📜 LEYENDA · EXP. Nº3657
ACTIVO
Iram de las Columnas
Iram de las Columnas es una leyenda de Shisr, Dhofar, OM —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de Iram de las Columnas?
- Ubicación
- Shisr, Dhofar, OM
- Tipo de leyenda
- Mito
- Coordenadas
- 18.255, 53.648
- Testimonios
- 0
- Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de Iram de las Columnas?
Iram de las Columnas y la ciudad de bronce son dos relatos distintos, y esta ficha los venía contando como uno solo. El Corán nombra a Iram una vez, en la sura 89:6-8, junto a la tribu de ʿĀd: «Iram, la de las columnas, sin par en el país». No emplea la palabra árabe para «ciudad», no da lugar y deja ʿimād a medio camino entre columnas de piedra y postes de tienda, que es justo lo que argumentó Ibn Jaldún hacia 1377, cuando llamó fábula fingida a la lectura urbana. El palacio de oro pertenece al comentario coránico y, de ahí, a Las mil y una noches, donde el cuento de Iram y el camellero Abdullah ocupa las noches 276 a 279. «La ciudad de bronce» es otro cuento, noches 566 a 578, con otro califa, otro protagonista, ambientación magrebí y ninguna mención de Iram. Ubar es un tercer nombre, beduino y moderno, que en 1992 se pegó a un fuerte excavado en Shisr, en Omán, mediante un anuncio de prensa del que su propio excavador se desdijo después.
¿Cuál es la historia de Iram de las Columnas?
El Corán nombra a Iram una sola vez, en tres versículos, y en ningún momento la llama ciudad.
La sura 89 (al-Fayr), aleyas 6 a 8, pregunta al lector si no ha visto lo que su Señor hizo con ʿĀd: «Iram dāt al-ʿimād, sin par en el país». Eso es todo. El árabe no da lugar, ni rey, ni fecha, y no emplea ninguna de las dos palabras corrientes para «ciudad», madīna o qarya. La palabra discutida es ʿimād, que en árabe vale tanto para las columnas de un edificio como para los postes que sostienen una tienda de campaña. Las traducciones se parten por esa costura: Julio Cortés imprime «con Iram, la de las columnas»; Muhammad Asad, «[la gente] de Iram, la de numerosas columnas», leyendo el sintagma como descripción de un pueblo y no de un lugar; en inglés, Sahih International traduce «[With] Iram — who had lofty pillars».
El palacio de oro y las columnas de esmeralda vienen del comentario, no de la escritura. Ibn Jaldún, hacia 1377, nombra a los exégetas que transmitieron el relato —al-Ṭabarī, al-Ṯaʿālibī, al-Zamajšarī— y lo resume: un rey, Šaddād hijo de ʿĀd, oye la descripción del Paraíso, decide construir uno igual, emplea trescientos años en una ciudad de oro y plata con columnas de esmeralda y jacinto, y muere fulminado por un clamor venido del cielo a una jornada de sus propias puertas. El testigo es un tal ʿAbdallāh b. Abī Qilāba, que da con la ciudad vacía mientras persigue una camella extraviada, se carga de la grava de perlas y acaba compareciendo ante el califa Muʿāwiya para explicarse.
Ese es el relato que llegó a Europa. Está en Las mil y una noches, titulado en la traducción de Richard Burton de 1885 «La ciudad de Iram, la de muchas columnas, y Abdullah hijo de Abi Kilabah» (vol. IV, p. 113; noches 276 a 279), y se cuenta exactamente como lo cuentan los exégetas, con Kaʿb al-Aḥbār explicándole las ruinas a Muʿāwiya. La camella perdida, las perlas amarilleadas, el rey muerto a una jornada de su puerta: está todo.
«La ciudad de bronce» es otro cuento. Ocupa las noches 566 a 578 de la misma colección (Burton, vol. VI, p. 83). Su califa es ʿAbd al-Malik b. Marwān, su protagonista el gobernador Mūsā b. Nuṣayr, guiado por el jeque ʿAbd al-Ṣamad, y su encargo no es una ciudad perdida sino recuperar las vasijas de bronce donde Salomón encerró a los genios. La nota del propio Burton la sitúa en el Magreb. En todo el cuento la palabra Iram no aparece ni una vez. Šaddād se nombra dos veces, en versos grabados dentro de la ciudad muerta, y solo para preguntar dónde ha ido a parar: es un ejemplo de soberbia desvanecida, no el constructor.
Ubar es un tercer nombre, y mucho más reciente. Pertenece al habla beduina de la estepa de Dofar y entró en inglés en diciembre de 1930, en la travesía que Bertram Thomas emprendió desde Dofar el día 10 de ese mes, cuando sus guías, en el borde meridional del Cuarto Vacío, señalaron unas rodadas en el llano y le dijeron: «Mira, sahib, ahí está el camino de Ubar». Thomas escribió que «otros árabes, en viajes anteriores, me habían hablado de Ubar, la Atlántida de las arenas, pero ninguno sabía decirme dónde estaba», y situó las rodadas hacia los 18° 45' N, 52° 30' E. Sesenta años después, un cineasta de Los Ángeles, Nicholas Clapp, tomó esa página como punto de partida, convenció al Jet Propulsion Laboratory de buscar sendas de caravanas en imágenes de satélite y de radar de transbordador y, con el abogado George Hedges, el explorador Ranulph Fiennes y el arqueólogo Juris Zarins, excavó en el pozo de Ash Shisar, en Dofar, en noviembre de 1991.
Cronología: los hechos documentados de Iram de las Columnas
- siglo VII El pasaje coránico del que arranca todo mide tres aleyas. La sura 89:6-8 nombra a ʿĀd y a «Iram, la de las columnas, sin par en el país». No da lugar, ni rey, ni fecha, y no emplea la palabra árabe para «ciudad».
- h. 1377 Ibn Jaldún ataca el relato en la Muqaddima. Nombra a al-Ṭabarī, al-Ṯaʿālibī y al-Zamajšarī como los exégetas que lo transmitieron, señala que el desierto yemení donde la situaban se ha recorrido sin interrupción sin que nadie diera noticia de ella, y sentencia que «los ‘pilares’, en realidad, son postes de tienda».
- 1885-1886 Richard Burton imprime los dos cuentos que después se fundieron. «La ciudad de Iram, la de muchas columnas» son las noches 276-279 del volumen IV; «La ciudad de bronce» son las noches 566-578 del volumen VI, con otro califa, otro protagonista y ambientación magrebí. Iram no aparece en ella; y un barrido de los diez volúmenes tampoco devuelve ninguna aparición de Ubar.
- Diciembre de 1930 En la travesía que emprendió desde Dofar el 10 de diciembre de 1930, los guías de Bertram Thomas señalan unas rodadas en el llano, en el borde sur del Cuarto Vacío: «Mira, sahib, ahí está el camino de Ubar». Él las sitúa hacia los 18° 45' N, 52° 30' E, a unos 133 km al noroeste de Shisr, donde días antes, en esa misma marcha, había abrevado sus camellos sin ver más que «las ruinas conspicuas de un fuerte tosco».
- 1932 Se publica Arabia Felix, con un prólogo de cuatro páginas de T. E. Lawrence firmado «T. E. S.». En la página 161 está la frase del propio Thomas: «Ubar, la Atlántida de las arenas». El prólogo no menciona a Ubar, ni a Iram, ni ninguna ciudad perdida, y llama «virgen» al Rub al-Jali hasta que Thomas lo cruzó.
- Verano de 1990 Después de que las imágenes del JPL destaquen sendas de caravanas que corren bajo las dunas, un primer reconocimiento sobre el terreno las sigue y descarta varios otros lugares candidatos de la zona. Las trazas convergen en el pozo de Ash Shisar.
- Noviembre de 1991 El equipo completo excava en Shisr. Juris Zarins informa de una estructura octogonal con ocho torres, calculadas en unos nueve metros cada una, levantada alrededor de un depósito de agua en una cavidad de caliza; el despacho recoge su explicación de que las estructuras se hundieron bajo su propio peso.
- 5 de febrero de 1992 The New York Times anuncia el hallazgo en la página A1. Se cita a Zarins diciendo que «no parece haber mucha duda de que hemos descubierto el Omanum Emporium»; Donald Whitcomb, del Instituto Oriental, disiente en la misma pieza. El artículo atribuye además «la Atlántida de las arenas» a T. E. Lawrence y afirma que la destrucción se cuenta en Las mil y una noches. Las dos cosas son falsas y las dos siguen circulando.
- Mayo-junio de 1997 En Archaeology, el excavador da su propio veredicto: «todo apunta a que la ciudad de Ubar fue una fantasía de Las mil y una noches». Identifica Shisr con la Marimatha de Ptolomeo, no con el Omanum Emporium, y data un manantial ocupado desde el Neolítico (h. 5000-2500 a.C.) y una fortaleza construida por primera vez en la Edad del Bronce (2500-1300 a.C.) y en uso hasta el 1500 d.C.
- Diciembre de 2000 El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribe el bien entonces llamado The Frankincense Trail con los criterios (iii) y (iv), y describe «el oasis de Shisr y los entrepots de Khor Rori y Al-Balid» como ejemplos destacados de asentamientos fortificados medievales. Ni Ubar ni Iram se nombran en la decisión.
¿Hay una explicación racional para Iram de las Columnas?
La crítica más antigua y más afilada de esta leyenda tiene seiscientos años y no va de arqueología: va de gramática.
Ibn Jaldún dedicó un pasaje de la Muqaddima (h. 1377) a demoler el relato de Iram. Observó que el desierto de Adén donde los comentaristas situaban la ciudad «ha estado habitado de forma continua, y viajeros y guías han explorado sus caminos en todas direcciones. Y sin embargo no se ha dado noticia alguna de la ciudad. Ningún anticuario, ninguna nación la ha mencionado». Y localizó el origen del error: la lectura venía forzada por la sintaxis, «porque la gramática árabe exige que la expresión ‘la de las columnas’ sea atributo de Iram», y de ahí los exégetas entendieron «columnas» como pilares de piedra y estrecharon Iram hasta convertirla en un edificio. Su veredicto cabe en una línea: «Pero los ‘pilares’, en realidad, son postes de tienda». Y si se lee como construcción de genitivo, añade, es la tribal de toda la vida —ʿĀd de Iram, igual que «los Qurayš de Kināna»—. A las historias levantadas sobre la otra lectura las llama «fábulas fingidas».
La ronda moderna de dudas consta desde el primer día. En el despacho de The New York Times del 5 de febrero de 1992 que anunció el hallazgo en la página A1, Donald Whitcomb, del Instituto Oriental de Chicago, dijo que parte de los especialistas esperan encontrar Iram en el noroeste de Arabia, cerca de la frontera entre Jordania y Arabia Saudí, y no en el sureste. El propio excavador se movió: en ese mismo artículo de 1992, Juris Zarins afirmaba que «no parece haber mucha duda de que hemos descubierto el Omanum Emporium», pero en mayo de 1997, escribiendo en Archaeology, identificó Shisur con la Marimatha de Ptolomeo, señaló que «ninguna ciudad de ese nombre aparece en los mapas» de Ptolomeo y concluyó sin rodeos que «todo apunta a que la ciudad de Ubar fue una fantasía de Las mil y una noches»: Shisur era «muy posiblemente una de las ciudades que dieron origen al mito de Ubar», que es otra cosa. Cuando la UNESCO inscribió el sitio en 2000 dentro del bien entonces llamado The Frankincense Trail, el propio texto del comité calificó el oasis de Shisr de ejemplo destacado de «asentamiento fortificado medieval». Ni Ubar ni Iram aparecen en la resolución.
Dos datos de aquel despacho de 1992 son sencillamente falsos, y los dos se siguen repitiendo. El artículo dice que la destrucción de Ubar «se cuenta también en Las mil y una noches»: un barrido de la traducción completa de Burton —diez volúmenes, unas 1.626.000 palabras— no devuelve ni una sola aparición de Ubar, frente a 165 de Salomón, 461 de Bagdad y 430 de genios en la misma pasada. (Zarins cometió el mismo desliz en una entrevista de 1996, al atribuir a las Noches tardías la conversión de Ubar en ciudad.) Y el artículo afirma que a Ubar «la llamó "la Atlántida de las arenas" T. E. Lawrence... que había planeado buscarla antes de morir». La frase es del propio Bertram Thomas y está impresa en la página 161 de Arabia Felix, en 1932. Lawrence escribió el prólogo de ese mismo libro, firmado T. E. S. y de cuatro páginas: no contiene ni una vez las palabras Ubar, Iram, ciudad o ruina. Lo que sí contiene es el reconocimiento de que, hasta que Thomas lo cruzó, el Rub al-Jali era «ese Rub al Jali virgen, el último trozo de tierra sin escribir». Lawrence nunca exploró el Cuarto Vacío, y la frase que dice que lo recorrió buscando Iram se puede fechar en un párrafo de periódico de 1992.
¿Se puede visitar Iram de las Columnas?
No hay ninguna ciudad perdida que visitar, pero la excavación existe, está señalizada y se puede ver.
El yacimiento está al borde del pueblo de Shisr (Ash Shisar), en la wilaya de Thumrait, gobernación de Dofar, al sur de Omán. OpenStreetMap sitúa el sitio arqueológico en 18,2552 N, 53,6482 E, a unos 20 m de las coordenadas que da el artículo de la Wikipedia inglesa sobre el yacimiento; las dos quedan a unos 99 km casi justo al norte del punto que esta ficha venía marcando. Un cálculo de ruta sobre la red viaria de OSM, hecho en agosto de 2026, da 171 km y unas 2 h 45 min de coche desde Salalah, subiendo por la carretera de Thumrait y torciendo luego al oeste; las vías que entran en el pueblo figuran asfaltadas y las pistas del entorno de la excavación son de grava. El todoterreno es una comodidad más que una obligación, pero esto es un sitio con un solo manantial, tramos largos sin nada y veranos que desaconsejan una visita a mediodía. La ventana razonable va de octubre a abril.
Lo que hay es modesto y conviene decirlo sin adornos: arranques bajos de muros de piedra, muñones de torres, la zona excavada y la cavidad de caliza hundida junto al viejo pozo, que es lo más fotogénico del conjunto y la razón de que el fuerte se viniera abajo. La imagen de esta ficha muestra justo eso: el fuerte arruinado sobre su cerro, encima de la dolina, fotografiado en noviembre de 2006.
Shisr es uno de los cuatro componentes del bien Patrimonio Mundial de la UNESCO inscrito en 2000 como The Frankincense Trail y rebautizado Land of Frankincense en 2005, junto con el bosque de incienso de Wadi Dawkah y los puertos de Khor Rori y Al-Baleed. Las piezas no se exponen en Shisr, sino en el Museo de la Tierra del Incienso, dentro del parque arqueológico de Al-Baleed, en el barrio de Al-Haffa de Salalah; su guía de visitantes da un horario de 08:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 de sábado a jueves, y de 16:00 a 20:00 los viernes, con una única entrada para museo y parque. Horarios y precios cambian: conviene confirmarlos antes de viajar. La entrada al propio Shisr se describe habitualmente como gratuita, pero no hemos podido verificarlo en una fuente oficial omaní.
Fuentes consultadas
- —, «Corán, sura 89 (al-Fajr), aleyas 6-8 — texto uzmaní y traducciones de Pickthall, Arberry, Sahih International, Cortés y Asad» — Cotejo de ediciones a través de la API de alquran.cloud, 650 libro
- Ibn Jaldún, trad. Franz Rosenthal, «Muqaddimah, introducción del Libro Primero (sobre la falsedad en la información histórica): el pasaje sobre «Iram, la de las columnas»» — The Muqaddimah: An Introduction to History, Princeton University Press, 1377 libro
- trad. Richard F. Burton, «The Book of the Thousand Nights and a Night, vol. IV: «The City of Many Columned Iram and Abdullah son of Abi Kilabah» (noches 276-279, p. 113)» — Edición del Kama Shastra Society; texto consultado en Project Gutenberg (ebook 3438), 1885 libro
- trad. Richard F. Burton, «The Book of the Thousand Nights and a Night, vol. VI: «The City of Brass» (noches 566-578, p. 83), y vol. X, Terminal Essay, donde Burton las lista como dos cuentos distintos» — Edición del Kama Shastra Society; texto consultado en Project Gutenberg (ebooks 3440 y 3444), 1886 libro
- Bertram Thomas, «Arabia Felix: Across the Empty Quarter of Arabia — «el camino de Ubar» y «Ubar, la Atlántida de las arenas» (pp. 160-161); el fuerte de Shisur (pp. 135-137); prólogo de T. E. Lawrence (pp. xvii-xx)» — Charles Scribner's Sons, Nueva York / Jonathan Cape, Londres, 1932 libro
- John Noble Wilford, «On the Trail From the Sky: Roads Point to a Lost City» — The New York Times, 5 de febrero de 1992, sección A, página 1, 1992 hemeroteca
- Juris Zarins, «Entrevista con el Dr. Juris Zarins» — NOVA Online, PBS (septiembre de 1996), 1996 entrevista
- Juris Zarins, «Atlantis of the Sands, Archaeology 50(3), pp. 51-53» — Archaeological Institute of America, 1997 académico
- UNESCO, Comité del Patrimonio Mundial, «Informe del Comité del Patrimonio Mundial, 24.ª sesión (Cairns): inscripción del bien «The Frankincense Trail», id. 1010, Omán, criterios (iii) y (iv)» — Documento WHC-00/CONF.204/21, 2000 informe
Ficha revisada por V. Serrano el 16/08/2026 · Cómo verificamos el contenido
📎 Fuente: Enigma Atlas
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