📜 LEYENDA · EXP. Nº0270
ACTIVO
El Sombrerón
El Sombrerón es una leyenda de Ciudad de Guatemala, GT —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de El Sombrerón?
- Ubicación
- Ciudad de Guatemala, GT
- Tipo de leyenda
- Cuento popular
- Coordenadas
- 14.641, -90.513
- Testimonios
- 0
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de El Sombrerón?
El Sombrerón es una de las leyendas más conocidas de Guatemala, aunque la figura no es exclusiva del país: la antropología ha registrado un Sombrerón muy distinto en los Altos de Chiapas, en México, donde es el dueño y protector del monte y el guardián de la cueva que da paso al otro mundo. En la versión guatemalteca asociada al folclorista Celso Lara Figueroa, a las ocho de la noche se oye el paso de un patacho de mulas y aparece la figura diminuta de un carbonero con cinturón brillante, botines de charol con espuelas plateadas, una guitarra al hombro y un enorme sombrero de ala ancha que casi le tapa el rostro. Persigue a las mujeres de cabello largo y ojos grandes, les canta y les baila, les enreda el pelo y les echa tierra en el plato de comida, de modo que enflaquecen porque no las deja comer ni dormir; además hace nudos pequeñitos en la cola y las crines de los caballos. En ese relato la joven se llama Nina Candiales, su madre la interna en el convento de Santa Catarina y allí muere. La Leyenda del Sombrerón que Miguel Ángel Asturias publicó en 1930 es otra historia por completo: la de un monje, una pelota de hule y un sombrero negro sobre la cabeza de un niño.
¿Cuál es la historia de El Sombrerón?
La ficha turística de El Sombrerón se resume siempre igual: un duende guatemalteco, chaparro y vestido de negro, que se enamora de las muchachas de trenza larga, les canta bajo la ventana, les trenza el pelo y anuda las crines de los caballos. Casi todo eso aparece en fuentes escritas. Lo que no aparece es que sea una sola leyenda, que sea solo guatemalteca, ni que la versión más citada del país sea la que firmó su autor más famoso.
La leyenda literaria: Asturias, 1930. Miguel Ángel Asturias publicó su primer libro, Leyendas de Guatemala, en Madrid, en la Editorial Oriente, en 1930, durante sus años de París. Al año siguiente Francis de Miomandre lo tradujo al francés y lo publicó en Marsella, en la imprenta de los Cahiers du Sud, precedido de una carta-prólogo entusiasta de Paul Valéry —que después figuraría en todas las ediciones castellanas— y la traducción obtuvo en 1931 el premio Sylla-Monsegur al mejor libro traducido en Francia aquel año. Conviene fijar el matiz: Valéry no prologó el libro español de 1930, sino la versión francesa, y su texto llegó al castellano por la puerta de atrás. Dos piezas más, «Los brujos de la tormenta primaveral» y «Cuculcán», se añadieron en la edición de Buenos Aires de 1948. Ese libro, y no una recogida de campo, es el vehículo por el que las leyendas guatemaltecas entraron en la literatura europea.
Y la «Leyenda del Sombrerón» que contiene no es la del duende enamorador. Selena Millares la resume así: un monje de pureza intachable encuentra un día una pelotita de hule —eco del juego de pelota maya, de connotaciones sagradas—, se ve invadido de alegría y queda seducido por su desnuda redondez, trasunto de la manzana de Eva, hasta que la pelota se le vuelve diabólica a los ojos; un niño la reclama y el monje se la devuelve en un impulso liberador, «¡Lejos de mí, Satán!». Fuera del convento, cita Millares, la pelota «abrióse como por encanto en forma de sombrero negro sobre la cabeza del niño, que corría tras ella. Era el sombrero del demonio. Y así nace al mundo el Sombrerón». Ni trenzas, ni serenatas, ni muchachas: un religioso, una pelota de hule y un sombrero.
Y hay más. La estampa «Guatemala» que abre el libro enumera los espantos de la ciudad dormida, y reparte los papeles al revés de como los repartimos hoy. Giuseppe Bellini la reproduce completa: «Ronda por Casa-Mata la Tatuana. El Sombrerón recorre los portales de un extremo a otro; salta, rueda el Satanás de hule. Y asoma por las vegas el Cadejo, que roba mozas de trenzas largas y hace ñudos en las crines de los caballos». Los dos rasgos que hoy definen al Sombrerón —las trenzas y los nudos en las crines— son, en Asturias, del Cadejo; y la «Leyenda del Cadejo» del mismo libro cuenta precisamente el encuentro de una novicia con el hombre-adormidera, del que se salva cortándose la trenza. Quien mezcló los dos personajes fue la posteridad, no el escritor.
La leyenda popular: el carbonero de las mulas. La versión guatemalteca que circula hoy es otra cosa, y tiene un nombre asociado: el del folclorista Celso Lara Figueroa, que dirigió los estudios de tradición oral de la capital y cuyo relato reprodujo Prensa Libre en octubre de 2025. En él, a las ocho de la noche se oye el paso pausado de un patacho de mulas y aparece la figura diminuta de un carbonero que parece venir del interior del país: cinturón brillante, botines de charol con espuelas plateadas que brillan en la oscuridad, una guitarra al hombro y un enorme sombrero de ala ancha que casi lo oculta por completo. A su paso, el ladrido de los perros se convierte en llanto. Desde la esquina del Callejón del Brillante enfila hacia el barrio de la Candelaria, cruza la Calle de la Amargura y se detiene frente a un antiguo palomar, donde canta toda la noche bajo una puerta.
Las serenatas son para Nina Candiales, joven de ojos gris verdoso y cabello largo color miel, hija de doña Rosario Candiales, que la quería casada con un muchacho de buena familia. Una vecina vigila desde su ventana hasta que lo ve entrar en la casa. La joven desmejora y la madre la interna en el convento de Santa Catarina, adonde el Sombrerón también acude; ella sigue oyendo el taconeo y la voz. Muere durante la celebración de Santa Cecilia. La velan en su casa y, a las ocho de la noche, se escucha el canto triste del pretendiente. Al día siguiente aparece un rosario de lágrimas a lo largo de las calles del barrio, que resbalan hasta los barrancos de la ciudad; desde entonces, cada noche llegan al cementerio cuatro mulas cargadas con redes de carbón, y al amanecer sobre la tumba hay una rosa silvestre cubierta de rocío. La misma nota de prensa recoge el retrato genérico —persigue a las mujeres de pelo largo y ojos grandes, les enreda el pelo, les baila y les canta con su guitarra de cajeta, y les echa tierra en el plato de comida, de modo que enflaquecen porque no las deja comer ni dormir— y añade un detalle que casi nunca se cuenta: le gusta hacer nudos pequeñitos en la cola y en las crines de los caballos.
Lo que leen los historiadores. En esa misma pieza, dos historiadores guatemaltecos dan una lectura social. Aníbal Chajón sostiene que «El Sombrerón es un personaje interesante porque representa y aconseja seguir las pautas de la moral católica, que impera desde hace siglos»: se aparece a las mujeres que se peinan en la ventana, algo que en su época se consideraba falta de recato; su rostro invisible lo asocia con el maligno, y la vihuela —instrumento anterior a la guitarra, tocado sobre todo por mestizos y mulatos— con lo pecaminoso, igual que las mulas de carbón aluden a la población mulata y mestiza de la colonia. Fernando Urquizú lo formula como lección moral explícita: impedir que las damas criollas se fijaran en «cualquier caballero», en una época en que los peninsulares buscaban en Guatemala matrimonios que les dieran la posición que no tenían en España. Ambos sitúan el marco de la historia en una moral católica rígida que se prolonga hasta mediados del siglo XX.
No es solo guatemalteco. La antropóloga María-Cruz La Chica publicó en 2020, en el Boletín de Literatura Oral, tres relatos y dos entrevistas inéditos recogidos en 2019 entre hablantes de tsotsil, tzeltal y castellano de los Altos de Chiapas, en México. Allí el Sombrerón es un personaje ambivalente y bastante distinto: dueño y protector del monte, guardián de las semillas, cuidador de la cueva que da paso al otro mundo, y a la vez el que ofrece dinero o riqueza a cambio de gente que pasa a trabajar como esclava en el más allá. Todos los narradores coinciden en el sombrero enorme; sobre lo demás no se ponen de acuerdo. Y sin embargo, uno de los rasgos «guatemaltecos» reaparece intacto: Carmen Rodríguez Hernández, de San Cristóbal de las Casas, contó que andaba con los caballos blancos y «les hacía sus trenzas a los animales», de modo que al día siguiente amanecían «con los pelos del caballo enredados, anudados». La Chica remite además a estudios previos según los cuales el Sombrerón existe en tradiciones mestizas e indígenas de Mesoamérica que van más allá del mundo maya. En su trabajo anterior sobre los tojolabales el personaje aparece como imagen del Otro y como representación del inframundo dentro del mundo humano.
¿Y antes del siglo XX? No lo hemos podido documentar. Antonio Batres Jáuregui publicó en 1892 Vicios del lenguaje y provincialismos de Guatemala, un estudio filológico de varios centenares de páginas dedicado precisamente al habla local, y no trae entrada alguna para el Sombrerón. Hay que decir de inmediato lo que ese silencio no prueba: en el mismo libro tampoco aparecen el Cadejo, la Siguanaba ni el Sisimite, porque no es un repertorio de folclore sino de léxico. Sirve para recordar que la antigüedad de la figura se afirma mucho y se documenta poco: el primer texto impreso que hemos podido leer es el de Asturias, de 1930, y cuenta otra historia. La versión popular llega al gran público por dos divulgadores del siglo XX —Celso Lara Figueroa y el cronista Héctor Gaitán—, y sigue rehaciéndose: en mayo de 2024 se anunció que Jayro Bustamante rodaría El Sombrerón, un thriller distópico protagonizado por Adria Arjona y Edgar Ramírez, con el personaje convertido en un desconocido que promete cruzar a una mujer al «paraíso».
Cronología: los hechos documentados de El Sombrerón
- 1892 — un silencio Antonio Batres Jáuregui publica Vicios del lenguaje y provincialismos de Guatemala, estudio filológico del habla local, sin entrada alguna para el Sombrerón. Tampoco la trae para el Cadejo, la Siguanaba ni el Sisimite: es un repertorio de léxico, no de folclore.
- 1930 — el libro Miguel Ángel Asturias publica Leyendas de Guatemala en Madrid, en la Editorial Oriente. Su Leyenda del Sombrerón cuenta la historia de un monje, una pelota de hule y un niño, no la de un duende que enamora a muchachas de trenza.
- 1930 — las trenzas son del Cadejo En la estampa inicial Guatemala, Asturias escribe que es el Cadejo quien «roba mozas de trenzas largas y hace ñudos en las crines de los caballos», mientras El Sombrerón solo recorre los portales como un Satanás de hule que salta y rueda.
- 1931 — Valéry y el premio La traducción francesa de Francis de Miomandre aparece en Marsella (Cahiers du Sud), precedida de una carta-prólogo de Paul Valéry que después acompañó a todas las ediciones castellanas, y obtiene el premio Sylla-Monsegur al mejor libro traducido en Francia ese año.
- 1948 La edición de Buenos Aires añade dos textos que no estaban en el libro original ni en la traducción francesa: Los brujos de la tormenta primaveral y Cuculcán.
- Mayo de 2013 — la crin anudada, explicada Anotación de diario de campo tojolabal recogida por María-Cruz La Chica: cuando un caballo amanece con las crines tan enredadas que hay que cortarlas, explica un informante, es porque el Sombrerón ha pasado la noche haciéndole nudos.
- Abril de 2019 — Chiapas Trabajo de campo en los Altos de Chiapas. Carmen Rodríguez Hernández, de San Cristóbal de las Casas, describe un Sombrerón que monta caballos blancos y «les hacía sus trenzas a los animales»; Pedro Gómez Díaz, entrevistado el 23 de abril, describe en cambio a un dueño de la montaña que cambia riqueza por gente.
- 2020 La Chica publica el material de Chiapas en el Boletín de Literatura Oral y concluye que sus narradores solo coinciden en el sombrero enorme, y que la figura desborda ampliamente Guatemala.
- Mayo de 2024 Jayro Bustamante anuncia El Sombrerón, un thriller distópico protagonizado por Adria Arjona y Edgar Ramírez, en el que el personaje se convierte en un desconocido que promete llevar a una mujer al «paraíso».
- 12 de octubre de 2024 En la Noche de las Leyendas del Palacio Nacional de la Cultura, Victoria de Jesús Ochoa cuenta a Prensa Libre que su marido, en San Pedro Ayampuc, oyó «la guitarrita», siguió el sonido y se perdió. Ella no vio nada.
- 27 de octubre de 2025 Prensa Libre publica la versión asociada al folclorista Celso Lara Figueroa —el carbonero, el patacho de mulas y Nina Candiales— junto a las lecturas de los historiadores Aníbal Chajón y Fernando Urquizú.
¿Hay una explicación racional para El Sombrerón?
Aquí no hay nada que refutar en el sentido habitual: nadie sostiene que un duende de sombrero enorme ande por los barrios de la capital. Lo que sí conviene desarmar es la idea de que lo que hoy se cuenta sea una tradición antigua transmitida intacta.
Lo primero que falla es la unidad del personaje. Las tres versiones que hemos podido leer no cuentan la misma historia ni describen al mismo ser. En Asturias (1930) es una pelota de hule que se abre en sombrero sobre la cabeza de un niño, y los rasgos de las trenzas y las crines pertenecen al Cadejo. En el relato que difundió Celso Lara Figueroa es un carbonero con patacho de mulas que enamora a Nina Candiales hasta matarla de tristeza. En los Altos de Chiapas es el dueño del monte y de la cueva, que compra gente a cambio de riqueza. Presentar todo eso como «la leyenda guatemalteca de El Sombrerón» es una simplificación editorial reciente.
La explicación funcional está mejor documentada que el personaje. Los historiadores Aníbal Chajón y Fernando Urquizú, citados por Prensa Libre, coinciden en que el relato es un dispositivo de control social: aparece a las jóvenes que se peinan en la ventana —conducta tenida por impúdica—, y sirve para desalentar que las damas criollas se fijaran en «cualquier caballero». Chajón lee además la vihuela y las mulas de carbón como marcadores de clase y de casta: instrumento y oficio de mestizos y mulatos. Con esa clave, el Sombrerón no explica un fenómeno nocturno: explica con quién no debía casarse una muchacha.
Los nudos en las crines no necesitan explicación sobrenatural. El signo que en Guatemala y en Chiapas delata su paso es siempre el mismo: crines y colas amanecidas enredadas. Es un fenómeno cotidiano en cualquier cuadra, y la leyenda funciona como su causa retrospectiva. La propia recogida de campo de La Chica lo muestra en estado puro: en un diario de campo tojolabal de mayo de 2013, un informante explica que si un caballo amanece con las crines tan enredadas que hay que cortarlas, es porque el Sombrerón ha pasado la noche haciéndole nudos. El mismo mecanismo vale para el pelo largo de una persona que duerme.
Los testimonios que existen son atribuidos y tardíos. El más concreto que hemos leído lo recogió Prensa Libre el 12 de octubre de 2024, en la Noche de las Leyendas del Palacio Nacional de la Cultura: Victoria de Jesús Ochoa contó que su marido, en San Pedro Ayampuc, oyó «la guitarrita» mientras iba con sus hijos a buscarla al río donde ella lavaba, siguió el sonido y se le olvidó el camino. Ella no lo vio; lo cuenta como recuerdo de juventud, décadas después y en el marco de un espectáculo de leyendas. Es exactamente el tipo de relato que la tradición necesita para seguir viva, y exactamente el tipo de relato que no permite comprobar nada.
Y la leyenda sigue fabricándose ahora mismo. El Palacio Nacional monta cada otoño su noche de leyendas; el personaje ha servido de traje nacional en un certamen internacional de belleza; y en mayo de 2024 se anunció que Jayro Bustamante lo convertiría en un thriller distópico rodado con estrellas internacionales. Cada uno de esos pasos añade rasgos y borra otros, igual que hizo Asturias en 1930 con lo que le habían contado.
Una advertencia sobre lo que aquí no afirmamos. Circula por todas partes una versión en la que la muchacha embrujada se llama Susana y vive en el barrio de La Recolección, y en la que el hechizo se rompe cortándole el pelo y guardándolo. No hemos encontrado ninguna fuente comprobable que la sostenga; la versión que sí tiene autoría reconocible —la de Lara Figueroa— nombra a Nina Candiales y la sitúa entre el Callejón del Brillante, la Candelaria y el convento de Santa Catarina. Puede que la de Susana exista en la tradición oral; simplemente no la hemos podido documentar, y por eso no la damos por buena.
¿Se puede visitar El Sombrerón?
No hay casa, cueva ni monumento de El Sombrerón. Es una leyenda urbana en el sentido literal: vive en los barrios antiguos de la Ciudad de Guatemala y en la voz de quien la cuenta. Aun así, hay un sitio concreto donde se le pone en escena y donde la visita merece la pena.
Palacio Nacional de la Cultura. El edificio está en la 6.ª calle y 6.ª avenida de la zona 1, en el centro histórico de la Ciudad de Guatemala. Según el Ministerio de Cultura y Deportes, abre de lunes a viernes de 9:00 a 16:00, con los recorridos de sábado y domingo temporalmente fuera de servicio; la entrada es gratuita para guatemaltecos (presentando documento que acredite la nacionalidad) y Q40 para extranjeros. Incluye exposición permanente, material informativo impreso y recorridos guiados en español —no se anuncian en inglés—, sujetos a las actividades protocolarias del edificio, que sigue siendo sede de actos de Estado. Teléfono (502) 2237-1100; [email protected]. Conviene llamar antes: los horarios de fin de semana han estado suspendidos y el propio Ministerio reconoce que el inmueble arrastra problemas de conservación.
La Noche de las Leyendas. Es la ocasión en que el Sombrerón se representa oficialmente. Se celebra en el propio Palacio, dentro del Festival del Centro Histórico, en otoño. En la edición del 12 de octubre de 2024 los visitantes recorrieron cuatro pisos del edificio en grupos de cincuenta personas para escuchar, entre otras, las leyendas del Sombrerón, la Siguanaba y la Vanushka. Para la del 5 de noviembre de 2025 el Ministerio ofreció 1.500 entradas gratuitas, repartidas ese mismo día desde las 10:00 en la puerta del Palacio, con un máximo de tres por persona y presentando el DPI, hasta agotar existencias. Las fechas, el aforo y el sistema de reparto cambian cada año: hay que confirmarlos en la agenda del Ministerio de Cultura y Deportes antes de contar con ello.
Los escenarios del relato. La versión de Celso Lara Figueroa transcurre por el Callejón del Brillante, el barrio de la Candelaria, la Calle de la Amargura y el convento de Santa Catarina, todos en la trama antigua de la zona 1, a poca distancia del Palacio. Es un paseo de callejero histórico, no una ruta señalizada: no hay placas, ni centro de interpretación, ni nada que indique al visitante dónde estuvo el palomar. Y un aviso práctico honesto: la zona 1 es un barrio vivo y trabajador de día, pero se vacía al caer la noche y no es recomendable recorrerlo a pie a oscuras; para la Noche de las Leyendas conviene llegar y salir en taxi o transporte concertado.
Antigua Guatemala. El personaje también se localiza en la antigua capital, a una hora larga en coche. Advertencia de método: no hemos podido verificar horarios ni tarifas de las ruinas de La Recolección ni de los demás conjuntos conventuales, porque las páginas oficiales no nos respondieron. El organismo competente es el Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala (CNPAG), teléfono (502) 7873-4646; conviene preguntar allí antes de planificar la visita, y desconfiar de los horarios que circulan por agregadores turísticos.
Y si prefiere comprobar esta ficha antes que creerla, todo lo que hemos usado se lee gratis: el artículo de María-Cruz La Chica sobre el Sombrerón en Chiapas está en abierto en el Boletín de Literatura Oral; los estudios de Giuseppe Bellini y Selena Millares sobre las Leyendas de Guatemala están completos en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; y el diccionario de provincialismos de Batres Jáuregui de 1892, con su silencio, está digitalizado en Internet Archive.
Fuentes consultadas
- María Alejandra Guzmán, ««El Sombrerón»: la leyenda del hombre que no olvida a las mujeres que ha amado — the version attributed to the folklorist Celso Lara Figueroa (Nina Candiales, the mule train, the Callejón del Brillante) and the readings of the historians Aníbal Chajón and Fernando Urquizú» — Prensa Libre, Guatemala, 2025 hemeroteca
- María-Cruz La Chica, «El Sombrerón en la tradición oral de Chiapas, Boletín de Literatura Oral, nº 10 (2020), pp. 27-45 — three unpublished narratives and two interviews recorded in 2019 among Tsotsil, Tzeltal and Spanish speakers» — Boletín de Literatura Oral, Universidad de Jaén; DOI 10.17561/blo.v10.5465, 2020 académico
- Giuseppe Bellini, «Mundo mágico y mundo real: la narrativa de Miguel Ángel Asturias — the 1930 Editorial Oriente edition, Miomandre's translation, Valéry's letter-prologue, the 1948 additions, and the full text of the opening sketch «Guatemala»» — Roma, Bulzoni, 1999; digital edition, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999 libro
- Selena Millares, «En el agua de los sueños: las leyendas de Miguel Ángel Asturias — summary and quotation of the «Leyenda del Sombrerón»: the monk, the rubber ball and the black hat over the child's head» — In Miguel Ángel Asturias: aspectos y problemas de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, Roma, Bulzoni, 1997, pp. 257-265; digital edition, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1997 académico
- Antonio Batres Jáuregui, «Vicios del lenguaje y provincialismos de Guatemala: estudio filológico — no entry for the Sombrerón (nor for the Cadejo, the Siguanaba or the Sisimite)» — Guatemala, Encuadernación y Tipografía Nacional; digitised on the Internet Archive, 1892 libro
- César Pérez Marroquín, ««Oyeron la guitarrita»: asistente a la Noche de las Leyendas dice que su esposo se encontró con El Sombrerón — the 12 October 2024 event and Victoria de Jesús Ochoa's account» — Prensa Libre, Guatemala, 2024 hemeroteca
- Prensa Libre, «Noches de leyendas: el Palacio Nacional de la Cultura revive la tradición oral guatemalteca — 1,500 free tickets, handed out at the door with DPI, for the 5 November 2025 edition» — Prensa Libre, Guatemala, 2025 hemeroteca
- Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, «Palacio Nacional de la Cultura — official visitor information: address, opening hours, tariffs (Q0 nationals / Q40 foreign visitors), guided tours in Spanish and contact details» — mcd.gob.gt, 2026 informe
- Prensa Libre, «Adria Arjona y Edgar Ramírez coprotagonizan El Sombrerón, thriller distópico de Jayro Bustamante — announcement of 18 May 2024» — Prensa Libre, Guatemala, 2024 hemeroteca
- Prensa Libre, «Leyendas cortas de Guatemala: 5 relatos que combinan terror, tradición e historia — on Celso Lara and Héctor Gaitán as the two twentieth-century popularisers of Guatemalan oral tradition» — Prensa Libre, Guatemala, 2025 hemeroteca
Ficha revisada por V. Serrano el 01/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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