👻 LUGAR EMBRUJADO · EXP. Nº0482 ACTIVO

Casa del fantasma de Cock Lane

Casa del fantasma de Cock Lane es un lugar reputado como embrujado en London, GB. Su fama procede de apariciones, fenómenos inexplicables y testimonios recogidos a lo largo del tiempo.

¿Dónde está Casa del fantasma de Cock Lane?

Ubicación
London, GB
Tipo
Casa / mansión
Coordenadas
51.517, -0.102
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Por qué se dice que Casa del fantasma de Cock Lane está embrujado?

En 1762, una casa de huéspedes de Cock Lane, una calleja pegada al mercado londinense de Smithfield y a pocos minutos de la catedral de San Pablo, produjo el fenómeno paranormal mejor documentado del siglo XVIII y el único caso célebre que terminó en condena penal. El expediente gira en torno a tres nombres: William Kent, que había llevado una oficina de correos en Norfolk; Richard Parsons, oficiante del cargo de sacristán mayor de St Sepulchre's, que le alquiló habitaciones, y Elizabeth, la hija de once años de Parsons. La esposa de Kent, Elizabeth Lynes, había muerto de parto unos once meses después de la boda de 1756, y el derecho canónico le impedía casarse con su hermana Frances, llamada Fanny, porque la criatura de aquel matrimonio había nacido viva. Él subió solo a Londres; Fanny lo siguió después y se alojaron primero cerca de Mansion House, luego con Parsons en Cock Lane y por último en Clerkenwell, donde Fanny murió de viruela el 2 de febrero de 1760. Casi dos años después, en enero de 1762, empezaron los golpes y arañazos junto a la cama de Elizabeth Parsons, que respondían por código —un golpe sí, dos no— y acusaban a Kent de envenenar a Fanny con arsénico. La calle se llenó de curiosos; Horace Walpole acudió con el duque de York y no oyó nada. Una comisión reunida con la aprobación del lord mayor, y con Samuel Johnson dentro, puso a prueba al espíritu en una cripta de Clerkenwell la noche del 1 de febrero de 1762 y concluyó que la niña poseía «algún arte para producir o falsificar ciertos ruidos». El 10 de julio de 1762, Parsons, su mujer, la intérprete del fantasma y dos cómplices fueron condenados por conspiración ante lord Mansfield; a Parsons le tocaron la picota y dos años de cárcel.
Casa del fantasma de Cock Lane, London, Reino Unido
Imagen: Unknown (not noted in book), the Office of the National Illustrated Library no longer exists and it is very unlikely its records of its illustrators are preserved to this date. · Public domain

¿Cuál es la historia de Casa del fantasma de Cock Lane?

De la mayoría de los fantasmas del siglo XVIII solo queda el rumor. Del de Cock Lane queda papel. Se contó mes a mes en las revistas londinenses, lo examinó una comisión reunida con la aprobación del lord mayor, lo redactó Samuel Johnson, lo versificó Charles Churchill, lo grabó William Hogarth, y no acabó en leyenda sino en un tribunal, ante el presidente del King's Bench y un jurado especial, con condenas, picota y cárcel. Casi todo lo que sigue puede leerse todavía en letra impresa a los pocos meses de los hechos. El panfleto que nadie firmó. The Mystery Revealed, «impreso para W. Bristow, en el patio de San Pablo», 1762, no lleva nombre de autor; se atribuye desde antiguo a Oliver Goldsmith y es el relato temprano más completo del trasfondo, contado desde el lado del acusado. Dice que en 1756 el señor K— se casó con «Miss E— L—» del condado de Norfolk; convivieron unos once meses y, poco después de hacerse él cargo de la oficina de correos de una localidad de Norfolk, ella murió de parto. La criatura nació viva y murió al poco: ese detalle lo decidió todo, porque significaba que el derecho canónico no le permitía casarse con la hermana de su difunta esposa, que vivía con el matrimonio como dama de compañía. Él subió solo a Londres con intención de comprar un empleo público, confiando en que «la ausencia y la disipación» curaran el afecto. No lo curaron: ella le escribió que lo seguiría «aunque fuera a pie» si no le procuraba «un transporte más decoroso», y un amigo suyo la llevó a la capital en la diligencia de Yarmouth. En Londres vivieron abiertamente como marido y mujer, ella con el apellido de él. Cómo llegaron a Cock Lane. El Annual Register de 1762 lo cuenta sin adornos. Richard Parsons, oficiante del cargo de sacristán mayor —parish clerk— de St Sepulchre's, vio «a una pareja de buen porte de pie en la nave» en la oración de la mañana, los mandó a un banco y, cuando el caballero le dio las gracias y le preguntó por alojamiento en el barrio, Parsons «ofreció su propia casa». Kent prestó dinero a su casero y más tarde lo demandó por él. El panfleto vuelve sobre esa deuda más de una vez y añade una segunda fecha: los parientes de la difunta habían presentado una demanda ante el tribunal de Chancery contra Kent en noviembre de 1761, «justo dos meses antes de que este agente infernal apareciera para reforzar su alegato». Los primeros ruidos y la muerte. Llegaron mientras Kent estaba fuera, en el campo, y Fanny, embarazada y sin ganas de dormir sola, se había llevado a la cama a Elizabeth, la hija de once años de Parsons. En la casa se lo achacaron a un zapatero vecino, hasta que un domingo por la noche Fanny se levantó y preguntó a gritos si el zapatero también trabajaba los domingos. La pareja se mudó después a Bartlet Court, en Clerkenwell. Allí ella contrajo la viruela. Según el relato que publicó el 23 de enero de 1762 un tal señor Brown, de Amen Corner, y que resumió el Gentleman's Magazine, murió el 2 de febrero de 1760 y fue enterrada en la cripta de la iglesia de St John, en Clerkenwell; su hermana, que asistió al funeral, se sorprendió de que el ataúd no llevara placa y no le dejaron ver el cuerpo. Enero de 1762. Los golpes volvieron a la casa de Parsons hacia el primero de enero, esta vez en torno a la niña, que sufría «violentos ataques y agitaciones». Se fijó un código —un golpe sí, dos golpes no, arañazos para el disgusto— y las preguntas las hacían el padre y una mujer del entorno. El Gentleman's Magazine imprimió literalmente una sesión de la noche del 12 de enero, y lo que inquieta es su tono administrativo: «¿La llevaron a un final prematuro con veneno? sí. —¿En qué se le administró el veneno, en cerveza o en purl? en purl. —¿Cuánto antes de su muerte? tres horas». Y más abajo: «¿Quedaría tranquila su alma si ahorcaran a ese hombre? sí». La propia revista añadió su veredicto en la misma columna: «Como el impostor probablemente será descubierto pronto, baste este breve detalle para mostrar la tendencia del asunto; el conjunto de la necedad llenaría una revista entera». La ciudad entera. Horace Walpole escribió a sir Horace Mann el 29 de enero de 1762 que «la moda reinante es un fantasma; un fantasma que no pasaría el examen en el más mísero convento de los Apeninos. Solo golpea y araña; no pretende aparecerse ni hablar. El clero le da su bendición, y todo el mundo, crea o no crea, va a oírlo». Fue al día siguiente y se lo contó a George Montagu el 2 de febrero: «Fui a oírlo, porque no es una aparición, es una audición». Salió de la ópera en un solo coche de alquiler con el duque de York, lady Northumberland, lady Mary Coke y lord Hertford; «llovía a cántaros y aun así la calleja estaba llena de gentío, y la casa tan llena que no podíamos entrar; al final descubrieron que era el duque de York y la concurrencia se metió en los bolsillos unos de otros para hacernos sitio». Dentro había cincuenta personas, una vela de sebo al fondo, cuerdas de tender la ropa por encima y una niña «a la que están matando allí a pellizcos con ese calor y ese hedor insoportables». No sonó nada. Les dijeron, «como en un teatro de títeres», que no vendría hasta las siete de la mañana. La comisión. El plan de examen se publicó en la prensa y lo firmaron «Ste. Aldrich, rector de St John's, Clerkenwell» y «James Penn, lector de St Ann's, Aldersgate», que dejaron constancia de haber actuado «con la aprobación del lord mayor». La niña debía ser llevada a casa de Aldrich sin nadie vinculado a ella, desvestida y acostada por una señora de reputación, con clérigos, un médico, un cirujano, un boticario y un juez de paz presentes. La noche del 1 de febrero de 1762 se reunió la compañía. Estuvieron más de una hora sin oír nada; cuando por fin se anunciaron golpes y arañazos, la niña dijo que sentía al espíritu «como un ratón sobre la espalda» y se le exigió que sacara las manos de la cama, tras lo cual no se manifestó ninguna prueba de poder sobrenatural. A la una de la madrugada bajaron a la cripta donde yacía Fanny, porque el espíritu había prometido con un golpe afirmativo que golpearía su ataúd. «Se requirió solemnemente al espíritu que cumpliera su promesa, pero no siguió más que silencio». El informe concluye: «Es, por tanto, opinión de toda la asamblea que la niña posee algún arte para producir o falsificar ciertos ruidos, y que no hay agencia de ninguna causa superior». Quién escribió eso. El Gentleman's Magazine se limitó a decir que «este informe fue redactado por un caballero de veracidad y erudición». Boswell lo nombró treinta años después, sobre la autoridad del doctor John Douglas, luego obispo de Salisbury: cuando los examinadores quedaron convencidos del fraude, «Johnson escribió en su presencia un relato del caso, que se publicó en los periódicos y en el Gentleman's Magazine, y desengañó al mundo». Boswell añade que Johnson «expresaba gran indignación por la impostura del fantasma de Cock Lane, y contaba con mucha satisfacción cómo había ayudado a descubrir el engaño». El final. El 25 de febrero Kent bajó a la cripta con un clérigo, el enterrador, el sacristán y dos o tres caballeros, porque se estaba diciendo que el ataúd había sido cambiado de sitio; el enterrador lo reconoció enseguida, «pues no tenía placa ni inscripción», lo abrieron y el cuerpo estaba dentro. Mientras tanto, a la niña la mudaban de casa en casa y acabaron colgándola en una hamaca con manos y pies extendidos y atados: dos noches seguidas sin un solo ruido. Cuando le dijeron que, si no se oía nada, ella y sus padres irían a Newgate, escondió bajo el corsé una tabla «de unas cuatro pulgadas de ancho y seis de largo» que servía para posar la tetera, y golpeó sobre ella. La registraron y la pillaron. Richard Parsons, su mujer Elizabeth, Mary Fraser (que hacía de intérprete entre el fantasma y quienes lo interrogaban), un clérigo y un comerciante fueron juzgados en Guildhall el 10 de julio de 1762 ante lord Mansfield, con jurado especial, y condenados por conspiración contra la vida y la reputación de William Kent; la vista duró más de doce horas. La sentencia se aplazó unos siete meses para que las partes se avinieran. El clérigo y el comerciante pagaron —el Gentleman's Magazine cifró daños y costas en «580 libras y más»— y salieron con una severa reprimenda. En febrero de 1763 se ordenó que Richard Parsons fuera expuesto tres veces en la picota en un mes, una de ellas al final de Cock Lane, y después encarcelado dos años; su mujer, un año; Mary Fraser, seis meses en Bridewell con trabajos forzados. El primer día señalado parecía haber perdido el juicio y se aplazó; los días que sí estuvo allí, la multitud, que solía acudir a insultar, «se compadeció tanto de él que, en lugar de maltratarlo, hizo una buena colecta a su favor».

Cronología: los hechos documentados de Casa del fantasma de Cock Lane

  1. 1756 William Kent se casa con una dama de Norfolk, en el panfleto «Miss E— L—». Conviven unos once meses; ella muere de parto y la criatura, nacida viva, muere al poco: por eso el derecho canónico le impedirá casarse con la hermana, Frances.
  2. 2 de febrero de 1760 Frances «Fanny» Lynes muere de viruela confluente en Bartlet Court, Clerkenwell, y es enterrada en la cripta de la iglesia de St John, en Clerkenwell, en un ataúd sin placa. A su hermana, que asiste al funeral, no le permiten ver el cuerpo.
  3. Noviembre de 1761 Los parientes de la difunta presentan una demanda ante el tribunal de Chancery contra Kent por su testamento. El panfleto que lo defiende sitúa la llegada del fantasma «justo dos meses» después.
  4. h. 1 de enero de 1762 Vuelven los golpes y arañazos a la casa de Richard Parsons en Cock Lane, ahora en torno a su hija Elizabeth, de once años. Se pacta un código —un golpe sí, dos no, arañazos para el disgusto— y el «espíritu» empieza a acusar a Kent de envenenar a Fanny con arsénico en purl.
  5. 12-13 de enero de 1762 El Gentleman's Magazine, en su crónica del miércoles 13 de enero, imprime literalmente una sesión, con dos o tres clérigos, una veintena de personas más y dos hombres negros en la habitación: «¿En qué se administró el veneno, en cerveza o en purl? en purl. —¿Cuánto antes de su muerte? tres horas».
  6. 29-30 de enero de 1762 Horace Walpole escribe que «la moda reinante es un fantasma» y acude la noche siguiente con el duque de York; encuentra cincuenta personas, una vela de sebo y cuerdas de tender sobre la cama de la niña, y no oye nada.
  7. Noche del 1 de febrero de 1762 La comisión se reúne en casa del reverendo Stephen Aldrich, en Clerkenwell, con la aprobación del lord mayor, y a la una de la madrugada baja a la cripta. Nada golpea el ataúd. El informe concluye «que la niña posee algún arte para producir o falsificar ciertos ruidos, y que no hay agencia de ninguna causa superior».
  8. 25 de febrero de 1762 Como se dice que el ataúd ha sido cambiado de sitio, Kent baja a la cripta con un clérigo, el enterrador, el sacristán y dos o tres caballeros. El enterrador lo reconoce «porque no tenía placa ni inscripción»; lo abren y el cuerpo está dentro.
  9. Finales de febrero de 1762 Tras dos noches en silencio colgada en una hamaca con manos y pies atados, y advertida de que si no ella y sus padres irán a Newgate, Elizabeth Parsons esconde bajo el corsé una tabla «de unas cuatro pulgadas de ancho y seis de largo» y golpea sobre ella. Los testigos anotan que los ruidos «no tenían el menor parecido con los ruidos anteriores».
  10. Marzo de 1762 El Gentleman's Magazine imprime la burla de Charles Churchill sobre el descenso a la cripta, señalando que el poeta «ha celebrado a los Héroes que bajaron bajo los nombres de M——e, Plausible y Pomposo»; Pomposo es Johnson.
  11. 10 de julio de 1762 No en el Old Bailey, sino en el tribunal del King's Bench reunido en Guildhall, ante lord Mansfield y un jurado especial, Parsons, su mujer, Mary Frasier, un clérigo y un comerciante son condenados por conspiración contra la vida y la reputación de William Kent. La vista dura más de doce horas.
  12. Febrero de 1763 Se dicta sentencia, aplazada siete meses para que las partes se avinieran. El clérigo y el comerciante pagan a Kent daños y costas de «580 libras y más» y salen con una severa reprimenda. Richard Parsons ha de estar tres veces en la picota en un mes, una al final de Cock Lane, y luego dos años de cárcel; su mujer Elizabeth, un año; Mary Frasier, seis meses en Bridewell con trabajos forzados.
  13. 1763 — la picota Parsons parece «haber perdido el juicio» el primer día señalado y la picota se aplaza. Los días que sí comparece, la multitud «se compadeció tanto de él que, en lugar de maltratarlo, hizo una buena colecta a su favor».
  14. 1859 Dickens abre Historia de dos ciudades fechando contra él la Inglaterra de 1775: «el fantasma de Cock Lane llevaba apenas una docena de años enterrado, después de golpear sus mensajes». El caso ya era sinónimo de una época crédula.
  15. 23 de enero de 1860 Una orden del Consejo sobre los ataúdes de la cripta de St John's, en Clerkenwell, acaba con ellos apilados en las naves laterales y las puertas tapiadas. El ataúd que había abierto J. W. Archer, y que el hijo del sepulturero llamaba «scratching Fanny», queda guardado con los demás.

¿Hay una explicación racional para Casa del fantasma de Cock Lane?

Aquí no hay nada que defender, y nadie en su momento intentó defenderlo en serio después de febrero de 1762. La pregunta interesante no es si el fantasma de Cock Lane fue un fraude —eso lo zanjó un jurado—, sino cuánto de lo que se cuenta habitualmente está realmente sostenido, y qué no llegó a explicarse nunca. La prueba más fuerte es negativa, y es muy fuerte. El fantasma falló en todas las condiciones controladas que alguien le impuso. Calló cuando se obligó a la niña a mantener las manos fuera de las sábanas. Calló cuando la ataron en una hamaca, manos y pies extendidos, dos noches seguidas. Y no golpeó el ataúd que él mismo se había comprometido a golpear con un golpe afirmativo. Esa promesa se había hecho en público: por eso se bajó a la cripta. La famosa «confesión» es más floja de lo que suena. La tabla escondida bajo el corsé es la imagen que todo el mundo recuerda, y Hogarth la convirtió en un mazo. Pero el propio Annual Register la desmonta dos veces. Primero, la empujaron a ello: le habían dicho que si no volvían a oírse los golpes, ella, su padre y su madre irían a Newgate, y le dieron media hora para pensarlo. Segundo, los dos hombres que la sorprendieron —el dueño de la casa y un amigo suyo— declararon que «los ruidos que la niña hizo aquella mañana no tenían el menor parecido con los ruidos anteriores», y la opinión coincidente de los caballeros llamados fue «que la niña había sido asustada hasta llevarla a ese intento, por las amenazas de las dos noches precedentes». Es decir: lo que le pillaron haciendo era una mala imitación de otra cosa. El mecanismo de los ruidos originales nunca se estableció. El informe de Johnson solo dice que la niña «posee algún arte para producir o falsificar ciertos ruidos», que es la manera educada de reconocer que habían refutado al fantasma sin descubrir el truco. El Annual Register apuntó a la ventriloquia, «la conocida facultad que muchas personas, llamadas Ventriloqui, han tenido de emitir ruidos extraños»: eso es una conjetura, no un hallazgo. El móvil sí está documentado, y es dinero. Kent había prestado dinero a Parsons y lo había demandado; el panfletista de The Mystery Revealed enumera esa pelea entre las causas, junto con otro casero al que Kent también había hecho arrestar por deudas y, sobre todo, la demanda de Chancery presentada contra Kent por los parientes de la difunta en noviembre de 1761, dos meses antes de que volvieran los golpes. El mismo autor señaló la forma jurídica del asunto: un fantasma que no puede hablar no acusa a nadie, de modo que «las personas a quienes se apareció tuvieron la amabilidad de hacer ellas mismas el descubrimiento, y el fantasma, golpeando, dio su asentimiento a la manera en que redactaron la acusación». Nadie dijo nada en voz alta. Eso es exactamente lo que castigó el veredicto de conspiración de 1762. El fantasma también se equivocaba. El panfleto anota que no supo decir dónde había comido Fanny el día de la boda de Kent, ni cuántos parientes suyos estuvieron en la iglesia, y que «llamó John a su padre en lugar de Thomas, error un tanto extraordinario en un fantasma». ¿Envenenaron a Fanny? Eso nunca se juzgó, porque el proceso que llegó a los tribunales fue por conspiración, no por asesinato. De la parte médica sobreviven los testimonios del panfleto: el doctor Cooper había sido contratado para asistirla en el parto; él y el boticario, el señor Jones, consideraron favorables durante cuatro días los síntomas de la fiebre eruptiva; ella no había pasado nunca la viruela, y un clérigo la asistió antes de morir. El Gentleman's Magazine añadió por su cuenta que «un digno clérigo… declara que la viruela que la atacó era del tipo confluente, y que los facultativos que la atendieron la habían dado por irrecuperable algunos días antes de su muerte». El único intento posterior de resucitar la historia del veneno merece nombrarse justamente por lo endeble que es: el artista J. W. Archer, dibujando en la cripta de St John's en el siglo XIX, oyó al hijo del sepulturero llamar «scratching Fanny» a un ataúd, levantó la tapa, encontró el cuerpo convertido en adipocira con el rostro aún «perfecto, hermoso, ovalado, de nariz aguileña», y preguntó: «¿No produce adipocira el arsénico?». No aportó nada más que la pregunta, y en el mismo párrafo admitió que la acusación «se entiende que fue desmentida». Todo se apoya en la creencia de un mayordomo de la parroquia de que aquel ataúd «siempre se había entendido» que era el suyo. Y por último, la niña. Elizabeth Parsons tenía once años cuando empezaron los ruidos y nunca fue acusada: el escrito de acusación nombraba a su padre, a su madre, a Mary Fraser, a un clérigo y a un comerciante. Walpole, que no simpatizaba con el asunto, la describió en aquella habitación abarrotada como alguien a quien estaban matando «a pellizcos» con el calor y el hedor. La mudaron de casa en casa, la ataron, la amenazaron con la cárcel y la hicieron actuar ante desconocidos durante semanas. Hiciera lo que hiciera, es la única persona del expediente sin un móvil propio verosímil; y que la multitud decidiera hacer una colecta para su padre en la picota, en vez de apedrearlo, sugiere que el Londres del siglo XVIII ya había entendido que el caso era más triste que siniestro.

¿Se puede visitar Casa del fantasma de Cock Lane?

Cock Lane es una calle real y se recorre en tres minutos, pero conviene saber qué queda: la casa de huéspedes, no. Walter Thornbury imprimió en el siglo XIX un grabado titulado «La casa del "fantasma" en Cock Lane» en su Old and New London, de modo que entonces se señalaba un edificio; hoy no hay en la calleja ningún inmueble protegido, y el propio informe del Ayuntamiento de la City sobre el área de conservación de Smithfield describe «varios edificios de oficinas de posguerra de considerable tamaño» en las calles del entorno de Cock Lane y Hosier Lane, con la esquina de Snow Hill y Cock Lane ocupada por «un edificio curvo de los años ochenta, de proporciones adecuadas». No hay placa ni casa que ver. Qué merece la pena en la propia calle. Cock Lane baja de Giltspur Street a Snow Hill, en la City de Londres, EC1A, y conserva el trazado sinuoso medieval que el documento de conservación destaca expresamente. La City protege formalmente dos vistas: la que recorre Cock Lane hasta su curvo extremo occidental, y la de la iglesia de St Sepulchre without Newgate con la cúpula de San Pablo detrás, tomada desde el cruce de Snow Hill con Cock Lane. Vale la pena detenerse en esta segunda, porque se parece bastante a lo que tenía delante el gentío de enero de 1762. En el extremo de Giltspur Street está Pye Corner, que la City describe como el punto que marca «la extensión occidental del Gran Incendio en el área», conmemorada por la figurilla dorada que el propio documento llama Fat Boy y Golden Boy; la City la registra entre los monumentos del área, en la esquina de Cock Lane con Giltspur Street, y cataloga el número 1-4 de Giltspur Street en grado II. La calle es pública, gratuita y está siempre abierta. Las estaciones de metro más próximas son St Paul's y Farringdon; City Thameslink queda en Holborn Viaduct, al pie de Snow Hill. La iglesia de Richard Parsons. St Sepulchre without Newgate, hoy Holy Sepulchre London y conocida como la iglesia nacional de los músicos, está a dos minutos, en Holborn Viaduct, EC1A 2DQ. Es la iglesia donde Parsons ejercía de sacristán mayor y donde acomodó por primera vez en un banco a Kent y a Fanny. La entrada es gratuita. El horario anunciado de apertura del templo es lunes de 11:00 a 15:00, martes de 8:30 a 14:30, miércoles de 8:30 a 18:30, jueves de 8:30 a 14:30, viernes de 10:00 a 16:00 y domingo de 10:30 a 16:00; el sábado varía. La parroquia pide que quien haga un viaje expreso escriba antes por correo, porque el horario cambia según el personal disponible. La iglesia de Fanny, y la cripta. La iglesia prioral de la Orden de San Juan y su cripta del siglo XII están en St John's Square, Clerkenwell, a un cuarto de hora a pie hacia el norte. Allí fue enterrada Fanny Lynes y allí bajó la comisión a la una de la madrugada del 2 de febrero de 1762. El Museo de la Orden de San Juan, en St John's Gate, St John's Lane, EC1M 4DA, es gratuito y abre de miércoles a sábado de 9:30 a 17:00; el jardín del claustro, de lunes a sábado de 9:30 hasta el anochecer. La iglesia y la cripta, en cambio, solo se ven con visita guiada: «The Lost Priory» (45 minutos, iglesia y cripta) o «Knights, Revellers & Saviours» (60 minutos, iglesia, cripta y las salas históricas de la puerta). Cuestan 15 libras, 11,25 con Art Pass o Blue Light Card y 1 libra para residentes en Islington, y hay que reservarlas por Eventbrite; las entradas se liberan a mediados de mes para el mes siguiente. Los grupos privados desde seis personas se conciertan en el 020 7324 4005. Farringdon queda a cinco minutos andando. No espere encontrar el ataúd: la cripta se ordenó en 1860 por orden del Consejo, los féretros se apilaron en las naves laterales y las puertas se tapiaron. Un aviso práctico. Aquí no hay ninguna atracción de fantasmas, y dos de los tres sitios son iglesias en funcionamiento. Lo único que esta ficha promete es que las fuentes están tan a mano como las piedras: el volumen de 1762 del Gentleman's Magazine, el Annual Register de ese año, The Mystery Revealed y las cartas de Walpole se leen gratis en Internet Archive, y el informe de Johnson sobre la noche de la cripta ocupa dos páginas.

Fuentes consultadas

  1. Sylvanus Urban (ed.), «Historical Chronicle, January 1762, pp. 43-44 — the first full report of the noises at Parsons's house in Cock Lane, the account of Mr Brown of Amen Corner, and a verbatim interrogation of the 'spirit' on the night of 12 January (The Gentleman's Magazine, vol. XXXII, 1762)» — The Gentleman's Magazine, London; Internet Archive, 1762 hemeroteca
  2. [Samuel Johnson], unsigned, «An Account of the Detection of the Imposture in Cock-Lane, February 1762, pp. 81-82 — the committee's report of the night of 1 February and the descent into the vault of St John, Clerkenwell, printed as 'drawn up by a gentleman of veracity and learning' (The Gentleman's Magazine, vol. XXXII)» — The Gentleman's Magazine, London; Internet Archive, 1762 hemeroteca
  3. Edmund Burke (ed.), «A summary account of the proceedings in regard to some strange noises, heard the beginning of the year at a house in Cock-lane, West Smithfield — Chronicle, pp. 142-147: the whole affair, the Aldrich/Penn advertisement, the hammock tests, the board four inches by six, the trial of 10 July 1762 and the sentences (The Annual Register... for the year 1762, vol. V)» — The Annual Register, London; Internet Archive, 1762 libro
  4. [Oliver Goldsmith], published anonymously, «The Mystery Revealed; containing a series of transactions and authentic testimonials, respecting the supposed Cock-Lane Ghost — the anonymous defence of William Kent, with the Norfolk marriage of 1756, the canon-law obstacle, the Chancery bill of November 1761 and a description of a Cock Lane sitting» — Printed for W. Bristow, St Paul's Church-yard, London; Internet Archive, 1762 libro
  5. Sylvanus Urban (ed.), «Historical Chronicle, July 1762, p. 339 — the trial before Lord Mansfield in the Court of King's Bench at Guildhall on Saturday 10 July, by special jury, of Parsons, his wife, Mary Frasier, a clergyman and a tradesman, all found guilty; the trial 'lasted above 12 hours' (The Gentleman's Magazine, vol. XXXII)» — The Gentleman's Magazine, London; Internet Archive, 1762 hemeroteca
  6. Sylvanus Urban (ed.), «Historical Chronicle, February 1763 — judgment in the King's Bench: 'Richard Parsons and Elizabeth his wife, and Mary Frasier... brought to the King's Bench to receive judgment', the pillory three times in one month and two years' imprisonment, and the compromise of 580 l. and upwards paid by the clergyman and the tradesman (The Gentleman's Magazine, vol. XXXIII)» — The Gentleman's Magazine, London; Internet Archive, 1763 hemeroteca
  7. James Boswell, «The Life of Samuel Johnson, LL.D. — Boswell's refutation of the charge that Johnson believed the ghost, on the authority of Dr John Douglas, afterwards Bishop of Salisbury: Johnson 'wrote in their presence an account of it, which was published in the newspapers and Gentleman's Magazine'; and Johnson's own later account of 'detecting the cheat'» — London, 1791; Project Gutenberg, 1791 libro
  8. Horace Walpole, «The Letters of Horace Walpole, Fourth Earl of Orford, vol. V (1760-1764), ed. Paget Toynbee — letter 801 to Sir Horace Mann, 29 January 1762; letter 802 to George Montagu, 2 February 1762 (the visit with the Duke of York); letter 809 to Mann, 25 February 1762 ('the girl made the noises herself')» — Clarendon Press, Oxford; Internet Archive, 1903 libro
  9. Charles Churchill, «The Descent to the Vault in Clerkenwell; from The Ghost, a Poem, lately published — Poetical Essays, March 1762, pp. 138-139, with the editorial note that 'the Writer has celebrated the Heroes who descended, under the names of M——e, Plausible, and Pomposo' (The Gentleman's Magazine, vol. XXXII)» — The Gentleman's Magazine, London; Internet Archive, 1762 hemeroteca
  10. Sean Gaston (Brunel University London), «An Event Without An Object: The Cock Lane Ghost, London 1762-1763, The Literary London Journal, vol. 12, no. 1-2 — the Lord Mayor Sir Samuel Fludyer's order that no expense be spared in detecting the fraud, and the identification of Richard Parsons's eleven-year-old daughter Elizabeth Parsons» — The Literary London Journal, 2015 académico
  11. William J. Pinks (ed. Edward J. Wood), «The History of Clerkenwell, pp. 234-239 — the crypt of St John's, the order in Council of 23 January 1860 that bricked up the coffins, and J. W. Archer's note on opening the coffin the sexton's boy called 'scratching Fanny'» — Charles Herbert, London; Internet Archive, 1881 libro
  12. Walter Thornbury, «Old and New London, vol. II, pp. 435-439 — the Cock Lane chapter, with the engraving captioned 'The "Ghost's" House in Cock Lane'» — Cassell, Petter & Galpin, London; Internet Archive, 1878 libro
  13. City of London Corporation, Department of the Built Environment, «Smithfield Conservation Area Character Summary and Management Strategy SPD — the medieval alignment of Cock Lane, the post-war office buildings around it, the protected views from the junction of Snow Hill and Cock Lane, the Golden Boy at Pye Corner, and the schedule of listed buildings (which contains no entry on Cock Lane)» — City of London Corporation, 2021 informe
  14. Museum of the Order of St John, «Planning your visit, and Guided tours — opening hours, free admission to the galleries, and the church-and-crypt tours of the Priory Church of the Order of St John, Clerkenwell» — museumstjohn.org.uk, 2026 web
  15. Holy Sepulchre London PCC, «Holy Sepulchre London (St Sepulchre without Newgate) — address, building opening hours and visiting notes for the church where Richard Parsons was officiating parish clerk» — A Church Near You (Church of England), 2026 web
  16. Charles Dickens, «A Tale of Two Cities, book I, chapter 1 — 'the Cock-lane ghost had been laid only a round dozen of years, after rapping out its messages'» — Chapman & Hall, London; Project Gutenberg, 1859 libro

Ficha revisada por V. Serrano el 01/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Wikipedia (CC BY-SA)

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