👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº9475 ACTIVO

Palacio de Malacañán

Palacio de Malacañán es un lugar reputado como embrujado en Metro Manila, PH. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Palacio de Malacañán?

Ubicación
Metro Manila, PH
Tipo
Edificio público
Coordenadas
14.594, 120.995
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Palacio de Malacañán está embrujado?

Malacañang no es una ruina ni un reclamo turístico con visita de fantasmas: es el despacho y la residencia oficial del presidente de Filipinas, en la orilla norte del río Pasig, en el distrito manileño de San Miguel, y dentro vive y trabaja gente. Lo que hace que sus historias de aparecidos merezcan un expediente es que están documentadas y atribuidas. En octubre de 2010, el Philippine Daily Inquirer dio los nombres de sus testigos: el jefe de mayordomos y un guardia de puerta de la época de Marcos, un senador que se crio en la casa y el presidente en ejercicio, que dijo que no le gustaba el ambiente del palacio y que los guardias le contaban que los pianos empiezan a sonar solos. Dos años después, el museo del propio palacio publicó una recopilación más completa y, en el mismo artículo, desmontó buena parte de ella: una figura sin cabeza en una fotografía publicada que el fotógrafo explicó como una exposición larga, una afirmación sobre la guerra que el museo corrigió sin rodeos y la observación de que ninguna de las personas realmente asesinadas en el recinto tiene una historia de fantasmas asociada.
Palacio de Malacañán, Metro Manila, Filipinas
El palacio visto desde el río Pasig en 1910, antes de las remodelaciones del siglo XX. Imagen: Unknown author · Public domain

¿Cuál es la historia de Palacio de Malacañán?

Primero fue la casa, y no se construyó para gobernar desde ella. El Museo y Biblioteca Presidencial —el museo del propio palacio— sitúa el origen del edificio entre 1746 y 1750, y advierte de que es un cálculo prudente. Su primer propietario documentado fue Luis Rocha, un español del comercio del galeón, que tenía allí una casa de campo de piedra en la orilla norte del Pasig, en San Miguel: jardines, una cerca de piedra y una casa de baños montada sobre el agua, donde los invitados se agarraban a una cuerda para dejarse llevar por la corriente, diversión muy de la época. Era una más entre las casas de fin de semana de la élite manileña, a un paso de Intramuros y de Binondo en bote, en carruaje o a caballo. Rocha la vendió en 1802 al coronel José Miguel Formento, del ejército español, y cuando Formento murió, en 1825, sus albaceas la vendieron al gobierno colonial. Durante casi cuarenta años siguió siendo lo que era. Los gobernadores generales españoles vivían en el Palacio del Gobernador, en la Plaza Mayor de Intramuros, y la llamada «posesión de Malacañang» servía de retiro campestre y de alojamiento provisional para los gobernadores salientes que esperaban barco de vuelta a España. El terremoto del 3 de junio de 1863 derribó el Palacio del Gobernador y el gobernador general cruzó el río. El gobierno filipino fija el cambio con precisión de día: en una declaración del 10 de junio de 2013, el portavoz presidencial anunció que la jornada siguiente era el sesquicentenario del palacio de Malacañán como residencia oficial del jefe del ejecutivo del país, ciento cincuenta años desde «su conversión de casa de descanso en residencia oficial». Eso lo sitúa el 11 de junio de 1863, ocho días después del terremoto. La cuenta cuadra por otro lado: cuando el Philippine Daily Inquirer escribió sobre el palacio en octubre de 2010, lo llamó «la sede del poder de 147 años». La casa se quedaba pequeña para el encargo, y el siglo siguiente fue una discusión continua con el clima. Se levantó detrás un edificio de madera de dos plantas, y con él dependencias para ayudantes, guardias y porteros, cuadras, cocheras y un embarcadero para las visitas que llegaban por el río. El gobernador general llegó a volver a Intramuros en 1865, a un palacio provisional habilitado en el recién clausurado Colegio de Santa Potenciana, y tuvo que salir otra vez cuando un nuevo terremoto dañó ambos edificios. Después, según el relato del propio museo, vinieron un tifón en octubre de 1872, un terremoto aquel diciembre, un incendio en febrero de 1873, un segundo incendio ese mismo año y un temporal en mayo de 1873. La reconstrucción en serio ocupó de 1875 a 1879. En 1898, Malacañang era un conjunto desordenado de edificios de madera con ventanas correderas de concha de capiz, patios y azoteas. Los estadounidenses renunciaron a reconstruir el viejo palacio de Intramuros y gastaron aquí: compraron más terreno, ganaron más orilla al Pasig, elevaron la cota del suelo por encima de las inundaciones, sustituyeron madera por hormigón y revistieron los interiores de maderas nobles. En 1920, el gobernador general Francis Burton Harrison construyó el Edificio Ejecutivo, que acabó con el desplazamiento diario al Ayuntamiento; Leonard Wood fue el último jefe del ejecutivo que despachó en Intramuros y el primero que despachó en Malacañang. El gobernador general Dwight Davis, en el cargo entre 1929 y 1932, reconstruyó a fondo el palacio propiamente dicho. Manuel L. Quezon entró en 1935, el primer filipino que lo ocupó. Convirtió el silong de la planta baja en un Salón Social —luego Salón de los Héroes— y añadió el Comedor de Estado y la célebre fachada al río; la primera dama, Aurora Quezon, mandó construir la capilla del palacio a tiempo para el 33.er Congreso Eucarístico Internacional de 1937. Llegó entonces la guerra, y con ella el hecho que condiciona todo lo que se escribe después sobre el edificio: Malacañang sobrevivió. Fue el único de los grandes edificios de gobierno de Manila que quedó en pie. El fuego de artillería dañó el lado suroeste, donde estaban el Comedor de Estado y sus dependencias de servicio; el resto quedó intacto. San Miguel, en la orilla norte, salió adelante. Ermita, Malate y Paco, al otro lado del agua, no. La última gran transformación fue la de los Marcos. En 1972 se vació de empleados el Edificio Ejecutivo y toda su segunda planta pasó a ser el Salón Maharlika. En 1975, las antiguas dependencias del servicio, en el extremo oeste del recinto, se remodelaron como Premier Guest House para la reunión de gobernadores del FMI y el Banco Mundial, y a la vez se construyó la Arlegui Guest House. Entre 1978 y 1979, el palacio se adelantó por sus cuatro fachadas y se vació casi por completo por dentro: en parte por las necesidades de la familia presidencial, en parte porque un siglo de reparaciones a remiendos había dejado la estructura en mal estado. Lo que hoy se pisa es hormigón vertido, losas, vigas y cerchas de acero, todo escondido bajo suelos y paneles de madera noble, con blindaje antibala, aire acondicionado y suministro eléctrico propio. Dirigió la obra el arquitecto Jorge Ramos bajo la supervisión estrecha de Imelda Marcos, y se inauguró el 1 de mayo de 1979: las bodas de plata del matrimonio Marcos, veinticinco años justos. Un incendio en 1982 destruyó un pequeño museo de la planta baja y buena parte de lo que guardaba. La noche del 25 de febrero de 1986, la familia se marchó, pocas horas después de que Ferdinand Marcos jurase su último mandato y hablase desde el balcón oeste del Salón Maharlika. El 16 de agosto de aquel año, Corazon Aquino inauguró el Museo ng Malacañang y dijo a su patronato que abrir el palacio «al público como museo y como sitio histórico cumple uno de los objetivos más importantes de quienes soñaron con la libertad filipina y lucharon por ella». La Orden Memorando n.º 37, de 10 de septiembre de 1986, traspasó las funciones del museo a una fundación privada. Desde entonces, ningún presidente ha vivido en el palacio principal como cosa natural: Aquino vivió en Arlegui y despachó en la Premier Guest House; Fidel Ramos vivió en Arlegui y despachó en el palacio; Joseph Estrada convirtió la Premier Guest House en las dos cosas; Gloria Macapagal-Arroyo volvió al palacio en enero de 2001, y Benigno Aquino III se mudó de nuevo en 2010 a Bahay Pangarap, al otro lado del río.

Cronología: los hechos documentados de Palacio de Malacañán

  1. h. 1746-1750 El Museo y Biblioteca Presidencial fecha el origen de la casa entre 1746 y 1750, y lo llama cálculo prudente. Su primer propietario documentado es Luis Rocha, español del comercio del galeón, que mantiene allí una casa de campo de piedra con jardines y casa de baños sobre el Pasig, en San Miguel.
  2. 1825 Rocha había vendido la finca en 1802 al coronel José Miguel Formento, del ejército español; a la muerte de Formento, en 1825, sus albaceas la venden al gobierno colonial, que la usa como casa de descanso de los gobernadores generales, residentes en Intramuros.
  3. 3 y 11 de junio de 1863 El terremoto del 3 de junio derriba el Palacio del Gobernador, en Intramuros. Ocho días después, el 11 de junio, Malacañang deja de ser casa de descanso y pasa a ser residencia oficial del jefe del ejecutivo: la fecha que el propio gobierno filipino conmemoró como sesquicentenario del palacio en 2013.
  4. 1920 El gobernador general Francis Burton Harrison construye el Edificio Ejecutivo, que acaba con el desplazamiento diario del gobernador al Ayuntamiento de Intramuros. Rebautizado Salón Kalayaan en 1986, es hoy la estructura más antigua del recinto.
  5. 1935 Manuel L. Quezon es el primer filipino que ocupa Malacañang: convierte el silong de la planta baja en el Salón Social (luego Salón de los Héroes) y añade el Comedor de Estado y la fachada al río Pasig.
  6. 1945 Malacañang sale de la Segunda Guerra Mundial como el único gran edificio de gobierno de Manila que queda en pie. La artillería daña el lado suroeste, donde están el Comedor de Estado y sus dependencias de servicio; el resto queda intacto. San Miguel, en la orilla norte, se salva; Ermita, Malate y Paco, al otro lado del río, quedan arrasados.
  7. 1 de mayo de 1979 Tras adelantarse por sus cuatro fachadas y vaciarse casi por completo entre 1978 y 1979, con el arquitecto Jorge Ramos al frente y la supervisión estrecha de Imelda Marcos, el palacio reconstruido —hormigón vertido, vigas de acero, blindaje antibala— se inaugura en las bodas de plata del matrimonio Marcos.
  8. 25 de febrero de 1986 La familia Marcos abandona Malacañang por la noche, pocas horas después de que Ferdinand Marcos jure su último mandato y hable desde el balcón oeste del Salón Maharlika, en el viejo Edificio Ejecutivo.
  9. 16 de agosto de 1986 Corazon Aquino inaugura el Museo ng Malacañang y dice al patronato de la fundación que abrir el palacio al público «cumple uno de los objetivos más importantes de quienes soñaron con la libertad filipina y lucharon por ella». La Orden Memorando n.º 37, de 10 de septiembre de 1986, traspasa las funciones del museo a la fundación.
  10. 30 de septiembre de 1989 Carlos Quirino publica «Malacañan in History — VI: The Tafts and the Palace Ghosts» en el Philippines Free Press. Es la versión impresa más antigua de las historias de aparecidos del palacio que puede fecharse a partir de las fuentes que cita el museo del propio palacio: 126 años después de que Malacañang pasara a ser residencia y tres después de que se abriera por primera vez al público.
  11. 31 de octubre de 2010 El Philippine Daily Inquirer publica «'Mr. Brown' lives in RP's most haunted house, Palace», de Juliet Labog-Javellana, con testigos identificados: el jefe de mayordomos Eduardo Rozon y el guardia Bernardo Barcena Jr., de la época de Marcos; el senador Ferdinand Marcos Jr.; el historiador Ambeth Ocampo, que afirma que Corazon Aquino mandó exorcizar el palacio dos veces, y el presidente en ejercicio, Benigno Aquino III, que cuenta que los guardias le dicen que los pianos empiezan a sonar solos.
  12. 31 de octubre de 2012 El Museo y Biblioteca Presidencial publica su propia recopilación de las historias y corrige varias en el mismo artículo: el guardia «sin cabeza» de la historia ilustrada oficial es una exposición larga, según el fotógrafo Wig Tysmans; el cuartel general japonés estuvo en lo que hoy es la embajada de Estados Unidos; Quezon nunca vivió en la Mansion House de Baguio, y los presidentes se velaban en el Salón Ceremonial Rizal, no en el Comedor de Estado.
  13. 2022-2023 Las últimas capturas del Internet Archive de malacanang.gov.ph, la web del Museo y Biblioteca Presidencial, solo muestran un cartel que dice «Presidential Museum and Library is under construction». Comprobado el 12 de agosto de 2026, el dominio sigue resolviendo pero no devuelve nada.

¿Hay una explicación racional para Palacio de Malacañán?

El mejor escéptico sobre Malacañang es Malacañang. El 31 de octubre de 2012, el Museo y Biblioteca Presidencial, dependiente entonces de la Oficina Presidencial de Desarrollo de la Comunicación y Planificación Estratégica, publicó un artículo largo que reunía las historias de aparecidos del palacio. Es la recopilación más completa que existe, y dedica buena parte de su extensión a desmontarlas. Empieza con una fotografía. «Malacañan Palace: The Official Illustrated History» incluye una panorámica de la Entrada de Estado con el árbol balete en la que uno de los hombres del Grupo de Seguridad Presidencial parece no tener cabeza, y los dueños del libro han tomado la costumbre de abrirlo por esa página ante las visitas. Preguntado si había captado un espectro, el fotógrafo Wig Tysmans respondió que era una exposición larga: el guardia aguantó la pose y movió la cabeza antes de que se cerrase el obturador. El artículo termina con otra fotografía, hecha con un móvil en el Salón de los Héroes en 2010, que el museo describe como lo que quizá sea solo «un patrón de sombras con poca luz tomado con la cámara de un teléfono de baja resolución». Entre una y otra, corrige a sus propios testigos. El senador Ferdinand Marcos Jr., presidente de Filipinas desde 2022, había dicho al Inquirer en 2010 que algunos fantasmas podían ser personas muertas cuando el ejército japonés usó Malacañang como cuartel general; el museo puntualiza que el cuartel general japonés estuvo en lo que hoy es la embajada de Estados Unidos. Del fantasma de Manuel L. Quezon se cuenta que se le ha oído maldecir en español en la Mansion House de Baguio; Quezon nunca vivió en la Mansion House, solo la usó para reuniones del gabinete, y su nieto Manuel L. Quezon III, entonces subsecretario del grupo de comunicación del palacio, declaró al Inquirer que «nadie a quien haya conocido, ni de quien haya oído esta historia, lo describió jamás como amenazante ni maldiciendo». Se contaba que el servicio había visto a los presidentes Manuel Roxas y Ramon Magsaysay fumando puros a la cabecera del Comedor de Estado, y que los hijos de Marcos evitaban esa sala porque allí había estado expuesto el cadáver de Roxas; los presidentes se velaban en el Salón Ceremonial Rizal, y de los dos solo Roxas era fumador. La observación más afilada del artículo es una negativa. Consta que en el recinto se ha matado al menos a dos personas —el primer ingeniero del palacio, Arturo M. Gonzalez, y otras dos, tiroteados por un guardia presidencial fuera de sí, y al parecer un partidario de Marcos durante los sucesos de febrero de 1986— y ninguna historia de aparecidos se ha asociado a ellas. Los muertos que supuestamente rondan el palacio no son los muertos que el palacio tiene. Varias de las personas mejor situadas para ver algo no vieron nada. Nonong Quezon, hijo único del presidente, dijo que no vio ninguno de los fantasmas del palacio; lo peor que recordaba fue una serpiente atrapada en su habitación. Ruby Roxas contó que su madre, la primera dama Trinidad Roxas, era «del tipo nervioso» y habría notado cualquier presencia, y que en la familia nadie era supersticioso: quien hablaba de una mujer de blanco era el servicio. Y Linda Garcia-Campos, hija única del presidente Carlos P. Garcia, dejó la descripción más clara que nadie ha dado de cómo empieza un embrujo: «Malacañang es una casa vieja. Y cruje. Y la primera noche que pasé allí, cada vez que oía un crujido me preguntaba: ¿es esto?, ¿es el fantasma?». Ignacio Bunye, secretario de prensa desde 2002, aportó la única historia con desenlace. Convencido de que algo lo seguía por los pasillos a oscuras, se volvió y vio a un hombre de pelo blanco y traje oscuro, que también se volvió y le preguntó por dónde se salía. Era el secretario Raul Gonzalez. Un detalle material que el artículo no menciona. Las salas donde se sitúa casi todo esto —el Salón de Recepciones, el Salón de Música, el Comedor de Estado, el Estudio Presidencial, el Salón Ceremonial— no son, físicamente, las salas donde se contó por primera vez. El palacio se vació hasta el hormigón en 1978-79 y se reconstruyó más grande, con suelos nuevos y tras muros nuevos. De la reforma sobrevivieron los nombres y la planta. Y las fechas. La versión impresa más antigua que he podido fechar es la de Carlos Quirino, «Malacañan in History — VI: The Tafts and the Palace Ghosts», en el Philippines Free Press del 30 de septiembre de 1989: el texto que el museo cita para su anécdota más vieja, la de un adivino que avisó a los guardias de la verja de que un tifón destruiría el palacio si alguno se dejaba barba, y una primera dama que prohibió las barbas por si acaso. Son 126 años después de que Malacañang pasara a ser residencia y tres años después de que se abriera por primera vez al público. No he podido leer el artículo de Quirino: no está en el archivo en línea del Philippines Free Press y no aparece en el índice de texto completo de Open Library, donde una búsqueda de control por «Palacio de Malacañang» devolvió 36 resultados en dos intentos distintos. Las historias son sin duda anteriores a 1989 —el personal del palacio llevaba décadas contándoselas—, pero el rastro impreso, hasta donde se puede fechar, empieza cuando la casa deja de estar cerrada.

¿Se puede visitar Palacio de Malacañán?

Malacañang es una sede de gobierno en activo, con personal y familias presidenciales que viven y trabajan dentro. No hay entrada libre ni visita de fantasmas, y el recinto no es un sitio al que presentarse a probar suerte. El museo del complejo es el Museo y Biblioteca Presidencial, y no está en el palacio: ocupa el Salón Kalayaan, el Edificio Ejecutivo de 1920, que desde la reconstrucción del palacio en 1978-79 es la estructura más antigua del recinto. Su galería principal es el antiguo Salón Maharlika, reconvertido en 2002, con la Galería de Presidentes y objetos, ropa y documentos de los presidentes anteriores. El acceso público se ha abierto y cerrado con casi cada gobierno, y eso es lo más útil que se puede saber antes de planear nada. Las visitas al palacio se suspendieron en los años setenta por motivos de seguridad del presidente. El palacio volvió a abrirse al público en agosto de 1986, gestionado por una fundación privada. Las visitas se interrumpieron con el presidente Estrada, se reanudaron con la presidenta Arroyo usando el Salón Kalayaan como sala de exposición, y el museo pasó a llamarse Museo y Biblioteca Presidencial con el presidente Benigno Aquino III. En 2012 cerró además por obras. Las últimas condiciones que el propio museo llegó a publicar fueron estas: visitas públicas de lunes a viernes, de 9 a 12 de la mañana y de 1 a 3 de la tarde, salvo festivos; 50 pesos los adultos y 30 los estudiantes y mayores; un formulario de reserva cumplimentado que debía llegar al coordinador de Visitas y Atención al Público al menos siete días hábiles antes de la fecha deseada; fotocopia de la página de datos del pasaporte para extranjeros, y pérdida del turno para los grupos que llegaran con más de treinta minutos de retraso. No hay que dar nada de eso por vigente. La web del museo, malacanang.gov.ph, lleva años caída: las últimas capturas del Internet Archive, de 2022 y 2023, solo muestran un cartel que dice «Presidential Museum and Library is under construction», y el 12 de agosto de 2026 el dominio seguía resolviendo pero no devolvía nada. No he podido establecer con ninguna fuente publicada si en 2026 hay visitas, cuánto cuestan ni cómo se reservan. Quien quiera visitarlo debería preguntar directamente y con mucha antelación a la Oficina de Comunicaciones Presidenciales, y contar con que la respuesta sea que no. Dos cosas no necesitan permiso. El palacio está en la calle J. P. Laurel, en San Miguel (Manila), en la orilla norte del Pasig, y las calles de alrededor —Mendiola, el puente, el cinturón universitario— son vía pública corriente. Y el balete del que hablan casi todas las historias, que según el Museo y Biblioteca Presidencial fue declarado Árbol Patrimonial Nacional en 2011, está delante de la Entrada de Estado, dentro de la verja y bien visible en las fotografías que el propio palacio ha publicado.

Fuentes consultadas

  1. Presidential Museum and Library, «Malacañan Palace — institutional and architectural history of the Palace (official page, archived)» — malacanang.gov.ph, 2015 archivo
  2. Office of the Presidential Spokesperson, «Statement: The Presidential Spokesperson on PCDSPO's online observance of Malacañan Palace's sesquicentennial (10 June 2013)» — Official Gazette of the Republic of the Philippines, 2013 archivo
  3. Presidential Museum and Library (PCDSPO), «Malacañan Palace Prowlers: Ghosts, elementals, and other phantasmagoric tales (published 31 October 2012)» — malacanang.gov.ph, 2012 archivo
  4. Juliet Labog-Javellana, «'Mr. Brown' lives in RP's most haunted house, Palace (31 October 2010)» — Philippine Daily Inquirer, 2010 hemeroteca
  5. Corazon C. Aquino, «Speech of President Corazon Aquino on the Opening of the Museo ng Malacañang, 16 August 1986» — Official Gazette of the Republic of the Philippines, 1986 archivo
  6. Presidential Museum and Library, «History of the Presidential Museum (official page, archived)» — malacanang.gov.ph, 2015 archivo
  7. Presidential Museum and Library, «Standard operating procedures for scheduling and conduct of Museum tours (official page, archived)» — malacanang.gov.ph, 2015 web
  8. Presidential Museum and Library, «Kalayaan Hall (official page, archived)» — malacanang.gov.ph, 2015 archivo
  9. Internet Archive Wayback Machine, «Archived capture of malacanang.gov.ph showing the placeholder 'Presidential Museum and Library is under construction' (21 June 2023)» — web.archive.org, 2023 archivo

Ficha revisada por V. Serrano el 12/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

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