📜 LEYENDA · EXP. Nº0270
ACTIVO
Anansi, la araña
Anansi, la araña, pertenece a los akan de Ghana, pero anansesem —«historias de Ananse»— es una etiqueta de género, no la biografía de una araña: los akan llaman así a los cuentos populares aparezca o no la araña en ellos, y el narrador empieza advirtiendo que la historia no es cierta.
¿De dónde viene la leyenda de Anansi, la araña?
- Ubicación
- Ashanti Region (Asokore, Sekyere East), Ghana
- Tipo de leyenda
- Cuento popular
- Coordenadas
- 6.845, -1.387
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de Anansi, la araña?
El relato que todo el mundo repite, en el que Anansi paga al dios del cielo por las historias del mundo, no tiene texto fijo. Las versiones impresas más antiguas discrepan sobre el precio. En la recopilación de Accra de W. H. Barker y Cecilia Sinclair (1917) son una tinaja de abejas vivas, una boa constrictor y un «tigre». En la versión que Melville y Frances Herskovits mecanografiaron en la aldea de Asokore, en Ashanti, en agosto de 1931, son mmoatia, una serpiente y avispones. Las cuatro criaturas conocidas —Onini, Osebo, los Mmoboro y Mmoatia— vienen de la colección ashanti de R. S. Rattray de 1930, donde es Aso, la mujer de Anansi, quien idea tres de las cuatro capturas, y él añade al precio a su propia madre. El nombre cruzó el Atlántico también como género: en Jamaica, en 1816, Matthew Lewis anotó cuatro «Nancy stories» y en ninguna hay una araña.
¿Cuál es la historia de Anansi, la araña?
Empecemos por la palabra. Anansesem significa «historias de Ananse», y entre los akan de habla twi designa una clase entera de relato, sea o no la araña su protagonista. El estudio de Christopher Vecsey sobre el embaucador akan, publicado en 1981, lo dice sin rodeos: «Todos los Anansesem, traten de Ananse o no, se consideran historias que no son verdad. No son mitos en ningún sentido de la palabra». Puede contarlos cualquiera, aunque solo de noche o en una ocasión ceremonial —el funeral de un narrador respetado, por ejemplo—, y antes de empezar «el narrador dirá que la historia no es cierta».
El relato en que Ananse consigue las historias del dios del cielo es el que viaja, y casi siempre se cuenta como si fuera un texto único y fijo. No lo es. Al enumerar en 1981 las versiones impresas, Vecsey escribió que Ananse captura «avispones, una pitón, un leopardo y otros animales según las distintas versiones»; y las versiones impresas en 1917, 1930 y 1937 discrepan entre sí sobre el precio.
La más vieja es también la más franca acerca de su propia fragilidad. West African Folk-Tales, recogido y ordenado por W. H. Barker y Cecilia Sinclair (Londres: George G. Harrap, 1917), abre en la página 29 con «How We Got the Name "Spider Tales"». La portada presenta a Barker como «antiguo director de la Government Institution, Accra», y la introducción explica que la nueva política educativa del gobierno había dotado allí una escuela de formación de maestros; los relatos proceden de su primera promoción, maestros con experiencia venidos de distintos distritos. La introducción explica el método sin ningún apuro: «Obteniendo de estos alumnos una variedad de versiones de la misma historia fue posible en cierta medida eliminar lo superfluo y lo espurio». Y se cierra con «una disculpa al folclorista científico», porque «las historias se han vuelto a contar para llegar a un público más amplio». En esa versión reescrita, Ananse es sencillamente vanidoso, quiere que los cuentos lleven su nombre, y Nyankupon le pone tres condiciones: una tinaja llena de abejas vivas, una boa constrictor y un tigre —con la nota del propio libro aclarando que «"tigre", en los relatos de África occidental, es un leopardo»—. Faltan el hada, la pitón llamada Onini, la esposa y la madre.
La versión tomada más cerca de una narración real es la que Melville y Frances Herskovits registraron en la aldea de Asokore, en Ashanti, durante agosto de 1931, de vecinos de Asokore y del cercano poblado de Effiduasi, publicada como pieza primera de «Tales in Pidgin English from Ashanti» (Journal of American Folklore 50, 1937, pp. 52-101). Escribían a máquina mientras el narrador hablaba, en parte porque este «queda tan fascinado viendo el juego del mecanismo por la parte de atrás de la máquina que olvida por completo cualquier vergüenza». Su mayor deuda, escribieron, era con su intérprete, Charles E. Donkoh. Aquí el precio son otra vez tres cosas: mmoatia, la «gente pequeña» del monte que hace magia; inini, la serpiente; y 'mobro, que el narrador glosó como hormigas y que los editores corrigen, citando a Rattray, como avispones. La misma colección trae una segunda versión de la misma aldea en la que Ananse atrapa al mmoatia con una figura de madera untada de goma: el muñeco de brea, que ya en 1917 Barker señalaba como antepasado del de Brer Rabbit.
Las cuatro criaturas con nombre —Onini la pitón, Osebo el leopardo, los avispones Mmoboro y el hada Mmoatia— pertenecen a Akan-Ashanti Folk-Tales de R. S. Rattray (Oxford: Clarendon Press, 1930), donde el relato lleva el número 17, en las páginas 54-59. Herskovits corrige la traducción de su propio narrador contra la página 55 de Rattray; Vecsey cita pp. 54-59. En el texto de Rattray es Aso, la mujer de Ananse, quien idea la captura de la pitón, de los avispones y del leopardo, y Ananse añade encima del precio a su propia madre, Ya Nsia, «la sexta hija». El álbum ilustrado de Gail E. Haley A Story, A Story (Nueva York: Atheneum, 1970) abre con la fórmula que precede a cada relato de Rattray —«no queremos decir de veras, no queremos decir de veras que lo que vamos a contar sea cierto»— y, según la exposición de la biblioteca de la Universidad de Illinois dedicada al libro, pone a Ananse tres tareas: «un jaguar, avispones y un hada invisible».
El nombre del dios tiene su propia historia. En los textos antiguos de Costa de Oro el nombre es Nyankupon o Nyankonpon, y la introducción de Barker de 1917 negaba de plano que fuera un dios akan, citando The Tshi-speaking Peoples of the Gold Coast of West Africa de A. B. Ellis (1887, p. 24) para sostener que Nyankupon era el dios de los cristianos, «tomado de ellos y adoptado bajo una designación nueva» por los pueblos cercanos a los fuertes europeos. La erudición akan posterior rechazó esa tesis de época colonial: Vecsey trata a Nyame como el Ser Supremo akan y cita The Akan Doctrine of God, de J. B. Danquah (1944). Rattray, en 1930, lo llama «Nyankonpon, el dios del cielo» a lo largo de todo el relato 17.
Al otro lado del Atlántico el nombre viajó también como etiqueta de género, y eso es lo más llamativo de todo el expediente. Matthew Gregory Lewis, propietario absentista en Jamaica, anotó en su diario el 7 de mayo de 1816 que «a los negros les gustan mucho, además, las que llaman Nancy stories», y transcribió cuatro. En ninguna hay una araña. Después dejó escrita la regla tal como él la entendía: «Parece requisito indispensable de una Nancy-story que contenga una bruja, o un duppy, o, en suma, algún personaje maravilloso» —y las distinguía de los cuentos de burlas que los esclavizados llamaban «Neger-tricks»—. Un siglo más tarde, Martha Warren Beckwith abría Jamaica Anansi Stories (American Folk-Lore Society, 1924) con la misma observación: «A toda esa narración, igual que a las adivinanzas y al canto, se le aplica el nombre de "Anansi story", una denominación al menos tan antigua como 1816, cuando Monk Lewis describe en su diario las clases de "Nancy stories"». Beckwith trabajó con más de sesenta narradores en distritos rurales de Jamaica durante seis semanas del verano de 1919 y cinco del invierno de 1921, con Helen Roberts grabando la música; entre las predecesoras a las que agradece está Pamela Smith, cuyo Annancy Stories (Nueva York: R. H. Russell, 1899) aporta el dibujo que encabeza esta página.
Cronología: los hechos documentados de Anansi, la araña
- 7 de mayo de 1816 Matthew Gregory Lewis anota en su diario jamaicano que «a los negros les gustan mucho, además, las que llaman Nancy stories» y transcribe cuatro. En ninguna hay una araña. Define el género exigiendo «una bruja, o un duppy, o, en suma, algún personaje maravilloso», y lo separa de los burlescos «Neger-tricks». Es el uso fechado más antiguo del nombre que esta revisión ha podido leer entero.
- 1834 Los diarios de las dos estancias jamaicanas de Lewis se publican póstumamente en Londres, en casa de John Murray, dieciséis años después de su muerte en el mar. El pasaje de 1816 queda así citable, y Beckwith se apoyará en él en 1924.
- 1887 A. B. Ellis publica The Tshi-speaking Peoples of the Gold Coast of West Africa y sostiene en la p. 24 que Nyankupon, el dios de los relatos de Anansi, no era una deidad akan sino el dios de los cristianos, «tomado de ellos y adoptado bajo una designación nueva». La tesis se cita aquí desde la introducción de Barker de 1917, que la suscribe; la erudición akan posterior la rechazó.
- 1899 Pamela Colman Smith, criada en parte en Jamaica, publica Annancy Stories en Nueva York con R. H. Russell, ilustrado por ella misma. El dibujo a tinta de Annancy como hombre de patas de araña, con chaleco y zapatos de hebilla, que encabeza esta página sale de ese libro: es jamaicano y de 1899, no ghanés.
- 1917 W. H. Barker y Cecilia Sinclair publican West African Folk-Tales (Londres: Harrap), armado con versiones de la primera promoción de la escuela oficial de maestros de Accra. Su relato inicial, en la p. 29, fija el precio en una tinaja de abejas vivas, una boa constrictor y un tigre. Los editores declaran haber «eliminado lo superfluo y lo espurio» y se disculpan por haber vuelto a contar las historias.
- 1924 Martha Warren Beckwith publica Jamaica Anansi Stories para la American Folk-Lore Society, a partir de trabajo de campo con más de sesenta narradores en seis semanas del verano de 1919 y cinco del invierno de 1921, con la música grabada por Helen Roberts. Su prólogo fecha el nombre del género en Lewis, 1816, y llama a Anansi «el héroe cultural de Costa de Oro».
- 1930 R. S. Rattray publica Akan-Ashanti Folk-Tales (Oxford: Clarendon Press), con el twi y el inglés en páginas enfrentadas. Su relato 17 es la versión con Onini, Osebo, los Mmoboro y Mmoatia, con Aso ideando tres de las cuatro capturas y Ananse añadiendo a su madre Ya Nsia. En el texto de Rattray, Aso idea la captura de la pitón, de los avispones y del leopardo; el hada cae en un muñeco tallado untado de látex. El relato ocupa las pp. 54-59.
- Agosto de 1931 Melville y Frances Herskovits registran dos versiones del relato en Asokore, Ashanti, de vecinos de Asokore y de la cercana Effiduasi, mecanografiándolas según se hablaban y con Charles E. Donkoh como intérprete. En la primera el precio son mmoatia, una serpiente y avispones; la segunda termina con el muñeco de brea, una figura de madera untada de goma.
- 1937 Los textos de Asokore aparecen como «Tales in Pidgin English from Ashanti» en el Journal of American Folklore 50, pp. 52-101. Los editores señalan que el material se reunió para un estudio de adaptación lingüística «en lo que atañe en particular al inglés de los negros del Nuevo Mundo», y lo cruzan con su Suriname Folklore de 1936.
- 1964 (proyecto) / mediados de los sesenta (edificio) Efua Sutherland pone en marcha el Ekumfi Atwia Experimental Community Theatre Project y manda construir el Kodzidan, una «casa de las historias» de once lados, para la representación de anansesem. La tradición de la aldea fecha la construcción en 1966 y antiguos alumnos de Legon dicen haber asistido allí a funciones desde 1963; el estudio del edificio de 2017 se queda con mediados de los sesenta.
- 1970 Gail E. Haley publica A Story, A Story en Nueva York, con Atheneum: un álbum ilustrado que abre con la fórmula akan «no queremos decir de veras, no queremos decir de veras que lo que vamos a contar sea cierto». Según la exposición de la Universidad de Illinois dedicada al libro, la Ananse de Haley recibe tres tareas: «un jaguar, avispones y un hada invisible».
- 1981 Christopher Vecsey publica «The Exception Who Proves the Rules: Ananse the Akan Trickster» (Journal of Religion in Africa 12, fasc. 3, pp. 161-177). Deja constancia de que todos los anansesem se declaran falsos antes de contarse, enumera cuatro versiones impresas del relato de la compra de las historias con sus páginas, y advierte de que las colecciones disponibles entonces solían no dar origen, lugar, pueblo ni fecha.
¿Hay una explicación racional para Anansi, la araña?
Aquí no hay nada que desmontar: la tradición dice de sí misma que los relatos no son verdad, y lo dice en voz alta antes de cada narración. En la colección de Rattray de 1930, cada relato va precedido de la fórmula «We do not really mean, we do not really mean, (that what we are going to say is true)» —no queremos decir de veras que lo que vamos a contar sea cierto—. Lo que sí se puede examinar es cómo llegaron los relatos a la imprenta, y hay tres puntos que fechar.
Primero, una medición. Se repite en todas partes que Anansi cruzó el Atlántico con los akan esclavizados. La etiqueta de género lo hizo, demostrablemente; el nombre de la araña es más difícil de fechar. El Journal of a West India Proprietor de Lewis (Londres: John Murray, 1834) contiene 101.223 palabras de observación jamaicana de 1815-1818. En el texto del libro en Project Gutenberg (ebook 54500), la raíz «anans-» aparece cero veces, y la palabra «spider» tampoco aparece ninguna —la búsqueda se hizo por raíces y no por palabras enteras, de modo que una variante ortográfica habría salido igual—. «Nancy» aparece nueve veces, cuatro de ellas encabezando relatos, y en ninguno de esos cuatro relatos hay una araña. Controles hechos sobre el mismo fichero y en la misma pasada: «negro-», 388 apariciones; «stor-», 55; «duppy», 7, lo que demuestra que el fichero es rastreable. Lo que prueba el registro de 1816 es la supervivencia de un nombre de género; por sí solo no trae a la araña.
Segundo, la versión que casi todo el mundo conoce: Akan-Ashanti Folk-Tales de R. S. Rattray (Oxford: Clarendon Press, 1930) la imprime como relato 17, «How it came about that the Sky-god's stories came to be known as "Spider-stories"», en las páginas 54-59, con el twi y el inglés en páginas enfrentadas. El dios del cielo fija el precio: «Onini, la pitón; Osebo, el leopardo; Mmoatia, el hada; (y) Mmoboro, los avispones». Aso, la mujer de Ananse, idea la captura de la pitón, de los avispones y del leopardo; el hada cae en un muñeco de madera untado de látex pegajoso, el mismo recurso que los Herskovits registrarían en Asokore un año después; y Ananse añade al precio a su madre, Ya Nsia, «la sexta hija». El prefacio de Rattray añade que los Anansesem «se conocen también como Nyankonsem (las palabras del dios del cielo)».
Tercero, la supervivencia norteamericana. Se dice mucho que Anansi sigue vivo en Estados Unidos como «Aunt Nancy», con el nombre reinterpretado como de mujer, y hay un registro fechado del nombre femenino: Emma M. Backus publicó «Animal Tales from North Carolina» en el Journal of American Folklore en 1898 (vol. 11, pp. 284-292), y en su quinto relato, «How come Mr. Buzzard to have a bald head», Ann Nancy es una hembra que busca en una roca húmeda dónde «construir su casa» y se fija en «los puntos donde echar sus hilos»: una araña con nombre de mujer. Afro-American Folktales (1985), de Roger D. Abrahams, remite en sus notas a «una rara versión de "Ann Nancy" de Georgia».
Vecsey ya había formulado la cautela general en 1981: las escasas colecciones disponibles de folclore akan «a menudo no indican el origen, el lugar, el pueblo, la fecha ni otros datos importantes», lo que hacía imposible siquiera reconstruir un mapa regional de dónde se habían recogido los relatos.
¿Se puede visitar Anansi, la araña?
Anansi pertenece a los relatos, así que la chincheta marca el lugar donde se puso por escrito una versión. Está en Asokore, en el distrito de Sekyere East, región Ashanti, en 6,8449 / -1,3869: allí, en agosto de 1931, Melville y Frances Herskovits anotaron dos versiones del relato de la compra de las historias, contadas por vecinos de Asokore y de la cercana Effiduase. Asokore queda a unos 31 km al noreste del centro de Kumasi en línea recta. Los Herskovits la llamaban aldea; el artículo de Wikipedia sobre la localidad la describe hoy como la segunda población del distrito, cuya capital es Effiduase. El punto se marca porque allí se recogió un texto en una fecha conocida.
El edificio construido para representar anansesem es el Kodzidan, la «casa de las historias» de Ekumfi Atwa, en la costa de la Región Central, a unos 186 km al sur-sureste de Asokore. Regina Kwakye-Opong y Elolo Gharbin, que lo estudiaron para un trabajo de 2017, sitúan Atwa a unos 108 km al oeste de Accra; en línea recta, desde el centro de Accra hasta el punto de la aldea en OpenStreetMap, hay unos 88 km hacia el oeste-suroeste. El Kodzidan nació de la amistad de la dramaturga Efua Sutherland con Nana Okoampah Baah IV, ya fallecida, que era a la vez reina madre y jefa de Atwa y había narrado historias de Ananse en la radio de la Ghana Broadcasting Corporation. Las fuentes discrepan sobre el año: la cronología publicada de la vida de Sutherland fecha en 1964 el Ekumfi Atwia Experimental Community Theatre Project; la tradición oral de la aldea dice que la construcción se levantó en 1966; antiguos alumnos de la Escuela de Artes Escénicas de Legon cuentan que asistían allí a representaciones entre 1963 y 1965. Los dos investigadores se quedaron con «mediados de los sesenta». Describen una estructura de once lados sobre pilares, abierta por los costados tras un murete, con dos puertas y un foso para el narrador delante de un escenario pequeño, y le calculan un aforo de unas 300 personas. La National Association of Black Storytellers de Estados Unidos actuó allí durante la edición de 2015 del Pan African Historical Theatre Festival.
El mismo estudio cuenta cómo se usa el edificio. Sigue siendo propiedad de la comunidad de Atwa, que se encarga de mantenerlo, y el Gobierno no interviene en su funcionamiento. Al tratarse de una construcción comunitaria, cuando hay función no se cobra entrada. Todavía se cuentan historias allí, aunque con menos regularidad que en sus primeros años; las danzas se representan con frecuencia y la comunidad celebra en él sus reuniones. Se alza delante de un santuario al que llaman Pusuban, que se tiene por más antiguo que el teatro.
Los primeros textos impresos pueden leerse enteros en la red: los West African Folk-Tales de Barker y Sinclair (1917) y el Journal de Lewis (1834) en Project Gutenberg, y las Jamaica Anansi Stories de Beckwith (1924) en Wikisource.
Fuentes consultadas
- W. H. Barker and Cecilia Sinclair, «West African Folk-Tales (introduction; tale I, "How We Got the Name 'Spider Tales'", p. 29)» — George G. Harrap & Company, London, 1917 libro
- Melville J. Herskovits and Frances S. Herskovits, «Tales in Pidgin English from Ashanti (tales I and Ia, pp. 52-57; recorded at Asokore, Ashanti, August 1931)» — Journal of American Folklore, vol. 50, no. 195, pp. 52-101, 1937 académico
- Christopher Vecsey, «The Exception Who Proves the Rules: Ananse the Akan Trickster» — Journal of Religion in Africa, vol. 12, fasc. 3, pp. 161-177, 1981 académico
- Martha Warren Beckwith, with music recorded by Helen Roberts, «Jamaica Anansi Stories (preface)» — Memoirs of the American Folk-Lore Society XVII, New York, 1924 libro
- Matthew Gregory Lewis, «Journal of a West India Proprietor, Kept During a Residence in the Island of Jamaica (entries of 1816; "Nancy stories")» — John Murray, London, 1834 libro
- Regina Kwakye-Opong and Elolo Gharbin, «The Atwa Kodzidan: A Unique African Storytelling Theatre Tradition and Architecture in Ghana» — Africology: The Journal of Pan African Studies, vol. 10, no. 2, pp. 164-181, 2017 académico
- Pamela Colman Smith, «File:Anansi-34.png — illustration for Annancy Stories (1899), source file Annancy Stories - Pamela Colman Smith.pdf» — Wikimedia Commons, 1899 web
- Gail E. Haley, «A Story, A Story (Rare Book & Manuscript Library exhibit entry)» — University of Illinois at Urbana-Champaign Library, 1970 web
- R. S. Rattray, «Akan-Ashanti Folk-Tales, tale 17, 'How it came about that the Sky-god's stories came to be known as "Spider-stories"', pp. 54-59 (Twi and English on facing pages)» — Clarendon Press, Oxford, 1930 libro
- Emma M. Backus, «Animal Tales from North Carolina, tale V, 'How come Mr. Buzzard to have a bald head' (Ann Nancy as a she-spider), pp. 288-289» — Journal of American Folklore, vol. 11, no. 43, pp. 284-292, 1898 académico
Ficha revisada por V. Serrano el 17/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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