Ozark Howler es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Ozark Mountains (Arkansas-Missouri-Oklahoma), US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Ozark Howler?
Ubicación
Ozark Mountains (Arkansas-Missouri-Oklahoma), US
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
36.5, -93.2
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Ozark Howler?
Del Ozark Howler se dice que es una bestia negra del tamaño de un oso, de pelaje desgreñado, ojos brillantes, barba de cabra y cuernos, cuyo grito baja por las hondonadas de Arkansas y Misuri en las noches frías. Es casi el único críptido estadounidense con fecha de nacimiento. A principios de 1998 una red de páginas web gratuitas, mensajes en listas de correo y organismos inventados lo sembró entre los criptozoólogos: un Ozark Howler Research Group, un Research Council escindido y un científico al frente llamado Itzakh Joach —léase en voz alta— de una universidad que no existe. Dos de aquellas páginas sobreviven en el Internet Archive, y una de ellas fabrica el pasado de la criatura en una sola frase archivada sobre testigos que la habrían visto décadas atrás. El criptozoólogo Loren Coleman rastreó los seudónimos y contó una confesión de mayo de 1998, pero su relato se cayó de su libro de 1999 y no se publicó hasta 2006, cuando ya llevaba un año circulando un artículo de Wikipedia sin una sola fuente. Lo curioso es lo que sí es cierto por debajo: en los Ozarks hay tradición documentada de un gato negro inmenso al que se conoce por su grito. Vance Randolph la anotó en 1951, y no es este animal.
Un dibujo digital, subido el 12 de agosto de 2020 por la propia editora de Wikipedia que lo había hecho el día antes para ilustrar el artículo de aquella enciclopedia. No documenta nada: no hay ninguna fotografía de un Ozark Howler, ni ejemplar, ni rastro del nombre antes de 1998. Conviene decirlo en voz alta justo en esta ficha, cuya tesis entera es de fechas. Y fíjate en el animal dibujado —pardo, lanudo, de ojo rosa— y compáralo con la bestia que describían las páginas de 1998: negra, con cuernos y los ojos brillantes.
Imagen:
PetuniaJoan · CC BY-SA 4.0
¿Cuál es la historia de Ozark Howler?
El Ozark Howler se describe siempre igual, donde quiera que se le describa: una bestia del tamaño de un oso, baja y maciza, de pelaje negro y desgreñado, ojos brillantes, barba de cabra y un par de cuernos, cuyo grito —a medio camino entre el aullido del lobo y la berrea del uapití— bajaría por las hondonadas del norte de Arkansas y el sur de Misuri en las noches frías. Lo raro no es la descripción. Lo raro es que esta criatura tiene algo parecido a una partida de nacimiento, y que parte de aquel papeleo original sigue archivado.
A principios de 1998 apareció casi de golpe una maraña de páginas web gratuitas, mensajes en listas de correo e instituciones inventadas. Había un «Ozark Howler Research Group»; había un «Ozark Howler Research Council» escindido del anterior, fundado —explicaba una de las páginas— «después de que varios miembros del Howler Research Group descubrieran que tenían desacuerdos serios con la organización central sobre la interpretación de las pruebas del Ozark Howler». Había un científico al frente, «Itzakh Joach, distinguido catedrático de Biología en la Buffalo River University del este de Oklahoma»: una universidad que no existe y un nombre que es un chiste que hay que leer en voz alta, porque suena a it's a joke, «es una broma». Y había testigos de la misma familia onomástica: Fred Sprout, George O. Choangle, Leigh Hardaman, P. T. Fuelle, R. Nixon y un webmaster llamado David Gauner, que da la casualidad de que es la palabra alemana para «estafador».
Dos de aquellas páginas sobreviven en el Internet Archive, y son la mejor prueba de todo el caso. Una titulada «The Ozark Howler and The Eastern Cougar», capturada el 24 de febrero de 1999, discute con el doctor Joach en el tono ofendido de una revista especializada y a continuación hace lo decisivo: «No puedo estar de acuerdo con su descripción de los avistamientos como ‘recientes’. En mi investigación he entrevistado a muchas personas que dicen haber visto al howler en su juventud, hace muchas décadas». Eso es la fabricación de un pasado, pillada en el acto. La segunda página, capturada el 17 de abril de 1999, trae el relato en primera persona de George O. Choangle, que casi atropella algo en una curva cerrada cerca de Hot Springs (Arkansas), una fotografía de una huella en la nieve que un amigo suyo tomó a la mañana siguiente, y la frase que convirtió al bicho en cosa de todos: «mucha gente, sobre todo la del campo, empezó a contarnos algo que ellos llaman el ‘black howler’, el ‘ozark howler’ o simplemente el ‘howler’».
El cebo funcionó en una sola dirección. El 24 de abril de 1998 «Fred Sprout» escribió al investigador de Ohio Ron Schaffner para contarle que había visto un bulto peludo enorme en el cauce de un arroyo cerca de Branson (Misuri) y que «olía fatal, como a, no sé, cebolla quemada». En mayo, «Sprout» apareció en la lista de correo dedicada al puma oriental. Un tal «Jonathan C. Cook», que decía estar escribiendo sobre el Howler para Strange Magazine, presionó al criptozoólogo Loren Coleman para que metiera al animal en el libro de referencia que entonces preparaba con Jerome Clark; el director de Strange, Mark Chorvinsky, negó el encargo cuando le preguntaron. Según cuenta Coleman, «Cook» había firmado uno de sus mensajes con el nombre real de un médico de Memphis, una llamada a la consulta deshizo el disfraz y a finales de mayo de 1998 el bromista confesó a cambio de que el nombre del médico no saliera. En la versión que Coleman publicó primero, el motivo es una discusión en un chat: «Estando una noche en un chat de escépticos hace unos meses… me puse a hablar de lo ridícula que es toda la mitología del chupacabras». Se preguntó qué pasaría si inventaba un críptido; si picaba bastante gente, sería «como divertido, socavar la credibilidad de los cuentos de monstruos tipo Bigfoot y el Chupa».
Y entonces el desmentido no llegó. Coleman ha escrito que su entrada sobre el Howler se cayó de Cryptozoology A to Z (Simon & Schuster, 1999) cuando los editores del sello Fireside recortaron alrededor de un cuarto del manuscrito y decidieron eliminar en bloque el material sobre fraudes. Al bromista se le negó lo único que buscaba —una entrada en una enciclopedia impresa—; a todos los demás se les negó lo único que habría matado la historia, un desmentido impreso. Coleman no publicó aquel texto hasta el 16 de noviembre de 2006, con ocho años de retraso, en su bitácora. Coleman acredita a Chad Arment haber resumido el asunto en dos páginas de un libro de 2004, Cryptozoology: Science and Speculation. Entre medias, el 7 de noviembre de 2005, un editor anónimo creó el artículo de Wikipedia sin una sola fuente y con el vocabulario de las propias páginas del fraude —la comparación con el puma oriental, los cuernos, el grito—, y le añadió una genealogía de cosecha propia al situar al animal «dentro de la tradición británica de los perros negros de la muerte». Otro editor lo marcó para verificación dieciséis minutos después. La marca se quedó; el artículo no mejoró.
La historia ha seguido moviéndose, y siempre en la misma dirección. El 15 de diciembre de 2015 la cadena 40/29 News de Fayetteville publicó unas fotografías que un espectador dijo haber tomado en el Yellow Rock Trail del parque estatal Devil's Den. El 23 de octubre de 2024 la revista Garden & Gun le dedicó un reportaje cariñoso. El 21 de abril de 2026 un editor le puso al artículo de Wikipedia una sección de «Orígenes» que remonta la criatura a una anécdota de Daniel Boone del siglo XVIII. Hoy el Howler tiene una cervecera que lleva su nombre alternativo —la Black Howler Beer Company, en la carretera 12 de Arkansas, en Gentry— y sitio en libros infantiles sobre tornados y en novelas literarias. Tiene, en fin, casi la vida que su inventor dijo querer para él, menos el único libro al que apuntaba.
Cronología: los hechos documentados de Ozark Howler
1892Seis madereros bloqueados por la crecida en Gurdon (Arkansas) se inventan la Concatenated Order of Hoo Hoo, una orden «concebida en espíritu de chanza» cuyos cargos llevaban títulos como Gran Snark del Universo y que acabó extendiéndose por todo el país maderero. Consta en la página 214 de la guía de Arkansas del Federal Writers' Project. Un siglo antes del Howler, las instituciones de broma ya eran industria en los Ozarks.
5 de febrero de 1897El Arkansas echo de Little Rock y el Forrest City times imprimen el mismo día la palabra «gowrow»: la primera de las seis apariciones de ese monstruo ozarkiano de tradición oral en la prensa estadounidense digitalizada. Se cita aquí como control de lo que una criatura antigua de los Ozarks deja en el papel impreso.
29 de octubre de 1946Única aparición de la cadena «Ozark howler» en Chronicling America antes de 1998: el Washington Daily News publica una columna de Scripps-Howard que augura avances republicanos en Misuri «si el viento contrario a la Administración resultara ser un auténtico Ozarks howler». Es una metáfora de vendaval, no un animal.
1951Vance Randolph publica We Always Lie to Strangers. Su capítulo sobre monstruos fabulosos recoge el whistling wampus de Waldron (Arkansas), «un gato negro inmenso de inteligencia sobrenatural» que silba desde los cedrales, además del wowzer, el gally-wampus y los wampus-cats de Roark Creek. La palabra «howler» no aparece en ningún sitio del libro.
Principios de 1998Páginas web gratuitas, mensajes en listas de correo y organismos inventados empiezan a sembrar el Ozark Howler entre los criptozoólogos: un Ozark Howler Research Group, un Research Council escindido y un «Itzakh Joach, distinguido catedrático de Biología en la Buffalo River University del este de Oklahoma», nombre para leer en voz alta y universidad que no existe.
24 de abril de 1998«Fred Sprout» escribe al investigador de Ohio Ron Schaffner para contarle un avistamiento cerca de Branson (Misuri) de un bulto peludo enorme que «olía fatal, como a, no sé, cebolla quemada». En mayo el mismo nombre aparece en la lista de correo del puma oriental.
Finales de mayo de 1998Loren Coleman rastrea los seudónimos hasta un solo corresponsal, «Jonathan C. Cook», después de que este firme un mensaje con el nombre real de un médico de Memphis. Coleman cuenta que «Cook» confesó a cambio de que el nombre del médico no saliera, y lo cita: «Estando una noche en un chat de escépticos hace unos meses… me puse a hablar de lo ridícula que es toda la mitología del chupacabras».
24 de febrero de 1999El Internet Archive captura la página «The Ozark Howler and The Eastern Cougar», en la que un investigador inventado discute con otro y fabrica el pasado de la criatura en una sola frase: «No puedo estar de acuerdo con su descripción de los avistamientos como recientes. En mi investigación he entrevistado a muchas personas que dicen haber visto al howler en su juventud, hace muchas décadas». Es el trozo más antiguo del fraude que se conserva, y ni Coleman ni Wikipedia lo han citado nunca.
17 de abril de 1999El Internet Archive captura la página gemela firmada por «George O. Choangle», con su relato de un casi atropello cerca de Hot Springs (Arkansas) y una fotografía de una huella en la nieve. El relato no lleva año: el «[1997]» que circula dentro de la cita lo insertó Loren Coleman en 2008.
1999Cryptozoology A to Z, de Loren Coleman y Jerome Clark, sale en Simon & Schuster sin el Howler. Coleman ha escrito que los editores del sello Fireside recortaron un cuarto del manuscrito y eliminaron en bloque las entradas sobre fraudes: el bromista no consiguió su entrada, y los lectores no consiguieron el desmentido.
7 de noviembre de 2005Un editor anónimo crea el artículo de la Wikipedia en inglés sin una sola fuente, reutilizando el enfoque de las páginas del fraude (la comparación con el puma oriental, los cuernos, el grito) y añadiendo un pedigrí de cosecha propia: el Howler pertenece «a la tradición británica de los perros negros de la muerte». Dieciséis minutos después otro editor lo marca para verificación.
15 de diciembre de 201540/29 News, de Fayetteville, publica unas fotografías que un espectador dice haber tomado en el Yellow Rock Trail del parque estatal Devil's Den. La Arkansas Game and Fish Commission responde que no le consta ningún avistamiento documentado y que un biólogo pone al Howler a la altura de Bigfoot, pero que «no podía pronunciarse sobre la legitimidad de estas fotos». La palabra «fraude» es del titular de la propia cadena.
14 de septiembre de 2019El artículo de Wikipedia, que había engordado hasta unos 13.000 bytes de leyenda acumulada, se recorta a unos mil por apoyarse en fuentes marginales. La poda se lleva por delante a la vez la mitología y el desmentido: la mención de que Chad Arment había identificado el asunto como un fraude, presente en el artículo al menos desde 2017, desaparece con ella y no ha vuelto.
12 de agosto de 2020Una colaboradora de Wikipedia sube a Wikimedia Commons dos dibujos originales del Howler con licencia libre y los añade al artículo ese mismo día. Son dibujos hechos en 2020 para ilustrar una entrada de enciclopedia, no documentos, y son hoy las imágenes que más se reproducen como «el» Ozark Howler.
21 de abril de 2026Se añade al artículo de Wikipedia una sección de «Orígenes» que afirma que «los orígenes de la criatura podrían venir de un relato de finales del siglo XVIII de Daniel Boone». La fuente citada, un reportaje de Garden & Gun del 23 de octubre de 2024, solo dice que «algunos sabuesos de internet lo creen». Un rumor con cautelas se convierte en origen enciclopédico en una sola edición, cuatro meses antes de escribirse esta ficha.
¿Hay una explicación racional para Ozark Howler?
El veredicto honesto tiene dos mitades, y la segunda importa tanto como la primera.
El nombre es nuevo, y los archivos lo dicen con una claridad poco habitual. Buscar la expresión «Ozark howler» en Chronicling America, la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso (prensa estadounidense digitalizada hasta 1963), el 14 de agosto de 2026 devolvió exactamente un resultado, y repetir la consulta devolvió el mismo: la página 20 del Washington Daily News del 29 de octubre de 1946, donde un corresponsal de Scripps-Howard escribe que los republicanos podrían arrancar varios escaños en Misuri «si el viento contrario a la Administración resultara ser un auténtico Ozarks howler». Una racha de meteorología política, no un animal. Los controles en el mismo corpus y el mismo día: «wampus cat», 226 resultados; «gowrow» —el monstruo de las historias de Arkansas—, seis, y los dos primeros en periódicos de Arkansas del 5 de febrero de 1897. Una criatura con pedigrí ozarkiano del siglo XIX deja papel impreso detrás. Esta no deja ninguno. La búsqueda de texto completo dentro de libros de Open Library da la misma forma: seis libros contienen la expresión «Ozark Howler» y todos son posteriores a 1998, la mayoría posteriores a 2010; los términos de control «gowrow» (35 libros) y «whistling wampus» (3) demuestran que el índice funciona.
El control más fuerte es Vance Randolph, el recopilador de referencia del folclore de los Ozarks. El texto completo de We Always Lie to Strangers (Columbia University Press, 1951), cuyo capítulo sobre monstruos fabulosos es el sitio obvio para un animal así, contiene «wampus» 18 veces, «gowrow» 24 y «booger» 10. Contiene «howler» cero veces.
Esa es la primera mitad. La segunda es que el tema que Randolph registra sí es real, y no es este animal. En las páginas 58 y 59 anota lo que le contó un maderero de cerca de Waldron (Arkansas) sobre «el whistling wampus, también conocido como el whistler… un gato negro inmenso de inteligencia sobrenatural, que atraía a los leñadores a su perdición silbándoles desde los cedrales oscuros». Cerca recoge el wowzer de Sallisaw (Oklahoma), una superpantera que descabeza reses; el gally-wampus anfibio del centro de Misuri; los wampus-cats de Roark Creek, que le comunicó G. H. Pipes; y un pánico por panteras en toda regla en el condado de Stone en 1945 que, según sostenían algunos, era un collie abandonado. Un bulto negro con forma de gato en los Ozarks, conocido sobre todo por el ruido que hace de noche, es cosa vieja, documentada y bien atestiguada. El Ozark Howler es un nombre de 1998 pegado encima de una tradición real, que es algo distinto —y menos truculento— que una tradición inventada, y mucho más frecuente.
Randolph deja además el modelo de cómo tratar una reclamación de origen antiguo, en una frase escrita hace setenta y cinco años sobre un monstruo vecino: «Los viejos sostienen que la historia del whoo-hoo es de origen indio, pero los indios a los que he entrevistado dicen que jamás han oído semejante disparate».
Conviene poner eso al lado de lo que ha pasado últimamente. El reportaje de Garden & Gun de 2024 dice, con cuidado, que «algunos sabuesos de internet creen que la leyenda del Howler existe desde finales del siglo XVIII o principios del XIX, cuando Daniel Boone habló de haber matado a una criatura peluda de tres metros llamada Yahoo». El 21 de abril de 2026 el artículo de la Wikipedia en inglés, citando ese reportaje, imprimió en cambio: «los orígenes de la criatura podrían venir de un relato de finales del siglo XVIII de Daniel Boone». Desaparecen la cautela, la atribución y los sabuesos de internet; lo que era el rumor que recoge una revista se convierte en el posible origen que afirma una enciclopedia. Y además, tomado al pie de la letra, el Yahoo de Boone es un homínido peludo de tres metros, no un gato negro con cuernos.
El mismo artículo deforma su otra fuente en la misma dirección. La noticia de 40/29 News del 15 de diciembre de 2015 dice que la Arkansas Game and Fish Commission no tenía constancia de ningún avistamiento documentado, que un biólogo colocaba al Howler a la altura de Bigfoot y —explícitamente— que el organismo «no podía pronunciarse sobre la legitimidad de estas fotos»; la palabra «fraude» es de la cadena, en su propio titular. En Wikipedia la Comisión pasa a decir «que las imágenes enviadas a la cadena eran un fraude». La voz institucional que sí está documentada con nombre es más suave y más útil: Keith Stephens, de la propia Comisión, citado en 2024, aconseja tratar a un Howler exactamente como se trataría a un oso negro: «Retírate despacio. Déjalos en paz».
Dos avisos sobre la fuente en la que todo el mundo se apoya, esta ficha incluida. Primero: casi todo el relato del fraude descansa en un solo eslabón, lo que Loren Coleman publicó de una conversación privada. Comparar sus dos versiones es instructivo. El texto que imprimió el 16 de noviembre de 2006 —presentado como su entrada manuscrita inédita de 1998— no contiene ninguno de los dos detalles que más se repiten a partir de él. La afirmación de que el bromista «apostó con otros escépticos a que podía engañar a los escritores de criptozoología» y la de que «plantó informes de ‘avistamientos antiguos’… para ‘antedatar’ el momento de su travesura» aparecen por primera vez en la reescritura en primera persona del 19 de marzo de 2008, y la segunda, explícitamente, como argumento contra Wikipedia. La apuesta sigue sin corroborar y no debería citarse como parte de la confesión de 1998. La siembra de antigüedad, en cambio, no necesita a Coleman: la página archivada el 24 de febrero de 1999 la hace por escrito, y Coleman nunca citó esa página como prueba.
Segundo: no se ha presentado prueba física. A 14 de agosto de 2026 no he localizado ninguna fotografía, molde, grabación, pelo o muestra de tejido de un Ozark Howler sometidos a análisis por un laboratorio u organismo con nombre, y las únicas imágenes que llegaron a plantearse ante una autoridad —las fotos de Devil's Den de 2015— fueron precisamente las que esa autoridad se negó a autenticar.
¿Se puede visitar Ozark Howler?
No hay ningún sitio que visitar, y decirlo es la información útil. El Ozark Howler no tiene cueva, ni puente, ni tramo de carretera, ni cabaña asociados a un encuentro verificado, porque no hay ningún encuentro verificado: todos los lugares que se le han atribuido salen o de las páginas web de 1998 o de unas fotografías que un organismo se negó a autenticar. Las coordenadas de esta ficha (36,5 N; 93,2 O) son números redondos por algo: son un centroide plantado en mitad de la meseta de los Ozarks, no un lugar.
Lo que sí existe es el país sobre el que se escribió la historia, y merece el viaje por sus propios méritos.
El parque estatal Devil's Den (11333 West Arkansas Highway 74, West Fork, Arkansas 72774; teléfono +1 479-761-3325) es el único punto concreto de todo el asunto, porque las fotografías de diciembre de 2015 se dijeron tomadas en su Yellow Rock Trail. El parque está en el valle de Lee Creek y es uno de los conjuntos del Civilian Conservation Corps mejor conservados de Estados Unidos, con cabañas de piedra y madera de los años treinta todavía en uso: 18 cabañas con cocina y chimenea, 9 cabañas de campista y 107 parcelas de acampada. La entrada al parque es gratuita; la piscina cobra aparte en verano. El centro de visitantes abre todos los días de 8.00 a 17.00 y cierra el día de Acción de Gracias, en Nochebuena y en Navidad. Comprobado en la web de Arkansas State Parks el 14 de agosto de 2026.
El Buffalo National River, cuyo nombre tomaron prestado los bromistas para su universidad imaginaria, atraviesa los Ozarks de Arkansas y no cobra entrada ninguna; la acampada se paga en los tablones de autorregistro, y los pases America the Beautiful de tipo Senior y Access dejan la parcela a mitad de precio. Comprobado en nps.gov el 14 de agosto de 2026. El bosque nacional Ozark–St. Francis rodea buena parte de ese mismo territorio, y hasta él salen los senderos de Devil's Den.
Es más fácil conseguir consejo práctico sobre lo que de verdad vive allí que sobre el Howler, y lo ha dado el organismo estatal: a Keith Stephens, de la Arkansas Game and Fish Commission, le preguntaron en 2024 qué hacer si uno se topa con la criatura y respondió que hay que tratarla exactamente igual que a un oso negro: «Retírate despacio. Déjalos en paz». En los Ozarks de Arkansas hay muchos osos negros, y el consejo es bueno con independencia de lo que uno crea haber visto. El lince rojo es común y se deja ver poco; Vance Randolph anotaba en 1951 que el lince de los Ozarks rara vez pasa de los trece kilos y no es peligroso para las personas.
Y si lo que se quiere es brindar por el bicho, la Black Howler Beer Company, en el 2353 de la carretera 12 de Arkansas, en Gentry, lleva el nombre alternativo del fraude; su propia web no da ninguna explicación del nombre ni recoge nada de la leyenda (comprobado el 14 de agosto de 2026).
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