Nuckelavee es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Orkney Islands, Scotland, GB. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Nuckelavee?
Ubicación
Orkney Islands, Scotland, GB
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
59.117, -2.563
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Nuckelavee?
El nuckelavee tiene una sola fuente. Todo lo que se ha escrito sobre él desciende de cuatro páginas publicadas en enero de 1891, cuando Walter Traill Dennison, agricultor de la isla orcadiana de Sanday, imprimió «Orkney Folklore. Sea Myths. — 4. Nuckelavee» en The Scottish Antiquary. Había recogido el relato junto a los hogares de Orkney unos cuarenta años antes. Lo que dejó escrito es un monstruo sin piel alguna, con sangre negra corriendo por venas amarillas y tendones blancos trabajando al moverse; abajo un caballo con aletas en las patas, boca de ballena y un solo ojo rojo como el fuego, y encima un hombre sin piernas cuyos brazos casi llegaban al suelo y cuya cabeza le rodaba de un hombro al otro. Se le achacaban las cosechas malogradas, el ganado despeñado, las epidemias y la sequía, y era funesto decir su nombre sin añadir una oración. Quemar algas para hacer kelp lo enfurecía, y respondía hiriendo a los caballos de Stronsay con una enfermedad llamada Mortasheen. Solo lo frenaban la Mither o' the Sea en verano y el agua dulce en invierno. Dennison conoció a un anciano de quien se decía que había escapado de él, y lo dijo con esas mismas palabras prudentes.
La lámina de James Torrance para «Scottish Fairy and Folk Tales», editado por sir George Douglas (Walter Scott), con el pie que trae el propio libro: «Tammie felt the wind of Nuckelavee's clutches», una frase del propio Dennison. Recoge la segunda mitad de la huida, el salto sobre el riachuelo. Conviene saber qué ilustra: la reimpresión abreviada de Douglas, la versión que ya había perdido la quema de algas, Stronsay y la Mither o' the Sea.
Imagen:
James Torrance 1859-1916, illustrator · Public domain
¿Cuál es la historia de Nuckelavee?
Es una de las pocas criaturas de este atlas cuya base documental entera se lee en una tarde. Son cuatro páginas.
El texto es el asiento 326 de The Scottish Antiquary, or Northern Notes and Queries —revista trimestral en cuadernos de un chelín, editada en Edimburgo por el reverendo A. W. Cornelius Hallen—, volumen V, número XIX, páginas 130 a 133. El volumen lleva fecha de 1891, y el número se fija con una resta: los cuadernos eran trimestrales, el número anterior trae una carta escrita en julio de 1890 y la reseña de una muerte del 4 de julio de 1890, y el propio número XIX cita un documento del 27 de septiembre de 1890; luego este es el cuaderno de enero de 1891. El artículo se titula «Orkney Folklore. Sea Myths. — 3. The Stoor Worm. — 4. Nuckelavee», la sección del Nuckelavee arranca al pie de la página 131, y va firmado al final: «W. Traill Dennison, West Brough, Sanday, Orkney». Walter Traill Dennison (1825-1894) era agricultor en Sanday, no un recopilador de paso, y la serie siguió en 1892 y 1893 con los Sea Trows, los Fin Folk y Finfolkaheem.
Cuándo lo recogió importa. En la primera entrega de la misma serie, publicada el octubre anterior, Dennison lo dice sin rodeos: «Hace más de cuarenta años que los mitos que aquí se ofrecen fueron recogidos junto a los hogares de las cabañas de Orkney». Eso sitúa el trabajo de campo hacia 1850, cuando él andaba por los veinticinco años, y la imprenta cuarenta años después. En el mismo párrafo advierte al lector de que los relatos le parecerán «monstruosamente extravagantes y absurdos», y reconoce lo que les hace: de su informante tejedor escribe «solo cambio sus palabras de otro tiempo al inglés».
La descripción de la página 132 es el origen de todo lo que circula hoy. Nuckelavee «era un espíritu en carne»; su casa era el mar, y en tierra «montaba un caballo tan terrible de aspecto como él mismo. Algunos pensaban que jinete y caballo eran en realidad uno solo». Su cabeza «era como la de un hombre, solo que diez veces mayor, y su boca sobresalía como la de un cerdo y era enormemente ancha. No había un pelo en el cuerpo del monstruo, por la muy buena razón de que no tenía piel». La sangre negra corría a la vista por sus venas, y el movimiento de los músculos «mostraba tendones blancos en movimiento». Dennison cierra el párrafo con una broma que ninguna reedición posterior conserva: «¡Qué estudio para un anatomista!».
Dos cosas lo frenaban, y Dennison le pone estación a cada una: «si no lo contuvieran la Mither of the Sea en verano y, en invierno, su terror al agua dulce, hace mucho que habría hecho de Orkney un desierto sin hombres». Las cosechas malogradas, el ganado despeñado por los acantilados, las epidemias de personas y animales y las sequías largas se le achacaban a él.
Y luego, la economía. «La quema de algas para hacer kelp ofendía terriblemente a Nuckelavee y lo llenaba de rabia diabólica. Descargaba su ira hiriendo con enfermedad mortal a los caballos de la isla de Stronsay (porque esa fue la isla donde primero se hizo kelp en Orkney), y aquella enfermedad se extendió por todas las islas donde se hacía kelp. Aquella enfermedad se llamaba Mortasheen».
Solo entonces aparece el testigo, y Dennison es cuidadoso con él: «Conocí a un anciano de quien se decía que se había topado una vez con Nuckelavee y que había escapado por poco de las garras del monstruo. Este hombre era muy reacio a hablar del asunto. Sin embargo, tras mucho regateo y mucha insistencia, se le sacó la narración siguiente». También registra el tabú: era funesto pronunciar el nombre sin añadir «¡Guid save us a'!».
En el relato, el hombre es Tammas en la primera frase y Tammie en las doce siguientes, y la primerísima cláusula de Dennison ya dice de qué cree él que está hecha la historia: «Tammas, como su tocayo Tam o' Shanter, andaba fuera hasta tarde una noche». El camino iba entre el mar por un lado y un loch profundo de agua dulce por el otro. La mitad de abajo era «como un gran caballo, con aletas como de pez alrededor de las patas, con una boca tan ancha como la de una ballena, de la que salía un aliento como el vapor de una caldera de cerveza. Tenía un solo ojo, y era rojo como el fuego». Encima iba sentado, «o más bien parecía crecerle del lomo, un hombre enorme sin piernas y con brazos que llegaban casi al suelo», con la cabeza del tamaño de un «clue of simmons» —un ovillo de soga de paja de casi un metro de diámetro— que le rodaba de un hombro al otro. Y luego la frase que todo el mundo cita: «toda su superficie mostraba solo carne roja y viva, en la que Tammie veía sangre, negra como el alquitrán, corriendo por venas amarillas, y grandes tendones blancos, gruesos como ataduras de caballo, que se retorcían, se estiraban y se contraían según el monstruo se movía».
La huida tiene dos fases, no una. Tammie se pegó al lado del loch; un pie se le metió en el agua y salpicó la pata delantera del monstruo, «con lo que el caballo dio un bufido como un trueno y se echó al otro lado del camino». Solo después vino la carrera hacia el riachuelo por donde el loch desagua al mar, el salto, y el gorro que se quedó entre las garras del monstruo.
Cronología: los hechos documentados de Nuckelavee
1529La Descriptio Insularum Orchadiarum de Jo Ben describe a una criatura marina que yació con la mujer de un labrador en Stronsay. A esos seres los llama Troicis —trows— y el cuerpo está «vestido de algas por todo el cuerpo, semejante a un potro». Peludo y cubierto de algas: lo contrario de un monstruo sin piel. El pasaje se ofrece en internet como la aparición más antigua del nuckelavee; no contiene la palabra.
1722James Fea de Whitehall introduce la quema de kelp en Orkney, en Stronsay. El Statistical Account de Barry recoge las objeciones de los isleños: espantaría el pescado de la costa, estaban «ciertos de que destruiría el grano y la hierba» y temían que impidiera a sus mujeres tener hijos. La rabia del nuckelavee contra las hogueras de kelp no puede ser anterior a esta fecha.
1768Las actas de la sesión parroquial de Stenness, en Orkney, describen la muerte súbita de un caballo «llamada el Mortasheen». La enfermedad que Dennison atribuye al nuckelavee es el muermo, y está documentada en Orkney ciento veintitrés años antes de que llegue a la imprenta el monstruo al que se le echa la culpa.
1822Samuel Hibbert, en A Description of the Shetland Islands, deriva del latín necare los nombres del dios de las aguas «Nocka, Nickur o Necker», e imprime en nota el pasaje de Stronsay de Jo Ben como testimonio de ese dios. No está hablando del nuckelavee: la palabra tardará sesenta y nueve años en aparecer impresa.
h. 1850 (el trabajo de campo)Dennison recoge los mitos marinos de Orkney. Él mismo fecha el trabajo en la primera entrega de la serie, en octubre de 1890: «Hace más de cuarenta años que los mitos que aquí se ofrecen fueron recogidos junto a los hogares de las cabañas de Orkney». Y declara su método: de un informante dice que «solo cambio sus palabras de otro tiempo al inglés».
1866El Etymological Glossary of the Shetland & Orkney Dialect de Thomas Edmondston registra «Niggle, una especie de water-kelpie» y propone derivarlo de «gneg, caballo, y el, agua». No tiene entrada para nuckelavee: ese es el control que da sentido al silencio.
1883The Orkneys and Shetland, de John R. Tudor, dedica las páginas 105-106 al comercio del kelp y trae un glosario dialectal con «Nuggle or Niogle, O. and S., una especie de water kelpie». Stronsay aparece treinta y cuatro veces en el libro. Nuckelavee, ninguna.
Enero de 1891Walter Traill Dennison publica «Orkney Folklore. Sea Myths. — 4. Nuckelavee» en The Scottish Antiquary, vol. V, n.º XIX, páginas 130-133, firmado en West Brough, Sanday. Es la aparición impresa más antigua de la palabra que puede fecharse: el cuerpo sin piel, la Mither o' the Sea, el kelp y el Mortasheen, el tabú del nombre y la huida del anciano al que llama Tammas y luego Tammie.
1893Sir George Douglas reimprime el relato en Scottish Fairy and Folk Tales (Walter Scott), la edición que ilustró James Torrance y de la que procede la imagen de esta ficha. Douglas acredita a Dennison en una nota al pie de una línea y suprime en silencio el kelp, Stronsay, el Mortasheen, la Mither o' the Sea, la oración protectora y la glosa «Diablo del Mar». Durante un siglo, ese resumen es la versión que lee casi todo el mundo.
17 de septiembre de 2008La palabra «knoggelvi» entra en la Wikipedia en inglés, citando la web orcadiana Orkneyjar, que afirma sin fuente que nuckelavee es «una corrupción tardía del nombre dialectal». Dennison no escribió esa palabra: su artículo se niega expresamente a derivar el nombre. La página de Orkneyjar citada es hoy un enlace muerto.
Junio de 2014El artículo de Wikipedia se rehace a partir de Dennison y Marwick. La editora que añade el párrafo de Jo Ben el 22 de junio deja este resumen de edición: «no estoy segura de si esta es una fuente fiable». La duda queda registrada, y el párrafo sigue ahí.
¿Hay una explicación racional para Nuckelavee?
La primera pregunta no es si el monstruo es real. Es cuántos años tiene la palabra.
El artículo de enero de 1891 es la aparición impresa más antigua de «Nuckelavee» que he podido fechar, y conviene dar las búsquedas fallidas con sus controles, porque un cero por sí solo no prueba nada. El Etymological Glossary of the Shetland & Orkney Dialect de Thomas Edmondston (1866) —justo el libro donde la palabra debería estar si estuviera viva— devuelve cero para nuckelavee y para cualquier forma estropeada por el OCR; el control en el mismo fichero sí sale: «Niggle, una especie de water-kelpie», con la conjetura etimológica de Edmondston, «gneg, caballo, y el, agua». The Orkneys and Shetland, de John R. Tudor (1883), también devuelve cero, frente a 34 apariciones de Stronsay, 14 de trow y una entrada de glosario, «Nuggle or Niogle, O. and S., una especie de water kelpie». El diccionario de Jamieson y la Description of the Shetland Islands de Samuel Hibbert devuelven cero en la misma prueba, con la misma familia de nombres de caballo de agua presente. Todas las búsquedas se repitieron. El Dictionary of the Scots Language no tiene entrada nuckelavee: la palabra aparece en él exactamente una vez, como cita fechada en 1891 procedente del Scottish Antiquary, archivada bajo NEUGLE, donde la cita más antigua de la familia es un «neagle» del Statistical Account de 1845.
O sea: la criatura llega a la imprenta una sola vez, de un solo recopilador, citando a un solo informante sin nombre, cuarenta años después de oírlo.
Dennison es su propio mejor escéptico. No dice que el anciano se encontrara con el Nuckelavee: dice que «se decía» que se lo había encontrado. Y en la primera línea del relato nombra él mismo el modelo: Tam o' Shanter. El poema de Burns, de 1790, acaba con Tam a salvo porque las brujas no pueden cruzar el agua corriente, que es exactamente como se salva Tammie. Sea lo que sea la historia, su huida es un recurso ya célebre en Escocia un siglo antes de que Dennison la pusiera por escrito.
El kelp le pone a la creencia un suelo que no puede atravesar. La quema de algas se introdujo en Orkney en 1722, de la mano de James Fea de Whitehall, en Stronsay, y Tudor cita el relato de George Barry en el Statistical Account de Kirkwall sobre cómo la recibieron los isleños: estaban seguros de que espantaría el pescado de la costa, «ciertos de que destruiría el grano y la hierba», y temían que incluso impidiera a sus mujeres tener hijos. La rabia del Nuckelavee contra las hogueras de kelp es esa queja documentada con cara y ojos, y no puede ser anterior a 1722. La enfermedad también es real: el Mortasheen es el muermo, y el Scottish National Dictionary lo documenta en Orkney en las actas de la sesión parroquial de Stenness de 1768, ciento veintitrés años antes de que Dennison imprimiera el relato que lo explica.
Lo demás de lo que circula hoy se le añadió después, y se puede fechar.
Primero la etimología. Dennison se niega a darla: «Sin especular sobre la derivación de este nombre, que resultará bastante obvia a quienes conozcan la mitología nórdica, puede decirse que en inglés llano el nombre significa Diablo del Mar». La palabra «knoggelvi», que hoy cientos de páginas le atribuyen, no aparece en su artículo ni en ningún punto de los volúmenes V a VII del Scottish Antiquary, que contienen su serie entera, frente a una aparición de «Devil of the Sea», el control. Viene de la web orcadiana Orkneyjar, del periodista Sigurd Towrie, que afirma sin fuente que «Nuckelavee es una corrupción tardía del nombre dialectal knoggelvi». Entró en la Wikipedia en inglés el 17 de septiembre de 2008 citando esa página, una página que hoy devuelve un 404: la única autoridad del artículo para su etimología es un enlace muerto. El nombre shetlandés mukkelevi sale de la misma web.
A Samuel Hibbert se le cita para una segunda etimología, y aquí el argumento está del revés. Hibbert (1822) está hablando del dios de las aguas de celtas y teutones, «Nocka, Nickur o Necker, que responde al latín necare»; no está analizando el nombre Nuckelavee, que tardaría sesenta y nueve años en existir impreso.
El siglo XVI se ofrece como precedente y tampoco aguanta. La Descriptio Insularum Orchadiarum de Jo Ben, de 1529, sí describe a una criatura marina que acosa a una mujer en Stronsay, y el propio Hibbert imprimió el latín: el ser está «indutus … algis marinis, toto corpore, similis est pullo equino», vestido de algas por todo el cuerpo, semejante a un potro, y en el texto de Hibbert con el pelo apelmazado. Jo Ben llama Troicis a esos seres: trows. Peludo y vestido de algas es exactamente lo contrario del Nuckelavee de Dennison, cuyo horror entero consiste en que no tiene ni pelo ni piel; y Dennison, que dedicó una entrega aparte a los Sea Trows, lo habría archivado allí. La editora de Wikipedia que añadió el párrafo de Jo Ben en junio de 2014 dejó este resumen de edición, honrado: «no estoy segura de si esta es una fuente fiable».
Y una pérdida, en vez de una añadidura. La versión que llegó al siglo XX no es la de Dennison. Sir George Douglas reimprimió el relato en Scottish Fairy and Folk Tales (Walter Scott, primera edición 1893, reimpresa en 1900, 1901 y 1903), que es la edición que ilustró James Torrance y de donde sale la imagen de esta ficha. Douglas acredita a Dennison en una nota al pie de una línea y luego corta, sin avisar, el kelp, Stronsay, el Mortasheen, la Mither o' the Sea, la oración protectora y la glosa «Diablo del Mar». Su propia introducción reduce la criatura a un centauro, «con forma de hombre por arriba y de caballo por abajo». Durante un siglo, ese resumen, y no el original, fue el Nuckelavee que leyó casi todo el mundo.
¿Se puede visitar Nuckelavee?
No hay lugar. Dennison no nombra el camino, ni el loch, ni el arroyo, y ninguna parroquia de Orkney los reclama; quien te diga dónde se encontró Tammie con el Nuckelavee se lo está inventando. Lo que se puede visitar es el rastro de papel y el paisaje al que pertenece.
El original se lee gratis. The Scottish Antiquary, volúmenes V a VII, está digitalizado en el Internet Archive; el Nuckelavee va del pie de la página 131 a la 133. La reimpresión abreviada de Douglas, la de las láminas de Torrance, también está allí. En papel, la edición moderna accesible es Orkney Folklore & Sea Legends, el folclore de Dennison reunido por Tom Muir con ilustraciones de Bryce Wilson, publicado por The Orkney Press en 1995.
La Orkney Library & Archive, en el 44 de Junction Road, Kirkwall KW15 1AG, es donde vive la parte manuscrita del folclore orcadiano, incluidos papeles personales de gente de Orkney. La sala de archivo, consultada en agosto de 2026, abría de 9:15 a 17:00 lunes, martes, viernes y sábado, de 9:15 a 19:00 los jueves, y cerraba todo el miércoles; la consulta es gratuita, pero las normas de sala son estrictas: bolsos y abrigos en taquillas y solo lápiz. Teléfono +44 1856 873166.
A Stronsay, la isla a la que Dennison achaca el origen del problema, se llega con Orkney Ferries desde Kirkwall en algo menos de dos horas. El barco atraca en Whitehall, el pueblo del arenque, donde el Fish Mart es hoy un centro de interpretación con cafetería y albergue, de entrada libre y abierto en temporada de verano. El kelp que enfurecía al Nuckelavee se quemó por primera vez en estas orillas en 1722; los hoyos de kelp y la línea de costa son el monumento, y no hay ninguna placa.
Sanday, la isla del propio Dennison —su dirección era West Brough—, es otro ferry desde Kirkwall. Tampoco hay allí nada sobre el Nuckelavee. Esa ausencia es el estado honrado de la cuestión: esta es una criatura que existe en cuatro páginas impresas y en nada más.
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