🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº6501 ACTIVO

Wolpertinger

El Wolpertinger es la liebre cornuda de Baviera: una quimera de taxidermia hecha de liebre, cuerna, alas y colmillos, que se vende en posadas y tiendas de recuerdos y se expone en una vitrina del Museo Alemán de la Caza y la Pesca de Múnich.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Wolpertinger?

Ubicación
Bavaria, Alemania
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
48.138, 11.572
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Wolpertinger?

Aquí se venden juntas dos cosas distintas. La liebre cornuda es un error real de historia natural europeo, discutido en letra impresa alemana desde 1719 por lo menos y desmontado por Johann Friedrich Blumenbach, que examinó el famoso ejemplar supuestamente abatido en 1621 y publicó que tenía la cabeza de madera. El nombre bávaro es otra historia: no está en el diccionario de los Grimm, no está en el corpus del Deutsches Textarchiv y no está en el catálogo de la Biblioteca Nacional Alemana antes de 1968, donde la ficha más antigua es un libro de caza de broma. Nadie sostiene que el animal exista. Lo que existe es el recado: la novatada de mandar al recién llegado al bosque de noche con un saco y una luz, prima bávara del snipe hunt norteamericano y, a la vista de las pruebas, bastante más joven de lo que parece.
Wolpertinger — ilustración
No es la foto de un ejemplar: es un montaje digital de 2005 de Rainer Zenz sobre la acuarela «Liebre joven» de Alberto Durero (1502), con cuerna, un ala y colmillos añadidos. La fecha de Durero, 1502, sigue leyéndose al pie de la imagen, y Wikimedia Commons la archiva entre las parodias de la «Liebre joven». Imagen: Rainer Zenz · CC BY-SA 3.0

¿Cuál es la historia de Wolpertinger?

Se venden juntos dos animales que no son el mismo, y separarlos es toda la historia. El primero es la liebre cornuda, y sí es antigua. El segundo es la palabra Wolpertinger, y su rastro impreso resulta asombrosamente reciente. Empecemos por la liebre, porque el registro impreso alemán es aquí insólitamente bueno y casi nada de él es bávaro. En 1719, el tratadista sajón de caza Hans Friedrich von Fleming dedicó un pasaje de Der Vollkommene Teutsche Jäger a un cráneo de liebre que había abierto: las fosas nasales se curvaban hacia atrás en dirección a la garganta y, por encima, la bóveda craneal tenía —escribe— apenas el grosor del lomo de un cuchillo, de donde concluye que es «imposible y contra natura que puedan existir liebres cornudas». Dos años después, el Vollständiges Materialien-Lexicon de Nicolas Lémery (Leipzig, 1721) le decía al lector alemán justo lo contrario en una línea: de vez en cuando aparecen liebres con cuernos, aunque muy rara vez. Y en su propio segundo volumen, en 1724, el mismo Fleming recogía el testimonio de Jenisius según el cual se habían capturado liebres cornudas varias veces en los alrededores de Annaberg, en Sajonia. El naturalista que se lo tomó en serio y después lo desmontó fue Johann Friedrich Blumenbach, y como todas las ediciones de sus manuales están digitalizadas puede leerse la retirada año por año. En el primer volumen del Handbuch der Naturgeschichte (Gotinga, 1779), las liebres cornudas son «un fenómeno extraordinariamente notable, que merece toda la atención de naturalistas y fisiólogos». Remite al lector a los Icones ... quadrupedum de Gesner en la edición de 1560, a la vida de Peiresc escrita por Gassendi, a las cartas médicas de Bartholin y al Museum Besleranum, y anota que Martin Elias Ridinger había grabado dos liebres cornudas a partir de un dibujo de su padre «del natural». A partir de la quinta edición, la de 1797, cambia el tono. Blumenbach explica que si sigue hablando de ellas con reservas es porque, pese a años de preguntar, nadie le ha enseñado nunca un ejemplar fiable: uno en el que —y lo subraya con un NB— los cuernecillos siguieran pegados al propio cráneo de la liebre. Desde la edición de 1814 la liebre cornuda ya es «la maravillosa leyenda que tantos naturalistas honrados dieron por cierta». Y en la anatomía comparada —segunda edición de 1815, tercera de 1824— cuenta lo que encontró cuando por fin pudo examinar el famoso ejemplar que supuestamente se había abatido en 1621: la cabeza es de madera y los cuernos no son más que pequeñas puntas de corzo. (En 1815 lo sitúa en el «museo académico» y en 1824 en el «museo de Kassel»; la referencia cambia de una edición a otra.) Esa es la fecha que importa para quien rastree el oficio bávaro. Un catedrático alemán ya había cogido en la mano una liebre cornuda fabricada, la había examinado y había publicado el fraude en 1815 a más tardar: mucho antes de que el nombre bávaro aparezca impreso. A la prensa popular le dio igual: Das Heller-Blatt, un semanario barato de Breslavia, publicó una lámina el 19 de abril de 1834 bajo el titular «Der gehörnte Hase» y le explicó a sus lectores que esas liebres aparecen a veces, aunque nunca como especie propia, solo como ejemplares sueltos. Y ahora la palabra. No está en nada de lo anterior. El Deutsches Wörterbuch de los hermanos Grimm no tiene entrada de Wolpertinger ni de Wolperdinger, y sí la tiene de Hase (liebre) y de Wilderer (furtivo). En el Deutsches Textarchiv, cuyo corpus ampliado va del siglo XV al XX, el único acierto es un error de lematización sobre el apellido campesino Walpertinger en un libro escolar de Kempten de 1907, mientras que Hase da 46.208 apariciones y Wilderer 1.328. El catálogo de la Biblioteca Nacional Alemana no registra ninguna publicación con esa palabra anterior a 1968, frente a 250 títulos con Hase y 94 con Wilderer en esa misma ventana anterior a 1968. En el corpus alemán de Google Books, la palabra aparece en 52 de los 320 años que van de 1700 a 2019, y el primero es 1957; Hase aparece en 315 de esos años y Wilderer en 254. Lo que sí enseña el catálogo nacional es de dónde sale el Wolpertinger como objeto comercial. Su ficha más antigua es Der Wolpertinger lebt: (Warum die Bayern mehr Haare haben.) Ein Beitrag zur Jagdkunde, de Peter Kirein con dibujos de Fritz Köhler, Múnich: Lipp, 1968, 88 páginas, 5,80 marcos, catalogado como literatura de entretenimiento. Después, una banda de baile llamada Wolpertinger Tanzlmusi en 1975; el reportaje de Hannes Burger Bayern braucht Wolpertinger, reeditado todos los años entre 1977 y 1983; y desde 1982 una producción constante de Alfons Schweiggert, que es quien más ha hecho por mantenerlo impreso. En el catálogo nacional, el Wolpertinger como título comercial empieza en 1968 y se multiplica en los años setenta.

Cronología: los hechos documentados de Wolpertinger

  1. 1719 Hans Friedrich von Fleming, en Der Vollkommene Teutsche Jäger, describe cómo abrió el cráneo de una liebre y concluye que es «imposible y contra natura que puedan existir liebres cornudas». El desmentido alemán es más antiguo que la leyenda bávara que supuestamente explica.
  2. 1721 El Vollständiges Materialien-Lexicon de Nicolas Lémery (Leipzig) le dice al lector alemán justo lo contrario en una sola línea: de vez en cuando aparecen liebres cornudas, aunque muy rara vez.
  3. 1779 El Handbuch der Naturgeschichte de Johann Friedrich Blumenbach llama a las liebres cornudas «un fenómeno extraordinariamente notable, que merece toda la atención de naturalistas y fisiólogos», y cita los Icones de Gesner en la edición de 1560, a Gassendi, a Bartholin y el Museum Besleranum como fuentes de láminas.
  4. 1797-1807 A lo largo de tres ediciones, Blumenbach explica que sigue escribiendo con reservas porque, tras años preguntando, nadie le ha enseñado un ejemplar en el que los cuernos siguieran pegados al propio cráneo de la liebre.
  5. 1815, repetido en 1824 En su anatomía comparada, Blumenbach informa de que la célebre liebre cornuda que supuestamente se abatió en 1621 tiene la cabeza de madera y unas puntas pequeñas de corzo clavadas encima. Un Wolpertinger fabricado ya había sido examinado y denunciado por escrito un siglo antes de la fecha en la que suele situarse el oficio.
  6. 19 de abril de 1834 Das Heller-Blatt, un semanario barato de Breslavia, publica una lámina de una liebre cornuda y asegura a sus lectores que esos animales aparecen a veces, aunque nunca como especie propia.
  7. 31 de octubre de 1933 Richard E. Shope y E. Weston Hurst publican «Infectious Papillomatosis of Rabbits» en el Journal of Experimental Medicine. La enfermedad es del conejo de rabo blanco americano, no de la liebre europea, y llega cuatro siglos después del motivo europeo que a menudo se dice que explica.
  8. 16 de octubre de 1938 El Deutsches Jagdmuseum abre en el ala norte del palacio de Nymphenburg, cuatro años después de haber sido fundado por un círculo de dirigentes nacionalsocialistas en torno a Christian Weber. El 3 de noviembre de 1966 se traslada a la antigua iglesia de los agustinos de Neuhauser Straße, donde hoy se expone la colección de Wolpertinger.
  9. 1957 El primer año en que el corpus alemán de Google Books registra siquiera la palabra Wolpertinger. Aparece en 52 de los 320 años cubiertos entre 1700 y 2019; Hase aparece en 315 y Wilderer en 254.
  10. 1968 Der Wolpertinger lebt, de Peter Kirein con dibujos de Fritz Köhler (Múnich: Lipp, 88 páginas, 5,80 marcos), es la pieza más antigua con esa palabra en el catálogo de la Biblioteca Nacional Alemana, que no guarda absolutamente nada anterior con ella.
  11. 1983 Peter Sloterdijk, en Kritik der zynischen Vernunft, describe al Wolpertinger como la liebre bávara con cuerna de corzo a la que los bromistas locales salían a cazar «cuando los veraneantes prusianos se habían puesto demasiado listos y merecían una lección».
  12. 1999 El Großes Wörterbuch der deutschen Sprache de Duden define al Wolpertinger como un animal fabuloso bávaro de piel supuestamente muy valiosa, para cuya captura se manda a los crédulos con un saco y una vela encendida. El Deutsches Wörterbuch de los Grimm no tiene entrada alguna de la palabra.
  13. 2005 Rainer Zenz sube a Wikipedia un montaje digital de la Liebre joven que Durero pintó en 1502, con cuerna, un ala y colmillos añadidos. Es la imagen que ilustra esta página, y no es la fotografía de nada.
  14. Octubre de 2008 Última captura archivada con contenido del Wolpertinger-Museum de Mittenwald, museo y taberna instalado en la nevera de una cervecería. En diciembre de 2010 su dominio ya solo servía un directorio vacío; hoy el museo figura como cerrado de forma permanente.

¿Hay una explicación racional para Wolpertinger?

Aquí no hay ninguna criatura que desmontar. Nadie en Baviera sostiene que un Wolpertinger ande por el bosque, y el museo que posee la mejor colección lo clasifica, con sus propias palabras, entre las «criaturas de la época moderna», frente a las diosas de la naturaleza precristianas y a las figuras legendarias cristianas que expone al lado. Lo que sí merece escepticismo es la antigüedad que se le suele atribuir. Esa antigüedad se apoya en estampas. Las liebres con cuernos se dibujaron y se grabaron mucho antes de que nadie imprimiera la palabra: en 1779 Blumenbach remitía para verlas a una edición de 1560 de los Icones de Gesner. Ninguna de esas estampas es bávara y ninguna se llama Wolpertinger. El nombre en sí no deja rastro impreso hasta mediados del siglo XX: ninguno en el Deutsches Textarchiv, ninguno en el catálogo de la Biblioteca Nacional Alemana antes de 1968 y ninguno en el corpus alemán de Google Books antes de 1957. La liebre cornuda es un error de historia natural paneuropeo con literatura alemana desde 1719 como mínimo; la marca bávara es reciente. La explicación de Shope pide la misma aritmética. Richard E. Shope y E. Weston Hurst publicaron «Infectious Papillomatosis of Rabbits» en el Journal of Experimental Medicine el 31 de octubre de 1933; el virus produce excrecencias queratinizadas y duras que a cierta distancia pasan perfectamente por cuernos. Eso no puede ser el origen de un motivo europeo ya ilustrado en 1560 y ya desenmascarado como falsificación de madera en 1815, y además el huésped es otro animal. Shope encontró el papiloma en conejos de rabo blanco silvestres, el género americano Sylvilagus. En 2015 un equipo de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Kansas examinó en busca del virus los 1.395 conejos y liebres del museo de historia natural de Kansas: veinte ejemplares tenían lesiones, todos ellos conejos de rabo blanco, mientras que las liebres del género Lepus —el de la liebre europea con la que se monta un Wolpertinger— no presentaban ninguna, y los autores concluyeron que sus resultados eran «coherentes con la especificidad del SfPV por el género Sylvilagus». Shope explica los conejos cornudos americanos; las fechas lo descartan como origen del Wolpertinger. Lo que el Wolpertinger es de verdad es una novatada de caza. El Großes Wörterbuch der deutschen Sprache de Duden lo define en 1999 como un animal fabuloso bávaro de piel supuestamente muy valiosa, para cuya captura se manda a los crédulos con un saco y una vela encendida. Peter Sloterdijk, en 1983, describe con precisión su función social: el Wolpertinger, escribe, es la liebre con cuerna de corzo que vive en Baviera y a la que los bromistas bávaros solían salir a cazar «cuando los veraneantes prusianos se habían puesto demasiado listos y merecían una lección». El snipe hunt norteamericano es el mismo recado, gastado al mismo recién llegado. La imagen que ilustra esta ficha tampoco es un ejemplar de museo. Es un montaje digital que el colaborador de Wikipedia Rainer Zenz subió en abril de 2005: la acuarela Liebre joven que Alberto Durero pintó en 1502, con una cuerna, un ala y colmillos añadidos. La fecha de Durero sigue siendo legible al pie de la imagen, y Wikimedia Commons la archiva en la categoría «Parodias de la Liebre joven de Alberto Durero».

¿Se puede visitar Wolpertinger?

Hay Wolpertinger en exposición permanente en Múnich, en el Deutsches Jagd- und Fischereimuseum, Neuhauser Straße 2, 80331 München, en la calle peatonal entre Karlsplatz y Marienplatz. El edificio es la antigua iglesia de los agustinos, secularizada en 1803; el museo la ocupa desde el 3 de noviembre de 1966, cuando lo inauguró el alcalde Hans-Jochen Vogel, y según su propia información reúne casi mil animales naturalizados en unos 3.000 m². La página que el museo dedicó a la exposición «Wesen der Alpen» de Anne Blaich, hoy en su archivo de exposiciones, dice que la muestra permanente presenta «unterschiedliche Wolpertinger» junto a animales antaño sagrados como el rebeco y el íbice. La página de historia del museo, redactada por A. Heusler en 2016, expone el origen nazi de la institución. La Verein Deutsches Jagdmuseum se fundó en Múnich en 1934 a iniciativa de un círculo de dirigentes nacionalsocialistas reunido en torno a Christian Weber, cuyo proyecto se impuso al de Hermann Göring; la colección de cuernas del conde de Arco, comprada ese año, fue su núcleo. El museo abrió el 16 de octubre de 1938 en el ala norte del palacio de Nymphenburg, tres semanas antes de los pogromos de noviembre. Se refundó en 1949 por iniciativa del alcalde socialdemócrata Thomas Wimmer y pasó a ser fundación en 1960. El museo vende una crónica de su propia historia escrita por Cornelia Oelwein, en versión breve y en versión extensa, y pertenece desde 2013 a la iniciativa muniquesa «Kunst und Kultur für Respekt». Según las páginas del museo consultadas el 24 de septiembre de 2026, abre todos los días de 9:30 a 17:00, con último acceso a las 16:15. La entrada cuesta 7 € para adultos, 5 € la reducida, 3,50 € para niños de 3 a 16 años y 14 € la familiar, que cubre a dos adultos y hasta tres niños. Los grupos de nueve personas o más pagan 3,50 € por cabeza, los grupos con menores de tres años una tarifa plana de 12 €, y hay abonos anuales por encargo. Solo se admite pago en efectivo. El museo declara que no está libre de barreras, porque a sus secciones solo se llega por varios escalones; su página de inicio dice que se admiten perros. Un segundo Wolpertinger-Museum, en Innsbrucker Straße 40, en Mittenwald, ocupaba la antigua nevera de la cervecería de Mittenwald; el directorio de museos museen.de lo da por cerrado de forma permanente. Su web, en la captura de la Wayback Machine del 23 de octubre de 2008, anunciaba «eine sagenhafte Ausstellung von einmaligen Exemplaren dieser extrem scheuen und legendären urbayerischen Geschöpfe» (una exposición fabulosa de ejemplares únicos de estas criaturas antiguo-bávaras, extremadamente esquivas y legendarias) junto con una «gemütliche Wirtschaft», una taberna. La misma página daba como horario de martes a viernes de 14:00 a 1:00 y sábados y domingos de 11:00 a 1:00, con el lunes de descanso, y ofrecía enviar Wolpertinger y camisetas a quien los pidiera; la firmaban «Christian und Traudi». En la captura del 16 de diciembre de 2010 el dominio sirve un índice de directorio vacío, y en diciembre de 2013 una página que ofrece el dominio en venta.

Fuentes consultadas

  1. Hans Friedrich von Fleming, «Der Vollkommene Teutsche Jäger, Bd. 1» — Leipzig, p. 239 (Deutsches Textarchiv), 1719 libro
  2. Nicolas Lémery, «Vollständiges Materialien-Lexicon» — Leipzig, p. 336 (Deutsches Textarchiv), 1721 libro
  3. Johann Friedrich Blumenbach, «Handbuch der Naturgeschichte, Bd. 1» — Göttingen, pp. 111–112 (Deutsches Textarchiv), 1779 libro
  4. Johann Friedrich Blumenbach, «Handbuch der vergleichenden Anatomie, 3. Auflage» — Göttingen, pp. 56–57 (Deutsches Textarchiv), 1824 libro
  5. Das Heller-Blatt, Nr. 16, «Der gehörnte Hase» — Breslau, 19 April 1834, p. 4 (Deutsches Textarchiv), 1834 hemeroteca
  6. Deutsche Nationalbibliothek, «Catalogue search for "Wolpertinger" (SRU interface, 14 August 2026): 77 title records, 106 in any field, none published before 1968; controls in the same catalogue for the same period, Hase 250 and Wilderer 94» — German National Library catalogue, 2026 archivo
  7. Digitales Wörterbuch der deutschen Sprache, «Wolpertinger (dictionary entry; definition from Duden, Großes Wörterbuch der deutschen Sprache, 1999) and Deutsches Wörterbuch of the Brothers Grimm, which has no entry for the word» — Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften, 1999 libro
  8. Peter Sloterdijk, «Kritik der zynischen Vernunft, Bd. 1» — Frankfurt: Suhrkamp; passage located in the DWDS Kernkorpus des 20. Jahrhunderts, 1983 libro
  9. Richard E. Shope and E. Weston Hurst, «Infectious Papillomatosis of Rabbits; with a Note on the Histopathology» — The Journal of Experimental Medicine 58(5): 607–624, 1933 académico
  10. Deutsches Jagd- und Fischereimuseum, «Wesen der Alpen: Arbeiten von Anne Blaich — exhibition page describing the permanent display and classing the Wolpertinger among "neuzeitliche Geschöpfe"» — Official museum website, 2026 web
  11. Deutsches Jagd- und Fischereimuseum, «Die Geschichte des Museums (text by Dr. A. Heusler), with opening hours, prices and accessibility notice» — Official museum website, 2016 web
  12. Internet Archive Wayback Machine, «Wolpertinger-Museum Mittenwald, archived site (capture of 23 October 2008)» — wolpertinger-museum.de, 2008 archivo
  13. museen.de, «Wolpertinger-Museum, Mittenwald — listed as permanently closed» — German museum directory, 2024 web
  14. Rainer Zenz, «File:Wolpertinger.jpg — digital montage, categorised under "Parodies of Albrecht Dürer's Young Hare"» — Wikimedia Commons, 2005 web
  15. C. Escudero Duch, R. A. Williams, R. M. Timm, J. Pérez-Tris and L. Benítez, «A Century of Shope Papillomavirus in Museum Rabbit Specimens — 1,395 lagomorphs in the University of Kansas collection; symptomatic specimens only in Sylvilagus, none in Lepus» — PLoS One 10(7): e0132172, 2015 académico
  16. Google Books, «Google Books Ngram Viewer, German corpus 2019, 'Wolpertinger', 'Hase' and 'Wilderer', 1700-2019: non-zero in 52, 315 and 254 of 320 years; first year for Wolpertinger 1957 (checked 1 October 2026)» — Google Books Ngram Viewer, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 14/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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