Yeren es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Hubei, China, CN. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Yeren?
Ubicación
Hubei, China, CN
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
31.7, 110.5
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Yeren?
El yeren 野人, «hombre salvaje», es el homínido peludo, erguido y de pelo rojizo del que se informa en los bosques de Shennongjia, al noroeste de Hubei. Lo que lo separa del Bigfoot no es la criatura, sino la búsqueda: China lo buscó con dinero público. De madrugada, el 14 de mayo de 1976, seis cuadros del distrito forestal de Shennongjia se cruzaron en la carretera con un bípedo de pelo rojo cuando volvían en jeep de una reunión. Un mes después había paleoantropólogos de la Academia China de Ciencias en la montaña, y en 1977 la Academia desplegó a unas 110 personas —científicos, personal de museos y zoológicos, militares, cazadores locales— bajo la jefatura de un secretario del comité provincial del Partido en Hubei. Un año de trabajo de campo no dio ninguna prueba del yeren, y sí el mono dorado de nariz chata. Las pruebas físicas las desmontó luego, en buena parte, el antropólogo de la propia expedición, Zhou Guoxing: pelo humano teñido, serau, goral, jabalí, un hongo, la pata de un oso negro, las manos y los pies de un macaco. Hoy Shennongjia es Patrimonio Mundial de la Unesco, y su complejo turístico contrata gente para disfrazarse de yeren por 500 yuanes al día.
El yeren 野人 —literalmente «hombre salvaje»— se archiva casi siempre junto al Bigfoot y al yeti, y ese archivo tapa lo que hace singular el caso chino. Durante unos quince años su búsqueda fue ciencia de Estado: la pagó la Academia China de Ciencias, la encabezó un secretario del partido provincial, la formaron paleoantropólogos, zoólogos, conservadores de museo, personal de zoológico y militares, y se discutió por escrito con nombres y apellidos. Al Bigfoot nunca le ocurrió nada ni remotamente parecido.
Cuánto se remonta de verdad la tradición. Los seres peludos de apariencia humana aparecen en la escritura china desde los siglos IV y III a. C. El Yi Zhou Shu y el Erya describen al feifei 狒狒, de pelo largo, veloz y devorador de hombres; el Erya recoge además al xingxing 猩猩, al que un comentario del siglo II sobre el Huainanzi atribuye rostro humano y cuerpo de bestia. Hacia el 650 d. C., Li Yanshou dejó escrito en el Nan Shi que una partida de maoren 毛人, «hombres peludos», escaló una muralla. Es tentador —y es un error— leer todo eso como un mismo animal bajo nombres sucesivos: el uso moderno traduce feifei por «babuino» y xingxing por «orangután», y Oliver D. Smith, siguiendo el estudio de Robert van Gulik sobre los simios en la tradición china, señala que las imágenes más antiguas de ambos son más humanas que simiescas, con lo que la ecuación falla en los dos sentidos. Lo que sí se puede fechar es el registro local. Según Frank Dikötter, el Fangxianzhi, el anuario del distrito de Fang 房县 —noventa kilómetros al norte de Shennongjia y origen de los relatos más antiguos—, menciona a la criatura por primera vez en 1555. El Bencao Gangmu de Li Shizhen (1578) describe a un ser «de más de un zhang de alto, que ríe al encontrarse con un hombre, llamado el gran hombre de la montaña»; el propio periódico de la Academia China de Ciencias Sociales le atribuye el primer uso de la palabra yeren en este sentido. Las fuentes Qing hablan sobre todo de maoren, y son abiertamente literarias: el Fangxianzhi, el anuario de la prefectura de Yunyang y el Zibuyu de Yuan Mei coinciden en que los hombres peludos de los montes de Fang viven en cuevas como casas, bajan a comerse las gallinas y los perros y no pueden ser heridos por las armas de fuego —el plomo cae al suelo—, pero huyen si uno da palmas y grita «¡A construir la Gran Muralla! ¡A construir la Gran Muralla!», porque se los tiene por descendientes de los peones que huyeron de las cuadrillas de Qin Shi Huang. Chen Renlin, presidente de la asociación de estudios de la cultura Shennong del distrito, dice sin rodeos lo que eso es: un añadido del relato, no un testimonio. La tradición es genuinamente secular. El simio desconocido llamado yeren no lo es.
1974: una carta sube por el escalafón. El expediente moderno no se abre con un monstruo, sino con papeleo. Un subjefe de brigada de producción de Shennongjia dijo haberse topado con un hombre salvaje erguido y se lo contó al jefe del equipo de trabajo enviado por la provincia; ese jefe escribió al departamento de propaganda de Hubei; propaganda trasladó la carta a los estudios cinematográficos provinciales; los estudios decidieron que allí no había película y avisaron al director del museo provincial para que fuera a recogerla; y en el museo la carta acabó en la mesa de Wang Shancai 王善才, que investigaba paleoantropología. Wang fue al lugar y envió un informe a la Academia China de Ciencias. Lo contó él mismo al Xinjing Bao (The Beijing News) en 2010, y vale más que una docena de avistamientos: enseña el camino exacto por el que un rumor de aldea se convirtió en un asunto científico nacional.
14 de mayo de 1976. De madrugada, seis cuadros y empleados del distrito forestal de Shennongjia, que regresaban al distrito en un jeep, se encontraron en la carretera con un animal de pelo rojizo que caminaba erguido; según el relato recogido por Yuan Zhenxin y Huang Wanpo, estuvieron a punto de atropellarlo al volver de una reunión. Dos de ellos, Shu Jiaguo 舒家国 y She Chuanqin 佘传勤, cazadores los dos de jóvenes, repitieron la misma descripción treinta y siete años después al periódico de la Academia China de Ciencias Sociales: corpulento, ancho de grupa, de pelo rojo, bípedo y distinto de todo lo que habían visto en el bosque. Eran funcionarios del distrito, no de la provincia: el matiz importa, porque es justo lo que hizo que el parte subiera deprisa por el aparato local del partido.
Un mes y un día después, el 15 de junio de 1976, Huang Wanpo 黄万波 y Zhang Zhenbiao 张振标, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología, llegaban a Shennongjia al frente de un grupo de expertos. En septiembre, un equipo de veintisiete personas pasó sesenta días en la montaña y concluyó que resolver la cuestión exigiría muchos más medios y mucho más tiempo. Wang Shancai, que participó, añade el dato que cierra el círculo político: aquella primera campaña quedó interrumpida por la caída de la Banda de los Cuatro, en octubre de 1976.
1977: ciento diez personas. Al año siguiente la Academia de Ciencias puso en el campo una expedición conjunta de unas 110 —científicos de universidades, institutos de investigación, museos de historia natural y zoológicos, más técnicos de Shennongjia, cuadros locales y cazadores experimentados— que trabajó durante un año en Shennongjia y en los bosques primarios de los montes Daba y Wu. Según Wang Shancai, el jefe del equipo fue Han Ningfu 韩宁夫, entonces secretario del comité provincial del Partido en Hubei y, desde 1980, gobernador de la provincia. El antropólogo Zhou Guoxing 周国兴, después vinculado al Museo de Historia Natural de Pekín, dirigió la parte científica y dedicaría los cincuenta años siguientes al problema. Una tercera campaña se desarrolló entre mayo de 1980 y finales de 1981. Después el Estado dejó de pagar y la búsqueda pasó a las asociaciones, a los aficionados y, con el tiempo, a la oficina de turismo.
Por qué pagaba el Estado es la parte que ningún sitio de críptidos cuenta. La definición del propio Wang Shancai, en 2010, no deja lugar a dudas: el yeren sería «un primate grande capaz de caminar erguido», superior a los cuatro grandes simios e «inferior al hombre o próximo a él». Wang Fangchen 王方辰, secretario del comité de animales raros y extraños de la Asociación China de Exploración Científica, lo formuló con más cuidado en 2013: la cuestión del yeren «no es tan sencilla; quizá toque el problema del origen del hombre». Un hombre salvaje vivo en Hubei habría sido una afirmación sobre la evolución humana hecha en suelo chino, justo en los años en que la paleoantropología china se reconstruía tras la Revolución Cultural. Por eso había soldados en la montaña.
Cronología: los hechos documentados de Yeren
1555El anuario del distrito de Fang, noventa kilómetros al norte de Shennongjia, recoge por primera vez al yeren: la mención local escrita más antigua que puede fecharse, según el historiador Frank Dikötter.
1578El Bencao Gangmu de Li Shizhen describe a un ser «de más de un zhang de alto, que ríe al encontrarse con un hombre»; el periódico de la Academia China de Ciencias Sociales le atribuye el primer uso de la palabra yeren en este sentido.
1974En las tumbas Han de Qilihe, distrito de Fang, se exhuma una lámpara de bronce con dos figuras de pelo largo; Zhou Guoxing la citará después como una imagen de «hombre peludo» de dos mil años.
1 de mayo de 1974Yin Hongfa, de la comuna de Qiaoshang (distrito de Fang), afirma haber ahuyentado con una hoz a un hombre salvaje de pelo blanco y haberle arrancado un mechón. El pelo se identificará como de serau; Yin acabará reconociendo ante el zoólogo Feng Zuojian que se inventó el encuentro para que los niños volvieran pronto a casa.
1974El parte de un subjefe de brigada de producción sobre un hombre salvaje erguido viaja del equipo de trabajo provincial al departamento de propaganda de Hubei, de ahí a los estudios de cine provinciales y por fin al museo provincial, donde llega al paleoantropólogo Wang Shancai, que visita el lugar y escribe a la Academia China de Ciencias.
14 de mayo de 1976De madrugada, seis cuadros y empleados del distrito forestal de Shennongjia que regresan en jeep se encuentran en la carretera con un animal corpulento y de pelo rojizo que camina erguido. Dos de ellos, Shu Jiaguo y She Chuanqin, repiten la misma descripción al periódico de la Academia China de Ciencias Sociales en 2013.
15 de junio de 1976Huang Wanpo y Zhang Zhenbiao, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología, llegan a Shennongjia al frente de un grupo de expertos. En septiembre, un equipo de veintisiete personas recorre la montaña durante sesenta días; Wang Shancai cuenta que la campaña quedó interrumpida por la caída de la Banda de los Cuatro.
1977La Academia China de Ciencias despliega una expedición conjunta de unas 110 personas —científicos, personal de museos y zoológicos, técnicos locales, cuadros y cazadores, con participación militar— durante un año por Shennongjia y los montes Daba y Wu. Wang Shancai señala como jefe del equipo a Han Ningfu, secretario del comité provincial del Partido en Hubei. No dio ninguna prueba objetiva del yeren, y sí el hallazgo del mono dorado de nariz chata.
Octubre de 1980Reaparecen las manos y los pies conservados del animal matado en el monte Jiulong en 1957 y la prensa mundial los da por prueba del hombre salvaje. Zhou Guoxing los mide y radiografía e identifica un macaco terrestre grande; publica el análisis en Cryptozoology en 1984.
Mayo de 1980 – finales de 1981Una tercera campaña organizada por el Estado recorre la región sin avances. Después de ella, el Estado chino deja de financiar expediciones al yeren y la búsqueda pasa a asociaciones y aficionados.
2007Cuarenta y seis especialistas, Wang Shancai entre ellos, piden por escrito reabrir una búsqueda a gran escala. La Administración Estatal Forestal y la consejería forestal de Hubei lo deniegan.
2012Zhou Guoxing publica su balance de cincuenta años en The Relict Hominoid Inquiry: cada pelo, mano, pie, pata y cráneo que reunió pertenece a un animal conocido o a un ser humano, y cifra en un cinco por ciento la probabilidad de que exista un homínido relicto chino.
17 de julio de 2016Hubei Shennongjia se inscribe en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco con los criterios (ix) y (x): 73.318 ha, 41.536 ha de zona de amortiguación y 1.550 monos dorados de nariz chata que no viven en ningún otro sitio.
Junio de 2025El complejo turístico de Shennongjia busca dieciséis actores de «yeren» a 500 yuanes al día: prohibido hablar delante de los visitantes y obligación de aceptar la comida que les dé la gente. Unas diez mil personas se apuntan a los grupos de selección.
¿Hay una explicación racional para Yeren?
El mejor escéptico del yeren es el científico que la Academia de Ciencias mandó a buscarlo. Zhou Guoxing 周国兴 dedicó medio siglo al caso y en 2012 publicó el inventario de en qué acabó cada prueba física. Es un desmontaje hecho casi por entero por su propio autor.
El pelo que Yin Hongfa, de la comuna de Qiaoshang, en el distrito de Fang, dijo haber arrancado a un hombre salvaje al que ahuyentó con una hoz el 1 de mayo de 1974 fue identificado por el Instituto de Zoología de la Academia China de Ciencias como pelo de nuca de serau chino (Capricornis milneedwardsii); cuando el zoólogo Feng Zuojian 冯祚建 volvió a visitarlo años después, Yin reconoció que se había inventado la pelea entera para asustar a los niños y que volvieran a casa antes de anochecer. El célebre pelo rojo brillante de Shennongjia —del color de la bandera, repetían todos— se envió dos veces a laboratorios de Estados Unidos y volvió las dos como pelo humano teñido; con lupa, el tallo conserva melanina allí donde el tinte no prendió. Siete cabellos largos recogidos en 2003 y entregados al cámara Jiang Yong se remitieron a la Escuela de Recursos de Fauna Silvestre de la Universidad Forestal del Nordeste, en Harbin, que identificó un goral (Naemorhedus). El pelo del monte Leigong, en Guizhou, resultó ser crin de jabalí. Un manojo de «pelo» negro y sedoso de 1,4 metros aparecido en la aldea de Xiaodangyang era un hongo, el llamado «pelo de árbol» (Pterula umbrinella). Y un «pie de hombre salvaje» conservado durante generaciones, traído de Henan en 1982, era la pata trasera derecha de un oso negro asiático (Ursus thibetanus); Zhou emitió el dictamen por escrito con el membrete del Museo de Historia Natural de Pekín.
El caso de más consecuencias fue el de las manos y los pies del monte Jiulong, en Zhejiang. La tarde del 23 de mayo de 1957 un animal de aspecto humano y pelo negro se abalanzó sobre una pastora de doce años, Wang Congmei 王聪美, cerca de la aldea de Zhuantang; su madre, Xu Fudi 徐福娣, y otros vecinos lo mataron en el barro de un arrozal, la aldea se lo comió y un profesor de biología, Zhou Shousong, conservó las extremidades. Reaparecieron en octubre de 1980 y fueron durante unos días noticia mundial como la primera prueba material del hombre salvaje chino. Zhou Guoxing las midió, radiografió los huesos y examinó huellas dactilares, palmares y pelo, y publicó el resultado en Cryptozoology en 1984: un macaco terrestre grande, de alrededor de 1,2 m y 25-30 kg. El «hombre peludo» comprado a buen precio en Hunan en 1985 era también un macaco corriente. Y los cráneos de los «niños mono», ofrecidos como híbridos de humano y yeren, pertenecían a enfermos de ataxia espinocerebelosa, cuyo cráneo pequeño, frente baja y arcos superciliares marcados recuerdan superficialmente a los de los homínidos arcaicos. En cuanto a las huellas, la explicación de Zhou es mecánica: el oso pisa con la pata trasera sobre la huella de la delantera, y el rastro fundido, erosionado y luego vaciado en escayola supera sin dificultad los cuarenta centímetros; en un experimento de 2008 en el zoo de Liuzhou, las huellas superpuestas de un oso pardo salieron mucho mayores que el zapato del 44 del propio Zhou. Peor aún: comprobó que los vaciados hechos durante la expedición de 1977 diferían notablemente de las huellas examinadas sobre el terreno, «alterados artificialmente durante el proceso de fabricación». En 2012 Zhou cifró en un cinco por ciento la probabilidad de que exista un homínido relicto en China.
El otro bando merece nombres y no un encogimiento de hombros. Liu Minzhuang 刘民壮 y Cao Hanmin 曹汉民, ambos de la Universidad Normal del Este de China, sostuvieron que el pelo era la mejor prueba indirecta y establecieron cómo distinguir el pelo humano moderno del de otros primates por su estructura submicroscópica; Yuan Zhenxin 袁振新 y Huang Wanpo describieron los pelos recogidos en 1976 en el lugar donde Gong Yulan 龚玉兰 vio al yeren, en el distrito de Fang, como muy distintos de los del oso pardo y el oso negro y más próximos a los de los primates. Pero los dos científicos en activo a los que el periódico de la Academia de Ciencias Sociales preguntó por ello en 2013 fueron francos sobre los límites: Feng Zuojian recordó que en los años ochenta las identificaciones eran morfológicas porque no había más tecnología, y Liu Jinyi 刘金毅, conservador de la colección de especímenes del IVPP, explicó que la identificación por ADN funciona por exclusión y que no existe ninguna secuencia de yeren en ninguna base de datos con la que comparar. A fecha de esta revisión (agosto de 2026) no se ha publicado ningún análisis genético que atribuya material de Shennongjia a un primate desconocido.
La zoología no tiene nada de exótica. La declaración de Patrimonio Mundial del lugar enumera el oso negro asiático, el goral chino y el serau chino —exactamente los animales que Zhou encontraba al final de cada muestra de pelo— y consigna 1.550 monos dorados de nariz chata (Rhinopithecus roxellana) dentro del bien, una población que es la más amenazada de las tres subespecies chinas y que no vive en ningún otro sitio. La observación de Chen Renlin es la que conviene guardar: el pelaje del mono dorado se ve dorado de cerca y rojo a distancia, y agrupando con manga ancha las declaraciones de los testigos, el rojo cubre más del ochenta por ciento. El antropólogo estadounidense Frank E. Poirier, que fue a Hubei a investigar, comprobó que los osos, los macacos de cola corta y los monos dorados recibían todos localmente el nombre de «yeren»; y unos aldeanos que no habían visto nunca a un europeo lo denunciaron a él como yeren.
Y la expedición encontró algo. Wang Shancai, que participó en las tres campañas y sigue creyendo en el animal, lo dijo dos veces para que constara, en 2010 y en 2013: en un año de trabajo de campo la expedición de 1977 no obtuvo ninguna prueba objetiva del yeren, salvo el hallazgo del mono dorado.
El escepticismo también es institucional y tiene fecha. El ornitólogo Tang Zhaozi 唐兆子 sostuvo durante la expedición de 1977 que ningún simio podía haber liberado las manos en un terreno tan escarpado. Hu Hongxing 胡鸿兴, zoólogo de la Universidad de Wuhan, subraya que treinta años no dieron ni un cadáver ni un hueso. El divulgador Fang Zhouzi 方舟子 se opone directamente a que se gaste dinero público en ello. En 2007, cuando cuarenta y seis especialistas pidieron por escrito reabrir la búsqueda, la Administración Estatal Forestal y la consejería forestal de Hubei se lo denegaron. Y en 2014 el propio instituto de investigación de la reserva de Shennongjia examinó la «huella fósil de yeren» de un coleccionista y dictaminó que era un guijarro silíceo corriente pulido por el agua.
Queda la economía, y no es sutil. En junio de 2025 el complejo turístico de Shennongjia buscaba dieciséis actores de «yeren» a 500 yuanes al día para deambular disfrazados por los seis parajes principales: prohibido terminantemente hablar delante de los visitantes, comunicación reducida a gruñidos, obligación de aceptar la comida que les dé la gente y preferencia por quien coma alimentos crudos. Unas diez mil personas se apuntaron a los grupos de selección. El año anterior, la misma empresa había contratado a tres «observadores de la naturaleza» por 6.000 yuanes al mes, con el requisito de «estar en forma y correr rápido si te encuentras un yeren». Mientras tanto, la oficina de patrimonio inmaterial del propio distrito ha inscrito la leyenda del yeren en el registro municipal como literatura popular: al final, un veredicto oficial y bastante elegante.
¿Se puede visitar Yeren?
Shennongjia es un destino real y que merece la pena; el yeren no es la razón para ir. El distrito forestal de Shennongjia está en el noroeste de Hubei, en torno a 31,7° N y 110,5° E, en la transición entre las llanuras del este y la montaña del centro de China.
Hubei Shennongjia se inscribió en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco el 17 de julio de 2016, con los criterios naturales (ix) y (x). El bien abarca 73.318 ha en dos componentes —Shennongding/Badong (62.851 ha) al oeste y Laojunshan (10.467 ha) al este— con una zona de amortiguación de 41.536 ha, y coincide con la mayor parte de la reserva natural nacional de Shennongjia. La Unesco consigna 3.767 especies de plantas vasculares, más de 600 vertebrados (92 mamíferos y 399 aves entre ellos) y 1.550 monos dorados de nariz chata. La reserva ya se había incorporado a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera de la Unesco en 1990, como una unidad de 70.467 ha que va de los 420 m de los valles más bajos a los 3.106 m de la cumbre más alta; la propia ficha de la biosfera de la Unesco afirma sin rodeos que el turismo ecológico es el principal sector económico del lugar. El espacio protegido se reorganizó como parque nacional de Hubei Shennongjia en 2016.
En la práctica. El aeropuerto de Shennongjia abrió en 2014 y la propia Unesco señala la presión de visitantes que trajo consigo; la carretera nacional G209 atraviesa el bien y lo parte en dos, que es su principal problema de gestión. La visita se concentra en seis parajes principales, con entrada de pago y temporada. La zona núcleo no es terreno libre: la pradera de altura de Maoluya, donde en 2004 se vaciaron unas huellas discutidas, queda muy dentro de la reserva, lejos de cualquier carretera, y normalmente solo llegan allí las patrullas de guardas. No planifiques una búsqueda por tu cuenta: salirse de los senderos señalizados dentro de un parque nacional y zona núcleo de Patrimonio Mundial no está permitido, el terreno es empinado y boscoso, y allí vive el oso negro asiático.
Da por hecho que todo el contenido «yeren» es un producto. El distrito comercializa a la criatura sin disimulo, la «cueva del Yeren» con su inscripción en la roca está en el distrito de Fang y no en el parque, y desde 2025 el complejo turístico emplea a actores disfrazados cuyo contrato les prohíbe hablar. Los precios, los horarios y los autobuses lanzadera cambian cada temporada y no se reproducen aquí porque no ha sido posible verificarlos para esta revisión: consúltalos en los canales oficiales del parque nacional antes de viajar.
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