🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº9045 ACTIVO

Bestia de Bray Road

Bestia de Bray Road es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Elkhorn, Wisconsin, US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Bestia de Bray Road?

Ubicación
Elkhorn, Wisconsin, US
Fecha del avistamiento
31/10/1991
Coordenadas
42.678, -88.492
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Bestia de Bray Road?

La Bestia de Bray Road tiene una partida de nacimiento insólitamente precisa: las páginas 28 y 29 de The Week, un dominical del condado de Walworth, el 29 de diciembre de 1991, dentro de una sección fija titulada «Weird Tales». Lo firmaba Linda Godfrey, que además dibujó la ilustración. Leído hoy, el artículo fundacional es mucho más pequeño que su fama: dos testimonios directos de mujeres que pidieron no dar su nombre, una familia que sí lo dio, una cola breve de relatos de oídas y una carpeta de cartulina rotulada «Werewolf» que guardaba el oficial de protección animal del condado, Jon Fredrickson, con fichas de seis o siete avisos. Fredrickson es también el escéptico del reportaje, con nombre y apellido: un coyote o un lobo a punto de saltar sobre una presa, explicó, «da la ilusión de que está de pie». El único encuentro fechado es el de Halloween de 1991, en un tramo de Bray Road con niebla, cerca de Sitler Road, y la testigo que lo vivió rechazó la etiqueta con la que hoy se vende la historia: «No voy a decir que fuera un hombre lobo». Todo lo anterior, incluidos el vigilante nocturno de 1936 y el túmulo funerario, llegó a la imprenta décadas después y en libros de otros.

¿Cuál es la historia de Bestia de Bray Road?

La Bestia de Bray Road tiene una partida de nacimiento insólitamente precisa, y cualquiera puede leerla: las páginas 28 y 29 de The Week, el dominical del condado de Walworth (Wisconsin), del 29 de diciembre de 1991, dentro de una sección fija titulada «Weird Tales». El periódico que heredó su cabecera ha colgado el escaneo de la página impresa. Firmaba Linda Godfrey, entonces redactora e ilustradora del semanario, que dibujó además la ilustración que acompañaba al texto y que se ha reproducido desde entonces. Empezaba reconociendo cuánto había tardado en enterarse: «Los rumores llevaban circulando por el pueblo un par de años antes de que yo los oyera. Una criatura de aspecto lobuno que corría sobre dos patas y a la que se había visto por la zona de Bray Road, robando gallinas, comiendo animales atropellados y dando un susto de muerte a los vecinos». Quince años después contó a su director, Dan Plutchak, de dónde venía el soplo: «Me lo contó una escritora freelance que además conducía un autobús escolar y que se lo había oído a una de sus alumnas». Lo que convirtió el rumor en reportaje fue un archivador. Godfrey acudió al oficial de protección animal del condado, Jon Fredrickson, y descubrió que guardaba «una carpeta de cartulina rotulada "Werewolf", llena de fichas con seis o siete "avistamientos"». Una ficha hablaba de huellas raras; otra, de una criatura de orejas puntiagudas persiguiendo a un ciervo sobre dos patas; una tercera, de un empleado de Burger King que había visto algo con forma de hombre corriendo a mediados de noviembre. «Tenía un expediente rotulado "Werewolf"», recordaba Godfrey en 2006. «Ahí supe que tenía una historia». El reportaje es mucho más pequeño que su fama. Contiene dos testimonios directos, los dos de mujeres que pidieron no dar su nombre y que aparecen como «Barbara» y «Pat»; una familia que sí se identificó, Karen Bowey y su hija Heather, de once años, en Bowers Road; y una cola breve de material de oídas: una vecina despertada a las cuatro de la mañana por un aullido largo, un hombre que vio algo grande junto a un arroyo y dos rumores que nadie quiso asumir. Ese es todo el corpus del 29 de diciembre de 1991. «Pat», descrita como estudiante de instituto, aportó el encuentro al que está fechada esta ficha. «Fue en octubre de este año, en Halloween», contó. Circulando por Bray Road con niebla, la rueda delantera se le levantó del suelo; paró quince o veinte metros más allá, cerca de Sitler Road, no encontró nada en la calzada y entonces «viene esa cosa, ¡y viene corriendo hacia mí!». Las uñas golpearon el maletero con fuerza suficiente para rayarlo. Esa misma noche, llevando a casa a una niña de once años que volvía de pedir caramelos hacia las nueve, la cría también vio algo arrodillado en la cuneta. Después se puso en marcha la maquinaria. Plutchak recordaba que el Janesville Gazette, periódico hermano de The Week, recogió la historia y la puso en el teletipo de Associated Press; el programa Inside Edition ocupó la redacción un día entero; el National Enquirer contrató a Godfrey y al fotógrafo Terry Mayer para hacer guardia en Bray Road; aparecieron camisetas, un efímero movimiento «Beast of Bray Road para presidente» y, según se contaba, una bala de plata en manos de la policía local. El anonimato que Godfrey había concedido a sus dos testigos no sobrevivió a ese éxito: en la literatura posterior las dos aparecen con nombre, «Barbara» como Lori Endrizzi y «Pat» como Doris Gipson. Godfrey dedicó al asunto las tres décadas siguientes, publicó The Beast of Bray Road: Tailing Wisconsin's Werewolf en 2003 y murió el 27 de noviembre de 2022, a los 71 años.

Cronología: los hechos documentados de Bestia de Bray Road

  1. 1936 (relatado décadas después) El relato que hoy se ofrece de rutina como origen de la leyenda: Mark Schackelman, vigilante nocturno cerca de Jefferson (Wisconsin), dice haber visto un animal grande arrodillado escarbando en un túmulo funerario indígena. No aparece en el artículo de 1991. Le llegó a Godfrey a través de Joe, hijo de Schackelman, que repetía lo que su padre le contó en 1958, y Darren Naish rastrea sus apariciones impresas hasta Loren Coleman en 1998 y el libro de Godfrey de 2003.
  2. Otoño de 1989 Los dos testimonios directos más antiguos del artículo fundacional están fechados solo como «hace dos años»: una mujer publicada como «Barbara», de 26 años, ve un animal con garras arrodillado sobre un atropello en la curva anterior a la granja de los Bray; y Heather Bowey, de once años, jugando con una amiga en Bowers Road, ve algo que tomó por un perro grande hasta que se puso de pie.
  3. 31 de octubre de 1991 El encuentro al que está fechada esta ficha. Una estudiante de instituto publicada como «Pat» circula con niebla por Bray Road cuando la rueda delantera se le levanta; para cerca de Sitler Road, no encuentra nada en la calzada y algo corre hacia ella y le raya el maletero con las uñas. Esa misma noche, una niña de once años a la que lleva a casa desde la ronda de caramelos ve algo arrodillado en la cuneta.
  4. Mediados de noviembre de 1991 Una de las seis o siete fichas de la carpeta «Werewolf» de Jon Fredrickson en el condado de Walworth: un empleado de Burger King informa de una criatura con forma de hombre corriendo, y dice que no daba crédito a lo rápida y potente que era corriendo.
  5. 29 de diciembre de 1991 Documento cero. «Tracking down The Beast of Bray Road», de Linda Godfrey, sale en las páginas 28-29 de The Week, bajo el rótulo de sección «Weird Tales» y con ilustración suya. Dos testigos bajo seudónimo, una familia identificada, un puñado de relatos de oídas y la respuesta escéptica del oficial de protección animal. Todo lo posterior deriva de esa página.
  6. 1991-1992 En cuestión de días, el Janesville Gazette, periódico hermano de The Week, reproduce la historia y la pone en el teletipo de Associated Press. Inside Edition ocupa la redacción un día; el National Enquirer contrata a Godfrey y al fotógrafo Terry Mayer para vigilar la carretera; llegan las camisetas, una aparición en la cabalgata navideña y un movimiento «Beast of Bray Road para presidente».
  7. 2003 Godfrey publica The Beast of Bray Road: Tailing Wisconsin's Werewolf (Prairie Oak Press, Black Earth, Wisconsin), el libro que consolida el caso y reúne los encuentros retrofechados que nunca estuvieron en el artículo de 1991.
  8. 5 de octubre de 2018 Se estrena el documental The Bray Road Beast, de Seth Breedlove, producido por Small Town Monsters y narrado por Lyle Blackburn, con reconstrucciones y entrevistas ante la cámara a testigos de la oleada original.
  9. 30 de octubre de 2020 Preguntada por Milwaukee Magazine sobre qué es la bestia, Godfrey rechaza la respuesta única con la que se vende la leyenda: «Hay una probabilidad alta de que no todo el mundo esté viendo siempre lo mismo».
  10. 27 de noviembre de 2022 Linda S. Godfrey muere en Janesville a los 71 años, tras una veintena de libros. El periódico que heredó la cabecera del suyo la titula como la reportera «que lanzó la leyenda de la Bestia de Bray Road».

¿Hay una explicación racional para Bestia de Bray Road?

El reportaje fundacional traía dentro a su propio escéptico, y tiene nombre y apellido. Jon Fredrickson, el oficial de protección animal cuya carpeta hizo posible la historia, no se creyó en ningún momento la lectura licantrópica. Su hipótesis era un coyote o un lobo, y explicó él mismo el mecanismo: «A veces, cuando un lobo o un coyote se dispone a saltar sobre una presa, se yergue de golpe, lo que da la ilusión de que está de pie. Si vieron al animal justo en el instante del salto, pudo parecerles que iba sobre dos patas». La mitad de esa explicación no aguanta una comprobación. En diciembre de 1991, un lobo salvaje en el condado de Walworth —el extremo sureste de Wisconsin, en la frontera con Illinois— era casi imposible. La propia historia de la especie publicada por el Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin, redactada por su biólogo de lobos Adrian Wydeven, recoge una recolonización iniciada en 1975 por la frontera con Minnesota, una población estatal de 25 animales en 1980 que cayó a 14 en 1985, y un plan de recuperación de 1989 cuyo objetivo era apenas 80 ejemplares; el censo no llegó a 205 hasta 1999 y el área ocupada eran los bosques del norte. La otra mitad de la respuesta de Fredrickson sí se sostiene: el coyote era y sigue siendo común en todo el estado, incluida la mitad agrícola del sur. La hipótesis de la sarna, que circula por ahí como un anónimo «los escépticos señalan», conviene explicarla en voz propia en lugar de ponerla en boca de nadie. La sarna sarcóptica arranca el pelo de un cánido a placas y deja piel gris engrosada, una cola pelada como la de una rata y una cabeza que parece demasiado grande para el cuello; es lo bastante frecuente en Wisconsin como para que el DNR registrara un brote en los lobos del estado entre 1992 y 1995. Un animal en ese estado, de noche y a la luz de unos faros, no se parece a ningún animal para el que un conductor tenga nombre. Pero la prueba más incómoda está dentro del artículo de 1991. «Barbara» solo decidió qué había visto después de enterarse del encuentro de «Pat»: fue a la biblioteca, buscó una imagen en varios libros, encontró un dibujo de hombre lobo y le dijo a Godfrey, señalándolo: «Esto es exactamente lo que vi. Es esto». Una plantilla suministrada a posteriori no es una corroboración. Y «Pat», la testigo del encuentro de Halloween al que está fechada esta ficha, rechazó explícitamente la etiqueta con la que hoy se vende la leyenda: «No voy a decir que fuera un hombre lobo. Yo diría que era un capricho de la naturaleza, una equivocación de Dios». Tampoco Godfrey afirmó otra cosa. Cuando Milwaukee Magazine le preguntó en 2020 qué era la bestia, respondió: «Hay una probabilidad alta de que no todo el mundo esté viendo siempre lo mismo». Las conjeturas locales de la época eran aún más prosaicas: Plutchak citaba los búfalos que criaban algunos granjeros de la zona y a Big Al, un carnero de las Rocosas que anduvo suelto por el condado una temporada hasta morir atropellado en la interestatal. Queda la cronología. Los avistamientos antiguos que se presentan de rutina como el origen de la leyenda no están en el documento fundacional. La página impresa del 29 de diciembre de 1991 menciona el año 1936 cero veces, y los apellidos Schackelman y Gipson cero veces cada uno, frente a nueve apariciones de «Bray» en esas mismas dos páginas: ese nueve es el control que hace que los ceros signifiquen algo. El relato de 1936 del vigilante nocturno Mark Schackelman y el túmulo funerario le llegó a Godfrey de segunda mano, a través de su hijo Joe, que repetía lo que su padre le había contado en 1958; el paleozoólogo Darren Naish rastrea sus apariciones impresas hasta Loren Coleman en 1998 y hasta el propio libro de Godfrey de 2003, sesenta y dos años o más después de aquella supuesta noche. El veredicto de Naish sobre todo el conjunto fundacional es tajante: «los relatos iniciales, fundacionales, del dogman son todos muy sospechosos, en su mayoría poco realistas, y hacen pensar de verdad que aquello fue un fenómeno cultural en el que un grupo de vecinos se contaba batallitas y sustos divertidos».

¿Se puede visitar Bestia de Bray Road?

Bray Road existe, es pública y es aburrida. Es una carretera local corriente de dos carriles y unos 6,5 km (cuatro millas), que sale del borde de Elkhorn hacia el noreste —aproximadamente de 42,670, -88,516 a 42,691, -88,446— entre campos llanos del condado de Walworth. Muchas versiones hablan de «un tramo de diecisiete millas»; en el mapa es la cuarta parte de eso. No hay nada que visitar. Ni placa, ni monumento, ni centro de visitantes, ni panel explicativo, ni entrada, ni horario. Los puntos que nombra el artículo de 1991 no son atracciones: la curva «justo antes de la granja de los Bray», el cruce con Sitler Road, el tramo de Bowers Road donde vivía la familia Bowey. Son granjas en activo y casas de gente, y el terreno a ambos lados de la vía es privado. Conviene tratar la carretera por lo que es —sin iluminación, casi sin arcén y con paso de maquinaria agrícola— y no parar en la calzada, no bloquear las entradas a las fincas y no pisar propiedad ajena. Nadie ha necesitado nunca salirse del asfalto para no ver nada. Elkhorn es una capital de condado pequeña y normal, a unos 65 km al suroeste de Milwaukee y 115 km al noroeste de Chicago, en el cruce de la US 12 con la Wisconsin 67, con hoteles, restaurantes y un recinto ferial grande. Es una base perfectamente razonable para recorrer la zona del lago Geneva. El consejo honesto es que lo mejor de este caso no está en la carretera, sino en papel, y además casi todo es gratis. El Walworth County Community News ha publicado el escaneo de las páginas impresas originales del 29 de diciembre de 1991: es el documento primario y se lee en diez minutos. El libro de Linda Godfrey The Beast of Bray Road: Tailing Wisconsin's Werewolf (2003) se puede tomar prestado en Internet Archive. Y el documental de Seth Breedlove The Bray Road Beast (Small Town Monsters, 2018) entrevista ante la cámara a varios de los testigos originales. Con esos tres se aprende más que con una noche aparcado en la niebla.

Fuentes consultadas

  1. Linda Godfrey, «Tracking down 'The Beast of Bray Road' (printed pages 28-29, scan of the original edition)» — The Week (Walworth County, Wisconsin), 1991 hemeroteca
  2. Dan Plutchak, «The mystery of 'The Beast' (15th anniversary of the original story)» — The Week (Walworth County, Wisconsin), 2006 hemeroteca
  3. Archer Parquette, «The Legend of the Beast of Bray Road» — Milwaukee Magazine, 2020 hemeroteca
  4. Darren Naish, «Werewolves in America; the Tale of Dogman» — Tetrapod Zoology, 2024 académico
  5. Adrian Wydeven, «The History of Wolves in Wisconsin» — Wisconsin Department of Natural Resources, 2011 informe
  6. Linda S. Godfrey, «The Beast of Bray Road: Tailing Wisconsin's Werewolf» — Prairie Oak Press, Black Earth, Wisconsin, 2003 libro
  7. Sam Stall, «Suburban Legends: True Tales of Murder, Mayhem, and Minivans» — Quirk Books, 2006 libro
  8. Walworth County Community News, «Linda Godfrey, who launched 'Beast of Bray Road' legend, has died at age 71» — Walworth County Community News, 2022 hemeroteca
  9. Small Town Monsters / Seth Breedlove, «The Bray Road Beast (2018 documentary film)» — Wikipedia, 2018 web

Ficha revisada por V. Serrano el 14/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Folclore (curado)

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