📜 LEYENDA · EXP. Nº0270 ACTIVO

Saci-Pererê

Saci-Pererê es una leyenda de São Luiz do Paraitinga, São Paulo, BR —un relato popular transmitido de generación en generación—. Este expediente reúne su origen, su significado y cómo se ha contado.

¿De dónde viene la leyenda de Saci-Pererê?

Ubicación
São Luiz do Paraitinga, São Paulo, BR
Tipo de leyenda
Cuento popular
Coordenadas
-23.222, -45.311
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Cuál es la leyenda de Saci-Pererê?

El Saci es la figura más reconocible del folclore brasileño y también una de las mejor documentadas: se le puede ver cambiar de forma en letra impresa, década a década. En 1867 el nombre era el de un pájaro: Martius anotó que los goyatacá creían que el alma pasaba al cuerpo del «ave corvina Sacy». En 1876 Couto de Magalhães describió a un pequeño tapuio cojo de un pie, con barrete rojo y una herida en cada rodilla. Solo en 1889 el diccionario de Beaurepaire-Rohan da a la versión paulista un negrito, y asigna la pierna única a una variante de Rio Grande do Sul atribuida a un informante con nombre. El remolino, la pipa y las diabluras se recogieron en 1917, cuando Monteiro Lobato abrió una encuesta pública en un vespertino paulista y publicó las respuestas como su primer libro, plantando de paso un testimonio suyo firmado por el propio Saci. La botella tapada con un corcho con una cruz rayada es aún más joven: pertenece a su novela infantil de 1921. Y el Día del Saci, el 31 de octubre, es una ley del estado de São Paulo de 2004, no nacional: los proyectos federales se archivaron en 2007.
Saci-Pererê, São Luiz do Paraitinga, São Paulo, Brasil
Saci-Pererê, dibujo de Jean Marconi, 2007 (CC BY 2.0). Es una ilustración moderna, no un documento histórico: la imagen más antigua de la figura es la aguada a la tinta del propio Monteiro Lobato en el libro de 1918. Imagen: Jean Marconi from Brasil · CC BY 2.0

¿Cuál es la historia de Saci-Pererê?

Primero fue el pájaro. Antes de ser un muchacho de una pierna con gorro rojo, el Saci era un cuco. En 1867 el naturalista bávaro Carl Friedrich Philipp von Martius, escribiendo sobre los goyatacá del litoral de Río de Janeiro, anotó que «creían en la inmortalidad del alma, o en una migración del alma al cuerpo del ave corvina Sacy». Veintisiete años más tarde el zoólogo suizo-brasileño Emílio Goeldi le puso nombre de especie: en As Aves do Brasil (1894) identifica «Diplopterus nevius (galeritus)» —hoy Tapera naevia, el cuco listado— como «o Sací, conocido en todo el país y de increíble mala fama en las supersticiones populares», y cita las notas de campo del príncipe Maximiliano de Wied sobre sus costumbres. El duende cojo llega a la imprenta en los años setenta del siglo XIX, y todavía no es negro. La descripción más antigua que hemos podido leer está en O Selvagem de Couto de Magalhães (Río de Janeiro, 1876). Enumera al Saci Cerêrê entre los espíritus tupíes sometidos a Jaci, la luna, junto al Mboitatá, el Urutau y el Curupira, y lo describe así: «las tradiciones lo representan con la figura de un pequeño Tapuio, cojo de un pie, con un barrete rojo, y con una herida en cada rodilla». Un pequeño tapuio —un muchacho indígena—, cojo, no de una sola pierna. Sin pipa. Sin remolino. El Saci negro aparece trece años después, en el Diccionario de vocabulos brazileiros del vizconde de Beaurepaire-Rohan (Río de Janeiro: Imprensa Nacional, 1889), página 127. Su entrada, marcada «(S. Paulo)», dice: «especie de ente fantástico, representado por un negrito que, llevando en la cabeza un barrete rojo, frecuenta de noche los tremedales. Si acierta a pasar por las cercanías algún jinete, le hace el Saci toda suerte de diabluras, con el fin, por lo demás muy inocente, de divertirse a costa ajena. Le tira de la cola al caballo, para impedirle la marcha; se le pone a la grupa al jinete». Y después la frase que más importa, porque es la que todo el mundo perdió luego: «También lo llaman Saci-sêrêrê; y en Rio Grande do Sul, Saci-pêrê, y este es unípedo (Cesimbra)». En 1889 la pierna única era una variante regional, atribuida a un informante con nombre. Cómo se rompió la cadena. Goeldi reimprimió la entrada de Beaurepaire en la nota 14 de As Aves do Brasil, justo después de un «Confer. Couto de Magalhães, «O Selvagem» (Río de Janeiro, 1876, I pág. 138)». Al copiarla ya se dejó fuera «en Rio Grande do Sul» y el nombre del informante, y quedó «También lo llaman Saci-cereré y Saci-peré, y este es unípedo». En 1917 un corresponsal de Monteiro Lobato, Guilherme Lund Netto, de Belo Horizonte, reprodujo esa nota casi palabra por palabra —incluida la cita final del diccionario de 1889, página 127— pero encabezándola como «Couto de Magalhães, en su conocida obra O Selvagem (1876, I, pág. 188), dice lo siguiente». La página había pasado de 138 a 188, y una nota a pie de un ornitólogo se había convertido en una cita de un etnógrafo. Hemos barrido el texto completo de la primera edición de 1876: no contiene «Beaurepaire», ni «Rohan», ni «brejos», ni «diabruras» —y su página 188 es un cuento en nheengatu sobre el yabutí y el jaguar. La encuesta que fabricó el retrato. El 25 de enero de 1917, en palabras del propio libro, «se abrió el inquérito sobre el Sacy, para sacar en limpio lo que de positivo había en la memoria de nuestra gente sobre el insigne pernetas». El foro fue O Estadinho, la edición vespertina de O Estado de S. Paulo, bajo el título «Mythologia Brasilica». Lobato pedía a los lectores tres cosas: su concepción personal del Saci y de quién la habían recibido en la infancia; la forma actual de la creencia en su comarca; y las historias y casos que supieran. En el artículo de apertura trazó una genealogía de cuatro capas que nuestra propia ficha había aplastado: el Saci «viene del autóctono que le dio el nombre actual… Sufrió el influjo del africano, pasando de caboclinho a molecote. Se modificó por imposición de la psique portuguesa. El mestizo metió en él mucho de lo suyo». Llovieron cartas de Minas Gerais, del estado de Río y sobre todo del interior paulista, muchas de ellas con historias oídas a personas antes esclavizadas que trabajaban en las haciendas. Y entonces, según los historiadores de la edición facsímil de 1998, Lobato plantó un testimonio suyo, firmado por el propio Saci, en el que se explicaba que era hijo legítimo de una cabocla y que tenía dos piernas con los talones hacia delante, de modo que sus huellas señalasen en dirección contraria a la que llevaba. El libro de debut, O Sacy Perêrê: resultado de um inquerito, salió a comienzos de 1918 bajo el seudónimo «Um Demonólogo Amador», autofinanciado, con una tirada de dos mil ejemplares pagada con anuncios dibujados por Voltolino en los que el Saci recomienda productos. La botella es más joven que el libro. En la encuesta de 1918 la manera de atrapar a un Saci es un rosario bendito o un lazo de hierba arrojado al remolino de polvo, o una criba de cruceta volcada sobre su núcleo —y el objetivo no es librarse de él, sino quedárselo: «sacys que se lazaban con rosario, o se atrapaban con cribas en remolinos». La palabra garrafa aparece dos veces en esas trescientas páginas, una a propósito de enanos de jardín alemanes y otra de champán; nunca del Saci. La botella entra con la novela infantil O Saci (1921), donde tío Barnabé instruye a Pedrinho: se vuelca la criba de cruceta sobre el remolino y luego «hay que meterlo dentro de una botella y taparla muy bien. No olvidarse de rayar una crucecita en el corcho, porque lo que sujeta al saci dentro de la botella no es el corcho, sino la crucecita rayada en él». En ese libro el rosario ha desaparecido por completo.

Cronología: los hechos documentados de Saci-Pererê

  1. 1867 Carl Friedrich Philipp von Martius, escribiendo sobre los goyatacá del litoral de Río de Janeiro, registra que creían en la transmigración del alma al cuerpo del «ave corvina Sacy». Es el uso impreso más antiguo del nombre que hemos podido leer, y va pegado a un pájaro, no a un duende.
  2. 1876 Couto de Magalhães publica O Selvagem. En la página 138 enumera al Saci Cerêrê entre los espíritus tupíes sometidos a Jaci, la luna, y lo describe como «un pequeño Tapuio, cojo de un pie, con un barrete rojo, y con una herida en cada rodilla». Cojo, no de una sola pierna; indígena, no negro; sin pipa y sin remolino.
  3. 1889 El Diccionario de vocabulos brazileiros del vizconde de Beaurepaire-Rohan imprime, en la página 127, el Saci paulista: un «negrito» con barrete rojo que frecuenta los tremedales y atormenta a los jinetes. Su última línea asigna la pierna única a una variante regional concreta: «en Rio Grande do Sul, Saci-pêrê, y este es unípedo (Cesimbra)».
  4. 1894 Emílio Goeldi dedica una sección de As Aves do Brasil a la «Lenda do Saci»: identifica al Saci con el cuco Diplopterus nevius, explica la leyenda por el silbido inlocalizable del ave y reimprime la entrada de Beaurepaire-Rohan en su nota 14 —ya sin «en Rio Grande do Sul» y sin el nombre del informante. Esa nota es el eslabón por el que casi todo el mundo leyó después las dos fuentes anteriores.
  5. 25 de enero de 1917 «Se abrió el inquérito sobre el Sacy, para sacar en limpio lo que de positivo había en la memoria de nuestra gente sobre el insigne pernetas.» Monteiro Lobato lo lanza en O Estadinho, la edición vespertina de O Estado de S. Paulo, bajo el título «Mythologia Brasilica», con tres preguntas a los lectores. El ensayo histórico del facsímil de 1998 fecha el lanzamiento el 28 de enero; el propio libro dice el 25.
  6. 1918 El libro sale bajo el seudónimo «Um Demonólogo Amador», autofinanciado, dos mil ejemplares, pagado con anuncios dibujados por Voltolino. En él, al Saci se le atrapa con un rosario bendito o una criba de cruceta arrojada a un remolino de polvo —y se le conserva como criado. La botella no aparece: «garrafa» sale dos veces en todo el volumen, a propósito de enanos de jardín alemanes y de champán.
  7. 1918 (durante la encuesta) Según los historiadores del facsímil de 1998, uno de los testimonios que zanjaron la descripción física del Saci lo escribió el propio Lobato y lo firmó el Saci: lo declaraba hijo legítimo de una cabocla, con dos piernas cuyos talones miraban hacia delante para que sus huellas señalaran en dirección contraria. La petición de pruebas produjo sus propias pruebas.
  8. 1921 En la novela infantil O Saci, de Lobato, tío Barnabé enseña a Pedrinho el método que hoy repite todo el mundo: volcar una criba de cruceta sobre el remolino, meter luego a la criatura en una botella oscura y taparla con un corcho que lleve rayada una crucecita, y esconder su gorro. El rosario de 1918 ha desaparecido del texto.
  9. julio-octubre de 2003 Un grupo de amigos de São Luiz do Paraitinga, en el valle del Paraíba, que se llaman a sí mismos saciólogos, funda SOSACI, la Sociedade dos Observadores de Saci; el ayuntamiento los respalda en septiembre y la primera Festa do Saci se celebra el 31 de octubre.
  10. 12 de noviembre y 11 de diciembre de 2003 Llegan dos proyectos a la Cámara de Diputados: el PL 2.479/2003 de Angela Guadagnin (PT/SP) y el PL 2.762/2003 de Aldo Rebelo (PCdoB/SP), adjunto al primero. Los dos dicen que la elección del 31 de octubre es deliberada: el texto de Guadagnin llama al Saci «una síntesis de las tres razas que están en el origen de la nación brasileña: el indio, el negro y el blanco»; el de Rebelo cita el manifiesto de SOSACI sobre una figura «nacida de la mitología indígena, pasando por una mutación africana y otra europea, cuando ganó el gorro rojo».
  11. 13 de enero de 2004 El gobernador Geraldo Alckmin sanciona la Lei nº 11.669, que instituye el «Dia do Saci» el 31 de octubre en el estado de São Paulo. Viene de un proyecto estatal, el PL 1128/2003, del diputado Afonso Lobato, y no de ninguno de los dos textos federales.
  12. 25 de agosto de 2004 La Comissão de Educação e Cultura de la Cámara aprueba por unanimidad los dos proyectos federales sobre un texto sustitutivo del ponente Chico Alencar, que escribe que crear la fecha el mismo día que Halloween ofrece a la juventud brasileña «la alternativa de festejar las manifestaciones de su propia cultura».
  13. 31 de enero de 2007 El PL 2.479/2003 se archiva en virtud del artículo 105 del reglamento de la Cámara, tras no haber pasado nunca por la Comisión de Constitución y Justicia. Hasta hoy no hay un Día del Saci federal: la fecha legal existe en el estado de São Paulo y en municipios sueltos.

¿Hay una explicación racional para Saci-Pererê?

Existe una explicación racional con nombre, fecha e imprenta, y es más antigua que las versiones modernas de la leyenda. Es la de Emílio Goeldi, en As Aves do Brasil (1894, págs. 162-163), y es acústica. Describiendo el cuco listado que había seguido en las dos orillas del Paraíba y arriba, en la Serra dos Órgãos, Goeldi escribió que lo que más le admiraba era «cómo se engaña uno respecto del lugar en que está posado: se oye de lejos durante horas el mismo silbido característico; pero siguiendo ese sonido, uno queda siempre o muy lejos o muy cerca, o muy a la derecha o muy a la izquierda». Su conclusión es explícita: «Este modo de ser enigmático, y junto con él el grito triste, dieron quizá pie a toda la corona de fábulas que nimba el nombre del Saci». Añade que el príncipe de Wied puso en notas musicales el grito bisílabo del ave, y advierte de que otra especie brasileña, Ptilochloris chrysoptera, tiene un reclamo parecido pero trisílabo. Un bicho al que se oye durante horas y nunca se localiza es buen candidato a espíritu que siempre está al lado y nunca delante. El remolino, por su parte, no se trata en el libro de 1918 como una afirmación sobrenatural, sino como una cuestión mecánica sobre la que razona la propia gente que lo cuenta: un pasaje explica, sin pestañear, que «el desplazamiento de aire producido por el giroscopio de una sola pierna es lo que hace el remolino», y a continuación se burla de un manual de física por su nombre. Mecánica popular, no avistamiento. Lo que no se puede verificar. Casi nada del Saci, y ese es justamente el asunto: no es un caso con testigos, sino una creencia con bibliografía. Podemos fechar sus apariciones impresas, podemos ver sus rasgos moverse de una región a otra y de un libro al siguiente, y podemos enseñar cuáles se añadieron tarde. Lo que no podemos es fechar la creencia. La frase de Câmara Cascudo, muy citada, de que el mito existe «al menos desde finales del siglo XVIII o comienzos del XIX» se repite en todas partes; no hemos tenido su texto delante, así que no la repetimos como nuestra. Lo que sí podemos decir es lo que hemos leído: el nombre está impreso en una obra etnográfica de 1867 pegado a un pájaro, y la figura cojituerta del gorro rojo está impresa desde 1876. Dos resultados negativos, con sus controles. Contos populares do Brasil, de Sílvio Romero —unos 400.000 caracteres de cuentos populares brasileños en la edición de 1897—, contiene la palabra «saci» cero veces; el mismo barrido devuelve once apariciones de «caipora/caapora». El Saci era, en ese periodo, una figura del sur y el sureste, ausente de una colección nordestina. Y el texto completo de O Selvagem de Couto de Magalhães (1876) contiene cero apariciones de «Beaurepaire», «Rohan», «brejo», «negrinho», «phantastico», «diabruras» o «travessuras», frente a veinticuatro de «tapuio», catorce de «curupira» y siete de «saci» en la misma pasada —así es como sabemos que la cita que circula desde 1918 manda al lector al libro equivocado.

¿Se puede visitar Saci-Pererê?

No hay ningún sitio donde visitar a un Saci, pero hay una fecha y un pueblo. Desde 2003, la pequeña villa colonial de São Luiz do Paraitinga, en el valle del Paraíba, en el interior paulista, celebra su Festa do Saci el 31 de octubre. Empezó en julio de 2003 como una broma entre amigos que se llamaban a sí mismos saciólogos, recibió el respaldo del ayuntamiento en septiembre y se convirtió en SOSACI, la Sociedade dos Observadores de Saci —la entidad que nombra la justificación del proyecto de ley federal presentado pocas semanas después. El programa es de pueblo y casero: teatro de calle, música, narración oral, talleres, un paseo ciclista, actividades escolares. A São Luiz do Paraitinga se llega desde la ciudad de São Paulo por las carreteras Tamoios y Oswaldo Cruz; la ciudad grande más cercana es Taubaté. Conviene mirar el programa del ayuntamiento antes de viajar, porque las fechas y el formato cambian de un año a otro. No espere una fiesta nacional. Este es el error más repetido sobre el Saci en las fuentes en inglés, y nuestra propia ficha anterior lo repetía. No existe un Día del Saci federal. En Brasilia se presentaron dos proyectos a finales de 2003: el PL 2.479/2003 de Angela Guadagnin (PT/SP), del 12 de noviembre, y el PL 2.762/2003 de Aldo Rebelo (PCdoB/SP), del 11 de diciembre, que quedó adjunto al primero. La Comissão de Educação e Cultura aprobó los dos por unanimidad el 25 de agosto de 2004, sobre un texto sustitutivo de Chico Alencar. Nunca pasaron por la Comisión de Constitución y Justicia, y el PL 2.479/2003 fue archivado el 31 de enero de 2007 en virtud del artículo 105 del reglamento de la Cámara. Lo que sí existe es una ley estatal: la Lei nº 11.669, de 13 de enero de 2004, sancionada por el gobernador Geraldo Alckmin, que «instituye el "Dia do Saci", que se celebrará, anualmente, el día 31 de octubre» en el estado de São Paulo. Venía de un proyecto estatal, el PL 1128/2003, del diputado Afonso Lobato —no de ninguno de los dos textos federales. Muchos municipios y colegios brasileños marcan igualmente la fecha, y el calendario del Colecionador de Sacis y la prensa local del valle del Paraíba son las guías prácticas. Leer las fuentes por su cuenta no cuesta nada. La encuesta de 1918, la novela de 1921, O Selvagem de Couto de Magalhães, el diccionario de Beaurepaire-Rohan y As Aves do Brasil de Goeldi están todos libres de derechos y todos se descargan enteros desde Internet Archive; los enlaces están en las referencias. El libro de 1918 merece abrirse aunque solo sea por sí mismo: es un facsímil, anuncios incluidos, y el Saci de los dibujos de Voltolino vende máquinas de escribir. Una advertencia sobre lo que no se pudo consultar. La Hemeroteca Digital Brasileira de la Biblioteca Nacional, que guarda la colección digitalizada de O Estado de S. Paulo y permitiría leer las entregas de 1917 en sus columnas originales, no respondió durante esta revisión (intentos repetidos, conexión rechazada). Todo lo que aquí se fecha en la encuesta procede, por tanto, del propio libro y del ensayo histórico impreso en su facsímil de 1998, no de las páginas del periódico.

Fuentes consultadas

  1. José Vieira Couto de Magalhães, «O Selvagem» — Typ. da Reforma, Rio de Janeiro, 1876 libro
  2. Henrique de Beaurepaire-Rohan, Visconde de Beaurepaire-Rohan, «Diccionario de vocabulos brazileiros (entry «Sací», p. 127)» — Imprensa Nacional, Rio de Janeiro, 1889 libro
  3. Emílio Augusto Goeldi, «As Aves do Brasil, 1.ª parte («Lenda do Saci», pp. 162-164, incl. footnote 14)» — Alves & C., Rio de Janeiro, 1894 libro
  4. Monteiro Lobato, as «Um Demonólogo Amador», «O Sacy Perêrê: resultado de um inquerito (facsimile of the 1918 first edition)» — Secção de Obras d'O Estado de S. Paulo, 1918; fac-símile Gráfica JB, Rio de Janeiro, 1918 libro
  5. Carmen Lucia de Azevedo, Marcia Camargos and Vladimir Sacchetta, «Um duende lobatiano (historical essay printed in the 1998 facsimile)» — in O Sacy Perêrê: resultado de um inquerito, ed. fac-similar, Gráfica JB, Rio de Janeiro, 1998 libro
  6. Monteiro Lobato, «O Saci» — São Paulo, 1921 libro
  7. Carl Friedrich Philipp von Martius, «Beiträge zur Ethnographie und Sprachenkunde Amerikas, zumal Brasiliens. I. Zur Ethnographie» — Friedrich Fleischer, Leipzig, 1867 libro
  8. Sílvio Romero, «Contos populares do Brasil (negative control: zero occurrences of «saci»)» — Lisbon/Rio de Janeiro, 1897 libro
  9. Angela Guadagnin, Aldo Rebelo and Chico Alencar (rapporteur), «Projeto de Lei n.º 2.479-A, de 2003 (with PL 2.762/2003 appended, and the opinion of the Education and Culture Committee); archived 31 January 2007» — Câmara dos Deputados, Brasília, 2003 informe
  10. Assembleia Legislativa do Estado de São Paulo (PL 1128/2003, dep. Afonso Lobato), «Lei n.º 11.669, de 13 de janeiro de 2004 — institutes the «Dia do Saci» in the state of São Paulo» — Diário Oficial do Estado de São Paulo, 2004 informe

Ficha revisada por V. Serrano el 16/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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