Fort San es un lugar reputado como embrujado en Saskatchewan, CA. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Fort San?
Ubicación
Saskatchewan, CA
Tipo
Hospital / manicomio
Coordenadas
50.8, -103.819
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Fort San está embrujado?
Fort San es un pueblo de Saskatchewan que lleva el nombre de un edificio que ya no está allí. El Sanatorio de Fort Qu'Appelle abrió a orillas del lago Echo en octubre de 1917 como primer hospital antituberculoso de la provincia: 60 camas que llegaron a unas 350, una finca autosuficiente con central eléctrica, granja, banda de música y una revista escrita por los pacientes. Su director, el doctor R.G. Ferguson, contribuyó a que Saskatchewan fuera la primera jurisdicción de Norteamérica en tratar gratis la tuberculosis, y dirigió además un ensayo de la vacuna BCG entre lactantes de las reservas vecinas de las Primeras Naciones, cuya mortalidad por tuberculosis los informes de la propia Liga situaban en más de veinte veces la de los colonos. Los últimos enfermos salieron a principios de los setenta. Desde 1967 los pabellones se llenaban cada verano de adolescentes y artistas de la Escuela de Verano de las Artes, y es de esa época —y no del hospital— de la que datan las historias de fantasmas: una enfermera que dobla sábanas, sombras de sillas de ruedas en puertas entornadas, voces que llaman a los médicos. No hay nada que visitar: los edificios fueron demolidos, la protección patrimonial no los salvó y el National Trust for Canada da el conjunto por perdido.
Fort San es un pueblo que se llama como una institución: «San» es la abreviatura de sanatorium. La Liga Antituberculosa de Saskatchewan se fundó en Regina el 17 de febrero de 1911 con dieciocho hombres reunidos en torno al doctor M.M. Seymour, comisario de Sanidad de la provincia. Las obras del primer sanatorio provincial empezaron en 1912 en una finca de 230 acres, en una hondonada de la orilla norte del lago Echo, en el valle Qu'Appelle. El emplazamiento se eligió por el abrigo, el sol y el aire limpio, que antes de los antibióticos eran todo el tratamiento. Los edificios —de estilo Tudor Revival y Arts and Crafts, obra de los arquitectos de Regina J.H. Puntin y W.G. Van Egmond, con la residencia del doctor Jenner firmada por el arquitecto provincial Maurice Sharon— se levantaron sobre praderas ajardinadas con quiosco de música y paseos, bajo la idea, recogida en su expediente patrimonial, de que la salud física estaba ligada al bienestar mental.
La Primera Guerra Mundial retrasó los trabajos y el sanatorio no abrió hasta octubre de 1917. En su informe del cincuentenario, la Liga resumía aquella primera década como la que terminó con dinero provincial y federal «para completar una unidad de tratamiento de la tuberculosis en Fort San en 1917 para los soldados tuberculosos que regresaban a Saskatchewan». Empezó con unas 60 camas, llegó a 260 en 1918 y a mediados de los años veinte era un pueblo autosuficiente de unas 350 camas con central eléctrica propia, granja, huertos, una biblioteca reunida por los veteranos, club de teatro, banda de música y una oficina de correos abierta en el recinto en 1926. Los pacientes editaban una revista mensual, The Valley Echo, que duró décadas y es lo más parecido a un diario que tiene el lugar.
Su primer director médico, el doctor R.G. Ferguson —nombrado director interino en 1917—, acabó dirigiendo el programa de la Liga durante más de treinta años. Con él, Saskatchewan tuvo la tasa de mortalidad por tuberculosis más baja de Canadá entre 1921 y 1940 y, en enero de 1929, fue la primera jurisdicción de Norteamérica en tratar la tuberculosis de forma gratuita.
La otra mitad de esa historia se cuenta menos. Los pacientes de las Primeras Naciones no fueron admitidos desde el principio: su incorporación al Sanatorio de Fort Qu'Appelle data de 1927. Desde 1933 Ferguson dirigió un ensayo de la vacuna BCG entre lactantes de las reservas del Qu'Appelle; la historiadora Maureen Lux ha documentado que, aunque la vacuna dio cierta protección frente a la tuberculosis, cerca de una quinta parte de aquellos niños murió de gastroenteritis y neumonía, las enfermedades de la pobreza en la que se les dejó vivir. En 1961, el propio presidente de la Liga informaba de una mortalidad por tuberculosis de 2 por 100.000 entre la población no indígena de Saskatchewan y de 39 entre los «indios».
Para entonces las camas se estaban vaciando. El sanatorio de Prince Albert cerró en 1960 y sus pacientes se trasladaron a Fort Qu'Appelle; a mediados de los sesenta Fort San solo se usaba en parte. En lugar de dejarlo vacío, el gobierno liberal de Ross Thatcher lo reformó como Escuela de Verano de las Artes de Saskatchewan, que el propio Thatcher inauguró el 29 de julio de 1967, cuando el sanatorio todavía atendía enfermos. Más de 1.200 niños y adultos pasaron por el programa de siete semanas del verano de 1968. Las fuentes discrepan sobre cuándo salieron los últimos tuberculosos: unas fechan el cierre el 1 de abril de 1971 y la Encyclopedia of Saskatchewan lo sitúa en 1972.
La escuela de arte funcionó hasta 1991, cuando cerró por falta de financiación; el programa de escritura sobrevivió como Sage Hill Writing Experience, que se marchó del valle. De 1992 a 2004 el recinto fue el Echo Valley Conference Centre, gestionado por la provincia, y el 30 de septiembre de 2004 la Saskatchewan Property Management Corporation decidió cerrarlo y ponerlo a la venta.
Lo que vino después es la parte que las historias de fantasmas nunca cuentan. La provincia se deshizo de Fort San en 2005 y la propiedad cambió varias veces de manos privadas. En 2007 el municipio de Fort San declaró Bien Patrimonial Municipal cuatro edificios —el Main Lodge, la residencia del doctor Jenner, el edificio de administración y la residencia de enfermeras— y la gran pradera ajardinada de la entrada. No sirvió para salvarlos. En 2012 ya se habían demolido los edificios no protegidos; en 2013 el National Trust for Canada incluyó Fort San en su lista de los diez lugares más amenazados de Canadá y contó que los inspectores municipales, a los que el propietario negaba la entrada incumpliendo la Heritage Property Act, tenían que evaluar los edificios desde la carretera pública. La ficha del National Trust sobre el sanatorio de Fort Qu'Appelle está hoy marcada, sin más, como «Lost»: perdido.
Cronología: los hechos documentados de Fort San
17 de febrero de 1911Dieciocho hombres se reúnen en Regina y fundan la Liga Antituberculosa de Saskatchewan, impulsada por el doctor M.M. Seymour, comisario de Sanidad de la provincia. El informe del cincuentenario de la propia Liga, publicado cincuenta años después, nombra a los fundadores y fecha la reunión.
Octubre de 1917El Sanatorio de Fort Qu'Appelle abre a orillas del lago Echo tras cinco años de obras retrasadas por la Primera Guerra Mundial, terminado con ayuda federal como unidad de tratamiento para los soldados tuberculosos que volvían a Saskatchewan. El doctor R.G. Ferguson se hace cargo del nuevo sanatorio y dirigirá el programa de la Liga durante más de treinta años.
1927Empiezan a admitirse pacientes de las Primeras Naciones en el Sanatorio de Fort Qu'Appelle. Hasta entonces el hospital antituberculoso insignia de la provincia trataba a los colonos mientras la población indígena, con tasas de mortalidad más de veinte veces superiores, se atendía por separado.
1933El doctor R.G. Ferguson, director de Fort San, inicia un ensayo de la vacuna BCG entre lactantes de las reservas del Qu'Appelle. La historiadora Maureen Lux documentaría después que la vacuna ofreció cierta protección, pero que cerca de una quinta parte de aquellos niños murió de gastroenteritis y neumonía por las condiciones de vida en las reservas.
Agosto de 1961The Valley Echo, la revista que se escribía en el sanatorio, publica el informe anual de la Liga sobre 1960: 388 pacientes ingresados en los tres sanatorios provinciales, 34 muertes por tuberculosis en el año y una mortalidad de 2 por 100.000 entre la población no indígena frente a 39 entre los «indios».
29 de julio de 1967El primer ministro provincial Ross Thatcher inaugura la Escuela de Verano de las Artes de Saskatchewan en los edificios reformados, cuando el sanatorio todavía atiende enfermos en las alas aún no vaciadas. Al verano siguiente pasan por el programa de siete semanas más de 1.200 niños y adultos.
1971-1972Salen los últimos enfermos de tuberculosis. Las fuentes discrepan en la fecha: varios relatos dan el 1 de abril de 1971, mientras que la Encyclopedia of Saskatchewan, escrita por el que fue director médico de la propia Liga, fecha el cierre de las camas de Fort San en 1972.
1991La Escuela de Verano de las Artes de Saskatchewan cierra por falta de financiación tras veinticuatro veranos. Su programa de escritura sobrevive como Sage Hill Writing Experience, que se marcha del valle.
1995Jo-Anne Christensen publica Ghost Stories of Saskatchewan, el primer libro que reúne los relatos de Fort San, entre ellos el de unos escritores que llevaron una tabla ouija a un retiro en el viejo sanatorio. Es a partir de ahí cuando «Nurse Jane» circula impresa, dos décadas después de la salida del último enfermo.
2004La provincia cierra el Echo Valley Conference Centre, que gestionaba en el recinto desde 1992, y saca la propiedad a la venta: se acaban ochenta y siete años de uso público continuado.
30 de mayo de 2007El municipio de Fort San declara Bien Patrimonial Municipal, al amparo de la Heritage Property Act de Saskatchewan, el Main Lodge, la residencia del doctor Jenner, el edificio de administración, la residencia de enfermeras y la pradera ajardinada de la entrada.
2013El National Trust for Canada incluye Fort San entre los diez lugares más amenazados de Canadá. Su actualización de 2015 informa de que el propietario negó repetidamente la entrada a los inspectores municipales incumpliendo la Heritage Property Act. La ficha del Trust sobre el sanatorio figura hoy como «Lost», perdido.
¿Hay una explicación racional para Fort San?
Las historias de fantasmas de Fort San tienen una historia documentada, y no es la que se suele dar a entender. No vienen de los pabellones: vienen del campamento de verano que ocupó los pabellones.
La figura más conocida es «Nurse Jane», una enfermera que, según el relato, se habría suicidado en el sanatorio y a la que se ve doblando sábanas o empujando una silla de ruedas. Ninguna versión —en ninguno de los libros que repiten la historia— aporta un apellido, una fecha, una investigación judicial, una noticia de prensa ni una referencia de archivo. El nombre aparece impreso solo en los años noventa, dos décadas después de que saliera el último enfermo, ya en la época de la escuela de arte y del centro de convenciones.
Los libros tampoco se ponen de acuerdo en los datos básicos del edificio, lo que da la medida del cuidado con que viajaron las anécdotas. Joel A. Sutherland fecha la apertura el 10 de octubre de 1917 y el cierre el 1 de abril de 1971; Jo-Anne Christensen dice que cerró en 1972; Glenda MacFarlane, en el mismo párrafo en el que cuenta los fantasmas, sitúa la apertura del sanatorio en 1919. Si baila el año de la puerta principal, el testigo anónimo del pasillo merece por lo menos la misma prudencia.
Hay además un origen documentado para parte del folclore. Tanto Christensen (1995) como MacFarlane (2009) cuentan que un grupo de escritores en un retiro literario en Fort San sacó una tabla ouija e improvisó una sesión de espiritismo en el viejo sanatorio: gente que se gana la vida contando historias, en un hospital clausurado, de noche, intentando a propósito llamar a sus muertos. Desde 1967 los pasillos se llenaban cada verano de adolescentes y artistas que dormían en un edificio institucional medio vacío, en alas que habían albergado tuberculosos hacía muy poco, y a los que se les contaba nada más llegar. Es una máquina casi perfecta de fabricar relatos de toses en habitaciones vacías.
El edificio puso el resto. Los corredores largos de suelo duro, la calefacción de vapor y el viento del valle transportan el sonido muy lejos y lo separan de su origen; y un edificio diseñado para el máximo de sol y de ventilación cruzada es un edificio lleno de corrientes, puertas que se cierran solas y aire en movimiento.
Un último punto pesa más que todos los anteriores: ya no queda nada que comprobar. Los edificios sin protección se demolieron antes de 2012, los cuatro protegidos se dejaron pudrir y el National Trust for Canada archiva hoy el sanatorio como «Lost», perdido. Cualquier relato actual sobre recorrer aquellos pasillos describe un lugar que ya no existe.
Y lo documentado no necesita fantasmas. En el informe de la Liga correspondiente a 1960, publicado en The Valley Echo, había 388 pacientes ingresados en los tres sanatorios de la provincia y murieron 34 personas de tuberculosis aquel año. El mismo informe da una mortalidad de 2 por 100.000 entre la población no indígena y de 39 entre los «indios», frente a «los 800 y pico de hace cincuenta años». El horror real de Fort San consta en documentos públicos, y es un horror de cifras, no de enfermeras en el pasillo.
¿Se puede visitar Fort San?
Antes de planear nada: el sanatorio ya no existe. No hay ruina que recorrer, ni visita guiada, ni ruta nocturna, ni forma legal de entrar en el recinto.
Fort San es hoy un resort village de 233 habitantes (censo de 2021), constituido como municipio el 1 de septiembre de 1987, alargado sobre la orilla norte del lago Echo junto a la carretera 56, a unos 3 km al oeste de la localidad de Fort Qu'Appelle y a unos 77 km al noreste de Regina. La web del propio municipio explica que el antiguo recinto del sanatorio lo compró un promotor y «sigue siendo zona verde privada». Los edificios sin protección se demolieron antes de 2012, los cuatro declarados patrimonio se dejaron degradar y el National Trust for Canada da el conjunto por perdido. Entrar en la finca es allanar una propiedad privada, y además no queda nada en pie que ver.
Lo que sí merece el viaje es el valle. El Trans Canada Trail atraviesa el pueblo con paneles interpretativos de historia local, y el parque provincial de Echo Valley queda un poco más al oeste, en el istmo entre los lagos Echo y Pasqua, con una playa en cada lago y más de 300 parcelas de camping. Fort Qu'Appelle, tres kilómetros al este, tiene el hospital más cercano, además de museo, biblioteca, galerías, restaurantes y alojamiento. Desde la carretera de la orilla todavía se adivina la planta del recinto en el trazado de las praderas y en los árboles viejos.
El acceso de verdad a Fort San es de archivo, y es gratis. Los Provincial Archives of Saskatchewan, en Regina, custodian el fondo de la Liga Antituberculosa de Saskatchewan, con series de The Valley Echo, la revista que escribían pacientes y personal. La Universidad de Alberta ha digitalizado números sueltos que se leen en línea en Peel's Prairie Provinces y en Internet Archive: el de agosto de 1961 reproduce entero el informe anual de la Liga sobre 1960 y es la mejor hora que se puede dedicar a este lugar. Leerlo enseña más sobre Fort San que cualquier noche pasada junto a la valla.
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