Universidad de Santo Tomás (Filipinas) es un lugar reputado como embrujado en Metro Manila, PH. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.
¿Dónde está Universidad de Santo Tomás (Filipinas)?
Ubicación
Metro Manila, PH
Tipo
Escuela / universidad
Coordenadas
14.61, 120.99
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Por qué se dice que Universidad de Santo Tomás (Filipinas) está embrujado?
La Universidad de Santo Tomás guarda dos historias en dos direcciones distintas, y casi todo relato fantasmal sobre ella funde ambas en una. El colegio dominico abrió el 28 de abril de 1611 dentro de Intramuros, seis años después de que el arzobispo Miguel de Benavides muriera dejándole 1.500 pesos y su biblioteca; la fundación la ejecutaron sus albaceas, no él. El campus que se llama embrujado está en Sampaloc, y su Edificio Principal, neorrenacentista y no neogótico, se inauguró el 12 de noviembre de 1927. Catorce años más tarde se convirtió en el Campo de Internamiento de Santo Tomás, donde seguían recluidos unos 3.785 civiles aliados cuando la 1.ª División de Caballería estadounidense entró el 3 de febrero de 1945. Los recuentos del campo dan 390 muertes, y el peor mes llegó tras la liberación, cuando la artillería japonesa bombardeó el recinto ya libre. Las leyendas del campus realmente documentadas las recopiló el periódico estudiantil de la propia universidad en 2006, junto al profesor de Historia que las desmontó.
El Edificio Principal al anochecer. No es la universidad de 1611: aquella estaba en Intramuros. Este edificio se levantó entre 1924 y 1927, en estilo neorrenacentista y no neogótico como afirmaba nuestra propia ficha, y quince años después formaba parte de un campo de internamiento.
Imagen:
Armanbarbuco · CC BY-SA 3.0
¿Cuál es la historia de Universidad de Santo Tomás (Filipinas)?
El campus donde se cuentan las historias de fantasmas no es el campus que se fundó en 1611. Ese solo dato desmonta casi todo lo que se escribe sobre la Universidad de Santo Tomás, y no está escondido: lo dice la propia universidad en su página de historia.
El fundador nunca vio el sitio. Miguel de Benavides, O.P., tercer arzobispo de Manila, otorgó testamento el 24 de julio de 1605 y murió dos días después, el 26 de julio. Dejó 1.500 pesos y su biblioteca personal para que otros abrieran un seminario-colegio donde formar sacerdotes. La fundación la ejecutaron los albaceas de aquel testamento, los dominicos Domingo de Nieva y Bernardo de Santa Catalina. El colegio abrió el 28 de abril de 1611, seis años después de enterrado Benavides, con el nombre de Colegio de Nuestra Señora del Santísimo Rosario, y más tarde pasó a llamarse Colegio de Santo Tomás por Tomás de Aquino. Estaba dentro de Intramuros, la ciudad amurallada, junto a la iglesia dominica de Santo Domingo.
Todo lo que hizo célebre a la institución ocurrió allí, en Intramuros. El 29 de julio de 1619 el colegio quedó autorizado a conferir grados en teología y filosofía. El 20 de noviembre de 1645 el papa Inocencio X lo elevó a universidad. En 1680 la corona española le extendió su patronato real; en 1681 Inocencio XI la declaró universidad pública de estudios generales, con libertad para otorgar otros grados. Carlos III le añadió el título de Real en 1785 y León XIII la hizo Pontificia el 17 de septiembre de 1902.
La mudanza hacia el norte es la parte que todo el mundo se salta. La matrícula desbordó la ciudad amurallada y en 1927 la universidad se trasladó a una finca de 21,5 hectáreas en el barrio de Sulucan, en el distrito de Sampaloc. Su pieza central, el Edificio Principal, lo proyectó el ingeniero dominico fray Roque Ruaño, se levantó entre 1924 y 1927 y se inauguró el 12 de noviembre de 1927. No es neogótico: es neorrenacentista, y fue el primer edificio antisísmico de Filipinas, concebido como unos cuarenta bloques estructuralmente independientes unidos solo por las losas de forjado.
Es decir, que el Edificio Principal tenía catorce años cuando le llegó la guerra. El campus de Intramuros siguió funcionando hasta que los combates lo destruyeron, y solo una pieza suya llegó a hacer el viaje a Sampaloc: la Puerta del Colegio, del siglo XVII, desmontada por orden del rector Jesús Castañón en 1953 y vuelta a levantar en 1954 como Arco de los Siglos. La cara que mira al campus es piedra original recuperada; la que da al bulevar España es una réplica de 1954.
El 4 de enero de 1942 los japoneses convirtieron el nuevo campus de Sampaloc en el Campo de Internamiento de Santo Tomás, el mayor campo de internamiento civil de Filipinas. Esa es la historia que pertenece a esta dirección.
Cronología: los hechos documentados de Universidad de Santo Tomás (Filipinas)
24-26 de julio de 1605El arzobispo Miguel de Benavides, O.P., otorga testamento el 24 de julio y lega 1.500 pesos y su biblioteca personal para un seminario-colegio; muere dos días después. Él no funda nada: lo ejecutan sus albaceas, los dominicos Domingo de Nieva y Bernardo de Santa Catalina.
28 de abril de 1611El Colegio de Nuestra Señora del Santísimo Rosario abre dentro de Intramuros, la ciudad amurallada, seis años después de la muerte de Benavides. Más tarde se rebautiza como Colegio de Santo Tomás.
20 de noviembre de 1645El papa Inocencio X eleva a rango de universidad el colegio de Intramuros. Es ese documento, y su confirmación en 1681 por Inocencio XI como universidad pública de estudios generales, lo que sostiene el reclamo de la propia universidad de conservar la carta universitaria más antigua de Asia.
12 de noviembre de 1927Se inaugura el Edificio Principal, proyectado por el ingeniero dominico fray Roque Ruaño y levantado desde 1924, en el nuevo campus de 21,5 hectáreas de Sampaloc. La universidad había empezado a dejar Intramuros ese año porque la matrícula desbordaba la ciudad amurallada.
4 de enero de 1942Las fuerzas japonesas convierten el campus de Sampaloc, con quince años de vida, en el Campo de Internamiento de Santo Tomás. Esa es la fecha grabada en la placa de bronce que la American Association of the Philippines fijaría después en la pared del Edificio Principal.
Febrero de 1944El Ejército japonés arrebata el campo a los administradores civiles y corta el suministro exterior. La ración baja de unas 1.500 calorías diarias a en torno a 1.100 en noviembre; un médico del campo informará después de una pérdida media de 24 kg entre los internos varones a lo largo de los tres años.
5 de enero de 1945Carroll C. Grinnell, presidente del comité ejecutivo de los internados, y otros tres dirigentes del campo detenidos en diciembre son sacados de Santo Tomás y ejecutados. El profesor Jose Victor Torres subraya que las ejecuciones se produjeron en el Cementerio del Norte, no en el recinto universitario.
3 de febrero de 1945La columna volante de la 1.ª División de Caballería estadounidense llega al campus hacia las 20:40 y los carros del 44.º Batallón de Tanques revientan la valla. Quedan libres unos 3.785 internados; el capitán guerrillero filipino Manuel Colayco, que guio a la columna, resulta herido de muerte.
4 de febrero de 1945Termina el asedio del edificio de Educación. Unos 47 soldados japoneses que retenían a cerca de 200 internados en las plantas altas salen del campus bajo un salvoconducto negociado, con un interno haciendo de intérprete.
7 y 10 de febrero de 1945La artillería japonesa bombardea el campus ya liberado, el día de la visita de MacArthur y de nuevo tres días después. Los recuentos publicados dan 28 muertos dentro del recinto, 16 de ellos internados. Febrero de 1945 se convierte en el mes más mortífero de todo el internamiento, ya en libertad y no antes.
1954Dos piezas de memoria llegan el mismo año: en febrero la American Association of the Philippines fija su placa de bronce dentro del Edificio Principal, y la Puerta del Colegio, del siglo XVII, desmontada en Intramuros en 1953, se vuelve a levantar en Sampaloc como Arco de los Siglos.
14 de noviembre de 2006The Varsitarian publica el primer inventario sistemático de las leyendas del campus. El profesor de Historia Jose Victor Torres lo aprovecha para liquidar la creencia de que el solar fue un camposanto: los archivos, dice, muestran un campo abierto con una ciénaga.
25 de enero de 2010El Museo Nacional declara Tesoros Culturales Nacionales el Edificio Principal, el Seminario Central, el Arco de los Siglos y los espacios abiertos que los rodean, la primera vez que entran en esa lista los edificios de una institución educativa.
3 de junio de 2022En la misa de bachillerato el rector, fray Richard Ang, O.P., desmiente desde el ambón la superstición más conocida de la universidad: salir antes de tiempo por el Arco de los Siglos no excluye a nadie de la titulación. «Hindi po totoo 'yun»: eso no es verdad.
¿Hay una explicación racional para Universidad de Santo Tomás (Filipinas)?
La documentación publicada sobre los fantasmas tomasinos es insólitamente buena, y contradice casi todo lo que circula.
The Varsitarian, el periódico estudiantil de la propia universidad, inventarió las leyendas del campus el 14 de noviembre de 2006 en un reportaje de Rieze Rose T. Calbay. Lo que recogió es concreto y localizable: unos golpecitos que se sienten dentro de un cubículo del aseo de la planta baja del Edificio Principal, asociados a una estudiante que allí se habría ahorcado; un llanto que se oye en el aula 406 del edificio de San Raimundo, asociado a una alumna de Comercio que se arrojó desde el cuarto piso en 1987; una mujer que canta en la quinta planta del edificio de Música; una figura entrevista en el cuarto del técnico del osario. Nada de eso es una «pesadez» en los corredores, y en ninguna de esas historias hay pasos en la torre.
La mejor fuente del reportaje es el escéptico. Jose Victor Torres, profesor de Historia de la Facultad de Artes y Letras, dijo sin rodeos al periódico que las 21,5 hectáreas del campus nunca fueron suelo sagrado: «Los archivos tienen pruebas concretas de que la UST no fue un cementerio, sino un campo abierto, con una ciénaga». También liquidó la idea de que a los internados los mataran dentro: hubo cuatro ejecutados del campo, explicó, pero en el Cementerio del Norte, no en el recinto universitario. Torres no es un desmitificador por temperamento —contó a esa misma redactora que en 1987 él y dos amigos saludaron a medianoche en el parque Benavides a un hombre con hábito dominico que segundos después ya no estaba—, y precisamente por eso pesa su corrección de archivo. Sobre el resto fue tajante: «Hay gente que crea las historias que teme. Y hay quien inventa historias de fantasmas solo para entretener a otros».
La universidad ha hecho después lo mismo en público con su superstición más conocida. La leyenda de que el estudiante que salga por el Arco de los Siglos antes de la misa de bachillerato quedará excluido de la titulación la desmintió desde el ambón el rector, fray Richard Ang, O.P., en la misa de 2022: «Hindi po totoo 'yun» —eso no es verdad—, y añadió que cuando él estudiaba en Artes y Letras pasaba por allí continuamente con sus compañeros. Cuando The Flame revisó esas mismas supersticiones en 2023, la explicación que ofreció el profesor Paul Castillo, de la editorial de la universidad, fue psicológica y no sobrenatural: los mitos responden a «la necesidad de explicar ciertos fenómenos» y dan al estudiante algo a lo que agarrarse.
Lo que queda, apartado el folclore, es una mortalidad documentada que no necesita fantasma alguno. Los recuentos reunidos del campo dan 390 muertes en Santo Tomás entre enero de 1942 y marzo de 1945, con los mayores de sesenta años suponiendo el 18 % de la población y el 64 % de los fallecidos; y el peor mes de todos llegó después de la liberación, no antes.
¿Se puede visitar Universidad de Santo Tomás (Filipinas)?
Esto es una universidad en funcionamiento con decenas de miles de estudiantes, no un conjunto monumental con taquilla. El campus ocupa 21,5 hectáreas entre el bulevar España, Dapitan, Governor Forbes y la avenida Lacson, en Sampaloc, Manila 1008. Las puertas tienen control de acceso, no se entra de noche y no existe ninguna visita de fantasmas.
Sí hay, en cambio, una manera legítima de entrar en el Edificio Principal. El Museo de Artes y Ciencias de la UST ocupa una parte de él y abre al público de martes a viernes, de 8:30 a 16:30. Cierra los lunes y los sábados —los sábados solo mediante acuerdo especial aprobado por el director del museo— y permanece cerrado durante los periodos vacacionales, los festivos y los días de mal tiempo, así que conviene confirmar antes de desplazarse. La entrada cuesta 50 pesos para el público general y 30 para estudiantes no tomasinos con carné; es gratuita para estudiantes, personal, profesorado y antiguos alumnos de la UST con carné, para miembros del ICOM, para docentes que acompañen a grupos escolares y para personas mayores y personas con discapacidad con acreditación válida. Los grupos de quince o más deben escribir a [email protected], con dos semanas de antelación para las visitas concertadas. Teléfono +632 8781 1815. Hay código de vestimenta —nada de tirantes finos ni chanclas de goma— y se permiten fotografías de uso personal sin flash.
Una vez dentro conviene buscar dos cosas. La placa de bronce que instaló la American Association of the Philippines en febrero de 1954 está en la pared, junto a la entrada del Edificio Principal, y su texto es el epitafio del campo: internados que sufrieron «grandes privaciones físicas y humillación nacional desde el 4 de enero de 1942 hasta su liberación el 3 de febrero de 1945». Y el Arco de los Siglos se levanta en la plaza Intramuros de la UST, del lado de España: la piedra del siglo XVII mira al campus y la réplica de 1954 mira a la calle.
El Edificio Principal, el Seminario Central, el Arco y los espacios abiertos que los rodean fueron declarados Tesoros Culturales Nacionales el 25 de enero de 2010. Conviene tratarlos en consecuencia. El transporte más próximo es la estación de Legarda de la línea 2 del LRT, además de las numerosas líneas de jeepney y autobús del bulevar España.
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