🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº6501
ACTIVO
J'ba Fofi
Todo lo publicado sobre la araña gigante de la cuenca del Congo desciende de un solo recuerdo familiar.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a J'ba Fofi?
- Ubicación
- Boumba-et-Ngoko, sureste de Camerún, CM
- Fecha del avistamiento
- Desconocido
- Coordenadas
- 2.03, 15.2
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es J'ba Fofi?
En octubre de 2001, la revistilla North American BioFortean Review imprimió un relato que el explorador Bill Gibbons había recogido de Margaret M. Lloyd: sus padres, de luna de miel en coche por el Congo Belga en 1938, decían haber visto cruzar la pista, delante de su Ford, una araña con patas de casi noventa centímetros, y que no le dio tiempo a sacar la cámara. Ese texto no nombra al animal, ni a ningún pueblo, ni más lugar que la colonia. El nombre J'ba Fofi, la atribución a los baka y todo el folclore asociado —guaridas de hojas, hilos-trampa en los senderos de caza, presas del tamaño de un duiker— entran en el expediente en noviembre de 2003, en Camerún, en una conversación que el propio Gibbons abrió contando a sus anfitriones el caso Lloyd. Karl Shuker, autor de la versión más completa, traduce el nombre como «gran araña»; el léxico de referencia de la lengua baka recoge seis palabras para arañas y ninguna es fofi. No se ha publicado ejemplar, fotografía ni descripción, y las arañas récord, una tarántula Goliat sudamericana y una cazadora de las cuevas de Laos, miden entre 25 y 30 cm de envergadura.
¿Cuál es la historia de J'ba Fofi?
Todo lo publicado sobre la araña gigante de la cuenca del Congo desciende de dos momentos: un recuerdo familiar, impreso en 2001 y contado por alguien que no estaba allí, sobre una tarde de sesenta y tres años antes; y una conversación en Camerún en noviembre de 2003.
La primera aparición impresa fechable es un fanzine de octubre de 2001. La North American BioFortean Review, revistilla de criptozoología codirigida por Chad Arment y Craig Heinselman, publicó en su número 7 (vol. 3, n.º 2) una recopilación titulada «CZ Conversations: Giant Spiders», editada por Chad Arment y presentada como «un par de informes de arácnidos descomunales tomados con permiso de una discusión reciente en una lista de correo de criptozoología». La atribución del caso africano es explícita: el explorador Bill Gibbons lo recogió «de la señora Margaret M. Lloyd, que le relató la historia del encontronazo de sus padres con un arácnido peludo». El señor y la señora R. K. Lloyd —el pasaje citado escribe el apellido «Loyd»— viajaban de luna de miel en coche por el Congo Belga en 1938 cuando algo cruzó la pista delante del vehículo. Lo tomaron por un felino de selva o por un mono andando a cuatro patas; de cerca era una araña. La señora Lloyd gritó, su marido se enredó con la funda de la cámara y perdió la foto, y el animal siguió su camino al mismo paso, «sin inmutarse por el resollante Ford descapotable que estuvo a punto de atropellarlo». La medida que da el texto es la de una pata: «patas de casi noventa centímetros». El señor Lloyd, «delineante titulado (arquitecto)», pensó que era una tarántula gigante o alguna araña terrestre parecida.
El texto de 2001 no contiene ningún nombre para el animal: las palabras j'ba fofi no aparecen. No hay telaraña, ni pájaro atrapado en una telaraña, ni madriguera. No hay baka. No hay más lugar que «el Congo Belga», un territorio de 2,3 millones de kilómetros cuadrados. Y no hay testigos a los que preguntar: el relato es el de la hija, y el propio texto dice que los Lloyd recordaron el encuentro «hasta el día de su muerte».
Michael Newton lo reimprimió en 2005, en la Encyclopedia of Cryptozoology (McFarland), bajo la entrada «Spiders (Giant)», citando a Arment casi palabra por palabra y dando número y páginas. Newton repetía además la vara de medir de la época para la mayor araña que jamás existió: el fósil carbonífero Megarachne servinei, de Argentina, «con envergaduras de más de cincuenta centímetros». Arment había dicho lo mismo en 2001. Los dos repetían una afirmación que estaba a punto de venirse abajo; eso se cuenta en el apartado escéptico.
El nombre, y con él todo el folclore asociado, llega en noviembre de 2003, y llega en Camerún. Gibbons puso por escrito esa conversación, y Loxton y Prothero citan su relato (ver más abajo). El nombre ya está impreso en diciembre de 2011, cuando el libro autoeditado de Terrence Aym Mysteries of the Multiverse reprodujo el «and indeed they did!» de Gibbons y glosó «Jba Fofi» como araña «gigante» o «grande». La versión publicada más completa es la del zoólogo Karl Shuker, en su libro Mirabilis (2013) y en un largo artículo de ShukerNature del 30 de julio de 2014. Shuker cuenta que el caso «salió a la luz por primera vez en 2001, cuando el explorador criptozoológico Bill Gibbons me habló» de él, y luego fecha el resto con precisión: durante una expedición a Camerún en noviembre de 2003 en busca del mokele-mbembe, «Gibbons mencionó a los pigmeos baka el avistamiento de los Lloyd (que le había contado originalmente su hija, Margaret). Estaban familiarizados con esas criaturas y le proporcionaron información adicional».
Todo lo que después se presentó como saber ancestral de la selva sale de esa única conversación, tal y como la relata Shuker: guaridas construidas como chozas de hojas cerca de los poblados, telarañas enormes tendidas entre árboles con hilos-trampa cruzando los senderos de caza, presas del tamaño de un duiker, un veneno capaz de matar a una persona, huevos blancos del tamaño de un cacahuete, crías amarillas con el abdomen morado que pardean al crecer, y un avistamiento tan reciente como junio de 2003. Shuker traduce el nombre como «gran araña» y lo atribuye a los baka y a cazadores bantúes de Camerún y de la República Democrática del Congo.
Daniel Loxton y Donald Prothero describen esa misma conversación desde el otro lado en Abominable Science! (Columbia University Press, 2013, pp. 285-286). El viaje de 2003 lo pagó el creacionista estadounidense Milt Marcy. Después de oír a una inglesa que sus padres habían visto una araña «de al menos metro veinte o metro y medio de largo», Gibbons —lo citan literalmente— preguntó a los vecinos «si conocían algún arácnido gigante así, ¡y vaya si lo conocían!». Resultó que los monstruos vivían justo alrededor del poblado, y que nadie se lo había mencionado en sus dos visitas anteriores porque no lo había preguntado. En ese mismo viaje, un testigo eligió un Diplodocus de un juego de fichas con dibujos de animales y lo llamó «brontosaurio»: lo reconocía de la televisión.
El animal creció a medida que viajaba el relato. Patas de casi noventa centímetros en el texto de 2001; una envergadura de «tres o cuatro pies» (0,9-1,2 m) en Shuker; «al menos metro veinte o metro y medio» en la versión que Gibbons llevó a la selva.
Los pueblos implicados no son intercambiables, y la geografía no cuadra. Los baka hablan una lengua ubangui y viven en el sureste de Camerún, el norte de Gabón y el norte de la República del Congo; los aka, con los que se les confunde a menudo, hablan una lengua bantú y viven en la República Centroafricana y el norte del Congo; los mbuti viven en la selva del Ituri, en la RDC. La tesis doctoral de Serge Bahuchet en París 5 (1989), Les Pygmées Aka et Baka, se construye justamente sobre esa distinción. El avistamiento de 1938 se sitúa en el Congo Belga —la actual RDC—, donde los baka no viven. El nombre pertenece a un país y el avistamiento fundacional a otro, al otro extremo de la cuenca.
Tampoco aparece la palabra en el léxico de referencia. Robert Brisson pasó treinta años entre los baka del sur de Camerún y compiló el vocabulario de referencia, el Lexique français-baka (L'Harmattan, 2010). Su entrada araignée es generosa: empieza con dos términos para la mygale, la gran araña excavadora, que se leen mal en la copia escaneada, y sigue con kpokpópu, la araña grande de las casas; kpingbingi, la pequeña «que muere arrugándose»; dàdàkálá, la araña-cangrejo que puede estropear las presas de los ríos; so a pàpè, la que teje su tela en los senderos del bosque; y mbù, «araña de brujería». Ninguno de los legibles es fofi. El léxico va del francés al baka; donde habría que buscar fofi directamente es en el diccionario de Brisson en sentido contrario, el Petit dictionnaire baka-français, publicado por primera vez en 1979. La entrada francés-baka cubre las arañas con detalle, hasta la araña de brujería. Esta ficha no da etimología para el nombre.
Cronología: los hechos documentados de J'ba Fofi
- 1930 Una donante a la que las etiquetas del museo solo llaman «Mademoiselle Colani» —con toda probabilidad la arqueóloga Madeleine Colani, que excavaba entonces en Laos— recoge, en cuevas cercanas a las aldeas de Tham y Na Kay Khia (provincia de Khammouane), las arañas cazadoras que resultarán ser las de mayor envergadura medida. Ingresan en París en 1933 y esperan sesenta y ocho años a tener nombre.
- 1938 El supuesto avistamiento: el señor y la señora R. K. Lloyd, de luna de miel en coche por el Congo Belga, dicen que una araña con patas de casi noventa centímetros cruzó la pista delante de su Ford. El relato no se pone por escrito entonces: llega a la imprenta sesenta y tres años después a través de su hija, Margaret M. Lloyd.
- 1980 Mario Hünicken describe Megarachne servinei, de estratos carboníferos de San Luis (Argentina), como la mayor araña que jamás existió. La criptozoología la usará durante un cuarto de siglo como vara de medir de lo que podría ser una araña gigante.
- octubre de 2001 Primera aparición impresa fechable del caso: Chad Arment edita «CZ Conversations: Giant Spiders» para la North American BioFortean Review n.º 7, tomando el relato Lloyd de una lista de correo de criptozoología. No contiene nombre para el animal, ni telaraña, ni baka, ni más localización que «el Congo Belga».
- 2001 Peter Jäger describe Heteropoda maxima en Zoosystema: más de 46 mm de cuerpo, 250-300 mm de envergadura de patas, cavernícola, de Laos. Jäger la llama el mayor esparásido, o araña cazadora, conocido; no es africana.
- 2001 Según el propio Karl Shuker, este es el año en que Bill Gibbons le habla por primera vez del caso. Ningún texto publicado en 2001 usa el nombre j'ba fofi.
- noviembre de 2003 En una expedición a Camerún financiada por el creacionista Milt Marcy, Gibbons plantea el avistamiento de los Lloyd a sus anfitriones baka y, en sus propias palabras, pregunta «si conocían algún arácnido gigante así, ¡y vaya si lo conocían!». Todo el detalle folclórico —guaridas de hojas, hilos-trampa en los senderos de caza, presas del tamaño de un duiker, huevos como cacahuetes— data de esa conversación.
- 2005 Michael Newton reimprime el relato Lloyd casi literalmente en su Encyclopedia of Cryptozoology, bajo «Spiders (Giant)», citando a Arment. Sigue dando Megarachne como la mayor araña conocida.
- 2005 Paul Selden, José Corronca y Mario Hünicken demuestran en Biology Letters que Megarachne no es una araña, sino un euriptérido, un escorpión marino. La vara de medir criptozoológica de las arañas gigantes desaparece el mismo año en que se está reimprimiendo.
- 2008 Simon Braddy, Markus Poschmann y Erik Tetlie describen una quela de 46 cm de Jaekelopterus rhenaniae y sitúan al animal en unos 2,5 m: el mayor artrópodo documentado. Vivía en el agua; el artículo señala que el gigantismo está mucho más extendido entre los artrópodos acuáticos que entre los terrestres.
- 2010 Robert Brisson publica su Lexique français-baka tras treinta años entre los baka del sur de Camerún. La entrada araignée recoge seis términos baka para arañas, incluido uno de brujería; ninguno es fofi.
- 2013 Daniel Loxton y Donald Prothero publican Abominable Science! y documentan, a partir del propio libro de Gibbons, que el testimonio baka vino después de la pregunta y no antes.
- 30 de julio de 2014 Karl Shuker publica en ShukerNature el relato más completo del caso, traduce j'ba fofi como «gran araña» y fecha el material baka en la conversación de noviembre de 2003. Sigue siendo la fuente pública más detallada, y es secundaria.
¿Hay una explicación racional para J'ba Fofi?
La objeción más demoledora es de método, y viene con nombre y apellidos. Daniel Loxton y Donald Prothero señalan que el testimonio baka existe porque Gibbons fue a buscarlo: llegó con la historia de los Lloyd, la contó, preguntó si alguien conocía un animal así y le dijeron que sí. Su propio relato admite que nadie había sacado el tema en sus dos visitas anteriores al mismo sitio, porque él no lo había preguntado. El material baka más antiguo que consta es, por tanto, la respuesta a una pregunta que ya traía dentro el animal.
La cadena de custodia es larga y todos sus eslabones son amistosos. Un suceso de 1938, visto por dos personas cuyo propio relato nunca se ha impreso; el recuerdo de su hija, transmitido al criptozoólogo Bill Gibbons; un mensaje en una lista de correo; una recopilación editada en un fanzine en 2001, sesenta y tres años después. La fotografía que habría zanjado el asunto nunca se hizo: según el texto de 2001, al señor Lloyd «le temblaban tanto las manos por la emoción del encuentro que perdió la ocasión por completo».
La física es peor que el papeleo. Las arañas respiran por pulmones en libro y por tráqueas, que funcionan por difusión. Para los insectos, que respiran solo por tráqueas, Jon Harrison y colaboradores revisaron en 2010 las pruebas que vinculan los insectos gigantes del Paleozoico tardío con una atmósfera mucho más rica en oxígeno que la actual. El mayor artrópodo documentado, el euriptérido Jaekelopterus rhenaniae, de unos 2,5 m y descrito a partir de una quela de 46 cm por Simon Braddy y colaboradores en 2008, vivía en el agua, y el mismo artículo observa que el gigantismo «está mucho más extendido entre los taxones acuáticos». Las arañas tienen además un problema propio: como escriben Tom Weihmann y colaboradores en 2012, «no tienen músculos extensores en las principales articulaciones de las patas», de modo que las estiran con la presión hidráulica que se genera en el prosoma; en la araña cazadora grande que midieron, Ancylometes concolor, la mayor parte del empuje contra el suelo la hacían los músculos flexores de la base de las patas. Karl Shuker, que se toma en serio los informes, llega a la misma conclusión que los escépticos: una araña gigante «tendría que haber desarrollado un sistema respiratorio radicalmente distinto y mucho más avanzado, y no solo un cuerpo muy agrandado».
Los récords rondan los treinta centímetros. El propio artículo de Shuker de 2014 da el título de mayor araña del mundo a una hembra de tarántula Goliat en cautividad, Theraphosa blondi, llamada Rosi, con 11,25 pulgadas (28,6 cm) de envergadura de patas y 6,17 onzas (175 g) de peso. La cazadora más ancha que se conoce, Heteropoda maxima, tiene más de 46 mm de cuerpo y entre 250 y 300 mm de envergadura; Peter Jäger, que la describió en 2001, la llamó «el esparásido más grande conocido». Vive en cuevas de la provincia de Khammouane, en Laos, y se describió a partir de ejemplares recogidos allí en 1930 por una donante a la que las etiquetas del museo solo llaman «Mademoiselle Colani» —con toda probabilidad la arqueóloga Madeleine Colani, que excavaba entonces en Laos— e ingresados en París en 1933. Mientras tanto, el gigante fósil que los criptozoólogos citaban en esos mismos años, Megarachne servinei, dejó de ser una araña: en 2005 Paul Selden, José Corronca y Mario Hünicken —Hünicken lo había descrito él mismo en 1980— demostraron en Biology Letters que es un euriptérido. La enciclopedia de Newton lo daba como vara de medir de las arañas gigantes ese mismo año.
Y por último, las negaciones, fechadas. Shuker cierra su artículo de 2014 admitiendo que «todo esto es pura especulación, y es probable que siga siéndolo» mientras un cazador baka no mate a uno de esos animales y conserve el cuerpo. Una consulta a las Wikipedias inglesa y española el 8 de octubre de 2026 no encontró ningún artículo con el título «J'ba Fofi» ni sus variantes, ni ninguna página que contenga la expresión, mientras que «mokele-mbembe» devolvió 67 artículos en inglés. En agosto de 2026 la expresión no aparecía en ninguno de los cuarenta y cuatro libros de criptozoología de la colección Cryptozoology Texts del Internet Archive (32 MB de texto, con Heuvelmans, Coleman y Newton entre ellos); en ese mismo barrido, «mokele» salía en diez de esos libros. Lo que queda es una anécdota familiar, una conversación dirigida y un nombre que el léxico de referencia de la lengua a la que se atribuye no recoge entre sus palabras para las arañas.
¿Se puede visitar J'ba Fofi?
No hay sitio en el que plantarse: el relato de 1938 sitúa el encuentro en una pista selvática del Congo Belga —hoy República Democrática del Congo— y no nombra nada más estrecho que la colonia entera. El segundo escenario es una aldea del sureste de Camerún donde se alojaba la expedición de Gibbons en noviembre de 2003, que Loxton y Prothero sitúan en Langoue.
Ese rincón de Camerún cae dentro de la franja de 40 km junto a la frontera con la República Centroafricana a la que el Foreign Office británico desaconseja todo viaje. El motivo que da, vigente en la página el 9 de septiembre de 2026, es que «bandidos de carretera han detenido a viajeros y tomado rehenes para pedir rescate, en particular en el este de Camerún, cerca de la frontera con la RCA». Camerún exige visado obtenido antes de llegar y certificado de fiebre amarilla en la entrada, y la malaria está presente en la región todo el año.
Los baka cuyos poblados aparecen en esta historia son ciudadanos de Camerún y de sus países vecinos, y entraron en el relato porque una expedición extranjera pasó por allí y les hizo una pregunta.
Los ejemplares tipo de la araña cazadora Heteropoda maxima están en el Muséum national d'Histoire naturelle de París. Madeleine Colani los recogió en la provincia de Cammon, Laos, en diciembre de 1930; entraron en el museo con el número de registro 5-1933 y seguían sin nombre cuando Peter Jäger describió la especie en 2001, sesenta y ocho años después. Jäger escribió que «podría ser el sparásido más grande, con más de 46 milímetros de longitud corporal y de 250 a 300 milímetros de envergadura».
Fuentes consultadas
- Chad Arment (ed.), «CZ Conversations: Giant Spiders» — North American BioFortean Review, vol. 3, no. 2 (issue #7), pp. 28-29, 2001 informe
- Michael Newton, «Encyclopedia of Cryptozoology, entry "Spiders (Giant)"» — McFarland, 2005 libro
- Daniel Loxton and Donald R. Prothero, «Abominable Science! Origins of the Yeti, Nessie, and Other Famous Cryptids, pp. 285-286» — Columbia University Press, 2013 libro
- Karl P. N. Shuker, «Mirabilis: A Carnival of Cryptozoology and Unnatural History» — Anomalist Books, 2013 libro
- Karl P. N. Shuker, «Giant Spiders - Monstrous Myth, or Terrifying Truth?» — ShukerNature, 2014 web
- Robert Brisson, «Lexique français-baka (Sud-Cameroun), entry "araignée"» — L'Harmattan, Paris, 2010 libro
- Serge Bahuchet, «Les Pygmées Aka et Baka: contribution de l'ethnolinguistique à l'histoire des populations forestières d'Afrique Centrale» — Doctoral thesis, Université Paris 5, 1989 académico
- Peter Jäger, «A new species of Heteropoda (Araneae, Sparassidae, Heteropodinae) from Laos, the largest huntsman spider?» — Zoosystema 23(3): 461-465, 2001 académico
- Paul A. Selden, José A. Corronca and Mario A. Hünicken, «The true identity of the supposed giant fossil spider Megarachne» — Biology Letters 1(1): 44-48, 2005 académico
- Simon J. Braddy, Markus Poschmann and O. Erik Tetlie, «Giant claw reveals the largest ever arthropod» — Biology Letters 4(1): 106-109, 2008 académico
- Jon F. Harrison, Alexander Kaiser and John M. VandenBrooks, «Atmospheric oxygen level and the evolution of insect body size» — Proceedings of the Royal Society B 277: 1937-1946, 2010 académico
- Tom Weihmann, Michael Günther and Reinhard Blickhan, «Hydraulic leg extension is not necessarily the main drive in large spiders» — Journal of Experimental Biology 215: 578-583, 2012 académico
- Foreign, Commonwealth and Development Office, «Cameroon travel advice: regional risks and entry requirements (consulted 11 August 2026)» — GOV.UK, 2026 informe
- Terrence Aym, «Mysteries of the Multiverse: 25 True Stories from Time and Space (full-text hit, p. 114: "and indeed they did! They speak of the Jba Fofi, which is a 'giant' or 'great spider'")» — CreateSpace Independent Publishing Platform (self-published); read through the Internet Archive / Open Library full-text search, 8 October 2026, 2011 libro
Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas (folclore)
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