👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9475 ACTIVO

Casa de Nariño

Casa de Nariño es un lugar reputado como embrujado en Bogotá, CO. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Casa de Nariño?

Ubicación
Bogotá, CO
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
4.596, -74.078
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Casa de Nariño está embrujado?

El palacio presidencial de Colombia es ese caso raro de edificio embrujado en el que todos los testigos tienen nombre, cara y una comparecencia fechada en prensa. No hay ningún vigilante anónimo ni ningún antiguo empleado: los relatos los firman presidentes y sus hijos, con micrófono delante. César Gaviria dijo a Semana en noviembre de 2024 que el Palacio está lleno de fantasmas y que los vio en su época; dos semanas antes, Andrea Petro, hija del presidente Gustavo Petro, había contado que no ha dormido allí ni una sola noche, y situaba los sustos en el pasillo de las fotografías de los presidentes. En febrero de 2025 el propio Petro dijo al diario español El País que le gustaría llevar a un experto en lo paranormal. El edificio se llama así por Antonio Nariño, que nació en este solar el 9 de abril de 1765; pero su madre tuvo que vender la casa en 1784 y a él lo detuvieron diez años después y en otro sitio, de modo que el palacio nunca fue su cárcel. El folleto oficial de visitas de la Presidencia, de cuarenta páginas, no contiene ni una palabra para fantasma. La entrada es gratuita y aquí nadie vende la historia.
Casa de Nariño, Bogotá, Colombia
Imagen: Juanjo70000 · CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Casa de Nariño?

El palacio presidencial de Colombia lleva el nombre de un hombre cuya familia ya había perdido la casa cuando él se hizo célebre, y casi todos los relatos sobre el edificio empiezan equivocando ese orden. El solar está en el centro histórico de Bogotá, entre las carreras séptima y octava y las calles séptima y novena. El folleto oficial de visitas de la Presidencia registra que don Vicente Nariño compró allí la casa en 1751; la web de la Presidencia da 1754 y añade un precio de 5.200 patacones. Las dos fuentes oficiales discrepan en tres años y ninguna cita una escritura. En lo que sí coinciden es en lo que vino después: Antonio Nariño nació en esa casa el 9 de abril de 1765 y vivió en ella sus primeros diecinueve o veinte años. El 19 de enero de 1784 su madre, doña Catalina Álvarez, se vio obligada a venderla. Esa fecha pesa más de lo que parece. Nariño imprimió en Santa Fe su traducción clandestina de los Derechos del Hombre en diciembre de 1793 y fue detenido en su casa de habitación a finales de agosto de 1794, diez años después de que su familia se desprendiera de la casa donde nació. Estuvo preso en Santa Fe unos diecisiete meses y luego lo embarcaron rumbo a África por Cartagena; se fugó en Cádiz en marzo de 1796. El folleto oficial resume su castigo como «prisión durante diez años en Cádiz y Cartagena de Indias». Nada de eso ocurrió en este solar. La casa pasó por varios dueños hasta que el Gobierno Nacional la adquirió en 1888. Antes de ser residencia presidencial, la casona albergó, según el mismo folleto, los ministerios de Guerra y Gobierno, las oficinas de Estadística, Aseo, Alumbrado y Vigilancia, el Archivo de los Ministerios, la Facultad de Matemáticas de la Universidad Nacional y la Corte Suprema de Justicia: un edificio que había sido casi todo menos una cárcel. El presidente Rafael Reyes quería un palacio moderno. Mandó demoler la mayor parte de la construcción antigua y encargó la reconstrucción, en 1903, al arquitecto francés Gastón Lelarge, que trabajó con el colombiano Julián Lombana. El palacio se inauguró el 20 de julio de 1908, día de la Independencia, como Palacio de la Carrera. Conviene anotar que el propio folleto oficial de 2008 imprime el año como 1918: una errata que lleva años en la publicación de visitas de la Presidencia. De Lelarge (Ruan, 1861 – Cartagena de Indias, 1934) se repite siempre que fue discípulo de Charles Garnier, el arquitecto de la Ópera de París. La afirmación es anterior a internet y no aguanta una resta: la propia guía de la colección Gastón Lelarge del Archivo de Bogotá consigna, bajo el epígrafe «Experiencia Profesional», la línea «1861-1875. Ayudante de Charles Garnier», es decir, desde el año de su nacimiento hasta los catorce. La guía parece ser el documento de origen de una afirmación que ninguna cronología sostiene. Después el edificio fue acumulando su entorno. En 1910 se colocó en la Plaza de Armas una escultura de Nariño del escultor francés Gerber, con ocasión del centenario de la Independencia; un óleo de Nariño pintado por Ricardo Acevedo Bernal en 1917 cuelga en el propio despacho presidencial, junto a Bolívar y Santander. En 1921 el arquitecto Pablo Cruz propuso el espacio abierto que acabaría siendo la Plaza de Armas, que enlaza el palacio con el Capitolio Nacional. Tras el Bogotazo del 9 de abril de 1948 los jefes de Estado se mudaron al Palacio de San Carlos y la Cancillería ocupó la casa natal de Nariño. Un proyecto de remodelación iniciado en 1972 bajo Misael Pastrana Borrero se ejecutó sobre todo con Alfonso López Michelsen, entre 1974 y 1978; la residencia presidencial volvió definitivamente en 1979, con Julio César Turbay, y las fuentes en inglés fechan en 1980 la reinauguración formal, ya que el traslado ocupó unos diez meses a caballo entre los dos años. La familia de Gustavo Petro se instaló en agosto de 2022.

Cronología: los hechos documentados de Casa de Nariño

  1. 1751 Don Vicente Nariño compra la casa de la calle de la Carrera. El folleto oficial de visitas de la Presidencia da este año; la web de la propia Presidencia da 1754 y un precio de 5.200 patacones. Ninguna de las dos cita una escritura.
  2. 9 de abril de 1765 Antonio Nariño nace en la casa. Vivirá en ella aproximadamente sus primeros diecinueve o veinte años; el palacio toma su nombre de ese hecho y de ningún otro.
  3. 19 de enero de 1784 La madre de Nariño, doña Catalina Álvarez, se ve obligada a vender la casa. Desde esa fecha la familia no tiene ya vínculo con el solar, diez años antes de la detención de Nariño.
  4. Agosto de 1794 Nariño es detenido en su casa de habitación de Santa Fe por imprimir su traducción de los Derechos del Hombre. Permanece preso en Santa Fe unos diecisiete meses y después lo embarcan rumbo a África vía Cartagena. El folleto oficial sitúa su condena de diez años en Cádiz y Cartagena de Indias, no en Bogotá.
  5. 1888 Tras pasar por varios propietarios particulares, el inmueble es adquirido por el Gobierno Nacional. Con los años, la vieja casona alberga los ministerios de Guerra y Gobierno, varias oficinas municipales, la Facultad de Matemáticas y la Corte Suprema de Justicia.
  6. 1903 El presidente Rafael Reyes encarga la reconstrucción del Palacio Presidencial de la Carrera al arquitecto francés Gastón Lelarge, que trabaja con el colombiano Julián Lombana. Se demuele la mayor parte de la construcción colonial. La fecha procede de la guía de la colección Lelarge del Archivo de Bogotá.
  7. 20 de julio de 1908 El Palacio de la Carrera se inaugura el día de la Independencia bajo Rafael Reyes. El folleto de visitas de la Presidencia de 2008 imprime el año, por errata, como 1918.
  8. 1917 Ricardo Acevedo Bernal pinta el óleo de Antonio Nariño que cuelga en el propio despacho presidencial, junto a los de Bolívar y Santander. Es el único retrato documentado de Nariño dentro del palacio y ninguna fuente lo describe moviéndose.
  9. 9 de abril de 1948 Tras el Bogotazo los jefes de Estado se mudan al Palacio de San Carlos y la Cancillería ocupa la casa natal de Nariño.
  10. 1979 Tras una remodelación iniciada en 1972 con Misael Pastrana Borrero y ejecutada sobre todo con Alfonso López Michelsen, la residencia presidencial vuelve de forma definitiva con Julio César Turbay. Las fuentes en inglés fechan en 1980 la reinauguración formal; el traslado ocupó unos diez meses a caballo entre los dos años.
  11. 6 de agosto de 2018 El padre Jesús Hernán Orjuela, el «padre Chucho», dice en público que le han pedido exorcizar los lugares donde vivirán los futuros gobernantes. El Colombiano informa de que se retracta a los pocos días.
  12. 27 de febrero de 2024 Infobae informa de las revelaciones del libro «Las primeras damas», de Felipe Zuleta Lleras: varias esposas de presidentes dicen haber encontrado objetos de brujería en el palacio. Se cita a Zuleta: «Casi todas tienen en común el tema de haber encontrado vainas de brujería». La afirmación va de personas que dejan objetos, no de fantasmas.
  13. 17 de noviembre de 2024 Semana publica una entrevista con Andrea Petro, hija del presidente Gustavo Petro, en la que dice que no ha dormido ni una sola noche en el palacio: «asustan de noche y no me gusta». Sitúa los sustos en el pasillo donde están las fotografías de los presidentes y describe el ambiente como «muy frío y muy pesado».
  14. 30 de noviembre de 2024 Semana, Infobae y el diario caleño El País publican sendos repasos en los que varios expresidentes responden a la misma pregunta. César Gaviria: «Uy claro, allá hay fantasmas y en todos los alrededores. Se sienten en las noches y hacen ruidos. No me dan miedo, pero Palacio está lleno de fantasmas, en mi época los vi». Álvaro Uribe lo esquiva: «los espantos dicen que el espanto soy yo».
  15. 26 de febrero de 2025 En una entrevista con el diario español El País, el presidente Gustavo Petro llama al palacio mala imitación francesa y dice: «Debe estar lleno de fantasmas. Tengo ganas de traer a un experto en estas materias». No consta que aquello tuviera continuación.

¿Hay una explicación racional para Casa de Nariño?

Es un edificio embrujado atípico, y la razón es comercial: aquí nadie vende los fantasmas. La visita guiada a la Casa de Nariño es gratuita, se reserva por un formulario del Gobierno, no hay visita nocturna, ni tienda, ni ruta de fantasmas. La explicación escéptica habitual de una fama sobrenatural —alguien tiene entradas que colocar— sencillamente no aplica. La institución, además, calla en sus propias publicaciones. El folleto oficial de visitas de la Presidencia, de marzo de 2008 y cuarenta páginas, ronda las 4.280 palabras y no contiene ninguna palabra para fantasma, aparición, espanto o lo paranormal; su única aparición de «espíritu» es el «combativo espíritu patriótico» de Nariño. En ese mismo texto «Nariño» sale 52 veces y «presidente» 16, de modo que el documento se está leyendo bien. La página de historia de la Presidencia y la del DAPRE que describe el servicio de visitas guiadas guardan el mismo silencio. Y sin embargo quienes habitan el palacio hablan del asunto sin parar, que es el dato de verdad. En una entrevista con el diario español El País publicada en febrero de 2025, el presidente en ejercicio, Gustavo Petro, calificó el edificio de mala imitación francesa y dijo: «Debe estar lleno de fantasmas. Tengo ganas de traer a un experto en estas materias». La institución no dice nada por escrito mientras sus habitantes dan declaraciones. La contradicción informa más de lo que informaría un desmentido. La segunda observación es cronológica. Esto no es una leyenda sedimentada durante un siglo: el corpus lo produjo un ciclo informativo. Casi todos los testimonios que circulan hoy se publicaron en dos oleadas, el 17 y el 30 de noviembre de 2024, cuando Semana sacó una entrevista con Andrea Petro y después un repaso en el que se hizo la misma pregunta a varios expresidentes. Infobae y el diario caleño El País publicaron sus propios inventarios el 30 de noviembre de 2024. Antes de esa semana hay muy poco que citar. La tercera es que los relatos no concuerdan, y la prensa mezcla dos cosas incompatibles. El libro de Felipe Zuleta Lleras «Las primeras damas», del que se informó en febrero de 2024, trata de brujería: objetos físicos que otras personas habrían dejado en el palacio. Eso es una acusación sobre seres humanos, no sobre espíritus, y no dice nada sobre si el edificio está embrujado. Los dos testigos más citados tampoco describen la misma sala: Andrea Petro sitúa los sustos en el pasillo de las fotografías de los presidentes, mientras que Simón Gaviria recuerda historias en el «salón de retratos de los presidentes». El testimonio eclesiástico ha sido el más inestable de todos. El padre Jesús Hernán Orjuela, el «padre Chucho», contó a Semana en marzo de 2024 que había visitado una ruta que conduce del palacio a una casa antigua donde «se sentía la infestación», y fue cuidadoso con lo que dijo haber hecho allí: «lo bendije, hice una recomendación y no sé qué pasó». Una bendición no es un exorcismo, y la distinción es suya, no nuestra. En agosto de 2018, cuando había dicho en público que le pedían exorcizar los lugares donde iban a vivir los futuros gobernantes, El Colombiano informó de que se retractaba a los pocos días. Y por último, la lectura mundana. La Casa de Nariño no es una ruina vacía: es un edificio de gobierno en funcionamiento con guarnición militar permanente, el Batallón de Infantería n.º 37, cuya sola ceremonia de relevo desfila unos 180 militares tres veces por semana. Un palacio ocupado, patrullado y cerrado con llave las veinticuatro horas produce pasos, puertas y luces de noche por pura rutina, y el pasillo que todo el mundo nombra es una galería larga, de superficies duras y llena de retratos: justo el tipo de espacio en el que cualquier ruido llega desligado de quien lo hizo.

¿Se puede visitar Casa de Nariño?

La Casa de Nariño se puede visitar gratis, y las historias de fantasmas no tienen nada que ver: el recorrido es un servicio público de la Presidencia, no una atracción. La reserva se hace por internet en el formulario oficial de formulariovisitas.presidencia.gov.co, que es donde se publican los horarios y las condiciones vigentes. El coordinador del grupo que rellena el formulario debe ser mayor de 18 años y tiene que aportar nombre completo y número de documento de identidad de cada asistente; la confirmación llega por correo electrónico. Los grupos están limitados a 20 personas por horario, y los más numerosos hay que repartirlos en varias franjas porque el sistema de agendamiento no admite más. El recorrido se ofrece en español o en inglés, a elegir en el formulario, y allí debe indicarse si asiste alguna persona con discapacidad. Los horarios publicados son de lunes a sábado a las 9:00, 10:30, 14:00, 15:30 y 16:00, y domingos y festivos a las 14:00, 15:30 y 16:00, con una duración aproximada de 45 minutos. Conviene contrastarlos en el formulario antes de desplazarse, porque cambian. Se entra por la puerta de la carrera 8.ª n.º 7-26, en el centro histórico, y se pide presentarse 20 minutos antes con el documento de identidad que se registró. Las restricciones de seguridad son severas para tratarse de una visita turística: no se admiten bolsos ni maletines, ni cámaras fotográficas, ni equipos de vídeo, ni teléfonos móviles; no se acepta ropa deportiva como pantalonetas, bermudas o sandalias; y no se permiten alimentos, bebidas ni animales. Los menores deben ir acompañados por un adulto. Conviene ajustar las expectativas en dos puntos. El primero: el recorrido cubre zonas definidas del edificio —los salones de Estado, la Plaza de Armas, los espacios ceremoniales— y no las habitaciones privadas de la familia, que es justo donde transcurren los relatos de esta ficha. El segundo: no hay visita nocturna ni componente paranormal de ningún tipo; nadie en el palacio lo ofrece, lo vende ni lo reconoce, y el deseo manifestado por el presidente Petro de traer a un experto en lo paranormal no consta que haya tenido continuación. Quien prefiera el acto ceremonial al interior puede ver gratis y sin reserva el relevo de la Guardia Presidencial. Se celebra en la Plaza de Armas, también llamada Plaza Núñez, los miércoles, viernes y domingos a las 15:00, a cargo del Batallón de Infantería n.º 37. Dentro del recinto se alza el Observatorio Astronómico, construido en 1803 por disposición de José Celestino Mutis, obra del arquitecto fray Domingo de Petrés y descrito como el primero de Suramérica, visible desde la plaza.

Fuentes consultadas

  1. Presidencia de la República de Colombia, Secretaría de Prensa, «La Casa de Nariño (folleto oficial de visitas guiadas)» — Imprenta Nacional de Colombia (ISBN 978-958-18-0342-2), 2008 informe
  2. Archivo de Bogotá, «Guía colección Gastón Lelarge» — Secretaría General, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2015 archivo
  3. Redacción Semana, «Fantasmas en la Casa de Nariño: expresidentes, hijos de exmandatarios y sacerdotes confirman que en Palacio asustan; estas son las historias» — Semana, 2024 hemeroteca
  4. Redacción Semana, «¿Fantasmas en la Casa de Nariño? Andrea Petro reveló insólita historia del palacio presidencial» — Semana, 2024 hemeroteca
  5. Iván Gaitán, «Fantasmas en la Casa de Nariño: estas son las historias de espanto de la residencia presidencial según algunos exhabitantes» — Infobae, 2024 hemeroteca
  6. Fernando José Bejarano Zorrilla, «Así son las historias de los presuntos fantasmas que atemorizan en la Casa de Nariño, según expresidentes y sus familiares» — El País (Cali), 2024 hemeroteca
  7. Redacción Semana, «El padre Chucho cuenta experiencia espiritual con Álvaro Uribe, habla de expresidentes y recuerda infestación en la Casa de Nariño» — Semana, 2024 hemeroteca
  8. Redacción Infobae, «Casi todas las primeras damas encontraron «brujería» en la Casa de Nariño: las revelaciones del periodista Felipe Zuleta» — Infobae, 2024 hemeroteca
  9. Redacción Semana, «¿Cazafantasmas para la Casa de Nariño? Petro habló de su deseo de llevar un experto en actividad paranormal» — Semana, 2025 hemeroteca
  10. Helena Cortés Gómez, «Que sí y ahora que no al exorcismo del Padre Chucho a la Casa de Nariño» — El Colombiano, 2018 hemeroteca
  11. Presidencia de la República de Colombia, «Historia de la Casa de Nariño» — casanarino.presidencia.gov.co, 2024 web
  12. Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), «Visitas Guiadas a la Casa de Nariño» — dapre.presidencia.gov.co, 2025 web
  13. Jorge Emilio Sierra Montoya, «La historia de la Casa de Nariño, el palacio presidencial de Colombia» — El Tiempo, 2018 hemeroteca

Ficha revisada por V. Serrano el 17/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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