Castillo Poenari es un lugar reputado como embrujado en Argeș, RO. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Castillo Poenari?
Ubicación
Argeș, RO
Tipo
Castillo
Coordenadas
45.354, 24.635
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Castillo Poenari está embrujado?
Encaramado en un espolón rocoso sobre el río Argeș y accesible solo tras subir 1.480 escalones de hormigón —vertidos en los años setenta con las obras del Transfăgărășan—, el Castillo de Poenari fue la fortaleza de montaña que Vlad III, el príncipe valaco conocido como el Empalador, sí utilizó, con un vínculo mucho más genuino con el «castillo de Drácula» que el famoso Bran. Las crónicas valacas cuentan que reconstruyó la fortaleza con trabajo forzado, pero conviene decirlo como está escrito: no eran boyardos desleales, sino *orășani*, vecinos de la villa de Târgoviște, castigados en venganza por una afrenta a un hermano del príncipe. La leyenda de la esposa que se arroja desde la torre durante el asedio otomano no aparece en las fuentes antiguas: en la nota más antigua conservada, la del metropolita Neofit en 1747, los turcos bombardean la fortaleza y la encuentran vacía porque Vlad había herrado los caballos al revés para huir. Y el río del fondo es el Argeș, no el Râul Doamnei, que corre por otro valle.
Bran vende la leyenda; Poenari es la roca que Vlad Țepeș usó de verdad. La comparación es justa, pero exige un matiz inmediato: ningún documento de su propio reinado lo sitúa aquí. Lo que Poenari tiene es arqueología, una crónica escrita dos siglos después y una fortaleza que creció, sin discusión, en el siglo XV.
Se alza en un espolón del monte Cetățuia, a 850 metros, a la entrada de las gargantas del Argeș, en el municipio de Arefu, unos 25 km por encima de Curtea de Argeș, y no lleva el nombre del pueblo que tiene debajo: Căpățâneni está a dos kilómetros, pero la fortaleza tomó el de Poienari, una aldea seis kilómetros más allá, más antigua y que además le pertenecía, según consta en un privilegio otorgado a los vecinos de Arefu por Mircea Ciobanul el 8 de abril de 1546. Con ese nombre aparece en los documentos de los siglos XV y XVI y en las crónicas de los siglos XVII y XVIII.
El núcleo vino primero y era pequeño. Las excavaciones dirigidas por Gheorghe I. Cantacuzino entre 1968 y 1970 sacaron a la luz una torre cuadrada asentada directamente sobre la roca viva: de 8,15 a 8,50 metros de lado por fuera y solo de 4,30 a 4,60 por dentro; es decir, muros más gruesos que ancha era la estancia que encerraban. Levantada con piedra bruta trabada con mortero, se dividía mediante forjados de madera en tres niveles (cuatro, según Maria Ciobanu, Nicolae Moisescu y Radu Ștefan Ciobanu) y se cubría con tejas de madera. Cantacuzino la fechó en la primera mitad del siglo XIV, contemporánea de Basarab I (1324-1351/52), fundador de Valaquia; los otros tres autores defendieron finales del siglo XIII o, como muy tarde, la primera década del XIV. Esos mismos tres investigadores comprobaron para qué servía la torre encendiendo de noche una antorcha en el campanario de la iglesia de Sân Nicoară, en Curtea de Argeș: la señal se veía desde la torre cuadrangular, y la de la torre desde la iglesia. Poenari era un ojo, no un palacio.
La segunda fase es la que atrae a los visitantes. A más tardar en el siglo XV, y atribuida a Vlad Țepeș, se levantó una muralla de casi sesenta metros de longitud que rodea la torre primitiva, convertida ya en torre del homenaje; el recinto que delimita mide hoy de diez a quince metros de anchura y lleva adosadas tres torres semicirculares en su lado sur. La técnica es de tradición bizantina: paramentos de piedra rellenos de mampuesto y rigidizados con un emparrillado de vigas de madera dispuestas en sentido longitudinal y transversal. Dentro, parcialmente hundida, hay una estancia de unos cuatro por tres metros excavada en la roca: la cisterna, revestida en paredes y suelo con una gruesa capa de mortero rojo que la hacía impermeable, otra receta bizantina. Los restos cotidianos de aquellas catas siguen sirviendo de referencia de datación a la arqueología rumana: ollas de borde engrosado en forma de collar de los siglos XIV y XV, un azulejo-disco de estufa del XV o XVI y raspadores de hierro del tipo que se usaba para limpiar de cera los candelabros.
De qué vivía Poenari está mejor documentado que su propietario más famoso. Sirvió de refugio a los príncipes, guardó el tesoro del país y funcionó como cárcel para los boyardos condenados por hiclenie, la traición al príncipe. De uno de aquellos presos sabemos el nombre: Milea, que había intentado arrebatar el trono a Vlad Călugărul y cuyo padre compró su libertad donando la mitad de Topoloveni al monasterio de Nucet, operación recogida en un documento de Petru cel Tânăr del 5 de abril de 1567. El fundador de ese monasterio era Gherghina, alcaide de Poenari entre el 15 de diciembre de 1501 y diciembre de 1507, hermano de la señora Rada y boyardo de Radu cel Mare; que un hombre de su rango recibiera el puesto dice bastante de lo que allí se guardaba. Antes que él figura Ratea, el primer alcaide documentado, en julio de 1481; después, Danciu, en mayo de 1510. Para entonces la fortaleza había llegado a oídos extranjeros: Sebastian Compagni, de Ferrara, en su Geografia de 1509, incluyó a Poenari entre los lugares más importantes de Valaquia, levantada sobre una roca afilada, donde se guarda el dinero del príncipe del país.
Después se cambió por tierras. En 1522 Radu de la Afumați, yerno y sucesor de Neagoe Basarab, cedió la fortaleza a Juan Zápolya, rey de Hungría, a cambio de las posesiones transilvanas de Vințu de Jos y Vurpăr; la decimocuarta de sus veinte batallas se libró en la propia Poenari entre junio y octubre de ese año. Llegaron alcaides húngaros —Thoma Mysky, Nicolae Thomory, Peter Off— y en 1526, el año de Mohács, el rey pidió a los burgueses de Brașov 400 florines para no perder la plaza. El 2 de enero de 1529, Radu de la Afumați fue asesinado en Râmnicu Vâlcea por una facción de boyardos proturca; en el mismo complot murió el comandante de Poenari, el tratado quedó anulado y la guarnición se retiró.
El final fue silencioso. Reaparecen alcaides rumanos —Diicul y Stan en 1534, Drăghici desde diciembre de ese año, Milco el 15 de septiembre de 1560—, pero en 1542-43 Radu Paisie regaló las aldeas de Poienari, Cheieni y Căpățâneni a su tesorero, que es lo que hace un príncipe con una tierra que ya no necesita guarnecer. A partir de ahí, nada. El material arqueológico se corta en la segunda mitad del siglo XVI y los documentos se cortan con él: Poenari fue abandonada, y quizá desmantelada, como casi todas las fortalezas de los países rumanos cuando se afianzó la dominación otomana.
Volvió cuatro siglos después, y por casualidad. Las excavaciones de Cantacuzino coincidieron con los preparativos del Transfăgărășan, la carretera estratégica abierta a través de los Făgăraș entre 1970 y 1974, que pasa justo al pie del peñasco. Las autoridades aprovecharon para hacer viable la subida y hormigonaron una escalera de 1.480 escalones por la ladera boscosa. En 2019 Poenari recibía ya unos 100.000 visitantes al año.
Cronología: los hechos documentados de Castillo Poenari
Primera mitad del siglo XIVSe levanta sobre la roca viva una torre cuadrada de 8,15-8,50 m de lado por fuera y solo 4,30-4,60 por dentro. Gheorghe I. Cantacuzino, que dirigió las excavaciones de 1968-1970, la fecha en el reinado de Basarab I; Maria Ciobanu, Nicolae Moisescu y Radu Ștefan Ciobanu defienden finales del siglo XIII o los primeros años del XIV.
Siglo XVLa fortaleza se amplía con una muralla de casi 60 m en torno a la torre antigua, tres torres semicirculares al sur y una cisterna excavada en la roca revestida de mortero rojo impermeable. La fase se atribuye a Vlad Țepeș, pero ninguna fuente consultada le pone año y ningún acto de su cancillería menciona Poenari.
Julio de 1481Ratea aparece registrado como pârcălab (alcaide) de Poenari: la prueba documental más antigua de la fortaleza en funcionamiento, cinco años después de la muerte de Vlad Țepeș.
1509Sebastian Compagni, de Ferrara, incluye Poenari en su Geografia entre los lugares más importantes de Valaquia, levantada sobre una roca afilada, donde se guarda el dinero del príncipe del país.
1522Radu de la Afumați cede la fortaleza a Juan Zápolya, rey de Hungría, a cambio de las posesiones transilvanas de Vințu de Jos y Vurpăr. La decimocuarta de sus veinte batallas se libra en Poenari entre junio y octubre.
2 de enero de 1529Radu de la Afumați es asesinado en Râmnicu Vâlcea por una facción de boyardos proturca. En el mismo complot muere el comandante de Poenari; el tratado de 1522 queda anulado y la guarnición transilvana se retira.
15 de septiembre de 1560Se menciona a Milco como pârcălab de Poenari, una de las últimas referencias a una guarnición activa. El material arqueológico se corta en la segunda mitad del siglo: la fortaleza queda abandonada al afianzarse la dominación otomana.
1747El metropolita Neofit el Cretense escribe la descripción presencial más antigua que se conserva: el Argeș corriendo por la hoya de abajo, la tradición local de que la fortaleza se hizo con los de Târgoviște, un eco de Meșterul Manole sobre un capataz que emparedó a su mujer en el muro y un asedio de tártaros y turcos que la bombardean desde el paso de Posada y la encuentran vacía, porque Vlad había herrado sus caballos al revés y había huido a Hungría. No hay ningún salto desde la torre.
1968-1970Gheorghe I. Cantacuzino dirige las campañas arqueológicas que establecen las dos fases constructivas, la técnica muraria bizantina y la cisterna. La cerámica, un azulejo-disco de estufa y las herramientas de hierro de aquella excavación siguen sirviendo de referencia de datación a los arqueólogos de Argeș.
1970-1974Mientras se abre el Transfăgărășan al pie del peñasco, se construye una escalera de hormigón de 1.480 escalones por la ladera, que convierte una ruina inaccesible en un destino turístico.
Finales de marzo de 2019Poenari cierra al público —el personal venía detectando osos al pie de la escalera desde 2017— y arranca un proyecto de conservación con fondos europeos. Se anuncia un estudio de viabilidad para un ascensor, funicular o teleférico, presupuestado en 3 millones de lei, que nunca se construye.
14 de abril de 2025La fortaleza reabre tras tres años de obras dirigidas por el Consejo Provincial de Argeș. El contrato de financiación ascendió a 25.668.767,19 lei: 9.647.565 de fondos europeos y 16.021.201,29 del propio consejo, frente a los 1,12 millones que este preveía aportar cuando se anunció el proyecto en 2019.
29 de abril de 2025Dos semanas después de la reapertura, el recinto vuelve a cerrar: una osa con dos crías que tiene la guarida junto a la fortaleza ha roto la valla eléctrica de protección. El vicepresidente Adrian Dumitru Bughiu anuncia la autorización de traslado y una jaula de captura.
30 de marzo de 2026Menos de un año después de la restauración, una comisión del consejo provincial, con el constructor, el proyectista y especialistas del museo, confirma una treintena de escalones necesitados de reparación urgente y ladrillo que se desmorona por humedad y sales, achacadas a un exceso de cemento en intervenciones anteriores. Plazo: 1 de agosto de 2026; la obra está en garantía hasta 2030.
¿Hay una explicación racional para Castillo Poenari?
Lo más famoso de Poenari es un relato, y el relato tiene rastro.
Su primera aparición escrita está en el Letopisețul cantacuzinesc, una crónica valaca que abarca de 1290 a 1690, es decir, compilada unos doscientos años después del reinado de Vlad. Dice así: «Vlad voivoda Țepeș. Este hizo la fortaleza de Poenari e hizo el santo monasterio de Snagov. Hizo además otra cosa con los vecinos de Târgoviște, por una gran culpa que habían cometido contra un hermano de Vlad voivoda. Cuando llegó el día de Pascua, estando todos los vecinos en sus banquetes y los jóvenes en los bailes, así, sin aviso, los prendió a todos. A cuantos eran hombres principales y ancianos los empaló a todos y con ellos rodeó toda la villa; y a cuantos eran jóvenes, con sus mujeres y sus hijas casaderas, tal como iban ataviados el día de Pascua, a todos los llevó a Poenari y trabajaron en la fortaleza hasta que se les deshizo toda la ropa encima y quedaron desnudos en cueros». El cronista Radu Popescu da una variante muy parecida.
Léase con calma y se caen tres detalles de la versión turística. Las víctimas son orășani, vecinos de la villa, no boyardos: el ascenso a boyardos es posterior. El motivo es la venganza por una afrenta contra un hermano de Vlad —la crónica no dice cuál ni qué afrenta—, no una sospecha de deslealtad hacia su padre. Y no hay ningún año: la fecha de 1457 que circula por las guías, y que figuraba en la versión anterior de esta misma ficha, no aparece en ninguna de las fuentes que hemos podido leer.
La atribución, además, es más frágil de lo que parece. Ningún acto de la cancillería de Vlad menciona Poenari, y el documento más antiguo que muestra la fortaleza en funcionamiento nombra a Ratea como alcaide en julio de 1481, cinco años después de la muerte del príncipe. El vínculo se sostiene sobre la datación arqueológica de la muralla más una crónica escrita dos siglos después. Es mucho más de lo que puede ofrecer Bran, pero no es un documento.
Vamos con la Dama. La descripción más antigua que se conserva de Poenari escrita por alguien que estuvo cerca es una nota de 1747 del metropolita Neofit el Cretense, y merece citarse por lo que le falta: «Y hay una fortalecita de Vlad voivoda Țepeș, que está hecha un poco apartada del pueblo, más arriba, al pie de los montes. Y desde la fortalecita hacia abajo, una hoya muy grande, por donde corre el agua del Argeș... Dicen las gentes que esta fortaleza se hizo con los de Târgoviște, y dicen que en la construcción de la fortaleza hubo un capataz llamado Manole y que, viniéndose abajo el muro, habría emparedado a su mujer en el muro para que se sostuviera. Y en los días de este señor Vlad voivoda vinieron los tártaros con los turcos y batieron la fortaleza con cañones desde otro monte, hacia el este, donde vigilan los guardas del puerto, que se llama Posada. Y después de batir la fortaleza no encontraron a nadie dentro, porque el señor había herrado sus caballos al revés y había huido por otro paso a tierra húngara».
En la versión escrita más antigua del asedio, por tanto, la fortaleza está vacía. Nadie se arroja desde ninguna torre. La única mujer del relato aparece emparedada en el muro por un capataz llamado Manole, que no es un recuerdo de Poenari sino la balada de Meșterul Manole, una leyenda migratoria balcánica que en Valaquia se adhirió al monasterio de Curtea de Argeș, unos kilómetros aguas abajo. El suicidio desde las almenas, la versión que hoy cuenta todo el mundo, no está en las crónicas, ni en Neofit, ni en la exposición histórica del museo provincial.
El topónimo que se ofrece como prueba tampoco ayuda. El Râul Doamnei, «el río de la Dama», es otro río. El agua que corre al pie del peñasco es el Argeș, como ya escribió Neofit en 1747 y como exige la posición de la fortaleza a la entrada de las gargantas del Argeș; el Doamnei se une al Argeș mucho más abajo, ya en la llanura. Un topónimo de otro valle no puede corroborar una caída en este. Y la propia fortaleza se llama así por la aldea de Poienari, no por ninguna dama.
Quedan dos correcciones menores. El derrumbe del muro norte lo atribuye la oficina nacional de turismo rumana a un corrimiento de tierras de 1888 y a un terremoto de 1915; las guías turísticas rumanas hablan de un terremoto de 1955; la síntesis arqueológica del museo provincial no menciona ninguno. No hemos podido verificar ninguna de esas versiones, así que no afirmamos ninguna. Y el vértigo de la subida no es medieval: los 1.480 escalones son una escalera de hormigón vertida en época comunista junto con las obras del Transfăgărășan, que es justo lo que convirtió una ruina inaccesible en un destino turístico. El precipicio es real. La escalera es infraestructura de los años setenta.
¿Se puede visitar Castillo Poenari?
Poenari se alza sobre Căpățânenii Pământeni, en el municipio de Arefu (provincia de Argeș), junto a la carretera DN7C —el Transfăgărășan—, unos kilómetros por debajo de la presa de Vidraru, a la entrada de las gargantas del Argeș y a unos 25 km por encima de Curtea de Argeș. El monumento pertenece al Consejo Provincial de Argeș y lo gestiona el Museo Provincial de Argeș (0248 212 561, [email protected]).
Abre todos los días de 10:00 a 18:00, y el último grupo inicia la subida a las 17:00. La entrada cuesta 30 lei para adultos y 20 lei para escolares, estudiantes y pensionistas; entran gratis los menores de tres años, los menores de 18 con discapacidad o bajo protección, los veteranos de guerra, los adultos con discapacidad grave y su acompañante y los titulares de carné ICOM o ICOMOS. Los prismáticos panorámicos de arriba funcionan con una ficha de 0,50 lei por treinta segundos. Las entradas se compran en taquilla o por internet a través del ARGES TOURIST PASS.
Y luego está la subida, que es la visita entera: 1.480 escalones de hormigón por una ladera de hayas, alrededor de una hora. No hay ascensor ni teleférico —en 2019 se anunció un estudio de viabilidad, presupuestado en 3 millones de lei, y nunca se hizo—, así que el recinto no es accesible en silla de ruedas ni tiene ruta alternativa. Cuando reabrió, el Ministerio de Cultura recomendó «equipo adecuado y mucho entusiasmo», y es el consejo correcto.
Los osos aquí no son un reclamo publicitario. El personal los detectó al pie de la escalera en 2017, y esa fue una de las razones del cierre de finales de marzo de 2019. La restauración instaló una valla eléctrica, iluminación, videovigilancia en el itinerario de acceso y generadores acústicos de ruido a lo largo del sendero, y aun así no bastó: el 29 de abril de 2025, quince días después de la reapertura, una osa con dos crías que tenía la guarida junto a la fortaleza rompió la valla y el consejo provincial cerró el acceso mientras se capturaba y trasladaba a los animales. Conviene tomarse en serio las indicaciones del personal, respetar el horario y no comer en los escalones.
Antes de viajar, comprueba cómo van las obras. El 30 de marzo de 2026 una inspección confirmó que una treintena de escalones necesitaba reparación urgente, además de zonas de ladrillo que se desmoronan; el vicepresidente del consejo, Marius Nicolaescu, aseguró que la fortaleza seguiría abierta durante los trabajos, con el 1 de agosto de 2026 como fecha límite.
Arriba esperan unas ruinas y un panorama: la torre del homenaje, la muralla de sesenta metros, las tres torres semicirculares y la cisterna excavada en la roca, sobre el valle del Argeș, los Făgăraș y el Transfăgărășan, con la presa y el lago de Vidraru al fondo. Calcula dos o tres horas contando la subida, y hazla temprano: en la cima no hay sombra.
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