Edinburgh Playhouse es un lugar reputado como embrujado en Scotland, GB. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Edinburgh Playhouse?
Ubicación
Scotland, GB
Tipo
Teatro
Coordenadas
55.957, -3.185
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Edinburgh Playhouse está embrujado?
El mayor teatro de Edimburgo guarda un fantasma que nunca ha reivindicado. El personal del Playhouse lleva décadas contando a la prensa lo de Albert, una figura gris que aparece en la sexta planta con una bocanada de aire frío: el portero de artistas Keith Donald describió cómo su perra se negó a subir la escalera de la torre sur, el jefe de mantenimiento Billy Capener sintió que alguien se le echaba encima en el desván de la planta nueve y, antes de la cumbre de la Commonwealth de 1997, los perros detectores de la policía despejaron todas las plantas del edificio menos la sexta. Todo eso consta y está atribuido a quien lo dijo. Lo que no consta es Albert. Jamás se ha documentado la muerte de ningún empleado del Playhouse, y las dos historias más detalladas del edificio —la ficha de protección y una monografía técnica que narra el hundimiento de 1927 hasta la profundidad de los pilotes— no mencionan víctima alguna. Ni siquiera sus propietarios hablan de él. La historia es real; al hombre que hay detrás no lo ha encontrado nadie.
El Playhouse se levanta sobre un terreno que ya servía para representar teatro mucho antes de que a nadie se le ocurriera construir allí un cine. Greenside es la hondonada al pie de Calton Hill y en el siglo XVI era el playfield de Edimburgo: el descampado que la ciudad usaba para los espectáculos al aire libre. En agosto de 1554 se representó allí, a cielo abierto, Ane Satyre of the Thrie Estaitis de sir David Lyndsay ante María de Guisa, reina regente. El concejo pagó a los carpinteros que montaron el tablado, el asiento de la regenta y el del embajador francés, y una horca practicable para la escena final. Según una de las crónicas, la función duró de las nueve de la mañana a las siete de la tarde.
Casi cuatro siglos después el solar lo ocupaba una capilla, el Tabernacle. Se derribó y en 1927 empezaron las obras de un supercine para un grupo promotor edimburgués, con proyecto de John Fairweather (1867-1942), el arquitecto glasgowiano al que la familia Green había enviado a Estados Unidos en 1922-23 a estudiar los grandes palacios cinematográficos y que ya había construido el Green's Playhouse de Glasgow, entonces el mayor cine de Europa.
Y entonces se movió el suelo. Se detectaron asentamientos en la estructura a medio hacer y la inauguración se retrasó casi un año. La reparación fue descomunal: se retiraron tramos de fábrica de ladrillo, se cortaron los pilares de acero, se levantó el edificio con gatos mientras se hincaban pilotes hasta la roca madre —algunos a 18 metros de profundidad—, se vertieron cientos de toneladas de hormigón en cimentaciones nuevas y se añadieron tirantes de acero regulables por dentro del muro trasero, a modo de contrafuertes. El ingeniero jefe, John Foubister, supervisó personalmente la operación. Costó casi tanto como la obra original y estuvo a punto de arruinar a la sociedad promotora.
El Playhouse abrió por fin el lunes 12 de agosto de 1929 —el «Glorious Twelfth»—, anunciado como Scotland's Super Picture Theatre y con película sonora y muda en el mismo programa. La ficha de protección de Historic Environment Scotland consigna 3.048 butacas originales; la prensa profesional de aquel agosto dio 3.040 y un recuento posterior 3.053, una discrepancia menor que nadie ha resuelto nunca.
El cine cerró a principios de los setenta y estaba condenado al derribo. Lo salvó una recogida de 15.000 firmas: el edificio se protegió en categoría B en 1974, se transformó en teatro entre 1978 y 1980 por el departamento de arquitectos de la región de Lothian, salió del patrimonio municipal en 1983 y ascendió a categoría A en 2008. Lo explota el Ambassador Theatre Group desde 2009.
La forma del edificio importa para todo lo que viene después. El solar cae en pendiente fuerte, así que al anfiteatro bajo se entra desde la calle, el alto queda arriba y el patio de butacas es un sótano; el escenario está tres plantas por debajo de la acera, por la parte de atrás; y la caja escénica a toda altura, construida en 1929 porque las variedades seguían formando parte del programa de cine, se alza sobre un laberinto de plantas de servicio numeradas hasta la nueve, con una torre norte y una torre sur. Casi nada de eso lo ve jamás un espectador.
Cronología: los hechos documentados de Edinburgh Playhouse
Agosto de 1554Ane Satyre of the Thrie Estaitis, de sir David Lyndsay, se representa al aire libre en el playfield de Greenside, al pie de Calton Hill, ante María de Guisa, reina regente. El concejo paga el tablado, los asientos de la regenta y del embajador francés y una horca practicable para la escena final. Las fuentes coinciden en que fue en domingo pero discrepan entre el 12 y el 14 de agosto; solo el 12 de agosto de 1554 cayó realmente en domingo en el calendario juliano entonces vigente.
1927-1929Comienzan las obras del supercine de Fairweather. Se detectan asentamientos en la estructura a medio hacer y la apertura se retrasa casi un año: se retira fábrica de ladrillo, se cortan los pilares de acero, se levanta el edificio con gatos, se hincan pilotes hasta 18 metros de profundidad y se vierten cientos de toneladas de hormigón. El ingeniero jefe John Foubister supervisa en persona. Las obras estuvieron a punto de arruinar a la promotora. Ningún relato de ellas registra víctima alguna.
12 de agosto de 1929El Playhouse abre el «Glorious Twelfth» como Scotland's Super Picture Theatre, con película sonora y muda en el mismo programa. La ficha de protección de Historic Environment Scotland consigna 3.048 butacas originales; la prensa profesional de aquel mes dio 3.040 y un recuento posterior 3.053.
1974Tras cerrar el cine a principios de los setenta y quedar condenado al derribo, una campaña vecinal que reúne 15.000 firmas consigue que el edificio se proteja en categoría B.
1978-1980El cine se transforma en teatro a cargo del departamento de arquitectos de la región de Lothian y reabre en 1980. El ayuntamiento de Edimburgo lo vende a manos privadas en 1983.
Octubre de 1997Antes de la cumbre de jefes de Gobierno de la Commonwealth celebrada en Edimburgo, los perros detectores de la policía barren el edificio de noche y despejan todas las plantas menos la sexta, en la que se niegan a entrar; hay que traer perros del Ejército para terminar. El testimonio es de Penny Docherty, entonces empleada de la sala, recogido por Liam Rudden.
1999El periodista Liam Rudden pasa una noche recorriendo el edificio con Pam Aldred, después responsable de marketing de la sala, y recoge testimonios directos del portero de artistas Keith Donald y del jefe de mantenimiento Billy Capener. Es la versión más antigua de la historia de Albert que puede fecharse; lo que cuenta transcurre en los años cincuenta.
2008Historic Scotland eleva la protección de categoría B a categoría A dentro del Estudio Temático de Cines de 2007-08 y describe el Playhouse como un ejemplar raro de supercine-teatro temprano de doble uso. El edificio lo explota el Ambassador Theatre Group desde 2009.
3 de julio de 2020Con el teatro cerrado por la pandemia, el Edinburgh Evening News publica los testimonios de personal recogidos por Rudden bajo el titular «Chilling encounters with Albert, the ghost of the Edinburgh Playhouse». Sigue siendo el relato atribuido más completo de la leyenda que existe impreso.
¿Hay una explicación racional para Edinburgh Playhouse?
Empecemos por lo que sí está atestiguado, porque no es poco. En 1999 el periodista Liam Rudden recorrió el edificio de noche con Pam Aldred, después responsable de marketing de la sala, y recogió testimonios directos de trabajadores con nombre y apellidos. Los publicó en el Edinburgh Evening News el 3 de julio de 2020, con el teatro cerrado por la pandemia.
El portero de artistas Keith Donald contó que su perra Meg se negó a subir la escalera de la torre sur —se quedó rígida con la correa puesta, mirando hacia arriba, y empezó a gemir— y, otra noche distinta, que una mancha de oscuridad en el paso del vestíbulo a la sala retrocedía a medida que él avanzaba, hasta que encontró un palco iluminado como siempre y el de enfrente reducido a una fracción de su intensidad habitual. El jefe de mantenimiento Billy Capener dijo que lo avisaron de una fuga en la planta nueve, un desván que corre por encima de la sala y donde solo entra mantenimiento; que ni el alumbrado general ni el de emergencia funcionaban; y que, arrodillado para reparar la fuga, sintió que alguien se le echaba encima por la espalda. Nunca se supo quién había dado el aviso. Penny Docherty recordó que, antes de la cumbre de jefes de Gobierno de la Commonwealth de octubre de 1997, los perros detectores de la policía revisaron todas las plantas del edificio menos la sexta, en la que no quisieron entrar, y que hubo que traer perros del Ejército. Son recuerdos honestos, atribuidos a quien los contó. No son la prueba de que hubiera un muerto.
Porque no hay ningún muerto en el registro. Que un tramoyista murió en un accidente, o que un vigilante nocturno se quitó la vida aquí, se repite en todas partes y no está sostenido por ninguna fuente que yo haya podido leer. El párrafo del fantasma en la Wikipedia inglesa se apoya en una sola cita —un reportaje de The Scotsman del 8 de noviembre de 2004— cuya dirección devuelve una redirección en todas las capturas de la Wayback Machine desde 2012 y que no he conseguido recuperar. Y mientras tanto, los dos relatos más detallados que existen sobre este edificio callan. Leí entera la ficha de protección LB30029 de Historic Environment Scotland: 12.394 caracteres, cero apariciones de death, died, killed, ghost o Albert, frente a 9 de Playhouse, 5 de Fairweather y 2 de 1929. Leí entera la monografía del Scottish Cinemas and Theatres Project sobre el Playhouse: 17.844 caracteres, cero de death, killed, fatal, accident, ghost y Albert, frente a 7 de Fairweather, 16 de organ y 1 de subsidence. Este último número es la clave. Los dos documentos narran con detalle el hundimiento casi catastrófico de 1927-29 —los gatos, el pilotaje, el ingeniero por su nombre— y ninguno menciona una sola víctima en una obra donde una víctima habría sido noticia.
Conviene fijarse además en que las versiones se contradicen. La de Rudden dice que Albert fue el primer portero de artistas del teatro y que murió solo en el edificio una noche de invierno; la de la Wikipedia, que fue un tramoyista muerto en accidente o un vigilante nocturno suicida. Enigma Atlas publicaba hasta hoy una tercera variante —que cayó desde la caja escénica o desde el puente de luces— y esa precisión era nuestra. No la sostiene nada y queda retirada.
Si en lugar del hecho fechamos el relato, la figura se ve mejor. La versión más antigua que he podido situar en el tiempo es la noche de Rudden en 1999; la historia que le contaron transcurre en los años cincuenta; el edificio se levantó en 1929. Es decir, la narración datable más antigua es unos cuarenta y cinco años posterior a lo que cuenta, y el propio Rudden recoge dos finales incompatibles: en uno, el policía se entera al día siguiente de que Albert había muerto años antes; en otro, vuelve a la comisaría de Gayfield Square y allí nadie tiene constancia de que se hubiera cursado aviso alguno. Que dos desenlaces se disputen la misma historia es la huella del folclore, no la de un informe.
Tampoco hay misterio en por qué la sexta planta y no otra. La leyenda vive por completo en la geografía interna de un edificio que va de un escenario tres plantas por debajo de la calle a un desván en la planta nueve, pasando por dos torres y un peine, y sin ascensor. Son los espacios de circulación sin calefacción por los que se mueve mucho aire y por los que un trabajador solo camina de noche con una linterna, en un sitio concebido para estar lleno de gente y que en ese momento está vacío. Los teatros, además, dejan encendida toda la noche una bombilla desnuda sobre el escenario y la llaman ghost light, luz de fantasma: sirve para que nadie caiga al foso, pero su nombre mete la idea en el vocabulario laboral de la casa. Y la anécdota central —el desconocido que da su nombre y luego resulta que había muerto— es uno de los tipos legendarios más viajados que existen: no tiene nada de específico de Greenside Place.
Por último, hay que preguntar qué dice el propietario. Nada. Las páginas del propio Ambassador Theatre Group sobre la sala, incluidas la de accesibilidad y la de restauración, no mencionan a Albert en ningún sitio, y el bar del anfiteatro figura como Circle Bar, no como el «Albert's Bar» que describe la Wikipedia. Las webs que sí llevan la historia son portales de venta de entradas y de programación ajenos que reproducen las frases de la Wikipedia casi literalmente. Un teatro embrujado cuyo explotador renuncia a vender el fantasma es un detalle que merece la pena registrar.
Y hay un nombre que rescatar de todo esto. El hombre que consta como el que más y más peligrosamente trabajó en este solar no es ningún tramoyista llamado Albert: es John Foubister, el ingeniero jefe que se metió debajo de un cine a medio construir mientras lo levantaban con gatos por encima de sus propios cimientos.
¿Se puede visitar Edinburgh Playhouse?
El Playhouse está abierto y en funcionamiento. Se encuentra en 18-22 Greenside Place, Edimburgo EH1 3AA, en lo alto de Leith Walk, junto al Omni Centre, y lo explota el Ambassador Theatre Group —The Ambassador Theatre Group Limited, sociedad número 09467208 del registro mercantil británico—, que programa musicales de gira, humor y música en directo durante todo el año y participa cada agosto en los festivales de Edimburgo. Las entradas se venden por internet a través del operador; la taquilla no atiende de forma continua, así que conviene comprobarlo antes de acercarse solo por eso.
Conviene tener claro qué se puede ver y qué no. Aquí no hay ninguna ruta de fantasmas y la sexta planta no es un espacio público. Las plantas en las que transcurren las historias —las torres, los peines, el desván de la planta nueve, los entresijos tres pisos por debajo de la calle— son zonas de personal y la sala no vende el acceso a ellas. Lo que sí se puede visitar es la sala, comprando entrada para lo que haya en cartel, y merece la pena por sí misma: el interior de 1929 se conserva prácticamente íntegro, con su escayola de tema marino —conchas, caballitos de mar y delfines alrededor del proscenio—, sus rótulos de vidrio grabado y sus luminarias originales.
La accesibilidad hay que planificarla, porque esto es un cine de 1929 construido en cuesta y se nota. No hay ascensor. Al anfiteatro bajo se llega sin desnivel desde la entrada por el Circle Bar, y a la fila M de ese anfiteatro con un solo escalón; al patio de butacas se baja por 40 escalones repartidos en cuatro tramos y al anfiteatro alto se sube por 25 escalones en dos tramos. Hay ocho plazas de silla de ruedas sin escalones, de hasta 110 cm de ancho, más otras ocho butacas aptas para transferencia, y un aseo adaptado en la planta del anfiteatro bajo al que se accede por el Circle Bar. La parada de taxi para dejar pasajeros está en el Omni Centre, en Greenside Row, EH1 3AU. El operador programa funciones audiodescritas, interpretadas en lengua de signos británica y subtituladas, y mantiene un programa gratuito de socios de accesibilidad que permite reservar las localidades adaptadas por internet en lugar de por teléfono.
Para comer y beber hay una pizzería propia dentro del teatro, Pizza al Teatro, que sirve antes de las funciones; el Ambassador Lounge, con mesa reservada; un servicio de consumiciones en la butaca; y el bar-cafetería Little Picardy a unos pasos de la puerta.
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