Cuando el saturado Cementerio de los Santos Inocentes empezó a desplomarse sobre los sótanos vecinos a finales del siglo XVIII, las autoridades parisinas iniciaron la sombría tarea de vaciarlo en las canteras de caliza abandonadas bajo la ciudad, comenzando en 1786 y prolongándose durante décadas hasta trasladar y apilar bajo tierra un estimado de seis millones de esqueletos.
¿Dónde está Catacumbas de París?
Ubicación
Paris, Francia
Tipo
Cementerio
Coordenadas
48.834, 2.332
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Catacumbas de París está embrujado?
Los obreros dispusieron los huesos en muros deliberados de cráneos y fémures, convirtiendo una solución práctica en lo que se conoció como el Osario Municipal. Los túneles se extienden mucho más allá del tramo de 1,5 kilómetros abierto hoy al público, y los catáfilos que exploran los pasajes no autorizados reportan susurros, pasos sin cuerpo que los siguen y zonas de frío repentino en la oscuridad. Abiertas oficialmente al público como osario en 1809, las catacumbas siguen siendo uno de los pocos lugares donde el visitante camina cara a cara con millones de muertos anónimos.
Las catacumbas de París nacieron como medida de salud pública. La historia que publica el propio sitio empieza por los «graves problemas de salud pública ligados a los cementerios de la ciudad» que, a finales del siglo XVIII, llevaron a la decisión de trasladar su contenido a un lugar subterráneo.
El mayor de aquellos cementerios, el de los Santos Inocentes, en pleno centro de París, llevaba en uso cerca de diez siglos, y en él se habían enterrado unos dos millones de parisinos, según Sortiraparis. Su final llegó cuando, bajo el peso de los enterramientos, cedió un muro y los restos se derramaron en el sótano de un restaurador. Se cerró en 1780.
La ciudad eligió las canteras abandonadas de la Tombe-Issoire, bajo la llanura de Montrouge, entonces fuera de la capital. El 7 de abril de 1786 el lugar se consagró como Osario Municipal de París y desde entonces adoptó el nombre por el que se conoce, las Catacumbas, por las catacumbas romanas que fascinaban al público desde su descubrimiento.
El traslado en sí es la parte extraordinaria. Se vaciaron de huesos tumbas, fosas comunes y osarios, y esos huesos se llevaron a través de París de noche, para evitar reacciones hostiles de la población y de la Iglesia. Las primeras evacuaciones, las de los Santos Inocentes, se prolongaron de 1785 a 1787. Los traslados continuaron después de la Revolución francesa hasta 1814, a medida que se suprimían los cementerios parroquiales del centro de París —Saint-Eustache, Saint-Nicolas-des-Champs, el convento de los Bernardinos—, y se reanudaron en 1840 y durante las obras de Haussmann de 1859 y 1860; los últimos depósitos son de 1860.
El osario guarda los restos de varios millones de parisinos, según el propio sitio. Con el inspector Héricart de Thury, cuya reordenación el sitio fecha en 1810-1814, los huesos amontonados sin orden se levantaron en muros: delante, hileras de fémures y tibias alternadas con cráneos, y detrás el resto de los huesos, a menudo simples fragmentos. El lugar se abrió al público con cita previa desde 1809.
Cronología: los hechos documentados de Catacumbas de París
1780Se cierra el cementerio de los Santos Inocentes, en el centro de París, tras cerca de diez siglos de uso continuado. Estaba catastróficamente saturado y sin posibilidad de ampliación.
7 de abril de 1786El lugar se consagra como Osario Municipal de París, en las antiguas canteras de caliza bajo la ciudad. Desde entonces adopta el nombre de Catacumbas.
1785-1787Se vacían las tumbas, fosas comunes y osarios de los Santos Inocentes. Los huesos se trasladan de noche por París, deliberadamente, para evitar reacciones hostiles de la población y de la Iglesia.
1814Terminan los traslados, continuados durante y después de la Revolución con la supresión de cementerios parroquiales del centro: Saint-Eustache, Saint-Nicolas-des-Champs, los Bernardinos. En total, más de seis millones de personas.
1955Se prohíbe por ley el acceso a la red de canteras por puntos de entrada no oficiales. Quienes lo hacen igualmente se conocen como cataphiles; una de las que entrevistó Dazed en 2022 se había despertado una vez en un hospital tras herirse de gravedad bajo tierra.
Primavera de 2026Las Catacumbas reabren tras obras de renovación y mejora de accesibilidad, con entrada de 31 € y reserva de franja horaria obligatoria.
¿Hay una explicación racional para Catacumbas de París?
Las catacumbas no necesitan fantasmas, y su historia documentada apenas tiene alguno. En las tres páginas de historia que la ciudad de París publica sobre el sitio, leídas el 6 de octubre de 2026, las palabras «fantasma», «espíritu», «embrujo» y «aparición» no salen ni una vez. Los peligros documentados allí abajo son físicos.
El propio sitio advierte de una confusión de nombres. Su página del osario dice que «Catacumbas de París», el nombre de la parte de la cantera convertida en osario en el siglo XVIII, «se usa hoy por extensión y erróneamente para designar las canteras bajo París e incluso más allá de la ciudad». El osario visitable es un recorrido iluminado, de 1,5 kilómetros y en un solo sentido, que gestiona Paris Musées. Las canteras son un laberinto que el mismo sitio mide en unas 800 hectáreas y que Dazed cifró en 2022 en más de 280 kilómetros de galerías.
Entrar en esa red por un acceso no oficial es ilegal desde 1955, según Dazed, y quienes lo hacen se llaman cataphiles. Los que entrevistó describían un laberinto sin cobertura, con planos que los propios catafilos dibujan y ponen al día cuando se excava un paso nuevo. La policía sella los accesos y vuelven a abrirse, y las bajadas duran hasta siete horas; la multa por entrar ilegalmente era entonces de 60 euros. Una de ellas, Claire, se había despertado una vez en un hospital tras herirse de gravedad bajo tierra: «Hay riesgos reales, que no hay que minimizar, porque es cuando no estás atento y crees que estás a salvo cuando acabas haciéndote daño».
La atención de fuera tiene su propio coste bajo tierra. Claire contó a Dazed que los catafilos «odian los artículos, los vídeos y las fotos que se cuelgan en Instagram con etiquetas», porque un vídeo viral que descubre una entrada secreta atrae a quien no debe, y dijo de los huesos: «Puedes encontrar cráneos dentro, pero la mayoría los han robado youtubers o periodistas que buscaban hacerse virales».
La inquietud que los visitantes describen en el recorrido oficial tiene condiciones físicas de las que nutrirse, y el museo las enumera en su información práctica: veinte metros bajo la calle, 14 °C constantes, 131 escalones de bajada y 112 de subida, pasillos estrechos, suelo irregular y resbaladizo y luz escasa. Su página del osario añade que los huesos se conservan en «un medio subterráneo muy húmedo». En las paredes descansan los restos de varios millones de parisinos, según el propio sitio; Dazed da la cifra de más de seis millones.
El museo describe el osario como «uno de los mayores del mundo y uno de los pocos que están bajo tierra», y como obra de ingeniería de canteras del siglo XVIII no necesita otro misterio.
¿Se puede visitar Catacumbas de París?
Las Catacumbas son un museo del Ayuntamiento de París gestionado por Paris Musées. Se entra por el número 1 de la avenue du Colonel Henri Rol-Tanguy, en la place Denfert-Rochereau del distrito 14, y se sale por otra puerta distinta, en el 21 bis de la avenue René-Coty, en ese mismo distrito.
El recinto cerró el 3 de noviembre de 2025 y volvió a abrir cinco meses después. Su propia página de actualidad, consultada el 9 de septiembre de 2026, lo fecha así: «Les Catacombes de Paris ont rouvert leurs portes au public le 8 avril 2026 après 5 mois de travaux qui comptent parmi les plus importants dans l'histoire du site». La obra renovó las instalaciones técnicas del recorrido subterráneo e introdujo una escenografía nueva con casco inmersivo.
Horarios y tarifas, de las páginas oficiales en esa misma fecha. De martes a domingo, de 9:45 a 20:30; última entrada a las 19:30; cierra los lunes y también el 1 de enero, el 1 de mayo, el 25 de diciembre. La entrada general cuesta 31 euros con el audio incluido; la reducida, 25 euros; de 8 a 17 años, 15 euros. Los menores de 8 entran gratis sin audio, que entonces se vende en taquilla por 5 euros. Las reservas se abren con siete días de antelación. El audio dura alrededor de una hora en cuatro idiomas: francés, inglés, español, alemán, con una versión audiodescrita en francés. Las visitas guiadas para particulares figuran como ACTUELLEMENT NON DISPONIBLE. Quienes tienen derecho a entrada gratuita recogen el billete el mismo día y disponen de «entrée garantie sans réservation» aunque el sitio aparezca completo, que es la única vía de acceso que no depende de una franja horaria.
La página de información práctica describe las condiciones físicas sin suavizarlas. Dentro no puede haber más de 200 personas a la vez. El recorrido mide 1,5 km en sentido único y dura alrededor de una hora, a veinte metros bajo la calle, a 14 grados constantes. Se accede solo por escalera: 131 peldaños de bajada y 112 de subida, sobre un suelo irregular, resbaladizo y con poca luz. No hay consigna. Se rechazan los bultos de más de 40 por 30 centímetros, y los que pasan se llevan delante o en la mano. Los menores de 14 años entran acompañados de un adulto. El recinto está cerrado a quien vaya en silla de ruedas o con andador, y está desaconsejado para movilidad reducida, para claustrofobia, para insuficiencia cardíaca, para insuficiencia respiratoria.
Dos de las normas miden lo que el museo considera que es el osario. Las personas ciegas y con baja visión entran acompañadas y los perros guía están admitidos, mientras que los bastones blancos están prohibidos «en raison des mesures de conservation préventive des hagues d'ossements»: los muros de huesos son un objeto de conservación al que un bastón golpearía. Y la prohibición de tocar está redactada para no admitir excepción ninguna: «L'interdiction de toucher aux œuvres, aux ossements et au décor s'applique à tous, y compris aux personnes en situation de handicap visuel».
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