👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9474 ACTIVO

Kuldhara

Kuldhara es un lugar reputado como embrujado en Jaisalmer, Rajasthan, IN. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Kuldhara?

Ubicación
Jaisalmer, Rajasthan, IN
Tipo
Ruina / sitio antiguo
Coordenadas
26.87, 70.785
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Kuldhara está embrujado?

En el desértico distrito de Jaisalmer, en Rajastán, Kuldhara es uno de los pueblos abandonados más famosos de la India, fundado hacia el siglo XIII por brahmanes paliwal que prosperaron allí gracias al comercio, la agricultura y sus propias obras hidráulicas, los *khadin*. El relato popular dice que sus habitantes se marcharon en una sola noche de 1825, maldiciendo la tierra, huyendo del ministro Salim Singh, que deseaba a la hija del jefe del pueblo. Las fuentes contemporáneas cuentan otra cosa. James Tod, agente político británico, describía hacia 1822 a la comunidad paliwal —cinco mil familias de todo el estado— «casi toda en exilio voluntario», con los banqueros sin volver porque el ministro retenía a sus familias; el gaceteer de Jaisalmer de 1909 confirma que Salim Singh expulsó a los paliwal y dejó sus aldeas desiertas. Es decir: el éxodo ya estaba consumado años antes de la noche famosa, y el propio Salim Singh murió envenenado en 1824. La fecha del 29 de julio de 1825 procede de una historia de la comunidad publicada en 1998, no de un registro de la época. Hoy el sitio lo protege el Departamento de Arqueología del estado y se visita.
Kuldhara, Jaisalmer, Rajasthan, India
Imagen: Dinesh Valke from Thane, India · CC BY-SA 2.0

¿Cuál es la historia de Kuldhara?

Kuldhara es un pueblo sin techos, de piedra caliza amarilla, en el desierto del Thar, diecisiete kilómetros al oeste de Jaisalmer por la carretera de las dunas de Sam. Todo el que vende una entrada cuenta la misma historia, y la página oficial de Rajasthan Tourism la cuenta exactamente así: una noche de 1825 los brahmanes paliwal de Kuldhara y de otras ochenta y tres aldeas se marcharon a la vez, maldiciendo el suelo para que nadie pudiera volver a habitarlo, porque el ministro del estado, Salim Singh, deseaba a la hija del jefe del pueblo. Lo llamativo es que el ministro existió, la ruina existe, la ruina la causó el ministro… y casi todos los demás elementos del relato faltan en la documentación del siglo XIX. Empecemos por quiénes se fueron. Los brahmanes paliwal toman su nombre de Pali, en Marwar, que poseían antes de que los rathor se hicieran con Marwar a finales del siglo XII. James Tod, agente político de la Compañía de las Indias Orientales en los estados rajput occidentales entre 1818 y 1822, explica por qué llegaron al desierto, y ya entonces es una historia de impuestos. Durante una invasión musulmana de Marwar se impuso a los habitantes una contribución de guerra general —el dánd—; los paliwal, por ser brahmanes, alegaron casta y se negaron. El rajá encarceló a sus principales. La comunidad respondió con un chándí, un acto colectivo de protesta suicida ritual; el rajá respondió con un edicto de destierro contra todos los paliwal de sus dominios. La mayoría cruzó a Jaisalmer, donde Rajasthan Tourism fecha la fundación de Kuldhara en 1291. Lo que hicieron allí es justo la parte que se saltan las visitas de fantasmas. Convirtieron en tierra de labor un estado sin un solo curso de agua permanente construyendo kharins (hoy suele escribirse khadin): terraplenes de tierra atravesados en la pendiente de las mesetas pedregosas, de modo que la escorrentía del monzón se embalsa detrás, empapa el suelo y luego se siembra de trigo o garbanzo en el propio lecho del estanque. El mayor K. D. Erskine, que compiló el gaceteer de Jaisalmer para el Gobierno de la India en 1909, deja constancia de que la mayoría de los kharins del estado eran obra paliwal, de que tras la expulsión de los paliwal quedaron «enteramente descuidados y se arruinaron» hasta 1892, y de que para entonces el Darbar llevaba gastadas unas 82.000 rupias en devolver algunos al servicio. El retrato que hace Tod de su peso no admite matices: después de los señoriales rajputs, a los que igualan en número y superan con mucho en riqueza, están los paliwal. Eran, escribe, los aparceros del desierto: adelantaban dinero a los cultivadores contra la cosecha y compraban la lana y la mantequilla clarificada para exportarlas; los mercaderes de Jaisalmer comerciaban fuera sobre todo con capital paliwal. Ahora, el villano. Salim Singh era hijo de Sarup Singh, mahajan de casta y jainista de religión, que había sido ministro del rawal Mulraj II y al que el heredero, Rai Singh, mató a espada en presencia del propio soberano. Mulraj esperó a que el hijo del favorito asesinado tuviera edad y le dio el puesto de su padre. El resumen de Erskine es un catálogo: Zorawar Singh de Jhinjiniali, que le había salvado la vida cuando los nobles exiliados lo capturaron hacia 1793, fue envenenado en agradecimiento; Rai Singh y su mujer murieron quemados vivos en su castillo; a sus hijos los encerró en Ramgarh y allí los envenenó. La ciudad de Jaisalmer, dice el gaceteer, quedó despoblada por su crueldad. El estado firmó su tratado con la Compañía el 12 de diciembre de 1818; el 17 de diciembre de 1821 el agente británico informó a su gobierno de que consideraba la alianza «deshonrosa para nuestra reputación, por dar pie a la idea de que tales actos pueden tolerarse bajo su protección». En 1824 lo hirió un rajput; cuando pareció que la herida podía cerrar, su propia mujer le dio veneno. Y aquí está el éxodo documentado. Hacia 1822, Tod dice de los paliwal que esta rica comunidad, que asciende a cinco mil familias, está casi toda en exilio voluntario, que los banqueros no se atrevían a volver con lo ganado porque el ministro retenía a sus familias como rehenes, que los comerciantes pedían sin descanso salvoconductos al agente británico para sacar a los suyos, y que la agricultura era casi desconocida y el comercio había cesado por falta de seguridad. Erskine, ochenta y siete años después, cierra el relato: Salim Singh acabó expulsando a los brahmanes paliwal, cuyas aldeas sólidas y bien construidas siguen en pie, desiertas, señalando una era de prosperidad a la que difícilmente volverá el Estado. Y añade un detalle que parece la firma del crimen: la creencia de que regar era impío y de que había que dejar que la Providencia proveyera era, según él, una superstición probablemente iniciada por el célebre ministro Salim Singh para arruinar a los brahmanes paliwal. Lo que no está ni en Tod ni en Erskine es una muchacha, ni una sola noche, ni una maldición, ni el nombre de Kuldhara. La casa del ministro, en cambio, sigue ahí: seis plantas de caliza labrada dentro de Jaisalmer, que el gaceteer de 1909 llama uno de los edificios más hermosos de la ciudad, la del diwan que devastó el país hace unos cien años con sus extorsiones y su crueldad.

Cronología: los hechos documentados de Kuldhara

  1. 1291 Rajasthan Tourism fecha en este año la fundación de Kuldhara por brahmanes paliwal. El gaceteer de Jaisalmer de 1909 es menos preciso: solo dice que llegaron de Pali, en Jodhpur, en el siglo XIII.
  2. Siglo XIII James Tod deja constancia de por qué los paliwal dejaron Pali por el desierto: durante una invasión musulmana de Marwar se impuso una contribución de guerra general (dánd); los paliwal alegaron casta y se negaron, sus principales fueron encarcelados, respondieron con una protesta suicida colectiva y el rajá dictó un edicto de destierro contra todos los paliwal de sus dominios. La mayoría cruzó a Jaisalmer.
  3. h. 1793 Salim Singh, hijo del ministro asesinado Sarup Singh, es capturado por los nobles exiliados de Jaisalmer al volver de Jodhpur y liberado sin daño. Paga a Zorawar Singh de Jhinjiniali, que lo salvó, haciéndolo envenenar. El gaceteer del Gobierno de la India le atribuye haber quemado vivos a Rai Singh y su mujer y envenenado a sus hijos en Ramgarh.
  4. 12 de diciembre de 1818 Jaisalmer firma su tratado con la Compañía de las Indias Orientales. Erskine lo llama uno de los últimos estados en acogerse a la protección británica —Tod dice sin más que el último—, porque su aislamiento le había ahorrado las incursiones maratas. No se le exige tributo.
  5. 17 de diciembre de 1821 El agente británico informa a su gobierno de que considera la alianza con Jaisalmer deshonrosa para la reputación británica, por dar pie a la idea de que los actos de Salim Singh pueden tolerarse bajo su protección. El ministro responde reanudando sus confiscaciones con severidad redoblada.
  6. h. 1822 Tod, describiendo Jaisalmer tal como estaba entonces, da a la comunidad paliwal —cinco mil familias— casi toda en exilio voluntario, con los banqueros sin atreverse a volver porque el ministro retiene a sus parientes como rehenes, comerciantes haciendo cola para conseguir salvoconductos con los que sacar a sus familias, la agricultura casi desconocida y el comercio detenido. Es tres años antes de la noche que la leyenda asigna al éxodo.
  7. 1824 Un rajput hiere a Salim Singh. Cuando parece que la herida puede cerrar, su mujer le da veneno y muere. El maharawal Gaj Singh, de veintitrés años, asume en persona la administración.
  8. 29 de julio de 1825 Fecha que se da para la «gran migración» desde Kuldhara y otras 83 aldeas: la luna llena de Shrawan de 1882 VS. No es un registro coetáneo: Bahadur, Pandya y Singh la toman de Paliwal Itihas, historia de la comunidad publicada en Jodhpur en 1998.
  9. 1892 El Darbar de Jaisalmer empieza a reparar los terraplenes khadin, enteramente descuidados desde la expulsión de los paliwal. Para 1909 se han gastado unas 82.000 rupias y existen más de 500, de los cuales cerca de 400 son cultivables en un año de lluvia suficiente.
  10. 1909 El gaceteer de Jaisalmer del mayor K. D. Erskine, compilado para el Gobierno de la India, afirma que Salim Singh acabó expulsando a los brahmanes paliwal, «cuyas aldeas sólidas y bien construidas siguen en pie, desiertas, señalando una era de prosperidad a la que difícilmente volverá el Estado». No nombra ninguna aldea, ninguna muchacha ni ninguna maldición.
  11. 1978 Arjun Singh Bhati, maestro de Jaisalmer, fecha en este año el redescubrimiento de Kuldhara, cuando el turismo despegó en Jaisalmer y las ruinas resultaron estar en la carretera de las dunas de Sam. Después llegarían los rodajes de Bollywood.
  12. 1994 Se funda la Jaisalmer Vikas Samiti, sociedad de quince miembros para la conservación de monumentos en el entorno de Jaisalmer. Restaura cinco casas modelo en Kuldhara para mostrar cómo vivía la comunidad paliwal.
  13. 20 de julio de 2016 Gulf News publica el reportaje de Chiranti Sengupta sobre Kuldhara. Gaurav Tiwari, de la Indian Paranormal Society, describe campañas nocturnas con voces incorpóreas, anomalías electromagnéticas y huellas de manos infantiles sobre los coches aparcados; en el mismo texto, dos responsables de la sociedad local de patrimonio que estuvieron esas noches dicen no haber experimentado absolutamente nada.
  14. 25 de enero de 2017 A. B. Roy, Harsh Bhu, Pankaj Sharma y Kishan Vaishnav sostienen en Current Science que las aldeas paliwal desiertas fueron destruidas por un terremoto y no evacuadas, citando techos, viguetas y pilares caídos en todas las casas y la agrupación de las ruinas sobre fallas activas.
  15. 10 de marzo de 2018 Tej Bahadur, Aalok Pandya y Raghuveer Singh replican en Current Science: los sismos registrados en Jaisalmer son de 1819 y 1905, un terremoto no pudo golpear selectivamente solo a aldeas paliwal en un radio de 75 km, los muros siguen en contacto a lo largo de calles enteras y una fotografía de 1982 del Museo del Fuerte de Jaisalmer muestra una casa de Kuldhara mucho mejor conservada que hoy. Roy y sus colegas responden en el mismo número que el éxodo es «una historia fabricada».

¿Hay una explicación racional para Kuldhara?

Kuldhara es uno de esos casos raros en los que el desmentido no es cosa nuestra: dos equipos de académicos indios se pelearon por él en las páginas de Current Science, y ninguno de los dos cree en la maldición. Las fechas no cuadran. El dato que más se repite sobre Kuldhara es su fecha: la noche del Raksha Bandhan de 1825. Esa precisión viene de una fuente moderna. Cuando Tej Bahadur, Aalok Pandya y Raghuveer Singh la fijaron en Current Science en 2018 —«el día de luna llena del mes de Shrawan de 1882 VS, que corresponde al viernes 29 de julio de 1825»—, la autoridad que citan es Paliwal Itihas, una historia de la comunidad publicada por el Paliwal Sanskritik Dharohar Trust de Jodhpur en 1998, 173 años después. Compárese con los testigos decimonónicos. Tod, describiendo Jaisalmer tal como estaba hacia 1822, ya da a los paliwal casi todos en exilio voluntario. Y Salim Singh, el hombre cuyo ultimátum habría vaciado el pueblo, murió envenenado por su mujer en 1824: el año anterior a la noche que se le atribuye. «De la noche a la mañana» está haciendo mucho trabajo. Los itinerarios que el propio Tod compiló en esos mismos años enumeran aldeas paliwal en los caminos de Jaisalmer que seguían perfectamente habitadas: Lathi con trescientas casas, Basunki-talao con cien, Chandan con cincuenta, Dholsirr con sesenta. Una comunidad de cinco mil familias no se marcha en una noche: se desangra a lo largo de una generación de confiscaciones, rehenes y salvoconductos, que es exactamente lo que describe Tod y lo que Erskine resume en 1909 diciendo que el ministro los expulsó. La noche única es la forma que adopta una catástrofe lenta cuando se convierte en cuento. Nadie en el siglo XIX menciona a la muchacha. Ni Tod, que detestaba a Salim Singh y detalló sus asesinatos uno a uno, ni el gaceteer del propio Gobierno de la India, que lo llamó por escrito «la encarnación misma del mal», dicen una palabra sobre la hija de un jefe de aldea, un ultimátum de dos días o una maldición. Los dos dicen lo mismo, y es más gris y más feo: les quitó el dinero hasta que no hubo motivo para quedarse. Y luego está el terremoto. En enero de 2017, A. B. Roy, Harsh Bhu, Pankaj Sharma y Kishan Vaishnav publicaron en Current Science una comunicación sosteniendo que las aldeas paliwal no fueron evacuadas, sino derribadas. Sus pruebas: techos hundidos, viguetas, dinteles y pilares caídos dentro de todas las casas, daños que comparan con Latur, Bhuj y Mohenjo-Daro; el hecho de que las aldeas arruinadas se agrupan sobre fallas activas como la de Kanoi y la de Manpiya-Ramgarh; y aterrazamientos en Kuldhara y Khabha que sugieren levantamiento reciente. Su conclusión —«no puede haber otra causa para la evacuación masiva de las aldeas paliwal que la destrucción por un terremoto»— es donde el artículo se pasa de frenada: es un argumento por falta de imaginación, no por un sismo fechado. Y la réplica es mejor que el artículo. Bahadur, Pandya y Singh contestaron en marzo de 2018 con cinco objeciones difíciles de sortear. El registro sismológico sitúa sacudidas en Jaisalmer el 16 de junio de 1819 y el 4 de abril de 1905: una muy anterior a la migración, otra muy posterior. Un terremoto de magnitud 5-6 no pudo dañar aldeas repartidas en un radio de 75 km. No pudo golpear solo a las aldeas paliwal dejando en pie las no paliwal, que estaban intercaladas con ellas. Los muros de Kuldhara siguen en contacto unos con otros a lo largo de calles enteras, cosa que un derrumbe sísmico no hace. Y el remate: una fotografía de archivo del Museo del Fuerte de Jaisalmer muestra una casa de Kuldhara en 1982 en un estado mucho mejor que el actual, así que la mayor parte de la ruina es reciente, ayudada por los vecinos que se llevaron las puertas y ventanas de madera del pueblo vacío. Roy y los suyos respondieron en el mismo número, reafirmándose y calificando el éxodo de «historia fabricada». El intercambio no se ha zanjado. Lo que sí deja establecido es que las casas sin techo son prueba de algo corriente —daño sísmico o siglo y medio de expolio e intemperie— y no de una maldición. El detalle del Raksha Bandhan se cae al mirarlo. Roy y sus coautores ofrecen como corroboración que la comunidad paliwal no celebra el Raksha Bandhan porque cae el día de la desgracia. Pero el volumen de Erskine sobre Marwar, publicado en 1909, ya había registrado la misma costumbre con una causa completamente distinta: los paliwal no observan la fiesta del Rakhi en la luna llena del mes de Sawan (julio-agosto) porque se dice que sus antepasados fueron muertos en gran número por Muhammad Ghori ese día. La misma abstención, con una matanza medieval en lugar de una huida decimonónica. O el tabú es mucho más antiguo que Kuldhara, o el relato se ajustó después a una fecha que la comunidad ya guardaba de luto. El embrujo es más joven que el turismo. Arjun Singh Bhati, maestro de Jaisalmer, data el renacimiento del sitio en 1978, cuando el turismo despegó en Jaisalmer y Kuldhara resultó estar de camino a las dunas de Sam. La capa paranormal es aún más reciente. En 2016, Gaurav Tiwari, fundador de la Indian Paranormal Society, contó a Gulf News que las campañas nocturnas de sus equipos en Kuldhara habían dado «susurros, gritos y ruidos incorpóreos», anomalías electromagnéticas que respondían, variaciones de temperatura y, en una ocasión, huellas de manos infantiles apareciendo sobre los coches aparcados. En ese mismo artículo, Chandra Prakash Vyas —secretario de la Jaisalmer Vikas Samiti, la sociedad local que ha restaurado casas en el pueblo— decía de esas mismas noches: «No puedo discutirle a la ciencia. Pasé muchas noches en el pueblo con Gaurav Tiwari y no experimenté nada». Su compañero Kamal Singh Bhati fue igual de seco: «He pasado muchísimas noches allí y no he visto nada». El propio Tiwari decía que sus expediciones buscaban desmontar el mito. Y, por último, la famosa norma. Todos los relatos repiten que nadie puede pasar la noche en Kuldhara. Es cierto, y es un reglamento, no un fenómeno: no se permite estar en las ruinas tras la puesta de sol. Es el mismo mecanismo que convirtió a Bhangarh, cuatrocientos kilómetros al este, en «el lugar más embrujado de la India». Una corrección que debemos a nuestros lectores: esta web afirmaba sin matices que unos 1.500 habitantes desaparecieron de la noche a la mañana. Es una leyenda repetida como hecho: ninguna fuente que hayamos podido leer sostiene ni la cifra ni la noche.

¿Se puede visitar Kuldhara?

Kuldhara está diecisiete kilómetros al oeste de Jaisalmer según Rajasthan Tourism (otros dicen veinte, la distancia por carretera), de camino a las dunas de Sam, que es la razón de su redescubrimiento. El consejo oficial es el práctico: taxi desde Jaisalmer. No hay transporte público útil, y el sitio es un descampado de ruinas sin sombra ni cafetería. Vaya temprano y, si puede elegir, en invierno. Esto es el Thar: de abril a junio el mediodía es sinceramente peligroso, y la caliza amarilla devuelve el calor de golpe. La primera hora, además, da la luz rasante que hace legible la trama de calles desde lo alto de una casa restaurada, y deja muy lejos la hora de cierre. El recinto cierra al ponerse el sol, y se hace cumplir. Gulf News informó en 2016 de que no se permite permanecer en la zona después de las seis de la tarde o de la puesta de sol, condición impuesta por las autoridades de turismo. No planifique una visita nocturna y considere que cualquier operador que le venda una «caza de fantasmas» nocturna le está vendiendo un problema. Qué mirar. El pueblo es un plano, no un monumento: callejones paralelos de casitas de piedra sin la madera de los techos, un templo, y los pozos y obras de agua que eran la razón de ser del lugar. La Jaisalmer Vikas Samiti, sociedad local de patrimonio de quince miembros fundada en 1994, ha restaurado cinco casas modelo para enseñar cómo vivía de verdad una familia paliwal, y son lo mejor del recinto porque convierten una hilera de cascarones en habitaciones. Fíjese también en los terraplenes de las vaguadas: ese es el sistema de khadin que enriqueció a una comunidad de agricultores brahmanes en un sitio sin río. Quién lo gestiona, con honestidad. La página oficial de Rajasthan Tourism dice que Kuldhara es «monumento protegido por el Departamento de Arqueología del Estado», no de la Archaeological Survey of India, aunque muchísimo de lo que se escribe sobre el pueblo (incluido Gulf News) diga ASI; no hemos podido verificar ninguna declaración central de la ASI. En la entrada se cobra un pequeño billete, pero no hemos encontrado tarifa oficial publicada: conviene consultar el precio al llegar y no fiarse de las cifras que circulan por internet, que se contradicen entre sí. Combínelo con la casa del villano. De vuelta en Jaisalmer, dentro del recinto amurallado, está la Salim Singh ki Haveli, la mansión de seis plantas del propio ministro, que el gaceteer de Erskine de 1909 ya llamaba uno de los edificios más hermosos de la ciudad mientras anotaba, en la misma frase, que su dueño devastó el país con sus extorsiones. Ver los balcones labrados que pagaron sus confiscaciones una hora después de recorrer el pueblo que esas confiscaciones vaciaron es lo más parecido a una moraleja que ofrece Jaisalmer.

Fuentes consultadas

  1. Major K. D. Erskine, for the Government of India, «A Gazetteer of the Jaisalmer State (Rajputana Gazetteers Vol. III-A) — Salim Singh's ministry, the treaty of 1818, the expulsion of the Paliwal Brahmans, the kharins and the minister's six-storey house» — The Pioneer Press, Allahabad, 1909 archivo
  2. Lieut.-Col. James Tod, Political Agent to the Western Rajput States 1818-1822, «Annals and Antiquities of Rajasthan, vol. II — Annals of Jaisalmer: the Paliwals' banishment from Pali, their weight in the desert economy, and the five thousand families 'nearly all in voluntary exile' around 1822» — Annals and Antiquities of Rajasthan, or the Central and Western Rajpoot States of India, 1829 libro
  3. A. B. Roy, Harsh Bhu, Pankaj Sharma and Kishan Vaishnav, «Deserted nineteenth century Paliwal villages around Jaisalmer, western Rajasthan, India: historical evidence of palaeoseismicity» — Current Science, vol. 112, no. 2, pp. 402-405, 2017 académico
  4. Tej Bahadur, Aalok Pandya and Raghuveer Singh; with a reply by A. B. Roy, Harsh Bhu, Pankaj Sharma and Kishan Vaishnav, «Kuldhara devastation and the great exodus — rebuttal of the earthquake hypothesis, with the 1819/1905 seismic record, the 1982 photograph from the Jaisalmer Fort Museum, and the response by Roy et al.» — Current Science, vol. 114, no. 5, pp. 944-946, 2018 académico
  5. Department of Tourism, Government of Rajasthan, «Kuldhara Village History: A Haunted Village near Jaisalmer — official page: founding in 1291, the 1825 legend, and the status as a protected monument under the State Archaeology Department» — tourism.rajasthan.gov.in, 2026 web
  6. Chiranti Sengupta, «Kuldhara, an abandoned ghost town in India — interviews with Gaurav Tiwari (Indian Paranormal Society), Chandra Prakash Vyas and Kamal Singh Bhati (Jaisalmer Vikas Samiti) and the teacher Arjun Singh Bhati» — Gulf News (Weekend Review), Dubai, 2016 hemeroteca
  7. Major K. D. Erskine, for the Government of India, «Rajputana Gazetteers Vol. III-A, Marwar section — the Paliwal Brahmans of Marwar do not observe the festival of Rakhi on the full moon of Sawan because their ancestors are said to have been killed by Muhammad Ghori on that day» — The Western Rajputana States Residency and the Bikaner Agency, The Pioneer Press, Allahabad, 1909 archivo

Ficha revisada por V. Serrano el 31/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

Tu veredicto, agente: Yo también lo vi 0 Creíble 0 Dudoso 0

💬 Testimonios de campo (0)

Aún no hay testimonios. Añade el primero.

Añade tu testimonio

🔒 Entra para dejar un testimonio