📜 LEYENDA · EXP. Nº0270
ACTIVO
La reina de Saba
La reina de Saba es una leyenda de Aksum (Tigray), ET —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de La reina de Saba?
- Ubicación
- Aksum (Tigray), ET
- Tipo de leyenda
- Mito
- Coordenadas
- 14.13, 38.72
- Testimonios
- 0
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de La reina de Saba?
Todas las versiones de la reina de Saba se pueden fechar, y las fechas no concuerdan entre sí. El relato conservado más antiguo, 1 Reyes 10,1-13, ocupa trece versículos: una reina viene a poner a prueba a Salomón con acertijos, trae oro y especias y se vuelve a su tierra. No tiene nombre, ni más país que la palabra Saba, ni un hijo. Josefo, que escribe hacia el año 93, es el primer autor conservado que la llama reina de Egipto y de Etiopía. El Corán cuenta la escena de la abubilla y el suelo de vidrio y no la nombra nunca; Bilqis viene de los comentaristas árabes posteriores. El Arca de la Alianza aparece descrita en manos etíopes en un texto árabe de hacia 1208, un siglo antes del Kebra Nagast. Y el hijo solo llega con el Kebra Nagast, donde no se llama Menelik sino Bayna-Lehkem. La cadena no se detiene en los manuscritos: en 1931 la constitución etíope convirtió la descendencia de Salomón y la reina de Saba en un artículo de ley, y ahí siguió hasta que el emperador fue depuesto en 1974. Este expediente recorre esa cadena eslabón a eslabón, con los pasajes y las fechas.
¿Cuál es la historia de La reina de Saba?
A la reina de Saba se la suele presentar como una figura «del mundo antiguo», que suena a fecha y no lo es. Fechar se puede, pero solo a través de los textos que la cuentan, y esos sí se dejan poner en fila. Eso hace este expediente: obra, pasaje, fecha y qué añade cada uno. Todos los eslabones que siguen están leídos.
El relato más antiguo que se conserva es 1 Reyes 10,1-13: trece versículos. Una malkat Shəvaʾ, «reina de Saba», oye la fama de Salomón y viene «a ponerlo a prueba con acertijos» (en hebreo, bə-ḥidot). Llega con camellos cargados de especias, oro y piedras preciosas; Salomón responde a todo; ella le entrega 120 talentos de oro y «gran cantidad de especias y piedras preciosas»; y en el versículo 13 «se volvió y se fue a su tierra, ella y sus siervos». Eso es todo. Sin nombre propio. Sin fecha. Sin más localización que la palabra Saba. Sin boda. Sin hijo. 2 Crónicas 9,1-12 repite el episodio casi palabra por palabra y no añade nada sobre ella; su único cambio visible es que los holocaustos de Salomón se convierten en «la subida con que subía a la Casa del Señor».
El primer texto conservado que la lleva a África no es etíope ni es medieval. Es Flavio Josefo, escribiendo en Roma hacia el año 93 o 94. En Antigüedades judías VIII, vi, 5 la llama «una mujer reina de Egipto y de Etiopía», dice que era «investigadora de la filosofía» y la hace venir a Jerusalén «para poner a prueba su sabiduría, proponiéndole cuestiones de grandísima dificultad». Unos párrafos antes había sostenido que la reina que Heródoto llama Nicaule es esa misma mujer. Josefo le da un continente y un nombre tomado de la historiografía griega, y sigue sin darle un hijo.
El Corán, en el siglo VII, le da la escena que hoy tiene casi todo el mundo en la cabeza: la abubilla que informa de una mujer que reina en Sabaʾ (27,22-23), la carta de Salomón, el trono traído por «uno que tenía conocimiento de la Escritura» y el suelo de vidrio pulido que ella confunde con agua y en el que se descubre las piernas para vadearlo, antes de someterse (27,44). La azora 27 tiene noventa y tres aleyas y no la nombra ni una vez. El nombre Bilqīs no está ahí. Viene de los comentaristas árabes posteriores y de las colecciones de relatos; Budge, que los resume en 1922, trabaja sobre al-Bayḍāwī, exegeta del siglo XIII, y escribe sin rodeos que «los autores árabes la llaman Balkis, y los etíopes Makeda; pero ninguno de esos dos nombres es antiguo».
El Arca llega a Etiopía, en el registro escrito, antes que el Kebra Nagast. La obra árabe conocida como las Iglesias y monasterios de Egipto de Abū Ṣāliḥ el Armenio —que su editor, B. T. A. Evetts, situó «en los primeros años del siglo XIII» porque el suceso más tardío fechado en ella es una muerte de enero o febrero de 1208— describe el objeto como algo en uso: «Los abisinios poseen también el Arca de la Alianza, en la que están las dos tablas de piedra... El Arca de la Alianza está colocada sobre el altar, pero no es tan ancha como el altar; es alta como la rodilla de un hombre y está recubierta de oro; y sobre su tapa hay cruces de oro; y hay cinco piedras preciosas sobre ella, una en cada una de las cuatro esquinas y otra en el centro. La liturgia se celebra sobre el Arca cuatro veces al año». Lo que ese pasaje no contiene es una reina, un hijo ni a Salomón. La historia de Menelik aparece en la misma página de la edición de 1895, pero en una nota firmada por el editor, Alfred J. Butler, siete siglos después.
El hijo llega con el Kebra Nagast, y llega con otro nombre. En la traducción completa de Budge de 1922 la reina es Mākədā, y del niño el texto dice: «Y el niño creció, y ella le puso por nombre Bayna-Lehkem». Al ser ungido en Jerusalén pasa a llamarse David. La forma Menyelek es de Budge: está en su portada y en sus títulos de capítulo, donde aparece como glosa suya —«Bayna-Lehkem (es decir, Menyelek) es ungido rey de Etiopía y recibe el nombre de David (II)»—. El propio colofón del libro, impreso en las páginas 228-229, declara en primera persona su cadena de transmisión: «Hemos vertido este libro al árabe desde un manuscrito copto perteneciente a la sede de Marcos Evangelista... Lo hemos traducido en el año cuatrocientos nueve de la misericordia, en el país de Etiopía, en tiempos del rey Gabra Maskal, al que llaman Lalibala». El traductor al etiópico lo firma: «rogad por mí, vuestro siervo Isaac el pobre», y nombra al gobernador que autorizó el trabajo, Yaʿebika Egziʾe, que «lo aprobó y me dijo: trabaja». Budge sitúa ese año de la misericordia entre 1314 y 1344.
El último eslabón no es un manuscrito. El 16 de julio de 1931, la primera constitución escrita de Etiopía convirtió la descendencia en norma jurídica. Artículo 3: «la ley determina que la dignidad imperial quede unida a perpetuidad a la línea de Su Majestad Haile Selassie I, descendiente del rey Sahle Selassie, cuya línea desciende sin interrupción de la dinastía de Menelik I, hijo del rey Salomón de Jerusalén y de la reina de Etiopía, conocida como la reina de Saba». La Constitución revisada del 4 de noviembre de 1955 lo repitió como artículo 2 y suprimió sin ruido la cautela: ya no «la reina de Etiopía, conocida como la reina de Saba», sino «la reina de Etiopía, la reina de Saba». El artículo decayó con la dinastía: Haile Selassie fue depuesto el 12 de septiembre de 1974.
Cronología: los hechos documentados de La reina de Saba
- c. 840-790 cal a. C. Las dataciones por radiocarbono de la excavación del Instituto Arqueológico Alemán en el templo de Almaqah de Bar'an, en Marib —localmente 'Arsh Bilqis, el trono de Bilqis—, se agrupan aquí. Los excavadores concluyen que la ocupación del templo más antiguo «queda ahora fechada con seguridad en un final durante el siglo IX a. C. terminal»: posterior a la fecha tradicional de Salomón, no anterior.
- Reinado de Sargón II (721-705 a. C.) Las inscripciones reales asirias registran el tributo «de Pir'u, rey de Egipto, Samsi, reina de Arabia, It'amra, el sabeo». Es la atestación externa más antigua de Saba que hemos leído, y en ella Arabia tiene una reina con nombre mientras que a Saba la representa un varón.
- c. 700 a. C. Fecha aproximada del templo de Almaqah de Yeha, a unos 30 km al nordeste de Adua, en Tigray: el edificio monumental en pie más antiguo de Etiopía, y de estilo sabeo. No está en Aksum y no se asocia a ninguna reina.
- 1 Reyes 10,1-13 El relato conservado más antiguo, de trece versículos. Una reina de Saba viene «a ponerlo a prueba con acertijos», trae especias, oro y piedras preciosas, entrega a Salomón 120 talentos de oro y «se volvió y se fue a su tierra». Sin nombre, sin fecha, sin hijo. 2 Crónicas 9,1-12, posterior, lo repite casi palabra por palabra y no añade nada sobre ella.
- c. 93-94 d. C. Flavio Josefo, Antigüedades judías VIII, vi, 5-6, la llama «una mujer reina de Egipto y de Etiopía» y la identifica con la Nicaule de Heródoto. Es el primer texto conservado que la lleva a África —doce siglos antes del Kebra Nagast— y sigue sin darle un hijo.
- Siglo VII El Corán 27,20-44 fija las imágenes duraderas de la escena: la abubilla, la carta de Salomón, el trono traído en un instante y el suelo de vidrio confundido con agua. En las noventa y tres aleyas de la azora no se la nombra ni una vez; el nombre de Bilqis es de los comentaristas árabes posteriores.
- Primeros años del siglo XIII (suceso más tardío fechado en el libro: enero-febrero de 1208) Las Iglesias y monasterios de Egipto, en árabe, atribuidas a Abū Salih el Armenio, describen el Arca de la Alianza en manos abisinias con detalle físico: alta como una rodilla, recubierta de oro, con cruces de oro y cinco piedras en la tapa, y liturgia celebrada sobre ella cuatro veces al año. No dice nada de una reina, de un hijo ni de Salomón: eso viene de la nota del editor, de 1895.
- «Año de la misericordia» 409 — Budge lo sitúa entre 1314 y 1344 El colofón del Kebra Nagast declara su propia cadena de transmisión: del copto al árabe «desde un manuscrito perteneciente a la sede de Marcos Evangelista», y de ahí al etiópico por «vuestro siervo Isaac el pobre», con la aprobación del gobernador Ya'ebika Egzi'e. Es el primer texto que le da un hijo a la reina, y lo llama Bayna-Lehkem, no Menelik.
- Febrero de 1922 E. A. Wallis Budge publica la primera traducción inglesa completa del Kebra Nagast y la titula La reina de Saba y su único hijo Menyelek. El nombre es decisión editorial suya: dentro de la traducción el niño es Bayna-Lehkem. Budge escribe además, sobre Balkis y Makeda, que «ninguno de esos dos nombres es antiguo».
- 16 de julio de 1931 La primera constitución escrita de Etiopía convierte la descendencia en norma jurídica. El artículo 3 une a perpetuidad la dignidad imperial a una línea que desciende «sin interrupción de la dinastía de Menelik I, hijo del rey Salomón de Jerusalén y de la reina de Etiopía, conocida como la reina de Saba».
- 4 de noviembre de 1955 La Constitución revisada repite la cláusula como artículo 2 y suprime la cautela: Menelik I es ya «hijo de la reina de Etiopía, la reina de Saba, y del rey Salomón de Jerusalén». Las palabras «conocida como» han desaparecido.
- 1966-1968 Francis Anfray excava el edificio situado al oeste de Aksum que la tradición local llama palacio de la reina de Saba. Se atribuye a la época aksumita, en torno a los siglos VI y VII d. C. Recogemos esa datación como atribuida: los informes de excavación están tras un muro de préstamo y no los hemos leído.
- 12 de septiembre de 1974 Haile Selassie es depuesto por el comité militar que se convirtió en el Derg, y el artículo constitucional que hacía de la reina de Saba una antepasada del jefe del Estado decae con la dinastía a la que protegía.
¿Hay una explicación racional para La reina de Saba?
La cadena de arriba se rellena sin un solo hueco desde 1 Reyes hasta el artículo 2 de 1955. Donde se corta es en el otro extremo, y decir dónde es más útil que repetir que su origen es un misterio.
El reino existe y está documentado. En las inscripciones reales asirias de Sargón II (721-705 a. C.), Saba aparece en una lista de tributos junto a Egipto y Arabia: «De Pir'u, rey de Egipto, Samsi, reina de Arabia, It'amra, el sabeo, los reyes de la costa y del desierto, recibí oro, productos de la montaña, piedras preciosas, marfil... caballos y camellos, como tributo suyo» (traducción de Luckenbill; un segundo texto de Sargón, en el mismo volumen, transcribe al sabeo como Ithamar). Conviene leer esa lista despacio. A Arabia la representa una reina con nombre. A Saba la representa un varón. Los escribas asirios no tenían ningún reparo en consignar a una reina árabe reinante —las inscripciones de Asurbanipal nombran a otra, Adia—, así que la ausencia de una sabea en las listas conservadas merece al menos anotarse.
Los dos grandes santuarios sabeos de Marib llevan hoy su nombre en árabe —Maḥram Bilqīs, «el santuario de Bilqis», y ʿArsh Bilqīs, «el trono de Bilqis»—, pero los nombres vienen de la leyenda, y no al revés. El Instituto Arqueológico Alemán excavó el segundo de ellos, el templo de Almaqah de Barʾān, entre 1988 y 1997, y publicó veinticuatro dataciones por radiocarbono; las más antiguas se agrupan en torno a 840-790 cal a. C., y los excavadores concluyeron que la ocupación del templo más antiguo «queda ahora fechada con seguridad en un final durante el siglo IX a. C. terminal». Eso es posterior a la fecha tradicional de Salomón, no anterior.
En el lado etíope, el edificio monumental más antiguo no está en Aksum. Está en Yeha, a unos 30 km al nordeste de Adua: un templo de Almaqah de arquitectura sabea fechado en torno al 700 a. C. El edificio de Aksum que la tradición local llama palacio de la reina de Saba, Dungur, lo excavó Francis Anfray entre 1966 y 1968 y se atribuye a la época aksumita, en torno a los siglos VI y VII d. C.: unos dieciséis siglos después del encuentro que le da nombre. No hemos podido leer el informe de excavación de Anfray ni las monografías de Stuart Munro-Hay, que están tras un muro de préstamo, así que esa datación se recoge aquí como atribuida, no como verificada por nosotros.
Dos resultados negativos, con sus controles, porque un cero por sí solo no prueba nada. Bilqīs y Balqīs aparecen cero veces en las noventa y tres aleyas de la azora 27; en la misma pasada, «Salomón» sale doce veces, «abubilla» dos, «trono» cinco y «vidrio» una. Y en la traducción de Budge de 1922 del Kebra Nagast, una vez descontados los 110 encabezados de página, la forma Menyelek solo sobrevive en el índice y los títulos de capítulo del propio Budge; la narración llama al niño Bayna-Lehkem y luego David. Control en la misma pasada y sobre el mismo fichero: «Solomon», 501 apariciones; «Ark», 172; «Mākədā», 42.
Nada de esto toca lo que nadie crea. El Kebra Nagast es un texto vivo de la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, y el tabot —la tabla réplica que se guarda en cada iglesia etíope— es una pieza en funcionamiento de su liturgia, no una curiosidad. Lo que las fuentes sí zanjan es más estrecho y más aburrido: un relato que en su versión más antigua no tiene nombre ganó un continente en el año 93, un nombre hacia el siglo XIII, un hijo en el XIV y un artículo constitucional en 1931.
¿Se puede visitar La reina de Saba?
El punto del mapa de este expediente es Aksum, en la región de Tigray, al norte de Etiopía. Marca dónde se guarda la tradición, no dónde está atestiguada la reina: el reino de Sabaʾ documentado por la arqueología está en Marib, a unos 1.100 km, al otro lado del mar Rojo, en Yemen.
Antes de planear nada: según la última actualización que hemos podido consultar, del 29 de mayo de 2026 y todavía vigente el 16 de agosto de 2026, el Ministerio de Exteriores británico desaconseja todo viaje a la región de Tigray, y también todo viaje a la vecina Amhara. La guerra de 2020-2022 llegó a Aksum directamente: en noviembre de 2020 se produjo una matanza de civiles en la ciudad. Consulta la recomendación vigente de tu propio ministerio antes de acercarte a esto, y toma cualquier cosa escrita sobre horarios como provisional.
Qué hay de verdad en el sitio, si es que puede visitarse. Aksum fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1980 por su campo de estelas, sus tumbas reales y sus ruinas. Tres de los puntos del recorrido habitual llevan su nombre y ninguno ha dado prueba alguna que los relacione con ella: el «palacio de la reina de Saba» (Dungur, una residencia aristocrática aksumita al oeste de la ciudad), el «baño de la reina de Saba» (un gran estanque excavado en la roca) y la «tumba de la reina de Saba». Los nombres son tradicionales. Los edificios son aksumitas.
La iglesia de Nuestra Señora María de Sion está en el centro de la ciudad. En su recinto se levanta la capilla de la Tabla, construida bajo Haile Selassie a mediados del siglo XX, donde la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo sostiene que se custodia el Arca de la Alianza. No entra nadie salvo el monje guardián designado, y no se admite a ningún visitante, sea cual sea su nacionalidad o su fe; la iglesia antigua solo está abierta a hombres. Esto no es una cola en la que uno pueda ponerse. Decir que la capilla existe y que el acceso está denegado es todo lo que honestamente se puede decir de ella.
Si lo que interesa es la cadena de textos, está mucho más a mano que el sitio. La traducción completa de Budge del Kebra Nagast (1922), la edición de Evetts de Abū Ṣāliḥ (1895), el Josefo de Whiston y los Ancient Records of Assyria de Luckenbill están completos, gratis y son buscables en internet; los enlaces están en las referencias. El templo de Almaqah de Barʾān, en Marib, y el de Yeha, en Tigray, están los dos en zonas a las que hoy no mandaríamos a nadie.
Fuentes consultadas
- trans. Sir E. A. Wallis Budge, «The Queen of Sheba and Her Only Son Menyelek: A Complete Translation of the Kebra Nagast (colophon, pp. 228-229; introduction pp. xxix-xxxv; chs. 21-95)» — The Medici Society, London, 1922 libro
- ed. and trans. B. T. A. Evetts, with notes by Alfred J. Butler, «The Churches and Monasteries of Egypt and Some Neighbouring Countries, attributed to Abu Salih the Armenian (fols. 105b-106a on the Ark in Abyssinia; introduction on the date of composition)» — Clarendon Press, Oxford, 1895 libro
- Flavius Josephus, trans. William Whiston, «The Antiquities of the Jews, Book VIII, chapter vi, sections 5-6 (the queen of Egypt and Ethiopia; the Nicaule identification in section 2)» — The Works of Flavius Josephus (Project Gutenberg text), 1737 libro
- Daniel David Luckenbill, «Ancient Records of Assyria and Babylonia, vol. II: Historical Records of Assyria from Sargon to the End (Sargon II tribute lists naming Samsi queen of Arabia and It'amra / Ithamar the Sabean)» — University of Chicago Press, 1927 libro
- Jochen Gorsdorf and Burkhardt Vogt, «Radiocarbon Datings from the Almaqah Temple of Bar'an, Ma'rib, Republic of Yemen: Approximately 800 cal BC to 600 cal AD» — Radiocarbon, vol. 43, no. 3, 2001 académico
- Thomas Kersten, Klaus Mechelke, Maren Lindstaedt and Heinz Sternberg, «Virtual Reconstruction of the Almaqah Temple of Yeha in Ethiopia by Terrestrial Laser Scanning (dating of the Sabaean temple to c. 700 BC)» — International Archives of the Photogrammetry, Remote Sensing and Spatial Information Sciences, XXXVIII-5/W16, 2011 académico
- Empire of Ethiopia, «Ethiopian Constitution of 1931, Article 3 (text as reproduced in Margery Perham, The Government of Ethiopia, London 1969)» — Promulgated 16 July 1931, 1931 archivo
- Empire of Ethiopia, «The Revised Constitution of the Empire of Ethiopia, Article 2» — Promulgated 4 November 1955 (24 Tekemt 1948 Ethiopian calendar), 1955 archivo
- Hebrew Bible, «1 Kings 10:1-13 and 2 Chronicles 9:1-12 (Masoretic Hebrew text alongside the JPS translation)» — Sefaria digital library, 2023 libro
- trans. Sahih International, «Qur'an, sura 27 (an-Naml), verses 15-44 (full sura checked: the name Bilqis does not appear)» — Quran.com API, translation 20, 1997 libro
- Foreign, Commonwealth and Development Office, «Foreign travel advice: Ethiopia (advises against all travel to Tigray region; last updated 29 May 2026)» — GOV.UK, 2026 web
Ficha revisada por V. Serrano el 16/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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