Sobre una roca a doscientos metros de la orilla de Üsküdar, la Torre de la Doncella de Estambul arrastra un relato que sabe contar toda la ciudad: a un soberano le avisaron de que su hija moriría por la mordedura de una serpiente, la encerró en una torre rodeada de agua y una serpiente escondida en una cesta la mató igualmente.
¿De dónde viene la leyenda de La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)?
Ubicación
Üsküdar, Istanbul, Turquía
Tipo de leyenda
Cuento popular
Coordenadas
41.021, 29.004
Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)?
Puestas por fecha, sin embargo, las versiones impresas enseñan que la que nos suena es la más joven. La explicación otomana del nombre, la de Evliya Çelebi en el siglo XVII, es otra leyenda —el señor de Üsküdar escondiendo a su hija del héroe de frontera Battal Gazi— y no tiene ni profecía ni serpiente. La versión completa más antigua de la serpiente que hemos podido leer es francesa y de 1811: allí el padre es un sultán, el aviso lo trae un derviche en sueños, la muchacha tiene nombre y catorce años, la cesta es de flores y la entra su enamorado, y ella sobrevive, porque él le chupa el veneno y se casa con ella. La muerte, el decimoctavo cumpleaños y la fruta llegan en la década de 1830. La torre, en cambio, tiene una vida mucho mejor documentada: puesto de aduana, fortaleza, faro, lazareto, estación de radar, almacén de cianuro y, desde 2023, museo.
La Torre de la Doncella fotografiada en mayo de 2025, después de que la restauración de 2021-2023 retirara los añadidos de hormigón: no es la torre de los años del café, que van de 2000 a 2021. Fotografía de Jorge Franganillo (CC BY 2.0).
Imagen:
Jorge Franganillo · CC BY 2.0
¿Cuál es la historia de La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)?
La roca es pequeña y su rastro documental es largo. Lo que sigue es la historia del edificio; el relato que se cuenta de él tiene historia propia, que se expone aparte.
La aduana ateniense estaba en la ciudad. Jenofonte es el testigo más antiguo y es preciso. Tras la victoria de Cícico, la escuadra ateniense «llegó a Crisópolis, en la Calcedonia, donde levantaron un fuerte y establecieron una aduana para cobrar el diezmo que exigían a todos los mercantes que pasaban el estrecho desde el mar Negro», y allí dejaron treinta naves al mando de Terámenes y Éubulo (Helénicas I.1.22). Crisópolis es Üsküdar. Jenofonte pone el fuerte en la ciudad y no menciona el islote. Los relatos modernos que plantan la aduana de Alcibíades en esta roca están extrapolando, y ni siquiera coinciden en el año: circulan impresos el 411, el 410 y el 408 a.C.
Damalis es un cabo y es una mujer. Pierre Gilles recorrió el Bósforo en persona en los años cuarenta del siglo XVI y publicó el resultado como De Bosporo Thracio. Leyendo a Polibio, Arriano, Dionisio de Bizancio y Jorge Codino unos contra otros, concluyó que Escútari es Crisópolis y que el paraje al que Polibio llama Bous (la vaca) y Arriano Damalis (la novilla) es el promontorio de Escútari. Allí levantó Cares el ateniense un ara y una columna con una estatua en piedra blanca de Damalis, su mujer; Gilles corrige a Codino en varios detalles. Según la lectura de Gilles, el monumento antiguo estaba en el cabo.
La torre es del siglo XII. El Ministerio de Cultura y Turismo, siguiendo la bibliografía habitual, atribuye la primera torre del islote al emperador Manuel I Comneno (1143-1180), que la emparejó con otra en la orilla europea, junto al monasterio de Mangana, para tender entre ambas una cadena y cerrar la boca del estrecho. Los textos bizantinos llaman a la roca Arkla, del latín arcula, «castillito». Tras 1453, Mehmed II la rehízo como fuerte con guarnición; Evliya Çelebi, que escribe en la década de 1640, encontró una torre cuadrada «a un tiro de flecha de tierra», de ochenta zirâ de alto y doscientos pasos de perímetro, con siete pisos de cámaras, un aljibe de agua de lluvia, puerta de hierro, un alcaide llamado Çelebi Cüce, cien hombres y cuarenta cañones balyemez.
Después la torre se volvió faro, y empieza el archivo. Se le añadió una linterna bajo Ahmed III; en 1720-21 una chispa del candil de aceite quemó el interior, todo de madera, y en 1725-26 el gran visir Nevşehirli Damat İbrahim Paşa la rehízo con cúpula de plomo y el cuerpo del farol en fábrica y vidrio. La bibliografía de segunda mano discrepa sobre esas dos fechas: Mazlum advierte de que un texto habitual data el incendio en 1719 y otro en 1720, y de que en el segundo las fechas hégira y gregoriana no se corresponden. La propia página de reparaciones del Ministerio, tal como estaba en agosto de 2026, imprime la reconstrucción en 1725 y el incendio que repara en 1729. El estudio de Deniz Mazlum sobre el archivo otomano enseña cómo es el siglo XVIII visto por dentro, y es mantenimiento. El documento más antiguo que localizó es una cuenta del 11 de junio de 1731: el arquitecto mayor de la corte, Mehmed Ağa de Kayseri, peritó el farol y las troneras, estimó 215 kuruş y cobró 180. El 20 de junio de 1734, 350 kuruş. El 8 de abril de 1761 el arquitecto mayor Elhac Ahmed Ağa firmó un peritaje de 37 partidas —planchas de plomo arrancadas por el viento, las salas del alcaide y de la tropa a punto de venirse abajo, el cuarto del aceite junto al farol, el aljibe por revocar, sillares del muelle que se había llevado el mar— por 2.526 kuruş y 3 akçe; la obra se dio por terminada y se le pagaron 2.400 kuruş el 1 de septiembre de 1762. Tres años más tarde, su sucesor Mehmed Tahir Ağa descubrió que dos puertas de hierro del patio se habían cobrado y nunca se habían colocado, de modo que los siete cañones estaban sepultados en arena y escombro: hizo que los 99 kuruş se recuperaran de la herencia del arquitecto ya difunto. En estos papeles la torre no se llama Kız Kulesi, sino Kule-i Duhter, «la torre de la hija», o «la torre de mar cercana a Üsküdar». Tras el gran terremoto del 22 de mayo de 1766, Mehmed Tahir Ağa volvió a peritarla; la reparación costó 440 kuruş y quedó lista unos seis meses después. Hacia 1790-91 Selim III escribió de su puño a su lugarteniente: «Acabo de ir a la Torre de la Doncella. No hay ni un alma. Que se informe de cuántos hombres tiene el alcaide». La respuesta, archivada con la nota, fue un alcaide y siete soldados a jornal, entre cuyas obligaciones estaba disparar un cañonazo cada vez que pasaba el sultán.
La silueta que conocemos es de 1832-33. La última gran restauración otomana, bajo Mahmud II, le dio su forma actual (cúpula gallonada de barroco otomano y asta de bandera) y colocó sobre la puerta una lápida de mármol con la tuğra del sultán de mano del calígrafo Mustafa Râkım. En 1830-31 la torre se convirtió en lazareto contra el cólera; volvió a serlo durante la peste de 1836-37 y en 1847; Julia Pardoe, que la vio en 1836, la llama sin rodeos «el hospital de peste de los turcos». En 1857 una compañía francesa instaló un farol nuevo. En el siglo XX fue faro, depósito de gas, estación de radar del Mando del Bósforo desde 1966 y —hasta que el ayuntamiento intervino en 1992— almacén de cianuro; en mayo de 1992 unos poetas la ocuparon brevemente y la declararon «República de la Poesía». Una reforma de 1943-44 había sustituido forjados, chapitel y asta por hormigón armado. Ese hormigón, amasado con arena de mar llena de conchas y con redondos lisos que se corroyeron, es lo que retiró la restauración de 2021-2023: más de 500 toneladas, rehechas en fábrica y madera, con Zeynep Ahunbay, Feridun Çılı y Han Tümertekin como asesores.
Cronología: los hechos documentados de La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)
410 a.C.Tras la batalla de Cícico, la escuadra ateniense levanta un fuerte en Crisópolis (Üsküdar) con una aduana que cobra el diezmo al tráfico del mar Negro, guarnecida por treinta naves al mando de Terámenes y Éubulo. Jenofonte lo sitúa en la ciudad; el islote no se menciona.
1561 (edición consultada: Leiden, 1632)Pierre Gilles publica De Bosporo Thracio, el primer estudio sistemático del estrecho. Identifica Escútari con Crisópolis y el antiguo Bous/Damalis con el cabo de Escútari, donde Cares levantó una columna con la estatua en piedra blanca de su mujer Damalis. El nombre «Leandro» no aparece en todo el libro.
h. 1640Evliya Çelebi describe la torre en el Seyahatnâme —cuadrada, ochenta zirâ de alto, siete pisos, un aljibe, puerta de hierro, un alcaide llamado Çelebi Cüce, cien hombres y cuarenta cañones balyemez— y da la explicación otomana del nombre: el señor de Üsküdar la construyó para esconder a su hija y su tesoro de Seydi Battal. Ni profecía ni serpiente.
1680 (traducción inglesa, 1683)Grelot imprime el nombre europeo y lo corrige en la misma frase: los turcos la llaman Khes-Calasi, castillo de la Virgen; «los europeos, aunque sin fundamento alguno, Torre de Leandro», pues no está donde Leandro nadaba.
11 de junio de 1731El documento de obra dieciochesco más antiguo que Deniz Mazlum localizó en el archivo otomano: el arquitecto mayor de la corte Mehmed Ağa de Kayseri perita el farol y las troneras, estima 215 kuruş y cobra 180 del tesoro imperial.
8 de abril de 1761 — 1 de septiembre de 1762El arquitecto mayor Elhac Ahmed Ağa firma un peritaje de 37 partidas para la «Kule-i Duhter» por 2.526 kuruş y 3 akçe; la obra se cierra diecisiete meses después y se pagan 2.400 kuruş.
14 de abril de 1764Su sucesor Mehmed Tahir Ağa informa de que dos puertas de hierro del patio se habían cobrado y nunca se colocaron, dejando los siete cañones sepultados en arena y escombro, y hace recuperar los 99 kuruş de la herencia del arquitecto difunto.
22 de mayo de 1766Uno de los terremotos más violentos de la historia de Estambul, media hora después del amanecer, daña la torre. Mehmed Tahir Ağa vuelve a peritarla; la reparación cuesta 440 kuruş y se termina unos seis meses después.
1205 h. (1790-91)Selim III escribe de su puño a su lugarteniente: «Acabo de ir a la Torre de la Doncella. No hay ni un alma. Que se informe de cuántos hombres tiene el alcaide». La respuesta, archivada con la nota, es un alcaide y siete soldados a jornal.
1797Dallaway pasa por delante y anota que la torre se llama «por alguna extraña mala aplicación, de Leandro. Hoy es un faro; y la tradición, con más verosimilitud, la tiene por la prisión olvidada de una princesa griega». El encierro está; la serpiente no.
1811 (2.ª ed. 1820, carta XXXVII)Castellan dedica una carta entera al relato. El padre es un sultán musulmán sin hijos, el aviso lo trae un derviche en sueños, es la propia madre quien elige la roca en el mar, la hija se llama Mihir-Schighil y tiene catorce años, y la cesta es de flores y la entra su enamorado, un príncipe persa disfrazado.
1822Von Hammer resume la misma tradición, cita a Castellan como fuente, identifica al enamorado con Sid al-Battal (Battal Gazi) y da el desenlace: chupa el veneno, la princesa vive y él gana su mano. Además afirma que el primer viajero europeo que llamó a la roca Torre de Leandro «tomó la leyenda turca por la de Hero y Leandro», y propone llamarla más bien torre de Dánae.
1832-33La última gran restauración otomana, bajo Mahmud II, da a la torre su silueta actual —cúpula gallonada de barroco otomano y asta de bandera— y coloca sobre la puerta una lápida de mármol con la tuğra del sultán, escrita por el calígrafo Mustafa Râkım.
1837 (visita de 1836)Julia Pardoe imprime la versión mortal: los astrólogos predicen la muerte por serpiente «antes de cumplir su decimoctavo año»; una víbora «escondida por accidente en una caja de higos» muerde a la princesa, «hallada muerta en su sofá». Anota también que la torre «es hoy el hospital de peste de los turcos».
1838Robert Walsh imprime el mismo final mortal pero conserva al enamorado y las flores: un sultán anónimo, un astrólogo, una cesta de flores enviada por el lenguaje de las flores y «un áspid traicionero oculto entre las hojas la mató de una picadura». Ese mismo año Pardoe registra los dos finales vivos a la vez: los cuentistas contaban la muerte y los poetas cantaban al príncipe persa que la liberaba.
7 de octubre de 2000Tras una restauración iniciada en 1995, la torre abre como instalación turística arrendada que promete un «Estambul de 360 grados», cafetería de día y restaurante de noche. La idea no era nueva: un periódico de Constantinopla informaba el 1 de abril de 1880 de que un inglés quería arrendar la torre doce años y convertir «este monumento bizantino en un hotel con restaurante y café».
11 de mayo de 2023Tras una restauración iniciada en septiembre de 2021 que retiró más de 500 toneladas de hormigón armado de los años cuarenta —amasado con arena de mar con conchas y redondos lisos ya corroídos—, la torre reabre como museo-monumento del Ministerio de Cultura y Turismo, gestionado como unidad de la Dirección del Museo de la Torre de Gálata. La cafetería y el restaurante no vuelven.
2025Las cifras del Ministerio de Cultura y Turismo publicadas en febrero de 2026 dan a la Torre de la Doncella 246.047 visitantes en el año: un récord para el sitio, y dos órdenes de magnitud por debajo de los «millones cada año» que se repiten en internet.
¿Hay una explicación racional para La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)?
El relato de la serpiente que hoy se cuenta de esta roca se puede fechar obra por obra, y la cadena es corta. Va de los viajeros europeos y de una carta francesa de 1811 a la web en inglés, y las fuentes otomanas quedan fuera de ella.
Evliya Çelebi explica el nombre con otra leyenda. «Por miedo a Seydi Battal, el señor de Üsküdar construyó una gran torre en el mar, metió allí a su hija y sus objetos de valor... en turco quiere decir Torre de la Doncella». Eso es Battal Gazi, el héroe árabe de frontera del siglo VIII cuyas hazañas, como anotó von Hammer en 1822, el romance turco había convertido en novelas de caballerías. En el pasaje no hay oráculo ni serpiente. Los papeles otomanos del siglo XVIII que publicó Deniz Mazlum llaman al edificio Kule-i Duhter, «la torre de la hija».
«Torre de Leandro» es un nombre europeo, y los propios europeos lo dijeron. Pierre Gilles, autor del primer estudio sistemático del Bósforo en latín, no lo usa: en el texto de la edición Elzevir de 1632 de De Bosporo Thracio que guarda el Internet Archive no aparece ni una vez «Leand-», mientras que ese mismo texto nombra el Bósforo 488 veces, Crisópolis 22 y Damalis 28, contando las grafías con s larga que el escaneo lee como f. Grelot usó el nombre en 1680 y lo corrigió en la misma frase: «Los turcos llaman a este castillo, o más bien torre, Khes-Calasi, o Castillo de la Virgen; los europeos, aunque sin fundamento alguno, Torre de Leandro. Puesto que no está en la parte donde Leandro solía ejercitar los brazos por su amada Hero». Dallaway, en 1797, llama al nombre «una extraña mala aplicación». Von Hammer, en 1822, escribe que la llamada Torre de Ovidio, en la orilla europea, usurpó el nombre del poeta romano «con no menos injusticia que la torre de Leandro el del mártir griego del amor osado», y aporta el mecanismo: el primer viajero europeo que bautizó así la roca «tomó la leyenda turca por la de Hero y Leandro». Pardoe, en 1838, describe a los viajeros europeos que, «llenos de viejas asociaciones», la bautizan «sin vacilar "Torre de Leandro"». Cuatro autores en 158 años dicen lo mismo: el nombre lo llevaron a la roca los visitantes europeos.
La versión de Castellan, impresa en 1811, es francesa y acaba bien. Le dedica una carta entera, Tradition musulmane sur la tour dite de Léandre, ou Kiz-Koullessy. En ella el padre es un sultán sin heredero; el aviso le llega en sueños, de boca de un derviche con el turbante verde de la familia del Profeta; quien resuelve el acertijo y propone una roca siempre cubierta por el mar frente a Escútari es la esclava favorita del sultán, la madre de la niña; la hija tiene nombre, Mihir-Schighil, «sol de las bellezas»; el problema empieza en su decimocuarta primavera; y la cesta es de flores, y la entra su enamorado, un príncipe persa disfrazado de hija del jardinero. La versión que hoy da la Wikipedia inglesa tiene un emperador, un oráculo y un decimoctavo cumpleaños, y en ella la madre ha desaparecido. El escaneo de Google de la edición de 1820 que guarda el Internet Archive se corta al pie de la página 277, porque faltan las páginas 278 y 279, pero el rescate ya está planteado en la 276: la dama de la princesa, Zahr Alrabi, le dice al sultán que un voluntario debe «sucer le poison de la plaie», chupar el veneno de la herida. Von Hammer, que resume la tradición en 1822 con la carta de Castellan en nota, da el desenlace: el enamorado chupa el veneno, la princesa vive y él gana su mano. En el resumen de von Hammer la princesa es griega y el enamorado es Sid al-Battal.
La muerte aparece en los libros ingleses de la década de 1830, y la fruta no para de cambiar. Evliya no tiene serpiente, Dallaway solo tiene «la prisión de olvido de una princesa griega» y la princesa de Castellan se salva. Julia Pardoe imprime la versión mortal en 1837: astrólogos, «antes de cumplir su decimoctavo año», una víbora «escondida por accidente en una caja de higos» y la princesa «hallada muerta en su sofá». Robert Walsh la imprime en 1838 con una cesta de flores enviada por el enamorado y «un áspid traicionero escondido entre las hojas» que «la mató de una picadura». En 1838 Pardoe registra los dos finales vivos a la vez: los cuentistas de oficio contaban la muerte y los poetas cantaban al príncipe persa que la liberaba. Cuando el relato llega a la página del Ministerio de Cultura y Turismo sobre Kızkalesi, en Mersin, la fruta son uvas y es el padre quien manda la cesta; en la Wikipedia inglesa son «frutas exóticas» y el padre es un emperador. La web del Ministerio sobre Kız Kulesi, tal como se consultó en agosto de 2026, contaba «La hija del rey» y «Battal Gazi» como dos leyendas separadas, que en el resumen de von Hammer de 1822 eran una sola.
El motivo es internacional y viaja con el nombre. Stith Thompson cataloga M370 (intentos vanos de escapar al cumplimiento de una profecía), M372 (encierro en una torre para evitar el cumplimiento de una profecía) y M341.2.21 (profecía: muerte por mordedura de serpiente), con material irlandés, griego, ruso, español, italiano, judío, árabe e indio; el M341.2.10 es la misma trampa con un escorpión escondido en un león de piedra. Su capítulo M no cita ni una colección turca: en el texto del capítulo publicado en línea «Turk» no aparece y «India» aparece 201 veces, lo que mide las fuentes con las que trabajó Thompson. El cuento sí sigue al nombre. Kızkalesi, «el castillo de la doncella», en la antigua Corico de Mersin, a unos 675 km de Estambul en línea recta, tiene la misma historia, y la página que el propio Ministerio dedica a ese castillo la cuenta con un rey, una adivina, un castillo levantado en el mar y una serpiente escondida en una cesta de uvas. Von Hammer vio el patrón en 1822 y sacó la conclusión obvia: si había que bautizar la torre con una leyenda griega, «mucho más propio sería llamarla torre de Dánae que de Leandro».
De dónde sale la versión que circula. La versión que más se encuentra en inglés (un emperador, un oráculo, un decimoctavo cumpleaños, un áspid escondido en una cesta de frutas exóticas) es, a 25 de septiembre de 2026, la sección «Origin of the name» del artículo de la Wikipedia inglesa, que la atribuye a la web The Byzantine Legacy.
¿Se puede visitar La Torre de la Doncella de Estambul (Kız Kulesi)?
La torre se levanta sobre una roca a unos 200 metros de la orilla de Salacak, en Üsküdar, lado asiático del Bósforo; solo se llega en barca. El portal de museos del Ministerio de Cultura y Turismo, consultado el 9 de septiembre de 2026, da su estado como "Açık" —abierto—, con apertura a las 09:00, cierre a las 21:00, taquilla hasta las 20:00 y "Her gün açık", abierto todos los días.
Las barcas salen de dos embarcaderos, ambos nombrados en esa página: Salacak Mahallesi, Harem Sahil Yolu Caddesi No: 26/1, en Üsküdar; y Kemankeş Karamustafa Paşa Mahallesi, Rıhtım Caddesi, en Beyoğlu, a la altura de Karaköy. El horario publicado sitúa la primera travesía desde Salacak a las 09:30 y el último regreso a las 20:45; desde Karaköy la primera es también de 09:30 y el último regreso, de 19:45. El portal avisa de que "Ferry schedules may be subject to change depending on weather conditions" y fija una condición de entrada: "18 yaş altı çocukların ebeveynleri ile ziyaret etmeleri zorunludur", los menores de dieciocho años tienen que ir acompañados de un progenitor.
Los precios están en la web de la propia torre, kizkulesi.gov.tr, en la misma fecha: 27 euros la entrada de museo con audioguía incluida, más 8 euros de barca, transporte excluido de la primera cifra. Los titulares de la Museum Pass Türkiye entran gratis y solo abonan los 110 liras del traslado; el portal ministerial añade que la MüzeKart vale para ciudadanos de la República de Türkiye.
Lo que compra la entrada es un monumento y ya está. El propio relato del ministerio da la torre traspasada a él en 2020 y reabierta a la visita tras los trabajos de restauración de 2021 a 2023, que retiraron los añadidos ajenos al edificio original. El régimen de cafetería de día y restaurante de noche bajo arrendamiento privado pertenece a los años anteriores a ese traspaso. La cifra ministerial de visitantes de 2025, publicada por Karar el 18 de febrero de 2026, es de 246.047.
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