St Bathans (Vulcan Hotel) es un lugar reputado como embrujado en Otago, NZ. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está St Bathans (Vulcan Hotel)?
Ubicación
Otago, NZ
Tipo
Pueblo / aldea
Coordenadas
-44.869, 169.808
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que St Bathans (Vulcan Hotel) está embrujado?
El Vulcan Hotel es un bar de adobe en la calle principal de St Bathans, un pueblo minero de Central Otago con ocho vecinos fijos, y se le llama habitualmente el edificio más embrujado de Nueva Zelanda. El relato que se vende con la habitación 1 dice que allí estrangularon en la década de 1880 a una prostituta llamada Rose o Rosie, un cliente que la robó y arrojó su cuerpo al lago. Dos documentos lo desmontan. El informe de registro de Heritage New Zealand acredita que este edificio era el Ballarat Hotel, reconstruido en adobe por Patrick Hanrahan en 1882, y que solo recibió el nombre de Vulcan hacia 1931, cuando el verdadero Vulcan —otro bar, a la vuelta de la esquina— ardió por última vez. Y no había lago donde arrojar a nadie: en 1880 Kildare Hill era una concesión de minado hidráulico en activo, mantenida seca, y el hoyo no se llenó de agua hasta que pararon las máquinas. Un barrido a texto completo de la prensa neozelandesa digitalizada devuelve 13.492 artículos sobre St Bathans y ningún asesinato en ninguno de los dos hoteles. Lo que sí guarda el archivo es mejor, y tiene nombres.
El hotel y la calle principal de St Bathans el 14 de febrero de 2023. La propia descripción del archivo en Wikimedia Commons fecha el edificio: «construido en 1882 como Ballarat Hotel». Ese es el eje de esta ficha: solo tomó el nombre de Vulcan hacia 1931, cuando ardió el hotel que sí lo llevaba, a la vuelta de la esquina. El pueblo tenía ocho habitantes en el último recuento.
Imagen:
Pseudopanax at English Wikipedia · Public domain
¿Cuál es la historia de St Bathans (Vulcan Hotel)?
St Bathans nació como Dunstan Creek, un campamento del oro al pie del espolón sur de la sierra de St Bathans. El topógrafo John Turnbull Thomson lo rebautizó por Abbey St Bathans, la aldea de los Borders escoceses donde había nacido su abuelo materno. El Departamento de Conservación (DOC) fecha el asentamiento en 1863, levantado para dar servicio a las minas. El informe de registro de Heritage New Zealand da la medida del auge: en 1872 había 220 hoteles con licencia en los yacimientos de Otago, uno por cada 200 habitantes, y solo St Bathans tenía catorce. Hoy queda uno.
Ese superviviente es el edificio de Loop Road con el rótulo VULCAN HOTEL pintado sobre una falsa fachada de madera. No se llamó así al nacer, y ese único dato desarma casi todo lo que se cuenta de su fantasma.
El informe de Heritage New Zealand es taxativo: «El primer hotel del que está probado que ocupó el solar del actual Vulcan Hotel es el Ballarat Hotel». Una noticia de prensa de julio de 1868 recoge que Patrick Hanrahan, minero irlandés llegado a St Bathans en 1863-64 con tres hermanos y su madre viuda, abrió su «casa nueva» para sustituir a su anterior hotel, el Cornwall Arms, que había ardido tras declararse un fuego en la habitación de un huésped. El pueblo le regaló un baile y una cena en el salón de billar contiguo: más de cien personas bailaron hasta el amanecer con la orquesta de cuadrillas de McGillvery. Una fotografía de 1877 muestra dos cobertizos de chapa ondulada con falsas fachadas que anuncian «The Billiard Saloon» y «The Ballarat Hotel, P. Hanrahan». Hanrahan lo reconstruyó en adobe en 1882, con Thomas Griffiths y John Gallagher de constructores: ladrillos de barro y paja moldeados en madera, secados al aire y asentados con mortero de cal o lechada de arcilla. Es esa fábrica de 1882, Categoría 1 de la Lista del Patrimonio de Nueva Zelanda desde 2010, la que pisan hoy los huéspedes.
Mientras tanto existía un Vulcan Hotel de verdad, y estaba en otro sitio. La página de historia del propio hotel —la versión que publicaron los dueños anteriores, archivada en marzo de 2023— da como fundador a Samuel Hanger, herrero llegado de Tasmania a Otago en el Aldinga en noviembre de 1862, que surtía de tuberías de lavado a los mineros y empezó a servirles copas en una tienda de lona en 1864. En 1869, «con trece hoteles como competencia», abrió el Vulcan en un edificio de chapa ondulada con dos puertas y dos ventanas; el nombre encaja, porque Vulcano es el dios romano de la fragua. Añadió un anexo de billares al otro lado de la calle en 1874 y murió en 1879. Su viuda, Mary, vendió a los hermanos John y William Thurlow en 1888.
Aquel Vulcan ardió tres veces. El diario Star del 2 de mayo de 1889 dio cuenta del primer incendio: el fuego «destruyó los almacenes de tejidos y las cuadras de W. McConnochie y el Vulcan Hotel de Thurlow», asegurado en 600 libras con la compañía Standard. Se reconstruyó; cuando William Thurlow murió el 31 de enero de 1902, el Otago Witness publicó su retrato y lo llamó «uno de los primerísimos pioneros de los yacimientos de Otago» y «durante muchos años socio gerente del Vulcan Hotel, St. Bathans». El fuego se lo llevó otra vez en 1914, se rehízo en ladrillo rojo y ardió por tercera y última vez en 1931. Heritage New Zealand: «Hacia 1931 el nombre del Ballarat Hotel se cambió por el de Vulcan, después de que el Vulcan Hotel (a la vuelta de la esquina, al noroeste del Ballarat) fuera destruido por un incendio».
El paisaje tiene una historia paralela. En 1873 John Ewing constituyó la St Bathans Channel Company para explotar la concesión de Kildare Hill, abrió un canal de estériles e introdujo la elevación hidráulica; la explotación llegó a ser la de elevación hidráulica más profunda del mundo y convirtió un cerro de 120 metros en un agujero de 68. Ewing paró en 1902 porque el canal ya no tenía desnivel para evacuar los estériles y en 1905 estaba arruinado; la Scandinavian Water Race Company tomó el relevo y trabajó la concesión hasta abandonarla por miedo a socavar el propio pueblo. El drenaje de las laderas hizo lo demás. El DOC registra que «hacia 1936... había un lago», con el fondo «unos 40 metros por debajo de la calle principal» y teñido por los minerales disueltos. La fecha publicada del cese de la minería oscila, según la fuente, entre 1932 y 1934.
El pueblo se vació con el oro. Donde la calle principal llegó a tener unos cuarenta negocios queda un puñado de edificios. En 1987 los vecinos constituyeron una sociedad, Vulcan Hotel Ltd, para comprar el bar y que no saliera del pueblo. En 1998, ante una propuesta de venta, los accionistas decidieron conservarlo y arreglar las duchas; el hotel tenía entonces tres dormitorios y alojaba a siete personas. Jude y Mike Kavanagh lo regentaron diecinueve años y lo pusieron a la venta en 2018.
Bajo St Bathans hay algo más, y no es un fantasma. Los estratos del río Manuherikia, junto al pueblo, guardan la fauna de St Bathans, el primer conjunto sustancial de vertebrados terrestres precuaternarios hallado en Nueva Zelanda, depositado hace entre 19 y 16 millones de años en un lago somero. En 2006 Trevor Worthy, Alan Tennyson y otros describieron en PNAS un mamífero terrestre del tamaño de un ratón procedente de esos sedimentos: un animal que no debería existir en un país sin más mamíferos terrestres autóctonos que los murciélagos. El título del artículo lo llama «linaje fantasma» del Mesozoico.
Cronología: los hechos documentados de St Bathans (Vulcan Hotel)
julio de 1868Patrick Hanrahan abre el Ballarat Hotel en el solar del actual Vulcan, en sustitución de su Cornwall Arms, que había ardido tras declararse un fuego en la habitación de un huésped. El pueblo le regala un baile y una cena: más de cien personas bailan hasta el amanecer con la orquesta de cuadrillas de McGillvery.
1869Samuel Hanger, herrero tasmano que servía copas a los mineros desde una tienda de lona desde 1864, abre el Vulcan Hotel original: un edificio de chapa ondulada con dos puertas y dos ventanas, a la vuelta de la esquina hacia el noroeste, «con trece hoteles como competencia». Este, y no el Ballarat, es el Vulcan de las fechas que da la leyenda.
14 de septiembre de 1871El Otago Witness cuenta que en St Bathans hubo «una boda, un nacimiento, una muerte y un funeral» en un mismo día. La fallecida era la esposa de Claus Gerkins, encargado del canal público; había pasado la noche anterior «ayudando en los tristes preparativos del funeral del hijo del señor P. Hanrahan, del Ballarat Hotel», dio a luz prematuramente hacia las diez de la mañana siguiente y murió por la tarde mientras el cortejo fúnebre iba al cementerio. La criatura sobrevivió.
1873John Ewing constituye la St Bathans Channel Company para explotar la concesión de Kildare Hill, abre un canal de estériles e introduce la elevación hidráulica. La explotación llega a ser la de elevación hidráulica más profunda del mundo y convierte un cerro de 120 metros en un hoyo de 68, que se mantiene drenado porque así es como se saca el oro.
1882Hanrahan reconstruye el Ballarat Hotel en adobe, con Thomas Griffiths y John Gallagher de constructores. Es la fábrica que sigue en pie y la que Heritage New Zealand catalogó como lugar histórico de Categoría 1 en 2010.
22-23 de julio de 1885Una muerte documentada en el edificio. El Otago Witness cuenta que James Callaghan, minero residente en St Bathans, iba a medio galope cerca de Cambrians la tarde del miércoles 22 de julio cuando su caballo tropezó; cayó de cabeza, se fracturó el cráneo «de manera espantosa» y lo llevaron al Ballarat Hotel. Lo atendieron los doctores Hyde, de Ophir, y Whitton, de Naseby, pero quedó «inconsciente y sin habla» y murió unas veinte horas después. Unas 300 personas lo acompañaron al cementerio católico. Era de las cercanías de Adare, condado de Limerick.
1-2 de mayo de 1889Un incendio destruye «los almacenes de tejidos y las cuadras de W. McConnochie y el Vulcan Hotel de Thurlow», informa el Star. El hotel estaba asegurado en 600 libras con la Standard; se calculaba que McConnochie perdería unas 4.000 libras por encima del seguro. Es el primero de los tres incendios que acabarán con el Vulcan original.
31 de enero de 1902Muere en St Bathans William Thurlow, «conocido familiarmente como Uncle». El Otago Witness publica su retrato y lo llama uno de los primerísimos pioneros de los yacimientos de Otago y «durante muchos años socio gerente del Vulcan Hotel, St. Bathans».
hacia 1931El Vulcan Hotel original arde por tercera y última vez, y su licencia y su nombre pasan al edificio vacío del Ballarat Hotel. Desde esa fecha, y solo desde esa fecha, el bar de adobe de 1882 se llama Vulcan Hotel.
20 de agosto de 2010Heritage New Zealand inscribe el Vulcan Hotel como lugar histórico de Categoría 1 (n.º 2259 de la Lista). Su informe fecha al propio fantasma: «En los años noventa y a comienzos de los dos mil el Vulcan cobró cierta notoriedad por su fantasma residente. Aparecieron artículos en el Otago Daily Times y el hotel salió en la serie de televisión Ghost Hunt de 2005, y en el libro que resultó de ella».
9 de diciembre de 2018El Otago Daily Times entrevista a Jude Kavanagh, diecinueve años al frente del bar, cuando ella y su marido lo ponen a la venta. Su versión no contiene ningún asesinato: «el fantasma es la Rose de St Bathans, una mujer joven que murió en una de las habitaciones del hotel hace más de cien años». Y añade: «No soy muy creyente en fantasmas, pero he visto sombras». El artículo da al pueblo una población fija de ocho personas.
12 de febrero de 2022La web del propio hotel publica la versión truculenta completa —Rosie, cantante y prostituta, estrangulada y robada de su oro a comienzos de la década de 1880, con el cuerpo arrojado al lago—, la atribuye al investigador paranormal Mark Wallbank y remata con «Pasa una noche en la habitación 1... ¡si te atreves!». En 2026 los dueños actuales la han reducido a «una discusión con un minero» cuyos detalles «se han ido perdiendo con el tiempo».
¿Hay una explicación racional para St Bathans (Vulcan Hotel)?
La leyenda tiene una forma fija. En la versión que publicó el propio hotel en febrero de 2022, una prostituta ambulante llamada Rosie, cantante dotada que trabajaba los salones de baile, alquilaba una habitación del Vulcan a comienzos de la década de 1880 e «invitó al cliente equivocado a subir a su cuarto, y fue estrangulada y robada de su oro... Su cuerpo fue arrojado al lago y su asesino nunca fue capturado». La página remataba: «Pasa una noche en la habitación 1... ¡si te atreves!». Esa versión la atribuye la propia página al investigador paranormal Mark Wallbank, que había publicado un relato casi idéntico en su web en noviembre de 2015.
Hay tres cosas en ella que no pueden ser ciertas a la vez.
Primera, el edificio. A comienzos de la década de 1880 este bar era el Ballarat Hotel; el informe de Heritage New Zealand establece que el nombre de Vulcan no pasó a él hasta 1931 aproximadamente. El Vulcan que existía en los años ochenta del siglo XIX era el de Samuel Hanger, a la vuelta de la esquina hacia el noroeste, y ardió en 1889, en 1914 y en 1931. Una mujer que alquilase un cuarto en el Vulcan en aquellos años no alquiló la habitación 1 del edificio que hoy se puede reservar, porque ese edificio tenía otro nombre y otro licenciatario.
Segunda, el lago. El cuerpo de Rosie acaba arrojado al Blue Lake, pero en los años ochenta del XIX no había lago donde arrojarlo. Kildare Hill era una concesión de minado hidráulico en activo, trabajada por la St Bathans Channel Company de John Ewing desde 1873 y por la Scandinavian Water Race Company a partir de 1905; el hoyo se mantenía drenado, porque así es como se le saca el oro, y no se llenó de agua hasta que se abandonó la labor, ya en los años treinta del siglo XX.
Tercera, el archivo. Nueva Zelanda digitalizó su prensa antigua y la puso gratis, así que esto se puede comprobar. Consultada el 13 de agosto de 2026 la colección Papers Past de la Biblioteca Nacional, «St Bathans» devuelve 13.492 artículos y «Dunstan Creek», 1.418; los dos hoteles también están, con 114 artículos para «Vulcan Hotel» junto a «St Bathans» y 102 para «Ballarat Hotel» junto a «St Bathans». El corpus responde. Contra esos controles: «Vulcan Hotel» con «ghost» devuelve 0, y con «haunted», 0; «strangled» con «Vulcan Hotel», 0; «murdered at St Bathans», 0; «Rose of St Bathans», 0. Los cinco resultados de «St Bathans» con «charged with murder» son crímenes de Green Island, Tuapeka Mouth, Nenthorn y Dunedin que solo comparten página con esas palabras. Los dos de «Ballarat Hotel», «St Bathans» e «inquest» son una vista de licencias sobre una muerte en Clark's Junction y una puñalada en Gore. La cobertura muestreada de esos periódicos de Otago va de los años sesenta del XIX a los años veinte del XX: justo la ventana que reclama la leyenda. Repetidos todos los recuentos, dieron las mismas cifras.
Alguien hizo este trabajo antes. Bajo el propio artículo de Wallbank, un comentarista que firma como Dave Smith escribió el 21 de diciembre de 2020: «Pasé allí una noche y no experimenté nada. No hay nadie en ninguno de los cementerios locales, ni existe artículo de prensa ni crónica judicial alguna que respalde de ninguna manera la historia de la prostituta Rose». A continuación enlazó las dos muertes reales que sí había encontrado, y ambas se sostienen.
Las apariciones impresas más antiguas que se pueden fechar son recientes. Heritage New Zealand, al redactar su informe de registro en 2010, trata al fantasma como un fenómeno moderno: «En los años noventa y a comienzos de los dos mil el Vulcan cobró cierta notoriedad por su 'fantasma residente'. Aparecieron artículos en el Otago Daily Times y el hotel salió en la serie de televisión 'Ghost Hunt' de 2005, y en el libro que resultó de ella». Entre el asesinato que el relato sitúa en los años ochenta del siglo XIX y la primera circulación rastreable del relato hay, pues, cosa de un siglo.
Y el detalle es inestable, que es lo que hace un cuento popular y no hace un documento. El 9 de diciembre de 2018 el Otago Daily Times entrevistó a Jude Kavanagh, que para entonces llevaba diecinueve años al frente del bar. Su versión no tiene prostituta, ni estrangulamiento, ni oro, ni lago: «el fantasma es la 'Rose de St Bathans', una mujer joven que murió en una de las habitaciones del hotel hace más de cien años». Fue franca sobre lo que había visto y lo que no: «No soy muy creyente en fantasmas, pero he visto sombras, y nunca tienes la sensación de estar sola». Y describió el mecanismo sin adornos —«muchos huéspedes piden que los pongan en su habitación»— junto a lo que refieren quienes lo piden: notarse «apretados con suavidad en la cama», oír «cadenas arrastrarse por el suelo». En 2026 los dueños actuales han vuelto a limar el relato: a Rosie «se le truncó la vida tras una discusión con un minero» y «los detalles se han ido perdiendo con el tiempo». La página se titula «Meet Rosie» y su botón dice «Comparte habitación con Rosie».
Ahí está la última pieza: el incentivo no está escondido, es el producto. Sobre un bar se alquilan cuatro habitaciones, y una de ellas es la famosa. Alrededor hay un edificio de adobe levantado en 1882, sin cámara de aire ni aislamiento, en una aldea de ocho vecinos fijos donde el bar cierra a las siete y media y las heladas de invierno han llegado a −22 °C. El adobe viejo y la madera vieja crujen al enfriarse; y una casa en la que no hay nadie más despierto suena igual que una casa en la que hay alguien. Nada de esto demuestra que en la habitación 1 no pase nada. Recuerda solo que el asesinato al que se atribuye no dejó cadáver, ni instrucción judicial, ni acusación, ni una línea de periódico, en un país que guardó los periódicos.
¿Se puede visitar St Bathans (Vulcan Hotel)?
El Vulcan Hotel está abierto y en activo, cosa que conviene decir porque muchos lugares de este catálogo ya no lo están. Su web da la dirección —1670 St Bathans Loop Road, Saint Bathans, Central Otago—, el teléfono (+64 3 447 3629), el correo ([email protected]) y el horario: los siete días de la semana, de 11:00 a 19:30, cerrado el Viernes Santo. Sirven comida de pueblo en el comedor o en el bar del jardín.
Hay cuatro habitaciones, todas en la planta de arriba, y el hotel no finge que sean otra cosa: la 1 y la 2 son dobles, la 3 y la 4 son literas, los baños son compartidos y están en el pasillo, y ponen ropa de cama, toallas y calefacción. Heritage New Zealand registró tres dormitorios para siete personas en 1998, así que la cuarta es posterior. La habitación 1 es la del relato, y el hotel la vende como tal. No hay motor de reservas: la web pide llamar por teléfono o mandar las fechas por el formulario de contacto. No publican tarifas, y el bar cierra a primera hora de la noche, así que conviene llegar con la cena resuelta.
Para llegar hace falta coche o bicicleta. El DOC sitúa St Bathans 60 km al noreste de Alexandra, saliendo de la carretera estatal 85, y la comunidad local lo da a 40 km al noroeste de Ranfurly; es una escapada conocida desde la Otago Central Rail Trail, por la Loop Road que deja la carretera cerca de Becks. Hay que vestirse para el interior de Central Otago: el Otago Daily Times contó casi dos metros de nieve en el pueblo en 2013 y una helada registrada de −22 °C, con −12 °C como mínima de 2018.
El Blue Lake queda a dos minutos a pie del bar y lo rodea un sendero de 2 km con paneles históricos, mantenido por el DOC. Bañarse es lo habitual —el hotel dice a sus huéspedes que traigan el bañador y la comunidad lo describe como lugar de baño en verano y de baño en hielo en invierno—, pero conviene saber en qué se nada. No es un lago natural, sino un hoyo de minado hidráulico inundado cuyo fondo el DOC sitúa «unos 40 metros por debajo de la calle principal», rodeado de paredes blancas cortadas a chorro. No hay servicios junto al agua.
El resto del pueblo es un pequeño museo al aire libre y casi todo es gratis. St Bathans es uno de los 21 enclaves del Otago Goldfields Park, y el DOC gestiona la oficina de correos de 1909, la oficina del oro del Bank of New South Wales y la casa del policía con su calabozo. El salón de actos de adobe de 1892-93 —el salón de adobe en uso continuado más antiguo de Nueva Zelanda, Categoría 2— abre al público desde el fin de semana del Labour Day hasta Semana Santa. Los edificios están habitados o alquilados como casas de vacaciones: cuando el Otago Daily Times hizo el recuento en 2018 vivían allí ocho personas de forma permanente, junto a unas quince casas de veraneo. Trátese la calle como el jardín de alguien, porque lo es.
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