El Hombre Búho de Mawnan es una figura alada del tamaño de un hombre, con rasgos de búho, que según los relatos se vio en 1976 sobre la torre de la iglesia de St Mawnan, un templo medieval situado en el promontorio donde el río Helford desemboca en el mar, en Cornualles.
El relato fundacional está fechado el Sábado Santo, 17 de abril de 1976, cuando dos hermanas apellidadas Melling, de vacaciones en la zona, habrían visto la figura desde el cementerio. Las hermanas nunca hablaron en público: fue su padre quien trasladó el relato y un dibujo a Tony 'Doc' Shiels, pintor nacido en Salford, mago de escenario y artista callejero que se anunciaba como 'el Mago del Oeste', y la primera descripción impresa apareció aquel mes de junio en Fortean Times, dentro de un boletín de noticias córnicas enviado por el propio Shiels. La historia viajó después dentro de un folleto de dieciocho páginas dedicado a otra criatura,
Morgawr, la serpiente marina cuyas fotografías había publicado el Falmouth Packet seis semanas antes con la firma 'Mary F'. Ningún testigo del caso ha sido nunca localizado ni entrevistado por alguien que no fuera Shiels, y los folcloristas que lo han estudiado lo tratan como invención, no como tradición. Shiels negó haber falsificado nada hasta su muerte en 2024, pero las transcripciones de unas cintas que grabó en el invierno de 1975-76 lo muestran definiéndose como 'un embaucador nato' y planeando una oleada de avistamientos de una criatura alada.
Casi todos los expedientes de críptidos empiezan por una criatura. Este tiene que empezar por un hombre, porque todo lo que el mundo sabe del Hombre Búho de Mawnan llegó a la imprenta a través de una sola persona, y esa persona se pasó la vida diciéndole a quien preguntara que era un tramposo.
El relato fundacional está fechado el
sábado 17 de abril de 1976, Sábado Santo. Dos hermanas apellidadas
Melling, de vacaciones en Cornualles, estaban en el cementerio de
St Mawnan, una iglesia medieval al final de un camino, en el promontorio donde el río Helford se encuentra con el mar. Según la historia, vieron sobre la torre una figura alada con forma de hombre y se asustaron lo bastante como para que la familia interrumpiera las vacaciones. Las niñas nunca hablaron con la prensa. Fue su padre quien llevó el relato, y un dibujo hecho por una de ellas, a un personaje local que coleccionaba esa clase de cosas:
Tony «Doc» Shiels.
La historia apareció impresa por primera vez en
Fortean Times n.º 16, junio de 1976, dentro de un boletín de noticias de Cornualles remitido por Shiels —a quien el director de la revista presentaba como «nuestro corresponsal en Cornualles»— e ilustrado con el dibujo de la niña. Lo documenta su biógrafo,
Rupert White, que reproduce esa página en
Monstermind (2015). Es la descripción más antigua de la criatura que nadie ha podido señalar.
Quién era Shiels importa más que lo que mostraba el dibujo. Nacido en Salford en 1938, formado en una escuela de arte de Londres y afincado en Cornualles desde 1959, expuso con la Penwith Society of Arts de St Ives junto a Peter Lanyon, Roger Hilton y Terry Frost, y se ganaba la vida a duras penas como pintor, escritor y artista callejero especializado en magia de escenario y efectos psíquicos. Se anunciaba como
«el Mago del Oeste». El folclorista
Ronald M. James, en un estudio con revisión por pares sobre el asunto, lo describe como «un embaucador local, artista, mago, mentalista y a ratos titiritero». El propio Shiels, entrevistado por White en 2014, fue más directo: «Yo decía ser un mago. Cosa que no soy, claro; soy solo un pintor». De la ocultista Ithell Colquhoun contó que ella «reconocía el hecho —como yo siempre admití— de que yo era un charlatán… Soy un tramposo, ¿sabe?, o finjo serlo».
El Hombre Búho no llegó solo, y no llegó primero. Seis semanas antes, el
5 de marzo de 1976 —día de San Pirán, patrón de Cornualles—, el
Falmouth Packet había publicado en portada una carta manuscrita firmada por «
Mary F», que empezaba «Señor: adjunto le remito una serpiente marina», con dos fotografías borrosas tomadas frente a Rosemullion Head. Un redactor del periódico, Noel Wain, bautizó al animal como
Morgawr. El estudio de James establece que las imágenes ya no existen y que Mary F «es probablemente una invención».
La primera casa propia del Hombre Búho estuvo dentro de esa misma campaña. A finales de 1976 apareció en las librerías de Falmouth un folleto de dieciocho páginas,
Morgawr: The Monster of Falmouth Bay, firmado por
A. Mawnan-Peller y editado por «Morgawr Productions». White califica la firma de «seudónimo descarado» y recuerda que
peller es una palabra córnica para designar a una bruja o hechicero: el nombre viene a decir «el conjurador de Mawnan». Amigos de Shiels —entre ellos el pescador Paul Francis y Tony Shaw— le contaron a White que el folleto era obra suya; Shiels nunca lo admitió; el periodista Mike Truscott le dijo a White que lo dudaba. Nadie ha logrado nunca vincular ese nombre a una persona documentada.
La segunda oleada vino después del folleto.
Fortean Times n.º 17, agosto de 1976, recogió el informe de Shiels sobre otras dos chicas,
Sally Chapman y Barbara Perry, aterrorizadas por el hombre pájaro el
3 de julio de 1976, con nuevos dibujos. Shiels añadía una salvedad que la mayoría de los recuentos posteriores ha ido dejando caer: «Es un hecho que las chicas habían leído el folleto de Morgawr y me habían visto entrevistado en la tele, así que las dos sabían de antemano lo que era “la cosa” y tenían una idea bastante clara de qué aspecto se suponía que tenía».
Lo que vino después lo hizo famoso en todo el país. El
21 de mayo de 1977, desde la torre del castillo de Urquhart, tomó dos fotografías en color en el lago Ness que acabaron en la prensa nacional. En
1978, mientras Janet y Colin Bord estaban en Cornualles documentando su libro
Alien Animals, Shiels y dos de sus hijas hicieron nuevos «experimentos de invocación» y, anota White, «hubo dos avistamientos más del Hombre Búho».
En
1991 la revista estadounidense
Strange Magazine le dedicó su número 8 entero, con las transcripciones de unas cintas que él mismo había enviado por correo a un colaborador en el invierno de 1975-76. En
1997 el escritor Jon Downes publicó
The Owlman and Others, el libro que llevó el caso al gran público y que White describe como «una especie de réplica» a aquellas transcripciones. En
febrero de 2001 el propio
Falmouth Packet publicó un texto retrospectivo, atribuido a Wain, según el cual el monstruo de 1976 no había sido «otra cosa que una maqueta enorme, hecha por los entonces alumnos de la Escuela de Arte de Falmouth con la ayuda y la complicidad de un redactor del Falmouth Packet y, por supuesto, del propio Doc». Shiels murió en Irlanda el
11 de julio de 2024, a los 86 años, sin haber concedido jamás que ninguno de aquellos monstruos fuera falso.
Lo habitual, ante un críptido, es proponer un animal corriente. Aquí ese movimiento llega tarde, porque el expediente tiene un problema un paso antes:
no hay ninguna prueba independiente de que nadie viera nada. Ningún testigo de la historia del Hombre Búho ha sido localizado, entrevistado ni identificado por alguien que no fuera Shiels, y todos los relatos de todos los avistamientos llegaron al público a través de él.
El método estaba escrito antes que el suceso. Entre diciembre de 1975 y el 19 de febrero de 1976, Shiels envió por correo una serie de cintas a un colaborador suyo en Nuevo México, Michael McCormick. Mark Chorvinsky publicó las transcripciones en
Strange Magazine n.º 8 (otoño de 1991), con permiso —afirma— del propio Shiels. En ellas Shiels dice sin rodeos: «Soy un embaucador nato», y expone un plan: «Espero engañar a la gente de Falmouth y alrededores, aquí en Cornualles, haciéndoles creer que hay un monstruo marino córnico suelto».
Tres detalles de ese plan importan para Mawnan. El primero, la secuencia: «Creo que lo mejor es ir con relatos de boca en boca y, pasado un tiempo prudencial, que alguien salga con una fotografía o dos de la cosa… los relatos de boca en boca son lo importante y lo más potente». El segundo, el papel que se reservaba: «No voy a tener nada que ver con esto ante la prensa al principio. Solo cuando las cosas hayan empezado a moverse de verdad daré un paso al frente y ofreceré mis servicios como psíquico para intentar resolver el misterio». Y el tercero, el más incómodo: el
4 de febrero de 1976, diez semanas antes del Sábado Santo, describió la criatura que quería: «Me gusta la idea de conseguir lo que parezcan fotografías auténticas de un dragón marino
alado… combinando el concepto de monstruo marino con todo el asunto del dragón volador tienes lo mejor de los dos mundos… si consigues crear una
oleada centrada en un bicho de esa naturaleza».
Las cintas se cortan el 19 de febrero de 1976 y no mencionan ni Mawnan, ni un búho, ni un hombre pájaro. No son una confesión sobre este caso. Lo que son es una declaración de intenciones fechada: fabricar exactamente esta clase de caso, por exactamente la vía que este siguió.
También reclutaba gente para que viera cosas. En esa misma cinta de febrero cuenta que ha arreglado con un pescador de caballa, Paul Francis, que declare haber visto una serpiente de doce metros: «Paul ha accedido a ver algo extraño en los próximos días, mientras esté faenando… Que le crean o no es indiferente». Y Vernon Rose, colaborador de muchos años entrevistado por White, recordaba la mecánica desde dentro: «La invocación de monstruos vivía de su propia publicidad. Tony habría organizado que se mandaran cosas a los periódicos… Lo del Hombre Búho no fue tan grande, pero varias personas escribieron al periódico, probablemente casi todas de la familia de Tony».
Las testigos posteriores iban condicionadas, y lo admitió el propio promotor. Shiels contó a
Fortean Times que Sally Chapman y Barbara Perry habían leído el folleto de
Morgawr y lo habían visto a él en televisión antes de su encuentro de julio de 1976. Y los avistamientos de 1978, según White, ocurrieron mientras Shiels y dos de sus hijas hacían rituales de invocación con dos escritores de visita en el condado.
La bibliografía tampoco es independiente. The Owlman and Others, de Jon Downes, es la fuente de casi todo lo que circula hoy, y es un texto de parte firmado por el principal divulgador del caso; White cita a Jools Andrews, del círculo de Shiels, hablando de material reproducido en él: «Algunas de esas postales están en el libro del Owlman de Jon Downes.
La letra de esas postales es la mía.» Los folcloristas córnicos Tony Deane y Tony Shaw, citados por James, examinaron el Hombre Búho y concluyeron que «el apodo que viene a la cabeza es “fakelore”, no folclore».
En descargo, tres cosas apuntan en sentido contrario. Shiels negó haber falsificado nada durante el resto de su vida —en la televisión estadounidense, en diciembre de 1998, dijo «yo no miento, nunca lo hice… no está en mi naturaleza»— y White, que no es su abogado, se cuida de escribir «si las transcripciones son auténticas». Segundo: nada en el expediente demuestra que las hermanas Melling no vieran algo. Un cementerio arbolado sobre un acantilado, al anochecer, es territorio de rapaces nocturnas: el cárabo común, el búho más abundante de Gran Bretaña, es un ave forestal nocturna que se oye mucho más de lo que se ve, y la lechuza común caza en vuelo silencioso. Ninguna de las dos tiene ni de lejos el tamaño de un hombre, pero una forma pálida cruzando ante una torre a última luz no necesita ninguna conspiración para dar miedo. Y tercero, lo más interesante: el estudio de James sostiene que lo que empezó como una ocurrencia no se quedó ahí. Una invención que encaja bien en un sitio acaba siendo adoptada, y los monstruos córnicos de 1976 pasaron de la fabricación a algo que la gente se cuenta de verdad.
La conclusión honrada es más estrecha que la de los creyentes y que la de los desmitificadores. Nadie ha demostrado que el Hombre Búho de Mawnan fuera un montaje. Lo que sí está demostrado es que la única persona que manejó las pruebas había planeado por escrito y en cinta, diez semanas antes, una campaña de esta forma exacta; y que un caso en el que jamás se ha localizado de manera independiente a un solo testigo no es, en rigor, un caso.
En Mawnan no hay museo del Hombre Búho, y tampoco ruta ni festival; del episodio de 1976 no se expone nada. Lo que hay es una iglesia parroquial sobre un promontorio.
La iglesia de St Mawnan está al final mismo de Church Road, en Mawnan, Falmouth, código postal TR11 5HY, donde el río Helford desemboca en mar abierto. La parroquia indica que «St Mawnan is open to visitors and for private prayer on most days between 9am and 5pm». De la iglesia dice esa misma página que «is built within the confines of an ancient earthwork, which was still in an excellent state of preservation when the churchyard was enlarged in 1920»: de ahí que el recinto se lea sobre el terreno como aproximadamente circular. La parroquia añade que la iglesia «is accessible from the South West Coast Path and attracts many walkers and other visitors».
El aparcamiento está justo debajo de la iglesia, al final del camino. La página parroquial pide a los visitantes de la zona «a £2 donation, or £4 all day» y advierte de que no puede garantizar plaza; el aparcamiento cierra durante oficios y actos, bodas y funerales incluidos. En el cementerio se sigue enterrando. La oficina parroquial está en St Michael's Church, Carwinion Road, Mawnan Smith, TR11 5JF.
Los autobuses 35 y 63 enlazan Falmouth Moor con Mawnan Smith y dan entre los dos un servicio horario de lunes a sábado, sin nada los domingos ni los festivos; paran en la entrada de Glendurgan Garden.
A poca distancia del pueblo hay dos jardines subtropicales de Cornualles. Glendurgan Garden (National Trust), en Mawnan Smith, TR11 5JZ, abría el 22 de septiembre de 2026 de 10.30 a 17.00; la entrada costaba 14 £ para adultos, 7 £ para niños de 5 a 17 años y 35 £ la familiar de dos adultos, con entrada libre para socios del National Trust; el aparcamiento cobraba 5 £ el día o 2,50 £ por cuatro horas. Trebah Garden está pegado al anterior, con el mismo código postal; es de gestión independiente y anuncia «Open every day from 9.30am, no pre-booking required». El estuario del Helford se cruza en temporada con el ferry de Helford Passage.
El sendero de la costa discurre aquí por el borde de un acantilado sobre el mar y no tiene iluminación. El cárabo, el búho más común de Gran Bretaña, es un ave nocturna de bosque que la RSPB describe como mucho más oída que vista.
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