📜 LEYENDA · EXP. Nº3657 ACTIVO

Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand

Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand es una leyenda de Mount Damavand, Mazandaran/Tehran, IR —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.

¿De dónde viene la leyenda de Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand?

Ubicación
Mount Damavand, Mazandaran/Tehran, IR
Tipo de leyenda
Mito
Coordenadas
35.955, 52.109
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand?

La tradición iraní sostiene que el tirano Zahhak sigue vivo, encadenado dentro del monte Damavand, y que al final de los tiempos romperá sus ataduras y será muerto. Lo insólito del relato es que casi cada una de sus etapas se puede clavar a un texto fechado, y que las etapas no coinciden. En el Avesta es Aži Dahāka, un dragón de tres fauces, tres cabezas y seis ojos al que abate Θraētaona (Yasna 9.8; Yašt 19.37); no es un rey y no hay montaña alguna. En persa medio se convierte en preso: el Bundahišn afirma sin rodeos que el monte Dimavand «es aquel en el que está atado Bevarasp», y que Fereydún no pudo matarlo. Cuando escribe al-Ṭabarī, hacia 915, el dragón es ya un hombre con dos bultos en los hombros que hay que untar con sesos humanos, un plebeyo de Isbahán alza un zurrón de cuero en un palo a modo de estandarte y la victoria se celebra en la fiesta otoñal de Mihrjān. El Shahnameh de Ferdousí, terminado en 1010, le da su forma definitiva: el beso del demonio, las dos serpientes, los dieciocho hijos de Kave y el ángel Sorūš prohibiendo a Fereydún que lo mate. La prisión es un volcán real de 5.610 metros que aún exhala azufre.
Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand, Mount Damavand, Mazandaran/Tehran, Irán
«La pesadilla de Zahhak», folio del Šāhnāme hecho para el sah Tahmasp, Tabriz, h. 1525-1535 (47,2 × 32,1 cm), Museo de Arte Islámico de Doha, MS.41.2007; aquí recortado a la cabeza y los hombros. La ficha de catálogo del propio museo NO nombra artista: la atribución a Mir Musavvir viene de Wikimedia Commons y de la literatura especializada, y se da aquí como atribución, no como hecho. La escena no es el encadenamiento en el Damāvand, sino el sueño premonitorio que lo precede; y la mujer que lo acompaña es Arnavāz, es decir la Arənauuāčī del Yašt 5.34, uno de los pocos personajes que atraviesa entera la cadena de textos desde el Avesta hasta Ferdusi. Imagen: Atribuido a Mir Musavvir · Public domain

¿Cuál es la historia de Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand?

La mayoría de las leyendas se vuelven más antiguas cuanto más se las mira. Zahhak es el caso contrario, y por eso merece expediente: casi cada etapa de su carrera va pegada a un texto que se puede fechar, y las etapas no dicen lo mismo entre sí. La capa más antigua es avéstica. En el Hōm Yašt (Yasna 9.7-8), la planta Haoma nombra a Āθwiya como el segundo hombre que la prensó, y la recompensa es un hijo, Θraētaona, «que abatió a Aži Dahāka, el de las tres fauces, las tres cabezas, los seis ojos y las mil percepciones». El Zamyād Yašt lo llama «la Druj más fuerte que Angra Mainyu creó contra el mundo material, para destruir el mundo del principio bueno» (Yt 19.37). En esos himnos no es un rey: es un dragón. Pero ya se comporta como quien posee un país. En el Ābān Yašt sacrifica a Arədvī Sūrā Anāhitā «en la tierra de Bawri» —que la exégesis pahlaví posterior lee como Babilonia— «con cien caballos, mil bueyes y diez mil corderos», y le pide un don: «que pueda vaciar de hombres los siete karšvars de la tierra». Ella se lo niega (Yt 5.29-31). Cuatro versículos después Θraētaona sacrifica en Varəna y pide poder liberar «a sus dos esposas, Saŋhavāč y Arənavāč, las más hermosas de cuerpo entre las mujeres» (Yt 5.34). Reténgase el segundo nombre: Arənavāč, en persa Arnavāz, es la mujer que aparece junto a Zahhak en la miniatura que encabeza esta ficha, dos mil quinientos años después. Lo que el Avesta no tiene: los hombros, las serpientes, los sesos, el herrero y la montaña. La montaña llega en persa medio. El Bundahišn, la cosmología zoroástrica compilada en pahlaví a partir de material avéstico, lo despacha en una línea de su capítulo sobre las montañas: «El monte Dimavand es aquel en el que está atado Bevarasp» (Bd XII.31, en la traducción de E. W. West). Bēvarasp, «el de los diez mil caballos», es el epíteto fijo de Dahāg. El capítulo 29 expone el trato completo, y ya es la versión que contamos: «Faridún, cuando capturó a Dahak, no pudo matarlo, y después lo confinó en el monte Damawand; cuando quede suelto, Sam se levanta, lo golpea y lo mata» (Bd XXIX.9). El capítulo 34, el cómputo de los años, le adjudica sus mil años de reinado. Y el Zand ī Wahman Yasn, el apocalipsis zoroástrico, resuelve el último acto: ceden las cadenas, Dahāg «se traga un tercio de los hombres, del ganado, de las ovejas y de las demás criaturas», y a Sām —Kirsāsp el Sāmān— lo sacuden para despertarlo de su largo letargo y «la maza triunfante le golpea en la cabeza, lo hiere y lo mata» (Bahman Yašt III.54-61 en la numeración de West; capítulo 9 en la de Anklesaria). A Fereydún no se le permite rematarlo. Eso es doctrina, no comodidad narrativa: el preso tiene que llegar vivo al fin del mundo porque el fin del mundo lo necesita. El cuerpo humano, los hombros y los sesos llegan con los historiadores árabes, y llegan antes que Ferdousí. Al-Ṭabarī, muerto en 923, dedica un capítulo a «Bīwarāsb, esto es, al-Azdahāq». Allí hay «dos ganglios que le crecían de los hombros y le causaban dolor»; «mataba a dos hombres cada día y se untaba los ganglios con sus sesos»; un plebeyo protesta y el cupo diario se reparte entre toda la población; «un hombre del común de Isbahán, llamado Kabi», coge un palo, le cuelga un zurrón de cuero, lo alza como estandarte y llama a la gente a levantarse; Afrīdūn se lo lleva «al monte Danbawand, donde lo ató con firmeza»; y el día de la victoria, «Riz Mihr del mes de Mihr», queda adoptado como la fiesta de al-Mihrjān. Todo lo que solemos llamar «ferdousiano» está ahí unos ochenta y cinco años antes, en árabe, tomado del mismo Xwadāy-nāmag sasánida perdido del que bebieron las fuentes de Ferdousí. Ferdousí, que terminó la segunda redacción del Shahnameh en 400 de la hégira (1010), le dio al relato su forma y su lengua. Su capítulo se titula «El reinado de Zahhak el árabe duró mil años». Eblís le besa los hombros. Los cocineros Armāyīl y Garmāyīl salvan a uno de cada pareja diaria mezclando «el seso de una oveja» con el del otro y mandando al superviviente a los montes: «y de aquella simiente tienen su linaje los kurdos». Kave se lleva el verso que ningún resumen debería perder: «Tenía dieciocho hijos en este mundo; de ellos me queda uno ahora». Rompe el documento de adhesión, clava en una lanza el cuero que los herreros se ponen sobre el empeine, y eso se convierte en el Derafš-e Kāviyān. Y en la sección duodécima y última, Fereydún no lo mata: «Llegó Sorūš jadeante y dijo: no golpees, no le ha llegado su hora». «Trajo a Zahhak como a un corcel y lo ató en el monte Damavand»; «eligió un lugar angosto dentro de la montaña y encontró una cueva cuyo fondo no se veía»; «trajo clavos pesados» y «le sujetó las manos a aquella roca, para que quedase largo tiempo en tormento».

Cronología: los hechos documentados de Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand

  1. Himnos avésticos, fecha incierta El Avesta reciente conoce ya todo el reparto. Yasna 9.8 hace que Θraētaona abata a «Aži Dahāka, el de las tres fauces, las tres cabezas y los seis ojos»; el Yašt 5.29-31 muestra al dragón sacrificando en la tierra de Bawri y pidiéndole a Anāhitā el poder de vaciar la tierra de hombres, y siendo rechazado. Es un monstruo, no un rey, y no hay ni montaña ni herrero.
  2. Himnos avésticos, fecha incierta (Yašt 5.34) En el mismo himno, Θraētaona sacrifica en Varəna y pide poder liberar a las «dos esposas» del dragón, «Saŋhavāč y Arənavāč» (Yašt 5.34). Arənavāč es la Arnavāz que se sienta junto a Zahhak en la pintura safaví dos milenios y medio después: la mujer del cuadro es muchísimo más antigua que el cuadro.
  3. 637 El Derafš-e Kāviyān, el estandarte imperial sasánida que la tradición hace derivar del delantal de Kave, cae en manos árabes en la batalla de Qādisiyya. Se vende por treinta mil dinares y se dice que el califa ʿUmar lo mandó quemar tras arrancarle las pedrerías. El pendón fue un objeto real; el delantal es el relato que explica su nombre.
  4. Siglo IX El Bundahišn, compilado en pahlaví a partir de material avéstico, fija la montaña en una línea: «El monte Dimavand es aquel en el que está atado Bevarasp» (XII.31). El capítulo XXIX.9 añade la regla de todo el relato: «Faridún, cuando capturó a Dahak, no pudo matarlo, y después lo confinó en el monte Damawand; cuando quede suelto, Sam se levanta, lo golpea y lo mata». El capítulo XXXIV le adjudica sus mil años de reinado.
  5. Siglos IX-X El Zand ī Wahman Yasn, el apocalipsis zoroástrico, resuelve el último acto: ceden las cadenas, Dahāg «se traga un tercio de los hombres, del ganado, de las ovejas y de las demás criaturas», y a Kirsāsp el Sāmān lo despiertan de su letargo y lo mata con la maza. La liberación al fin del mundo, que nuestro propio resumen llamaba solo «tradición iraní», es este texto y no está en Ferdousí en absoluto.
  6. h. 915 Al-Ṭabarī dedica un capítulo a «Bīwarāsb, esto es, al-Azdahāq». Están los dos bultos de los hombros untados a diario con los sesos de dos hombres, el plebeyo de Isbahán llamado Kabi que alza un zurrón de cuero en un palo a modo de estandarte, Afrīdūn atándolo en el monte Danbawand y el día de la victoria adoptado como fiesta de al-Mihrjān. Todo lo que llamamos «ferdousiano» está aquí ochenta y cinco años antes.
  7. 400 de la hégira / 1010 Ferdousí termina la segunda redacción del Shahnameh. Su capítulo de Zahhak aporta los detalles con los que hoy se cuenta la historia: el beso de Eblís, los cocineros Armāyīl y Garmāyīl sustituyendo un seso por el de una oveja, los dieciocho hijos de Kave y el documento roto, Sorūš prohibiendo la muerte, los clavos pesados y la cueva sin fondo del monte Damavand.
  8. 614 de la hégira / 1217 Se copia el manuscrito conservado más antiguo del Shahnameh. Es incompleto, no lleva ilustraciones y hoy está en la Biblioteca Nazionale Centrale de Florencia, donde se identificó en 1978. Entre el texto de Ferdousí y su testigo más antiguo median unos doscientos años.
  9. h. 1525-1535 Se pinta en Tabriz, para el Shahnameh del sah Tahmasp, el folio conocido como La pesadilla de Zahhak: Zahhak despertando sobresaltado del sueño que anuncia a Fereydún, con Arnavāz al lado y las dos serpientes saliéndole de los hombros. La escena es de Ferdousí, la pintura es quinientos años más joven que el poema y la ficha del museo no nombra a ningún artista.
  10. 1597 Šaraf Khan Bidlīsī escribe el Šarafnāma en Bitlis. Recoge la historia de Zahhak como uno de los varios relatos del origen de los kurdos —los que escaparon de que les sacaran los sesos y «se dispersaron por las montañas y los lugares apartados»— y no nombra ni a Kave, ni a Fereydún, ni al Nouruz.
  11. 7 de šawwāl de 1230 / 31 de agosto de 1815 Se celebra en la ciudad de Damavand una fiesta popular por el aniversario de la muerte de Zahhak. Es la observancia fechada más antigua de la leyenda que esta ficha ha podido localizar, la refiere de segunda mano la Encyclopædia Iranica citando a Henri Massé, y cae el 31 de agosto, no en el Nouruz.
  12. 1918-1919 La revista Jin, publicada en Estambul por la Kurdistan Teali Cemiyeti, declara día nacional de los kurdos el 31 de agosto —el día en que «Kawe» quebró la tiranía de Dehak—, y mantiene el 21 de marzo como año nuevo y día «social». El estudio de Delal Aydın (2005) sitúa ahí el arranque de la fusión de Kawa con el Newroz, un proceso de casi un siglo que además dejó a Fereydún fuera del relato.
  13. 2008 El monte Damavand queda inscrito como primer monumento natural nacional de Irán. La prisión es hoy un paisaje protegido, que se sube con permiso de la Federación Iraní de Montañismo y Escalada.

¿Hay una explicación racional para Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand?

Aquí no hace falta ninguna explicación sobrenatural, porque nada se presenta como un suceso. Lo que sí se puede comprobar es el rastro de papel, y ese rastro trae su propio escéptico dentro. El relato completo más antiguo de los hombros ya discute sobre ellos. Al-Ṭabarī, hacia 915, da la lectura piadosa y la desinflada en la misma frase: «Muchos de los versados en libros dicen que lo que tenía en los hombros eran dos trozos de carne alargados e hinchados, cada uno de los cuales parecía la cabeza de una serpiente», y añade que hay también quien sostiene que eran serpientes de verdad. Un historiador del siglo X registrando cómo sus contemporáneos racionalizaban las serpientes es mejor fuente escéptica que cualquier cosa que pudiera inventarse hoy, y es la razón de que esta ficha no trate las dos serpientes como una imagen fija: la tradición nunca las fijó. La montaña es real y el vapor también. El Damavand es un estratovolcán cuya última erupción se sitúa en el Holoceno, hacia el 5300 a. C., con fumarolas y depósitos de azufre cerca del cráter de la cumbre, en torno a los 5.550 m. La Encyclopædia Iranica recoge la lectura popular de esos rasgos: el vapor es el aliento del preso, las llamas sus ojos, los ruidos sordos sus gemidos y el agua amarillenta que baja por los arroyos del pie de la montaña, su orina. Conviene fijarse en lo que no está en esa lista. La versión anterior de esta ficha afirmaba que los temblores del Damavand son Zahhak forcejeando contra sus cadenas; ninguna fuente consultada aquí liga la creencia a los terremotos, y la sismicidad del Alborz central es tectónica, producto de los cabalgamientos de la cordillera, no del volcán. La afirmación se ha retirado, no reformulado. «Príncipe árabe» es una afirmación interna a la tradición, no un dato sobre ella, y ya estaba en disputa cuando se puso por escrito. El encabezamiento del capítulo de Ferdousí lo llama tāzī, árabe. Ṭabarī, antes, registra genealogías rivales una junto a otra: «los yemeníes lo reclaman» con un linaje árabe, mientras los relatos persas dan otro distinto. El Aži Dahāka avéstico no tiene etnia ninguna; tiene un país, Bawri, leído después como Babilonia. El estandarte pide el mismo cuidado. El Derafš-e Kāviyān fue un objeto real: los historiadores islámicos tempranos lo describen como un enorme pendón de piel de animal, de unos 5 por 7,5 metros; cayó en manos árabes en la batalla de Qādisiyya, en 637, se vendió por treinta mil dinares y se dice que el califa ʿUmar lo mandó quemar una vez arrancadas las pedrerías. Lo que no está documentado aparte es el delantal. La Encyclopædia Iranica advierte de que kāviyān puede leerse como «de los kays», es decir, de los reyes kayánidas, con la misma facilidad que «de Kave»; en esa lectura, el herrero y su cuero son la explicación que la tradición se dio a sí misma de un nombre regio antiguo, y no un recuerdo independiente de cómo nació el estandarte. Queda el uso político moderno, que es la parte con la datación más firme y el respaldo documental más corto. El Šarafnāma de Šaraf Khan Bidlīsī, de 1597, ya cuenta la historia de Zahhak como una de las versiones del origen de los kurdos —los que huyeron de que les sacaran los sesos y «se dispersaron por las montañas y los lugares apartados»—, pero no nombra ni a Kave ni a Fereydún ni al Newroz. Ehmedê Xanî, en el siglo XVII, escribe sobre el Newroz sin Kave dentro. El estudio de Delal Aydın (2005) sitúa el arranque de la fusión en la revista Jin, publicada en Estambul en 1918-19 por la Kurdistan Teali Cemiyeti, cuyos redactores declararon día nacional kurdo el 31 de agosto —el día en que «Kawe» quebró la tiranía de Dehak—, mientras el 21 de marzo se mantenía como año nuevo y día «social»; la fusión de ambos tardó alrededor de un siglo. Ese 31 de agosto tampoco es arbitrario: la Iranica, citando a Henri Massé, informa de una fiesta popular celebrada en la ciudad de Damavand el 7 de šawwāl de 1230 / 31 de agosto de 1815 para conmemorar el aniversario de la muerte de Zahhak. Las fuentes medievales sitúan la victoria en Mihragān, en otoño. Ninguna fuente consultada para esta ficha conecta a Zahhak con el Chahāršanbe Sūrī, la fiesta del fuego previa al Nouruz, y por eso aquí no se hace esa conexión.

¿Se puede visitar Zahhak, el rey serpiente encadenado en el Damavand?

El anclaje es la montaña, y las coordenadas de esta ficha apuntan a su cumbre. El Damavand se alza en el Alborz central, al noreste de Teherán, en el límite de las provincias de Mazandarán y Teherán. La autoridad iraní de nombres geográficos le atribuye 5.610 m; circulan además 5.609, 5.598 y 5.671 m según el levantamiento, así que cualquier cifra concreta conviene tomarla como aproximada. Es la cima más alta de Irán y el volcán más alto de Asia, con una prominencia topográfica de unos 4.667 m. Hay fumarolas y depósitos amarillos de azufre junto al cráter de la cumbre, hacia los 5.550 m, y fuentes termales en las laderas: el olor de arriba no es una metáfora. En 2008 quedó inscrito como el primer monumento natural nacional de Irán. Se usan cuatro rutas. La sur es la normal: la aldea de Polur, en la carretera de Haraz, es el campo 1 y la base administrativa; Gusfand Sarā («el aprisco»), hacia los 3.040 m, es el campo base al final de la pista, y Bargāh-e Sevom, el campo 3, está hacia los 4.220 m y tiene refugio. La ruta noreste usa el refugio Takht-e Fereydún, sobre los 4.300 m, y la oeste el refugio Simorgh, hacia los 4.100 m; la cara norte es la más difícil. Todo montañero extranjero necesita permiso de la Federación Iraní de Montañismo y Escalada, cifrado en 50 dólares por persona en 2022 y que se obtiene en la oficina federativa de Polur o por adelantado a través de una agencia. La temporada normal es pleno verano; fuera de ella la montaña es un objetivo invernal serio, y el mal de altura por encima del campo 3 es el motivo habitual de retirada. En la práctica, la mayoría de los visitantes extranjeros suben con una agencia iraní autorizada, que además es la vía más sencilla para el visado y los permisos: conviene consultar las recomendaciones de viaje vigentes del propio país antes de contratar nada. No hay santuario, ni placa, ni ninguna «cueva de Zahhak» identificada que visitar. Nada en la montaña conmemora el relato: la montaña es el relato. Los textos y las imágenes están más a mano que la cumbre. Los dos manuscritos conservados más antiguos del Shahnameh están en la Biblioteca Nazionale Centrale de Florencia (fechado en 614 de la hégira / 1217) y en la British Library de Londres (675 / 1276-77). La pintura que encabeza esta ficha, La pesadilla de Zahhak, es un folio del Shahnameh hecho para el sah Tahmasp en Tabriz en los años veinte o treinta del siglo XVI, de 47,2 por 32,1 cm, custodiado por el Museo de Arte Islámico de Doha con la signatura MS.41.2007.

Fuentes consultadas

  1. trans. L. H. Mills, «Yasna 9 (the Hom Yasht), verses 7-8» — The Zend-Avesta, Part III, Sacred Books of the East vol. 31 (American edition); text consulted at avesta.org, 1898 libro
  2. trans. James Darmesteter, «Aban Yasht (Yasht 5), verses 29-35» — The Zend-Avesta, Part II, Sacred Books of the East vol. 23; text consulted at avesta.org, 1883 libro
  3. trans. James Darmesteter, «Zamyad Yasht (Yasht 19), verses 36-38 and 92-93» — The Zend-Avesta, Part II, Sacred Books of the East vol. 23; text consulted at avesta.org, 1883 libro
  4. trans. E. W. West, «Bundahishn, chapters XII.31, XXIX.9 and XXXIV» — Pahlavi Texts, Part I, Sacred Books of the East vol. 5; text consulted at avesta.org, 1880 libro
  5. trans. E. W. West (with B. T. Anklesaria's 1957 version alongside), «Zand i Wahman Yasn (Bahman Yasht), chapter III.54-61» — Pahlavi Texts, Part I, Sacred Books of the East vol. 5; text consulted at avesta.org, 1880 libro
  6. Abu Jafar Muhammad ibn Jarir al-Tabari (d. 923), trans. William M. Brinner, «An Account of Biwarasb, that is, al-Azdahaq» — The History of al-Tabari, vol. II: Prophets and Patriarchs, SUNY Press, Bibliotheca Persica, 1987 libro
  7. Abul-Qasem Ferdowsi, «Shahnameh, the Zahhak chapter, sections 2, 7 and 12 (Persian text)» — Persian text of the Moscow edition, consulted at Ganjoor, 1010 libro
  8. Prods Oktor Skjaervo, «AZDAHA i. In Old and Middle Iranian» — Encyclopaedia Iranica III/2, pp. 191-199, 1987 académico
  9. Encyclopaedia Iranica, «DAMAVAND ii. In Iranian mythology» — Encyclopaedia Iranica VI/6, pp. 627-631, 1993 académico
  10. Encyclopaedia Iranica, «DERAFS-E KAVIAN» — Encyclopaedia Iranica, article on the Sasanian royal standard académico
  11. Delal Aydin, «Mobilizing the Kurds in Turkey: Newroz as a Myth» — MA thesis, Graduate School of Social Sciences, Middle East Technical University, Ankara, 2005 académico
  12. Museum of Islamic Art, Doha, «The Nightmare of Zahhak. Miniature from the Shahnama of Shah Tahmasp, MS.41.2007» — catalogue record published through Discover Islamic Art, Museum With No Frontiers, 2007 informe
  13. Damavand Info (damawand.de), «Damavand climbing permit and camps» — independent guidebook site for Mount Damavand; permit fee quoted as of May 2022, 2022 web

Ficha revisada por V. Serrano el 15/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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