📜 LEYENDA · EXP. Nº3657 ACTIVO

El Callejón del Beso

El Callejón del Beso es una leyenda de Guanajuato, MX —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.

¿De dónde viene la leyenda de El Callejón del Beso?

Ubicación
Guanajuato, MX
Tipo de leyenda
Cuento popular
Coordenadas
21.016, -101.257
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0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de El Callejón del Beso?

El Callejón del Beso es un tramo de escalones de unos 68 centímetros de ancho que sube desde la plaza de los Ángeles, en el centro histórico de Guanajuato. La historia que allí se cuenta —una joven de familia rica, un minero pobre, dos balcones que casi se tocan y un padre que la mata a puñaladas— se presenta como colonial, pero ni siquiera los nombres se mantienen: según quién la cuente, ella es Ana o Carmen y él Carlos o Luis. No se conoce documento alguno sobre esas personas, y la leyenda no figura en el índice de Romances, tradiciones y leyendas guanajuatenses (1908), de Agustín Lanuza, la primera gran recopilación del folclore local, que sí recoge tradiciones de calles y plazuelas concretas. La costumbre de besarse en el tercer escalón, pintado de rojo, promete siete años de suerte según los guías y quince según la página oficial del ayuntamiento. Lo que sí está fechado es su altavoz: las callejoneadas de la estudiantina universitaria, nacida en 1962, en una ciudad declarada Zona de Monumentos Históricos en 1982.
El Callejón del Beso, Guanajuato, México
Imagen: Vlad Litvinov · CC BY 2.0

¿Cuál es la historia de El Callejón del Beso?

El Callejón del Beso existe, mide lo que dicen que mide y sube por donde dicen que sube. Lo único que no aparece por ninguna parte es el papel. Empecemos por la ciudad, porque explica el escenario sin necesidad de ninguna historia de amor. Guanajuato se construyó dentro de una barranca, sobre una veta de plata, y creció hacia arriba porque no tenía hacia dónde crecer. En 1908, una viajera estadounidense, Cora Bosworth Glasier Myers, publicó en Milwaukee un libro entero dedicado a la ciudad, A City of Dreams (Guanajuato), y lo dejó dicho sin adornos: la ciudad «tuvo por fuerza que trepar por los cerros empinados y ahorrar espacio hasta en pulgadas, lo que obligó a las calles más estrechas y a los tejados planos» (economise in room even to inches, compelling narrowest streets and flat roofs). Del hotel donde se alojó cuenta que daba «a lo que parecía un callejón, pero era en realidad una de las calles más anchas»: dieciocho pies en una esquina, nueve más adelante, dieciséis después. En una ciudad así, un pasadizo de sesenta y tantos centímetros no es una rareza que pida explicación: es el tejido normal del sitio. El callejón en cuestión es un tramo corto de escalones que arranca de la plaza de los Ángeles, sobre la avenida Benito Juárez, y se descuelga del callejón del Patrocinio a unos pocos metros de la plaza. El gobierno municipal fija su anchura en 68 centímetros, y el nombre es antiguo: la división municipal de 1879, que Lucio Marmolejo imprimió en 1883, ya registra un «callejón del Beso» junto a la plazuela de los Ángeles y el callejón del Patrocinio. El tercer escalón está pintado de rojo. La historia que allí se cuenta es esta, más o menos. Una joven de familia acomodada se asoma de noche al balcón. Un minero pobre la ve desde el balcón de enfrente, a un brazo de distancia. El padre —hombre de armas, de honor y de negocios— tenía otros planes: casarla con un viejo noble de la península. Los descubre, entra con una daga y la mata. El minero alcanza a darle el último beso. De ahí el nombre. El problema es que ni los nombres se sostienen. En 2023, el periodista Velio Ortega transcribió para el diario guanajuatense Notus el arranque literal del relato de los guías: «Ésta es la historia de amor entre doña Ana (aunque el relator de la semana pasada dijo que era doña Carmen)…». En unas versiones ella es Ana y él Carlos; en otras ella es Carmen y él Luis; el padre aparece como «don Emiliano». Las fechas viajan igual de sueltas: hay medios que sitúan el suceso en 1705, otros lo dejan en «la época colonial», y la ficha oficial del ayuntamiento no da ninguna. Tampoco hay acuerdo en el premio: los guías prometen siete años de suerte a quien bese en el tercer escalón —y siete de mala suerte a quien no—, mientras que la página oficial del municipio ofrece quince. Hay un libro concreto donde ese papel tendría que estar. En 1908, el escritor guanajuatense Agustín Lanuza (1870-1936) publicó en México, en la casa de E. Gómez de la Fuente, Romances, tradiciones y leyendas guanajuatenses, 328 páginas: la primera gran recopilación del folclore de su ciudad, hecha por alguien de la ciudad. El ejemplar digitalizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León permite leer su tabla de contenido completa. Están La ciudad encantada, El cerro del Meco, El cantador, Pípila, El milagro del padre Serenito, El conde de la Cadena, El pachón, El coche de don Melchor, Albino García, La plazuela de los Carcamanes, El giro, Nuestra Señora de Guanajuato, Las cabezas de los héroes, Las velas del padre, El diablo en los ejercicios, Los hospitales, El señor de Villaseca, El Colegio del Estado, La laguna de sangre, Fray Antonio, La calle del Truco y El clarín de órdenes, entre otras. Más de veinte piezas, y varias de ellas ancladas exactamente en una calle o una plazuela: «La calle del Truco», «La plazuela de los Carcamanes». Lanuza hacía justo este género. El Callejón del Beso no figura en el índice. El libro de Myers, del mismo año, apunta en la misma dirección. Es el relato de una extranjera que se quedó a vivir una temporada, paseó las callejas, describió los balcones, se metió en el Museo de las Momias y se detuvo en las «historias y tradiciones» de la ciudad. En su texto no aparecen kiss, beso ni callejón, y alley solo sale para calles que describe, como la de su hotel, que «parecía un callejón, pero era en realidad una de las calles más anchas». Dos libros de 1908, uno guanajuatense y otro forastero, uno de leyendas y otro de viaje, y en ninguno hay un callejón del beso. Hay más. Ortega añade un dato material que, si es exacto, es demoledor: según él, fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX muestran que la casa del lado derecho tenía una terraza llena de macetas y ningún balcón, y que el balcón se construyó en la década de 1950. En el mismo artículo señala que las estampas tradicionales colocaban al varón en la casa de la izquierda y a la muchacha en la derecha, y que hoy se cuenta al revés. El decorado de la leyenda, en otras palabras, es más joven que la leyenda misma, y la leyenda es mucho más joven que la época en la que se ambienta. Queda el vehículo. Lo que hoy lleva la historia a miles de personas cada noche es la callejoneada, y su origen sí está fechado: la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato se gestó en marzo de 1962 e hizo su presentación oficial el viernes 13 de abril de 1963 en la plazuela de San Roque, según la propia universidad. De ahí salieron los recorridos nocturnos con estudiantina que hoy paran cada noche en el Callejón del Beso. La ciudad fue declarada Zona de Monumentos Históricos el 28 de julio de 1982, y desde entonces el callejón es una de sus postales fijas.

Cronología: los hechos documentados de El Callejón del Beso

  1. 1879 La nueva división municipal de Guanajuato, que el presbítero Lucio Marmolejo reprodujo en sus Efemérides guanajuatenses (1883), registra un «callejón del Beso» en la manzana novena del cuartel segundo, junto a la plazuela de los Ángeles y el callejón del Patrocinio: el nombre está en uso oficial tres décadas antes del libro de Lanuza.
  2. 1908 — la recopilación Agustín Lanuza publica Romances, tradiciones y leyendas guanajuatenses (México, E. Gómez de la Fuente, 328 pp.), la primera gran recopilación del folclore de la ciudad. Su tabla de contenido reúne más de veinte piezas, varias ligadas a una calle o plazuela concreta, y ningún Callejón del Beso.
  3. 1908 — la viajera Cora Bosworth Glasier Myers publica en Milwaukee A City of Dreams (Guanajuato). Explica las calles estrechas por la barranca, donde la ciudad tuvo que ahorrar espacio «hasta en pulgadas». Su libro no menciona ningún callejón del beso ni la leyenda.
  4. Década de 1950 — el balcón El periodista Velio Ortega afirma que fotografías de finales del XIX y principios del XX muestran la casa del lado derecho con una terraza llena de macetas y sin balcón alguno, y que el balcón se construyó en los años cincuenta.
  5. Marzo de 1962 Se gesta la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato entre estudiantes de arquitectura; el grupo que difundirá la leyenda cada noche en las callejoneadas todavía no existe.
  6. Viernes 13 de abril de 1963 La Estudiantina hace su presentación oficial en la plazuela de San Roque, según el relato de la propia universidad. De ahí nacen los recorridos nocturnos cantados, y el Callejón del Beso pasa a ser una de sus paradas fijas.
  7. 28 de julio de 1982 Guanajuato es declarada Zona de Monumentos Históricos, lo que consolida el centro histórico, y el callejón con él, como destino turístico de masas.
  8. 8 de octubre de 2022 Tras tres días cerrado por el conflicto entre los propietarios de los balcones y los fotógrafos, el alcalde Alejandro Navarro reabre el callejón tras un acuerdo. Los vecinos protestan por una banca metálica y un poste que estrechan aún más el paso.
  9. 17 de agosto de 2023 Notus transcribe el relato de los guías y registra su inestabilidad: «la historia de amor entre doña Ana (aunque el relator de la semana pasada dijo que era doña Carmen)». Documenta además 50 pesos de entrada al balcón y 100 más por la fotografía.
  10. 13 de febrero de 2025 La Silla Rota narra el conflicto en su peor momento: peleas a puñetazos entre fotógrafos y la propietaria del balcón, denuncias por acoso, tablones de clausura y cartulinas con la frase «Murió la ley».

¿Hay una explicación racional para El Callejón del Beso?

La pregunta que plantea el callejón es documental: en qué papel aparecen Ana, su padre y su minero. Los nombres son el argumento más fuerte, y juegan en contra de la leyenda. Una tradición anclada en personas reales tiende a conservar los nombres aunque pierda todo lo demás; aquí ocurre justo lo contrario. Ella es Ana o Carmen, él es Carlos o Luis, el padre es «don Emiliano» o no tiene nombre, y las dos versiones conviven en el mismo callejón, contadas por guías distintos en semanas consecutivas —eso es lo que documentó Velio Ortega en Notus en 2023—. Ninguno de los relatos que se citan aquí, del guion de los guías a la página del ayuntamiento, señala un documento sobre ninguno de ellos. El silencio de 1908 es el dato más limpio. Agustín Lanuza recogió en su libro más de veinte tradiciones guanajuatenses, varias de ellas ligadas a una calle o una plazuela concreta —«La calle del Truco», «La plazuela de los Carcamanes»—. Si en 1908 hubiera circulado por Guanajuato una leyenda romántica atada a un callejón famoso, sería extraordinario que no la recogiera. La prueba es la tabla de contenido íntegra del libro, legible en el ejemplar digitalizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León: ninguna pieza toma su título de la leyenda. Lo que el índice no puede mostrar es si el callejón se menciona dentro de otra pieza. En paralelo, el libro de viaje de Cora Myers sobre la misma ciudad y el mismo año tampoco la menciona. El nombre es anterior a cualquier versión impresa de la leyenda de las que se citan aquí. La división municipal de Guanajuato de 1879, que el presbítero Lucio Marmolejo reprodujo en el primer tomo de sus Efemérides guanajuatenses (1883), ya registra un «callejón del Beso» en la manzana novena del cuartel segundo, junto a la «Plazuela de los Angeles» y el «callejón del Patrocinio», los mismos vecinos que tiene hoy. La misma lista recoge un segundo «callejón del Beso» en otra parte de la ciudad, junto al callejón de los Canarios. Tampoco era un nombre exclusivo de Guanajuato: La ciudad de México (1900), de José María Marroqui, describe en la capital un callejón «largo y mal alumbrado, cuya estrechez le ha valido el nombre de callejón del Beso». Allí bastó la estrechez para el nombre. Las cifras se contradicen entre sí, y eso es un síntoma. La página del ayuntamiento da 68 centímetros de anchura, y Notus sitúa los dos balcones a 65 centímetros. La fecha del crimen va de 1705 a «la época colonial», o no se da. El premio del beso son siete años según los guías y quince según la página oficial del ayuntamiento, y los dos añaden siete años de mala suerte para las parejas que no se besen en el tercer escalón. Todas esas variantes proceden de un guía, de un periódico o de la página municipal de los últimos años. El ritual se ha ido encareciendo a la vista de todos. Ortega describe la escalada: el beso en el tercer escalón «era parte del romanticismo guanajuatense, hasta que a alguien se le ocurrió que tenía que ser más vivencial y decidieron entrar a las casas y que el beso fuera de balcón a balcón», con 50 pesos de entrada por persona y 100 más por la fotografía impresa. Lo que vino después está en los periódicos: en octubre de 2022 el ayuntamiento cerró el callejón tres días por el conflicto entre los propietarios de los balcones y los fotógrafos, y el alcalde Alejandro Navarro lo reabrió el día 8 tras un acuerdo; en febrero de 2025, La Silla Rota narraba peleas a puñetazos, denuncias por acoso, tablones de clausura y a la dueña del balcón colgando cartulinas con la frase «Murió la ley». Una leyenda con lista de precios y con una disputa por un balcón de por medio tiene un motivo económico para existir y para crecer. La estrechez tiene una explicación aburrida y suficiente. Guanajuato se metió en una barranca y, en palabras de Myers en 1908, tuvo que «ahorrar espacio hasta en pulgadas, lo que obligó a las calles más estrechas y a los tejados planos»; la calle de su hotel, que ella tomó por un callejón, pasaba de dieciocho pies de ancho a nueve. Y ahora la otra cara. Nada de lo anterior convierte la costumbre en un fraude ni a los guanajuatenses en cómplices de un engaño. Una leyenda no necesita un cadáver para ser verdadera como leyenda: necesita gente que la cuente, y esta lleva al menos tres generaciones contándose, cantándose y transmitiéndose en las callejoneadas. Las leyendas recientes y de autor desconocido son buena parte del folclore urbano del mundo. Lo que las fuentes permiten sostener es una tradición viva, probablemente de finales del siglo XIX o del XX, prendida a un callejón que ya se llamaba del Beso en 1879.

¿Se puede visitar El Callejón del Beso?

Dónde está. El callejón sube desde la plaza de los Ángeles, sobre la avenida Benito Juárez, en la Zona Centro de Guanajuato capital. La ficha de atractivos del gobierno del estado da como dirección Belén 22, Zona Centro, 36000 Guanajuato, Gto. Milenio describe el acceso como una decena de pasos por el callejón del Patrocinio desde la plaza, con los escalones descolgándose a la izquierda. Coordenadas aproximadas de los escalones: 21,0164 N, −101,2565 O, a unos cincuenta metros de la plaza. El Mercado Hidalgo queda a unos 200 metros al noroeste y el Jardín de la Unión a unos 380 metros al este. Qué cuesta. Milenio afirma que entrar al callejón no tiene costo: es vía pública y carece de horario. El tercer escalón está pintado de rojo, y la ficha del estado promete quince años de buena fortuna a la pareja que se bese en él. Lo que se cobra es la fotografía. Milenio publicó en octubre de 2023 que las parejas que compran el juego oficial pagan 200 pesos por un retrato enmarcado y dos más en papel. Notus publicó en agosto de 2023 un cobro de 50 pesos de entrada por persona para subir al balcón, más 100 pesos por la foto impresa. El balcón abre y cierra. El acceso al interior de las casas lleva años cerrándose a rachas por un pleito entre la propietaria del balcón de doña Ana y los fotógrafos que trabajan en el callejón. En octubre de 2022 el ayuntamiento clausuró el callejón entero y lo reabrió el día 8, tras un acuerdo entre las dos partes. El 13 de febrero de 2025 La Silla Rota encontró la entrada cerrada otra vez, con una suspensión municipal y carteles en la puerta que decían «Murió la ley». Los escalones siguieron transitables en los dos episodios. El paso. La ficha del estado da 68 centímetros de anchura al callejón, que es la medida de la que depende la leyenda entera, y Milenio repite esa misma cifra para la separación entre los dos balcones. Son escalones de piedra sin barandilla continua, de modo que una silla de ruedas queda descartada y dos personas tampoco pasan a la vez. La callejoneada. Los recorridos cantados de Guanajuato los encabeza una estudiantina con traje de época. Milenio publicó en enero de 2023 que salen del atrio del Templo de San Diego, frente al Jardín de la Unión, a las 21:15 de lunes a jueves y a las 19:45 y las 21:15 los fines de semana, por 185 pesos el adulto y 130 el niño. Esas eran las cifras publicadas en enero de 2023. Alrededor. El Mercado Hidalgo se inauguró en 1910. La ciudad vieja entera fue declarada Zona de Monumentos Históricos el 28 de julio de 1982.

Fuentes consultadas

  1. Agustín Lanuza, «Romances, tradiciones y leyendas guanajuatenses — ejemplar digitalizado con la tabla de contenido completa; la obra reúne más de veinte tradiciones de Guanajuato, entre ellas «La calle del Truco» y «La plazuela de los Carcamanes», y no incluye el Callejón del Beso» — México, E. Gómez de la Fuente; Colección Digital, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1908 libro
  2. Cora Bosworth Glasier Myers, «A City of Dreams (Guanajuato) — libro de viaje sobre la ciudad: la barranca, las calles más estrechas y los balcones, sin mención alguna del callejón ni de la leyenda» — Milwaukee, Press of Gillett & Company; Internet Archive, 1908 libro
  3. Velio Ortega, «Callejón del Beso: la leyenda inventada para el turismo — transcripción del relato de los guías, las variantes de nombres, las fotografías antiguas sin balcón y los precios del balcón y la foto» — Notus, Guanajuato, 2023 hemeroteca
  4. David Santiago, «Autoridades reabren el Callejón del Beso en Guanajuato tras conflicto — cierre de tres días y reapertura el 8 de octubre de 2022 tras el acuerdo entre propietarios de los balcones y fotógrafos» — Expansión Política, 2022 hemeroteca
  5. Universidad de Guanajuato, «Estudiantina de la UG marca historia con 53 aniversario — la agrupación se gesta en marzo de 1962 y debuta oficialmente el viernes 13 de abril de 1963 en la plazuela de San Roque» — ugto.mx, comunicación institucional, 2016 web
  6. Eloy Esquivel, «El Callejón del beso: ya no es por amor, ahora es por dinero — el pleito entre la propietaria del balcón y los fotógrafos, la clausura municipal y los carteles de «Murió la ley»» — La Silla Rota Guanajuato, 2025 hemeroteca
  7. Gobierno de Guanajuato, «Callejón del Beso — ficha oficial de atractivos del gobierno de Guanajuato: 68 cm de anchura, tercer escalón pintado de rojo y quince años de buena fortuna» — guanajuato.mx, 2026 web
  8. Yair Hernández, «Así es el emblemático Callejón del Beso en Guanajuato — cómo se llega desde la plaza de los Ángeles por el callejón del Patrocinio, precios de los fotógrafos y la datación en 1705 que ofrecen algunas versiones» — Milenio, 2023 hemeroteca
  9. Instituto Mexicano de la Radio, «28 de julio de 1982: la ciudad de Guanajuato es declarada Zona de Monumentos Históricos (efeméride, consultada en 2026)» — imer.mx, 2026 web
  10. Redacción, «Callejoneadas en Guanajuato: ¿qué son y cuánto cuestan? — salida del atrio del Templo de San Diego, horarios de lunes a jueves y fin de semana, duración y precios de 185 y 130 pesos» — Milenio, 2023 hemeroteca
  11. Lucio Marmolejo, «Efemérides guanajuatenses, ó datos para formar la historia de la ciudad de Guanajuato, tomo I — reproduce la división municipal de 1879: cuartel 2, manzana 9, «Plazuela de los Angeles, callejón del Patrocinio, callejón del Beso por ambas aceras», y un segundo callejón del Beso junto al de los Canarios» — Guanajuato, Imprenta del Colegio de Artes y Oficios; Internet Archive, 1883 libro
  12. José María Marroqui, «La ciudad de México, tomo III — un callejón del centro de la capital «largo y mal alumbrado, cuya estrechez le ha valido el nombre de callejón del Beso»» — México, Tip. y Lit. «La Europea» de J. Aguilar Vera y Cía.; Internet Archive, 1900 libro

Ficha revisada por V. Serrano el 01/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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