🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº0555 ACTIVO

Jack el Saltarín

Jack el Saltarín es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de London, GB. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Jack el Saltarín?

Ubicación
London, GB
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
51.507, -0.128
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Jack el Saltarín?

Jack el Saltarín es la figura demoníaca y atlética que aterrorizó Londres y sus suburbios victorianos a partir de 1837, descrita en la prensa como capaz de saltar muros y setos de una altura asombrosa, con manos con garras, ojos que brillaban como brasas y la habilidad de exhalar llamas azules y blancas antes de escapar de un salto. El pánico comenzó después de que varias mujeres denunciaran a un agresor que les desgarraba la ropa con garras metálicas en Barnes y Clapham; el caso llegó al Parlamento, donde el alcalde de Londres reconoció las denuncias a comienzos de 1838. El relato de una víctima, muy reproducido en la época, decía: "Vomitó por la boca llamas azules y blancas, y sus ojos parecían bolas de fuego rojo". Los avistamientos se repitieron durante décadas por toda Inglaterra, desde Aldershot en los años 1870 hasta Liverpool en 1904, con soldados que supuestamente le dispararon sin efecto. Nunca hubo detención ni pruebas físicas. Los historiadores se inclinan por imitadores, prensa exagerada que alimentó un pánico moral, y quizá algún individuo usando botas con muelles, ingenio patentado en la época.
Jack el Saltarín — ilustración
Imagen: Robert Prowse Jr. (1858–died circa 1934) · Public domain

¿Cuál es la historia de Jack el Saltarín?

Jack el Saltarín tiene fecha de nacimiento, y no es la noche de ninguna agresión: es el 9 de enero de 1838, la mañana en que el alcalde de Londres lo leyó en voz alta. Sir John Cowan, Lord Mayor de la City, sacó en la Mansion House, ante una sala abarrotada, una carta anónima firmada por «un vecino de Peckham». La acusación era social antes que sobrenatural: «algunos individuos (de las clases más altas, según cree quien escribe) han apostado con un compañero travieso y temerario a que no se atrevía a recorrer muchos de los pueblos cercanos a Londres con tres disfraces distintos: un fantasma, un oso y un demonio». La apuesta, añadía, ya había logrado «privar del sentido a siete damas, dos de las cuales difícilmente se recuperarán». Cowan replicó que allí se habían cometido «las mayores exageraciones» y que era imposible «que el fantasma realice las hazañas de un demonio sobre la tierra». Y aun así la leyó. The Times la publicó ese mismo día; el resto de la prensa nacional, al siguiente. Lo interesante vino después. A la Mansion House empezaron a llegar cartas de Hammersmith, Kensington, Ealing, Stockwell, Brixton, Camberwell, Vauxhall, Lewisham y Blackheath, todas denunciando las mismas «bromas malvadas». Una prensa diaria y barata acababa de poner un único nombre a un montón de sustos dispersos, y el nombre salió a buscar casos que ponerse. El ataque anterior más citado —Mary Stevens, asaltada en Clapham Common en octubre de 1837 por unas garras «frías y viscosas como las de un cadáver»— solo aparece en relatos muy posteriores: los periódicos de la época no lo recogen. Los dos casos documentados son de febrero de 1838 y ambos se declararon ante un juez. Jane Alsop abrió la puerta de la casa de su padre, en Bearbinder Lane (Bow), la noche del 19 de febrero, a un hombre que dijo ser policía y pidió luz: «hemos atrapado a Jack el Saltarín aquí, en el callejón». Ella le llevó una vela. Se quitó la capa, «presentó un aspecto de lo más horrendo y espantoso», vomitó llamas azules y blancas y le desgarró el vestido y después el cuello y los brazos con unas garras que ella aseguró «de alguna sustancia metálica». Nueve días después, el 28 de febrero, Lucy Scales, de dieciocho años, volvía a casa por Green Dragon Alley, en Limehouse, cuando una figura con una linterna sorda le lanzó a la cara un chorro de llama azul; cayó con convulsiones que duraron horas. Por lo de Jane Alsop se detuvo a Thomas Millbank, que se había jactado en la taberna Morgan's Arms de serlo. Le encontraron un mono blanco, un abrigo y una vela usada. Salió absuelto en Lambeth Street por un solo detalle: Jane Alsop sostenía que su agresor escupía fuego, y Millbank reconoció que no sabía hacerlo.

Cronología: los hechos documentados de Jack el Saltarín

  1. 9 de enero de 1838 En la Mansion House, el Lord Mayor Sir John Cowan lee una carta anónima firmada por «un vecino de Peckham» que denuncia una apuesta entre hombres «de las clases más altas» para recorrer los pueblos cercanos a Londres disfrazados de fantasma, oso y demonio. Cowan la considera exagerada, pero la lee ante una sala abarrotada; The Times la publica ese mismo día.
  2. Enero de 1838 Llegan a la Mansion House cartas desde Hammersmith, Kensington, Ealing, Stockwell, Brixton, Camberwell, Vauxhall, Lewisham y Blackheath denunciando las mismas «bromas malvadas». Las quejas van detrás de la publicidad, no delante.
  3. 19 de febrero de 1838 Jane Alsop declara que en casa de su padre, en Bearbinder Lane (Bow), un hombre que decía ser policía le pidió luz diciendo «hemos atrapado a Jack el Saltarín aquí, en el callejón», se quitó la capa, vomitó llamas azules y blancas y le desgarró el cuello y los brazos con unas garras que ella creyó «de alguna sustancia metálica».
  4. 28 de febrero de 1838 Lucy Scales, de dieciocho años, es agredida en Green Dragon Alley, en Limehouse, cuando volvía a casa con su hermana tras visitar a su hermano. Una figura con una linterna sorda le lanza un chorro de llama azul a la cara; cae al suelo con convulsiones que duran varias horas.
  5. 1838, tras el ataque a Jane Alsop Thomas Millbank es detenido tras jactarse en la taberna Morgan's Arms de ser Jack el Saltarín. Se recuperan un mono blanco, un abrigo y una vela usada. Queda absuelto en Lambeth Street porque Jane Alsop sostuvo que su agresor escupía fuego y Millbank admitió que él no sabía.
  6. 1867 La Newsagents' Publishing Company publica «Spring-Heel'd Jack: A Romance of the Nineteenth Century», que arranca diciendo que «hace ya algo más de un cuarto de siglo que los habitantes de Londres y sus suburbios vivieron en estado de terror continuo». Ahí Jack ya no es el agresor sino el vengador, que irrumpe contra un hombre que coacciona a una mujer gritando «¡Villano! ¡Villano!».
  7. 1887 La folclorista M. A. Courtney anota en The Folk-Lore Journal que un tramo de costa de Penzance «en mi infancia… se decía que era uno de los sitios frecuentados por “Jack el Saltarín”, al que yo entonces tenía un miedo mortal». Un pánico de la prensa londinense se ha convertido en coco infantil a 450 km, en Cornualles.
  8. 1908 El Chambers's Twentieth Century Dictionary lo recoge ya como nombre común: «Spring-heeled Jack, el que se supone capaz de saltar a gran altura o distancia para llevar a cabo travesuras o bromas». El demonio ha acabado siendo una acepción.
  9. 2012 Karl Bell publica «The Legend of Spring-Heeled Jack: Victorian Urban Folklore and Popular Cultures» (Boydell & Brewer), donde reconstruye el caso con relatos de folcloristas, romances de ciego, folletines, prensa, actas judiciales y material teatral entre 1837 y 1904.

¿Hay una explicación racional para Jack el Saltarín?

Nunca se detuvo a nadie ni se recuperó nada. El único procesado por el ataque a Jane Alsop dejó tras de sí justo lo que deja un bromista: un mono, un abrigo y una vela. A Thomas Millbank lo absolvieron porque no sabía escupir fuego: el único elemento del caso que pertenece a la barraca de feria y no a la calle, y que las autoridades trataron desde el principio como el truco que era. El orden de los hechos explica lo demás. Las denuncias no desembocaron en la reunión de la Mansion House: salieron de ella. Antes del 9 de enero de 1838 el registro es escaso y retrospectivo, y el ataque a Mary Stevens solo aparece en textos de décadas después. Después de que el alcalde leyera aquella carta en voz alta y los periódicos la reprodujeran, llegaron quejas de nueve barrios a la vez. Había un nombre disponible, y cualquier susto sin explicar en las afueras podía archivarse bajo él. El estudio de Karl Bell reconstruye ese mismo recorrido —rumor oral, sensación de prensa, folletín barato, coco infantil— entre 1837 y 1904. Los saltos tampoco aguantan un examen. Jamás se presentó ningún artefacto con muelles, y la mecánica se contradice sola: hay que comprimirlo antes con las mismas piernas que se supone que va a potenciar, y aterrizar sobre zancos rígidos en adoquines a oscuras es más peligroso para quien los lleva que para quien huye de él. Nada de esto afecta a Jane Alsop ni a Lucy Scales. Dos mujeres fueron agredidas de noche y lo declararon bajo juramento, con la ropa rasgada y las heridas encima. El escepticismo se le debe al demonio, no a ellas. Lo que sostienen las pruebas es un hombre —o varios, porque ya en la primera semana se sospechó de imitadores— con capa, máscara, linterna y una vela prestada.

¿Se puede visitar Jack el Saltarín?

No hay lugar que visitar. Jack el Saltarín es una historia sobre una ciudad, no sobre un edificio. Los barrios siguen ahí y son fáciles de alcanzar. A Bow, donde vivía Jane Alsop, se llega por Bow Road (District y Hammersmith & City) y por Bow Church, en el DLR; a Limehouse, donde agredieron a Lucy Scales, por el DLR y c2c; Clapham Common está en la línea Northern. No hay ninguna placa y nada conserva ya aspecto victoriano. La Mansion House, donde se leyó la carta el 9 de enero de 1838, sigue siendo residencia oficial del Lord Mayor, en Walbrook, EC4N 8BH (metro: Bank, Mansion House o Cannon Street). No es un museo, pero abre con visitas guiadas durante el Open House de Londres: en 2026, los días 12 y 13 de septiembre, en turnos de 45 minutos entre las 11:00 y las 15:45, con reserva desde el 19 de agosto a mediodía. Piden documento con foto y hay control de seguridad. El destino de verdad es la hemeroteca. El carné de lector de la British Library es gratuito para mayores de 18 años; las salas de St Pancras abren lunes de 10:00 a 20:00, de martes a jueves de 9:30 a 20:00, viernes y sábados de 9:30 a 17:00, y cierran domingos. Por internet, el British Newspaper Archive reúne 106 millones de páginas de 2.911 cabeceras desde 1699 —incluidos los diarios londinenses de 1838— por suscripción. Como contexto, el London Museum Docklands (No. 1 Warehouse, West India Quay, E14 4AL) es gratuito y abre a diario de 10:00 a 17:00; el nuevo London Museum de Smithfield (EC1 9AG) abre el 28 de noviembre de 2026.

Fuentes consultadas

  1. Karl Bell, «The Legend of Spring-Heeled Jack: Victorian Urban Folklore and Popular Cultures» — Boydell & Brewer, 2012 académico
  2. Anonymous, "by the Author of 'The Confederate's Daughter'"; catalogued as Alfred Coates, «Spring-Heel'd Jack: A Romance of the Nineteenth Century (Spring-Heel'd Jack, The Terror of London)» — Newsagents' Publishing Company, London, 1867 libro
  3. M. A. Courtney, «Cornish Folk-Lore» — The Folk-Lore Journal, vol. 5, pp. 85-112, 1887 académico
  4. Thomas Davidson (ed.), «Entry: Spring-heeled Jack» — Chambers's Twentieth Century Dictionary, 1908 libro
  5. Thomas Davidson (ed.), «Chambers's Twentieth Century Dictionary, parte 4 (S–Z) — texto íntegro de la edición de 1908 con la entrada "Spring-heeled Jack"» — Project Gutenberg (transcripción de la edición de W. & R. Chambers, 1908), 1908 libro
  6. Findmypast and the British Library, «The British Newspaper Archive» — Digitised newspaper archive, 106 million pages from 2,911 titles since 1699, 2026 archivo

Ficha revisada por V. Serrano el 29/07/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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