🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº6501 ACTIVO

Aswang

Aswang es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Filipinas, PH. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Aswang?

Ubicación
Filipinas, PH
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
11.5, 122.75
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Aswang?

El aswang no es una criatura: es una familia de creencias extendida por las tierras bajas y altas de Filipinas, cuyos nombres y formas cambian de una lengua a otra: manananggal y mandurugo en tagalo y bicol; wakwak, ongo y mangalok en las Bisayas; saan nakatawtawan en ilocano. El registro escrito empieza con el franciscano Juan de Plasencia, que incluyó el osuang entre los «sacerdotes del demonio» en Nagcarlán el 21 de octubre de 1589, anotando que los bisayos decían haberlo visto volar y comer carne humana. La investigación moderna ordena el complejo en cinco tipos: el vampiro, la chupavísceras que separa el torso superior para volar, el hombre-perro, el devorador de cadáveres invisible, atraído por los velatorios, y el brujo que vive dentro de la comunidad. Tres explicaciones cubren la mayoría de los casos sin que nadie tenga que mentir: la distonía-parkinsonismo ligada al cromosoma X (lubag) en Panay, el chivo expiatorio de vecinos con discapacidad, y una operación de guerra psicológica de los años cincuenta que sembró rumores de aswang para aterrorizar una patrulla guerrillera. La etiqueta le cuesta caro a gente real.
Aswang — ilustración
Imagen: H.M.Bec · CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de Aswang?

El aswang no es una criatura: es una familia de creencias, y tratarlo como un monstruo único es el primer error de quien mira Filipinas desde fuera. El antropólogo Raul Pertierra lo llamó en 1983, en la revista Philippine Studies, el complejo asuang: un conjunto de imágenes presente en casi todas las comunidades filipinas de tierras bajas y en muchas de montaña, cuyo vocabulario cambia de una lengua a otra. En tagalo y bicolano se dice mananangal y mandurugo; en las Bisayas, mansaluan, wakwak, ongo, mangalok; en ilocano, saan nakatawtawan. Siguiendo al folclorista Maximo Ramos, Pertierra ordena el campo en cinco tipos. El vampiro, a menudo una mujer joven y hermosa que se casa con un hombre para poder beber de él. La chupavísceras, mujer corriente de día que de noche se desprende de la mitad inferior de su cuerpo, echa a volar y se alimenta con una lengua larguísima de órganos, fetos, recién nacidos y humores de enfermos. El hombre-perro, casi siempre varón, que se convierte en un perro, un cerdo o un gato negro descomunal. El devorador de cadáveres, invisible, atraído por el olor de la muerte y por los velatorios. Y el brujo o la bruja: alguien que vive dentro de la comunidad y que enferma a los demás. El registro escrito empieza con los frailes. El 21 de octubre de 1589, en Nagcarlán, el franciscano Juan de Plasencia enumeró doce clases de lo que llamó sacerdotes del demonio. «Al octavo lo llamaban osuang, que equivale a “hechicero”; dicen que lo han visto volar, y que mataba hombres y comía su carne». El séptimo era el magtatangal, cuyo cometido era «mostrarse de noche a mucha gente, sin cabeza ni entrañas». El sexto, el silagan, que arrancaba y devoraba el hígado de quien viera vestido de blanco. Conviene saber qué es ese documento: un inventario levantado para reprimir lo inventariado. En esa misma lista, el primero de todos es el catolonan, el sacerdote propio de la comunidad, «hombre o mujer» y, reconoce Plasencia, «persona honrada entre los naturales». Lo más agudo de Pertierra es dónde sitúa la creencia: embarazo, enfermedad y muerte. Un aborto inesperado, alguien de aspecto sano que se consume sin explicación: el asuang daba cuenta de ello. Martín de Zúñiga describió en 1803 al marido apostado desnudo bajo la casa mientras su mujer daba a luz, blandiendo un sable para mantener al asuang lejos del parto. Se mantenían luces encendidas durante los partos, las enfermedades y los velatorios. A las parteras se les atribuían poderes y podían acabar sospechosas de provocar abortos. Leído así, el mapa de los ataques del aswang es el mapa de aquello que más mataba en el campo filipino.

Cronología: los hechos documentados de Aswang

  1. 21 de octubre de 1589 En Nagcarlán, el franciscano Juan de Plasencia enumera doce clases de «sacerdotes del demonio». El octavo es el osuang, «que equivale a hechicero; dicen que lo han visto volar, y que mataba hombres y comía su carne». La misma lista se abre con el catolonan, el sacerdote propio de la comunidad, hombre o mujer.
  2. 1803 La historia de Martín de Zúñiga describe un rito contra el asuang durante el parto: el marido apostado desnudo bajo la casa, blandiendo un sable para que nada estorbe el alumbramiento de su mujer. Pertierra lo usará después como prueba de que la creencia se concentra en el embarazo, la enfermedad y la muerte.
  3. 1972 Edward Lansdale publica In the Midst of Wars, donde cuenta que, durante la campaña contra los Huk a principios de los cincuenta, un escuadrón de guerra psicológica sembró rumores de asuang y dejó en un sendero guerrillero un cadáver desangrado con dos perforaciones en el cuello. Todas las versiones posteriores se remontan a este relato de su propio protagonista.
  4. 1976 La distonía-parkinsonismo ligada al cromosoma X entra en la literatura médica: veintiocho casos de distonía de torsión en varones adultos de veinticinco familias. En Panay la enfermedad se llama lubag y produce justamente esa transformación corporal lenta que los de fuera no sabían nombrar.
  5. 1983 Raul Pertierra publica «Viscera-Suckers and Female Sociality» en Philippine Studies: sostiene que el asuang no es una criatura sino un complejo de creencias, y que sus formas más temidas son mujeres que atacan a hombres o a parturientas.
  6. 2000-2002 Kentarō Azuma documenta el caso de «Hans» en un barangay de Roxas City: un viudo anciano, con discapacidad y alcohólico, cuyos vecinos citan su forma de andar encorvada, su mirada y la muerte de su mujer como prueba de que es un aswang. Azuma anota también que parte de su familia y algún amigo rechazan la etiqueta y le dan de comer.
  7. 2004 Dugo Capiznon, un grupo de jóvenes profesionales de Roxas City, lanza el Festival Aswang, un intento de convertir el estigma en turismo.
  8. Octubre de 2006 Se celebra el último Festival Aswang. El pastor Rey Calusay, de First Assembly Missions, objeta que «avergüenza y humilla a nuestra gente»; el alcalde que lo apoyaba deja el cargo, los patrocinios se hunden y el festival no se recupera.
  9. Abril de 2025 Una carroza de aswang en el desfile de la Capiztahan, en Roxas City, reabre la discusión. En The Capiz Times, Erwin Bonifacio responde que «el estigma del aswang nunca nos definirá como pueblo» y defiende la educación antes que la negación.

¿Hay una explicación racional para Aswang?

Tres explicaciones cubren casi todo, y ninguna exige que nadie mienta. La primera es médica. La distonía-parkinsonismo ligada al cromosoma X, en Panay lubag, es un trastorno genético del movimiento que afecta casi solo a varones adultos de Panay: empieza en alguien que trabajaba y razonaba con normalidad y le retuerce, durante años, la postura, el andar y la cara. Eva Maria Cutiongco-de la Paz, de los Institutos Nacionales de Salud de la Universidad de Filipinas, declaró a BusinessMirror en 2023 que los de fuera «no podían explicarse a esas personas que se transformaban». Se describió en 1976, con veintiocho varones de veinticinco familias; Jordan Clark sitúa el 93 % de los casos conocidos en Panay y el 63 % en Capiz. Y los síntomas que Pertierra atribuye al asuang —consunción, anemia, diarrea crónica— son los de la tuberculosis, los parásitos y la desnutrición. La segunda es el chivo expiatorio. Entre 2000 y 2002 el antropólogo Kentarō Azuma siguió a un hombre señalado en un barangay de Roxas City, al que llama Hans: setenta y tantos años, viudo, sin hijos, alcohólico y con dos bastones desde que lo atropelló un camión. Todos esos hechos se le ofrecieron como prueba: el andar encorvado, «como flotando», la mirada. Azuma describe un círculo cruel: las desgracias que hacían que Hans necesitara ayuda se leían como prueba de lo que era, y serlo dispensaba a los vecinos de ayudarle. Anota la otra mitad: su hermano lo acogió; un amigo le prestó una choza y le daba arroz. La tercera es deliberada. Edward Lansdale, que dirigió la guerra psicológica contra los Huk, escribió en sus memorias que su escuadrón sembró rumores de asuang, emboscó a una patrulla, perforó el cuello del último hombre «con dos agujeros, a la manera de un vampiro», lo desangró y dejó el cadáver en el sendero. Todas las versiones se remontan a Lansdale contándolo de sí mismo.

¿Se puede visitar Aswang?

Capiz está en la costa norte de Panay, y su capital, Roxas City, preferiría ser conocida como la capital marisquera de Filipinas. En el censo de 2024 tenía 185.236 habitantes. El aeropuerto de Roxas opera de tres a cuatro vuelos diarios con Manila; por carretera está a 116 km de Iloilo, unas dos horas, y a 86 km de Kalibo. El museo Ang Panublion ocupa un antiguo depósito municipal de agua. Las fiestas grandes son la Capiztahan, segunda semana de abril, y la Sinadya sa Halaran, primera de diciembre. El Festival Aswang no es una de ellas. Lo lanzó en 2004 Dugo Capiznon, jóvenes profesionales que querían darle la vuelta a la etiqueta; duró tres años y se detuvo después de octubre de 2006: el pastor Rey Calusay, de First Assembly Missions, sostuvo que «avergüenza y humilla a nuestra gente», el alcalde que lo apoyaba dejó el cargo y los patrocinios se esfumaron. No ha vuelto. Cuando en abril de 2025 apareció una carroza de aswang en el desfile de la Capiztahan, la discusión se reabrió en la prensa local. Una petición, y no es retórica: no vayas a Capiz a buscar un monstruo, no pidas que te enseñen uno y no fotografíes a personas mayores con trastornos del movimiento. Azuma se encontró al llegar con hostilidad abierta, porque allí están hartos de la etiqueta. En Capiz el aswang no es una atracción: es algo que se dice de un vecino, y a ese vecino le cuesta caro.

Fuentes consultadas

  1. Fray Juan de Plasencia, O.S.F., «Customs of the Tagalogs (two relations), Nagcarlán, 21 October 1589» — In E. H. Blair & J. A. Robertson (eds.), The Philippine Islands, 1493-1898, vol. 7, 1589 archivo
  2. Raul Pertierra, «Viscera-Suckers and Female Sociality: The Philippine Asuang» — Philippine Studies: Historical and Ethnographic Viewpoints, vol. 31, no. 3, pp. 319-337, 1983 académico
  3. Kentarō Azuma (東賢太朗), «Witchcraft and Plural Reality: A Case of a Witch in L. Village, Capiz, Panay, the Philippines» — Studies in Cultural Anthropology / 文化人類学研究, vol. 3, pp. 144-165, 2002 académico
  4. Edward G. Lansdale, «In the Midst of Wars: An American's Mission to Southeast Asia» — Harper & Row, New York (reprinted by Fordham University Press, 1991), 1972 libro
  5. Lyn Resurreccion, «Science explains the 'aswang' myth in Panay» — BusinessMirror, 2023 hemeroteca
  6. Jordan Clark, «ASWANG FESTIVAL in Roxas City, Capiz — What Happened?» — The Aswang Project, 2015 web

Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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