🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº0555 ACTIVO

Dahu

Dahu es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Forêt de Fontainebleau, France, FR. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Dahu?

Ubicación
Forêt de Fontainebleau, France, FR
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
48.4, 2.66
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Dahu?

El dahu es el animal que hay al final de una novatada francesa: al recién llegado se lo lleva de noche, se lo aposta con un saco abierto entre las rodillas y se lo deja allí mientras el resto de la partida se aleja, supuestamente para ojear al bicho hacia él. Nadie lo presenta como real, así que la pregunta interesante no es si existe, sino de dónde viene el relato, y el rastro impreso no empieza en los Alpes. El testimonio más antiguo que hemos podido fechar es un artículo titulado «La chasse au Dahu» en L'Abeille de Fontainebleau del domingo 27 de octubre de 1867: la escena es un pueblo del linde del bosque de Fontainebleau, la víctima es un tendero llegado de París y no se describe ningún animal. La palabra llega a un diccionario en 1882, en cuatro pueblos del Yonne, con el significado de «ser fantástico, imaginario; cosa imposible de encontrar», mientras que los dos diccionarios de referencia del patois saboyano, de 1883 y 1902, no la recogen y solo conservan a su pariente dâro, «bobo». La cabra con las patas desiguales, su nombre latino y sus dos subespecies especulares llegaron mucho después, y llegaron de un museo.
Dahu — ilustración
Un dibujo a tinta y acuarela de 2009; no es la foto de nada. Fíjate en las patas: son todas iguales. La asimetría, que es toda la gracia del dahu, no está en el dibujo — como en la propia broma, solo se ve cuando alguien te dice que está. Imagen: Philippe Semeria · CC BY 3.0

¿Cuál es la historia de Dahu?

El dahu no es un críptido con testigos. Es el animal que hay al final de una novatada, y la novatada es la parte que sí se puede documentar. El testimonio impreso más antiguo que hemos podido fechar no es alpino. El domingo 27 de octubre de 1867, en la página tres de L'Abeille de Fontainebleau —el periódico de una ciudad al borde de un bosque real, a 60 km de París—, apareció un suelto sin firma titulado «LA CHASSE AU DAHU». Empieza así: «Si vous ne connaissez pas la chasse au Dahu, permettez-moi de vous narrer une histoire qui vous instruira plus à ce sujet que toutes les explications techniques que je pourrais donner». Un tendero parisino va a ver a dos amigos de la infancia en un pueblo del linde del bosque de Fontainebleau —«Marlotte, Barbizon, ou By, si vous le désirez»— y, tras bastante vino, le proponen una cacería del dahu prometiéndole una cosecha espléndida de conejos, faisanes y liebres. El artículo explica el equipo sin pestañear: «la seule arme offensive dans ce genre de chasse est un sac en bonne et solide toile». A las once de la noche, a oscuras, apostan a su víctima casi de rodillas con el saco abierto entre las piernas para que los conejos se metan dentro, lo dejan allí «soi-disant pour faire le rabat» —supuestamente para ojear la caza hacia él— y se vuelven a casa muertos de risa. La broma moderna está entera. Lo que no está es el animal: el texto no describe ningún dahu. La palabra llega a un diccionario quince años más tarde, y otra vez lejos de cualquier montaña. En 1882 el Bulletin de la Société des sciences historiques et naturelles de l'Yonne publicó el Dictionnaire des patois de l'Yonne de S. Jossier, elaborado por una comisión de cinco socios a partir de las listas que enviaron los maestros de los pueblos. En la página 72, la entrada dice, completa: «DAHU. s. m. Être fantastique, imaginaire; chose impossible à trouver. Chercher le dahu. Aller à la chasse au dahu. (Bléneau, Rogny, Champcevrais, Sommecaise)». Jossier añade que le parece la misma palabra que el dâlu del Berry, la personificación del sabañón con la que se asusta a los niños en invierno —«V'là le dâlu qui vient, cachez ben vous mains»—, y ahí acaba. Los cuatro pueblos están en la Puisaye, tierra baja y arbolada del norte de Borgoña, a unos 400 km del Mont Blanc. Búsquese el dahu alpino donde debería estar y no aparece. Hay dos diccionarios del patois saboyano de la región exacta bajo la que está archivada esta ficha: el Dictionnaire du patois savoyard del cantón de Albertville, de François Brachet (1883), y el Dictionnaire savoyard publicado bajo los auspicios de la Société florimontane por Aimé Constantin y Joseph Désormaux (París y Annecy, 1902). La búsqueda a texto completo en los dos devuelve cero para dahu, dahut y daru, repetida dos veces, mientras que los controles en esos mismos volúmenes devuelven chamois en ambos y 48 apariciones de chèvre en el de 1902. Lo que sí registra el de 1902 es la palabra emparentada: en la página 283, bajo la entrada Nénŏ, «nigaud» —bobo—, la lista de sinónimos incluye dâro y dârou. En Saboya la palabra nombraba al que se dejaba engañar, no a la bestia que iba a cazar. Detrás de todo esto hay un poema mal resumido desde hace un siglo. Claude Gauchet, capellán de Carlos IX y de Enrique III, publicó Le Plaisir des champs en 1583; en su parte de invierno hay un pasaje titulado «La Darue ou le Boullot». Lo que describe es una cacería de verdad: noche cerrada de invierno, ramas untadas de liga —los brilloërs— calentada con grasa de ganso o aceite de nuez, una linterna, un fuego de paja, y mirlos, tordos y verderones batidos fuera de los matorrales hacia la liga. La partida va con nombres y apellidos: el propio Gauchet, Chambonnière, Popot, Jean Thibault batiendo el matorral, Jean Loys, Beaurepas con «un petit sac / Pour par compte y serrer les oiseaux mis à sac», y Jessé, que lleva un puchero de brasas y está aterrado de que lo dejen atrás: «Jessé qui meurt de peur qu'aux champs on ne le laisse». Así que rematan la noche a su costa. «Nous luy mettons en main la lanterne escleirante / Pour l'oster de soupçon» —le ponen la linterna encendida en la mano justamente para que no sospeche— y entonces, ya en el bosque, «chacun en un moment / Luy tourne aussy le cul et fuit legierement». Él grita; nadie contesta; da vueltas muerto de frío mientras los demás siguen camino riéndose «à gorge pleine». El mecanismo de la chasse au dahu —el objeto puesto en las manos de la víctima para que se quede quieta, la retirada en silencio, la risa— está impreso en 1583. El animal imaginario, no. El animal, con su nombre latino y sus dos subespecies especulares, es reciente, y su momento más institucional se puede fechar con día exacto. El 1 de abril de 1995 el Musée d'histoire naturelle de La Chaux-de-Fonds, en el Jura suizo, inauguró una exposición dedicada a Dahutus montanus y publicó la monografía de Marcel S. Jacquat como Cahiers du MHN n.º 2. Según cuenta el propio museo, la exposición y la correspondencia que atrajo generaron un fondo documental considerable y dieron lugar a un «Laboratoire international de dahutologie systématique et fonctionnelle». El museo se llama hoy MUZOO y su dirección postal es Replat du Dahu 1. El folclorista Fabio Armand, en La Beidana en 2020, lee el dahu alpino actual como un revival turístico que fija en una imagen vendible lo que era una broma oral fluida: un queso «Dahù» de forma deliberadamente inclinada elaborado en el val Chisone y el val Germanasca, o las galletas «Les crottes du Dahu» de Mont-Dauphin.

Cronología: los hechos documentados de Dahu

  1. 1583 Claude Gauchet, capellan de Carlos IX y de Enrique III, publica Le Plaisir des champs. En su parte de invierno, «La Darue ou le Boullot», describe una cacería nocturna real de mirlos y tordos con liga, y termina con la partida poniéndole a Jessé la linterna encendida en la mano para que no sospeche, escapándose en silencio y dejándolo solo en el bosque.
  2. 27 de octubre de 1867 L'Abeille de Fontainebleau publica un artículo sin firma titulado «La chasse au Dahu»: un tendero parisino queda apostado de noche en el linde del bosque de Fontainebleau con un saco abierto entre las rodillas, y los amigos que lo han llevado se marchan «soi-disant pour faire le rabat». Es el relato impreso más antiguo de la broma que hemos podido fechar, y no describe ningún animal.
  3. 1882 El Dictionnaire des patois de l'Yonne de S. Jossier, impreso en el boletín de la sociedad sabia del departamento, recoge la entrada «DAHU. s. m. Être fantastique, imaginaire; chose impossible à trouver», documentada en Bléneau, Rogny, Champcevrais y Sommecaise, cuatro pueblos de la Puisaye, en la Borgoña llana.
  4. 1883 François Brachet publica su diccionario del patois saboyano del cantón de Albertville. La búsqueda a texto completo del volumen no devuelve ni dahu, ni dahut, ni daru; el término de control chamois sí está.
  5. 1902 El Dictionnaire savoyard de Aimé Constantin y Joseph Désormaux, impreso en Annecy para la Société florimontane, tampoco trae dahu. En la página 283 enumera dâro y dârou entre los sinónimos de nénŏ, «nigaud», bobo. En Saboya la palabra nombraba al engañado, no a la bestia.
  6. 1 de abril de 1995 El Musée d'histoire naturelle de La Chaux-de-Fonds inaugura una exposición dedicada a Dahutus montanus y publica la monografía de Marcel S. Jacquat como Cahiers du MHN n.º 2. El museo atribuye a esa exposición la creación de su fondo documental sobre el dahu y del «Laboratoire international de dahutologie systématique et fonctionnelle».
  7. 2020 El folclorista Fabio Armand publica «Le dahu: imaginaire narratif d'un animal chimérique» en La Beidana, y lee el regreso de la criatura en los Alpes francófonos como un revival turístico que convierte una broma oral fluida en una imagen fija y vendible: un queso «Dahù» inclinado en el val Chisone y el val Germanasca, las galletas «Les crottes du Dahu» de Mont-Dauphin.
  8. Agosto de 2026 Comprobado en las webs de las propias instituciones: el Museo delle Alpi del Forte di Bard exhibe una reconstrucción del dahu en la sección de biodiversidad de su exposición permanente, y el museo de La Chaux-de-Fonds, hoy MUZOO, tiene su dirección postal en Replat du Dahu 1 sin que figure ningún dahu en sus colecciones.

¿Hay una explicación racional para Dahu?

Aquí no hay nada que desmontar: nadie sostiene que el dahu sea un animal real, y los museos que lo exhiben lo dicen. Lo que sí conviene comprobar es la afirmación histórica —que se trata de una vieja tradición alpina—, y esa no aguanta el archivo. Lo que se puede fechar apunta en dirección contraria. El relato impreso más antiguo de la cacería que hemos localizado es de la Isla de Francia y de 1867; la entrada de diccionario más antigua es del Yonne y de 1882; y en la propia Saboya la palabra falta en los dos diccionarios de referencia del patois, el de Brachet (1883) y el de Constantin y Désormaux (1902), donde su pariente dâro/dârou sobrevive solo como sinónimo de bobo. Son resultados negativos, así que van los controles: las mismas búsquedas que devuelven cero para dahu, dahut y daru devuelven chamois en los dos diccionarios y 48 apariciones de chèvre en el volumen de 1902; y en la Revue des traditions populaires, la principal revista folclórica francesa entre 1886 y 1919, la búsqueda a texto completo de «le dahu» no devuelve nada mientras que «loup-garou» devuelve diecinueve registros. La fecha que circula como la más antigua merece una segunda mirada. Varias respuestas de referencia en la red —entre ellas la del Guichet du Savoir de la biblioteca municipal de Lyon, que retransmite una nota de Marie-Rose Simoni-Aurembou reeditada en la Revue Savoisienne— afirman que la primera descripción conocida de una cacería del dahu es de 1583, en Le Plaisir des champs de Claude Gauchet. Se lee el poema y la afirmación se estrecha: la cacería que describe Gauchet es real, de mirlos y tordos cazados con liga, y en ella no aparece ningún animal imaginario. Lo que sí está, y ya es bastante por sí solo, es el mecanismo: la linterna puesta en las manos de Jessé para que no se mueva y la deserción silenciosa que viene después. Dos datos muy repetidos se quedan fuera de esta ficha por no haber podido verificarlos. El primero es una encuesta, casi siempre presentada como suiza y fechada en 2009, según la cual un determinado porcentaje de adultos creería en el dahu: no hemos podido rastrear ni institución, ni muestra, ni publicación. El segundo es un arrêté prefectoral que habría creado una reserva del dahu en Reignier, en la Alta Saboya: solo aparece en páginas de aficionados que se copian unas a otras, y todas lo fechan el 1 de abril. El motivo del animal de montaña con las patas más cortas de un lado tiene parientes cercanos en otros sitios: el sidehill gouger de las montañas del norte de Pensilvania, recogido por James York Glimm en Flatlanders and Ridgerunners (1983), se cuenta con el mismo tono impertérrito. No hemos encontrado ningún trabajo publicado que establezca una relación entre ellos, que no es lo mismo que decir que no la haya. Por último, dos negaciones que conviene fechar. A agosto de 2026 no existe ningún ejemplar biológico de dahu en ninguna parte, y nadie presenta uno como tal; lo que exhiben los museos es abiertamente una construcción: el Museo delle Alpi del Forte di Bard, en el Valle de Aosta, incluye una reconstrucción del dahu en la sección de su exposición permanente dedicada a la biodiversidad, justamente para hablar de pendientes.

¿Se puede visitar Dahu?

No hay ningún sitio del dahu en la Alta Saboya, ni monumento, ni sendero, ni fiesta a la que esta ficha pueda mandarte con honradez. Lo que merece el viaje son dos museos y un bosque, y en ninguno de los tres vas a ver un animal. MUZOO, en La Chaux-de-Fonds, en el Jura suizo, es el museo de historia natural que convirtió el dahu moderno en un tema. Su dirección es Replat du Dahu 1, CH-2300 La Chaux-de-Fonds, +41 (0)32 967 65 00. Según anuncia en agosto de 2026, el museo, el vivarium, la tienda y la cafetería abren de martes a domingo de 10:00 a 17:45 en verano y hasta las 16:45 en invierno, con última entrada media hora antes del cierre; cierra los lunes salvo el de Pascua y el de Pentecostés, y el 24, el 25 y el 31 de diciembre y el 1 de enero. La entrada al museo y al vivarium cuesta 12 francos suizos, 8 reducida, 6 de 12 a 16 años, gratis para menores de 12 y 24 en tarifa familiar para un máximo de dos adultos y cinco niños; el zoo contiguo es de entrada libre para todo el mundo. Los autobuses 304 y 310 (y el 352 los domingos y festivos) paran en MUZOO; los aparcamientos cubiertos más cercanos son Espacité, a diez minutos a pie, y Métropole-Centre, a quince. Hay una plaza accesible al este del edificio y una entrada con rampa en Replat du Dahu 1a, a la que se accede por interfono o llamando antes al +41 (0)32 967 65 01. No vayas esperando un dahu naturalizado: el inventario de colecciones que publica el museo enumera mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, insectos, minerales y fósiles, y nada más. El Museo delle Alpi, dentro del Forte di Bard, en el Valle de Aosta, sí exhibe uno. Su exposición permanente incluye una reconstrucción del dahu en la parte dedicada a la biodiversidad, con la que se explica lo que la pendiente le hace a la vida en la montaña. En agosto de 2026 abre de martes a viernes de 10:00 a 18:00 y sábados, domingos y festivos de 10:00 a 19:00, con la taquilla cerrando 45 minutos antes; la entrada cuesta 15 euros, 12 reducida para los de 19 a 25 años, mayores de 65 y estudiantes, 24 euros el pase que cubre todos los museos y exposiciones del fuerte, y es gratuita para menores de 18 años y para visitantes con discapacidad acompañados. El tercer sitio es gratuito, está abierto y no tiene ningún cartel. El relato de 1867 transcurre en el linde del bosque de Fontainebleau y nombra Marlotte, Barbizon y By: los tres son pueblos reales, los tres están a una hora de París en tren y autobús, y el bosque que los rodea es público y está abierto a cualquier hora. Allí no hay nada que conmemore la broma, y eso es justamente lo interesante. Quien quiera entender la historia que camine de noche por una de las pistas de arena entre Barbizon y las Gorges d'Apremont, con un saco, y piense en el tendero.

Fuentes consultadas

  1. Claude Gauchet, «Le plaisir des champs, avec la vénerie, volerie et pescherie — « La Darue ou le Boullot » (pp. 304-311)» — 1583; ed. Prosper Blanchemain, Paris, 1869 (Gallica), 1583 libro
  2. Unsigned, «La chasse au Dahu (p. 3)» — L'Abeille de Fontainebleau, 27 October 1867 (Gallica), 1867 hemeroteca
  3. S. Jossier, «Dictionnaire des patois de l'Yonne — entry DAHU (p. 72)» — Bulletin de la Société des sciences historiques et naturelles de l'Yonne, 1882 (Gallica), 1882 libro
  4. François Brachet, «Dictionnaire du patois savoyard tel qu'il est parlé dans le canton d'Albertville» — Impr. J.-M. Hodoyer, Albertville (Gallica), 1883 libro
  5. Aimé Constantin and Joseph Désormaux, «Dictionnaire savoyard — entry Nénŏ (p. 283)» — Société florimontane; E. Bouillon, Paris / impr. Abry, Annecy (Gallica), 1902 libro
  6. MUZOO / Musée d'histoire naturelle de La Chaux-de-Fonds, «Laboratoire international de dahutologie» — Institutional page, 2026 archivo
  7. MUZOO, La Chaux-de-Fonds, «Horaires et tarifs / Infos pratiques» — Official visitor information, 2026 web
  8. Région autonome Vallée d'Aoste, «Museo delle Alpi, Forte di Bard» — Official tourist database (lovevda.it), 2026 web
  9. Fabio Armand, «Le dahu : imaginaire narratif d'un animal chimérique» — La Beidana, no 98, pp. 51-66, 2020 académico
  10. Guichet du Savoir, «Expression « Chasse au dahu » (question 46127)» — Bibliothèque municipale de Lyon, 2019 web
  11. James York Glimm, «Flatlanders and Ridgerunners: Folktales from the Mountains of Northern Pennsylvania (tales 6-7, Sidehill Gouger and Sidehill Mooties)» — University of Pittsburgh Press, 1983 libro
  12. Guichet linguistique, Région autonome Vallée d'Aoste, «Le mot du mois : le dahu» — patoisvda.org, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 14/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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