👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9475 ACTIVO

Casa Loma

Casa Loma es un lugar reputado como embrujado en Ontario, CA. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Casa Loma?

Ubicación
Ontario, CA
Tipo
Castillo
Coordenadas
43.678, -79.41
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Casa Loma está embrujado?

Casa Loma es un castillo de 98 habitaciones asomado al escarpe de Toronto, construido para el financiero sir Henry Pellatt sobre unas parcelas que él había comprado a nombre de su mujer, Mary, y abandonado por la familia unos diez años después de mudarse. El Ayuntamiento de Toronto lo recuperó en 1933 por 27.303,45 dólares de impuestos impagados y sigue siendo su propietario. Pellatt murió el 8 de marzo de 1939 en una habitación de la casa de su antiguo chófer, en Mimico, y fue enterrado tras un funeral militar. La fama fantasmal del castillo existe, pero no es antigua ni anónima: el episodio más viejo que puede rastrearse hasta una fuente es un golpe publicitario radiofónico, el de la locutora Claire Wallace pasando una noche en el castillo vacío para preparar un reportaje sobre fantasmas, y a un comentario suyo se le atribuye haber salvado el edificio del derribo. Hoy el operador vende miedo abiertamente, con un recorrido de Halloween por los túneles y salas de escape montadas sobre los discutidos secretos bélicos del castillo. Esta ficha separa lo que consta en el archivo de lo que se vende en la taquilla.
Casa Loma, Ontario, Canadá
Imagen: Priscilla Jordão from São Paulo, Brasil · CC BY-SA 2.0

¿Cuál es la historia de Casa Loma?

Casa Loma no fue, hablando con propiedad, la casa de sir Henry Pellatt. Entre 1903 y 1905 compró las parcelas del escarpe de Toronto —un paraje que ya se llamaba Casa Loma— a nombre de su mujer, Mary Dodgson Pellatt. Veinte años después ese detalle decidió el final de la historia: cuando en junio de 1924 se subastó el contenido del castillo, se vendió como parte de la herencia de ella, no de él. Para el proyecto eligió a E. J. Lennox, su propio vecino de Sherbourne Street, en lugar de a los arquitectos más audaces que trabajaban entonces en Toronto y Montreal. Su biógrafo David Roberts, en el Dictionary of Canadian Biography, cuenta que a Lennox se le dio «un presupuesto sin fondo» y que consintió el gusto de su cliente por los castillos y los pabellones de caza. Las fechas que se repiten siempre, de 1911 a 1914, proceden del propio cronograma del Ayuntamiento de Toronto; Roberts sitúa las primeras obras en 1905, con una casita provisional y unas caballerizas enormes, y el edificio principal a partir de finales de 1909. Las dos versiones caben en una obra hecha por fases, y Casa Loma nunca se terminó. La recesión de 1913 paró los trabajos y la biblioteca seguía sin estanterías cuando la familia se mudó. Lo que sí se construyó fue desmesurado: 98 habitaciones en algo más de 6.000 metros cuadrados, la mayor residencia privada levantada nunca en Canadá, una biblioteca pensada para 10.000 volúmenes, instalación eléctrica de vanguardia y un túnel de 800 pies (unos 244 metros) que corre a 18 pies bajo Austin Terrace hasta las caballerizas y la cochera. El coste es la primera cifra que conviene tratar con cuidado. El material del propio castillo afirma sin matices que costó tres años y 3,5 millones de dólares; el Dictionary of Canadian Biography es más prudente y solo dice que costó «millones» y que «las estimaciones llegan hasta los tres millones y medio». A Toronto no le impresionó por igual. Al conocerse los planes de Pellatt en 1905, el Brantford Expositor concluyó: «Manifiestamente las condiciones sociales están cambiando en Canadá y el plutócrata ya está entre nosotros». La mujer que figuraba en las escrituras suele desaparecer del relato del castillo. Lady Mary Pellatt fue nombrada primera comisaria jefe de las Girl Guides de Canadá en julio de 1912, abrió con su propio dinero la primera sede del movimiento aquel diciembre, impulsó la constitución federal del Canadian Council of the Girl Guides Association en 1917 y dejó el cargo en 1921 por enfermedad. Casa Loma fue el escenario de las Guides tanto como el de su marido. El derrumbe fue fiscal antes que personal. En 1913 el ayuntamiento suprimió la valoración fija de la propiedad y los impuestos de Pellatt se multiplicaron por seis; el informe municipal de 2012 sobre el castillo cifra la subida en un paso de 600 dólares al año a 1.000 dólares al mes. Su deuda con el pequeño Home Bank of Canada, la entidad de Toronto que llevaba años financiándolo, llegó a 2.191.732,81 dólares. El Home Bank quebró en agosto de 1923 y a finales de ese año los Pellatt dejaron Casa Loma por un apartamento. La investigación pública sobre la quiebra se abrió el 16 de abril de 1924, un día después de morir lady Pellatt. El castillo vivió luego una década de improvisación. Entre 1925 y 1929 funcionó como hotel de lujo y sala nocturna, y su orquesta de la casa, los Orange Blossoms, acabó siendo famosa en todo el continente como Glen Gray and the Casa Loma Orchestra. De 1929 a 1933 estuvo vacío. En 1933 el Ayuntamiento de Toronto recuperó la propiedad por 27.303,45 dólares de impuestos impagados y buscó un uso: instituto, museo, pinacoteca, casa de convalecencia para veteranos de guerra, incluso residencia permanente para las quintillizas Dionne. Ninguna opción resultó viable. Se llegó a considerar el derribo. La versión del propio Pellatt, dada en un almuerzo de 1937, era que la mansión no le había costado un céntimo, que siempre la había concebido como museo y por eso estaba exenta de impuestos, y que cuando el ayuntamiento empezó a tasarla se limitó a marcharse diciendo: «Señores, quédensela». Su biógrafo califica ese relato de «desafiante pero erróneo». Su última aparición pública fue en enero de 1939. Murió dos meses después, el 8 de marzo de 1939, no en una casa de alquiler propia sino en una habitación de la casa de su antiguo chófer, en Mimico, y con la vista tan perdida que desde agosto de 1932 ya no podía leer. Fue enterrado tras un funeral militar en la catedral de St James, en Forest Lawn, junto a su primera mujer. No dejó herencia; entre sus escasos efectos estaban sus trofeos de regatas y carreras. El castillo le sobrevivió por decisión ajena. En 1937 el Kiwanis Club of West Toronto se hizo cargo y lo explotó como atracción turística durante 74 años; el ayuntamiento creó la Casa Loma Corporation en 2011 y desde 2014 lo gestiona Liberty Entertainment Group, dirigida por Nick Di Donato, con el Ayuntamiento de Toronto como único propietario. El negocio cambió de escala: las entradas de pago tocaron techo en 375.000 en 1998 y habían bajado a 243.000 en 2011, mientras que el operador actual afirma que más de 650.000 personas al año recorren el castillo y sus jardines.

Cronología: los hechos documentados de Casa Loma

  1. 1903-1905 Henry Pellatt compra las parcelas del escarpe que ya se conocían como Casa Loma, y las compra a nombre de su mujer, Mary Dodgson Pellatt. Esa compra a nombre de ella decidirá, veinte años después, a qué herencia pertenece el contenido del castillo.
  2. 1905 Empiezan las obras, y no por el castillo sino por una casita provisional y unas caballerizas enormes. Al conocerse los planes, el Brantford Expositor escribe: «Manifiestamente las condiciones sociales están cambiando en Canadá y el plutócrata ya está entre nosotros».
  3. Finales de 1909 Comienza el edificio principal según el proyecto de E. J. Lennox, en arenisca gris parda con remates de piedra artificial blanca. El cronograma del propio Ayuntamiento de Toronto data el castillo entre 1911 y 1914; las dos versiones describen fases distintas de una misma obra inacabada.
  4. Julio de 1912 Lady Mary Pellatt es nombrada primera comisaria jefe de las Girl Guides de Canadá y en diciembre abre la primera sede del movimiento con su propio dinero. Casa Loma pasa a ser tanto su escenario como el de su marido.
  5. 1913 El ayuntamiento suprime la valoración fija de la finca y los impuestos de Pellatt se multiplican por seis; el informe municipal de 2012 describe el salto como pasar de 600 dólares al año a 1.000 al mes. La recesión de ese mismo año deja el castillo sin terminar, y los Pellatt se instalan en él a finales de 1913.
  6. Agosto de 1923 Quiebra el Home Bank of Canada. La deuda de Pellatt con la entidad había llegado a 2.191.732,81 dólares. A finales de ese año la familia deja Casa Loma por un apartamento, tras unos diez años en la casa.
  7. 15-16 de abril de 1924 Lady Pellatt muere el 15 de abril; la investigación pública sobre la quiebra del Home Bank se abre al día siguiente. En junio empieza a subastarse el contenido de Casa Loma, que técnicamente formaba parte de la herencia de ella.
  8. 1933 Tras cuatro años vacío, el castillo es recuperado por el Ayuntamiento de Toronto por 27.303,45 dólares de impuestos impagados. Entre los usos que se barajan hay un instituto, un museo, una pinacoteca, una casa de convalecencia para veteranos de guerra y una residencia permanente para las quintillizas Dionne. Se considera el derribo.
  9. 1937 El Kiwanis Club of West Toronto se hace cargo y abre Casa Loma como atracción turística, un arrendamiento que durará 74 años. Según la Canadian Communications Foundation, el club actuó después de que su vicepresidente oyera a la locutora de CFRB Claire Wallace decir en antena que derribar el castillo sería una vergüenza.
  10. 1937 (almuerzo) En un almuerzo, Pellatt da su propia versión de la pérdida: la mansión no le costó un céntimo, estaba exenta de impuestos porque la concibió como museo y, cuando el ayuntamiento empezó a tasarla, se marchó diciendo «señores, quédensela». Su biógrafo califica el relato de «desafiante pero erróneo».
  11. 8 de marzo de 1939 Pellatt muere en Mimico, en una habitación de la casa de su antiguo chófer, con la vista tan perdida desde 1932 que no podía leer. Lo entierran tras un funeral militar en la catedral de St James, en Forest Lawn, junto a su primera mujer. No deja herencia; entre sus efectos quedan sus trofeos deportivos.
  12. 1942 o después El episodio fantasmal más antiguo de Casa Loma que puede fecharse con una fuente: la Canadian Communications Foundation cita, entre los trabajos de incógnito que Claire Wallace hizo para su programa de la CBC They Tell Me, que «una vez pasó la noche en Casa Loma para reunir material para un reportaje sobre fantasmas». Presentó el programa desde 1942; la fuente no da un año exacto.
  13. Julio de 2011 Eric Leclerc publica en Esprit de Corps el artículo del que dependen casi todas las versiones posteriores del papel bélico del castillo: sostiene que las caballerizas ocultaron la fabricación de equipos ASDIC de detección de submarinos tras un candado de un dólar y un cartel que decía «obras en curso».
  14. 2014 Liberty Entertainment Group asume la explotación del castillo por cuenta del Ayuntamiento de Toronto, que sigue siendo el único propietario. Las entradas de pago habían tocado techo en 375.000 en 1998 y habían caído a 243.000 en 2011; el operador afirma ahora que lo visitan más de 650.000 personas al año.
  15. 7 de noviembre de 2015 Lynn-Philip Hodgson, autor de Inside Camp X y la autoridad que suele citarse para situar el taller secreto Station M en Casa Loma, declara al Toronto Star que esa identificación es una conjetura informada suya a partir de manuscritos inéditos: «Nadie sabe dónde estuvo Station M. No vas a leer dónde estuvo en ningún libro».

¿Hay una explicación racional para Casa Loma?

Hay una Casa Loma embrujada y una Casa Loma documentada, y apenas se tocan. Empecemos por lo que no está. El informe de 115 páginas que el Ayuntamiento de Toronto encargó en 2012 sobre el futuro del castillo, redactado por consultores que entrevistaron a personal, inquilinos, proveedores, concejales y al Kiwanis Club, no contiene ni una sola vez las palabras «embrujado» ni «fantasma». Tampoco la extensa biografía de Pellatt del Dictionary of Canadian Biography. En las fuentes de archivo consultadas para esta ficha no aparece ningún testigo con nombre, ninguna fecha y ningún testimonio de primera mano sobre una aparición en Casa Loma. Lo que circula son relatos anónimos —«un guía», «un vigilante», «el personal de noche»— sin nombre ni año, que no se pueden comprobar y que aquí no se repiten. El único episodio fantasmal que sí tiene fuente es un golpe publicitario, y resulta mucho más interesante que la versión anónima. La ficha biográfica de la Canadian Communications Foundation sobre la locutora Claire Wallace (1900-1968) —la mujer mejor pagada de la radio canadiense en los años cuarenta, que se hizo pasar por detective de grandes almacenes y por criada para conseguir sus reportajes— cita, entre los extremos a los que llegaba para su programa de la CBC They Tell Me, que «una vez pasó la noche en Casa Loma para reunir material para un reportaje sobre fantasmas». Esa misma biografía atribuye a un comentario suyo en CFRB el haber salvado el edificio: cuando el pleno de Toronto quiso derribar el castillo, ella dijo en antena que era vergonzoso demoler una construcción así, el vicepresidente de un club Kiwanis oyó la emisión, y el club consiguió la licencia y explotó Casa Loma como atracción desde entonces. Dicho de otro modo: la historia de fantasmas del castillo y su negocio turístico salieron del mismo micrófono. Hoy el operador vende miedo abiertamente, y conviene tenerlo presente antes de dar crédito a cualquier relato recogido en el recinto. Cada octubre los jardines se convierten en Legends of Horror, un recorrido teatral de dos kilómetros que discurre «por los túneles y los rincones más oscuros del castillo» con proyección 3D sobre la fachada, a entre 45 y 60 dólares canadienses por persona. Dos de las salas de escape se apoyan en el discutido pasado bélico del edificio: Station M, por un taller secreto de la British Security Coordination, y Escape From the Tower, donde el jugador se incorpora en 1941 a «un Centro encubierto de Investigación de Detección Antisubmarina en la torre de Casa Loma». Ese pasado bélico merece el mismo escrutinio que los fantasmas. La afirmación de que en las caballerizas se fabricaron equipos ASDIC de detección de submarinos descansa, en casi todas sus repeticiones, sobre un solo artículo de revista: el de Eric Leclerc en Esprit de Corps, julio de 2011. Leído directamente, ese artículo contiene errores comprobables en su propio texto: dice que la quiebra de Pellatt en 1923 «se llevó por delante decenas de bancos» (el Home Bank era un banco), y repite que ASDIC venía «del nombre de sus inventores» y correspondía al Anti-Submarine Detection Investigation Committee, una etimología que el Almirantazgo se inventó en 1939 al responder a una consulta del Oxford English Dictionary y de cuyo comité no ha aparecido nunca rastro. En cuanto a Station M, el autor al que se suele citar como autoridad, Lynn-Philip Hodgson, autor de Inside Camp X, declaró al Toronto Star en 2015 que situarlo en Casa Loma es una conjetura informada suya, basada en manuscritos inéditos: «Nadie sabe dónde estuvo Station M. No vas a leer dónde estuvo en ningún libro». Y la sala de escape del propio castillo, mientras tanto, traslada discretamente la historia de las caballerizas a la torre. Una precisión mecánica, ofrecida como física y no atribuida a nadie: el túnel donde los visitantes hablan de frío y de ruidos es un pasadizo recto a 18 pies bajo una calle pública, con escaleras en los dos extremos, abierto al aire exterior y al tráfico y los pasos de arriba. Es esperable que un corredor así esté más frío que la casa y que transmita sonidos cuya fuente no se ve desde dentro.

¿Se puede visitar Casa Loma?

Casa Loma abre al público todos los días y no hace falta ninguna visita de fantasmas para recorrerla. La dirección es 1 Austin Terrace, Toronto, y el horario comprobado en agosto de 2026 era de 9.30 a 17.00 todos los días, con último acceso a las 16.30; cierra a las 16.00 en Nochebuena y toda la jornada el día de Navidad. La entrada general en esa fecha costaba 30 dólares canadienses para adultos de 18 a 64 años, 25 para mayores de 65, 25 para jóvenes de 14 a 17 y 20 para niños de 4 a 13, con menores de tres años gratis. Incluye el documental sobre sir Henry Pellatt y una audioguía multimedia. El aparcamiento del recinto tiene tarifa plana de 10 dólares, con desahogo en el George Brown College. La estación de metro más próxima es Dupont, dos paradas al norte de St George en la línea 1, y desde allí se sube andando en pocos minutos. La accesibilidad es desigual y conviene planificarla. Se prestan gratis un número limitado de sillas de ruedas, la entrada principal tiene rampa y pasamanos, y un ascensor manejado por personal cubre desde el sótano hasta la tercera planta, aunque no se admiten carritos de bebé en él. A las torres se sube por escaleras de caracol y cierran a las 16.30. El túnel de 800 pies que lleva a la cochera, el invernadero y las caballerizas tiene escalones. Dentro están el museo del regimiento Queen's Own Rifles of Canada, la colección de coches clásicos en las caballerizas y la exposición fotográfica El lado oscuro de Toronto a lo largo del túnel, que repasa la ley seca, la Depresión, las epidemias, el gran incendio de Toronto y el primer accidente aéreo de la ciudad. La programación de terror va aparte y se paga aparte. Legends of Horror se celebra desde primeros de octubre hasta comienzos de noviembre y se entra por la esquina de Walmer Road con Davenport Road, no por la puerta principal: un recorrido de dos kilómetros por los jardines y los túneles que dura más de una hora, de 45 a 60 dólares canadienses según la sesión y según se compre en línea o en taquilla, con un pase familiar antes de las 18.30 sin actores en vivo y una opción VIP para dos personas. Los menores de 16 años deben ir acompañados y se advierte de que el contenido no es apto para todos los públicos. Las salas de escape, entre ellas Station M y Escape From the Tower, funcionan de jueves a domingo a las 17.30, 20.00 y 22.00, y costaban 46,35 dólares canadienses más impuestos, o 56,65 en horario de máxima demanda. Precios, horarios y programación se verificaron en las páginas del propio operador en agosto de 2026 y cambian cada temporada; conviene comprobarlos antes de viajar.

Fuentes consultadas

  1. David Roberts, «PELLATT, Sir HENRY MILL» — Dictionary of Canadian Biography, vol. 16, University of Toronto/Université Laval, 2018 académico
  2. Casa Loma Corporation, Board of Directors, «Future Options for Casa Loma» — City of Toronto, staff background file, 2012 informe
  3. Oliver Sachgau, «The name's Bond, maybe St. James Bond: Ian Fleming's Toronto inspirations» — Toronto Star (read in the Internet Archive snapshot of 7 March 2023), 2015 hemeroteca
  4. Eric Leclerc, «Casa Loma: the house that Henry built — how a castle in downtown Toronto helped us win the battle of the Atlantic in WWII» — Esprit de Corps 18.6, p. 32 (read in the Internet Archive snapshot of 7 March 2023), 2011 hemeroteca
  5. Canadian Communications Foundation, «Wallace, Claire (1900-1968)» — The History of Canadian Broadcasting, 2026 archivo
  6. Casa Loma / Liberty Entertainment Group, «About Casa Loma» — Official site of the operator, 2026 web
  7. Casa Loma / Liberty Entertainment Group, «The History of Casa Loma» — Official site of the operator, 2026 web
  8. Casa Loma / Liberty Entertainment Group, «Plan Your Visit» — Official visitor information, 2026 web
  9. Casa Loma / Liberty Entertainment Group, «The Dark Side Tunnel Exhibit» — Official site of the operator, 2026 web
  10. Casa Loma / Liberty Entertainment Group, «Escape From the Tower and Station M (Casa Loma Escape Series)» — Official site of the operator, 2026 web
  11. Liberty Entertainment Group, «Legends of Horror at Casa Loma» — Official event site, 2026 web
  12. Wikipedia contributors, «Sonar (section on ASDIC and the Admiralty's 1939 answer to the Oxford English Dictionary)» — Wikipedia, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 11/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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