Afanc es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Betws-y-Coed, Conwy, Wales, GB. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Afanc?
Ubicación
Betws-y-Coed, Conwy, Wales, GB
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
53.076, -3.796
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Afanc?
El relato más antiguo que se conserva del afanc del río Conwy es una carta escrita en 1693 por el naturalista Edward Lhuyd, impresa siglo y medio después en el Cambrian Journal a partir de un manuscrito que poseía el canónigo Robert Williams, de Oswestry. En ella una muchacha atrae a la criatura fuera de Llyn yr Afanc, una poza sobre Betws-y-Coed, y la sostiene dormida sobre sus rodillas mientras la encadenan con hierro; despierta, le arranca el pecho y huye, y unas yuntas de bueyes de cuernos largos la arrastran por la montaña hasta el lago que hoy llaman Glaslyn, al pie del Yr Wyddfa, fuera de la cuenca del Conwy para que no volviera a inundar el valle. Lhuyd añade que algunos tenían a este afanc por un demonio corpóreo, mientras que él sabía de un animal del mismo nombre al que el inglés llama castor, porque ceilliau'r afanc significa «piedras de castor». Está glosando una palabra, no identificando un monstruo: Giraldus, en 1188, ya dejaba al castor en un solo río, el Teifi, quinientos años antes y a 130 km de allí. Nunca se ha dado por visto un afanc.
Vacas metidas en la orilla de Llyn Syfaddon —el lago de Llangorse, en Powys—, fotografiadas por Phil Dolby el 17 de julio de 2015. No es la poza que describe la ficha: Llyn yr Afanc, aguas arriba de Betws-y-Coed, queda a unos 150 km al norte. Llangorse tiene su propio afanc, nombrado por el poeta Lewys Glyn Cothi en el siglo XV, y por eso la imagen cabe aquí — y por eso ilustra el hallazgo más que a la criatura. W. O. Pughe lo dijo sin rodeos en 1803: apenas hay lago en Gales de cuya vecindad no se afirme que es aquel del que los bueyes sacaron al afanc. Que sean vacas las que están en el agua es casualidad, pero viene al pelo.
Imagen:
Phil Dolby · CC BY 2.0
¿Cuál es la historia de Afanc?
Llyn yr Afanc es una poza del río Conwy, justo aguas arriba de donde desemboca el Lledr, a unos dos kilómetros al sudeste de Betws-y-Coed. Casi todo lo que se cuenta sobre la criatura que le da nombre procede de una sola carta, y la carta se puede leer.
La escribió Edward Lhuyd, que firmaba Edward Llwyd: nacido en 1660, muerto el 30 de junio de 1709, conservador del Ashmolean de Oxford desde 1690-91 y autor de las «Parochial Queries» que en 1696 repartió en cuatro mil ejemplares, tres por parroquia, antes de emprender en mayo de 1697 un viaje de cuatro años por todos los condados de Gales. La carta está fechada en 1693: es anterior al cuestionario y anterior al viaje. Conviene retenerlo, porque no es trabajo de campo, sino un naturalista escribiéndole a un amigo sobre algo que los dos ya conocen.
Tardó siglo y medio en imprimirse. El Cambrian Journal la publicó con el título «The Legend of Llyn yr Afangc», a partir de la página 142, precedida de una nota que es toda la cadena de custodia: «Envío para su conservación en su revista la siguiente carta interesante del docto Edward Llwyd, que he transcrito literalmente de su propio manuscrito, en mi poder. Es una buena muestra de galés idiomático. — Robert Williams, M.A., Rhydycroesau, Oswestry, 27 de mayo de 1859». Va primero el texto galés y después una traducción inglesa; el reclamo del pie de la página 145 dice «CAMB. JOUR., 1860», de modo que el escrito cruzó los cuadernos de una revista trimestral, y una entrega posterior de la misma carta se cierra en la página 211 con «Edward Llwyd. 1693».
Lo que Lhuyd cuenta es breve. No se molesta en situar la poza —son los editores quienes añaden en nota que está «junto al río Conway, más arriba de Bettws, frente a Capel Garmon, cerca de Aberlleder»— ni en contar bien la historia, porque su corresponsal ya se la sabe. Una merch, muchacha o mujer joven, atrajo al afanc fuera de su morada para que pudieran encadenarlo con hierro, mientras dormía con la cabeza sobre sus rodillas y una mano aferrada a su pecho. Despertó, vio lo que le habían hecho, se levantó de golpe y corrió a su vieja guarida llevándose el pecho de su enamorada en la garra. La cadena era lo bastante larga para atarla a unos bueyes, y los bueyes lo sacaron. Después los hombres se pusieron a discutir sobre quién había tirado más, y el afanc los calló con un pareado: «Oni bae y dai ag a dyn, / Ni ddaetha'r Afangc byth o'r llyn».
Ese pareado se ha vertido al inglés de dos maneras incompatibles por gente que tenía delante el mismo galés. El traductor del propio Cambrian Journal, en 1860, imprimió «de no ser por la divinidad que tiró, el avangc no habría salido nunca del lago». John Rhys, retraduciendo la misma línea en 1901, imprimió «De no ser por los bueyes que tiraron, / el afanc no habría salido jamás de la poza». Un dios o una yunta: la tradición no lo decide, y nosotros tampoco.
Y llega la frase sobre la que se sostiene todo el expediente moderno, que no dice lo que se le hace decir. En galés: «mae yn rhaid i chwi ddeuallt fod rhai yn cymeryd yr Afangc yma yn lle Cythrael corphorol: ond mae yn ddigon hysbys gennif fod anifal o'r un henw, yr hwn a elwir yn y Saesonaeg Bever, oblegid fod y gair ceillie'r Afangc yn arwyddocau Bever stones». En la traducción de 1860: «Ha de saber usted que algunos tenían a este avangc por un demonio corpóreo; pero a mí me consta que existe un animal del mismo nombre, al que en inglés se designa Beaver, castor, porque la expresión ceillie'r Avangc significa Beaver stones». Lhuyd no está identificando lo que hay en la poza. Está haciendo una observación léxica sobre un homónimo, y lo que aporta como prueba es una palabra, no un avistamiento: un compuesto galés fijo, ceillie'r afanc, que según él «significa Beaver stones». Y escribió yr Afangc yma, «este afanc», el de la poza. La traducción de Rhys de 1901 deja caer el yma, y la frase pasa de una criatura concreta a la especie de la palabra.
El resto de la carta va de por dónde pasaron los bueyes: el puerto que desde entonces se llama Bwlch Rhiw'r Ychain, el raso llamado Gwaun Lygad Ych donde un buey perdió un ojo, la charca llamada Pwll Llygad Ych que nunca se seca ni se desborda y siempre llega a la rodilla, y una tonada de arpa, Caingc yr Ychain Bannog, «que no todo músico sabe tocar», que imitaría el gemido de los bueyes bajo el peso. Entregaron el afanc en Llyn Cwm Ffynnon Las. Rhys, con la autoridad de Elis o'r Nant, de Dolwyddelan, identifica ese lago con Llyn Glas o Glaslyn, al pie del Yr Wyddfa, y añade el sentido de la operación: «la gente de Nant Conwy, al arrastrar allí al afanc, lo sacó de su propia cuenca, de modo que ya no pudiera provocar crecidas en el Conwy».
Rhys es el eslabón por el que casi todo el mundo ha leído a Lhuyd, y daña la cadena dos veces. Cuelga de la transcripción de Robert Williams una nota —«no cabe suponer que este se tomara jamás la molestia de hacer una copia exacta de ellas, como tampoco la hizo de ningún otro manuscrito»— que contradice de plano el «transcrito literalmente» del propio Williams; y en esa misma nota reconoce que ignora dónde fue a parar el original: «Sería interesante saber qué ha sido de esta carta y de otras de Llwyd que estuvieron en poder del canónigo». Peor todavía: suprimió una versión rival. Su mejor informante del folclore de Beddgelert, William Jones de Llangollen, tenía el relato del afanc de boca de Twm Ifan Siams, de Nanmor, recitador de genealogías muerto hacia 1835-36 con unos noventa y cinco años, y en 1858 le sorprendió lo poco que se apartaba del texto impreso de Lhuyd; lo contrastó además con un tercer hombre, Gruffudd Rhisiart de Beddgelert, que se lo había oído a su tío. Rhys no imprime nada de eso. Su razón, en nota: «Desde que empecé a editar este volumen he sabido que se pretende publicar la colección galesa que ha reunido el señor Jones: así que solo daré una traducción de la versión de Edward Llwyd del relato del afanc». Una línea oral independiente que llegaba hasta el siglo XVIII se quedó fuera del libro de referencia porque se esperaba un libro rival.
Hay otros dos afancs que se funden con el nuestro y no deberían. En Llyn Barfog, sobre Aberdyfi, el relato va de vacas de las hadas, no de un monstruo: el artículo de John Pughe de 1853 se titula «Gwragedd Annwn — The Dames of Elfin Land», y el afanc solo aparece en el arranque retórico, donde glosa el Afanc y Llyn de las Tríadas como «cocodrilo del lago» y advierte que «muchos laguitos de nuestra tierra han reclamado ser el Llyn Llion; entre ellos, este lago». Rhys rechazó la glosa en nota propia. Y en Llyn Syfaddon, en Powys, el poeta del siglo XV Lewys Glyn Cothi hizo del afanc una figura de la terquedad —él no dejará la casa de su amigo, igual que al afanc no hubo modo de sacarlo del lago—, lo que obliga a que en Syfaddon la empresa acabara en fracaso: si no, el chiste no funciona.
Cronología: los hechos documentados de Afanc
1188Giraldus Cambrensis, al narrar el viaje del arzobispo Balduino por Gales, escribe que el Teifi es «el único río de Gales, ni siquiera de Inglaterra, que tiene castores; en Escocia se dice que hay en un río, pero son muy escasos» (libro II, cap. 3). Es la noticia sobre la que se apoya todo argumento posterior a favor del castor, y sitúa al animal a unos 130 km del Conwy.
siglo XVEl poeta Lewys Glyn Cothi, elogiando a Llywelyn ab Gwilym ab Thomas Vaughan de Bryn Hafod, dice que a él no lo sacarán de casa de su amigo como no sacaron al afanc de Llyn Syfaddon: «ni carro ni bueyes de labor / me sacarán hoy de aquí». Rhys imprime el galés y observa que, por tanto, el relato de Syfaddon tenía que acabar en fracaso. Los versos no se pueden fechar más allá de la vida del poeta.
1693Edward Lhuyd escribe la carta que es la versión más antigua conservada del relato del Conwy. Registra a la muchacha, las cadenas, los bueyes, el pareado y la entrega en Llyn Cwm Ffynnon Las, y añade que «algunos tenían a este avangc por un demonio corpóreo», mientras que él sabe de «un animal del mismo nombre, al que en inglés se designa Beaver, porque la expresión ceillie'r Avangc significa Beaver stones». La carta es anterior a sus Parochial Queries de 1696 y a su viaje por Gales, iniciado en mayo de 1697.
1801Se imprime por primera vez la tercera y última serie de los Trioedd Ynys Prydain, en la Myvyrian Archaiology of Wales, editada por Owen Jones, Edward Williams (Iolo Morganwg) y William Owen Pughe. La tríada 13 hace que el Llyn Llion reviente y ahogue a todos salvo a Dwyfan y Dwyfach, sin nombrar al afanc; la 97 hace que los Ychain Bannog de Hu Gadarn arrastren a tierra al Afanc del lago «y el lago no volvió a romper». Son dos afirmaciones distintas.
1803El Diccionario de la lengua galesa de William Owen Pughe define «Avanc, s.m. — Un castor», y lo apoya en las Leyes galesas, en Giraldus y en la noticia de que «ha sido visto en Nant Francon, en Caernarvonshire, en la memoria de los vivos». Bajo Banawg conjetura que los Ychain Bannog eran «probablemente el alce, el uapití o el bisonte, con toda probabilidad esto último», llama al Avanc «otro animal terrible bajo el nombre del castor», cuenta que en Llanddewi Brefi «enseñaban, hasta hace poco, unos cuernos muy grandes» que decían de los bueyes, y anota que «apenas hay lago del que no se afirme en su vecindad que es aquel del que los Ychain banawg sacaron al Avanc».
1806Richard Colt Hoare, al anotar su traducción de Giraldus, construye el argumento toponímico: «si el castor de Giraldus y el avanc de Humphrey Llwyd y de los diccionarios galeses son realmente el mismo animal, desde luego no era exclusivo del Teivi», y enumera entre las pruebas «una poza en el río Conwy, no lejos de Bettws». El condicional es suyo; la certeza es de otros.
1853John Pughe, de Aberdovey, publica «Gwragedd Annwn — The Dames of Elfin Land. A Legend of Llyn Barfog» en Archaeologia Cambrensis, pp. 201-205, y lo firma en Aberdovey. En el primer párrafo glosa Afanc y Llyn como «cocodrilo del lago» y afirma que las Tríadas lo hacen causa del diluvio. Las dos lecturas son añadidos suyos; Rhys rechazó la primera en nota en 1901.
27 de mayo de 1859El canónigo Robert Williams, de Rhydycroesau (Oswestry), envía la carta de Lhuyd al Cambrian Journal, declarando que la ha «transcrito literalmente de su propio manuscrito, en mi poder». Aparece con el título «The Legend of Llyn yr Afangc» desde la página 142, primero el texto galés y luego una traducción inglesa de la redacción; el traductor vierte el pareado del afanc como «de no ser por la divinidad que tiró».
1901John Rhys imprime su propia traducción de la carta en Celtic Folklore: Welsh and Manx, vol. I, pp. 130-135, y vierte el pareado como «De no ser por los bueyes que tiraron». Duda en nota de la transcripción de Williams y renuncia a imprimir la versión oral independiente recogida de Twm Ifan Siams porque se esperaba una colección galesa rival. Registra además que su informante Maclaren decía que el nombre del afanc «se usaba, dentro de su memoria, para asustar a niñas y niños: tanto se le temía todavía».
30 de julio de 2004Se crea el artículo de la Wikipedia inglesa, obra del usuario Gtrmp, con estas primeras palabras: «el addanc… es un monstruo lacustre del folclore galés». Esa misma primera revisión dice que las sacudidas de la criatura «aplastaron a la doncella, en cuyo regazo seguía tendida», lo que contradice a Lhuyd, en quien le arranca el pecho y huye. La frase sigue en el artículo en agosto de 2026.
18 de diciembre de 2005El usuario Dangherous añade al artículo [[Category:Lake cryptids]]. Es el momento más antiguo en que el afanc queda archivado como críptido y no como leyenda; el resumen de la edición es el propio nombre de la categoría.
18 de junio de 2007El usuario Orangemarlin retira la categoría de críptido con este resumen de edición: «Esto es un mito, difícilmente un críptido». La marcha atrás dura diecinueve meses.
27 de marzo de 2009El usuario Kyle1278 añade la caja de navegación {{Cryptozoology}}. No se ha retirado nunca, y es la razón de que quien llegue al afanc en 2026 encuentre bajo un demonio de agua galés de 1693 un menú con Bigfoot, Nessie y el Hombre Polilla.
16 de abril de 2014El usuario Manuel.vegapurificacion crea una página del Afanc en la Cryptid Wiki, copiando el texto de Wikipedia casi palabra por palabra, doncella aplastada incluida.
16 de julio de 2018A las 05:46 UTC, el usuario TheCryptidRaptorAckerman añade a esa página una imagen de Obdurodon tharalkooschild con el pie «una posible explicación»: un ornitorrinco fósil gigante de los yacimientos de Riversleigh (Queensland), descrito por Pian, Archer y Hand en 2013. Tres minutos después, a las 05:49, el mismo usuario añade en los mismos términos a Kronosaurus, un reptil marino del Cretácico. Es el primer candidato zoológico propuesto para el afanc que no es un castor.
17 de marzo de 2021Un editor anónimo desde la IP 24.184.68.222 introduce «o un ornitorrinco» en la descripción del afanc de la Wikipedia inglesa. Sigue ahí en agosto de 2026, y es el único rastro en una enciclopedia general de un monotrema fósil australiano propuesto tres años antes en una wiki de aficionados.
¿Hay una explicación racional para Afanc?
No hay nada que refutar en el sentido habitual, porque no hay nada que examinar. A agosto de 2026 no consta ni un solo avistamiento de afanc fechado y atribuido en ninguna de las fuentes anteriores; el artículo de la Wikipedia inglesa, que es por donde llega la mayoría, tampoco cita ninguno. Lo que hay es una decisión de catálogo, y esa sí se puede fechar.
La lectura naturalista es antigua y es semántica, no zoológica. Afanc es sencillamente la palabra galesa corriente para «castor»: la entrada de la Wikipedia en galés bajo ese lema es una ficha taxonómica de Castor fiber, y la criatura del lago ocupa una sola frase final. El Diccionario de la lengua galesa de William Owen Pughe, de 1803, dice «Avanc, s.m. — Un castor» y lo argumenta con las Leyes galesas, con Giraldus y con la noticia de que el animal «ha sido visto en Nant Francon, en Caernarvonshire, en la memoria de los vivos»; Richard Colt Hoare repite el argumento toponímico en una nota a su traducción de Giraldus de 1806, y enumera entre las pruebas «una poza en el río Conwy, no lejos de Bettws». El razonamiento es circular: la poza se llama así por el afanc, y usar el nombre de la poza para demostrar que los afancs eran castores da por probado lo que se quiere probar.
Y la geografía lo desmiente. Giraldus Cambrensis, al describir el viaje del arzobispo Balduino de 1188, dice del Teifi que es «el único río de Gales, ni siquiera de Inglaterra, que tiene castores». Eso queda a unos 130 km al sudoeste de Betws-y-Coed, y es una afirmación de escasez, no de área. Las Leyes galesas que el propio Pughe cita en 1832 apuntan a lo mismo: el castor es uno de los tres animales —con la marta y el armiño— cuyo valor corresponde al rey allí donde se le mate, «porque de sus pieles se hacen las orlas de los vestidos del rey», y se tasa en seis veintenas de peniques. Colt Hoare, al anotar a Giraldus en 1806, escribió que «el castor ya no perturba sus aguas», ni siquiera en el Teifi. Entre la última noticia de primera mano y la carta de Lhuyd median, pues, cinco siglos sin un solo castor registrado en Gales. Fuera lo que fuese lo que la gente del Conwy entendía por afanc en 1693, no podía ser un animal que ninguno de ellos hubiera visto.
El diluvio es una mala lectura, y se puede clavar en una página. Las Tríadas que lo traen son la tercera y última serie, impresa por primera vez en la Myvyrian Archaiology of Wales en 1801 por Owen Jones, Edward Williams (Iolo Morganwg) y William Owen Pughe. La tríada 13 dice que al romperse el Llyn Llion se ahogaron todos salvo Dwyfan y Dwyfach; no menciona al afanc. La tríada 97 dice que los Ychain Bannog de Hu Gadarn «arrastraron a tierra al Afanc del lago, y el lago no volvió a romper». En ningún sitio se afirma la causa. John Pughe soldó las dos en 1853 —«las Tríadas, en su relato del diluvio, afirman que lo ocasionó un místico Afanc y Llyn»— y de ahí en adelante todo el mundo lo ha repetido. Fíjese en quién está a los dos lados de esa soldadura: William Owen Pughe, que en 1803 identificó al afanc con el castor y conjeturó que los Ychain Bannog eran «probablemente el alce, el uapití o el bisonte, con toda probabilidad esto último», fue también uno de los tres editores que llevaron a la imprenta la tercera serie de Tríadas.
Y en esa misma entrada de 1803 desmontó de paso cualquier pretensión de que esto sea el monstruo de un lago concreto: «apenas hay lago del que no se afirme en su vecindad que es aquel del que los Ychain banawg sacaron al Avanc». Es una leyenda migratoria, contada allí donde hay agua honda y un hueco raro en una roca.
Una última comprobación de procedencia. El único libro que el artículo de la Wikipedia inglesa cita sobre lo que significaba el afanc en el mito galés es «David Williams, Welsh Folklore: A Guide to the Mythical and the Mysterious, University of Wales Press, 2011». No he conseguido encontrarlo. La búsqueda en Open Library dio 0 resultados, repetida dos veces; el control positivo hecho en la misma sesión, «Celtic Folklore Welsh and Manx», dio 9, entre ellos el Rhys de 1901. Una búsqueda web devolvió otros títulos de folclore de la University of Wales Press, pero no ese.
¿Se puede visitar Afanc?
Llyn yr Afanc no es un destino, es un ensanchamiento de un río, y es fácil pasar de largo sin verlo. OpenStreetMap lo registra como poza fluvial en 53.0763, -3.7955 (vía 966045972), en el río Conwy, a unos dos kilómetros al sudeste de Betws-y-Coed, en Conwy. La carretera A470 lo cruza justo por debajo en un puente que OpenStreetMap llama Pont yr Afanc, «el puente del Afanc», código postal LL24 0SH: la poza le ha dado nombre a la carretera. A pocos cientos de metros hay un mirador y un área de picnic, y senderos en las dos orillas; esos caminos pertenecen a Ffos Anoddun, el desfiladero inmediatamente aguas arriba, cuyo nombre inglés es Fairy Glen, y el aparcamiento que los sirve está etiquetado como reservado a clientes y de pago, así que conviene mirar las condiciones antes de dejar el coche. La estación de Betws-y-Coed, dos kilómetros al norte, está en la Conwy Valley Line, entre Llandudno y Blaenau Ffestiniog. La poza es honda, rápida y fría; no hay ningún motivo para meterse en ella, y además el relato va de una muchacha sentada en la orilla.
Los otros dos lagos de la historia dan mejores caminatas. Llyn Cwm Ffynnon Las, donde los bueyes entregaron a la criatura, es Glaslyn, en Cwm Dyli, al pie del Yr Wyddfa, al que se llega por la senda de montaña que OSM llama Llwybr Llyn Llydaw —el Miners' Track— desde Pen-y-Pass; es una jornada de montaña, no un paseo, y el redactor del Brython que cita Rhys anotó que su fondo queda por debajo de la superficie del Llyn Llydaw, que está trescientos pies más abajo. Llyn Barfog está en las tierras altas tras Aberdyfi, y las indicaciones de John Pughe de 1853 siguen leyéndose como indicaciones: «siga la carretera de Machynlleth dos millas, tuerza en Abergroes por el desfiladero de Tafolgraig y suba una milla por Cefnrhosucha». La huella de casco llamada Carn March Arthur está junto al camino, allí mismo.
Llyn Syfaddon, el lago Llangorse del poema de Lewys Glyn Cothi, queda en Powys, lejísimos de todo esto: y es el lago que sale en la fotografía de esta ficha.
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