «Diccionario histórico de la lengua española, entry «ciguapa o siguapa»: datings of the tree (1608), the owl (1836), the rosaceous plant (1862), the mythological woman (1941) and the Cuban colloquial sense (1942)» — rae.es/dhle — the 1941 dating is credited there to Patín Maceo, «Americanismos en el lenguaje dominicano», Anales de la Universidad de Santo Domingo; Patín Maceo's original not consulted, 2026 libro
- Francisco Javier Angulo Guridi, «La ciguapa (novelette)» — El Tiempo, Santiago de los Caballeros, 1866 according to Rodríguez Demorizi; reprinted in E. Rodríguez Demorizi, Tradiciones y cuentos dominicanos, Colección Pensamiento Dominicano 42, Santo Domingo, Julio D. Postigo e Hijos, 1969, p. 95. Read in an online transcription of that reprint; the newspaper issues not consulted, 1866 hemeroteca
- Manuel Mora Serrano, «De ciguapas y ciguapos (paper read at a colloquium, 28 October 1989) — quotes Juan Bosch's 1935 text in full and records the 1866/1876 dispute over the first printing» — Transcribed on the blog Monte Secreto (Leibi Ng), 2008. Mora Serrano is also the author of «Indias, vien-vienes y ciguapas», Eme Eme: Estudios Dominicanos 4 (19), 1975, which we have not been able to consult, 1989 académico
- Juan Bosch, «La ciguapa, in Obras completas (1989); the text was first published in Indios: apuntes históricos y leyendas, 1935» — Transcription of the Obras completas text; the 1935 printing not consulted. This transcription is of Bosch's story; the sentence «La Ciguapa es una diminuta mujer india… perro cinqueño» is not in it and is read in Mora Serrano's 1989 quotation (reference 4), 1935 libro
- Lizabeth Paravisini-Gebert, «The Ghost and the Darkness: Creole Hauntings in Caribbean Literature — quotes Angulo Guridi's description in English translation and cites the 1969 reprint» — Book chapter, author's copy, 2017. Also the source used here for Pané's opías, 2017 académico
- Ginetta E. B. Candelario, «La ciguapa y el ciguapeo: Dominican Myth, Metaphor, and Method» — Small Axe 20, 3 (51), November 2016, pp. 100-112, DOI 10.1215/07990537-3726890 — abstract read; full text behind Duke University Press's paywall and not consulted, 2016 académico
- Gabriel Atiles Bidó, «La ciguapa en la historia de la plástica y la literatura dominicana — dated chronology of appearances (Llenas in the 1890s, Bosch 1935, Estrada Torres 1946, Monclús 1954)» — Blog Las Ciguapas, 27 June 2010, 2010 web
- José Vieira Couto de Magalhães, «O selvagem: «O curupira é o deus que protege as florestas… um pequeno tapuio, com os pés voltados para trás»» — Quoted in note 76 of the 1997 annotated edition of Anchieta's Carta de São Vicente, from the 1913 edition, p. 157; the first edition is of 1876. Read in that quotation, not in the original volume, 1876 libro
- Alexander Prieto Osorno, «Bestiario latinoamericano (VIII). La Ciguapa — the modern telling: «los pies al revés y dejan huellas contrarias al rumbo que llevan»» — Centro Virtual Cervantes, El Rinconete, 11 January 2006, 2006 web
- Manuel J. Andrade, «Folk-lore from the Dominican Republic — 304 tales, riddles and a section on beliefs and customs; full OCR text searched on 4 October 2026: «ciguapa»/«siguapa» 0 occurrences, control «bruja» 58» — Memoirs of the American Folk-Lore Society XXIII, New York; University of Michigan copy, Internet Archive, 1930 libro
- colaboradores de Wikipedia, «Ciguapa — quotes Fray Cipriano de Utrera (1951, p. 264) on hearing of the ciguapa in 1911, the «pies reversibles» taken by all as a fable, and Geraldini's Itinerarium on the hairy wild men of the north of the island, after Gabriel Atiles (2013)» — Wikipedia en español, 2026 web
Ficha revisada por V. Serrano el 16/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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