En la orilla de Caithness del Pentland Firth, frente a las Orcadas, el castillo de Mey lo levantó George Sinclair, cuarto conde de Caithness, hacia 1566-72; después se llamó Barrogill y en 1952 lo compró en ruinas la reina Isabel, la Reina Madre, que lo restauró en dos años y lo conservó cincuenta.
¿Dónde está Castillo de Mey?
Ubicación
Caithness, Scotland, Reino Unido
Tipo
Castillo
Coordenadas
58.647, -3.225
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Castillo de Mey está embrujado?
Es célebre por una Dama Verde: una joven a la que su padre habría encerrado por amar a quien no debía y que se habría arrojado desde una torre. La habitación existe y es antigua: una viajera de 1840 anotó «un aposento embrujado» entre lo que contenía el castillo, sin fantasma, sin nombre y sin relato. El nombre se le pegó mucho después, y mal. Lady Fanny Sinclair existió y murió aquí, pero era hija del decimocuarto conde, tenía veintinueve años, corría 1883 y la genealogía familiar registra que murió «tras una enfermedad muy breve» y reposa en el cementerio de Canisbay. El folclorista que imprimió la leyenda por primera vez, en 1961, advirtió en la misma frase de que la identificación era una confusión de los historiadores.
El castillo de Mey se levanta en la orilla de Caithness del Pentland Firth, a seis millas al oeste de John o' Groats y frente a las Orcadas. Historic Environment Scotland fecha la fábrica hacia 1566-72 y la protege con categoría A (LB1797, declarada el 13 de abril de 1971) bajo el nombre «Castle of Mey and Garden Walls»: un cuerpo central de tres plantas, una torre cuadrada de cinco en el ángulo sureste y un ala de comedor de dos.
Lo construyó George Sinclair, cuarto conde de Caithness. James Traill Calder, al redactar en 1861 su «Sketch of the Civil and Traditional History of Caithness», reparó en la prueba que seguía clavada en el edificio y la anotó a pie de página: una talla en madera con las iniciales G. S. y E. G., un soporte en forma de grulla y otro de grifo, los lemas «Commit thy wish to God» y «Ne oubhe» (No olvides) y las armas de Montrose acoladas a las de Caithness; es decir, según su lectura, el matrimonio del cuarto conde con su condesa, Elizabeth Graham, hija de William, conde de Montrose.
Lo que vino después lo cuentan de manera algo distinta las dos autoridades. El Queen Elizabeth Castle of Mey Trust sostiene que el castillo se levantó para el segundo hijo del conde, William Sinclair, asesinado en 1573 en la casa solariega de Girnigoe por su hermano mayor, John: llevaba unos seis años preso allí por orden del padre y preparaba una fuga; William lo descubrió y lo delató. John murió a su vez y el castillo pasó al tercer hijo, George, fundador de los Sinclair de Mey. La ficha de Historic Environment Scotland resume esto y dice que el castillo «pasó a su segundo hijo, William, que fundó la línea de Sinclair de Mey». El Trust añade que fue un descendiente de esa línea, al heredar el condado en 1789, quien cambió el nombre del castillo por el de Barrogill.
En 1819 el duodécimo conde encargó al arquitecto William Burn una reforma que añadió la entrada principal y el comedor. Veintiún años después, la novelista Catherine Sinclair —ella misma una Sinclair de Caithness, hija de sir John Sinclair de Ulbster— llegó en el viaje que dio lugar a «Shetland and the Shetlanders» (1840) y dejó la única descripción presencial de la obra de Burn ya en uso. Barrogill era, escribió, «en todo apropiado para un noble de rango», «con toda la elegancia interior de una casa de Londres y toda la dignidad exterior de una antigua residencia de las Highlands». Anotó que «la escalera, que antes estaba fuera hasta la altura del piso del salón, se ha metido ahora dentro de la casa, y se han abierto varias ventanas que hacían mucha falta», y enumeró lo que el castillo contenía: «algunos cuadros de primer orden de los mejores maestros, un aposento embrujado, abundancia de interesantes retratos de familia y un bosque de los mejores árboles que Caithness puede dar». Frente a la costa encontró «una marea célebre… llamada "los alegres hombres de Mey", ruidosa y pendenciera en efecto, pero nada divertida para los barcos».
El ocupante decimonónico más llamativo fue James Sinclair, decimocuarto conde de Caithness, inventor. Calder cuenta que construyó un carruaje de vapor que funcionaba y lo condujo hacia el norte hasta Barrogill, «de Inverness a Wick, y de allí al castillo de Barrogill, una distancia de unas ciento treinta millas», a siete u ocho millas por hora, y que los vecinos de Wick lo aclamaron al pasar.
Es también el padre de la Lady Fanny real. La genealogía de Roland William Saint-Clair, «The Saint-Clairs of the Isles» (1898), registra que el decimocuarto conde casó en 1847 con Louisa Georgina, la menor de las hijas de sir George Philips de Weston House, y tuvo con ella una hija y un hijo: «Lady Fanny Georgina, nacida en 1854», y George Philips Alexander, lord Berriedale, nacido el 30 de noviembre de 1858. Louisa murió en 1870; el conde volvió a casarse en Edimburgo el 6 de marzo de 1872 con «Marie, única hija superviviente del difunto señor don José de Mariátegui, y viuda de su excelencia el conde de Medina Pomar», sin descendencia. El propio conde murió en el Fifth Avenue Hotel de Nueva York el 28 de marzo de 1881 y fue embalsamado y devuelto a Escocia para enterrarlo en Holyrood.
De su hija, Saint-Clair escribe una sola frase: «Su hermana lady Fanny murió en el castillo de Barrogill tras una enfermedad muy breve el 11 de octubre de 1883, muy llorada. Fue sepultada en el cementerio de Canisbay el día 17 del mismo mes». Tenía veintinueve años. Su hermano George, decimoquinto conde, murió de repente en el Palace Hotel de Edimburgo el 25 de mayo de 1889, a los treinta años: «el último varón de la rama mayor de los Sinclair de Mey». La baronía de Barrogill se extinguió y, en palabras de Saint-Clair, «el castillo de Barrogill y las propiedades de la familia Mey quedaron desligados de la dignidad».
El Trust retoma el hilo: el decimoquinto conde dejó el castillo a su amigo F. G. Heathcote con la condición de que se cambiara el apellido por Sinclair; la viuda de Heathcote se lo vendió al capitán F. B. Imbert-Terry, que a su vez se lo vendió a la reina Isabel, la Reina Madre, en 1952.
Esa venta es la segunda fundación del castillo, y fue rápida. En 1952 la Reina Madre, viuda reciente, se alojaba con sus amigos el comandante y lady Doris Vyner en la House of the Northern Gate, en Dunnet Head, unas millas al oeste, cuando vio lo que entonces era el castillo de Barrogill. Godfrey Talbot añade en 1978 el detalle que lo decidió: le dijeron que existía la posibilidad de que el viejo castillo fuera demolido. Lo compró ese mismo año. La ficha de Historic Environment Scotland, redactada cuando ella aún era la propietaria, dice «adquirido por su majestad la Reina Madre hacia 1953»: un año de desfase con la fecha del Trust que conviene señalar en vez de disimular.
La restauración no fue la obra de toda una vida, por mucho que suela escribirse. El Trust la fecha con precisión: el castillo, los jardines y unos treinta acres de terreno fueron «renovados y restaurados por su majestad entre 1953 y 1955». En el proceso se retiró buena parte del pórtico baronial que Burn había añadido en 1819. Hew Lorimer talló hacia 1954 el escudo de la reina sobre la ventana del comedor de la primera planta, en el lado oeste. Ella devolvió al castillo su nombre original —Barrogill volvió a ser el castillo de Mey— y en 1958 compró la vecina granja de Longoe. Durante los cuarenta y tantos años siguientes vino tres semanas cada agosto y unos diez días cada octubre, y abrió los jardines tres días al año para el Scotland's Gardens Scheme, tradición que los administradores mantienen.
Dejó resuelto lo que vendría después. El Queen Elizabeth Castle of Mey Trust se constituyó por escritura fundacional otorgada el 11 de junio de 1996 (entidad benéfica escocesa SC024983). Su última visita fue en octubre de 2001; murió en marzo de 2002 y el castillo abrió al público ese mismo año. Desde el 1 de enero de 2019 el único administrador es The King's Foundation.
Cronología: los hechos documentados de Castillo de Mey
Hacia 1566-1572Historic Environment Scotland fecha la fábrica del castillo hacia 1566-72, obra de George Sinclair, cuarto conde de Caithness. En 1861 James Traill Calder anotó la talla que aún lo identificaba: las iniciales G. S. y E. G., una grulla y un grifo por soportes y las armas de Montrose acoladas a las de Caithness por su condesa, Elizabeth Graham.
1573Según la fundación, William Sinclair —el hijo para el que se construyó el castillo— es asesinado en Girnigoe por su hermano mayor John, cuya fuga había delatado al padre. El castillo pasa al tercer hijo, George, fundador de los Sinclair de Mey. La ficha de Historic Environment Scotland, en cambio, atribuye a William la fundación de esa línea.
1819El duodécimo conde encarga al arquitecto William Burn la reforma de Barrogill, con la entrada principal y el comedor. Casi todo el pórtico baronial de Burn volvería a retirarse en la restauración de los años cincuenta.
1840La mención más antigua fechable de un embrujamiento aquí. Catherine Sinclair, de viaje por el norte, enumera lo que contiene Barrogill: «algunos cuadros de primer orden de los mejores maestros, un aposento embrujado, abundancia de interesantes retratos de familia y un bosque de los mejores árboles que Caithness puede dar». Sin fantasma, sin nombre y sin relato. En ese mismo libro bromea, a propósito de Glenlyon, con que «habría que pedirle al señor Burn que subsane la carencia construyendo una habitación embrujada».
1861James Traill Calder publica su «Sketch of the Civil and Traditional History of Caithness». Barrogill aparece cuatro veces y ninguna tiene que ver con un fantasma; el mismo volumen habla de superstición catorce veces, de hadas ocho y de brujas cinco. El libro que debería haber recogido la leyenda local no la recoge.
11 de octubre de 1883Lady Fanny Georgina Sinclair, nacida en 1854 y única hija de James Sinclair, decimocuarto conde de Caithness, «murió en el castillo de Barrogill tras una enfermedad muy breve… muy llorada», en palabras de la genealogía familiar de 1898. Fue enterrada en el cementerio de Canisbay el 17 de octubre. Tenía veintinueve años y no se despeñó desde ninguna torre.
25 de mayo de 1889George, decimoquinto conde de Caithness y hermano de lady Fanny, muere de repente en el Palace Hotel de Edimburgo a los treinta años —había nacido el 30 de noviembre de 1858—, «el último varón de la rama mayor de los Sinclair de Mey». La baronía de Barrogill se extingue y el castillo sale de la familia.
1952Recién enviudada, la reina Isabel, la Reina Madre, ve lo que entonces era el castillo de Barrogill mientras se aloja con el comandante y lady Doris Vyner en la House of the Northern Gate, en Dunnet Head, y lo compra ese mismo año. Godfrey Talbot cuenta que le habían dicho que el castillo podía ser demolido. La ficha de Historic Environment Scotland dice «hacia 1953».
1953-1955Se restauran el castillo, los jardines y unos treinta acres de terreno: un trabajo de dos años, no las cuatro décadas que suelen atribuírsele. Hacia 1954 Hew Lorimer talla el escudo de la Reina Madre sobre la ventana del comedor de la primera planta, y Barrogill vuelve a llamarse oficialmente castillo de Mey.
1961La versión fechable más antigua de la leyenda con nombre propio: «Selected Highland Folktales», de R. Macdonald Robertson, anota que «Barrogil es hoy la residencia escocesa de la Reina Madre» y que la habitación se llama «el cuarto de lady Fanny» «por cierta confusión de los historiadores al vincular a lady Fanny Sinclair, hermana del decimonoveno conde de Caithness». El primer folclorista que registra el nombre es el primero en llamarlo error.
13 de abril de 1971El castillo y los muros de su jardín quedan protegidos con categoría A por el organismo escocés de patrimonio, ficha LB1797. Los jardines y el paisaje diseñado se inventarían aparte el 30 de junio de 1987.
1987-1999La leyenda se solidifica en letra impresa y se contradice a sí misma. Joan Forman (1987) hace que lady Fanny se enamore de «un mozo apuesto al servicio de su padre» y se arroje «por una de las ventanas»; Craig Brown y Lesley Cunliffe ya la habían hecho hija del decimotercer conde (1982); John y Anne Spencer (1998) la lanzan al vacío; Martin Coventry (1999) añade que «se dice que una piedra marca el punto donde se estrelló contra el suelo».
11 de junio de 1996El Queen Elizabeth Castle of Mey Trust se constituye por escritura fundacional (entidad benéfica escocesa SC024983). La última visita de la Reina Madre es en octubre de 2001; muere en marzo de 2002 y el castillo abre al público ese mismo año.
2003, revisada en 2017La guía oficial de Nick McCann dedica la página 88 a «La leyenda de lady Fanny Sinclair» y la identifica correctamente como única hija del decimocuarto conde, remitiendo al lector a su tumba de Canisbay. La web de la fundación, en cambio, no ha publicado nada sobre un fantasma en unas 800 páginas archivadas desde abril de 2002.
1 de enero de 2019La tutela del castillo pasa a The King's Foundation, hoy único administrador de la fundación. La temporada de 2026 va de miércoles a domingo, del 1 de mayo al 30 de septiembre, con cierre total del 24 de julio al 11 de agosto mientras la familia se aloja allí.
¿Hay una explicación racional para Castillo de Mey?
A la Dama Verde de Mey se le puede poner fecha, y fecharla resulta más interesante que creerla o descartarla.
Empecemos por lo documentado. Lady Fanny Sinclair existió y murió efectivamente en este castillo. La historia familiar de Roland William Saint-Clair, de 1898, afirma que lady Fanny Georgina Sinclair, nacida en 1854, hija del decimocuarto conde de Caithness, «murió en el castillo de Barrogill tras una enfermedad muy breve el 11 de octubre de 1883, muy llorada», y fue enterrada en Canisbay seis días después. Eso es una muerte por enfermedad, a los veintinueve años, en pleno reinado de Victoria, registrada por un genealogista que escribía quince años más tarde con la documentación de la familia delante. No es una caída desde una torre, y la mujer a la que le ocurrió no era una muchacha encerrada por un señor del siglo XVI.
Vayamos ahora a la habitación. La referencia más antigua que he podido fijar es la de Catherine Sinclair, de 1840, cuarenta y tres años anterior a la muerte de lady Fanny. Barrogill contenía, escribió, «algunos cuadros de primer orden de los mejores maestros, un aposento embrujado, abundancia de interesantes retratos de familia y un bosque de los mejores árboles». Y eso es todo: un aposento embrujado, inventariado entre las comodidades de la casa, sin fantasma, sin nombre, sin relato y sin suceso asociado. Doscientas páginas después, la misma autora hace la broma que explica el género: al visitar Glenlyon y no encontrar allí fantasma alguno, comenta que resulta asombroso no oír hablar de ninguno en una residencia tan antigua de las Highlands, y que «habría que pedirle al señor Burn que subsane la carencia construyendo una habitación embrujada». William Burn era el arquitecto que acababa de reformar Barrogill. En 1840 una habitación embrujada era una prestación de la casa de campo escocesa, igual que una galería de cuadros.
¿Le colgó el siglo XIX un relato a la habitación de Barrogill? En la literatura local, no. El «Sketch of the Civil and Traditional History of Caithness» (1861) de James Traill Calder es justo el libro que lo habría recogido: una historia tradicional del condado. Barrogill aparece cuatro veces —las armas talladas, un preceptor de la familia del conde, el carruaje de vapor— y en ninguna de las cuatro hay un fantasma. Como control sobre el mismo volumen: Calder habla de superstición catorce veces, de hadas ocho y de brujas cinco, de modo que no es un libro que rehuyera el asunto. Con la genealogía Sinclair de 1898 ocurre lo mismo: ni una sola aparición de «ghost» ni de «Green Lady» en más de dos megabytes de texto.
La leyenda con nombre propio aflora después de la Reina Madre, no antes. La versión más antigua que puedo fechar es la de R. Macdonald Robertson en «Selected Highland Folktales» (Oliver & Boyd, 1961), nueve años posterior a la compra, y el propio Robertson señala el problema: la habitación, escribe, se llama «el cuarto de lady Fanny» «por cierta confusión de los historiadores al vincular a lady Fanny Sinclair, hermana del decimonoveno conde de Caithness y la última en vivir» allí. Su párrafo empieza precisamente anotando que «Barrogil es hoy la residencia escocesa de la Reina Madre, conocida como el castillo de Mey». El folclorista que primero registra el nombre es también el primero en decir que ese nombre es un error.
A partir de ahí el detalle se multiplica, y se multiplica en direcciones incompatibles. De quién era hija depende del libro: hermana del decimonoveno conde (Robertson, 1961); hija del decimotercero (Craig Brown y Lesley Cunliffe, «The Book of Royal Lists», 1982); única hija del decimocuarto (la guía oficial del propio castillo, que es la versión que coincide con la tumba); «hija del quinto conde» (Ewan McGregor y Charley Boorman, «Long Way Down»); o simplemente «un conde de Caithness del siglo XVI» en las recopilaciones infantiles. En «Haunted Royal Homes» (1987), de Joan Forman, se enamora «imprudentemente» de «un mozo apuesto al servicio de su padre» y se arroja «por una de las ventanas». En «The Ghost Handbook» (1998), de John y Anne Spencer, se lanza al vacío. Martin Coventry, en «Haunted Places of Scotland» (1999), añade que «se dice que una piedra marca el punto donde se estrelló contra el suelo». El más honrado de todos es Dane Love, que en «Scottish Ghosts» (1995) reconoce que «muchas historias relacionan al fantasma con la muerte de un joven enamorado»: muchas historias es otra manera de decir ninguna.
Nuestra ficha anterior contaba además que la Reina Madre se lo tomaba con humor y bromeaba con que no le importaba compartir la casa. No he logrado encontrar esa frase, ni ninguna declaración suya sobre un fantasma en Mey, en ninguna fuente. Las búsquedas en un gran corpus de libros a texto completo no devuelven nada, mientras que ese mismo corpus devuelve decenas de resultados para «Castle of Mey» junto a «Green Lady» y reproduce el índice de la guía oficial del castillo: la búsqueda funciona. Repetir la consulta no cambió el resultado. Merece la pena nombrar un casi acierto, porque así es como se fabrican estas cosas: la recopilación infantil de Peter Eldin sí dice que a un fantasma «lo ha visto la Reina Madre, entre otros», pero esa frase se refiere a Glamis, la casa de su infancia, no a Mey. Poner palabras en boca de una persona real y sobradamente documentada exige una fuente; esta no la tiene, y por eso se ha retirado.
Queda el incentivo comercial. Si la fundación vendiera el fantasma, se explicarían muchas cosas, pero no lo hace, al menos no donde casi todo el mundo miraría. En unas 800 direcciones archivadas de castleofmey.org.uk desde abril de 2002 no hay una sola página sobre un fantasma, una Dama Verde ni lady Fanny; lo único «verde» del sitio es su distintivo de turismo sostenible. La palabra tampoco aparece en las páginas actuales de historia, visita, atracciones ni fundación. Lo que la fundación sí vende es un libro: la guía oficial de Nick McCann, publicada en 2003 y revisada en 2017, dedica la página 88 a «La leyenda de lady Fanny Sinclair», y es esa guía —y no los autores de libros de fantasmas— la que acierta con su filiación y remite al lector a su tumba de Canisbay. Es una manera insólitamente cuidadosa de que un lugar turístico gestione su propio fantasma, y conviene decirlo.
¿Se puede visitar Castillo de Mey?
El castillo de Mey se alza en la costa de Caithness que da al estrecho de Pentland. Historic Environment Scotland protege el castillo y los muros de su jardín como edificio de categoría A, con el número LB1797, desde el 13 de abril de 1971. La fundación que lo gestiona, The Queen Elizabeth Castle of Mey Trust, publicaba en su página de horarios, consultada el 23 de septiembre de 2026, una temporada de 2026 de miércoles a domingo entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, con cierre total «del 24 de julio al 11 de agosto inclusive». El castillo abre a las 11.00 y admite la última entrada a las 15.00, y el recorrido atraviesa siete estancias, del vestíbulo y la biblioteca a la despensa del mayordomo y la cocina. Lo que queda fuera del castillo, de los jardines al salón de té y el centro de animales, abre más horas, de 10.30 a 16.00.
Las entradas se venden el mismo día en la tienda de regalos, y en el centro de visitantes solo se paga con tarjeta o sin contacto. Ese mismo día la página de tarifas ponía la entrada de adulto al castillo, recinto y jardines a 18,30 £ y la familiar a 47,85 £; la reducida costaba 14,50 £ y la infantil 9,35 £. Solo para recinto y jardines, los precios eran 11,45 £ el adulto y 29,10 £ la familia, con los niños a 6,25 £. La tarifa reducida corresponde a mayores de 60 años y estudiantes acreditados. Se considera niño de los 5 a los 16 años inclusive, y la entrada familiar vale para dos adultos con hasta cuatro niños.
Las indicaciones de la fundación describen el acceso desde el este por la A99 de Wick a John o' Groats y luego 6 millas por la A836, y desde el oeste por las 14 millas de costa de la A836 desde Thurso. La estación de Thurso queda a unas 14 millas y la de Wick a unas 23; la fundación advierte de que desde cualquiera de las dos hace falta autobús o coche, y de que los autobuses los opera Stagecoach. El aparcamiento, delante del centro de visitantes, reserva plazas para personas con discapacidad junto a la entrada y tiene espacios señalizados para autocares, autocaravanas y motos. El castillo está a unos 200 metros del aparcamiento, y la página de accesibilidad de la fundación reconoce que «el acceso en silla de ruedas no es posible actualmente en el castillo»; quien tenga dificultad para caminar puede pedir en taquilla aparcar más cerca, y el salón de té, la tienda y los aseos del centro de visitantes son plenamente accesibles. Para quien llega a pie, la fundación calcula entre 15 y 20 minutos de paseo llano desde lo alto del camino de acceso. Las visitas de autocares y grupos se conciertan en [email protected] o en el 01847 851473.
La hoja informativa del castillo se ofrece traducida a ocho idiomas además del inglés, entre ellos el español. Los perros atados pueden pasear por el recinto, pero no entrar en el castillo, en el centro de animales ni en el jardín amurallado, salvo los perros de asistencia.
Las cuatro páginas de información al visitante de la fundación, consultadas el 23 de septiembre de 2026, no dicen nada de la Dama Verde; la casa cuenta la leyenda en su guía oficial, donde Nick McCann dedica la página 88 a «The Legend of Lady Fanny Sinclair». Lady Fanny fue enterrada en el cementerio de Canisbay. La iglesia parroquial de Canisbay, en la referencia de cuadrícula ND 34349 72853, queda a unos 5,4 km (3,4 millas) al este del castillo en línea recta.
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