Maria Makiling, guardiana de la montaña es una leyenda de Laguna, PH —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.
¿De dónde viene la leyenda de Maria Makiling, guardiana de la montaña?
Ubicación
Laguna, PH
Tipo de leyenda
Cuento popular
Coordenadas
14.135, 121.195
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Cuál es la leyenda de Maria Makiling, guardiana de la montaña?
El monte Makiling, la montaña volcánica de 1.130 metros que Los Baños, Bay y Calamba, en Laguna, comparten con Santo Tomás, en Batangas, se llama así por una palabra tagala que significa sencillamente inclinarse o ladear. La mujer que se dice que lo habita entra por escrito dos veces en seis semanas, y las dos por José Rizal: un relato largo que fechó en Madrid el 23 de noviembre de 1890 y dejó manuscrito, y el ensayo corto que La Solidaridad publicó el 31 de diciembre de 1890 con su seudónimo Laong Laan. En ellos presta ropa y joyas para las bodas a cambio de que se las devuelvan y le añadan una polla blanca, es dueña de los jabalíes, prohíbe cazar en sábado y convierte unos trozos de jengibre en oro. Rizal da tres razones enfrentadas de que dejara de aparecer, y una es que los frailes dominicos le estaban quitando la mitad del monte: lo escribió mientras esos mismos frailes desahuciaban a su familia de la hacienda de Calamba. La versión de los pretendientes celosos y el crimen no es suya, viene de un relato en línea archivado en 2003. El propio Rizal subió al Makiling a buscarla y escribió: nada he visto, nada he oído.
El monte Makiling desde la autopista SLEX, a la altura de Santo Tomás (Batangas), en 2023. La reserva se reparte entre dos provincias: la ley de 1990 que la puso bajo jurisdicción de la universidad nombra municipios de Laguna y de Batangas.
Imagen:
LMP 2001 · CC BY-SA 4.0
¿Cuál es la historia de Maria Makiling, guardiana de la montaña?
El monte Makiling es una montaña volcánica de 1.130 metros repartida entre los municipios lagunenses de Bay, Los Baños y Calamba y el batangueño de Santo Tomás, con manantiales de lodo hirviente y aguas termales al pie. Su nombre es antes una palabra tagala corriente que un nombre de mujer: el Vocabulario de la lengua tagala de Juan de Noceda y Pedro de Sanlúcar, en la edición de Manila de 1860, traduce «quiling» por inclinarse, ladear, declinar, y recoge la frase «ibinibitin nang di maquiling», colgado de modo que no se ladee. De la misma raíz sale su vocabulario moral: traduce «desapasionadamente» por «ualang pag quiling», sin inclinación, e «imparcial» por «ualang quiniquilingan».
Todo lo demás que se puede fechar empieza en José Rizal, y empieza dos veces en seis semanas. El 23 de noviembre de 1890, en Madrid, terminó un relato largo que tituló «Mariang Maquiling (Leyenda Tagala)»; el manuscrito fue a parar a la Biblioteca Nacional y el texto no se imprimió hasta 1961, en el apéndice del tercer tomo de su prosa. Después, el 31 de diciembre de 1890, el quincenario madrileño La Solidaridad publicó un ensayo mucho más corto, «Mariang Makíling», firmado con su seudónimo Laong Laan. La ficha catalográfica de la Biblioteca del Congreso para la traducción inglesa de Charles Derbyshire de 1916, Mariang Makiling: a Philippine Folk-Tale, sigue llevando la nota que fija esa fecha y ese seudónimo.
Los dos textos no cuentan exactamente lo mismo, y ninguno cuenta lo que suele atribuírseles. Rizal abre el ensayo publicado diciendo que la leyenda se conserva «en mi pueblo» —Calamba, al pie del monte— y nombra a sus informantes por su oficio y no por su nombre: una vieja criada de la casa que había matado a un bandolero de un bote de lanza y que la había visto de niña; el sobrino de uno de dos cazadores que se toparon una noche de luna con algo de colmillos enormes; y un leñador que había vivido setenta años y pasado sesenta y cinco de ellos derribando los árboles más viejos del Makiling. Por la edad de esos tres, la cadena de transmisión llega hacia atrás hasta las primeras décadas del siglo XIX.
Lo que Mariang Makiling hacía en esos textos es preciso y merece devolverse. No recibía ofrendas. Llevaba un préstamo: los campesinos que necesitaban ropa o joyas para una boda o un bautizo se las pedían prestadas con la condición de devolvérselas y añadir una «dumalaga», una polla blanca que aún no hubiese puesto. Los jabalíes del monte eran suyos, y a un cazador que perseguía uno le prohibió matarlo, le dio de comer y lo despidió con unos trozos de jengibre que su mujer encontró a la mañana siguiente convertidos en oro macizo. En la versión larga compra además dos gallinas blancas a una anciana, le da al cazador ajos, cebollas y jengibre, y pone dos reglas: no cazar nunca en sábado y no matar ciervas. Esa misma versión arranca con una abundancia recordada, «cuando las aves del campo y los peces del río no eran aún encarnizadamente perseguidos, como lo son en la actualidad» —una frase del propio Rizal, escrita en 1890—.
Rizal da tres explicaciones distintas de su desaparición, y las presenta como rivales. Unos culpaban a los vecinos de cierto pueblo, que ni devolvieron las prendas prestadas ni entregaron la acostumbrada gallina blanca. Esos vecinos rechazaban la acusación y decían en cambio que estaba ofendida «porque los frailes dominicos quieren despojarla de sus dominios, apropiándose la mitad del monte». No es una metáfora: los dominicos eran dueños de la hacienda de Calamba desde 1833 y, como documenta Filomeno V. Aguilar Jr., los desahucios de inquilinos de esa hacienda van de 1888 a 1891 y empezaron por la familia del propio Rizal. Escribió esa frase mientras le estaba pasando. La tercera explicación, que él dice menos conocida pero más probable, se la dio el viejo leñador y es el argumento de la versión larga: un labrador joven al que ella había protegido en silencio aceptó casarse con una muchacha del pueblo para librarse de las quintas; la víspera de la boda se le apareció en el camino, le entregó el traje y las joyas de la novia, le dijo que no había tenido valor para confiar en ella y se marchó. En el texto largo el novio se llama Juan y la novia Sinang; durante el convite arde la ladera del monte, Juan desaparece y tres años después un pastor encuentra un esqueleto sobre una piedra ancha junto a un arroyo, sin joyas, solo con unos botoncillos de loza.
Después de Rizal el relato viajó impreso. La traducción de Derbyshire de 1916 lo pasó al inglés; Alberto S. Florentino publicó una adaptación teatral en 1966; y el cuento infantil de Rene O. Villanueva para Adarna, de 1983, es hoy la puerta por la que la mayoría de los filipinos entra en la historia. Resil B. Mojares lo convirtió en el ensayo que da título a Waiting for Mariang Makiling: Essays in Philippine Cultural History (Ateneo de Manila University Press, 2002) y, según resumió Caroline S. Hau en su reseña del año siguiente, rastreó cómo se ha vuelto a contar con agendas enfrentadas: como lección de limpieza y gratitud, como relato de un paraíso perdido y de unas relaciones con la naturaleza y entre las personas rotas por el orden colonial, rehecho en prosa por Macario Pineda en la posguerra y en verso por José F. Lacaba en los años previos a la ley marcial.
Cronología: los hechos documentados de Maria Makiling, guardiana de la montaña
1754, edición de Manila de 1860El Vocabulario de la lengua tagala de Juan de Noceda y Pedro de Sanlúcar recoge «quiling» como inclinarse, ladear o declinar, y «ualang pag quiling» como imparcial, sin inclinación. La palabra que da nombre al monte está en el diccionario treinta años antes de que se imprima ningún relato sobre la mujer.
1889Isabelo de los Reyes publica en Manila El Folk-Lore Filipino, con secciones sobre el folclore de Tayabas, Bulacán y Pampanga. Ni Makiling ni Mariang aparecen en ninguna parte del volumen consultado.
23 de noviembre de 1890En Madrid, José Rizal fecha y firma como Laong Laan un relato largo titulado «Mariang Maquiling (Leyenda Tagala)», con el labrador Juan, su novia Sinang, el incendio de la boda y el esqueleto hallado tres años después. El manuscrito se conserva en la Biblioteca Nacional y no se publica hasta 1961.
31 de diciembre de 1890La Solidaridad, el quincenario de los propagandistas filipinos en Madrid, publica el ensayo corto «Mariang Makíling» bajo el seudónimo Laong Laan. Da tres razones enfrentadas para su desaparición, una de ellas que los frailes dominicos «quieren despojarla de sus dominios, apropiándose la mitad del monte».
1888-1891Los dominicos, dueños de la hacienda de Calamba desde 1833, desahucian a sus inquilinos uno tras otro, empezando por la propia familia de Rizal. Él escribió el ensayo sobre el Makiling en plena disputa.
1916Se publica en Manila, en 31 páginas, la traducción inglesa de Charles Derbyshire, Mariang Makiling: a Philippine Folk-Tale. Su ficha en la Biblioteca del Congreso lleva la nota de que el texto apareció originalmente en La Solidaridad el 31 de diciembre de 1890 bajo el seudónimo Laong-Laan.
20 de junio de 1963La Ley de la República n.º 3523 suprime la condición de parque nacional del monte Makiling y lo cede a la Universidad de Filipinas, enumerando los municipios de Bay, Los Baños y Calamba en Laguna y Santo Tomás en Batangas.
1966 y 1983El relato llega a nuevos públicos en forma de libro: Alberto S. Florentino publica en 1966 una versión teatral, The Legend of Mariang Makiling, y en 1983 aparece el cuento infantil de Rene O. Villanueva para Adarna.
15 de octubre de 1990La Ley n.º 6967 atribuye la jurisdicción exclusiva sobre la reserva forestal del monte Makiling a la Universidad de Filipinas en Los Baños, para conservarla principalmente como laboratorio de formación, y ordena preservar sus cuencas para energía hidrogeotérmica.
2002Resil B. Mojares convierte la leyenda en el ensayo que da título a Waiting for Mariang Makiling: Essays in Philippine Cultural History, y sostiene que se ha vuelto a contar con agendas enfrentadas, entre ellas la de unas relaciones con la naturaleza y entre las personas rotas bajo el orden colonial.
4 de diciembre de 2003Se captura la copia archivada más antigua del relato en línea de Michelle Lanuza «The Legend of Maria Makiling». Introduce a los tres pretendientes —el capitán Lara, Joselito y Juan—, la acusación falsa de incendio contra Juan, y llama diwata a María.
11 de abril y 9 de octubre de 2007La versión de Lanuza se pega en el artículo de la Wikipedia inglesa el 11 de abril de 2007 y recibe su encabezado «The Three Suitors» y su enlace a la fuente el 9 de octubre. La versión del propio Rizal se añade a ese mismo artículo más tarde ese día.
3 de octubre de 2013La reserva forestal del monte Makiling es declarada 33.º Parque Patrimonio de la ASEAN en un acto celebrado en el Jardín Botánico de Makiling: el quinto de Filipinas, el primero de Luzón y el primero de la red gestionado por una universidad.
¿Hay una explicación racional para Maria Makiling, guardiana de la montaña?
El primer escéptico de esta leyenda es el hombre que la fijó por escrito. Rizal cierra el ensayo de 1890 contando que había vagado varias veces por las faldas del Makiling evocándola, que había escuchado atento en el silencio del bosque para percibir su arpa y que se había dejado sorprender por la noche allí para ver si su figura flotaba en un rayo de luna: «Nada he visto, nada he oído». Subió hasta la cumbre y encontró parajes deliciosos, dignos de ser habitados por dioses y por diosas, y ni el palacio encantado ni la humilde choza. Unas líneas antes ya había convertido en broma la contradicción entre sus testigos: unos describían un palacio brillante como un relicario de oro y otros una miserable choza de techo remendado y dindines de sawali, lo cual, escribe, puede significar que tanto unos como otros mienten donosamente, o que ella tenía dos viviendas como muchas personas acomodadas. La versión larga es aún más franca: no todos creían, unos lo negaban rotundamente y otros pretendían explicar con más o menos ingenio los acontecimientos maravillosos, y quienes subían a buscarla para burlarse volvían con buenas calenturas y dolores de cabeza. Rizal se despide con un «Si esto es cierto o no, yo no lo sé».
El segundo punto escéptico no va sobre la montaña, sino sobre nuestro propio texto. La versión que más se resume en inglés —aquella en la que dos pretendientes rivales, uno de ellos soldado español, se disputan a María hasta que uno mata al otro— no está en ninguno de los dos textos de Rizal. Las palabras «pretendiente» y «español» dan cero en las 8.321 palabras de los dos textos, y «rival» aparece exactamente una vez: describiendo a los antiguos pretendientes de la novia, que la compadecen, no a nadie que se dispute a María. Los controles de la misma pasada devolvieron Makiling y Maquiling 31, cazador 17 y oro 7. El único soldado que hay en los dos textos es un guardia civil que acompañó, en calidad de turista, la propia ascensión de Rizal a la cumbre. Su origen real sí se puede fechar: un relato en línea de Michelle Lanuza, «The Legend of Maria Makiling», archivado el 4 de diciembre de 2003, en el que la cortejan tres pretendientes —el capitán Lara, soldado español; Joselito, mestizo español; y Juan, campesino— y en el que nadie mata a nadie en un duelo: los dos rechazados hacen que a Juan lo acusen del incendio del cuartel español y lo fusilen en la plaza, y María los maldice. Ese texto se pegó en el artículo de la Wikipedia inglesa el 11 de abril de 2007 y recibió su encabezado de sección y su enlace a la fuente el 9 de octubre de 2007; la versión del propio Rizal no aparece en ese artículo hasta más tarde ese mismo día.
El nombre «Gat Ambaw», que nuestro texto anterior daba para uno de esos pretendientes, no tiene fuente ninguna. Da cero en los dos textos de Rizal, cero en una búsqueda de texto completo en la Wikipedia inglesa, cero en un barrido de las revisiones de 2007 de ese artículo y cero en una búsqueda web general, frente a controles de catorce y veinticuatro aciertos para «Mariang Makiling» en las Wikipedias inglesa y tagala en las mismas pasadas.
Queda la antigüedad del relato. Los informantes de Rizal empujan la tradición oral bien adentro del siglo XIX, y no hay motivo para dudar de ellos: un relato no es un invento porque su primera impresión conservada sea tardía. Pero aquí no se ha localizado ninguna versión impresa anterior a noviembre de 1890. Isabelo de los Reyes publicó El Folk-Lore Filipino en Manila en 1889, el año anterior, con secciones sobre el folclore de Tayabas —la provincia que el propio Rizal da como límite del monte, aunque la ley de 1963 sitúe el Makiling en Laguna y Batangas— y de Bulacán y Pampanga: en el escaneo consultado, de 68.642 palabras, «Makiling» y «Maquiling» aparecen cero veces y «Mariang» cero veces, frente a controles en la misma pasada de Tayabas 23, monte 21, duende 8, hada 6, tigbalang 5 y Laguna 5. Es indicativo y nada más: la cobertura de De los Reyes es desigual por regiones y no incluye una sección sobre Laguna.
¿Se puede visitar Maria Makiling, guardiana de la montaña?
La montaña no es un parque nacional y no lo es desde 1963. La Ley de la República n.º 3523, aprobada el 20 de junio de 1963, suprimió expresamente la condición de parque nacional del monte Makiling y lo cedió a la Universidad de Filipinas, describiéndolo como la parcela de dominio público situada en los municipios de Bay, Los Baños y Calamba, en Laguna, y Santo Tomás, en Batangas. La Ley n.º 6967, aprobada el 15 de octubre de 1990, atribuyó después «la jurisdicción exclusiva, la administración y el control completo» de la reserva a la Universidad de Filipinas en Los Baños, para gestionarla «principalmente como laboratorio de formación». Investigadores de la propia UPLB dan 4.224 hectáreas de superficie y 1.130 metros de cumbre. El 3 de octubre de 2013, en un acto celebrado en el Jardín Botánico de Makiling, en Los Baños, fue declarada el 33.º Parque Patrimonio de la ASEAN, el quinto de Filipinas, el primero de Luzón y el primero de toda la red gestionado por una universidad.
En la práctica esto significa que visitar el Makiling no se parece a visitar un parque público. El acceso lo controla la universidad y se espera que los excursionistas se registren antes de subir. Las dos rutas principales arrancan en el College of Forestry and Natural Resources de la UPLB, por el lado de Laguna, y en el barangay San Miguel de Santo Tomás, por el de Batangas; la travesía entre ambas es una jornada larga. En las faldas bajas están el Jardín Botánico de Makiling, los manantiales de lodo y las aguas termales que hicieron de Los Baños —literalmente, «los baños»— un balneario mucho antes de que llegara la universidad, y que la ley de 1990 protege de forma explícita como cuenca hidrogeotérmica.
Un hueco declarado: para esta ficha no se han podido verificar ni los horarios, ni las tarifas, ni el procedimiento exacto de permiso vigentes. La web del Makiling Center for Mountain Ecosystems de la UPLB, que administra la reserva, no resolvió al consultarla, y el Internet Archive no conserva ninguna captura suya, de modo que aquí no se afirma nada sobre precios ni horarios. Conviene preguntar en el Makiling Center o en el College of Forestry and Natural Resources de la UPLB antes de ir. La visita del propio Rizal sirve de recordatorio sobre el terreno: llegó a la cumbre en una ascensión que los frailes calificaron de filibustera, acompañado de un oficial y un soldado de la Guardia Civil que iban en calidad de turistas, y volvió con una descripción de helechos gigantes, lianas y palmas, no de un santuario.
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