Ballechin House es un lugar reputado como embrujado en Perthshire, Scotland, GB. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Ballechin House?
Ubicación
Perthshire, Scotland, GB
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
56.662, -3.739
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Ballechin House está embrujado?
Ballechin House se alzaba cerca de Grandtully, en Perthshire, hasta que en junio de 1963 la derribaron. Es célebre no porque allí se demostrara nada, sino porque el intento de demostrarlo acabó en escándalo público. El mayor Robert Steuart, que heredó la finca en 1834 y murió en abril de 1876, tenía muchísimos perros y decía que pensaba meterse tras su muerte en el cuerpo de cierto spaniel negro; al morir él, sus catorce perros fueron sacrificados. Veinte años después, tras la huida de una familia de inquilinos en 1896, el marqués de Bute costeó un arriendo largo —firmado a nombre del coronel Lemesurier Taylor y sin decirles a los dueños para qué— con el fin de que Ada Goodrich Freer llevase un diario de lo que ocurriera. La Society for Psychical Research no la envió: se negó a publicar los resultados. El 8 de junio de 1897, un corresponsal anónimo de The Times que se había alojado allí como invitado calificó el asunto de «impostura de la clase más superficial e insolente», y la discusión no ha cesado del todo desde entonces. Hoy el emplazamiento es finca privada y no hay nada que ver.
Ballechin House se levantó en 1806. Sobre una ventana del primer piso había una piedra con la fecha y las iniciales «H 1806 S», las del Steuart que la construyó, y se fotografió junto con el resto de la casa apenas unas semanas antes de que la derribaran. La familia poseía aquellas tierras desde el siglo XVI por lo menos: una piedra armera fechada en 1579, rescatada de la mansión antigua, se empotró en el muro de la nueva.
Robert Steuart nació en enero de 1806, el mismo año que la casa. Entró en 1825 en el servicio militar de la Compañía Británica de las Indias Orientales, heredó Ballechin al morir su padre en 1834 y se retiró con el grado de mayor en 1850, «dieciséis años después de suceder en la propiedad», según la fórmula del libro de 1899. No se casó nunca. Tenía muchísimos perros.
Y tenía además opiniones que inquietaban a sus vecinos. Era, en la redacción cuidadosa del libro, «un creyente en el retorno de los espíritus, y muchos testigos han declarado que hablaba a menudo de su propio regreso tras la muerte». Con más precisión: «manifestó con frecuencia su intención de entrar en el cuerpo de cierto spaniel negro que poseía». Un tal doctor Menzies, que se presentaba como «viejo y querido amigo» suyo, escribió a The Times en junio de 1897 que Steuart «provocó bastante escándalo al decirle a su jardinero que más le valía cuidar bien el jardín, porque cuando él se fuera su alma se metería en un topo y penaría por el jardín, y por el jardinero también».
Dos muertes están en el centro de todo lo que vino después. El registro parroquial de Logierait anota el 14 de julio de 1873 el fallecimiento de Sarah N——, ama de llaves de Ballechin, soltera, de veintisiete años, tras una enfermedad de tres días. El mayor Steuart murió en abril de 1876 y fue enterrado junto a ella —y junto a un criado indio— en mitad del cementerio parroquial: sin lápida ni monumento, pero dentro de un cercado alto y muy visible. Y, en la frase seca del libro, «la totalidad de sus perros, catorce en número, incluido el spaniel ya mencionado, fueron sacrificados después de su muerte».
Quién lo ordenó, el libro de 1899 no lo dice. Autores posteriores señalan al heredero. Lo que sí está claro es que no fue un hermano: los dos hermanos de Steuart murieron solteros y, por un testamento de 1853, la finca pasó al segundo hijo de su hermana Mary, John, que adoptó el apellido Steuart al heredar. La fuente primaria no nombra a nadie.
El testimonio escrito más antiguo que puede fecharse sobre algo raro en Ballechin no es una historia de fantasmas. Es una anotación del diario del propio lord Bute del domingo 7 de agosto de 1892, hecha en Falkland (Fife), donde apunta que un jesuita de visita «nos da un largo relato de los disturbios psíquicos de B——: ruidos entre su cama y el techo, como una explosión continua de petardos, de modo que no se oía ni a sí mismo hablar».
En agosto de 1896 la casa se alquiló, con derecho de caza, a J. R. Heaven y su familia. La abandonaron a las siete semanas largas, perdiendo casi todo el año de renta pagado por adelantado. Eso fue lo que hizo volver a Bute. Ofreció costear un arriendo largo si otro firmaba el contrato, y aceptó el coronel Lemesurier Taylor, profesor de táctica retirado de Sandhurst y socio fundador de la London Spiritualist Alliance. Ada Goodrich Freer, que firmaba como «Miss X», llegó el 3 de febrero de 1897 con su amiga Constance Moore y se quedó, con intervalos, hasta mayo, llevando el diario que acabaría siendo el libro. Por su propio recuento, por la casa pasaron «once señoras, veintiún caballeros y el corresponsal de The Times».
Cronología: los hechos documentados de Ballechin House
1806Se construye la Ballechin House que llegaría al siglo XX, en un solar distinto al de la mansión antigua. Una piedra del primer piso lleva la inscripción «H 1806 S». Robert Steuart nace en enero de ese mismo año.
1834Robert Steuart hereda Ballechin al morir su padre, mientras sigue sirviendo en la Compañía de las Indias Orientales. Vuelve para quedarse en 1850, al retirarse con el grado de mayor.
14 de julio de 1873El registro parroquial de Logierait anota la muerte de Sarah N——, ama de llaves de Ballechin, soltera, de veintisiete años, tras una enfermedad de tres días. Quien declara la defunción no son sus padres ni el mayor Steuart, sino un tío suyo.
Abril de 1876Muere el mayor Robert Steuart y lo entierran junto a Sarah y a un criado indio, sin lápida, dentro de un cercado alto del cementerio parroquial. Sus catorce perros, incluido el spaniel negro en cuyo cuerpo había dicho que se metería, son sacrificados tras su muerte. El libro de 1899 no señala a nadie como responsable; la finca pasó a su sobrino John, no a un hermano.
7 de agosto de 1892El testimonio escrito fechable más antiguo sobre los ruidos de Ballechin: el diario de lord Bute en Falkland recoge el relato de un jesuita sobre «ruidos entre su cama y el techo, como una explosión continua de petardos». Bute escribe al propietario proponiendo usar un fonógrafo para comprobar si los sonidos son objetivos; el propietario se niega.
Agosto-septiembre de 1896J. R. Heaven alquila la casa por un año con derecho de caza y la abandona a las siete semanas largas, perdiendo casi toda la renta pagada por adelantado. El corresponsal de The Times sostendría después que Ballechin no tenía fama de encantada antes de ese arrendamiento.
3 de febrero de 1897Ada Goodrich Freer llega con Constance Moore. El contrato está a nombre del coronel Lemesurier Taylor; quien paga es lord Bute. Ni a los propietarios ni a los agentes locales se les dice para qué es el arriendo.
6 de febrero de 1897Una sesión de ouija en la biblioteca produce el nombre «Ishbel» y la indicación de acudir al anochecer, en silencio, a la cañada del arroyo. Esa misma tarde Goodrich Freer dice ver allí a una monja. Sus dos acompañantes, investigadores psíquicos experimentados, no ven nada.
19 de marzo de 1897El coronel Taylor escribe a lord Bute tras cinco semanas en la casa: los ruidos eran muy parecidos a los que había oído en otras casas, y algunos testigos les dieron «una importancia excesiva, bajo la influencia de su propia expectativa».
12-22 de abril de 1897Frederic Myers se aloja en Ballechin, precedido por el físico Oliver Lodge. Lodge escribe a Bute el 14 de abril: «No he encontrado aquí todavía nada en absoluto adecuado para experimentos físicos [...]. Hasta ahora no puede verse nada por medios normales».
8 de junio de 1897The Times publica «On the Trail of a Ghost», sin firma, tachando el asunto de «impostura de la clase más superficial e insolente». Myers escribe ese mismo día para negar que se hubiera afirmado nada en nombre de la SPR. En los diez días siguientes el inquilino Heaven culpa a las tuberías del agua caliente y la señora Steuart denuncia por escrito «un engaño que me ofende profundamente».
15 de marzo de 1898Myers escribe en privado a lord Bute retirando sus propias notas de Ballechin de la publicación: «Dudo mucho de que hubiera nada supranormal». Bute y Goodrich Freer imprimen la frase en el libro de 1899.
1899George Redway publica The Alleged Haunting of B—— House, editado por Goodrich Freer y el marqués de Bute. El libro oculta el nombre de la casa llamándola «B——» de principio a fin… y se le escapa el nombre real exactamente una vez, en la página 82, dentro de una carta citada.
Junio de 1963Ballechin House está «en proceso de demolición», según el catálogo de demoliciones de la RCAHMS. Ese mes el Scottish National Buildings Record fotografía la casa por dentro y por fuera: el último registro que llegó a hacerse de ella.
¿Hay una explicación racional para Ballechin House?
Ballechin es célebre por el escándalo, no por las pruebas. Y casi todas las objeciones que valen la pena las formuló en su momento alguien que estuvo allí.
El inquilino. J. R. Heaven, cuya familia había huido de la casa en 1896 y a cuyas «bromas pesadas» la prensa atribuyó todo el asunto, escribió a The Times el 10 de junio de 1897 para negar las bromas y dar su propia explicación: «atribuí los ruidos, verdaderamente notables, a las tuberías del agua caliente y a la peculiar manera en que está construida la casa. De hecho, he de confesar que no creo en fantasmas».
El hombre que firmó el arriendo. El coronel Taylor escribió a lord Bute el 19 de marzo de 1897, tras cinco semanas viviendo allí: «Oí muchos ruidos por la noche durante mi estancia en B——, pero eran muy del mismo tipo que estoy acostumbrado a oír a esas horas en otras casas. Creo que algunos de nuestros testigos pueden haberles dado una importancia excesiva, bajo la influencia de su propia expectativa». Sobre la monja fantasma añadió que «cualquier cantidad de “voces” podría leerse en el ruido del arroyo, cerca de donde se la ve, por parte de quien “deseara oírlas”».
El orden de los acontecimientos. Esa monja es la aparición más citada del caso, y el propio libro cuenta cómo llegó. La tarde del 6 de febrero de 1897 el grupo manejó una ouija; al preguntar el nombre de un retrato sin identificar de la biblioteca, la tabla deletreó Ishbel. Después les indicó que fueran al anochecer, en silencio, a la cañada del arroyo. Fueron. Goodrich Freer vio a una monja en la orilla de enfrente. Los dos hombres que la acompañaban —ambos investigadores psíquicos veteranos— no vieron nada. La expectativa quedó anotada, por los propios investigadores, antes del avistamiento.
El ataque anónimo. El 8 de junio de 1897 The Times publicó un texto largo titulado «On the Trail of a Ghost», firmado por un corresponsal que se había alojado en la casa como invitado. Contaba que el administrador de la finca, el abogado local y el pastor de la parroquia negaban los tres que Ballechin tuviera fama de encantada antes de la llegada de los Heaven, y concluía: «Lo que tiene es una casa sin ninguna reputación de esa clase, sin historia [...], nada salvo una nube de rumores infundados producidos en los últimos doce meses. Quién sea el responsable de la impostura no es asunto mío saberlo ni averiguarlo, pero que se trata de una impostura de la clase más superficial e insolente no admite duda alguna». Sobre el método fue aún más duro: Bute «debería haber contratado a un par de detectives inteligentes», mientras que la señora al mando, siendo además la anfitriona, «no está capacitada para llevar a cabo el trabajo efectivo de investigar los fenómenos». El libro de 1899 no lo nombra jamás: en sus 261 páginas escaneadas la palabra «Ross» no aparece ni una sola vez, frente a 62 menciones de Bute y 25 de Myers. Se le identifica habitualmente como J. Callendar Ross.
El engaño. La queja más afilada vino de los propietarios, a quienes nadie había contado a qué se dedicaban sus inquilinos. La señora Steuart escribió a The Times el 18 de junio de 1897: «Ni yo ni el resto de mi familia teníamos la más remota idea de que nuestra casa se hubiera alquilado a otra cosa que a inquilinos corrientes [...]; un engaño que me ofende profundamente».
La Society for Psychical Research. Se repite en todas partes que la SPR envió a Goodrich Freer a Ballechin. La enciclopedia de la propia Sociedad afirma sin rodeos que la investigación «no la patrocinó la SPR, sino lord Bute». Frederic Myers, secretario honorario de la SPR, escribió a The Times el 8 de junio de 1897 que no se había hecho ninguna declaración en nombre de la Sociedad, que él había visitado la casa «en representación de dicha sociedad» y que «decidió que no había pruebas tales que justificaran darle a los resultados de la investigación un lugar en nuestras Proceedings». Solo las cinco primeras semanas del diario llegaron a mostrársele a él ni a ningún otro miembro del consejo de la SPR. En privado, el 15 de marzo de 1898, pidió a Bute que retirara sus propias notas: «Dudo mucho de que hubiera nada supranormal». Esa frase se cita con muchísima frecuencia como si procediera de su carta al periódico. No es así: sale de una carta privada escrita nueve meses después, que publicaron los propios Bute y Goodrich Freer.
Lo que vino luego. Al reseñar el libro en las Proceedings de la SPR en 1900, Frank Podmore escribió que Goodrich Freer era propensa «en grado bastante inusual a la experiencia alucinatoria [...], lo que compromete seriamente el valor de su testimonio». En 1968 John Lorne Campbell y Trevor H. Hall demostraron, en Strange Things, que había plagiado los cuadernos de folclore hebridense del padre Allan McDonald; Hall volvió sobre ella en un libro entero en 1980. Y hasta eso tiene contrapeso, procedente de la misma Sociedad: en el Journal de la SPR, en 1969, Guy Lambert juzgó que Hall argumentaba demasiado a partir de indicios circunstanciales y de negaciones.
Nada de esto demuestra que en Ballechin no ocurriera nada. Lo que significa es que nadie, ni entonces ni después, ha conseguido separar lo que hacía la casa de lo que sus investigadores se habían anunciado ya unos a otros que iba a pasar.
¿Se puede visitar Ballechin House?
No hay nada que visitar. Ballechin House fue demolida en 1963 y de la mansión no queda nada.
La ficha del yacimiento en Historic Environment Scotland (Canmore 161503) recoge, del catálogo de demoliciones de la RCAHMS, que la casa «estaba en proceso de demolición en junio de 1963». Ese mismo mes el Scottish National Buildings Record mandó fotógrafos a levantar acta del edificio por dentro y por fuera: vistas generales de la fachada de entrada, el vestíbulo, la escalera y sus balaustres, las ventanas y la piedra fechada «H 1806 S». Un registro hecho justamente porque el edificio se venía abajo. Esas imágenes son hoy lo más parecido a una visita que existe. Pueden consultarse gratis en Canmore, aunque siguen bajo Crown copyright y no podemos reproducirlas aquí.
El emplazamiento está en la referencia NN 9350 5352, parroquia de Logierait, Perth and Kinross, en la orilla norte del Tay entre Ballinluig y Aberfeldy. Lo que hay allí hoy es terreno privado: praderas y campos que bajan desde Ballechin Wood —hoy plantación comercial de coníferas— hacia la carretera A827, con pistas de la finca que sirven a East Mains y al caserío de Haugh of Ballechin. No hay señal, ni panel interpretativo, ni acceso público al solar de la casa. No se debe entrar con el coche por las pistas privadas.
Dos alternativas honestas, las dos gratuitas:
- El libro.The Alleged Haunting of B—— House (1899) está libre de derechos y digitalizado íntegro en Internet Archive, con los planos de las plantas incluidos. Es el caso; todo lo demás es comentario sobre él.
- El archivo. Los papeles de la Society for Psychical Research están depositados en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge (signatura GBR/0012/MS SPR, en depósito desde 1990, con material de 1749 a 1998). Se consultan en la Manuscripts Reading Room con carné de lector; el material posterior a 1932 tiene restricciones por protección de datos, lo que no afecta a 1897. Conviene escribir antes a [email protected].
Un cabo suelto, dejado suelto a propósito: el libro de 1899 sitúa la tumba del mayor Steuart en mitad del cementerio parroquial, sin monumento pero dentro de un cercado alto, compartida con el ama de llaves Sarah y con un criado indio. No hemos podido comprobar qué se conserva hoy de ese cercado, y preferimos decirlo antes que suponerlo.
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