Faro de Gibraltar Point es un lugar reputado como embrujado en Toronto Islands, Ontario, CA. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Faro de Gibraltar Point?
Ubicación
Toronto Islands, Ontario, CA
Tipo
Faro
Coordenadas
43.614, -79.385
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Faro de Gibraltar Point está embrujado?
El faro de Gibraltar Point se alza cerca del extremo occidental de las Islas de Toronto desde 1809, y una placa de Heritage Toronto lo llama el faro en pie más antiguo de los Grandes Lagos y el segundo más antiguo de Canadá. Su fama, sin embargo, se debe a la muerte de su primer torrero. John Paul Radelmüller, un alemán que había servido a dos duques reales, murió violentamente en Gibraltar Point la tarde del 2 de enero de 1815. Eso está documentado: hay una esquela en la York Gazette y dos soldados de la Glengarry Light Infantry, John Blueman y John Henry, juzgados por el crimen el 31 de marzo de 1815 y absueltos por razones que el expediente no explica. Lo que no está documentado es la parte que todo el mundo repite: que los soldados descuartizaron el cuerpo y lo esparcieron alrededor de la torre y que al torrero no se le volvió a ver. La placa provincial fijada al faro sigue calificando su desaparición de misteriosa, pero los papeles de enero de 1815 describen a un hombre hallado, examinado por un juez de instrucción y enterrado; y la primera versión impresa del relato, la de 1908, no contiene ningún descuartizamiento. Su autor sospechaba que la historia entera era inventada.
Toronto existe gracias a un banco de arena. En 1793 John Graves Simcoe, primer teniente gobernador del Alto Canadá, trasladó su capital a una bahía protegida por una península larga y bautizó su punta como Gibraltar Point, por el peñón que vigila el Mediterráneo, porque creía que podía fortificarse igual de bien. Allí se levantó primero un fortín. El faro llegó quince años después.
Una ley de la Asamblea Legislativa del Alto Canadá autorizó en 1803 tres faros: uno en Gibraltar Point, otro en Mississauga Point, en la desembocadura del Niágara, y un tercero cerca de Kingston. Las obras de Gibraltar Point no empezaron hasta 1808. La torre se terminó en agosto de 1809: un hexágono de 52 pies de altura, de piedra extraída en Queenston, con muros de casi dos metros de espesor en la base, pagado con una tasa que abonaba cada barco que entraba en el puerto. Se alzaba a unos ocho metros del agua. Desde entonces la arena no ha dejado de acumularse delante, y hoy queda unos 100 metros tierra adentro, entre árboles, que es exactamente como lo enseña la fotografía de esta ficha: un faro sin lago en el encuadre. A su lado estaba la casa del torrero, una caja de 18 por 26 pies hecha con tablones de tres pulgadas y forrada de tabla solapada. Cuando aparecía un barco, el torrero izaba una bandera para avisar al capitán del puerto.
El primero en hacer ese trabajo fue John Paul Radelmüller y, gracias a la investigación de archivo del historiador Eamonn O'Keeffe, sabemos de él muchísimo más de lo habitual. Nacido en Anspach, en la actual Baviera, hacia 1757-1763, tenía el pelo castaño, los ojos azules y medía 5 pies y 10 pulgadas. Emigró a Inglaterra y pasó dieciséis años como lo que O'Keeffe llama «Chamber Hussar» —ayuda de cámara— del duque de Gloucester, hermano de Jorge III; después entró al servicio del príncipe Eduardo, duque de Kent, y viajó con él a Halifax en 1799. Tras una temporada como mayordomo del teniente gobernador de Nueva Escocia pidió tierras en el Alto Canadá y llegó a York el día de Año Nuevo de 1804.
Nunca consiguió la concesión que quería. En vez de eso hizo de intérprete para los colonos de habla alemana de Markham, montó una escuela para enseñar inglés a sus hijos y firmó la traducción al alemán de un folleto oficial de 1806 que animaba a los granjeros a cultivar cáñamo para las cordelerías de la Marina Real: ocho días en York corrigiendo al impresor, por los que cobró 4 libras y 6 chelines. El 24 de julio de 1809 fue nombrado primer torrero del faro de Gibraltar Point. En marzo de 1810 se casó con Magdalene Burkholder en la iglesia de St James de York; tuvieron una hija, Arabella. Mantuvo la lámpara encendida durante toda la guerra de 1812, incluidos los asaltos estadounidenses a York de 1813.
La tarde del 2 de enero de 1815 lo mataron. William Allan, recaudador de aduanas, escribió tres días más tarde a la oficina del teniente gobernador para informar de «la muerte de John R Miller, la persona que ha estado a cargo del faro» y pedir un sustituto. El 14 de enero la York Gazette publicó una nota necrológica en la que se afirmaba que «por las circunstancias hay toda prueba moral de que fue asesinado» y que «las personas que estuvieron con él las últimas están presas como supuestos autores». Un gran jurado los acusó el 29 de marzo; el 31 fueron juzgados ante el presidente del tribunal, Thomas Scott. El libro de actas del Tribunal del Banco del Rey los nombra como John Blowman y John Henry, recoge su declaración de inocencia, enumera siete testigos de la acusación —entre ellos el juez de instrucción Thomas Cooper y el cantero David Thomson, que estaba reconstruyendo Fort York— y da el veredicto en dos palabras: no culpables. El 15 de abril la Gazette lo despachó en una línea. O'Keeffe cruzó esos nombres con las listas de pagas del regimiento: John Blueman y John Henry, soldados rasos nacidos en Irlanda y encuadrados en la Glengarry Light Infantry, una unidad que combatió duro en la guerra y que vestía de verde, no de rojo. Blueman fue licenciado el 28 de abril de 1815; Henry desertó el 30 de junio. En 1816 la viuda y su hermano Michael Burkholder obtuvieron 200 acres en el municipio de Reach en fideicomiso para Arabella, que se casó, tuvo siete hijos y murió en 1844, a los treinta y cuatro años.
La torre los sobrevivió a todos. En 1832 se recreció hasta los 82 pies con piedra de Kingston. Ese mismo año se hizo cargo James Durnan y le siguió su hijo George, de modo que una sola familia mantuvo la luz desde 1832 hasta principios del siglo XX. En 1872 se añadió una torre de campana; en 1878, una linterna nueva; en 1883, un aparato giratorio; en 1915, una lente Fresnel de cuarto orden; en el invierno de 1916-17, la electricidad. En 1945 la luz pasó de blanca a verde para que no se perdiera entre las luces de la ciudad moderna. Según la placa de Heritage Toronto instalada en el lugar, la apagó por última vez Dedie Dodds, la última torrera, al terminar la temporada de navegación de 1957, y la propiedad pasó al departamento de parques del Toronto metropolitano en 1958. La casa del torrero —el edificio en el que casi con toda seguridad ocurrió el crimen— se demolió hacia 1950.
Cronología: los hechos documentados de Faro de Gibraltar Point
1803Una ley de la Asamblea Legislativa del Alto Canadá autoriza tres faros, uno de ellos en Gibraltar Point. El primero de los tres en terminarse, el de Mississauga Point, en el río Niágara, se acabó en 1804 y fue derribado durante la guerra de 1812, que es la razón por la que Gibraltar Point acabó ostentando el título de faro más antiguo en pie de los Grandes Lagos.
agosto de 1809Se termina la torre: un hexágono de piedra de Queenston de 52 pies de altura, a unos ocho metros de la orilla. Radelmüller había sido nombrado su primer torrero el 24 de julio.
2 de enero de 1815John Paul Radelmüller muere violentamente en Gibraltar Point. Tres días después, el recaudador de aduanas William Allan escribe a la oficina del teniente gobernador para informar de su muerte y pedir que se nombre un sustituto.
14 de enero de 1815La York Gazette publica una esquela: «Por las circunstancias hay toda prueba moral de que fue asesinado... Las personas que estuvieron con él las últimas están presas como supuestos autores». También describe el «carácter inofensivo y benévolo» del muerto.
17 de enero de 1815Se conceden a su cuñado las cartas de administración de la herencia de Radelmüller. Junto con la esquela y la posterior declaración del juez de instrucción, es la base documental para afirmar que el cuerpo nunca estuvo desaparecido.
31 de marzo de 1815Los soldados John Blueman y John Henry, de la Glengarry Light Infantry, son juzgados por asesinato ante el presidente del tribunal Thomas Scott. Declaran siete testigos de la acusación, entre ellos el juez de instrucción Thomas Cooper. El libro de actas recoge el veredicto: no culpables. No se da ningún motivo y las actas del juicio no se conservan.
1832La torre se recrece hasta los 82 pies con piedra de Kingston y James Durnan pasa a ser torrero; le sucede su hijo George, de modo que una sola familia ocupa el puesto hasta entrado el siglo XX.
1893George Durnan y su tío Joe cavan unos 500 pies al oeste de la casa del torrero, donde la tradición familiar situaba el enterramiento de Radelmüller, y encuentran fragmentos de ataúd y parte de una mandíbula a cuatro pies de profundidad. Aquellos huesos nunca se analizaron y hoy no se sabe dónde están.
1908John Ross Robertson imprime la historia por primera vez, tal como se la contó George Durnan, en la quinta serie de Landmarks of Toronto. Su versión tiene tres soldados, una paliza con cinturones y un palo y un enterramiento al oeste de la torre; no hay descuartizamiento, y el propio Robertson escribe que se inclina a pensar que el relato «está hecho de cabo a rabo».
1958Entrevistada por la CBC cuando el faro pasa al departamento de parques de la ciudad, la última torrera, Dedie Dodds, dice que nunca se ha encontrado con el fantasma y explica las luces que ha visto como el reflejo de la luna llena en la linterna.
20 de junio de 1973El faro se inscribe en el registro patrimonial del Ayuntamiento de Toronto. Más de cincuenta años después sigue solo inscrito, sin protección plena, y la legislación provincial obliga a que esos bienes pasen a protección plena antes del 1 de enero de 2027 o salgan del registro.
9 de octubre de 2000La versión fechada más antigua de la historia de fantasmas moderna que hemos podido fijar: una página archivada este día por Internet Archive ya trae los dos soldados borrachos, la negativa, el descuartizamiento y un fantasma que sube a la torre a encender su faro o busca sus miembros perdidos.
diciembre de 2015Eamonn O'Keeffe publica su estudio de archivo en The Fife and Drum, nombra por primera vez a los soldados acusados y demuestra con documentos de la época que el cuerpo de Radelmüller nunca estuvo desaparecido ni fue mutilado.
2 de enero de 2018CBC News celebra el 203.º aniversario con el titular «Hace 203 años desapareció un farero de Toronto» y el ladillo «El cuerpo nunca se recuperó», citando al guía de una empresa comercial de paseos turísticos: tres años después de que se publicara la corrección documental.
¿Hay una explicación racional para Faro de Gibraltar Point?
Casi todo lo sólido de este caso viene de 1815, y casi nada de lo famoso.
La primera versión impresa de la historia de fantasmas es la de John Ross Robertson, en la quinta serie de sus Landmarks of Toronto (1908): noventa y tres años después de los hechos y contada por George Durnan, que la había oído de su padre. En el relato de Robertson, un grupo de tres soldados cruzó desde York después de estar bebiendo, pidió el barril de cerveza del torrero y, cuando Radelmüller «vio que sus amigos militares estaban tomando más de lo que les convenía, les negó más suministro. La negativa acabó en pelea y la pelea acabó con la muerte de Muller, porque los soldados terminaron matándolo a golpes con sus cinturones y con un palo que había a mano». Ese pasaje merece dos comentarios. Primero: el torrero no se negó a servirles, les sirvió y luego les cortó el grifo. Segundo: Robertson no se lo creía. En la página siguiente escribe que la historia «puede ser un cuento de hadas, y quien esto escribe se inclina a pensar que está hecha de cabo a rabo». El texto fundacional de la historia de fantasmas más famosa de Toronto es un desmentido.
El detalle más repetido de todos —que los soldados descuartizaron el cuerpo y lo esparcieron alrededor del faro— no está en Robertson. Lo hemos comprobado: el volumen de 1908 tiene 335.121 palabras en el escaneo de Internet Archive y la cadena «dismember» aparece cero veces, con «murder» dieciséis y «Toronto» 1.487 como controles positivos. Robertson dice lo contrario del desparramo: que «siempre se sostuvo que Muller fue enterrado al oeste del faro», que es justo por lo que Durnan cavó allí en 1893 y encontró fragmentos de un ataúd y parte de una mandíbula a cuatro pies de profundidad. Unos restos de ataúd son prueba de un entierro, no de un cuerpo repartido por la arena. Aquellos huesos nunca se analizaron y hoy no se sabe dónde están.
El estudio de O'Keeffe de 2015 llega a lo mismo por el otro extremo, con papel de la época. Nadie se comportó en enero de 1815 como si faltara un cadáver: Allan comunicó la muerte al gobierno el día 5, un aspirante al puesto elevó su petición el día 6, la Gazette publicó la esquela el 14, las cartas de administración de la herencia se concedieron el 17 y un juez de instrucción declaró en el juicio de marzo. «Todas las pruebas indican —concluye O'Keeffe— que el cuerpo de Radelmüller no desapareció en ningún momento, sino que fue hallado, examinado por el juez de instrucción y enterrado cerca del faro.» Tampoco hay base para decir que a los soldados los absolvieran por falta de cadáver: del juicio solo se conserva el asiento del libro de actas, así que el motivo del veredicto sencillamente se desconoce.
De dónde sacó autoridad la «desaparición» se responde aquí mejor que de costumbre, porque está atornillada al edificio. La placa provincial de Ontario instalada en la torre, «The Lake Light», termina así: «La misteriosa desaparición de su primer torrero, J. P. Rademuller, en 1815, y el posterior hallazgo cerca de parte de un esqueleto humano acrecentaron su fama de edificio embrujado.» Una web de cazafantasmas señalaba en el año 2000 que era una de las poquísimas placas históricas de Ontario que mencionan un fantasma, y su propia página, archivada el 9 de octubre de 2000, ya traía la versión moderna completa: dos soldados borrachos, una negativa, un descuartizamiento y un fantasma al que se ve «subir a encender su faro» o buscar sus miembros perdidos. De ahí viene la escalera, y conviene añadir lo que observa O'Keeffe: el torrero habría atendido a los soldados en su casa, no en la escalera de caracol de la torre, así que las historias de la sangre en el decimotercer peldaño no tienen sitio donde haber ocurrido.
El bucle sigue girando desde que se publicó la investigación. El 2 de enero de 2018 CBC News contó el caso bajo el titular «Hace 203 años desapareció un farero de Toronto», con el ladillo «El cuerpo nunca se recuperó», citando al guía de una empresa comercial de paseos turísticos que describía cómo los soldados persiguieron al torrero hasta lo alto de la torre, lo tiraron por el borde y lo descuartizaron. Fue tres años después de la corrección documental. En cambio, el artículo de enero de 2024 de una empresa de rutas de fantasmas cita largamente el desmentido de O'Keeffe, aunque fecha la visita de los soldados el 14 de enero de 1815, que es la fecha de la nota de prensa y no la del crimen. Los errores no están todos en el lado que uno esperaría.
También hay una explicación prosaica documentada, y de la persona mejor situada para darla. Entrevistada por la CBC en 1958, la última torrera, Dedie Dodds, dijo que nunca se había encontrado con el fantasma: «Cuando hay luna llena, se refleja desde lo alto del faro. Esta primavera, pasando en bicicleta, me sobresaltó ver una luz con el sistema de navegación cerrado. Tardé unos segundos en darme cuenta de que había luna llena.» Y añadió que «el arrullo de las palomas resulta muy inquietante en una noche oscura, y el viento aullando dentro del faro pone los pelos de punta».
Un límite de esta ficha: el día en que se investigó, Google Books devolvía errores de cuota —también falló una consulta de control que debía dar resultados—, así que no se ha podido rastrear la historia impresa del descuartizamiento más atrás del silencio de Robertson. Esa pregunta queda abierta.
¿Se puede visitar Faro de Gibraltar Point?
El faro está en las Islas de Toronto y solo se llega en barco. Los transbordadores salen de la Jack Layton Ferry Terminal, en el 9 de Queens Quay West, detrás del Westin Harbour Castle. Según la página de tarifas del Ayuntamiento de Toronto, consultada el 21 de agosto de 2026, el billete de ida y vuelta para adultos cuesta 9,57 dólares canadienses; durante agosto de 2026 la ciudad deja viajar gratis a los menores de veinte años y a los mayores de sesenta y cinco, aunque hay que sacar igualmente el billete. El billete sirve para cualquiera de los embarcaderos de las islas. Las horas punta hacia las islas van de las diez de la mañana a las tres de la tarde, y en fin de semana de verano la espera puede pasar de una hora.
Desde el embarcadero de Centre Island o desde el de Hanlan's Point hay unos dos kilómetros a pie o en bicicleta hasta la torre; se puede subir la bicicleta al barco o alquilarla en la isla. Conviene saber que las fuentes no se ponen de acuerdo sobre a qué parte de las islas pertenece el faro: la primera línea de Wikipedia lo sitúa en Hanlan's Point; la ficha de la placa de la Ontario Heritage Trust y Lighthousefriends lo colocan en Gibraltar Point, y la Architectural Conservancy of Ontario lo archiva con una dirección de Centre Island. Está entre los dos embarcaderos, en la zona que Simcoe bautizó como Gibraltar Point.
El recinto está abierto, es gratuito y no tiene personal. La torre en sí suele estar cerrada con llave y lleva apagada y sin uso desde finales de los años cincuenta; el ayuntamiento la ha abierto de vez en cuando para citas como el Doors Open Toronto, pero el acceso no está garantizado ningún año en concreto, así que conviene comprobarlo antes de hacer el viaje. Lo que siempre se puede ver es la propia torre, los dos juegos de placas —la placa provincial de Ontario «The Lake Light», fijada a la base y visible en la fotografía de esta ficha, y un par de placas de Heritage Toronto de 2008 al principio del camino de acceso— y la arboleda que ha crecido entre el faro y el lago. De la casa del torrero, demolida hacia 1950 y escenario probable del crimen, no queda nada; y la sepultura en la que cavó Durnan en 1893, que se situaba unos 500 pies al oeste de la casa del torrero, no está señalada.
Dos cosas que conviene saber sobre el futuro del sitio. La erosión está documentada en Gibraltar Point desde 1879 y se ha acelerado desde que la construcción del espigón de Leslie Street cortó el aporte de sedimentos a las islas; un responsable de proyectos de la Toronto and Region Conservation Authority declaró a The Globe and Mail en noviembre de 2016 que, sin intervención, Gibraltar Point podría partirse en dos en veinte años. Y el faro figura en el registro patrimonial del Ayuntamiento de Toronto desde el 20 de junio de 1973, pero nunca ha recibido la protección plena de la Ley del Patrimonio de Ontario: CBC News informó en enero de 2026 de que, en aplicación de la ley provincial More Homes Built Faster, todo bien meramente inscrito debe pasar a protección plena antes del 1 de enero de 2027 o salir del registro.
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