📜 LEYENDA · EXP. Nº3657 ACTIVO

La ciudad sumergida de Kítezh

La ciudad sumergida de Kítezh es una leyenda de Lago Svetloyar, Vladímirskoye, óblast de Nizhni Nóvgorod, RU —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.

¿De dónde viene la leyenda de La ciudad sumergida de Kítezh?

Ubicación
Lago Svetloyar, Vladímirskoye, óblast de Nizhni Nóvgorod, RU
Tipo de leyenda
Mito
Coordenadas
56.819, 45.093
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de La ciudad sumergida de Kítezh?

Todo lo que se sabe de Kítezh sale de un solo libro, y el libro es unos quinientos cincuenta años más joven que la invasión que describe. El Libro llamado Cronista adquirió su forma definitiva a finales del siglo XVIII entre los beguny, un grupo de viejos creyentes sin sacerdotes, y no cuenta la historia que repetimos. En él la ciudad no se salva: Batu Kan asalta el Gran Kítezh a la orilla del lago Svetloyar, mata a todos sus habitantes y mata al príncipe Gueorgui Vsévolodovich. Solo después dice el texto que la ciudad será invisible hasta la venida de Cristo, y lo explica sin misterio: la tierra fue quemada, el bosque la cubrió y desde entonces no se volvieron a ver la ciudad ni su monasterio. Buscamos en el texto entero las imágenes que todo el mundo asocia a Kítezh. Campanas: ninguna. Velas: ninguna. Cúpulas: ninguna. Ni un verbo de hundirse o ahogarse. Llegaron después y pueden fecharse eslabón a eslabón. Los reflejos en el agua y las campanas sordas los imprimió Mélnikov-Pecherski entre 1871 y 1875; las luces sobre el agua son los cabos de vela que los peregrinos echan sobre astillas, como vio hacerlo Korolenko en 1890.

¿Cuál es la historia de La ciudad sumergida de Kítezh?

Todo lo que se sabe de Kítezh sale de un solo libro, y el libro es mucho más joven que los hechos que cuenta. Se titula «Kniga glagolemaya Letopisets» («Libro llamado Cronista»), y su forma definitiva se compuso en la segunda mitad del siglo XVIII en el medio de los beguny, una rama de los viejos creyentes sin sacerdotes, aunque sus dos partes —bastante independientes entre sí— remontan al siglo XVII. Nikolái Ponyrkó, que lo editó, tradujo y anotó para el tomo 5 de la Biblioteca de Literatura de la Rus Antigua, lo publicó a partir del manuscrito Q.I.1385 de la Biblioteca Nacional Rusa, el mismo que había usado Vasili Komaróvich en su monografía de 1936 sobre la leyenda. Entre la campaña de Batu Kan y el texto más antiguo que la narra median unos quinientos cincuenta años. El libro no disimula su intención. Se fecha a sí mismo dos veces y las dos fechas distan 113 años: el encabezamiento dice que se escribió el 5 de septiembre del año 6646, y el colofón dice «escribimos este libro-cronista en el año 6759» (1251). Le inventa al príncipe Gueorgui Vsévolodovich una genealogía falsa —hijo de san Vsévolod Mstislávich de Nóvgorod y biznieto de san Vladímir de Kiev—, cuando el Gueorgui (Yuri) II histórico era hijo de Vsévolod el de la Gran Nidada, nació el 26 de noviembre de 1188, fundó Nizhni Nóvgorod en 1221 y murió el 4 de marzo de 1238 en la batalla del río Sit. El Cronista lo pone levantando las murallas de piedra del Gran Kítezh el 1 de mayo del año 6673 —1165, veintitrés años antes de nacer— y muriendo a manos de Batu dentro de la ciudad un 4 de febrero. Y la historia que cuenta no es la que repetimos. En el Cronista la ciudad no se salva. Batu toma el Pequeño Kítezh, junto al Volga, tortura a un prisionero hasta que le descubre el camino del bosque, asalta el Gran Kítezh «que está a la orilla del lago Svetloyar», mata a todos sus habitantes y mata al príncipe. Solo después, y como un acto aparte situado al final de los tiempos, dice el texto que «el Gran Kítezh será invisible hasta la venida de Cristo». Su propia explicación de la desaparición es asombrosamente prosaica: Batu quemó las aldeas del Zauzolie «y todo aquel país se cubrió de bosque, y desde entonces quedaron invisibles la ciudad y el monasterio». Al que vaya a buscarla dudando se le advierte que el Señor se la cerrará y «se le aparecerá como bosque o como un lugar vacío». El enemigo que de verdad teme el libro no son los mongoles: es el Anticristo, que —lo dice con todas las letras— ya reina «en todo el estado moscovita». Ese es el lenguaje de una iglesia perseguida después del cisma de 1650, no el de 1238. La versión que todo el mundo conoce se imprimió después y puede fecharse eslabón a eslabón. En 1843, Stepán Meledin, historiador aficionado de Nizhni Nóvgorod salido de una familia de viejos creyentes, publicó «Kítezh en el lago Svetloyar» en la revista Moskvitianin. Entre 1871 y 1875, Pável Mélnikov-Pecherski la reescribió en su novela «En los bosques», y allí, por primera vez impreso, las hordas de Batu buscan la ciudad «diez días y diez noches, cegadas», no la encuentran, y en las tardes tranquilas de verano se ven las murallas, las iglesias y los palacios boyardos «reflejados en el agua», con las campanas de Kítezh oyéndose sordas de noche. Mélnikov dejó escrito además, en esa misma novela, cómo llegó la leyenda hasta allí: los ancianos de los eremitorios vecinos se propusieron erradicar las fiestas paganas de Yarilo y de Agrafena Kupálnitsa que se celebraban en el lago, «compusieron el Cronista de Kítezh y empezaron a leérselo a la gente», colgaron lámparas y velas de cera de los robles e iconos de las ramas. Vladímir Korolenko caminó hasta el Svetloyar y describió la vigilia en «En lugares desiertos» (1890), anotando que el Cronista circulaba por la comarca «en muchas copias manuscritas» y que su prosa era una mezcla de mal gusto entre lo arcaico y lo moderno. Brockhaus y Efron lo resumieron en 1900. Vladímir Belski armó luego el libreto que Nikolái Rimski-Kórsakov convirtió en «La leyenda de la ciudad invisible de Kítezh y la doncella Fevronia», estrenada en el Teatro Mariinski el 20 de febrero de 1907 bajo la batuta de Félix Blumenfeld; y tampoco allí se hunde la ciudad: la cubre una niebla dorada.

Cronología: los hechos documentados de La ciudad sumergida de Kítezh

  1. 1 de mayo de 1165 (año 6673) El Cronista fecha en este día el comienzo de las murallas de piedra del Gran Kítezh por orden del príncipe Gueorgui Vsévolodovich, y su terminación el 30 de septiembre del año 6676. Al Gueorgui II Vsévolodovich histórico le faltaban veintitrés años para nacer.
  2. 26 de noviembre de 1188 Nace Yuri (Gueorgui) II Vsévolodovich, hijo de Vsévolod el de la Gran Nidada y futuro gran príncipe de Vladímir. Fundó Nizhni Nóvgorod en 1221.
  3. 4 de marzo de 1238 Gueorgui II muere combatiendo al ejército de Batu Kan en el río Sit, en tierras de Yaroslavl. El Cronista, en cambio, hace que Batu lo mate dentro de Kítezh un 4 de febrero, tras tomar la ciudad y degollar a sus habitantes.
  4. Año 6759 (1251), según el propio texto El colofón del Cronista afirma que el libro se escribió y se aprobó en concilio este año, 113 años después de la fecha que da su propio encabezamiento, el 5 de septiembre del año 6646.
  5. Década de 1780-1790 El Libro llamado Cronista adquiere su forma definitiva en el medio de los beguny, un grupo de viejos creyentes sin sacerdotes, unos cinco siglos y medio después de la invasión que describe. Sus dos partes remontan al siglo XVII.
  6. 1843 Stepán Meledin, historiador aficionado de Nizhni Nóvgorod salido de una familia de viejos creyentes, publica «Kítezh en el lago Svetloyar» en la revista Moskvitianin: el primer relato impreso, que resume el Cronista con, según un reportaje posterior, una buena dosis de fantasía.
  7. 1871-1875 Pável Mélnikov-Pecherski publica «En los bosques». Ahora las hordas de Batu buscan diez días y diez noches y nunca encuentran la ciudad; las murallas y las iglesias aparecen «reflejadas en el agua» y las campanas de Kítezh se oyen de noche. Deja escrito además que los ancianos de los eremitorios compusieron el Cronista y se lo leían al pueblo para desplazar las fiestas de Yarilo del lago.
  8. 1890 Vladímir Korolenko publica «En lugares desiertos», testimonio directo de la vigilia del Svetloyar: los peregrinos rodean el lago tres veces de rodillas y echan al agua los cabos de las velas sobre astillas. Anota que el Cronista circula por la comarca en muchas copias manuscritas, califica su prosa de mezcla de mal gusto entre lo arcaico y lo moderno, y en una nota a pie llama al Svetloyar lago volcánico.
  9. 1892 El esbozo de Korolenko «El río juega», escrito entre 1889 y 1891, describe la misma congregación nocturna: mendigos ciegos salmodiando, altares improvisados bajo los árboles, sectas sin sacerdote cantando sus oficios y disputas encendidas sobre la verdadera fe.
  10. 1900 El Diccionario Enciclopédico de Brockhaus y Efron describe el Svetloyar como un pequeño lago de hundimiento e informa de que hasta un millar o más de personas, sobre todo viejos creyentes, se reúnen la noche del 23 de junio para rodearlo tres veces con velas y cantando. Atribuye a Mélnikov la difusión de la leyenda.
  11. 20 de febrero de 1907 Se estrena en el Teatro Mariinski, bajo la dirección de Félix Blumenfeld, «La leyenda de la ciudad invisible de Kítezh y la doncella Fevronia» de Rimski-Kórsakov, con libreto de Vladímir Belski. En la ópera una niebla dorada oculta la ciudad; nunca queda sumergida.
  12. 1968-1969 La expedición interdisciplinar de la Literatúrnaya Gazeta, dirigida por M. M. Barínov, baja submarinistas en 1968 y cartografía el fondo por geoacústica en 1969: un embudo central rodeado de terrazas a 18-20 y a 9-10 metros. No se recupera nada anterior al siglo XIX. El equipo propone que la terraza inferior se hundió hace 700-800 años, cerca de la fecha de la invasión.
  13. 2009 Los resultados de campo publicados este año apoyan un origen meteorítico del Svetloyar hace unos 3.000-3.200 años, a partir de su forma regular, la estratigrafía de los sedimentos del fondo y fragmentos de roca fundida parecidos a impactitas.
  14. 11 de junio de 2012 Ogoniok informa de los hallazgos de la expedición arqueológica del Vetluga en la orilla: construcciones de troncos a medio metro con cerámica, fragmentos de cuchillos de hierro, arreos, una muela y un eslabón de fuego. Su director, Yevgueni Chetvertakov, lo califica de «lo más probable, no una ciudad, sino una sola casa de labor» de diez o quince personas, parte de la cual pudo deslizarse al lago.
  15. 20 de enero de 2015 Un decreto del gobierno del óblast de Nizhni Nóvgorod inscribe el lago en el registro estatal de patrimonio cultural dentro del «complejo cultural y paisajístico Lago Svetloyar y pueblo de Vladímirskoye». Era monumento natural federal desde el 20 de octubre de 1965.

¿Hay una explicación racional para La ciudad sumergida de Kítezh?

La prueba más barata es leer el texto fundacional con nuestra propia página al lado. Descargamos la edición bilingüe completa del Cronista (7.214 palabras entre el original en eslavo oriental antiguo y la traducción al ruso moderno) y contamos. Campanas: cero. Velas: cero, con todas las grafías antiguas que probamos. Cúpulas: cero. Todos los verbos de hundirse o sumergirse: cero. En ese mismo fichero, «Kítezh» sale 31 veces, «Batu» 11, «Svetloyar» 8 y «Gueorgui» 77, de modo que la búsqueda funcionaba y el texto estaba entero. El elemento más famoso de la leyenda —las campanas repicando bajo el agua— no está en el documento sobre el que la leyenda se sostiene. Una investigación periodística llegó a lo mismo por su cuenta en 2012: «en el Cronista no hay ni un feliz hundimiento de la ciudad bajo el agua, ni ningún otro final feliz». Las luces y el repique tienen un origen documentado y prosaico. Korolenko presenció la vigilia en 1890 y anotó lo que hacen los peregrinos: rodean el lago tres veces de rodillas, echan después al agua los cabos de sus velas sobre astillas de madera, y se pegan a la tierra a escuchar. Luces sobre el agua y un repique lejano e indistinto es exactamente lo que eso produce. El lago está además encajado en colinas de 13 a 15 metros sobre el nivel del agua, cortadas por barrancos profundos: un anfiteatro para cualquier sonido que haga en la orilla opuesta un millar de personas cantando toda la noche. Bajo el agua nunca se ha encontrado nada. En 1968, los submarinistas de la expedición interdisciplinar de la Literatúrnaya Gazeta dirigida por M. M. Barínov reconocieron el fondo, y los trabajos geoacústicos de 1969 lo cartografiaron: un embudo central rodeado por dos terrazas sumergidas, a 18-20 y a 9-10 metros. No se recuperó ni un objeto anterior al siglo XIX. La expedición propuso un origen neotectónico por etapas, con la terraza inferior hundiéndose «hace unos 700-800 años», cifra que caía sospechosamente cerca de 1237-38 y que los trabajos posteriores no han sostenido: los resultados de campo publicados en 2009 apoyan un cráter de meteorito de unos 3.000-3.200 años, en la línea de lo que ya había supuesto el edafólogo Vasili Dokucháyev a finales del siglo XIX. (Korolenko, por su parte, llamaba al Svetloyar «lago volcánico» en una nota a pie.) Lo que sí se ha encontrado está en tierra, y es más pequeño y mejor que una ciudad ahogada. El arqueólogo aficionado A. P. Polivánov excavó las colinas del Svetloyar a finales del siglo XIX y sacó útiles de la Edad de Piedra. En los años sesenta, T. I. Makárova concluyó que las orillas medievales estaban deshabitadas; esa negación no ha sobrevivido. En 2011, la expedición arqueológica del Vetluga dirigida por Yevgueni Chetvertakov halló, a medio metro de profundidad, restos de construcciones de troncos con cerámica, fragmentos de cuchillos de hierro, arreos de caballo, una muela de piedra y un eslabón de encender fuego. La lectura del propio Chetvertakov es deliberadamente modesta: «lo más probable es que no fuera una ciudad, sino una casa de labor aislada», una sola vivienda con sus dependencias y diez o quince personas, parte de la cual pudo deslizarse al lago en un corrimiento de tierras, «y eso es lo que está en la base de la leyenda de la misteriosa desaparición de Kítezh». Añade que la datación es provisional y que queda mucho por excavar.

¿Se puede visitar La ciudad sumergida de Kítezh?

El lago Svetloyar está en 56,8186 N, 45,0931 E, la coordenada de la ficha de la Wikipedia rusa; el elemento Q4410449 de Wikidata da un punto a unos 100 metros. Queda entre 1 y 1,5 kilómetros al oeste del pueblo de Vladímirskoye, en el distrito de Voskresenskoye del óblast de Nizhni Nóvgorod. La Wikipedia rusa lo sitúa a unos 130 kilómetros al nordeste de la capital regional; en línea recta desde el centro de Nizhni Nóvgorod hay 86 kilómetros. El lago es un óvalo de 470 por 350 metros con el eje largo de norte a sur, y su lámina de agua ocupa 14,83 hectáreas. Alcanza 33,4 metros en su punto más hondo, un embudo en el extremo sur, y está a 109 metros sobre el nivel del mar. Lo alimentan manantiales de fondo y el agua es transparente hasta más de cinco metros. Es monumento natural de importancia federal desde el 20 de octubre de 1965 y está dentro del parque natural regional Voskresenskoye Povetluzhye, creado en 2008. La resolución n.º 17 del gobierno del óblast de Nizhni Nóvgorod, del 20 de enero de 2015, lo inscribió en el registro estatal del patrimonio cultural dentro del complejo cultural y paisajístico «Lago Svetloyar y pueblo de Vladímirskoye», un bien de importancia municipal. La Wikipedia rusa enlaza fotografías de una capilla-iglesia de madera dedicada a la Virgen de Kazán en la orilla. Korolenko, en En lugares desiertos (1890), llegó a pie por el camino de Voskresenskoye, estuvo entre la multitud junto a una capilla de troncos en la colina y describió a los devotos dando tres vueltas al lago de rodillas y soltando después sobre el agua cabos de vela encima de astillas. Escribió también que habían talado los bosques y deshecho los eremitorios, y que el «misterio» de Kítezh se iba apagando en silencio. El diccionario de Brockhaus y Efron contaba en 1900 que mil personas o más, sobre todo viejos creyentes, llegaban de varias provincias la víspera de la fiesta del icono de la Virgen de Vladímir, el 23 de junio del calendario antiguo y el 6 de julio del nuevo, para rodear el lago tres veces con velas y cantos, y que allí se celebraban debates doctrinales. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su recomendación de viaje para Rusia actualizada el 8 de junio de 2026, aconseja a los españoles valorar no viajar allí. Advierte de que las conexiones aéreas se han reducido mucho desde el cierre del espacio aéreo europeo y de que las tarjetas Visa, Mastercard y American Express no funcionan en Rusia.

Fuentes consultadas

  1. N. V. Ponyrko (ed. and trans.), «Книга, глаголемая Летописец (Легенда о граде Китеже). Original, Russian translation and commentary; text from manuscript RNB Q.I.1385, as edited by V. L. Komarovich (1936)» — Библиотека литературы Древней Руси, vol. 5 (13th century), Institute of Russian Literature (Pushkin House), RAS, 1997 libro
  2. P. I. Melnikov-Pechersky (Andrei Pechersky), «В лесах (In the Forests), book 1, part 1, chapter 1» — Serialised 1871-1874; cited from the Saransk edition of 1993, 1875 libro
  3. V. G. Korolenko, «В пустынных местах (In Desolate Places)» — Russian Wikisource, from the Complete Works, 1890 libro
  4. V. G. Korolenko, «Река играет. Эскизы из дорожного альбома (The River Plays), written 1889-1891» — Complete Works, vol. 3 (1914), via Russian Wikisource, 1892 libro
  5. Brockhaus and Efron, «Светлое озеро (Svetloye Ozero), vol. XXIX, p. 213» — Энциклопедический словарь Брокгауза и Ефрона, 1900 libro
  6. Dmitry Karabelnikov and Vladimir Tikhomirov, «Уж Китеж невтерпеж (web headline: Археологи нашли следы града Китежа)» — Огонёк / Kommersant, 11 June 2012, 2012 hemeroteca
  7. Russian Wikipedia contributors, «Светлояр (Lake Svetloyar): morphometry, origin hypotheses, 1968-1969 and later research, protection status and coordinates» — ru.wikipedia.org, consulted 16 August 2026; coordinates cross-checked against Wikidata Q4410449, 2026 web
  8. English Wikipedia contributors, «Yuri II of Vladimir» — en.wikipedia.org, consulted 16 August 2026, 2026 web
  9. English Wikipedia contributors, «The Legend of the Invisible City of Kitezh and the Maiden Fevroniya» — en.wikipedia.org, consulted 16 August 2026, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 16/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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