Banshee es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Irlanda, IE. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Banshee?
Ubicación
Irlanda, IE
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
53.4, -8.0
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Banshee?
La banshee, del irlandés bean sí, 'mujer del túmulo feérico,' es un espíritu femenino cuyo lamento quejumbroso anuncia una muerte inminente en una familia. Se la describe habitualmente como una mujer pálida y afligida, de cabello largo, vestida a veces de gris o blanco, que aparece o se deja oír cerca de una casa poco antes de que se produzca un fallecimiento, en particular si está vinculado a ciertas familias irlandesas antiguas. La tradición hunde sus raíces en creencias precristianas irlandesas sobre túmulos feéricos y espíritus ancestrales, y absorbió la costumbre muy real del keening, el lamento ritual y sonoro que realizaban las mujeres en los velatorios y funerales irlandeses, lo que probablemente moldeó a lo largo de generaciones cómo se imaginaba y describía el llanto de la banshee. Los testimonios escritos de encuentros con banshees aparecen desde la época medieval y siguieron siendo una parte vívida de la narración oral rural irlandesa hasta bien entrado el siglo XX, sirviendo a menudo para procesar el duelo y dar un sentido premonitorio a muertes repentinas. Los escépticos atribuyen los relatos de banshees a sonidos nocturnos de búhos o zorros, al viento entre piedras, y a la reinterpretación retroactiva de sonidos corrientes como presagios tras la muerte. La banshee está específicamente ligada a antiguas familias gaélicas; el archivo recoge que llora por los Conway y McManamon (Srahmore, Mayo) y por los Colohan, Coady y Shanley (Laurencetown, Galway), y que 'sigue a los Mc y a los O' — apellidos gaélicos antiguos, no normandos ni ingleses. El caoinehad, o keening, era una profesión remunerada (bean chaointe) que se cobraba por lamentar el difunto.
Bean sí —en la grafía antigua bean sídhe— significa «la mujer del síd»: la mujer del túmulo. Los síde son los montículos prehistóricos que siguen en pie en los campos irlandeses; la palabra la sitúa entre los habitantes antiguos del país, no entre los fantasmas. Nada en la tradición la convierte en un monstruo. No ataca, no atrae ni mata. Su función entera es anunciar, y lo que anuncia ya está decidido.
Lo más constante que se dice de ella no es su aspecto, sino a quién pertenece. Va ligada a familias concretas, y el archivo es tajante. En Srahmore (Mayo), la maestra Brighid Bean Mhic Ultaigh escribió para la Colección de las Escuelas que en la banshee «siguen creyendo ciertas familias de Shramore», que llora por los Conway y los McManamon y que «sigue a los Mc y a los O» —los apellidos gaélicos antiguos, no los normandos ni los ingleses—. En Laurencetown (Galway), T. Connolly nombró tres familias de su zona: los Colohan, los Coady y los Shanley. El estudio académico de referencia, The Banshee (1986) de Patricia Lysaght, se construyó sobre este mismo archivo.
Connolly la describía como «un hada, una muchacha vestida de blanco con el pelo largo que muchas veces está peinando», y verla peinarse significaba que había una muerte cerca. En otros sitios no se peina: lava. Un alumno de Baile an Leasa (Galway) anotó de boca de Seán Ó Miadhacháin, de 56 años, que se la oía junto a una losa del río, al lado de la casa de Jim Fallon, «lavando en la losa y llorando al mismo tiempo». Tras ahogarse Pa Moran en el lago Hacket en 1929, Brigid Hughes, de 68 años, le contó a la escolar Mary Gannon que la banshee se oyó allí todas las noches y se la vio lavando ropa cerca de donde él se hundió. Esa figura que lava es la prima escocesa, la bean nighe, la mujer pequeña del vado que restriega las mortajas de quienes van a morir.
Pero lo que importa es el sonido, y el sonido tiene nombre corriente: lo que ella hace es caoineadh, el lamento fúnebre, y el caoineadh era un oficio. Teresa Burke, en Ballinrooaun (Galway), anotó lo que le contó su padre Thomas, agricultor de cincuenta años: volviendo a casa en bicicleta una tarde de verano con un vecino, los dos oyeron «un lamento en las colinas, y creyeron que venía de la casa de unos vecinos apellidados Murphy, donde un hombre llamado Andy Murphy estaba muy enfermo». No supieron distinguir el aviso sobrenatural del humano, porque era el mismo sonido. La bean chaointe lloraba sobre el cadáver. La bean sí lloraba antes de que lo hubiera.
Cronología: los hechos documentados de Banshee
h. 1380El Cathréim Thoirdhealbhaigh (Los triunfos de Turlough), de Seán mac Craith, fechado normalmente a finales del siglo XIV, se cita de forma habitual como la primera aparición escrita sostenida de mujeres del otro mundo lamentándose por los condenados. No hemos leído el manuscrito: damos la atribución como recibida, no como verificada.
4 de mayo de 1773Art Ó Laoghaire muere de un disparo en Carraig an Ime, condado de Cork. Su viuda, Eibhlín Dubh Ní Chonaill, lo llora de forma improvisada sobre el cadáver; el resultado, el Caoineadh Airt Uí Laoghaire, se transmite oralmente y es el caoineadh más completo que se conserva. Su texto más íntegro se tomó de Nóra Ní Shíndile, de Boolymore (Cork), plañidera profesional muerta en 1873.
1935El Gobierno irlandés funda la Comisión de Folclore Irlandés, con Séamus Ó Duilearga como director honorario. Por primera vez el Estado se propone recoger de forma sistemática la tradición oral rural, en irlandés y en inglés, antes de que muera la generación que la guarda.
1937-1939El Plan de las Escuelas pone la recogida en manos de los propios niños: más de 50.000 alumnos entrevistan a sus padres y vecinos. En junio de 1939 el resultado son 1.128 volúmenes y 375.660 páginas. La banshee es uno de los temas recurrentes, y las entradas nombran a familias reales y a vecinos realmente muertos.
Srahmore, condado de MayoLa maestra Brighid Bean Mhic Ultaigh anota que la banshee llora por dos familias locales concretas, los Conway y los McManamon, y que «sigue a los Mc y a los O»: la formulación más nítida del archivo sobre la regla que la ata a los apellidos gaélicos antiguos.
Laurencetown, condado de GalwayT. Connolly la describe como «una muchacha vestida de blanco con el pelo largo que muchas veces está peinando», dice que verla peinarse significa que hay una muerte cerca y nombra a los Colohan, los Coady y los Shanley como las familias a las que acompaña, citando el caso de un enfermo llamado Jim Shanley.
Caherlustraun, condado de GalwayMary Gannon recoge de Brigid Hughes, de 68 años, que tras ahogarse Pa Moran en el lago Hacket en 1929 se oyó allí a la banshee todas las noches y se la vio lavando ropa junto al agua: el motivo de la lavandera del vado, propio de la bean nighe escocesa, documentado en el Galway irlandés.
1986Patricia Lysaght publica The Banshee: The Irish Supernatural Death-Messenger (Glendale Press, Dublín), 433 páginas construidas sobre los fondos de la Comisión. Sigue siendo el tratamiento académico de referencia sobre la figura.
Diciembre de 2013Se lanza Dúchas.ie, proyecto conjunto del University College Dublin y la Dublin City University que pone los manuscritos digitalizados en línea de forma gratuita. En diciembre de 2017 la UNESCO inscribe la National Folklore Collection en el registro Memoria del Mundo. Hoy cualquiera puede leer lo que dijo un vecino suyo sobre la banshee en 1937.
¿Hay una explicación racional para Banshee?
Lo primero de lo que desconfiar es del propio archivo. La Colección de las Escuelas prueba magníficamente lo que la gente decía y creía en 1937; no prueba que ocurriera nada. Quienes recogieron el material eran niños de once a catorce años que anotaban lo que les contaba un padre o un vecino, a menudo sobre hechos de décadas atrás. La página registra la forma de un relato, no la de una noche.
Los sonidos tienen candidatos, poco lucidos. El grito de celo de una zorra en invierno es un chillido largo, roto y casi humano que asusta a la gente del campo allí donde hay zorros. La lechuza común no ulula: raspa. El viento en una chimenea o en el hueco de un muro hace el resto. La Irlanda rural de noche, antes de la electrificación, era acústicamente mucho más extraña que ahora.
El problema difícil es el del recuerdo. Nadie anota la noche en que oyó un llanto y no murió nadie. En el archivo solo están los casos en que hubo muerte después, porque el llanto no se convierte en recuerdo hasta que una muerte le da sentido. No es un defecto del testimonio irlandés: es el mecanismo que mantiene vivo cualquier presagio.
Y la regla de las familias tiene una arista social que se pasa por alto. Tener banshee era una distinción. Decir que la bean sí seguía a tu apellido era decir que era antiguo, gaélico y digno de que se anunciara su final: una reivindicación de linaje hecha en la única moneda que le quedaba a gente despojada de todas las demás. Además cumplía una función práctica: en una parroquia dispersa convertía una muerte repentina en algo de lo que la comunidad había sido avisada. Fíjate en qué familias del archivo no tienen banshee.
¿Se puede visitar Banshee?
No hay ningún «lugar de la banshee»: quien te venda uno te vende un disfraz. Lo que sí hay, y de una calidad poco común, es un archivo.
La National Folklore Collection está en el University College Dublin (Belfield) y es uno de los mayores archivos de tradición oral de Europa; la UNESCO lo inscribió en el registro Memoria del Mundo en diciembre de 2017. Su sala de lectura abre de lunes a viernes, de 10:00 a 16:30, con cita.
No hace falta ir. Dúchas.ie —proyecto de digitalización del UCD y la Dublin City University, lanzado en diciembre de 2013— pone los manuscritos en línea gratis, con la imagen de la página junto a la transcripción. Una búsqueda de «banshee» devuelve 224 resultados entre la Colección de las Escuelas y la Colección Principal de Manuscritos. Como el material está ordenado por escuela y condado, puedes leer lo que se anotó en una parroquia concreta, quizá aquella de la que viene tu apellido.
Si prefieres tierra a papel, el friario de Kilcrea (Cork) es una ruina sin techo en campo abierto donde fue enterrado en 1773 Art Ó Laoghaire, el hombre sobre cuyo cuerpo compuso Eibhlín Dubh Ní Chonaill el caoineadh más completo que se conserva. Ve en silencio: es un cementerio.
Y no des por muerto el lamento. En la revista Religions, en 2019, Mary Mc Laughlin sostuvo, a partir de trabajo de campo hecho entre 2010 y 2018, que el caoineadh reaparece bajo formas nuevas en lugar de extinguirse.
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