Horror de Enfield es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Enfield, Illinois, US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Horror de Enfield?
Ubicación
Enfield, Illinois, US
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
38.101, -88.338
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Horror de Enfield?
La noche del miércoles 25 de abril de 1973, Henry McDaniel, anticuario de cincuenta años del pueblo de Enfield (Illinois), oyó algo que arañaba la puerta de su casa. Dos días después, la agencia Associated Press difundía su relato por todo el estado: «Tenía tres patas, un cuerpo corto, dos bracitos cortos y dos ojos rosas grandes como linternas. Medía metro y medio o poco más y era de color grisáceo.» McDaniel le disparó cuatro veces; la policía estatal encontró huellas en la tierra blanda y un agente declaró que el testigo estaba «racional y sobrio». En menos de veinticuatro horas había en el pueblo un jefe de informativos de una radio de Indiana, y en menos de dos semanas se detenía a forasteros armados en los campos. Todo lo que hay en este expediente son relatos, no observaciones: nunca se identificó ningún animal ni se recogió nada. Lo que sí sobrevivió está documentado con una precisión rara en un críptido y muy temprana: un teletipo escrito con las huellas aún frescas, la investigación de Loren Coleman publicada en julio de 1974 y un estudio sociológico de 1978 que convirtió a Enfield en un caso de manual sobre cómo se amplifican entre sí un pueblo pequeño, un periodista y un rumor.
¿Cuál es la historia de Horror de Enfield?
Enfield es un pueblo del condado de White, en la llanura agrícola del sureste de Illinois, a unas diez millas al oeste de Carmi, la capital del condado. El censo de 2020 le contó 794 habitantes. Lo cruza una sola vía férrea, que pasa justo delante de las casas del lado norte: la tendió la Louisville & Nashville y hoy sigue circulando mercancías por ella bajo la Evansville Western Railway. Ese terraplén es el escenario de todo el caso.
La noche del miércoles 25 de abril de 1973, Henry McDaniel —cincuenta años, anticuario— acababa de volver a casa de una reunión cuando oyó algo que arañaba la puerta de entrada. Dos días después, la agencia Associated Press puso su relato en el teletipo y el Mt. Vernon Register-News lo publicó el viernes 27 de abril bajo el antetítulo «Tres patas, ojos rosas grandes como linternas» y el titular «Un “monstruo” en Enfield». Lo firma el redactor de AP Dennis Montgomery y es el texto más antiguo del caso que hoy puede leerse entero.
Lo que McDaniel le contó a la AP es el origen de todos los detalles físicos que han circulado desde entonces. «Tenía tres patas —dijo—, un cuerpo corto, dos bracitos cortos y dos ojos rosas grandes como linternas. Medía metro y medio o poco más y era de color grisáceo.» Y añadió: «Estaba intentando entrar en la casa.» Contó que cerró de golpe, cogió una pistola y una linterna de la cómoda del dormitorio, volvió, abrió y vio a la cosa a unos cuatro metros. Disparó cuatro veces. «Con el primer disparo sé que le di», afirmó. La criatura soltó un bufido «muy parecido al de un gato montés» y se marchó hacia el terraplén del ferrocarril cubriendo quince metros en tres saltos.
La policía estatal llegó tarde para ver nada, pero encontró huellas en la tierra blanda alrededor de la casa. McDaniel las describió como de perro, salvo porque tenían seis almohadillas. Uno de los agentes, al que el teletipo nombra como James Masser, declaró que McDaniel parecía «racional y sobrio». Cuando el periodista le apretó preguntándole cómo había podido fijarse en tantos detalles a oscuras y en unos segundos, McDaniel respondió: «Tengo memoria fotostática.» Y entonces recordó que el cuerpo era «casi como un cuerpo humano». Descartó el canguro —había tenido uno de mascota mientras servía en el Ejército en Australia— y contó a la AP que unos escolares le habían dicho que vieron algo parecido en el campo de béisbol del colegio. Su última frase al periodista fue: «Si lo encuentran, encontrarán más de uno, y no serán de este planeta, se lo aseguro.»
La cronología de la prensa es más apretada de lo que suelen admitir los relatos del caso. Los sociólogos David L. Miller, Kenneth J. Mietus y Richard A. Mathers, que reconstruyeron el episodio para The Sociological Quarterly en 1978, fechan la primera publicación el jueves 26 de abril de 1973 en el Carmi Times, al día siguiente del encuentro, y dejan constancia de que esa misma tarde de jueves el jefe de informativos de la emisora WWKI de Kokomo (Indiana) ya había sido enviado a Enfield. La emisora difundió después que al menos otros tres vecinos de Enfield habían visto a la criatura. Dicho de otro modo: la prensa forastera estaba dentro del pueblo en menos de veinticuatro horas y estaba produciendo testigos ella misma. El teletipo de AP salió el viernes y, para el 7 de mayo, la historia había llegado a la radio WGN de Chicago y a los periódicos de las grandes ciudades.
El domingo 6 de mayo, a las tres de la madrugada, McDaniel dijo que le despertaron los perros del vecindario y que volvió a ver a la cosa, en la vía. Contó a los periodistas: «Vi algo que se movía en la vía del tren y allí estaba. No le disparé ni nada. Echó a andar por la vía. No tenía prisa ni nada.» Fue la última vez que dijo verla. Ese mismo día, el jefe de informativos de WWKI, Rick Rainbow, y tres acompañantes describieron una figura gris y encorvada de metro sesenta y pico junto a una casa abandonada cerca de la de McDaniel, que huía de ellos; Rainbow grabó en cinta el chillido que emitió.
El martes 8 de mayo el asunto se convirtió en un problema de orden público. Cinco jóvenes de fuera del pueblo, que dijeron haber disparado a una criatura gris y peluda entre la maleza, fueron detenidos por el ayudante del sheriff Jim Clark por infracciones de caza. Jerome Clark y Loren Coleman, escribiendo en Fate en julio de 1974, dejan constancia además de que el sheriff del condado de White —al que nombran como Roy Poshard Jr.— había amenazado con detener al propio McDaniel por denunciar a la criatura.
Si hay expediente es por Coleman. En 1973 era un estudiante de antropología que había pasado por la Southern Illinois University de Carbondale; bajó hasta allí con el investigador forteano de Chicago Richard Crowe. En su propio relato, publicado en su web el 6 de mayo de 2010: «Sí viajé a Enfield. Entrevisté a los testigos, miré los daños en el revestimiento y en el aire acondicionado de la casa que el monstruo de Enfield había atacado, oí unos chillidos extraños como de banshee y me marché desconcertado.» Lo escribió con Jerome Clark como «Swamp Slobs Invade Illinois» en Fate, julio de 1974, páginas 84 a 88, y de nuevo en Creatures of the Outer Edge (1978). Enfield fue el principio de una serie de casos de Illinois aquel año, no la cola de otra: la criatura de Murphysboro en el río Big Muddy, vista por Randy Needham y Judy Johnson, empieza dos meses más tarde, el 25 de junio de 1973, y los avisos de Edwardsville alrededor de un mes después.
El nombre es posterior a los hechos. En 1973 los periódicos hablaban de un «monstruo» en Enfield; «el Horror de Enfield» es la etiqueta que fijó después la literatura divulgativa, y es la que lleva esta ficha.
Cronología: los hechos documentados de Horror de Enfield
25 de abril de 1973 (noche del miércoles)Henry McDaniel, de 50 años, anticuario, dice que al volver de una reunión oyó arañazos en la puerta, abrió y vio a unos cuatro metros una criatura gris de tres patas y ojos rosas; disparó cuatro veces y se marchó hacia el terraplén del ferrocarril. La policía estatal encontró huellas, pero ningún animal.
26 de abril de 1973 (jueves)El Carmi Times publica el primer relato del encuentro, al día siguiente de ocurrir. Esa misma tarde, el jefe de informativos de la emisora WWKI de Kokomo (Indiana) ha sido enviado a Enfield; la emisora difundirá después que al menos otros tres vecinos han visto a la criatura.
27 de abril de 1973 (viernes)El teletipo de Associated Press firmado por Dennis Montgomery sale en periódicos de Illinois, entre ellos el Mt. Vernon Register-News, con el antetítulo «Tres patas, ojos rosas grandes como linternas». Recoge literal la descripción de McDaniel, el dictamen del agente de que estaba «racional y sobrio» y su respuesta a cómo pudo ver tanto a oscuras: «Tengo memoria fotostática.»
6 de mayo de 1973 (domingo), 3 de la madrugadaMcDaniel dice que los perros del vecindario le despertaron y que vio a la criatura por segunda y última vez, en la vía: «No le disparé ni nada.» Ese mismo día, el jefe de informativos de WWKI, Rick Rainbow, y otras tres personas describen una figura gris y encorvada junto a una casa abandonada cercana y graban en cinta su chillido.
8 de mayo de 1973 (martes)Cinco jóvenes de fuera del pueblo, que dijeron haber disparado a una criatura gris y peluda entre la maleza, son detenidos por el ayudante del sheriff Jim Clark por infracciones de caza. Los vecinos de Enfield expresan su miedo a que nuevos cazadores de monstruos disparen a un vecino o al ganado.
25 de junio de 1973Dos meses después de Enfield, Randy Needham y Judy Johnson denuncian una criatura blanca de más de dos metros en una rampa de botadura del río Big Muddy, en Murphysboro, 95 km al oeste-suroeste. La «ola» de Illinois de 1973 empieza, pues, en Enfield, no rodea a Enfield.
Julio de 1974Jerome Clark y Loren Coleman publican «Swamp Slobs Invade Illinois» en Fate, páginas 84-88: la primera investigación extensa del caso, basada en el trabajo de campo de Coleman y Richard Crowe en Enfield en 1973 y en entrevistas con McDaniel.
Invierno de 1978David L. Miller, Kenneth J. Mietus y Richard A. Mathers publican «A Critical Examination of the Social Contagion Image of Collective Behavior: The Case of the Enfield Monster» en The Sociological Quarterly. El artículo se reimprime en antologías de sociología y convierte a Enfield en un caso de aula del comportamiento colectivo.
6 de mayo de 2010En el aniversario del segundo avistamiento, Loren Coleman publica su propio recuerdo del trabajo de campo de 1973: entrevistó a los testigos, examinó los daños del revestimiento y del aparato de aire acondicionado de la casa, oyó unos chillidos y «se marchó desconcertado».
¿Hay una explicación racional para Horror de Enfield?
El mejor escéptico de este expediente es el periodista de la AP de 1973. Dennis Montgomery no editorializó: simplemente le preguntó a McDaniel cómo había podido registrar tres patas, dos brazos, la estatura, el color y el tamaño de los ojos a oscuras, en los segundos previos al disparo. La respuesta que imprimió —«tengo memoria fotostática»— hace más daño al avistamiento que cualquier desmentido posterior, y consta porque el periodista hizo la pregunta.
Lo que estableció la policía es más estrecho de lo que suele contarse. Los agentes estatales encontraron huellas en tierra blanda y fue el testigo quien les dijo que eran de perro con seis almohadillas; el dictamen del agente sobre McDaniel —«racional y sobrio»— es una valoración del hombre, no del animal. Ningún agente vio criatura alguna.
Las identificaciones concretas que se propusieron entonces eran mundanas e incompatibles entre sí: un perro, un ternero, un oso, un gato montés, una mascota exótica escapada. El propio McDaniel se adelantó a la más popular, el canguro, en la primera entrevista que dio, alegando que había tenido uno en Australia; Clark y Coleman lo citan en Fate diciendo «esto no era un canguro; nunca había visto este tipo de criatura ni de huella». Volvió de todos modos: en la reconstrucción de Miller, Mietus y Mathers, el episodio se cierra con dos notas cómicas en la prensa local —un vecino que estaba construyendo un corral para un ternero y al que el pueblo le llamaba «corral del monstruo», y una mujer de Ohio convencida de que el monstruo de Enfield era su canguro doméstico perdido—.
El mecanismo que propuso el estudio de 1978 no exige que nadie mienta. Entre el encuentro de McDaniel la noche del miércoles y la llegada al pueblo del jefe de informativos de una emisora de otro estado pasaron menos de veinticuatro horas; la emisora difundió después que al menos otros tres vecinos habían visto a la criatura. El aparato informativo no cubría el suceso desde fuera: estaba dentro, y el número de relatos creció a la vez que la cobertura. Ese estudio —la razón de que el caso siga en los programas de sociología y no solo en los de criptozoología— recogió también que el vecino de diez años Greg Garrett, cuya historia de las zapatillas destrozadas circuló desde los primeros días, acabó diciendo a los investigadores que se lo había inventado. El texto completo del artículo está tras el muro de pago de JSTOR; ese detalle concreto se recoge aquí de segunda mano, a partir de resúmenes, y no se ha leído en el original.
Sobre las pruebas físicas, la afirmación honesta hay que fecharla. A fecha de las fuentes consultadas para esta ficha en agosto de 2026 —el teletipo de AP de 1973, la investigación de Fate de 1974, el estudio sociológico de 1978 y los escritos del propio Loren Coleman hasta 2010— no se ha publicado nunca ningún molde de escayola, fotografía, pelo, muestra de tejido ni análisis de laboratorio de las huellas de Enfield, ni tampoco ningún análisis de la cinta grabada por Rick Rainbow. Lo que hay es testimonio: las medidas que el propio McDaniel dio a Fate —dos huellas de unas cuatro pulgadas de contorno y otra de tres y cuarto— y la inspección que Coleman hizo en 1973 de los daños en el revestimiento y en el aparato de aire acondicionado de la casa. Eso describe unos desperfectos, no demuestra qué los causó.
Una advertencia sobre las propias fuentes: no coinciden. La AP dice que la criatura cubrió quince metros en tres saltos; Fate dice veintitrés. Fate nombra a Roy Poshard Jr. como sheriff del condado de White en 1973, mientras que el recuerdo de Coleman en 2010 nombra a Bob Duckworth. El texto del artículo de Fate tal como lo republicó Coleman llega incluso a fechar el primer encuentro el 15 de abril, frente al 25 de abril del teletipo y de todos los relatos posteriores del propio Coleman. Donde esta ficha ha tenido que elegir, ha seguido al documento más antiguo.
¿Se puede visitar Horror de Enfield?
No hay nada que visitar, y decirlo claramente es más útil que dar una ruta. Enfield es un pueblo en activo de unos pocos cientos de habitantes en el condado de White, al sureste de Illinois, a unas diez millas (16 km) al oeste de Carmi, en campo llano a 479 pies (146 m) sobre el nivel del mar. No consta ningún monumento, placa, museo, ruta ni fiesta dedicados al caso de 1973: la criatura existe en la letra impresa y en los parches de recuerdo, no en el paisaje urbano.
Las dos direcciones que importan son domicilios particulares y no se publican aquí. La casa de McDaniel y la de los Garrett, justo detrás, eran y siguen siendo casas familiares corrientes de un pueblo pequeño donde lo de 1973 es memoria viva y no fue bien recibido en su momento: la reacción local a la publicidad, según los relatos de la época, fue desde la amenaza de detención al testigo principal hasta el miedo real a que unos forasteros armados le pegaran un tiro a un vecino o a una vaca. Llamar a las puertas a preguntar por el monstruo es lo único que esta ficha pide a sus lectores que no hagan.
La vía del tren es el segundo motivo de precaución, y es legal. La línea que pasa por el lado norte del pueblo —el antiguo trazado de la Louisville & Nashville, por el que McDaniel dijo que la criatura se alejó a saltos y en cuyas traviesas dijo volver a verla el 6 de mayo— no es un tren histórico ni una vía verde. Es vía de mercancías en servicio, cartografiada en OpenStreetMap como Evansville Western Railway. Caminar por ella o por su terraplén es allanamiento de propiedad ferroviaria privada en Illinois, además de peligroso, y no se gana ningún mirador con ello: la vía atraviesa campos de labor y patios traseros.
Si se anda por la zona por otros motivos, la parada útil es Carmi, la capital del condado, con el juzgado, los fondos históricos comarcales y el periódico —el Carmi Times, que publicó la primera noticia del caso el 26 de abril de 1973—, y donde el mostrador de referencia de una biblioteca es mejor puerta de entrada a esta historia que el propio pueblo. El sur de Illinois guarda además el segundo acto: Murphysboro, a orillas del Big Muddy y a unas 60 millas (95 km) al oeste-suroeste, donde ocurrieron los avistamientos de junio y julio de 1973, es una población bastante mayor y ha tratado a su monstruo con mucha más soltura que Enfield al suyo.
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