🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº6501 ACTIVO

Lariosaurio

Lariosaurio es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Lago de Como, IT. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Lariosaurio?

Ubicación
Lago de Como, IT
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
46.017, 9.283
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Lariosaurio?

El lariosauro es un animal real, y ahí está lo raro del caso. Es un pequeño reptil marino del Triásico medio, un notosaurio de entre 60 centímetros y 1,30 metros, cuyo primer esqueleto salió de la caliza negra sobre Varenna, en el municipio de Perledo, en el lago de Como, y al que el geólogo Giulio Curioni dio nombre en 1847 a partir de Larius, la denominación romana del lago. El monstruo es una historia mucho más tardía y mucho más corta. En noviembre de 1946, el Corriere comasco contó que un animal enorme se había dejado ver en el Pian di Spagna, en el extremo norte del lago; el bibliotecario Giorgio Castiglioni, que revisó la prensa local caso por caso, considera aquello una invención del propio periódico, que liquidó a la criatura una semana después declarando que era un esturión pescado por dos chavales. Vinieron después los relatos de 1954, de 1957 y de 2003, y a todos se les pegó el nombre del fósil. Enigma Atlas mantiene esta ficha porque el traspaso está documentado y el fósil no lo respalda: es un monstruo lacustre que tomó prestado su nombre de una etiqueta de museo, no un folclore al que un fósil vino a dar lustre después.
Lariosaurio — ilustración
Imagen: CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Lariosaurio?

El expediente del lariosauro empieza por algo que ninguna otra ficha de este catálogo puede decir: el animal existe, tiene ejemplar tipo y su nombre se publicó en una revista científica. Lo inventado es el monstruo que tomó prestado ese nombre después, y el préstamo está lo bastante documentado como para contarse como historia. Primero fue la piedra. Sobre Varenna, en la orilla oriental del lago de Como y dentro del municipio de Perledo, los canteros explotaban una caliza negra bituminosa que se vendía como mármol negro de Varenna. Giancarlo Colombo, que dedicó años al animal y dibujó la reconstrucción de su cráneo para un libro propio, se lo describió así a un público de Como en 2006: cinco o seis canteras trabajando todo el año, hombres partiendo la roca a mano con maza y cincel, y dentro los esqueletos aplastados de un mar del Triásico. Aquella caliza se formó en un surco sin oxígeno entre dos plataformas carbonatadas —las que acabarían siendo el macizo de las Grigne—, donde un animal muerto se hundía, no se lo comía nadie y quedaba sepultado por el fango. El primer esqueleto se data por costumbre hacia 1830; Colombo dice «intorno al 1830», en torno a 1830, y las fuentes no dan más precisión que ésa. La primera fecha firme es 1839, cuando Giuseppe Balsamo Crivelli lo publicó en Milán en Il Politecnico. Conviene leer entero el título de aquel trabajo, porque nombra a alguien que nuestro propio texto anterior había borrado: «Descrizione d'un nuovo rettile fossile, della famiglia dei Paleosauri, e di due pesci fossili, trovati nel calcareo nero, sopra Varenna sul lago di Como, dal nobile sig. Lodovico Trotti»; es decir, el reptil y dos peces fósiles hallados en la caliza negra sobre Varenna por el noble señor Lodovico Trotti. Balsamo Crivelli describió el esqueleto, lo dibujó, lo encuadró en la «famiglia dei Paleosauri» e hizo entonces algo poco habitual: se negó a ponerle nombre mientras no estuviera confirmado que nadie había descrito antes nada semejante. Quedó confirmado ocho años después. En 1847, Giulio Curioni (Milán, 1796-1878), geólogo que acabaría firmando el tratado de referencia sobre geología aplicada lombarda, publicó en el boletín del Istituto Lombardo los «Cenni sopra un nuovo saurio fossile dei monti di Perledo sul Lario e sul terreno che lo racchiude», y en la página 166 aparece el género Lariosaurus. El nombre del género significa reptil del Lario, por Larius, la denominación romana del lago de Como. El de la especie no alude al lago en absoluto: balsami honra a Balsamo Crivelli, el hombre que había descrito el ejemplar y se había negado a bautizarlo. Nuestra descripción anterior decía que la especie se había nombrado «en honor a Larius, la denominación latina del lago». La mitad es cierta, y la mitad equivocada borra a una persona. Curioni se equivocó también en ese mismo trabajo. Describió un segundo esqueleto, más pequeño y de las mismas canteras, como un animal distinto: Macromirosaurus plinii. Era una cría de su propia especie. Hacia 1863 había pasado al extremo contrario y sostenía que todos los saurios fósiles de Perledo pertenecían a un único taxón; la revisión de Bernhard Peyer de 1933-34 demostró que eso también era falso y dejó el ejemplar pequeño como una variedad de Lariosaurus balsami. El animal es un notosaurio: un reptil marino del Triásico medio, del grupo de los sauropterigios, de hace unos 247 a 235 millones de años, cuando aquello era un mar cálido y somero situado unos veinte grados al norte del ecuador. Los adultos median entre unos 60 centímetros y 1,30 metros, lo que convierte al lariosauro en uno de los notosaurios más pequeños que se conocen. Su interés paleontológico está en que se le sorprendió a mitad de un cambio: la extremidad anterior era ya una paleta, mientras que la posterior conservaba cinco dedos, probablemente palmeados. Perledo dio su nombre a otras cosas salidas de la misma roca, entre ellas el género de peces fósiles Perleidus y la familia Perleididae. Y entonces llegó la guerra. La mayor parte del material histórico de Perledo se guardaba en el Museo Civico di Storia Naturale de Milán, y en 1943 el museo quedó destripado por el bombardeo aliado; el incendio posterior ardió tres días. El holotipo de Lariosaurus balsami —el esqueleto parcial grande que había descrito Balsamo Crivelli y había bautizado Curioni— se destruyó. En Milán se conserva un vaciado en escayola. En 1987, Emil Kuhn-Schnyder designó un neotipo: un ejemplar completo de Perledo, con la signatura BSP AS I 802, en la Bayerische Staatssammlung de Múnich, adonde había ido a parar en los años en que comprar fósiles no tenía traba alguna. La revisión de Olivier Rieppel de 1998, referencia moderna del género, añade una advertencia discreta sobre todo ese material decimonónico: hoy no se puede fijar su edad con exactitud, porque nadie anotó la estratigrafía ni el punto concreto de la cantera. El monstruo aparece cien años después que el fósil, y aparece en un periódico. En noviembre de 1946, el Corriere comasco contó que un animal enorme se había dejado ver en el Pian di Spagna, cerca de Colico, en el extremo norte del lago, y había asustado a unos cazadores. La historia viajó: el diario local La Provincia la recogió, se inventó un avistamiento propio y un tercero de años atrás, y otros periódicos italianos la repitieron, el Corriere della Sera entre ellos. Una semana más tarde, el Corriere comasco cerró el asunto anunciando que la criatura había sido un esturión pescado por dos chavales. Las dos mitades eran invención. Desde entonces, el nombre del fósil se le pegó a cualquier cosa rara vista en el agua, y ahí sigue: una canción de Van de Sfroos titulada El mustru en el disco de 2001 ...e semm partii, una asociación local de pescadores que se llama Amici del Lariosaurus balsami y, en marzo de 2006, una conferencia pública en Como en la que un paleontólogo, un bibliotecario y un criptozoólogo se sentaron juntos a separar el animal del cuento.

Cronología: los hechos documentados de Lariosaurio

  1. Hacia 1830 Un gran esqueleto fósil sale de la caliza negra bituminosa sobre Varenna, en el municipio de Perledo, en el lago de Como. La fecha es convencional: Giancarlo Colombo dice sólo «intorno al 1830», en torno a 1830, y no se ha localizado ningún registro de la época sobre el hallazgo.
  2. 1839 Giuseppe Balsamo Crivelli describe y dibuja el esqueleto en Il Politecnico de Milán y lo encuadra en la «famiglia dei Paleosauri». El título del trabajo atribuye el hallazgo al noble Lodovico Trotti. Balsamo Crivelli decide deliberadamente no darle nombre hasta que se confirme que no se había descrito antes nada semejante.
  3. 1847 Giulio Curioni publica los «Cenni sopra un nuovo saurio fossile dei monti di Perledo sul Lario» en el boletín del Istituto Lombardo y, en la página 166, nombra el género Lariosaurus, reptil del Lario. El epíteto balsami honra a Balsamo Crivelli, no al lago. En el mismo trabajo describe un esqueleto menor como Macromirosaurus plinii: es una cría de su propia especie.
  4. 1933-34 La revisión de Bernhard Peyer sobre los reptiles de Perledo desmonta la afirmación de Curioni de 1863 según la cual todos los saurios fósiles de las canteras pertenecían a un único taxón, y zanja la disputa de Macromirosaurus reconociendo el ejemplar como Lariosaurus balsami var. plinii.
  5. 1943 El Museo Civico di Storia Naturale de Milán queda destripado por el bombardeo aliado y el incendio consiguiente arde tres días. El holotipo de Lariosaurus balsami, allí depositado, se destruye; sólo sobrevive un vaciado en escayola. Con él se pierde la mayor parte del material fósil histórico de Perledo.
  6. Noviembre de 1946 El Corriere comasco informa de un animal enorme en el Pian di Spagna, cerca de Colico, que asusta a unos cazadores. La Provincia añade un avistamiento propio y un tercero de años atrás; el Corriere della Sera repite la historia. Una semana después, el Corriere comasco declara que la criatura era un esturión pescado por dos chavales. Giorgio Castiglioni concluye que tanto el monstruo como el esturión fueron invenciones del periódico. Es la aparición fechable más antigua del relato del monstruo del lago.
  7. 1954 Se informa de un animal de 80-90 cm en Argegno. Castiglioni localiza al testigo por su nombre en la prensa y lo entrevista: morro redondeado, parte trasera ancha «como la de un cerdo» y patas «como las de un pato». Castiglioni identifica una nutria, especie todavía presente entonces en el Lario, y consulta la cuestión de la distancia con Claudio Prigioni, de la Universidad de Pavía.
  8. Agosto-septiembre de 1957 El diario comasco L'Ordine publica en agosto un monstruo entre Dongo y Musso —historia que no encuentra eco— y en septiembre informa de que dos hombres en una batisfera vieron la parte anterior de un animal extraño con cabeza de cocodrilo, de entre 60 cm y 1,20 m de longitud total. Castiglioni sugiere un lucio grande para el caso de septiembre y lee el de agosto como invención.
  9. 1965 Alguien arroja al lago de Como un monstruo hinchable de goma. El Corriere della Sera publica la broma con fotografía.
  10. 1987 Con el holotipo destruido, Emil Kuhn-Schnyder designa un neotipo para Lariosaurus balsami: un ejemplar completo de Perledo, el BSP AS I 802, conservado en la Bayerische Staatssammlung de Múnich.
  11. 1998 Olivier Rieppel publica en Fieldiana la revisión moderna del género y advierte de que ya no se puede establecer la edad exacta de las colecciones históricas de Perledo, porque nunca se anotaron los datos estratigráficos ni de localidad.
  12. 2003 Un mensaje en un foro de internet describe una anguila de 10-12 metros vista desde el Monte Barro en las aguas de Lecco. Castiglioni considera más creíble un banco de peces nadando compacto o los reflejos en la superficie.
  13. 3 de marzo de 2006 Se celebra en Como la conferencia «Incontro con il lariosauro»: Giancarlo Colombo sobre el animal del Triásico, Giorgio Castiglioni sobre el supuesto monstruo y el veterinario y criptozoólogo Maurizio Mosca —autor de Mostri dei laghi (Mursia, 2000)— sobre los monstruos lacustres del mundo. Las tres ponencias son el tratamiento publicado más completo del caso.

¿Hay una explicación racional para Lariosaurio?

Aquí no hace falta hablar en vago de «los escépticos», porque hubo un hombre que revisó los casos larianos uno a uno y publicó lo que encontró. Giorgio Castiglioni, bibliotecario en Parè y Moltrasio, escribió tres artículos sobre los «monstruos» del lago de Como en los Studi della biblioteca comunale di Cavallasca y otro más en la revista Canturium en abril de 2005, y expuso sus conclusiones en la conferencia de Como del 3 de marzo de 2006. Son inusualmente concretas. El caso de noviembre de 1946 lo considera una invención lisa y llana del Corriere comasco. Su argumento no es sólo que el artículo resulte inverosímil —aunque dice que el lector puede tener pocas dudas al respecto—, sino que el propio periódico liquidó la historia una semana después con un esturión igual de inventado, y que poco más tarde, en el mismo hueco al pie de la primera página donde habían salido el monstruo y el esturión, publicó la aparición de un fantasma con su fotografía y todo. Aquella posición en la página, observa con sequedad, no era precisamente un índice de fiabilidad de la noticia. El monstruo de agosto de 1957 entre Dongo y Musso, publicado por el diario comasco L'Ordine, lo interpreta igual; aquél no encontró eco y murió donde nació. El caso de septiembre de 1957 es el que se toma medio en serio: L'Ordine contó que dos hombres, desde una batisfera, habían visto la parte anterior de un animal extraño y calculaban su longitud total entre 60 centímetros y 1,20 metros. La descripción es vaga, pero la cabeza parecida a la de un cocodrilo encaja, sugiere él, con un lucio grande, siempre que la noticia sea fiable y se recogiera correctamente. El avistamiento de Argegno de 1954 es el que enseña cómo se hace el trabajo de verdad. Los periódicos le dedicaron cuatro líneas, pero en una de ellas figuraba el nombre del testigo, así que Castiglioni lo localizó y se lo preguntó. El animal medía entre 80 y 90 centímetros. Desde luego no era un pez: tenía el morro redondeado en vez de puntiagudo, y la parte trasera ancha —«como la de un cerdo», dijo el testigo— en lugar de estrecharse. Y tenía patas, que comparó con las de un pato. Es decir, un mamífero con las patas palmeadas. La identificación de Castiglioni es una nutria, y en 1954 todavía había nutrias en la zona lariana, entre otros sitios en el Pian di Spagna. Incluso comprobó la objeción evidente: preguntó a Claudio Prigioni, de la Universidad de Pavía, que entonces estudiaba los desplazamientos de nutrias en el Parque Nacional del Pollino, si una nutria podía cubrir de forma verosímil la distancia entre el Pian di Spagna y Argegno; la respuesta fue que sí se registran desplazamientos así, aunque no sean cosa de todos los días. Y una excursión excepcional explicaría además que nadie reconociera al animal. Lo demás es aún más flojo. La anguila gigante de 2003 frente a Lecco, vista desde lo alto del Monte Barro y estimada en 10 o 12 metros, se explica mucho más barato con un banco de peces nadando compacto o con reflejos en la superficie. Y en 1965 alguien, sencillamente, echó al lago un monstruo hinchable de goma; el Corriere della Sera lo contó con foto. Hay dos puntos más que conviene decir sin rodeos. Primero, los casos no se refuerzan entre sí: como señala Castiglioni, el animal de Argegno y el de septiembre de 1957 están descritos de forma tan distinta que, sumados, sostendrían dos especies desconocidas antes que una. Segundo, el fósil no respalda nada. El lariosauro sólo se conoce en depósitos marinos del Triásico, formados cuando aquello era mar abierto; un notosaurio de 1,30 metros como mucho no dice nada sobre lo que pueda o no nadar hoy en un lago, y el traspaso del nombre es toda la conexión que hay. Colombo dijo eso mismo en aquella conferencia, al traducir el género como el reptil hallado cerca del lago de Como y añadir: «Forse l'equivoco sul mostro del lago può essere venuto fuori di qui», quizá el equívoco del monstruo del lago salió de aquí. Un resultado negativo, con su control, porque es justo la afirmación en la que se apoyaba nuestro texto anterior. Aquel texto decía que los habitantes del siglo XIX tejieron los hallazgos fósiles en un folclore de monstruo lacustre. Buscando en el corpus de texto completo del Internet Archive en agosto de 2026, «lariosauro» devuelve cuatro resultados en total, y ninguno es un monstruo: un volumen de las Transactions of the Zoological Society of London que cita a Curioni en italiano, un anuario de vela de 1987 con un barco de ese nombre y el diccionario de Devoto, que lo define como género de reptiles notosáuridos. La expresión «mostro del lago di Como» no devuelve absolutamente nada. Los controles, en el mismo corpus y con la misma búsqueda: «lago di Como» devuelve unos 6.159 resultados, «Perledo» unos 446, «Lariosaurus» unos 278, «mostro di Loch Ness» unos 55, y Tarantasio —el dragón genuinamente medieval del Lago Gerundo lombardo— unos 56. Un corpus que guarda cincuenta y seis referencias italianas a un dragón lacustre medieval no guarda ninguna a uno comasco decimonónico. El folclore que describíamos no existió; lo que existió fue un periódico, y se puede fechar en noviembre de 1946.

¿Se puede visitar Lariosaurio?

No hay ningún lugar del lariosauro que visitar. Las canteras sobre Varenna que dieron los fósiles están cerradas —lo dijo Colombo en 2006— y en Perledo no hay excavación visitable. No hay monumento, ni orilla señalizada, ni museo del monstruo. Lo que sí se puede ver es el animal, en tres colecciones, y el lago. Lo más cercano y sencillo es Lecco. El Museo di Storia Naturale ocupa parte del Palazzo Belgiojoso, en Corso Giacomo Matteotti 32, y tiene una sala dedicada a la paleontología del territorio lecqués en la que se exponen fósiles del lariosauro. La entrada a los museos del Palazzo Belgiojoso es gratuita. Los horarios en el momento de escribir esto son: lunes cerrado, de martes a viernes de 10:00 a 14:00, sábados y domingos de 10:00 a 18:00; el planetario cívico, en el mismo edificio, se paga aparte, 6 euros la entrada y 4 la reducida. El contacto es +39 0341 481248 y [email protected]. En los museos municipales italianos pequeños los horarios cambian con la temporada y con las exposiciones, así que conviene confirmarlo antes de ir. El neotipo —el ejemplar que hoy sostiene formalmente el nombre Lariosaurus balsami— no está en Italia. Es el BSP AS I 802 de la Bayerische Staatssammlung für Paläontologie und Geologie de Múnich. Rieppel anotó en 1998 que entonces estaba montado para exposición permanente, y que por eso le costó examinarlo; de aquello hace casi treinta años, así que mejor consultar lo que hay expuesto ahora que darlo por hecho. En Milán se conserva el vaciado en escayola del holotipo destruido, en el Museo Civico di Storia Naturale y sin número de catálogo, y hay otro buen ejemplar en el servicio geológico de Roma; ninguno de los dos está necesariamente a la vista del público. Perledo, en cambio, es fácil de alcanzar y merece la pena, si se va por el paisaje y no por los fósiles. La estación de tren de la línea Lecco-Tirano se llama Varenna-Esino-Perledo y está en el término municipal de Perledo; desde Varenna salen transbordadores a Menaggio y Bellagio, e hidroalas a Como y a Colico. Los sitios que aparecen en los relatos del monstruo son pueblos corrientes de orilla a los que se entra sin ceremonia alguna: Argegno, Dongo y Musso en la ribera occidental, y el Pian di Spagna, hoy reserva natural, en el extremo norte, cerca de Colico. Un aviso legal que vale para toda la zona y que no es adorno. En Italia el material paleontológico es bien cultural: el artículo 10, apartado 4, letra a) del Decreto Legislativo 42/2004, el Código de los bienes culturales, incluye expresamente «le cose che interessano la paleontologia» entre los bienes protegidos. Un fósil de vertebrado encontrado en Lombardía no es un recuerdo de viaje, y no es tuyo.

Fuentes consultadas

  1. Olivier Rieppel, «The status of the sauropterygian reptile genera Ceresiosaurus, Lariosaurus, and Silvestrosaurus from the Middle Triassic of Europe» — Fieldiana: Geology, new series, no. 38 — Field Museum of Natural History, 1998 académico
  2. Giorgio Castiglioni, «Il lariosauro tra fantasia e zoologia» — Conferenza «Incontro con il lariosauro», Como, 3 marzo 2006 — Bibliotopia, 2006 informe
  3. Giancarlo Colombo, «Il lariosauro del Triassico» — Conferenza «Incontro con il lariosauro», Como, 3 marzo 2006 — Bibliotopia, 2006 informe
  4. Maurizio Mosca, «I cugini del lariosauro: mostri lacustri nel mondo» — Conferenza «Incontro con il lariosauro», Como, 3 marzo 2006 — Bibliotopia, 2006 informe
  5. Giulio Curioni, «Cenni sopra un nuovo saurio fossile dei monti di Perledo sul Lario e sul terreno che lo racchiude» — Giornale dell'I. R. Istituto Lombardo di Scienze, Lettere ed Arti, vol. 16, pp. 159-170 — descripción original del género (citada y usada por Rieppel 1998), 1847 académico
  6. Giuseppe Balsamo-Crivelli, «Descrizione d'un nuovo rettile fossile, della famiglia dei Paleosauri, e di due pesci fossili, trovati nel calcareo nero, sopra Varenna sul lago di Como, dal nobile sig. Lodovico Trotti» — Il Politecnico (Milano), vol. 5, pp. 421-431 — primera descripción del ejemplar, sin nombre (citada y usada por Rieppel 1998), 1839 académico
  7. SiMUL — Sistema Museale Urbano Lecchese, Comune di Lecco, «Palazzo Belgiojoso — Museo di Storia Naturale, e Visita e biglietteria» — simulecco.it, 2026 web
  8. Repubblica Italiana, «Codice dei beni culturali e del paesaggio, art. 10, comma 4, lettera a)» — Decreto legislativo 22 gennaio 2004, n. 42 — Normattiva, 2004 informe

Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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