Castillo de Duntrune es un lugar reputado como embrujado en Argyll and Bute, Scotland, GB. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Castillo de Duntrune?
Ubicación
Argyll and Bute, Scotland, GB
Tipo
Castillo
Coordenadas
56.102, -5.549
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Castillo de Duntrune está embrujado?
El castillo de Duntrune se alza sobre una roca del Loch Crinan, en Argyll, habitado por la misma familia desde la década de 1790, y sus dueños llaman a su fantasma un gaitero sin manos «bien documentado». El relato que cuentan dice que un gaitero al servicio de Alasdair MacColla se quedó en el castillo cuando su señor zarpó, que los Campbell lo recuperaron y le perdonaron la vida por su oficio, y que al volver la galera la avisó con una melodía, «Cholla mo rùn, seachain an dùn», «Coll de mi alma, evita el castillo». Le cortaron las manos y murió desangrado. En 1888, según el relato de la familia, unos obreros encontraron bajo un suelo del castillo un esqueleto sin manos. La melodía es real y más antigua que todo esto: Donald Campbell la imprimió en 1862 y allí el castillo es Dunaverty, al gaitero lo mata una puñalada y nadie pierde una mano. La mayor recopilación de tradición de Argyll, publicada en 1885, no menciona Duntrune ni una vez. Esta es la historia de cómo un pibroch encontró un castillo al que pertenecer.
Duntrune se levanta sobre un promontorio rocoso en la orilla norte del Loch Crinan, donde el lago se estrecha hacia el Sound of Jura. Todo en el sitio mira al agua: los topógrafos de la Royal Commission, que lo midieron con plancheta y alidada en mayo de 1982, anotaron que domina un campo de visión amplio por todos los accesos salvo el norte y el noroeste, y que una lengua baja de roca al pie de los muros servía de embarcadero con mar en calma.
El edificio tiene dos edades. Un recinto poligonal de ángulos redondeados abraza la roca: la Royal Commission lo sitúa en la baja Edad Media, más cercano en carácter a Breachacha y Kisimul, del siglo XV, que a recintos anteriores como Mingary o Tioram, mientras que la ficha de protección llama del siglo XIII a la alta cortina almenada. Dentro, en el ángulo sur, hay una torre en planta de L de hacia 1600, construida contra el muro viejo y por encima de él. Cuando David MacGibbon y Thomas Ross publicaron su descripción en 1887, a partir de planos y vistas que les preparó James Edgar, de Ri Cruin (Lochgilphead), anotaron un sótano abovedado con la cocina y las bodegas, un salón en la primera planta con una cámara privada en un extremo y un dormitorio en el ala, hastiales escalonados y un ángulo en voladizo en la esquina sureste.
El castillo fue durante siglos la sede de los Campbell de Duntroon. El repertorio de Martin Coventry registra «Duntruyn Cat.» en el mapa de Lorn de Blaeu, a John Campbell de Duntrune documentado en 1587, un incendio provocado por el conde de Argyll en 1685 y un juramento de lealtad a Jorge I firmado por Patrick Campbell de Duntrune en 1715. El asedio del que cuelga la historia de fantasmas pertenece a las guerras de la década de 1640, y el registro nacional es prudente con él: la nota del Ordnance Survey dice solo que la sede de los Campbell de Duntroon fue «asediada por Colkitto o por su hijo Alasdair en el siglo XVII». No elige entre el padre y el hijo.
Después la propiedad cambió de manos, y la familia que la compró sigue ahí. La ficha de protección da 1792 para la compra a los Campbell de Duntroon y de Oib; la Royal Commission la fecha en 1796, a nombre de Neil Malcolm de Poltalloch, y describe la restauración posterior. Sobre la puerta hay un escudo fechado en 1851. Abandonada Poltalloch House, el coronel George Malcolm modernizó y amplió el castillo entre 1954 y 1957 —un colector de canalón lleva la fecha de 1957— y el jardín, tierra adentro, se formalizó en esa misma década.
Un inquilino merece párrafo propio, porque la historia del fantasma pasa por él. El reverendo Reginald J. Mapleton, de Kilmartin, en la diócesis de Argyll y las Islas, era anticuario en activo y miembro correspondiente de la Society of Antiquaries of Scotland. El 9 de junio de 1873 la Sociedad escuchó su «Nota sobre una cueva con huesos en Duntroon»: había examinado un abrigo rocoso de la finca donde unos obreros que partían piedra para caminos descubrieron un cráneo, y describió a un hombre enterrado hasta los hombros por el desprendimiento y sentado al morir, una mujer y un lactante treinta centímetros más abajo, restos dispersos de al menos seis personas más, una piedra de hogar entre ceniza y carbón, un hueso de pata de ciervo rojo quemado y dos raederas de sílex. Es el informe de alguien que sabía exactamente qué hacer con unos huesos humanos aparecidos en su propia puerta, y conviene tenerlo presente al leer lo que se dice que hizo quince años más tarde.
Cronología: los hechos documentados de Castillo de Duntrune
1587Martin Coventry documenta a John Campbell de Duntrune, y anota además «Duntruyn Cat.» en el mapa de Lorn de Blaeu.
hacia 1600Se levanta la torre en planta de L en el ángulo sur del recinto, contra el muro viejo y por encima de él. La fecha la dan la Royal Commission tras su reconocimiento de 1982 y la ficha de protección.
1644El asedio. La nota del Ordnance Survey en el registro nacional dice solo que la sede de los Campbell de Duntroon fue «asediada por Colkitto o por su hijo Alasdair en el siglo XVII»; Coventry lo fecha en 1644, durante la devastación de las tierras Campbell por Montrose.
1685El conde de Argyll quema el castillo, según Coventry: un acto de destrucción documentado en Duntrune que ninguna versión de la historia del fantasma aprovecha.
1792 (o 1796)Los Malcolm de Poltalloch compran Duntrune a los Campbell de Duntroon y de Oib. La ficha de protección da 1792; la Royal Commission fecha en 1796 la compra por Neil Malcolm de Poltalloch.
1862Donald Campbell imprime el aviso del gaitero, pp. 124-125. En esta versión impresa, la más antigua que se puede fechar, el castillo es «Dun-a-verty», al gaitero lo matan de una daga y nadie pierde una mano.
9 de junio de 1873La Society of Antiquaries of Scotland escucha la «Nota sobre una cueva con huesos en Duntroon» del reverendo R. J. Mapleton, publicada en 1874: un informe meticuloso sobre restos humanos hallados en la finca.
1885Aparece Records of Argyll: 167.839 palabras de tradición de Argyll con una sección larga sobre Alasdair MacColla. «Duntroon» y «Duntrune» dan cero; controles del mismo fichero: «piper», 22; «Dunaverty», 24; «tradition», 199.
1887MacGibbon y Ross describen el castillo de Duntroon en dos páginas a partir de apuntes de James Edgar, de Lochgilphead. Ni fantasma ni leyenda: «ghost» sale 0 veces en el volumen frente a 2.728 de «castle».
1888El supuesto hallazgo. El relato de la Clan MacCallum-Malcolm Society dice que unas obras destaparon un cráneo bajo un vestidor de la primera planta y después un esqueleto sin manos, reenterrado por orden del deán Mapleton, y que una bisnieta suya escribió más tarde que fue a una tumba sin nombre en Kilmartin. No se ha localizado ningún registro publicado contemporáneo del hallazgo.
12 de octubre de 1889Henry Whyte («Fionn») trata la melodía con extensión en el Oban Times, un año después del supuesto hallazgo del esqueleto, y el pasaje que cita es el texto de Donald Campbell de 1862, con su daga incluida.
1954-1957El coronel George Malcolm de Poltalloch moderniza y amplía el castillo tras el abandono de Poltalloch House; un colector de canalón lleva la fecha de 1957 y el jardín se formaliza esa misma década.
24 de abril de 2007El fantasma entra en Wikipedia: un editor añade dos versiones del relato sin fuente y en las dos el gaitero es un MacDonald y son los Campbell quienes le cortan las manos. El epígrafe «The Piper Of Duntrune» llega el 3 de octubre, con el párrafo del esqueleto.
29 de junio de 2020Un editor anónimo borra la leyenda entera —2.280 bytes— con este resumen: «Eliminación de ficción que en realidad se refería al castillo de Dunaobhaig, en Islay». La categoría «Lugares presuntamente embrujados de Escocia», añadida en julio de 2011, se queda ahí sin nada debajo.
¿Hay una explicación racional para Castillo de Duntrune?
La melodía es lo más antiguo de esta historia y la parte que se puede fechar. Donald Campbell la imprimió en su Treatise on the Language, Poetry, and Music of the Highland Clans (Edimburgo, 1862), pp. 124-125, con el gaélico y una versión inglesa de las seis partes: «Cholla, mo rùin, seachain an dùn… Tha sinne an làimh», «Coll de mi alma, evita el castillo… Estamos en sus manos». Pero el relato de Campbell no es el de Duntrune. En él, el gaitero de Colla Ciotach desembarca con una partida en Islay por delante de la expedición que viene de Irlanda, con orden de tomar por sorpresa, tal como está impreso, «el castillo de Dun-a-verty»; los Campbell les tienden una emboscada y ahorcan a todos menos al gaitero; este pide permiso para tocar un lamento, cifra en él el aviso y, cuando el jefe Campbell entiende la sexta parte, «le hundió la daga». Ni mutilación, ni manos cortadas, ni Duntrune.
Dos mediciones pesan más que cualquier argumento. «Records of Argyll» (1885), de lord Archibald Campbell, son 167.839 palabras de leyenda de Argyll recogidas sobre todo del gaélico, con una sección larga titulada «Tradiciones de Alasdair MacDonald (MacCholla Ciotach)». Buscado este castillo, da cero: «Duntroon», 0; «Duntrune», 0; y el único acierto de «Duntrun» es una nota genealógica sin gaitero ninguno. Los controles del mismo fichero están sanos —«piper», 22; «Dunaverty», 24; «Campbell», 573; «tradition», 199—, o sea que el corpus y la búsqueda funcionan. Y MacGibbon y Ross, que en 1887 describen el castillo en dos páginas a partir de dibujos hechos por alguien que vivía a trece kilómetros, no mencionan ni fantasma ni leyenda: «ghost» sale 0 veces en aquel volumen frente a 2.728 de «castle».
El gozne es 1888. El relato publicado por la Clan MacCallum-Malcolm Society y respaldado por Robin Malcolm como jefe del clan cuenta que ese año unas obras destaparon un cráneo bajo un vestidor de la primera planta y luego un esqueleto enterrado a poca profundidad y sin manos, y que el deán Mapleton lo hizo reenterrar fuera de los muros; una bisnieta de Mapleton escribió más tarde a Robin Malcolm que su madre, que tenía cinco años entonces, entendía que los restos fueron a una tumba sin nombre en el cementerio de Kilmartin, donde los propios Malcolm tienen sepultura. Es una tradición familiar sobre una tradición familiar, y conviene decir sin rodeos que el anticuario que vivía en la casa, y que había publicado sobre restos humanos de esa misma finca quince años antes, no parece haber publicado absolutamente nada sobre este hallazgo.
Dónde estaban los huesos es justo el dato que no se está quieto. El texto de los Malcolm los pone bajo un vestidor de la primera planta; Wikipedia, entre 2007 y 2020, decía «bajo un camino de piedra»; el repertorio de Martin Coventry deja al gaitero «enterrado bajo las losas de la cocina»; otras versiones trasladan el hallazgo a las obras de 1954-1957. La entrada de Coventry fecha la misión del gaitero en 1615 mientras fecha el asedio, en el mismo párrafo, en 1644. Una historia cuya reliquia central cambia de habitación, de planta y de siglo según quién la cuente se está recordando, no registrando.
Henry Whyte («Fionn»), el periodista gaélico que más hizo por difundir la melodía, fue explícito en que el lugar estaba en disputa. En sus notas a la «Collection of Ancient Piobaireachd» de David Glen, publicada por entregas entre 1880 y 1907, escribió que el pibroch «se ha asociado a varios castillos antiguos de la costa oeste de Argyllshire, como el castillo de Duntroon, frente a Crinan, Dunyveg, en Islay, y Dunaverty, en Kintyre, pero el peso de las pruebas parece favorecer a Duntroon». Su versión sigue sin manos cortadas. Y cuando trató el asunto con extensión en el Oban Times del 12 de octubre de 1889 —el año siguiente al del supuesto hallazgo del esqueleto—, el pasaje que eligió citar fue el texto de Donald Campbell de 1862, con su daga incluida.
Gaiteros de Argyll castigados por tocar la melodía equivocada hay de sobra. El propio «Records of Argyll» da el Tom-a'-phiobair, la Colina del Gaitero junto al campo de batalla de Ath-dearg, donde un gaitero de los Campbell tocó un lamento por los MacDougall a los que debía estar hostigando, «y uno de ellos corrió hasta donde estaba y le cortó la cabeza», tras lo cual «los dedos del gaitero tocaron tres o cuatro notas en el puntero mientras la cabeza rodaba por el suelo». Cámbiese el castigo de la cabeza a las manos y la forma es idéntica. Un relato que emigra de castillo en castillo y de siglo en siglo es una leyenda, y decirlo no le quita nada al pibroch, que es una pieza real y difícil.
Dos cosas más. La web de los propietarios afirma dos cosas a la vez: que «nuestro fantasma está bien documentado» y, cinco líneas antes, que Duntrune fue «siempre una plaza fuerte Campbell en aquellos tiempos» y que «nunca fue escenario de un conflicto importante». Y el 29 de junio de 2020 un editor anónimo borró la leyenda entera del artículo de Wikipedia —2.280 bytes— con este resumen: «Eliminación de ficción que en realidad se refería al castillo de Dunaobhaig, en Islay. Hay una canción y una melodía de gaita famosas sobre ello». El editor tenía media razón; pero el borrado dejó el artículo cargando con la categoría «Lugares presuntamente embrujados de Escocia», añadida en julio de 2011, sin nada debajo. Esa etiqueta vacía es la vía por la que este castillo llegó a la mayoría de las listas modernas de lugares embrujados, la nuestra incluida.
¿Se puede visitar Castillo de Duntrune?
El castillo de Duntrune es una casa privada y está habitada. No hay taquilla, ni tienda, ni ruta nocturna de fantasmas, y lo dicen los propios dueños: «Somos una finca en explotación y no tenemos personal». Lo que sí ofrece su página de información al visitante son visitas cortas al castillo concertadas de antemano, con donativos bienvenidos para el mantenimiento. Se llama o se escribe antes y se acuerda una hora; presentarse sin avisar no es una opción.
El jardín es la visita fácil y va por separado del castillo. Está tierra adentro, a un paseo corto por una avenida arbolada, y los dueños lo describen como abierto al público de primavera a finales de otoño, con aparcamiento pasado el paso canadiense junto a los establos y una hucha de donativos benéficos en la entrada. Se formalizó en los años cincuenta y lo cuidó personalmente la difunta Susan Malcolm desde mediados de los setenta hasta su muerte en 2003; hoy lo mantiene Cristophe Lefevre.
La finca alquila además cuatro casas de vacaciones, que es como se aloja la mayoría de los visitantes; las reservas se tratan por teléfono o correo. La dirección es Duntrune Castle Holiday Cottages, Kilmartin, Lochgilphead, Argyll PA31 8QQ, y el teléfono para reservar y para concertar una visita al castillo es el 01546 510271. Las indicaciones son suyas: desde Lochgilphead, tomar la A816 hacia Oban y, a ocho kilómetros, girar a la izquierda donde señaliza «Crinan Ferry»; seguir tres kilómetros hasta el cruce en T, girar a la derecha y luego a la izquierda pasando el paso canadiense.
Si solo se quiere ver el castillo no hace falta permiso ninguno: hace falta la otra orilla. La fotografía de esta ficha está tomada desde el Loch Crinan, y esa es la vista clásica: la torre de hacia 1600 asomando sobre la cortina, encima de su roca. El pueblo de Crinan, en el extremo marino del canal de Crinan, queda justo enfrente, y el camino de sirga del canal da la misma perspectiva desde tierra firme. Esta es la cara al mar que el relato necesita: al gaitero siempre se le describe tocando hacia el agua.
Kilmartin, ocho kilómetros al noreste por la A816, forma parte de la misma visita. Allí están enterrados los Malcolm y allí se dice que se reenterraron los restos del gaitero, en una tumba sin nombre; el cementerio, con sus lápidas medievales talladas, es abierto y gratuito, y el valle de Kilmartin que lo rodea concentra una de las mayores densidades de monumentos prehistóricos de Escocia, casi todos en campo abierto. Nada allí señala a ningún gaitero, y nadie debería esperar que lo hiciera.
Notas de acceso: el castillo se alza sobre una roca a la que se llega por un camino y una plataforma aterrazada, el suelo es irregular y hay escalones; el jardín es un jardín de campo, no un parque municipal. No hay transporte público hasta el castillo; los autobuses más cercanos pasan por la A816 a la altura de Kilmartin. Y un recordatorio que aquí importa más que en casi ningún otro sitio de este atlas: en este edificio vive gente, y la cortesía de una llamada de teléfono es toda la política de acceso que hay.
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