📜 LEYENDA · EXP. Nº3657
ACTIVO
El Tío de las minas de Potosí
El Tío de las minas de Potosí es una leyenda de Potosí (Cerro Rico), BO —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de El Tío de las minas de Potosí?
- Ubicación
- Potosí (Cerro Rico), BO
- Tipo de leyenda
- Cuento popular
- Coordenadas
- -19.614, -65.752
- Testimonios
- 0
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de El Tío de las minas de Potosí?
En el Cerro Rico de Potosí, la montaña de plata que sostuvo el imperio colonial español durante siglos, los mineros bolivianos veneran hasta hoy a El Tío, una figura con cuernos, ojos de vidrio y sexo prominente que preside cada socavón desde estatuillas de yeso o arcilla colocadas en galerías subterráneas. Según la tradición minera, transmitida desde la época colonial, El Tío es el señor absoluto del interior de la montaña, y ningún minero se adentra a trabajar sin antes ofrecerle hojas de coca, alcohol puro, cigarrillos y el humo del 'ch'alla' ritual, para asegurarse su protección y evitar accidentes o derrumbes. Se cuenta que el nombre 'Tío' surgió de una deformación de la palabra española 'Dios' pronunciada por trabajadores quechua y aymara, y que la figura fusiona a un dios andino del inframundo con representaciones cristianas del diablo impuestas por los colonizadores como advertencia contra el trabajo en las minas. Los mineros aseguran que ignorar a El Tío trae mala suerte, ruidos extraños o presencias en los túneles, mientras que honrarlo cada viernes garantiza vetas ricas y jornadas seguras. La costumbre, documentada por antropólogos desde mediados del siglo XX, sigue viva en Potosí y es hoy parte del patrimonio cultural inmaterial reconocido de Bolivia.
¿Cuál es la historia de El Tío de las minas de Potosí?
El 1 de abril de 1545, Diego de Centeno, Juan de Villarroel y otros dos capitanes tomaron posesión del Cerro Rico «en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y del muy Augusto Emperador de Alemania, de España y de los Reinos del Perú, Don Carlos V». Según los mineros de hoy, aquellos hombres trajeron además otra cosa: el diablo.
Veintiocho años después, en 1573, el virrey Francisco de Toledo institucionalizó la mita: los caciques debían enviar cada año a Potosí un porcentaje de sus tributarios, desde el Cuzco hasta Tarija. Carmen Salazar-Soler ha seguido esas cuentas: unos 9.000 mitayos el primer año, más de 14.000 en 1578, todavía unos 12.500 sobre el papel hacia 1650. Eran turnos rotatorios, no un recuento de muertos. La plata salió de allí, se acuñó en la Casa de la Moneda y financió a un imperio.
El Tío no está en una vitrina. Está dentro, en las galerías. Cada cuadrilla modela el suyo con arcilla mineralizada sacada de la propia mina, y otro más imponente preside la galería principal. Tiene cuernos, cola, ojos de vidrio y un sexo desmesurado en erección; sobre la cabeza un sapo, y una serpiente recorriéndole el cuerpo. En Potosí va desnudo —en La Paz y Oruro lleva capa roja—, salvo a veces un par de botas calzadas al revés. Terminado, hay que bautizarlo: Jorge Tío, Lucas, o el nombre que llegue en sueños. Don Severo, socio jubilado, le contó a la antropóloga Pascale Absi cómo el suyo se llamó Juan Carlos: «De un momento a otro me vino su nombre».
Se le ofrece coca, cigarrillos —la ceniza se le amontona en el pecho— y alcohol de caña de 96°, que se tiene por «fresco» y por eso mejor que el singani, más caro pero «caliente». En Carnaval le envuelven el cuello con serpentinas, como se lo envuelven entre ellos. El día grande es el viernes, a veces el martes: la ch'alla.
Y hay una geografía moral estricta. Arriba mandan Dios, la Virgen y la Pachamama. Pasada la bocamina no se santigua uno ni se nombra a Jesucristo, so pena de espantar al Tío y con él la veta; las velas se le ponen del revés y un cura no puede decir misa dentro. Absi advierte que el Tío no es una simple satanización, sino «un mosaico compuesto de piezas disjuntas y a veces antagónicas»: toma del diablo renacentista que los evangelizadores trajeron para asustar, pero también de los santos patronos de gremio —en la Lima del XVII se invocaba al «diablo de Potosí»— y su iconografía recuerda a san Miguel. Al proclamar patrón al diablo, escribe, los mineros le devuelven una identidad positiva al ángel caído.
Cronología: los hechos documentados de El Tío de las minas de Potosí
- 1 de abril de 1545 Diego de Centeno, Juan de Villarroel, Francisco de Centeno y Luis Santandía de Cotamito toman posesión del Cerro Rico en nombre de la Trinidad y del emperador Carlos V. Dos de las mayores vetas del cerro acabarían llevando sus nombres. En el relato que los propios mineros hacen de su historia, con aquellos capitanes llegó el diablo.
- 1573 El virrey Francisco de Toledo instituye la mita para la explotación del Cerro Rico: los caciques deben enviar cada año a Potosí un porcentaje fijo de sus tributarios. El primer año se asignan unos 9.000 mitayos.
- 1578 La mita gruesa supera los 14.000 mitayos, al extenderse el reclutamiento a cada vez más comunidades entre el Cuzco y Tarija. Hacia 1650 la cifra sobre el papel sigue siendo de unos 12.500: turnos anuales rotatorios, no un recuento de muertos.
- 1987 La UNESCO inscribe Potosí y su Cerro Rico en la Lista del Patrimonio Mundial.
- 2005 Pascale Absi publica en La Paz «Los ministros del diablo», edición española de su trabajo de campo en las cooperativas de Potosí a mediados de los noventa: cómo se modelan y bautizan los tíos, qué se les ofrenda y cómo los papeles rituales dibujan quién manda dentro de una cooperativa.
- 2014 La ciudad de Potosí entra en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la UNESCO por el deterioro y el riesgo de colapso de la cumbre del Cerro Rico. Sigue en esa lista.
- 16 de febrero de 2022 Una verificación conjunta de la Defensoría del Pueblo, la Jefatura Departamental del Trabajo y la Defensoría de la Niñez halla a 23 menores —21 varones y 2 mujeres, de 13 a 17 años— trabajando en áreas mineras del Cerro Rico, algunos de ellos entrando a interior mina.
- Agosto de 2025 La gerencia regional de COMIBOL en Potosí, la federación de cooperativas mineras y los presidentes de las cooperativas acuerdan medidas de urgencia en la cumbre: restricción de maquinaria pesada sobre la cota 4.400, zona prohibida de 200 metros desde esa cota hasta la cúspide, prohibición de trabajar de noche y en fin de semana, y un aumento de unas 1.500 volquetas diarias de relleno seco para estabilizar los hundimientos.
- 2026 Los datos policiales citados por la Fundación Jubileo registran 86 trabajadores muertos en interior mina en Potosí en los siete primeros meses del año —76 varones y 10 mujeres, entre ellos ocho o nueve adolescentes—, tras 425 fallecidos entre 2022 y 2025. Unas 30.000 personas trabajan el cerro en tres turnos y catorce cooperativas siguen operando por encima de la prohibida cota 4.400.
¿Hay una explicación racional para El Tío de las minas de Potosí?
La pregunta útil no es si el Tío existe, sino qué hace el culto. Lo que Absi documentó tras años de campo en las cooperativas es que no es folclore: es parte de las relaciones de producción. Los papeles rituales reparten prerrogativas —acceso al paraje, control de la producción y de la mano de obra—, y quien puede permitirse sacrificar una llama cada año es quien acaba siendo elegido delegado. El riesgo se traduce además a un lenguaje manejable: agosto y Carnaval son saqra killa, meses en que los accidentes se disparan y la montaña reclama lo suyo. Que un derrumbe sea una deuda impagada y no un azar ciego es, para quien baja mañana otra vez, una diferencia enorme.
Michael Taussig leyó estos pactos como una reacción proletaria al trabajo asalariado; Absi matiza que el pacto individual es también una vieja fórmula campesina andina y que solo él —no la ch'alla ordinaria— se considera amoral. La teología sigue además a la economía: con la crisis del estaño los mineros empezaron a decir que el Tío ha envejecido. «Se ha vuelto sordo con la dinamita que hacemos estallar», resumía don Julio.
Los mineros cifran en ocho millones los mitayos muertos en la Colonia, y dicen que es su sangre la que da a la montaña ese color rojo. Absi lo recoge como creencia, no como censo, y ninguna de las fuentes que hemos leído documenta ese total: lo documentado son las cuotas anuales. El presente enseña a desconfiar de los números redondos: para 2025, Erbol contó 102 fallecidos en cooperativas y el informe policial citado por la Fundación Jubileo dio 123. Dos fuentes serias, veintiuna muertes de diferencia. Cuatro siglos atrás no hay censo posible. Que no sepamos cuántos murieron no hace el daño menor: hace que redondear sea inventar.
¿Se puede visitar El Tío de las minas de Potosí?
Potosí está por encima de los 4.000 metros y el Cerro Rico aún más arriba: el mal de altura es un riesgo real. Conviene llegar aclimatado desde La Paz o Sucre, caminar despacio el primer día y beber mucha agua.
La Casa Nacional de la Moneda, donde se acuñó la plata del cerro, es la visita imprescindible: recorrido guiado de hora y media, entrada de unos 40 bolivianos (unos 3 € en plataformas de reserva, 2026); desde 2026 abre todos los días.
Las agencias venden visitas a galerías en activo, de dos horas y media a tres, desde unos 15 € (2026), con mono, casco, botas y lámpara. Las advertencias son serias: polvo de sílice —la silicosis se contrae trabajando años, no en una visita, pero el aire es el mismo—, calor, gases, escaleras verticales y pasos por los que hay que arrastrarse. Con claustrofobia, asma, problemas cardíacos o soroche encima, no se entra. No es un museo: en agosto de 2025 la COMIBOL y las cooperativas prohibieron el trabajo nocturno y de fin de semana sobre la cota 4.400 porque la cumbre se hunde.
La costumbre es comprar regalos en el mercado minero —coca, refrescos, cigarrillos, alcohol— y dárselos a la cuadrilla que te recibe. Elige agencia de exmineros y pregunta qué parte del dinero vuelve a la cooperativa. La objeción de fondo es legítima: aquello es el puesto de trabajo de alguien, no un decorado. Si entras, mira poco, escucha mucho y no fotografíes a nadie sin pedirlo.
Fuentes consultadas
- Pascale Absi, «Los ministros del diablo. El trabajo y sus representaciones en las minas de Potosí» — IRD / IFEA / Fundación PIEB, La Paz (Travaux de l'Institut Français d'Études Andines, 152), 2005 libro
- Carmen Salazar-Soler, «Los capitanes de mita y el conteo de indios en las minas del Cerro Rico de Potosí durante el siglo XVI» — Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 2013 académico
- Defensoría del Pueblo del Estado Plurinacional de Bolivia, «Verificación defensorial evidencia trabajo de adolescentes en áreas mineras del Cerro Rico de Potosí» — Defensoría del Pueblo — Delegación Defensorial de Potosí, 2022 informe
- Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), «COMIBOL-Fedecomin: Restringen acceso de maquinaria pesada al Cerro Rico» — COMIBOL, Últimas noticias, 2025 informe
- Liliana Carrillo V., «Trasladar a miles de mineros o hundirse: la disyuntiva del Cerro Rico» — Erbol / La Región, 2026 hemeroteca
- Germaine Barriga Velarde, «Pese a prohibición legal de contratar personal, cooperativas mineras de Potosí reproducen un sistema de peones y esclavos sin derechos laborales» — eju.tv, 2026 hemeroteca
Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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