🦶 AVISTAMIENTO · EXP. Nº0555 ACTIVO

Barghest

Barghest es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de North Yorkshire, England, GB. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.

¿Dónde y cuándo se ha avistado a Barghest?

Ubicación
North Yorkshire, England, GB
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
54.052, -1.897
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN

¿Qué es Barghest?

El Barghest del folclore del norte de Inglaterra no es un animal, y el expediente impreso lo dice desde el principio. La definición más antigua que nadie ha podido leer es la de Francis Grose, de 1787: un fantasma, todo de blanco, con grandes ojos como platillos, que aparece junto a portillos y escaleras de paso, los mismos que en York se llaman «bars». Un año después, William Marshall lo llamó duende del más alto orden, terrible de aspecto y cargado de cadenas de estruendo tremendo. Ni perro, ni negro, ni muerte. El enorme sabueso negro que ronda el desfiladero calizo del Troller's Gill, en Wharfedale, llega a la imprenta en 1828, en una balada que envió al «Table Book» de William Hone un corresponsal firmante como T. Q. M., quien aprovechó esas mismas páginas para inventar la etimología del «espíritu-oso» y para contar cómo los guasones de Threshfield asustaron a un molinero con un macho cabrío y una cadena. Desde entonces se han propuesto siete derivaciones del nombre; los dos lexicógrafos que mejor conocían el material se negaron a elegir. Esta ficha sigue el expediente, no la leyenda.
Barghest — ilustración
Un peñasco de caliza dentro del Troller's Gill, en Wharfedale, conocido localmente como la Cara del Trol —o el Barghest—, fotografiado por Adrian Smith para Geograph Britain and Ireland. Es la única imagen del lote que argumenta a favor de la ficha y no en contra: la propia roca del barranco resulta que parece una cara, que es la formulación más simple posible del argumento de la pareidolia. Además ayuda a fechar la leyenda. Las dos primeras definiciones impresas de la palabra, Grose en 1787 y Marshall en 1788, no tienen perro, ni negro, ni muerte; el sabueso del Troller's Gill aparece en el Table Book de William Hone en 1828, firmado T. Q. M. El barranco estaba aquí mucho antes que el sabueso. Imagen: Adrian Smith (Geograph Britain and Ireland) · CC BY-SA 2.0

¿Cuál es la historia de Barghest?

Léase el expediente impreso del Barghest en el orden en que se imprimió, y el perro negro resulta ser lo último en llegar. La palabra no está en la primera recolección sistemática del habla del norte. La lista de voces del norte de John Ray, A Collection of English Words Not Generally Used (1674), va de Balk a Bannock, de ahí a Bargh —«A Horseway up a steep hill. York-shire», o sea, camino de caballerías cuesta arriba— y sigue de largo hacia Barn, Bearn-trams, Beck. El lema vecino está; el Barghest no. La definición más antigua que he podido leer es la de Francis Grose, en A Provincial Glossary (primera edición de 1787; el texto que sigue procede de la segunda, corregida, de 1790, donde el escaneo es legible). Merece citarse entera, porque de ella casi nada sobrevive en la criatura moderna: «Bar-guest. Un fantasma, todo de blanco, con grandes ojos como platillos, que suele aparecer junto a portillos o escaleras de paso; allí llamados bars. Yorkshire. Derivado de Bar y Gheist». Blanco, no negro. Un fantasma, no un sabueso. Y la primera etimología del expediente es local y concreta: en York las puertas de la muralla se llaman Bars. Un año después William Marshall, que recorría Yorkshire estudiando su agricultura, imprimió la voz en su glosario de provincialismos (The Rural Economy of Yorkshire, 1788, tomo II, pág. 316): «BARGUEST; un duende del más alto orden; terrible de aspecto, y cargado de cadenas de estruendo tremendo». Dos entradas más abajo pone en su sitio a la competencia: «BOGGLE; duende inferior». Sigue sin haber perro, y sigue sin haber muerte. La lista de voces de Yorkshire de Robert Willan (1811), citada en el English Dialect Dictionary, da «un espíritu o demonio adscrito a una villa o aldea»; y el Dialect of Craven de William Carr —primera edición de 1824, segunda de 1828— lo glosa como «un duende que ronda las poblaciones y los lugares concurridos». A esta altura suele invocarse a Walter Scott, y en efecto usó la palabra dos veces, conviene no confundirlas. En Rob Roy (1817, cap. XIV) es solo un sustantivo dialectal en boca de una casa del norte: quien sabe griego y hebreo «no tenía por qué preocuparse de fantasma ni de bar-ghaist, de diablo ni de duende». En The Betrothed (1825) Scott lo escribe Bahr-geist y hace que su protagonista lo defina: «es un espectro, por lo común la imagen de una persona difunta, que […] ronda el lugar de tiempo en tiempo, se hace familiar a quienes allí viven y se interesa por su suerte, a veces para bien y otras veces para mal». Un espectro familiar en la marca galesa que Scott, según su propia nota, tomó «de un pasaje de las Memorias de lady Fanshaw». Tampoco aquí hay perro. Todo lo que hoy es el Barghest cabe rastrearlo hasta un solo artículo. En 1828, en el tomo II del Table Book de William Hone (cols. 653-658), un corresponsal anónimo que firma T. Q. M. publicó «Historias de los valles de Craven, n.º II». Contiene tres cosas. Primero, una balada, «La leyenda del Troller's Gill», en la que un hombre baja «al horrendo barranco del cerro de caliza, a llamar al Sabueso Espectral» y aparece al alba con «marcas impresas en el pecho del muerto, que no parecían de mano mortal». Segundo, el encuentro que reimprimirán todos los libros posteriores, contado por un testigo con nombre a medio tapar, Billy B——y, un componedor de relojes que volvía a pie de Grassington a Threshfield: algo que hacía «brush, brush, brush, con cadenas repicando todo el rato» y, en el umbral de su casa, «una cosa grandísima como una oveja, pero más grande […] y era lanuda», con unos ojos «como platillos». Y tercero —aquí arranca la trifulca etimológica— T. Q. M. cita el glosario de Carr, lo declara «muy erróneo», tantea el alemán berg (monte) y zanja: «la derivación verdadera me parece que es bar, alemán, oso, y geist, espíritu». Su prueba es una nota al pie: «Que hubo osos en Craven en la antigüedad es evidente porque uno de nuestros pueblos se llama Barden, es decir, la guarida del oso». De ahí en adelante mandaron los recopiladores. William Henderson (Notes on the Folk-Lore of the Northern Counties, 1866; 2.ª ed. 1879, págs. 274-276) añadió el presagio en su forma más redonda: a la muerte de cualquier vecino de importancia salía un Barguest por encima de los manantiales de Oxwells, cerca de Leeds, «un gran perro negro con ojos llameantes como platillos, seguido por todos los perros del lugar aullando y ladrando». Su informante era «un caballero de Yorkshire, fallecido hace poco», que de niño lo había visto antes de morir «un tal Squire Wade, de New Grange». Henderson transmitió además una cuarta etimología, y con firma ilustre: «la derivación que da sir Walter Scott, del alemán bahrgeist, espíritu del féretro, parece la más probable de cuantas se han sugerido». Billy B——y, entretanto, volvió a dar la vuelta. Su relato reapareció en el Leeds Mercury Supplement del 28 de febrero de 1881, firmado «F. W. J.» y abriendo todavía con «habiendo visto hace solo unos días a Billy B——y»: cincuenta y tres años después de escrito. De ahí lo tomó Joseph Lucas para Studies in Nidderdale (1882), y de Lucas lo tomó Thomas Parkinson para Yorkshire Legends and Traditions (1888), donde por fin se atribuye la balada, sesenta años tarde y con reservas, «al difunto doctor Dixon» —James Henry Dixon (1803-1876)—, «y probablemente sea de su propia pluma».

Cronología: los hechos documentados de Barghest

  1. 1674 — un silencio con el vecino intacto La lista de voces del norte de John Ray va de Balk a Bannock, Bargh («camino de caballerías cuesta arriba, Yorkshire»), Barn, Beck. El lema que estaría al lado de Barghest está; Barghest no.
  2. 1732 — una fecha que no he podido comprobar El Oxford English Dictionary fecha en 1732 su testimonio más antiguo de la palabra, en el Gentleman's Magazine. La entrada del OED está tras una suscripción y no alcancé el volumen de 1732; nada de esta ficha depende de ello.
  3. 1787 — la primera definición, y es blanca El Provincial Glossary de Francis Grose: «Bar-guest. Un fantasma, todo de blanco, con grandes ojos como platillos, que suele aparecer junto a portillos o escaleras de paso; allí llamados bars. Yorkshire. Derivado de Bar y Gheist». Ni perro, ni negro, ni presagio de muerte, y la primera etimología del expediente.
  4. 1788 — un duende del más alto orden William Marshall, que estudiaba la agricultura de Yorkshire, imprime en su glosario: «BARGUEST; un duende del más alto orden; terrible de aspecto, y cargado de cadenas de estruendo tremendo». Dos entradas más allá: «BOGGLE; duende inferior».
  5. 1805 — el desfiladero sin el sabueso T. D. Whitaker describe con detalle el Troller's Gill en su historia de Craven y lo identifica con el perdido Gordale de Appletreewick. Un barrido del texto completo no devuelve ningún Barghest en ninguna grafía, frente a 57 aciertos de Barden y 79 de «gill».
  6. 1817 y 1825 — los dos usos de Scott En Rob Roy la palabra es solo un sustantivo del norte: un hombre instruido «no tenía por qué preocuparse de fantasma ni de bar-ghaist, de diablo ni de duende». En The Betrothed, Scott lo escribe Bahr-geist y lo define como «un espectro, por lo común la imagen de una persona difunta» ligado a una familia, acreditándolo a las Memorias de lady Fanshaw. La grafía, y no argumento alguno, es todo lo que Scott aporta a la etimología.
  7. 1828 — la segunda edición de Carr El Dialect of Craven de William Carr: «BARGHEST, BAR-GUEST, un duende que ronda las poblaciones y los lugares concurridos», con «A. S. burge» añadido y una cita de The Betrothed de Scott. La entrada va justo debajo de BARGH, «una colina».
  8. 1828 — la balada En el Table Book de Hone, tomo II, cols. 653-655, un corresponsal que firma T. Q. M. publica «La leyenda del Troller's Gill», donde un hombre baja «al horrendo barranco del cerro de caliza, a llamar al Sabueso Espectral» y aparece muerto con marcas que «no parecían de mano mortal». De ahí sale el sabueso del Troller's Gill.
  9. 1828 — el oso, y el macho cabrío En el mismo artículo, T. Q. M. llama «muy errónea» a la derivación de Carr y acuña la lectura espíritu-oso —«bar, alemán, oso, y geist, espíritu»— apoyándose en una nota que deriva el nombre del pueblo de Barden de «la guarida del oso». Esas mismas páginas cuentan lo de los guasones de Threshfield que ataron una cadena a un macho cabrío y dejaron a un molinero rezando en su carro.
  10. 1866 y 1879 — la procesión fúnebre William Henderson imprime la versión más completa del presagio: por encima de los manantiales de Oxwells, cerca de Leeds, salía un Barguest a la muerte de cualquier vecino notable, «seguido por todos los perros del lugar aullando y ladrando». Su informante es «un caballero de Yorkshire, fallecido hace poco», sin nombre; el muerto es «un tal Squire Wade, de New Grange». Henderson atribuye además a Scott la derivación «espíritu del féretro».
  11. 28 de febrero de 1881 — el testigo reciclado El Leeds Mercury Supplement reimprime el relato de Billy B——y firmado «F. W. J.», abriendo todavía con «habiendo visto hace solo unos días a Billy B——y»: cincuenta y tres años después de escribirlo T. Q. M. Joseph Lucas lo pasó a Studies in Nidderdale (1882) y Thomas Parkinson lo tomó de Lucas en 1888.
  12. 1898 — el diccionario que se negó El English Dialect Dictionary de Joseph Wright le da a BARGHEST once condados y una treintena de citas, y ninguna etimología, cuando la entrada anterior y la de Shuck en el tomo V sí la llevan.
  13. 1911 — la fusión, y una atribución falsa La Encyclopædia Britannica alinea a Gwyllgi, Trash, Shuck, el Mauthe Doog, el demonio de Tedworth y el perro negro de Winchester como un único «sabueso espectral», y afirma que Scott menciona al Barghest en The Lay of the Last Minstrel. Los versos que cita son los de Scott sobre el Mauthe Doog de la isla de Man; la palabra no aparece ni en ese poema ni en sus notas.
  14. 1913 — «pero sea cual sea su origen» Elizabeth Mary Wright enumera tres derivaciones más —barn-ghaist, bier-ghaist y un bar-ghaist explicado por la costumbre del espectro de «sentarse en el travesaño alto de un portillo o una cerca»— y se niega a elegir entre ellas.
  15. 16 de abril de 2017 Adrian Smith fotografía un afloramiento de caliza del desfiladero y lo deposita en Geograph como «Cara del Trol (Barghest) en Trollers Gill», con el pie «desfiladero seco de caliza con la apariencia de una cara». Es la imagen de esta página.

¿Hay una explicación racional para Barghest?

Nadie ha propuesto jamás un animal. Conviene decirlo primero, porque era justo lo que nuestra propia ficha tapaba. En dos siglos de diccionarios, historias de condado, colecciones de folclore y encuestas dialectales, ninguno de los autores citados aquí trata al Barghest como especie por describir, superviviente o candidato a la zoología. Es un bogey: Jacqueline Simpson y Steve Roud, en A Dictionary of English Folklore (2000), lo archivan como «un ser espantajo cambiaformas especialmente alarmante», anotan que «a veces solo se oía, no se veía» y añaden que oírlo «era presagio de la muerte próxima de alguien, posiblemente la de uno mismo». Un ser cuya definición es lo que significa su aparición no puede ser una especie. Así que la conversión, aquí, no es zoológica: es una conversión de catálogo, y la hicimos nosotros. Esta ficha entró en Enigma Atlas por `db/data/cryptids_new.json`, un lote de cincuenta registros en el que «críptido» funcionaba como «cualquier cosa que dé miedo»: entre sus vecinos de fichero están Krampus, una mujer japonesa de la boca rajada, una cabeza voladora desprendida del cuerpo y una mangosta parlante. Y el texto viejo suministraba la zoología que faltaba en una sola frase sin firma: que la creencia estaría «enraizada en encuentros reales con perros grandes, lobos ya extintos en Gran Bretaña, y ojos reflejando la luz de una antorcha». Ninguna fuente de este expediente dice tal cosa. Se ha eliminado en vez de reformularla, y no se ha inventado ninguna sustituta. La etimología es donde de verdad se pelea el caso, y en ella no hay nada firme. Contando solo derivaciones impresas por gente que trabajó sobre la palabra, hay siete: bar + gheist, por los Bars, las puertas de York (Grose, 1787); berg-geist, espíritu del monte, y bär-geist, espíritu-oso (T. Q. M., 1828); burh, espectro de la ciudad (la glosa de Carr, más el «A. S. burge» que añade en 1828); bahrgeist, espíritu del féretro (Henderson, 1879); y barn-ghaist más un segundo bar-ghaist, justificado por la costumbre del espectro de «sentarse en el travesaño alto de un portillo o una cerca» (E. M. Wright, 1913). Y dos veredictos pesan más que las siete. El English Dialect Dictionary de Joseph Wright (1898) no le da a la palabra ninguna etimología: once condados, una treintena de citas y ningún corchete etimológico, cuando la entrada inmediatamente anterior (BARGHAM) sí lo lleva, y Shuck, en el tomo V, también. Y E. M. Wright, después de enumerar tres, escribe simplemente: «Pero sea cual sea su origen…». Donde las dos personas que mejor conocían el material se negaron a elegir, esta ficha también se niega. Dos atribuciones a Walter Scott no aguantan la comprobación. Henderson le acredita a Scott la derivación bahrgeist = «espíritu del féretro». Scott aporta la grafía y ninguna derivación: en The Betrothed el Bahr-geist se explica con detalle y no se etimologiza nunca, y una búsqueda en el texto completo de Letters on Demonology and Witchcraft (1830), el sitio obvio donde estaría, devuelve cero apariciones de bahr, barghest, barguest o bar-ghaist, frente a 75 de la palabra de control «ghost». Peor es la Encyclopædia Britannica de 1911, que afirma sin matices: «Lo menciona sir Walter Scott en The Lay of the Last Minstrel», y cita tres versos. Los versos existen, y hablan del Mauthe Doog de la isla de Man, como explica la nota del propio Scott a esa estrofa. En la edición de 1806 del poema, notas incluidas, barghest y sus variantes aparecen cero veces (controles en el mismo fichero: «spectre», 4; «Mauthe Doog», presente). Ese artículo de la Britannica es además donde se produce la fusión —Gwyllgi, Trash, Shuck, el Mauthe Doog, el demonio de Tedworth y el perro negro de Winchester alineados como un único «sabueso espectral»—, y de él, y no de tradición popular ninguna, desciende toda frase moderna que empiece «los folcloristas agrupan al Barghest con…». El sabueso del Troller's Gill es literatura, y se puede fechar con control. Thomas Dunham Whitaker describió el desfiladero con minucia en The History and Antiquities of the Deanery of Craven (1805) —«una fisura sinuosa y casi perpendicular en la roca caliza, de cerca de media milla de largo, poquísimas yardas de ancho y, por término medio, unos sesenta pies de alto»— y lo identificó con el perdido Gordale medieval de Appletreewick. No dice ni palabra de un sabueso. Un barrido del texto completo, 1,8 megabytes, no devuelve ningún barghest en ninguna grafía (los únicos parecidos son «Bargh» y «bargain»), mientras que los controles en ese mismo fichero dan Barden 57, Burnsall 24, Grassington 20, Appletreewick 5 y «gill» 79. El desfiladero recibe su Sabueso Espectral en 1828, en la balada de T. Q. M. Y el testigo estrella es más flaco que la leyenda que carga. Billy B——y es el único relato en primera persona de todo este expediente, y ni siquiera él vio un perro: oyó cadenas y encontró algo «como una oveja, pero más grande […] y era lanuda». El sabueso es de la balada. Más revelador todavía: el mismo artículo de 1828 que hizo famoso al Barghest lo desmonta. T. Q. M. cuenta, con gusto, que los guasones de Threshfield soltaban de noche por los caminos un macho cabrío con una cadena al cuello, y que un molinero que volvía del mercado de Kettlewell lo tomó por el Barghest y se arrodilló en su carro a rezar. La explicación natural contemporánea no es un añadido moderno sobre la tradición: venía impresa dentro de ella, escrita por un creyente, en la misma página. Dos añadidos recientes merecen nombre propio. La página de la Autoridad del Parque Nacional de los Yorkshire Dales describe «un perro mágico que vive allí, llamado Barguest, que te convierte en piedra con una sola mirada de sus enormes ojos»: la petrificación no está en ninguna fuente decimonónica. Y la recurrente afirmación de que el Barghest inspiró El sabueso de los Baskerville se apoya en reportajes de prensa (Yorkshire Evening Post, 2006; Yorkshire Post, 2010), no en nada que escribiera Conan Doyle. Por último, los límites de esta ficha, fechados. A 15 de agosto de 2026 no he podido leer la entrada del Oxford English Dictionary (suscripción), así que su afirmación de que el testimonio más antiguo es de 1732, en el Gentleman's Magazine, queda aquí sin comprobar, y tampoco alcancé ese volumen. La primera edición de Carr, de 1824, no se dejó descargar del Internet Archive (HTTP 500, repetidas veces), de modo que su texto original se conoce aquí solo por la cita hostil que hace T. Q. M. La primera edición de Henderson, de 1866, la conozco de segunda mano, por Simpson y Roud, que citan su página 239. Y las dos discusiones modernas que recomiendan —Ethel Rudkin en Folk-Lore 49 (1938) y Theo Brown, «The Black Dog», en Folklore 69 (1958)— están tras una suscripción. Nada de lo anterior se apoya en ninguna de ellas.

¿Se puede visitar Barghest?

No hay edificio, ni exposición, ni entrada. Lo que se puede visitar es un desfiladero seco de caliza en Wharfedale, y la razón honrada para ir es que ese es el paraje que un poema puso en el mapa en 1828. Troller's Gill (también Trollers Gill, y conocido como Trollerdale) queda unos 800 metros aguas arriba del Skyreholme Beck desde la aldea de Skyreholme, junto a Appletreewick, a unos 7,5 km al sureste de Grassington, dentro del Parque Nacional de los Yorkshire Dales. Referencia de la cuadrícula del Ordnance Survey: SE 068 619. El desfiladero corre cerca de medio kilómetro entre paredes de caliza separadas por unos pocos metros. La mayor parte del año el cauce está seco, porque el agua se ha ido bajo tierra más arriba. La página de la Autoridad del Parque Nacional es tajante sobre el peligro que se encuentra todo el mundo: «Con lluvia fuerte, cuidado: las rocas pueden estar muy resbaladizas». Y tras lluvias prolongadas el arroyo sí corre por la grieta, lo que convierte una trepada fácil en una complicada. Conviene tomarse en serio los demás riesgos, porque esto es terreno minero viejo y no una atracción gestionada. En el barranco hay varias cuevas y una sima llamada Hell Hole, de 55 metros de profundidad y unos 210 metros de galerías, a la que no hay que asomarse sin material de espeleología y sin compañía; alrededor están las ruinas de las minas de Gill Head, de plomo primero y de fluorita después, con pozos abiertos y escombreras. Las fuentes no coinciden en cuándo cerraron (los años sesenta, o 1981). Las escombreras sostienen una flora tolerante al plomo que el parque pide mirar en vez de pisar. Cómo llegar. No hay aparcamiento en el barranco: se deja el coche en los arcenes y apartaderos de Skyreholme y Appletreewick y en la B6265, que se llenan temprano los fines de semana buenos, en carreteras de un solo carril con apartaderos. La aproximación mejor documentada es la ruta circular que publica el organismo de turismo del condado, Burnsall y Troller's Ghyll: 8,3 millas (13,4 km), unas tres horas y media, 476 metros de desnivel positivo, dificultad moderada, pasando por el desfiladero, Parcevall Hall y Howgill. Un aviso que no he podido resolver: no he logrado confirmar con ninguna autoridad de servidumbres de paso si el fondo del barranco es camino público o terreno de acceso abierto, y hay excursionistas que describen un cartel viejísimo de «prohibido el paso» en una de las pistas de acceso. Trátese el terreno como campo de trabajo y sígase la ruta señalizada. Parcevall Hall Gardens, en Skyreholme, cerca de Appletreewick, BD23 6DE, es el único sitio de la zona con horario y la base sensata. Su propia web indica: abierto a diario de abril a octubre, de 10:00 a 18:00, última entrada a las 16:30; 12 £ adultos, 11 £ mayores, gratis los menores de 12 años, solo con tarjeta de crédito; se admiten perros que se porten bien; aseos en el salón de té y en el jardín; aparcamiento gratuito en el recinto para los visitantes de los jardines, que no es un aparcamiento público para ir al barranco. (Comprobado en agosto de 2026; conviene confirmarlo antes de viajar.) York es el otro lugar donde las fuentes sitúan de verdad al Barghest, y es gratis. Grose ató la palabra en 1787 a las puertas de la muralla, los Bars, que siguen en pie en Bootham, Monk, Micklegate y Walmgate. Los adornos turísticos —el Barghest de los Snickelways, la casa del número 1 de The Shambles que lleva ese nombre— son modernos, y ninguna fuente antigua los relaciona con la palabra. Una última nota sobre la fotografía de esta página: muestra un afloramiento de caliza del Troller's Gill al que localmente se llama la Cara del Trol, o el Barghest, y que resulta parecerse a una cara. Es un emblema bastante justo de todo el expediente.

Fuentes consultadas

  1. Francis Grose, «A Provincial Glossary, with a Collection of Local Proverbs and Popular Superstitions, s.v. Bar-guest — "A ghost, all in white, with large saucer-eyes, commonly appearing near gates or stiles; there called bars. Yorksh. Derived from Bar and Gheist." First published 1787; quoted here from the corrected and enlarged second edition» — S. Hooper, London; Internet Archive, 1790 libro
  2. William Marshall, «The Rural Economy of Yorkshire, vol. II, Provincialisms, p. 316 — "BARGUEST; a hobgoblin of the highest order; terrible in aspect, and loaded with chains of tremendous rattle", with "BOGGLE; an inferior hobgoblin" two entries below» — T. Cadell, London; Internet Archive, 1788 libro
  3. John Ray, «A Collection of English Words Not Generally Used, North Countrey Words — the B sequence (Balk, Bannock, Bargh, Barn, Beck) with no entry for Barghest» — Printed by H. Bruges for Tho. Burrell, London; Internet Archive, 1674 libro
  4. William Carr, «The Dialect of Craven, in the West-Riding of the County of York, 2nd ed., vol. I, s.v. BARGHEST / BAR-GUEST — "A sprite that haunts towns and populous places", with the derivation and quotations from Whitaker and from Scott's Tales of the Crusaders» — Wm. Crofts, London; Internet Archive, 1828 libro
  5. T. Q. M. (attributed by Parkinson to James Henry Dixon), in William Hone's compilation, «"Stories of the Craven Dales, No. II" — the ballad "The Legend of the Troller's Gill", the narrative of Billy B——y, the bear-ghost etymology and the Threshfield he-goat, signed T. Q. M., in The Table Book, vol. II, cols. 653-658» — Published for William Hone by Hunt and Clarke, London; Internet Archive, 1828 libro
  6. Thomas Dunham Whitaker, «The History and Antiquities of the Deanery of Craven, in the County of York — Appletreewick: Troller's Gill described as "a winding but nearly perpendicular fissure in the lime-stone rock" and identified as the ancient Gordale of Appletreewick, with no mention of a barghest» — Nichols and Son, London; Internet Archive, 1805 libro
  7. Walter Scott, «Rob Roy, ch. XIV — "needed not to care for ghaist or bar-ghaist, devil or dobbie"» — Archibald Constable, Edinburgh; Project Gutenberg, 1817 libro
  8. Walter Scott, «The Betrothed (Tales of the Crusaders) — the Bahr-geist defined as "a spectre, usually the image of a departed person", with the author's footnote crediting the Memoirs of Lady Fanshawe» — Archibald Constable, Edinburgh; Project Gutenberg, 1825 libro
  9. Walter Scott, «The Lay of the Last Minstrel, with the author's notes — the stanza "For he was speechless, ghastly, wan…" and Scott's own note explaining it as the Mauthe Doog of Peel Castle, Isle of Man. Zero occurrences of barghest or its variants in the whole volume» — Longman, Hurst, Rees and Orme, London; Internet Archive, 1806 libro
  10. Walter Scott, «Letters on Demonology and Witchcraft — searched in full for bahr, barghest, barguest and bar-ghaist: zero occurrences, against 75 for the control word "ghost"» — John Murray, London; Project Gutenberg, 1830 libro
  11. William Henderson, «Notes on the Folk-Lore of the Northern Counties of England and the Borders, 2nd ed., pp. 274-276 — the Barguest of the Oxwells and the death of Squire Wade of New Grange, and the attribution to Scott of the derivation from German bahrgeist, "spirit of the bier"» — Folk-Lore Society, London; Internet Archive, 1879 libro
  12. Thomas Parkinson, «Yorkshire Legends and Traditions, pp. 126-133 — "The Bargest of the Troller's Gill" and "The Bargest, near Grassington", with the ballad attributed to "the late Dr. Dixon" and Billy B——y's narrative taken from Joseph Lucas's Studies in Nidderdale, itself from the Leeds Mercury Supplement of 28 February 1881 signed F. W. J.» — Elliot Stock, London; Internet Archive, 1888 libro
  13. Joseph Wright (ed.), «The English Dialect Dictionary, vol. I (A-C), s.v. BARGHEST — eleven counties, some thirty quotations (Marshall 1788, Grose 1790, Willan 1811, Scott 1817, Henderson 1879, Dixon 1881, Lucas 1882) and no etymology at all» — Henry Frowde, Oxford; Internet Archive, 1898 libro
  14. Elizabeth Mary Wright, «Rustic Speech and Folk-Lore, pp. 193-194 — the Barghest as "the most dramatic and awesome of all the boggarts", taking "the shape of a large dog, donkey, pig, or calf", with three further etymologies listed and none accepted: "But whatever its origin…"» — Oxford University Press, London; Internet Archive, 1913 libro
  15. Encyclopædia Britannica (unsigned), «"Barghest", Encyclopædia Britannica, 11th ed., vol. III, p. 399 — the article that fuses Gwyllgi, Trash, Shuck and the Mauthe Doog into one spectre-hound, gives three etymologies and credits Scott with a mention in The Lay of the Last Minstrel» — Cambridge University Press; Wikisource transcription, 1911 libro
  16. Jacqueline Simpson and Steve Roud, «A Dictionary of English Folklore, s.vv. "bargest, barguest" and "black dogs" — the barguest as a shape-changing bogey heard as often as seen, and the distinction between plain Black Dogs and the shape-changers that carry regional names» — Oxford University Press, Oxford, 2000 libro
  17. Yorkshire Dales National Park Authority, «Troller's Gill — the National Park Authority's page: the dry streambed, the warning that "during heavy rain… the rocks can be very slippy", the lead-mining remains and their flora, and the modern claim that the Barguest "turns you to stone with one look"» — yorkshiredales.org.uk, 2026 web
  18. Parcevall Hall Gardens, «Visit — opening season and hours, last admission, admission prices, card-only payment, dogs, toilets and the address at Skyreholme nr Appletreewick BD23 6DE» — parcevallhallgardens.co.uk, 2026 web
  19. Adrian Smith, «Face of the Troll (Barghest) in Trollers Gill, photograph 5358612, taken 16 April 2017 at grid reference SE 066 619 — "Dry limestone gorge with the semblance of a face"» — Geograph Britain and Ireland; Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0, 2017 web
  20. Welcome to Yorkshire, «Walk: Burnsall & Troller's Ghyll — 8.3 miles, about 3½ hours, 476 m of ascent, moderate, circular from Burnsall via Troller's Ghyll, Parcevall Hall and Howgill; notes the Gill Head fluorspar mine» — yorkshire.com, 2026 web

Ficha revisada por V. Serrano el 15/08/2026 · Cómo verificamos el contenido

📎 Fuente: Enigma Atlas

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