El Monstruo de Pope Lick es una leyenda de Kentucky sobre una criatura mitad hombre y mitad cabra que viviría bajo un puente ferroviario al este de Louisville, y es la única ficha de este atlas que tiene que empezar con un aviso de seguridad.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Monstruo de Pope Lick?
Ubicación
Fisherville, Kentucky, Estados Unidos
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
38.192, -85.488
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Monstruo de Pope Lick?
El puente existe: 235 metros de longitud, unos 27 de caída sobre el arroyo Pope Lick en el centro del vano y una línea de mercancías de Norfolk Southern en pleno servicio, sin pasarela, sin barandilla y sin ningún refugio donde meterse cuando aparece un tren. La leyenda, según la cual la criatura atrae a los intrusos hasta la vía, lleva décadas subiendo gente a ese tablero. Allí murieron un hombre en 1994, un joven de diecinueve años en 2000, una visitante de veintiséis llegada de Ohio en abril de 2016 que había venido a Louisville buscando a la criatura y una chica de quince años de la ciudad en mayo de 2019. No hay prueba alguna de semejante animal ni versión del relato que pueda atribuirse a un primer narrador: la Encyclopedia of Louisville decía en 2000 que los relatos de encuentros abundaban desde hacía más de tres generaciones, pero la aparición pública fechada más antigua es un cortometraje de 1988, y la prensa estadounidense digitalizada hasta 1963 no menciona a la criatura. Lo documentado es el puente, lo que piden las autoridades y cómo explica el folclore un relato que mata.
El puente de Pope Lick no es una ruina ni una reliquia. Es un viaducto ferroviario de acero en servicio, en la Louisville District de Norfolk Southern, por el que pasa tráfico pesado de mercancías sobre el arroyo Pope Lick, en la zona de Fisherville, al este de Louisville (Kentucky), cerca del cruce de Pope Lick Road con Taylorsville Road y de la interestatal 265. El Courier Journal, que ha informado del puente en repetidas ocasiones, le atribuye 742 pies de longitud (226 m) y una caída desde el tablero de unos 90 pies (27 m) en el centro del vano, que baja a 20 o 30 pies cerca de los extremos; The Parklands of Floyds Fork, que gestiona el parque de debajo, le da 772 pies (235 m). No hay pasarela, ni barandilla, ni apartadero de refugio: quien queda en mitad del puente cuando aparece un tren no tiene dónde meterse. La línea está en uso, y el error más persistente sobre el lugar es creer que está abandonada. No lo está.
De la criatura que supuestamente vive debajo se dice que es mitad hombre y mitad cabra —en la zona, simplemente «el hombre cabra»—, con torso humano, patas de cabra y cuernos o una cabeza deforme. Más allá de eso, las versiones no coinciden casi en nada. En unas imita la voz de un ser querido o hipnotiza a los intrusos para que salgan a la vía; en otras se deja caer desde las vigas sobre el techo de los coches que pasan por debajo, o lleva un hacha, o es un fenómeno de circo maltratado que busca venganza, o un granjero transformado tras un pacto con el diablo. Ninguna versión tiene un primer narrador identificable y ninguna es compatible con las demás.
La edad del relato no se puede fijar a partir de lo impreso. La Encyclopedia of Louisville, dirigida por John E. Kleber y publicada en 2000, dice —según la cita The Parklands of Floyds Fork en 2011— que «los relatos de encuentros abundan desde hace más de tres generaciones». La aparición pública más antigua que lleva fecha es de 1988, cuando el cineasta de Louisville Ron Schildknecht estrenó un cortometraje titulado The Legend of the Pope Lick Monster; el Courier Journal escribió en 2019 que con él la leyenda «se hizo más popular». Chronicling America, la colección de prensa estadounidense digitalizada de la Biblioteca del Congreso, que llega hasta 1963, dio cero coincidencias de «Pope Lick Monster» al consultarla en 2026, frente a cuatro de «Pope Lick» —el arroyo y la carretera sí estaban en las páginas— y 11.358 de «Fisherville», de modo que el silencio no se explica por falta de cobertura de esta esquina de Kentucky. La tradición oral no deja página que buscar, y esa colección se detiene en 1963.
La antigüedad del propio puente tampoco está fijada. Bridgehunter.com, una base de datos de puentes estadounidenses mantenida por sus usuarios, data la estructura de acero en 1925, cifra que Wikidata repite con Bridgehunter como referencia; The Parklands of Floyds Fork dice que el puente se «construyó a finales del siglo XIX». Lo que sí está documentado es la genealogía de la línea: la abrió en el siglo XIX la Louisville Southern Railroad y ha ido a parar, por fusiones sucesivas, a Norfolk Southern, su propietaria actual.
El puente tiene además una vida impresa que no tiene nada que ver con el monstruo. La obra de teatro de Naomi Wallace The Trestle at Pope Lick Creek se estrenó el 14 de marzo de 1998 en el Humana Festival del Actors Theatre de Louisville. La Encyclopedia of Louisville de John E. Kleber le dedicó una entrada a la criatura en 2000. El narrador oral kentuckiano Thomas Freese publicó en 2009 un testimonio en primera persona de las excursiones adolescentes al puente, en el que su informante Jeff Stevenson recuerda que «hacía mucho que existía una leyenda» y que «por entonces había una valla vieja y desvencijada». La obra de referencia American Myths, Legends, and Tall Tales, de ABC-CLIO, incluye una entrada sobre el monstruo en su edición de 2016.
Y en el puente ha muerto gente. Entre principios de los noventa y 2019, el Courier Journal y WAVE 3 News documentaron la muerte de un hombre en 1994 al volcar su quad sobre la vía, la de un joven de 19 años que cayó al vacío en 2000, la de una visitante de 26 años llegada de Ohio arrollada por un mercancías en abril de 2016 y la de una chica de 15 años de Louisville en mayo de 2019, cuya compañera de 16 sobrevivió con heridas graves. Sean Dreisbach, jefe de bomberos de Jeffersontown y el mando que lleva más de treinta años acudiendo a estos avisos, declaró al periódico que recuerda al menos media docena de casos, en su mayoría de adolescentes. Esas muertes no son la atmósfera de esta leyenda y esta ficha no las usa como tal. Son la razón de que esté escrita como está.
Cronología: los hechos documentados de Monstruo de Pope Lick
1925 (atribuido)Bridgehunter.com, una base de datos de puentes estadounidenses mantenida por sus usuarios, fecha en este año el viaducto de acero sobre el arroyo Pope Lick, cifra que Wikidata repite con Bridgehunter como referencia. The Parklands of Floyds Fork, que gestiona el parque de debajo, dice que el puente se «construyó a finales del siglo XIX».
1988El cineasta de Louisville Ron Schildknecht estrena el cortometraje The Legend of the Pope Lick Monster. Es la aparición pública fechada más antigua de la leyenda, y el Courier Journal escribió en 2019 que con él la leyenda «se hizo más popular». Chronicling America, consultada en 2026, no registra ninguna mención de la criatura en la prensa estadounidense hasta 1963.
1993Los bomberos de Jeffersontown rescatan a una adolescente que había esquivado un tren agarrándose al costado del puente. El jefe de bomberos Sean Dreisbach, que participó, recordó que hizo falta toda la escala de que disponían para alcanzarla.
1994Un hombre muere arrollado por un tren después de que su quad vuelque sobre el puente y lo deje atrapado en la vía.
14 de marzo de 1998Se estrena la obra de Naomi Wallace The Trestle at Pope Lick Creek en el Humana Festival del Actors Theatre de Louisville.
2000Un joven de 19 años cae desde el puente y muere tras encontrarse con un tren. Ese mismo año, la Encyclopedia of Louisville de John E. Kleber dedica una entrada de referencia a la criatura.
23 de abril de 2016Una mujer de 26 años llegada desde Dayton (Ohio) es arrollada por un mercancías de Norfolk Southern sobre el puente y declarada muerta a las 19:39; su acompañante sobrevivió colgado del borde. El maquinista declaró a los investigadores que circulaba a 32 millas por hora cuando los vio, tocó el silbato y frenó. La pareja había ido al puente antes de una visita nocturna de pago en otro punto de la ciudad; el forense adjunto Jack Arnold dijo que era la primera muerte que podía confirmar de alguien que buscaba al monstruo, y la calificó de «tan evitable».
26 de mayo de 2019Dos adolescentes, alumnas del mismo instituto de Louisville, son arrolladas por un tren de Norfolk Southern en la vía junto al puente hacia las 21:10. La de 15 años es declarada muerta en el lugar; su amiga de 16 sobrevive con heridas graves. Nunca se estableció por qué estaban en la vía.
21 de mayo de 2020Los padres de la chica muerta en 2019 presentan demanda contra Norfolk Southern ante el Jefferson Circuit Court, alegando que la compañía dejó el puente sin asegurar, sin vallar y de acceso fácil. Norfolk Southern declinó comentar un litigio en curso.
¿Hay una explicación racional para Monstruo de Pope Lick?
Aquí no hay nada que contrastar. Ni una fotografía, ni un molde, ni una muestra, ni un encuentro en primera persona que hayamos podido atar a un nombre, una fecha y una fuente. Todos los relatos que hemos encontrado son reelaboraciones, y se contradicen entre sí en la anatomía de la criatura, en su método y en su origen. Esas son las marcas de un relato que pasa de boca en boca.
Lo que el registro sí documenta es cómo un relato sin ninguna prueba detrás coloca a personas sobre un puente ferroviario en servicio. El folclore tiene un nombre para lo que ocurre: el legend trip, la visita nocturna al lugar donde se dice que sucedió una leyenda, hecha para ver si vuelve a suceder. Cuando un relato deja de contarse y empieza a representarse, el término técnico es ostensión. La bibliografía está publicada y es fácil de comprobar: el artículo de Bill Ellis «Death by Folklore: Ostension, Contemporary Legend, and Murder» apareció en Western Folklore en julio de 1989, y su capítulo «Legend-Trips and Satanism: Adolescents' Ostensive Traditions as "Cult" Activity» se recogió en The Satanism Scare en 1991 y se reeditó en 2018 en Legend Tripping: A Contemporary Legend Casebook, editado por Lynne S. McNeill y Elizabeth Tucker para Utah State University Press.
El puente de Pope Lick reúne todas las condiciones que pide un viaje así, y una que la mayoría de los sitios no tiene. Hay un lugar fijo, alcanzable y con nombre. Hay un desafío cuyo resultado es un sí o un no. Hay oscuridad. Y hay un argumento según el cual la criatura atrae a sus víctimas hasta la vía, lo que convierte el acto más peligroso posible en ese lugar en el sentido mismo de ir. Si a eso se suma la creencia de que la línea está en desuso —WAVE 3 contó en 2019 que la pareja que estaba en el puente en 2016 «no sabía que las vías seguían en servicio»—, el viaje deja de parecer temerario a quien lo emprende.
Lo que ocurre de verdad sobre el puente está documentado y no necesita ningún monstruo. En el caso de 2016, el Courier Journal recogió que el maquinista del tren de Norfolk Southern declaró que circulaba a 32 millas por hora (unos 51 km/h) cuando vio a la pareja, tocó el silbato y frenó; les faltaban unos 12 metros para ponerse a salvo. Sean Dreisbach, jefe de bomberos de Jeffersontown, explicó al periódico que un tren necesita entre un tercio y media milla —entre 500 y 800 metros— para detenerse. No hace falta ninguna hipnosis para explicar el desenlace: basta con un puente sin refugio y un tren que no puede parar.
La fórmula escéptica habitual sostiene que el cuento es una advertencia inventada para mantener a los adolescentes lejos de un puente peligroso; el registro no la respalda. Si su función fuera disuadir, se ha invertido: la leyenda es la razón por la que una visitante de Dayton (Ohio) estaba en el puente en abril de 2016. Ella y su novio habían venido a Louisville para una visita paranormal de pago en el sanatorio de Waverly Hills y dedicaron el rato anterior a buscar al monstruo, una leyenda que el Courier Journal describía como «popularizada en vídeos de YouTube, en otras redes sociales y en una película». Preguntado por la leyenda en 2019, Dreisbach se negó a alimentarla: «Lo que quiero que la gente entienda es que es una leyenda tonta, que no existe. El tren sí es real. El tren puede matarte, y te matará si te pones en su camino». Es lo más parecido a un desmentido que ha ofrecido nadie sobre el terreno, y viene del hombre que ha tenido que subir a recoger a quienes trajo la historia.
¿Se puede visitar Monstruo de Pope Lick?
El viaducto lleva una línea de mercancías en servicio de Norfolk Southern sobre el arroyo Pope Lick, al este de Louisville, a la altura del bloque 3100 de South Pope Lick Road. The Parklands of Floyds Fork gestiona el Pope Lick Park del 4002 de South Pope Lick Road, Louisville, Kentucky 40299. Da la estructura como 90 pies de alto (27 metros) por 772 pies de largo (235 metros), la califica de "safe to view from the ground" —se ve bien desde el suelo— y, por tratarse de propiedad privada en servicio, pide a los visitantes "stay off it and the railroad tracks", que se mantengan fuera del tablero y de las vías. El parque abre de amanecer a anochecer, y el viaducto se fotografía perfectamente desde las carreteras y el terreno abierto de abajo, que es toda la visita legal.
La crónica del Courier Journal de 2020 describió qué hay en medio a la entrada del parque: una valla metálica rematada con alambre de espino, dos carteles pequeños de aviso, una puerta de acceso atornillada y un sendero muy trillado que la rodea. Desde la zona de Taylorsville Road con English Station Road se llega a la vía tras unos diecinueve minutos de caminata; en ese punto de entrada la carretera carece de todo cartel de aviso o de prohibido el paso.
Aquí el allanamiento se persigue por encima de la falta menor. Tras la muerte de abril de 2016, el acompañante que sobrevivió fue acusado de un delito grave por interrumpir y retrasar ilegalmente la circulación de un tren, que es en lo que consiste subirse al tablero de una arteria de mercancías hacia Louisville. Sean Dreisbach, jefe de bomberos de Jeffersontown, declaró a WAVE 3 News el 29 de mayo de 2019 que las vías son "very dangerous", muy peligrosas, y que "a train comes with little to no warning", un tren llega con poco o ningún aviso; del rescate posterior a la muerte de aquel mes dijo: "It took every bit of ladder we had to reach her", hizo falta hasta el último tramo de escalera que llevábamos para alcanzarla. En mayo de 2020 los padres de la chica muerta ese año demandaron a Norfolk Southern ante el Jefferson Circuit Court alegando que el puente se había dejado sin asegurar y de acceso fácil; la compañía declinó comentar un litigio en curso.
La leyenda está en papel y cuesta un carné de biblioteca: la entrada de American Myths, Legends, and Tall Tales (2016) y el testimonio kentuckiano recopilado por Thomas Freese (2009), que incluye el relato en primera persona de una de estas excursiones contado por alguien que volvió.
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