El Pacto del Doctor Fausto es una leyenda de Staufen im Breisgau, DE —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de El Pacto del Doctor Fausto?
Ubicación
Staufen im Breisgau, DE
Tipo de leyenda
Maldición
Coordenadas
47.88, 7.729
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de El Pacto del Doctor Fausto?
La leyenda de Fausto tiene un núcleo documentado. Un astrólogo y alquimista errante llamado Georg Faustus aparece en fuentes alemanas entre 1507 y hacia 1540: el abad Johannes Trithemius lo despachó como vagabundo y charlatán en una carta de 1507, el humanista Mutianus Rufus lo oyó fanfarronear en una posada de Erfurt en 1513, el príncipe-obispo de Bamberg le pagó un horóscopo en 1520 e Ingolstadt lo expulsó como adivino en 1528. Ningún documento de su vida le da el nombre de pila Johann, y ninguno menciona pacto alguno. El pacto se publicó en Fráncfort en 1587, en un libro anónimo impreso por Johann Spies que fijó los detalles que hoy se dan por sabidos: el nombre Johann, Wittenberg, un contrato firmado con sangre con un espíritu que se llama a sí mismo Mephostophiles, un plazo de veinticuatro años y la aparición de Helena de Troya. En ese libro el diablo mata a golpes a Fausto en una aldea cercana a Wittenberg y su cuerpo queda junto a un estercolero. Christopher Marlowe conservó la condenación; Goethe la invirtió, y en la segunda parte de su Fausto, publicada en 1832, unos ángeles se lo llevan a lo alto. Una sola crónica del siglo XVI sitúa la muerte del Fausto histórico en Staufen im Breisgau, o al menos no lejos de allí, donde una vieja posada aún enseña una habitación de Fausto.
¿Cuál es la historia de El Pacto del Doctor Fausto?
El de Fausto es uno de esos raros casos en que el protagonista de la leyenda se puede contrastar con papeles de archivo. Existió — y quienes lo trataron no describieron a un buscador trágico del conocimiento prohibido. Describieron a un pesado.
La noticia más antigua que se conserva es una carta del 20 de agosto de 1507, escrita en Wurzburgo por el abad benedictino Johannes Trithemius al matemático y astrólogo de Heidelberg Johannes Virdung, que le había preguntado por un taumaturgo al que estaba deseando conocer. La respuesta, impresa en sus Epistolarum familiarium libri duo (Hagenau, 1536) y reproducida en la edición crítica del libro de Fausto de Robert Petsch, es página y media de desprecio. Ese hombre, escribe, "que ha osado llamarse príncipe de los nigromantes, es un vagabundo, un charlatán y un maleante, digno de que se le corrija a azotes" (gyrovagus, battologus et circumcellio est, dignus qui verberibus castigetur). Y a continuación copia la tarjeta de visita que le habían hecho llegar: "Magister Georgius Sabellicus, Faustus iunior, fons necromanticorum, astrologus, magus secundus, chiromanticus…" — fuente de los nigromantes, segundo mago, quiromántico. "Ved la necia temeridad del hombre", añade, "qué locura lo arrastra".
Fíjese el lector en el nombre. Johann no. Georg.
El resto de la carta es una lista de avistamientos. El año anterior, volviendo de la Marca de Brandeburgo, Trithemius se había topado con él en la villa de Gelnhausen, donde en la posada le contaron "muchas frivolidades" sobre el personaje; en cuanto supo que estaba allí el abad, "huyó del hospedaje, y nadie pudo convencerlo de presentarse ante mi vista". Unos sacerdotes de la villa le refirieron que había dicho delante de mucha gente que "había alcanzado tal ciencia y memoria de toda sabiduría que, si todos los volúmenes de Platón y Aristóteles con su filosofía entera hubieran perecido de la memoria de los hombres, él, con su propio ingenio, como un segundo Esdras hebreo, podría restituirlos todos, y con mayor elegancia". En Wurzburgo se le atribuyó haber declarado que "los milagros de Cristo Salvador no son de admirar, pues él también puede hacer cuanto Cristo hizo, cuantas veces y cuando quiera". En la última cuaresma de aquel año llegó a Kreuznach, presumió de ser en alquimia "el más perfecto de cuantos jamás fueron" y, por recomendación de Franz von Sickingen —"el bailío de vuestro príncipe, hombre muy ávido de cosas místicas"—, obtuvo la vacante de maestro de escuela; allí, escribe Trithemius, empezó a abusar de los muchachos, y al salir a la luz "evitó con la fuga el castigo que le estaba preparado". La carta se cierra así: "Cuando llegue a ti, no encontrarás a un filósofo, sino a un hombre necio y agitado por una temeridad excesiva."
Seis años después reaparece. En una carta de octubre de 1513, el humanista de Erfurt Conrad Mutianus Rufus —amigo de Melanchthon— escribía a Heinrich Urbanus: "Hace ocho días vino a Erfurt un quiromántico llamado Georgius Faustus, Helmitheus Hedebergensis [el semidiós de Heidelberg], puro fanfarrón y necio. Su profesión, y la de todos los adivinadores, es vana… La gente ruda lo admira. Yo lo oí fanfarronear en la posada. No castigué su jactancia: ¿qué me importa a mí la locura ajena?"
Hay además dos documentos municipales, y apuntan en direcciones contrarias. En febrero de 1520, el libro de cuentas de Hans Müller, camarero mayor del príncipe-obispo de Bamberg Georg Schenk von Limburg, anota unos florines "dados y regalados al Doctor Faustus, filósofo, en honorario", porque "le hizo a mi graciosísimo señor una natividad o indicium". Un príncipe-obispo alemán le pagó por un horóscopo. Ocho años después, en 1528, el acta del concejo de Ingolstadt del miércoles después de San Vito ordena que "al adivino se le mande salir de la ciudad y gastarse sus dineros en otra parte", y el registro paralelo de expulsiones lo nombra: "uno que se hacía llamar Dr. Jörg Faustus de Heidelberg", que "prometió no vengarse de tal requerimiento contra la autoridad".
Trithemius, Mutianus, Ingolstadt: Georgius, Georgius, Jörg. Johann no aparece en ningún documento de su vida. Llega con las noticias de Melanchthon recogidas por Johannes Manlius en 1563 —donde es "Ioannes Faustus"— y se fija, definitivamente, en la portada de 1587. Ya en 1893 Karl Kiesewetter lo subrayaba: los dos testimonios más antiguos dan el nombre de pila Georg, "apartándose de todas las noticias posteriores". El compuesto "Johann Georg Fausto" que circula hoy es una reconciliación erudita del siglo XIX, no un nombre con el que nadie lo llamó.
Con la muerte pasa algo peor: tres relatos del siglo XVI dan tres lugares distintos. Melanchthon, según lo transmite Manlius, dice que Fausto —"de Kundling, que es una villa pequeña vecina a mi patria", es decir Knittlingen— pasó su último día abatido en una aldea del ducado de Wurtemberg, avisó a su posadero de que "no te espantes esta noche" y apareció a mediodía tendido junto a la cama con la cara vuelta del revés, "muerto así por el diablo". Johannes Gast, en sus Sermones convivales (Basilea, 1548), cuenta que cenó con él en el Colegio Mayor de Basilea, que viajaba con un perro y un caballo "que creo que eran demonios", y que "el desdichado tuvo un fin deplorable, pues fue estrangulado por Satanás, y su cadáver en el féretro seguía mirando al suelo aunque se le volviera cinco veces boca arriba". Y la Crónica de Zimmern, compilada en las décadas siguientes, es la única fuente que menciona Staufen: "Fue también por ese tiempo cuando Fausto murió en Staufen, la villita del Brisgovia, o al menos no lejos de allí… Llegó a viejo y, según dicen, murió miserablemente. Muchos, por toda clase de indicios y conjeturas, creyeron que el mal espíritu —al que en vida sólo llamaba su cuñado— lo había matado. Los libros que dejó fueron a parar a manos del señor de Staufen, en cuyo señorío falleció." Un testimonio más, el Index Sanitatis de Philipp Begardi (Worms, 1539), no dice dónde murió, pero sí qué era: un hombre que había recorrido "casi todas las tierras, principados y reinos", que "él mismo confesó y no negó que era y se llamaba Fausto, y firmaba Filósofo de los Filósofos", y del que "un gran número" se quejaba de haber sido engañado. Nunca fue lento, añade Begardi, en cobrar.
Ese es el expediente histórico completo. En él no hay ningún pacto.
El pacto se escribió en Fráncfort, en 1587. El lunes 4 de septiembre de 1587, el impresor Johann Spies fechó la dedicatoria de la Historia von D. Johann Fausten. El libro es anónimo; Spies se presenta sólo como su impresor. Explica que en Alemania se contaban estas historias desde hacía años "en los banquetes y en las tertulias", que se había extrañado a menudo de que nadie las hubiera puesto en orden y que por fin "un buen amigo de Espira" le había enviado el texto pidiéndole que lo publicase "como espantoso ejemplo del engaño del diablo". La primera leyenda completa de Fausto no es, por tanto, folclore recogido sobre el terreno: es un manuscrito anónimo que llegó a una imprenta luterana a tiempo para la feria del libro de otoño.
Lo que Spies imprimió fijó casi todo lo que hoy se da por sabido. El capítulo sexto reproduce el contrato: "Yo, Johannes Faustus, doctor, confieso públicamente de mi propia mano… habiéndome propuesto especular sobre los Elementos y no hallando en mi cabeza tal habilidad, ni pudiendo aprenderla de los hombres, me he entregado al espíritu que me ha sido enviado, que se llama a sí mismo Mephostophiles, servidor del príncipe infernal en Oriente… y a cambio prometo y voto que, corridos 24 años desde la fecha de esta carta, tenga él pleno poder para disponer, mandar, gobernar y llevarme a su manera y a su gusto, con todo, sea cuerpo, alma, carne, sangre y bienes, y eso por toda la eternidad." Se abrió una vena de la mano izquierda con un cuchillo afilado, y el libro dice que en esa mano se vio una inscripción de sangre: O homo fuge, hombre, huye.
Y luego el final, que es la parte que se ha sustituido sin ruido. Se cumplen los 24 años; el espíritu le devuelve el contrato; Fausto se lleva a sus estudiantes a una aldea llamada Rimlich, a media milla de Wittenberg, come con ellos por última vez y lo confiesa todo en la Oratio Fausti ad studiosos. Les ruega que no se asusten con ningún ruido y que no se levanten de la cama. Entre las doce y la una un viento violentísimo envuelve la casa; los estudiantes oyen un silbido espantoso, "como si la casa estuviera llena de serpientes y culebras"; la puerta de Fausto se abre de golpe y él grita pidiendo socorro, "pero apenas con media voz". Por la mañana "ya no vieron a Fausto, y nada sino la sala salpicada de sangre. El cerebro estaba pegado a la pared, porque el diablo lo había golpeado de un muro al otro. También estaban allí sus ojos y varios dientes: un espectáculo horrible y espantoso". El cuerpo apareció fuera, junto al estercolero. Ese mismo día desaparecieron Helena —la sombra de Helena de Troya que había conjurado— y el hijo que ella le había dado. Lo entierran en la aldea. No hay indulto.
De ahí en adelante la cadena se abre. Una versión inglesa, The Historie of the damnable life and deserued death of Doctor Iohn Faustus, "traducida al inglés por P. F. Gent." a partir de "la copia verdadera impresa en Fráncfort", se conserva en una edición londinense de 1592 cuya propia portada se declara "nuevamente impresa, y enmendada en los lugares convenientes donde la materia estaba imperfecta", lo que implica que hubo una edición inglesa anterior hoy perdida. Mantiene la grafía alemana del demonio: Mephostophiles. Esa traducción es la que dramatizó Christopher Marlowe. Marlowe conserva las condiciones —"veinticuatro años"— y conserva la condenación: el reloj da las doce, entran los demonios y el Coro cierra con "Fausto se ha ido: contemplad su caída infernal". El texto impreso más antiguo que se conserva de la obra es el in-cuarto de 1604, cuya portada indica que la habían representado los criados del conde de Nottingham y que estaba “escrita por Ch. Marl.”
Y la obra volvió a Alemania con las compañías inglesas ambulantes. El primer registro firme de una representación de Fausto, según la historia del teatro popular alemán que publicó Wilhelm Creizenach en 1878, es una lista de piezas representadas en Dresde por los Cómicos Ingleses en 1626: "Julius 7 — Ist eine Tragödia von Dr. Faust gespielt worden", que Creizenach identifica con la de Marlowe. De aquellas compañías la historia bajó a las ferias y a los teatrillos de marionetas alemanes, donde vivió siglo y medio.
Ahí la encontró Goethe, y ese es el gozne de todo el asunto. La tesis de Creizenach es que el Goethe joven casi con seguridad no leyó nunca el libro de 1587: aquella primera versión se había perdido de vista y sólo volvió a ser accesible con las reimpresiones del siglo XIX, y Marlowe era desconocido en la Alemania del XVIII. Goethe conocía la comedia de marionetas y las refundiciones en prosa posteriores, mucho más romas. Al contar sus años de Estrasburgo escribió que "la significativa fábula del teatro de títeres resonaba y zumbaba en mí con muchos tonos. También yo me había revuelto por toda clase de saberes y bastante pronto se me había mostrado su vanidad".
Lo que escribió después invirtió el mecanismo dos veces. En Faust. Eine Tragödie (Tubinga, Cotta, 1808) no hay plazo de veinticuatro años: Fausto propone una apuesta — "si alguna vez le digo al instante: ¡detente, eres tan hermoso!, entonces podéis echarme cadenas, entonces me hundiré de buena gana". Y en Faust. Der Tragödie zweyter Theil, terminado en el verano de 1831 y publicado sólo tras su muerte, en 1832, la acotación dice: "Ángeles (flotando en la atmósfera superior, llevando lo inmortal de Fausto)", y cantan: "Salvado está el noble miembro del mundo de los espíritus, libre del mal: a quien se esfuerza siempre afanándose, a ese podemos redimirlo". Al diablo lo engañan. El alma sube.
El final que casi todo el mundo sabe resumir es ese — y es exactamente el contrario del final del libro donde el pacto se puso por escrito.
Cronología: los hechos documentados de El Pacto del Doctor Fausto
20 de agosto de 1507El abad Johannes Trithemius escribe a Johannes Virdung sobre un hombre que se hace llamar «Magister Georgius Sabellicus, Faustus iunior, fons necromanticorum» y lo trata de vagabundo y charlatán digno de azotes. Es la mención más antigua que se conserva del Fausto histórico.
Octubre de 1513Conrad Mutianus Rufus escribe desde Erfurt que ocho días antes había llegado un quiromántico, «Georgius Faustus, el semidiós de Heidelberg, puro fanfarrón y necio», al que oyó presumir en la posada. El nombre de pila vuelve a ser Georg, no Johann.
Febrero de 1520El libro de cuentas del príncipe-obispo de Bamberg anota unos florines pagados «al Doctor Faustus, filósofo» porque «le hizo a mi graciosísimo señor una natividad o indicium». Un príncipe-obispo alemán le paga por un horóscopo.
1528 — expulsadoEl concejo de Ingolstadt ordena al adivino salir de la ciudad y gastarse sus dineros en otra parte. El registro de expulsiones lo nombra: «uno que se hacía llamar Dr. Jörg Faustus de Heidelberg».
1539El Index Sanitatis de Philipp Begardi refiere que aquel hombre «confesó él mismo y no negó que era y se llamaba Fausto», firmando Filósofo de los Filósofos, y que «un gran número» de personas se quejaban de haber sido engañadas por él.
h. 1540 — la muerteLa Crónica de Zimmern, en una entrada posterior a otra fechada en 1539, es la única fuente del siglo XVI que menciona Staufen: Fausto murió «en Staufen, la villita del Brisgovia, o al menos no lejos de allí», siendo ya viejo, y sus libros pasaron al señor de Staufen. Melanchthon, según Manlius, sitúa en cambio la muerte en una aldea del ducado de Wurtemberg.
1548Johannes Gast recuerda haber cenado con Fausto en el Colegio Mayor de Basilea y escribe que acabó «estrangulado por Satanás», con el cadáver mirando al suelo aunque se le volviera cinco veces boca arriba.
Lunes 4 de septiembre de 1587Johann Spies fecha en Fráncfort del Meno la dedicatoria de la anónima Historia von D. Johann Fausten. Ahí quedan fijados el nombre Johann, Wittenberg, los veinticuatro años, la firma con sangre, el demonio Mephostophiles — y un final en el que a Fausto lo golpean de un muro a otro y aparece muerto junto a un estercolero.
1592 — al inglésThe Historie of the damnable life and deserued death of Doctor Iohn Faustus, «traducida al inglés por P. F. Gent.», se conserva en una edición londinense que se declara nuevamente impresa y enmendada, lo que implica una edición inglesa anterior perdida. Mantiene la grafía Mephostophiles.
1597 — un contemporáneo lo llama mentiraAugustin Lercheimer dedica un capítulo de su Christlich Bedencken al libro de Fausto: «Todo esto está malvada y bellacamente inventado y mentido». Demuestra que en Wittenberg no había Schergasse ni puerta exterior, ni existe aldea alguna llamada Rimlich.
1604 — Marlowe impresoEl in-cuarto más antiguo que se conserva del Doctor Faustus de Christopher Marlowe, representado por los criados del conde de Nottingham. Mantiene los veinticuatro años y la condenación: «Fausto se ha ido: contemplad su caída infernal».
7 de julio de 1626, DresdeUna lista de obras representadas en Dresde por los Cómicos Ingleses anota «7 de julio: se representó una tragedia del Dr. Fausto». Creizenach la identifica con la de Marlowe, de vuelta en Alemania con las compañías ambulantes; de ahí pasó la historia a los teatrillos de marionetas.
1808 — la apuestaGoethe publica en Tubinga Faust. Eine Tragödie. No hay plazo de veinticuatro años: Fausto propone una apuesta — «si alguna vez le digo al instante: ¡detente, eres tan hermoso!, entonces podéis echarme cadenas».
1832 — el final invertidoFaust. Der Tragödie zweyter Theil, terminado en el verano de 1831, aparece póstumo. «Ángeles (flotando en la atmósfera superior, llevando lo inmortal de Fausto): Salvado está el noble miembro del mundo de los espíritus, libre del mal — a quien se esfuerza siempre afanándose, a ese podemos redimirlo». La condenación se ha vuelto redención.
¿Hay una explicación racional para El Pacto del Doctor Fausto?
En el expediente histórico no hay nada sobrenatural, y lo honrado es decir que aquí el caso escéptico casi no hay que construirlo: lo construyó ya el siglo XVI.
El Fausto documentado es un adivino que irritaba a la gente culta y sacaba dinero a la crédula. Levantó un horóscopo a un príncipe-obispo de Bamberg y cobró por ello. Lo echaron de Ingolstadt como Wahrsager, adivino, con la orden de gastarse sus dineros en otro sitio. Trithemius lo tuvo por un fraude y por un peligro para los muchachos; Mutianus, por un pelmazo; Begardi, médico, dejó escrito que "un gran número" de personas decían haber sido engañadas por él y que nunca fue lento en cobrar. Nadie que lo tratara dejó constancia de nada que no pudieran producir un prestidigitador competente y una buena dosis de aplomo.
Ya en el siglo XVI se decía que el libro de 1587 era una invención. Augustin Lercheimer, autor con conocimiento directo de Wittenberg, le dedicó un capítulo entero de su Christlich Bedencken und Erinnerung von Zauberei (tercera edición, Espira, 1597) a desmontarlo. Enumera lo que el libro afirma: que Fausto nació cerca de Weimar y Jena, que se educó en Wittenberg, que allí lo hicieron Maestro en Artes y Doctor en Teología, que tuvo casa y huerto junto a la puerta exterior, en la Schergasse, y que el diablo lo estranguló en Viernes Santo en una aldea llamada Rimlich a media milla de Wittenberg. Su veredicto: "Todo esto está malvada y bellacamente inventado y mentido." Y sus razones se pueden comprobar. El libro coloca a Fausto entre los condes de Anhalt, que "hace más de 500 años que son príncipes y no condes". En Wittenberg nunca hubo arrabal junto a la puerta exterior, "y por tanto tampoco puerta exterior; ni hubo jamás Schergasse". No existe ninguna aldea con ese nombre. Y en cuanto al doctorado en teología: "¿quién se lo cree?", sería una mancha eterna para el grado. Su propia versión del personaje coincide casi punto por punto con la carta de Trithemius de 1507, que difícilmente tendría delante: Fausto era de Knütling, en Wurtemberg, junto a la frontera del Palatinado; fue un tiempo maestro de escuela con Franz von Sickingen cerca de Kreuznach; tuvo que huir "por sodomía cometida"; y en Wittenberg se le toleró hasta que quisieron prenderlo.
Lo de Staufen se sostiene sobre una sola frase, y esa frase se cubre las espaldas. La Crónica de Zimmern dice que Fausto murió en Staufen "o al menos no lejos de allí". No da año, ni edificio, ni habitación, ni patrón. Dice que los libros de Fausto llegaron a manos del señor de Staufen después de su muerte. Y está en minoría: Manlius, recogiendo a Melanchthon, sitúa la muerte en una aldea del ducado de Wurtemberg —Staufen no estaba en Wurtemberg— y el libro de 1587 la sitúa a media milla de Wittenberg. Tres fuentes del siglo XVI, tres lugares distintos.
Lo que se ha construido sobre esa frase es una habitación de hotel. Las páginas del propio Löwen, archivadas en 2024, anunciaban la "Faustzimmer Nr. 5, donde pernoctó el famoso Dr. Fausto", explicando que "en nuestra famosa habitación número 5, la llamada habitación de Fausto, vivió el Dr. Fausto", desde 106 € la noche; y en otra página: "desde hace siglos se hace magia en el Löwen de Staufen; empezó seguramente con el famoso alquimista Dr. Johann Fausto. Lo hicieron venir los señores de Staufen para convertir plata en oro." El número de habitación, el encargo alquímico y el nombre Johann faltan los tres en la única fuente del siglo XVI que pone a Fausto cerca del pueblo. Esto no es una acusación de mala fe: es el proceso ordinario por el que, en cuatro siglos y medio, una anotación cautelosa de una crónica se convierte en una habitación reservable.
El nombre del demonio es una prueba menor, pero más afilada. No es un invento posterior: el espíritu aparece nombrado en el propio contrato de 1587 y en el índice del libro. Pero allí se escribe Mephostophiles, y la traducción inglesa de 1592 conserva esa grafía. El Marlowe impreso, en la edición hecha sobre el in-cuarto de 1604, trae Mephistophilis. Mephistopheles —la forma que escribe todo el mundo— es de Goethe. Ninguna fuente del siglo XVI lo escribe como se escribe hoy.
Y el pacto mismo se ha cambiado por otro. En 1587 Fausto vende su alma en firme por un plazo fijo de veinticuatro años, y la transacción se cumple: el diablo se lo lleva, con violencia, y la última página del libro le dice al lector exactamente qué lección debe sacar. El Fausto de Goethe no firma nada de eso. Propone una apuesta que cree que no puede perder, y la gana — o más bien la apuesta queda en nada cuando los ángeles se llevan lo inmortal de él a la atmósfera superior: "a quien se esfuerza siempre afanándose, a ese podemos redimirlo". Entre 1587 y 1832 la condenación se convirtió en redención, y el autor que hizo la inversión no había leído ni el libro alemán de 1587 ni a Marlowe.
Dos cosas sí resisten el contraste con las fuentes, y hay que decirlas. La primera: el hombre murió, y murió de una manera que asustó a la gente. Gast (1548) y Melanchthon a través de Manlius, escribiendo con independencia del libro de 1587, coinciden en un final violento y en un alboroto nocturno. La segunda: el asco es real y constante a lo largo de cuarenta años y de media docena de autores que no tenían por qué ponerse de acuerdo. Un viajero fanfarrón que le echó la buenaventura a la corte de un príncipe-obispo, al que expulsaron de una ciudad universitaria, que presumía de poder repetir los milagros de Cristo y que dejó tras de sí un rastro de gente que se decía estafada, es una figura perfectamente corriente en la Europa de principios del XVI. El diablo que lo mató lo pusieron quienes lo escribieron — y el pacto, los veinticuatro años y la sangre los puso, en septiembre de 1587, un autor cuyo nombre no sabemos.
¿Se puede visitar El Pacto del Doctor Fausto?
No hay tumba, ni ruina, ni lugar verificado. Lo que hay es un museo en el pueblo con la mejor reclamación sobre su nacimiento, una villa de la Selva Negra que lo ha hecho suyo, y un conjunto de documentos primarios que cualquiera puede leer gratis.
Knittlingen: el Faust-Museum y el Faust-Archiv. Es el Kundling que Melanchthon llamó "una villa pequeña vecina a mi patria", y de todas las candidaturas al nacimiento de Fausto es la de mejor pedigrí documental. El museo está en Kirchplatz 2, 75438 Knittlingen (tel. 07043 373-450; archivo, 373-453). El horario publicado es de martes a viernes de 11:00 a 16:30 y sábados, domingos y festivos de 12:00 a 17:30, con último acceso 30 minutos antes del cierre. Las entradas son de 8 € para adultos, 4 € para niños y jóvenes de 6 a 18 años y para las reducidas, 3 € por alumno en grupos escolares sin guía, y gratis para menores de 6 años. Compruébelo antes de viajar: el museo está cerrado desde el 8 de junio de 2026 por obras de protección contra incendios y renovación de la iluminación; el Faust-Archiv sigue accesible y las visitas guiadas se pueden reservar a partir de octubre de 2026. Los autobuses paran en "ZOB / Schule Knittlingen": líneas 143 (Knittlingen–Flehingen), 700 (Bretten–Mühlacker), 706 (Maulbronn–Knittlingen) y 734/735 (Pforzheim–Knittlingen/Maulbronn). El museo publica material en lengua de signos alemana y en lectura fácil.
Staufen im Breisgau: el pueblo de la muerte. La Tourist-Information está en el ayuntamiento, en Hauptstr. 53, 79219 Staufen i. Br. (tel. 07633 805-36, [email protected]). De abril a octubre abre de lunes a jueves de 9:00 a 12:30 y de 14:00 a 17:30, viernes de 9:00 a 12:00 y de 13:00 a 16:00, y sábados de 10:00 a 13:00; de noviembre a marzo, lunes y miércoles de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:30, martes y jueves de 9:00 a 12:00, viernes de 9:00 a 14:00 y sábados cerrado.
En el mismo edificio está el Stadtmuseum im Rathaus, que es gratuito y abre de lunes a viernes en el horario de la oficina de turismo; ahora mismo cierra los fines de semana por obras en la escalera. Fausto es uno de sus puntos fuertes: lo presenta como "la figura del legendario nigromante Johannes Faust".
Hay dos visitas guiadas que conviene conocer. El paseo guiado por el casco histórico sale los miércoles a las 16:30, de abril a octubre, con punto de encuentro en el ayuntamiento, en la plaza del mercado; se reserva en la oficina de turismo. Y la "Mephisto-Tour" con el OutdoorTheater es un recorrido con escenas representadas sobre la leyenda del Fausto histórico: 24 € los adultos, prosecco incluido, y 12 € los niños de 6 a 12 años; se reserva en la oficina de turismo o llamando al OutdoorTheater, +49 7632 82 88 515.
El edificio al que apunta la tradición es el Gasthaus zum Löwen, Hauptstraße 47, en la zona peatonal del casco antiguo. No planifique una comida ni una noche en la "habitación de Fausto" sin comprobarlo antes. Los gestores anunciaron en su propia web que, tras veinte años, dejan la casa, y que han trasladado un equipo reducido al Goethe Schwarzwald Boutiquehotel de Hauptstraße 3 (tel. 07633 9089390), donde se pidió a los clientes con reserva en el Löwen que hicieran el registro. La fachada, en una calle peatonal de un casco antiguo muy bonito, se puede ver desde fuera a cualquier hora, y desde la oficina de turismo se llega en dos minutos.
Wittenberg no compensa el desvío para esto. Las direcciones que da el libro de 1587 —casa y huerto junto a la puerta exterior, en la Schergasse; muerte en una aldea llamada Rimlich a media milla de la ciudad— ya se desmentían en el siglo XVI, y las desmintió alguien que conocía la ciudad: no existían ni ese arrabal, ni esa puerta, ni esa calle, ni esa aldea. No hay nada que buscar.
Y el expediente se puede leer gratis. La edición crítica de Robert Petsch de la Historia de 1587, que además imprime los documentos contemporáneos sobre el Fausto histórico —la carta de Trithemius, Mutianus, las cuentas de Bamberg, la expulsión de Ingolstadt, la Crónica de Zimmern—, está en Internet Archive. También lo están la traducción inglesa de 1592 y la historia del teatro de Fausto de Creizenach. El Faust de Goethe de 1808 y la segunda parte de 1832 están en el Deutsches Textarchiv, en sus impresiones originales.
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