👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9475 ACTIVO

Caras de Bélmez

El 23 de agosto de 1971, María Gómez Cámara reparó en una mancha con forma de rostro en el suelo de cemento de la cocina de su casa, en Bélmez de la Moraleda, un pequeño pueblo jiennense dedicado al olivar.

¿Dónde está Caras de Bélmez?

Ubicación
Jaén, Andalucía, España
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
37.724, -3.381
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Caras de Bélmez está embrujado?

Cuando su hijo picó y volvió a hormigonar el suelo, la imagen reapareció en pocos días, y la curiosidad local se convirtió en asunto nacional cuando el diario Pueblo la llevó a portada el 31 de enero de 1972. Parapsicólogos como Hans Bender defendieron que los rostros eran «teleplastias» producidas por la mente de la dueña. Seis meses después de la primera cara, el 25 de febrero de 1972, el propio Pueblo publicó como solución una fórmula de sales de plata, aunque en las muestras no se había hallado plata, y los análisis de 1975, 1991, 1994 y 2014 no encontraron plata ni pintura. El caso se reavivó al compás de los medios durante décadas, y tras la muerte de María en 2004 una segunda oleada de «caras» en otra casa acabó en los tribunales, y es en esa oleada donde se ha demostrado el fraude. Hoy la casa original sigue siendo propiedad familiar, y el pueblo cuenta con un centro de interpretación financiado con fondos públicos.
Caras de Bélmez, Jaén, Andalucía, España
Imagen: CC BY-SA 3.0

¿Cuál es la historia de Caras de Bélmez?

El 23 de agosto de 1971, María Gómez Cámara reparó en una mancha del suelo de cemento de su cocina, en el número 5 de la calle Real de Bélmez de la Moraleda, que parecía dibujar un rostro. Más de cincuenta años después, lo verdaderamente enigmático del caso no es la mancha: es la maquinaria que se puso en marcha a su alrededor. Bélmez era un pueblo de unos 2.200 habitantes de la Sierra Mágina jiennense que vivía del olivar. Según el relato de la familia, su hijo Miguel picó el suelo y lo volvió a hormigonar, y tres días después la imagen había vuelto. Primero llegaron los vecinos, después gente de la comarca y después visitantes que dejaban la voluntad por entrar. El salto lo dio la prensa nacional. El 31 de enero de 1972 el diario Pueblo llevó las caras a portada, y una curiosidad local se convirtió en asunto de país. Las crónicas que revisaron el episodio en su cincuentenario señalan a su director, Emilio Romero, como quien «monta realmente» el caso: sin aquella portada cuesta imaginar que hubiera habido caso. Detrás llegaron los parapsicólogos. Germán de Argumosa, que aseguró haber grabado voces dentro de la casa, llamó a los rostros «teleplastias». El alemán Hans Bender, del instituto de Friburgo, los tuvo claramente por paranormales: los comparó con la «fotografía del pensamiento» de Ted Serios, subrayó el papel de María como persona foco y rechazó una explicación espiritista. Fernando Jiménez del Oso y Joaquín Grau llevaron la lectura sobrenatural a las revistas y a la televisión. Los rostros recibieron nombres: el primero fue la Pava, y otro, la Pelona, se arrancó después del suelo para analizarlo en un laboratorio. Miguel Pereira ha contado que se excavó bajo la vivienda hasta los 2,80 metros y que aparecieron huesos, lo que alimentó la idea, base de la lectura espiritista clásica del caso, de que la casa se levantó sobre un cementerio antiguo. El propio Pereira toma distancia: «Dicen que la casa está construida bajo un viejo cementerio, pero yo eso ya no lo sé». El caso se apagó y se reencendió varias veces durante tres décadas, siempre al compás de los medios: revistas esotéricas en los ochenta, un resurgir divulgativo en los noventa y, ya en el siglo XXI, las horas de radio y televisión que le dedicó Iker Jiménez. María Gómez murió en 2004. Poco después aparecieron caras nuevas en otra casa del pueblo, la casa natal de María en la calle Cervantes 7. El periodista Javier Cavanilles escribió en El Mundo que Pedro Amorós y varios miembros de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas las habían creado y les habían dado autenticidad. Aquella secuencia terminó en los tribunales y en un centro de interpretación pagado con fondos europeos. La calle Real se llama hoy calle María Gómez Cámara.

Cronología: los hechos documentados de Caras de Bélmez

  1. 23 de agosto de 1971 María Gómez Cámara ve una mancha con forma de rostro en el suelo de cemento de la cocina de su casa, en el número 5 de la calle Real. Según el relato de la familia, se pica el suelo y se vuelve a hormigonar, y a los pocos días la imagen reaparece.
  2. 31 de enero de 1972 Aparecen caras nuevas en otra casa del pueblo. El Mundo publica los reportajes de Javier Cavanilles que sostienen que las hicieron el ayuntamiento y unos cazafantasmas, y que Pedro Amorós y varios miembros de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas, que él decía presidir, las crearon y les dieron autenticidad.
  3. 2004 Muere María Gómez Cámara. Según contó El Español en 2016, las caras fueron perdiendo intensidad poco a poco tras su muerte.
  4. Otoño de 2004 La Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas, encabezada por Pedro Amorós, anuncia caras nuevas en otra casa del pueblo. A finales de noviembre, El Mundo publica los reportajes de Javier Cavanilles que sostienen que las nuevas caras se falsificaron con conocimiento del ayuntamiento.
  5. 11 de septiembre de 2006 El Juzgado de Primera Instancia número 3 de San Vicente del Raspeig (Alicante) desestima la demanda de 60.000 euros de Pedro Amorós contra Cavanilles y El Mundo, considera veraces y de interés público los reportajes y le impone más de 14.000 euros de costas.
  6. 10 de febrero de 2013 Se inaugura el Centro de Interpretación de las Caras, levantado por el ayuntamiento y la Diputación de Jaén con más de medio millón de euros de fondos europeos en el lugar donde antes hubo una escuela.
  7. 8 de septiembre de 2014 El programa Cuarto Milenio emite un análisis del doctor en Ciencias Químicas José Javier Gracenea, que concluye que las muestras examinadas no están hechas con pintura ni presentan manipulación externa.
  8. 2016 Cuarenta y cinco años después, Miguel Pereira mantiene la casa original abierta a las visitas, que dejan la voluntad, rechaza cualquier acusación de fraude en ella y llama fraude a la «Casa 2», otra vivienda del pueblo donde está demostrado que las caras son pintadas; sus dueñas no las hicieron públicas hasta 2004, cuando murió María.
  9. 2018 Los investigadores José Luis Anta Félez y José Manuel Crespo Guerrero publican un estudio académico sobre Bélmez como destino de turismo oscuro, basado en el libro de visitas del centro de interpretación y en 38 cuestionarios semiestructurados.

¿Hay una explicación racional para Caras de Bélmez?

El caso tiene un expediente escéptico desde sus primeros meses, y es desigual. El 25 de febrero de 1972, seis meses después de la primera cara, el diario madrileño Pueblo publicó un artículo titulado «Se acabó el misterio» que describía una fórmula de sales de plata capaz de hacer aparecer rostros en un suelo de cemento bajo luz ultravioleta, y la prensa internacional la dio por solución. El psicólogo Gerhard Mayer, que reconstruyó el caso con los archivos del instituto de parapsicología de Friburgo (Zeitschrift für Anomalistik, 2018), recoge que en las muestras no se había encontrado rastro de plata, y que el periodista responsable, Antonio Casado, contó después a Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández que la dirección del periódico había ordenado cerrar la historia porque se había convertido en «todo un problema de orden público». Los análisis de material que vinieron después tampoco encontraron pintura ni plata. En 1975 un equipo dirigido por J. J. Alonso, entonces director del instituto hidrológico de la Universidad Politécnica de Valencia, arrancó la losa con la cara llamada la Pelona: no halló plata, observó que su contorno se parecía a una suela de zapato del 39 y propuso que alguien podía haber pisado el cemento mientras fraguaba. La redacción de Psi Comunicación, donde se publicó el informe en 1976, presentó esa posibilidad como conclusión de Alonso. En febrero de 1991, unas muestras enviadas por el Grupo Hepta del jesuita José María Pilón al Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC dieron pequeños porcentajes de zinc, bario, cobre, cromo, fósforo y plomo, cantidades que Mayer y Pilar Ramiro de Pano consideran demasiado pequeñas para proceder de pintura aplicada; otro análisis para Pilón en 1994 encontró los minerales corrientes del cemento. En 2014 el químico José Javier Gracenea concluyó para el programa Cuarto Milenio que las muestras no presentaban sales de plata, ni residuo orgánico de pintura, ni manipulación externa. Mayer y Ramiro de Pano advierten de que los análisis de 1991, 1994 y 2014 los encargaron partidarios de la lectura paranormal, y la propia Ramiro de Pano custodia el archivo de Germán de Argumosa, uno de los primeros parapsicólogos del caso. La explicación corriente para la primera cara es la pareidolia: una mancha de grasa o humedad en un suelo de cemento es justo el tipo de superficie irregular en la que la vista humana encuentra caras sin esfuerzo. El fraude demostrado pertenece a la segunda oleada. Miguel Pereira, hijo de María, dijo a El Español en 2016 que en una segunda casa, cuyas caras se hicieron públicas tras la muerte de su madre en 2004, «está demostrado que las caras son pintadas», y en 2006 un juzgado de San Vicente del Raspeig desestimó la demanda del parapsicólogo Pedro Amorós contra el periodista Javier Cavanilles, que había publicado que las caras nuevas se hicieron con conocimiento del ayuntamiento. Cavanilles y Francisco Máñez concluyeron en su libro Los caras de Bélmez (2007) que «en el fondo, de lo que estamos hablando en Bélmez es de un intento de aprovechar unas manchas en el suelo para hacer caja». El dinero está documentado. Desde el principio la familia pedía la voluntad por entrar en la cocina y vendía fotos de la Pava a 10 pesetas; en febrero de 1972 Juan Pereira y un fotógrafo local habían vendido 10.000 copias, según el diario El Alcázar, en datos que recogió el sociólogo Manuel Martín Serrano y que cita Magonia. En 2010 el ayuntamiento presupuestó su centro de interpretación en 858.000 euros, 587.000 de ellos de la Unión Europea, según Ideal citado por Magonia.

¿Se puede visitar Caras de Bélmez?

Bélmez de la Moraleda es un pueblo de 1.504 habitantes de la Sierra Mágina, a 825 metros de altitud. Queda a 69 kilómetros de Jaén por carretera y lo atraviesa la A-401. No hay estación de tren, y desde Granada se tarda algo más de hora y media en coche. El aparcamiento a la entrada del pueblo es libre. El Centro de Interpretación de las Caras ocupa la antigua escuela, en la calle Alonso Vega, 2. Se inauguró en 2013 con fondos europeos, que es lo que le reprochó la prensa escéptica de entonces. La ficha del portal turístico de la Diputación de Jaén, consultada el 22 de septiembre de 2026, lo da abierto a diario de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, y de 9:00 a 15:00 en julio y agosto, con el teléfono 654 559 814 y el correo [email protected]. Los listados comerciales consultados ese mismo día dan solo sábados y domingos, y remiten al ayuntamiento, en el 953 394 002. Dentro hay prensa de la época, fotografías y audiovisuales. La casa donde salieron las manchas está en el número 5 de la que fue calle Real y hoy lleva el nombre de María Gómez Cámara. Sigue siendo propiedad de la familia. La abre un nieto de María Gómez Cámara, que murió en 2004; el teléfono que se publica para ella es el 678 62 13 58. Un viajero al que se la enseñaron y que lo contó el 27 de octubre de 2021 describe media hora larga dentro de la casa. No se cobró entrada y se dejó una aportación voluntaria por la molestia. La visita depende por tanto de que haya alguien en casa, y supone entrar en el domicilio de unos particulares. Las imágenes están hoy mucho más desvaídas que en las fotografías de los años setenta.

Fuentes consultadas

  1. Luis Alfonso Gámez, «Pedro Amorós y Bruno Cardeñosa pierden el juicio» — Magonia, 2006 web
  2. Luis Alfonso Gámez, «Las caras de Bélmez ya tienen museo: dinero de la UE para fomentar la incultura y la superstición» — Magonia, 2013 web
  3. Redacción, «Cincuenta años del misterio de Bélmez, el pueblo de las caras» — Diario de León, 2021 hemeroteca
  4. David López Frías, «Las Caras de Bélmez vuelven a aparecer en versión 2.0» — El Español, 2016 hemeroteca
  5. José Luis Anta Félez y José Manuel Crespo Guerrero, «Las Caras de Bélmez (España): construcción social y alcance territorial de un atractivo turístico» — Teoría y Praxis, n.º 24, pp. 229-260, 2018 académico
  6. Cuarto Milenio, «Dr. Gracenea: «Las caras de Bélmez no muestran manipulación externa»» — Cuatro, 2014 web
  7. Luis Alfonso Gámez, «Un alcalde del PSOE destina 587.000 euros de fondos de la UE a un museo sobre las caras de Bélmez — presupuesto de 858.000 euros: 587.000 de la UE, 208.000 de la Diputación y 42.000 del ayuntamiento, según Ideal» — Magonia, 2010 web
  8. Gerhard Mayer and Pilar Ramiro de Pano, «Gesichter ohne Ende … Materialanalysen zu den „Gesichtern von Bélmez“ — the 1975 Alonso analysis (no silver; shoe-sole outline offered as a possibility), the 1991 and 1994 Grupo Hepta analyses at the CSIC, and the 2014 Cuarto Milenio analyses» — Zeitschrift für Anomalistik, 18, 304–319, 2018 académico
  9. Gerhard Mayer, «Die Gesichter von Bélmez: eine historische Rekonstruktion — Pueblo, 25 February 1972, 'Se acabó el misterio' and the silver-salts formula; Antonio Casado's account» — Zeitschrift für Anomalistik, 18, 104–132, 2018 académico

Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

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