La Loreley —o Lorelei— es un farallón de pizarra de 132 metros sobre el Rin, a la altura de Sankt Goarshausen, donde el río se estrecha, se ahonda y lleva ahogando barqueros desde que hay barcas.
¿De dónde viene la leyenda de La Lorelei?
Ubicación
St. Goarshausen, Rhine Gorge, Alemania
Tipo de leyenda
Leyenda de criatura
Coordenadas
50.139, 7.729
Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de La Lorelei?
La doncella de cabellos dorados que se sienta en lo alto, se peina y canta hasta estrellar a los marineros contra el arrecife es bastante más joven. La roca llevó su nombre —der Lurlei, en masculino— seiscientos años antes de que alguien sentara encima a una mujer: un poema del siglo XIII esconde dentro el tesoro de los nibelungos, y los viajeros explicaban su célebre eco con enanos. La inventó Clemens Brentano en 1801 dentro de una novela; Eichendorff se la llevó a un bosque; una guía de viaje la vendió como folclore a los turistas del Rin en 1818; Otto von Loeben la sentó en el peñasco en 1821, y Heinrich Heine le puso en 1824 el pelo de oro y el peine de oro. Los hermanos Grimm, amigos de Brentano, la dejaron fuera de las Deutsche Sagen que publicaron en 1816. El eco ya decepcionaba en 1895, la estatua de bronce está en el espigón del puerto, al pie de la roca, y la conocida historia de que los nazis reimprimieron el poema de Heine como obra de autor desconocido no tiene detrás ningún libro conocido.
La roca de la Loreley vista desde el Rin, cerca de St. Goarshausen: el farallón de pizarra, no la mujer, que es lo honesto que se puede fotografiar aquí. No hay ninguna Lorelei antes de que Clemens Brentano la inventara en 1801, y durante los siglos anteriores el nombre era masculino, der Lurlei, y era el de la roca. La figura de bronce que buscan los visitantes no está en la cima que se ve en la imagen: por acuerdo con la ciudad está abajo, a ras de agua, en la punta del espigón del puerto, y la colocó allí en 1982-83 Natascha Alexandrovna, princesa Yusupov.
Imagen:
imehling · CC BY-SA 3.0
¿Cuál es la historia de La Lorelei?
La roca tuvo nombre durante seiscientos años antes de que alguien sentara una mujer encima.
La Loreley es un farallón de pizarra de unos 132 metros en la orilla derecha del Rin, a la altura de Sankt Goarshausen, justo donde el río se estrecha de unos trescientos metros a unos ciento cuarenta y alcanza su mayor profundidad. Hasta el siglo XIX el nombre llevaba artículo masculino —der Lurlei, der Lorley, der Lurleberch— porque designaba el peñasco y no a una persona. La terminación -ley es la palabra renana para roca de pizarra, de raíz celta; la primera sílaba suele remitirse al alto alemán medio lorren o lurren, aullar o gritar, o a luren, acechar. En cualquiera de los casos nombra un ruido, y el ruido era lo importante: el desfiladero devolvía un eco célebre, y la explicación local antigua eran los enanos que vivían dentro de la piedra.
Lo que la roca llevaba encima antes de 1801 cabe en una lista corta. Una estrofa atribuida al poeta del siglo XIII conocido como Der Marner cuenta que el tesoro de los nibelungos está en el Lurlenberg, un relato de tesoros enterrados en el que no sale ninguna mujer. Hacia 1500 el humanista Konrad Celtis anotó espíritus del bosque, quizá enanos, en sus cuevas; en 1612 el anticuario palatino Marquard Freher situaba allí ninfas de bosque o de montaña. Desde 1395 están documentados los viñedos de los condes de Katzenelnbogen en sus laderas. Había seres sobrenaturales, pero ninguna mujer con nombre.
Ella aparece en el otoño de 1801, dentro de una novela. Clemens Brentano escribió en Jena, en 1800, la balada «Zu Bacharach am Rheine» y la imprimió en el segundo tomo de Godwi oder Das steinerne Bild der Mutter, que publicó Friedrich Wilmans en Bremen. Su Lore Lay vive en el pueblo de Bacharach, a unos nueve kilómetros y medio aguas arriba del peñasco en línea recta, y su belleza destruye a los hombres que la miran. Un obispo la llama a juicio por hechicería, cae bajo el mismo hechizo y la manda a un convento con tres caballeros de escolta. Desde la altura sobre el Rin ella ve una barca, cree que va en ella su amado infiel y se lanza al vacío; los tres caballeros mueren con ella, y son sus voces las que repite la roca. Brentano había cogido un topónimo, lo había partido en nombre y apellido y le había dado una biografía a las dos mitades.
Todo lo demás lo fueron añadiendo hombres con nombre y apellido en los veintitrés años siguientes. En 1811 el historiador renano Niklas Vogt volvió a contar la balada en prosa y la presentó como Sage, como leyenda antigua del lugar, y explicó el eco como la voz de la muerta. En 1815 Joseph von Eichendorff publicó «Waldgespräch» en su novela Ahnung und Gegenwart: su Lorelei es una bruja con la que uno se cruza a caballo en un bosque —«Jetzt kenn ich dich - Gott steh mir bei! / Du bist die Hexe Lorelei»—, con un castillo que se asoma al Rin, y allí no hay ni un barquero. En 1818 Aloys Schreiber coló «Die Jungfrau auf dem Lurley» en el apéndice de la segunda edición de su Handbuch für Reisende am Rhein, la guía que llevaban los viajeros británicos, y allí ella ya es una ninfa de agua que embruja a los hombres cantando. En el almanaque Urania para el año 1821, Otto Heinrich Graf von Loeben la sentó por fin en el propio peñasco: «Da wo der Mondschein blitzet / Um's höchste Felsgestein, / Das Zauberfräulein sitzet, / Und schauet auf den Rhein». Canta, atrae, y el poema advierte a un muchacho que no levante la vista hacia ella. Los rizos le caen sueltos bajo una corona de perlas, pero no son de oro y no hay ningún peine.
Las dos cosas llegan en 1824, en veinticuatro versos de Heinrich Heine. «Sie kämmt ihr goldnes Haar. / Sie kämmt es mit goldnem Kamme»: el oro, el peine, el último sol en la cima y el barquero que mira hacia arriba en vez de mirar el arrecife y se ahoga por ello. Friedrich Silcher les puso música en 1837, y desde entonces la gente canta la Loreley sin necesidad de saber que alguien la escribió.
Cronología: los hechos documentados de La Lorelei
siglo XIIIUna estrofa atribuida al poeta de Sangspruch conocido como Der Marner sitúa el tesoro de los nibelungos dentro del Lurlenberg. Es el relato más antiguo adherido a la roca y va de un tesoro enterrado: no hay ninguna mujer en él.
1395Están documentados los viñedos de los condes de Katzenelnbogen en la roca. En todo el registro medieval el nombre es masculino —der Lurlei, der Lurleberch— porque designa el peñasco y no a una persona.
h. 1500El humanista Konrad Celtis registra espíritus del bosque, quizá enanos, viviendo en las cuevas de la roca; en 1612 el anticuario palatino Marquard Freher sitúa allí ninfas de bosque o de montaña. Habitantes sobrenaturales, en plural y sin nombre: ni doncella ni canto.
otoño de 1801Clemens Brentano imprime la balada «Zu Bacharach am Rheine», escrita en Jena en 1800, en el segundo tomo de su novela Godwi (Friedrich Wilmans, Bremen). Su Lore Lay vive en Bacharach, la juzga por hechicería un obispo y se arroja desde la altura; el eco son las voces de los tres caballeros que mueren con ella. Es la primera vez que el nombre de la roca pertenece a una mujer.
1811El historiador renano Niklas Vogt vuelve a contar en prosa la balada de Brentano y la presenta como Sage, leyenda antigua del país, explicando el eco de la roca como la voz de la muerta. Según Katrin Kober, años después se rectificó a sí mismo al darse cuenta de que Brentano se la había inventado.
1815Joseph von Eichendorff publica «Waldgespräch» en su novela Ahnung und Gegenwart. Su Lorelei es una bruja con la que uno se cruza en un bosque —«Du bist die Hexe Lorelei»— y que tiene un castillo sobre el Rin. Ha abandonado del todo el peñasco, y en el poema no hay ningún barquero.
1816-1818Jacob y Wilhelm Grimm publican los dos tomos de Deutsche Sagen. Ninguno de los dos contiene la Loreley en ninguna grafía, aunque los dos contienen leyendas del Rin, entre ellas la del obispo Hatto y la torre de los ratones de Bingen, veinte kilómetros aguas arriba.
1818Aloys Schreiber mete «Die Jungfrau auf dem Lurley» en el apéndice de leyendas populares de la segunda edición de su Handbuch für Reisende am Rhein (Heidelberg), la guía que llevaban los turistas del Rin. Aquí la invención de Brentano es una ninfa de agua y queda etiquetada, por primera vez impresa, como folclore.
1821En el almanaque Urania para 1821, Otto Heinrich Graf von Loeben la sienta por primera vez sobre el peñasco: «Das Zauberfräulein sitzet, / Und schauet auf den Rhein». Canta para atraer, y el poema advierte a un muchacho que no mire hacia arriba; pero su melena suelta va bajo una corona de perlas, no es de oro, y no hay ningún peine.
1824Heinrich Heine escribe «Die Lore-Ley». Añade los dos detalles que hoy repite todo el mundo —«Sie kämmt ihr goldnes Haar. / Sie kämmt es mit goldnem Kamme»— más el sol del atardecer y el naufragio. Recogido en Buch der Lieder en 1827 y puesto en música por Friedrich Silcher en 1837, acaba cantándose como si no tuviera autor.
1895Franz Magnus Böhme deja constancia de que el célebre eco ya decepciona: desde los vapores no se oye nada, y solo responde al disparo de morteros o a quien vaya a pie al amanecer y al anochecer. Es décadas antes de cualquier voladura.
años treintaSe vuelan rocas del lecho del río al pie del farallón para ensanchar y ahondar el paso, y el estrechamiento pierde buena parte de su antiguo peligro. Hoy el tráfico por la curva se regula con semáforos entre Bankeck, en Sankt Goar, y Oberwesel.
1982-1983La escultora Natascha Alexandrovna, princesa Jusupov, funde la Loreley de bronce y la regala a la ciudad de Sankt Goarshausen. Por el contrato firmado con el ayuntamiento se coloca en el espigón del puerto de la Loreley, al pie de la roca.
13 de enero de 2011El buque tanque Waldhof, con unas 2.400 toneladas de ácido sulfúrico concentrado, vuelca al pie de la roca. Dos de sus cuatro tripulantes son rescatados y los otros dos mueren; tres grúas flotantes adrizan el casco el 13 de febrero, un mes después. Ese mismo año Anja Oesterhelt publica el estudio según el cual no se conoce ningún libro escolar ni antología del periodo nazi que atribuya un poema de Heine a un autor desconocido.
¿Hay una explicación racional para La Lorelei?
Con esta roca viajan tres afirmaciones, y cada una puede contrastarse con un documento.
La primera es que la doncella es antigua, y la prueba más limpia son los hermanos Grimm. Jacob y Wilhelm publicaron Deutsche Sagen en 1816 y 1818, quince años después de la balada de Brentano, que era amigo suyo. En el texto completo de los dos tomos de la tercera edición de 1891, digitalizada en el Internet Archive (201.536 palabras), una búsqueda hecha el 8 de octubre de 2026 de las formas Lurlei, Lurley, Loreley, Lorelei o Lore Lay no da ningún resultado en ninguna grafía. Los mismos ficheros contienen la palabra Rhein dieciocho veces, Jungfrau (doncella) noventa y una y Hatto trece: la colección tiene leyendas del Rin y tiene doncellas, y tiene al obispo y la torre de los ratones de Bingen, a unos veintidós kilómetros aguas arriba en línea recta, pero la Loreley no aparece. Allen Wilson Porterfield hizo el mismo razonamiento en Modern Philology en 1915: que la balada «fue inventada por Brentano lo prueba, más que su propia declaración en ese sentido, el hecho de que los eruditos y diligentes hermanos Grimm, amigos de Brentano, no incluyeran la leyenda de Lorelei en su colección». Y despachó el único testimonio más antiguo que se ofrecía entonces, un manuscrito de 1650 que Hermann Bender decía contener lo esencial de la balada y que, según Porterfield, «no puede presentarse, ni siquiera por el propio Bender, que asegura haberlo encontrado».
Antes de 1801 la roca ya tenía habitantes sobrenaturales: enanos en las cuevas para Celtis, ninfas para Freher y un tesoro enterrado para Der Marner. Lo que añadió Brentano fue una mujer con nombre.
La segunda afirmación tiene que ver con el célebre eco. Franz Magnus Böhme, que escribía en 1895, décadas antes de cualquier voladura, ya salía decepcionado: «Das Echo in dem bezeichneten Bergkessel ist nicht so bedeutend als sein Ruf», el eco de esa hondonada vale menos que su fama. Desde el vapor, escribió, «hört man natürlich nichts», como es natural no se oye nada; algo se percibe solo cuando se disparan morteros, y los caminantes que lo intentaran a última hora de la tarde o por la mañana lograrían despertar el eco múltiple. Katrin Kober añade que desde 1853 la compañía de vapores Köln-Düsseldorf tenía empleado a un hombre en las cuevas de la roca para provocar el eco con tiros de pistola y un cuerno. En los años treinta se volaron rocas del cauce para ensanchar y ahondar el paso, y eso pudo cambiar otra vez la acústica, pero el eco ya valía menos que su fama en vida de Bismarck.
El peligro del paso está documentado. El estrechamiento sigue regulado por semáforos entre Bankeck, en Sankt Goar, y Oberwesel. El 28 de septiembre de 2003 el barco de pasajeros Loreley, de la compañía Köln-Düsseldorf, encalló aquí con el río en mínimos, y según la Rheinische Post resultaron heridas 41 de las cerca de 350 personas que iban a bordo, tres de ellas de gravedad. El 13 de enero de 2011 el buque tanque Waldhof, cargado con unas 2.400 toneladas de ácido sulfúrico concentrado, volcó al pie de la roca; dos de sus cuatro tripulantes fueron rescatados y los otros dos murieron, y tres grúas flotantes adrizaron el casco el 13 de febrero, un mes después.
La tercera afirmación es la más repetida de todas: que bajo el nazismo el poema de Heine siguió imprimiéndose con el autor como «desconocido» por ser judío. La afirmación arranca con el estudioso exiliado Walter A. Berendsohn en 1935 y la transmitieron como hecho probado Otto Flake en 1947, Hannah Arendt en 1948, Ludwig Marcuse en 1951 y Theodor W. Adorno en 1956. Bernd Kortländer en 1998, Hartmut Steinecke en 2008 y Anja Oesterhelt en 2011 fueron a buscar el libro. El estudio de Oesterhelt, publicado en el volumen Anonymität und Autorschaft, informa de que se han examinado más de cien libros escolares y antologías poéticas impresos entre 1933 y 1945 y de que no se conoce ni un solo caso en que un poema de Heine se atribuya a un autor desconocido. Lo que sí ocurrió es más sombrío: en las versiones cantadas impresas se citaba solo al compositor Silcher y se suprimía el nombre de Heine, y a partir de 1937 desapareció de los libros publicados en Alemania.
La Loreley de bronce está al pie del peñasco y lejos de su cima. La hizo en 1982 la escultora Natascha Alexandrovna, princesa Jusupov, y la regaló al año siguiente a la ciudad de Sankt Goarshausen; la página del propio ayuntamiento recoge que un contrato entre la ciudad y la escultora, firmado a petición de ella, fijó su sitio en el espigón del puerto de la Loreley.
¿Se puede visitar La Lorelei?
Aquí hay dos visitas, una en lo alto del farallón y otra a ras del agua.
La de arriba es la meseta de la Loreley, sobre Sankt Goarshausen. La roca es un farallón de pizarra de 132 metros sobre el río, con la cima a 193,14 metros sobre el nivel del mar, en el kilómetro 555 del Rin, donde el cauce se estrecha hasta unos 160 metros y alcanza los 25 de profundidad. El Kultur- und Landschaftspark que rodea el mirador se abrió en abril de 2019 y es gratuito; la terraza del final se asoma justo sobre la curva y enfrente queda el Alto Valle del Rin Medio, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2002. Junto al aparcamiento de la meseta está el Loreley Besucherzentrum, inaugurado en 2000, en Loreley 7, 56346 Bornich, con una exposición sobre la roca y el desfiladero y una película en 3D sobre el valle (06771 599093, [email protected]). Al lado hay un restaurante y el Loreley-Bob, la pista de trineo de verano con su parque de juegos, que abre a diario desde las 10:00 y hasta las 17:00 como mínimo, o hasta las 18:00 durante las vacaciones escolares de Hesse y Renania-Palatinado, y cierra en invierno y siempre que la pista está mojada. Se admiten perros con correa, aunque no en la pista, y los grupos de quince o más deben avisar. Su propia página de horarios, actualizada por última vez el 17 de septiembre de 2026, da la temporada dos veces y de dos maneras distintas: «ENDE MÄRZ BIS ANFANG NOVEMBER» en el recuadro de temporada y «Mitte März bis Mitte November» en la nota del horario y otra vez en las preguntas frecuentes.
El teatro al aire libre de esa misma meseta se levantó entre 1934 y 1939 sobre proyecto de Hermann Senf como Thingstätte nazi, y desde 1976 se usa sobre todo para conciertos de rock.
La visita de abajo es la estatua de bronce al pie de la roca. La Loreley de bronce la hizo en 1982 Natascha Alexandrovna Prinzessin Jussupow, que entonces vivía en Saint-Paul, en Francia, y eligió ella misma el emplazamiento por contrato con el municipio: la punta del espigón del puerto de la Loreley, al pie del farallón por el lado de Sankt Goarshausen, gratis y a cualquier hora. Es el único sitio que se adentra en el agua de la que habla el poema.
Sankt Goarshausen está en la línea ferroviaria de la orilla derecha del Rin. El transbordador de la Loreley cruza a Sankt Goar, en la orilla izquierda, de 5:30 a 21:00 de lunes a viernes, desde las 6:20 los sábados y desde las 7:20 domingos y festivos; faehre-loreley.de redirige hoy a la naviera FRS, cuya página llevaba el 22 de septiembre de 2026 un aviso de aguas bajas que limita el peso de los vehículos.
Nada de lo que hay en la roca es anterior al poema: el mirador, el teatro, el centro de visitantes y la mujer de bronce son del siglo XX o posteriores. El río de abajo es más viejo y sigue llevándose barcos. El buque de pasaje RheinVision encalló aquí el 28 de septiembre de 2003 con 349 pasajeros y 11 tripulantes a bordo, con 41 heridos, y el 13 de enero de 2011 volcó el tanque Waldhof con 2.400 toneladas de ácido sulfúrico y murieron dos de sus tripulantes.
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