Ave Piasa es un críptido —una criatura cuya existencia no está confirmada por la ciencia— del que se han reportado avistamientos cerca de Illinois, US. Este expediente reúne los relatos y el folclore que lo rodean.
¿Dónde y cuándo se ha avistado a Ave Piasa?
Ubicación
Illinois, US
Fecha del avistamiento
Desconocido
Coordenadas
38.898, -90.199
Testimonios
0
Última actualización
UBICACIÓN
¿Qué es Ave Piasa?
En 1673 Jacques Marquette y Louis Jolliet vieron dos monstruos pintados en un farallón calizo sobre el Misisipi, cerca de la actual Alton (Illinois): grandes como un ternero, con cuernos de ciervo, ojos rojos, barba de tigre, escamas y una cola que rodeaba el cuerpo y terminaba en cola de pez. El diario no les da nombre ni les pinta alas; ambas cosas llegaron después, y ambas se pueden fechar. La palabra Piasa ya está impresa como topónimo en el mapa de Hutchins de 1778 y como «Piesa» en Amos Stoddard en 1812. La leyenda del jefe Ouatogá, los veinte guerreros y las flechas envenenadas aparece por primera vez en agosto de 1836, en las páginas 101-102 de The Family Magazine, en un artículo firmado «J. R.» por John Russell, de Bluffdale, que escribió allí mismo «por supuesto, no respondo de su veracidad», que luego reconoció ante William McAdams que su historia estaba «algo ilustrada» y que en 1847 publicó otra leyenda distinta con otro héroe. La roca la arrancaron las canteras de cal a mediados del siglo XIX; cuando Francis Parkman pasó por allí en 1867 llevaba un enorme anuncio de Plantation Bitters. Lo que hay hoy en la Great River Road es un mural moderno, el último de una cadena de repintados iniciada en 1924.
El mural moderno al norte de Alton, repintado sobre una pared de roca cortada en los años noventa. Sigue el dibujo que publicó William McAdams en 1887 —alas, cuernos, barba, escamas— y no las dos figuras que describió Marquette en 1673, que no tenían alas y estaban en un tramo de acantilado devorado por las caleras en el siglo XIX.
Imagen:
Burfalcy · CC BY-SA 3.0
¿Cuál es la historia de Ave Piasa?
Los farallones que corren desde la desembocadura del río Illinois hasta Alton son un muro de caliza rematado por arenisca, y en el verano de 1673 algo pintado en uno de ellos detuvo una canoa.
El relato está en el diario atribuido a Jacques Marquette, impreso por Reuben Gold Thwaites en el volumen 59 de The Jesuit Relations and Allied Documents, con el francés y el inglés enfrentados. «Bordeando unas rocas que por su altura y su longitud infundían pavor —dice—, vimos sobre una de ellas dos monstruos pintados que al principio nos dieron miedo, y en los que los salvajes más audaces no se atreven a posar mucho tiempo la mirada. Son grandes como un ternero; tienen cuernos en la cabeza como los de los ciervos, una mirada espantosa, ojos rojos, barba como de tigre, el rostro con algo de humano, el cuerpo cubierto de escamas y una cola tan larga que da toda la vuelta al cuerpo, pasa por encima de la cabeza y vuelve entre las patas, terminando en cola de pez». Verde, rojo y negro eran los tres colores. El pasaje se cierra así: «He aquí aproximadamente la figura de estos monstruos, tal como la hemos copiado». El dibujo se hizo y el dibujo se perdió.
Dos monstruos, por tanto, no uno; y ni alas, ni nombre, ni leyenda asociada. El sieur de La Salle escribió en 1680 que «el monstruo cuyo boceto trajo el sieur Jolliet es una figura grotesca pintada por algún indio del río»: el dibujo que sobrevivió al viaje se le atribuye a Louis Jolliet, el compañero de Marquette, que suele ser el primer nombre en caerse del relato. En septiembre de 1687 el padre Anastasio Douay y Henri Joutel llegaron al mismo sitio y salieron sin impresionarse. Joutel contó «dos figuras roñosas dibujadas en rojo, en la cara plana de una roca, de unos ocho o diez pies de alto», y Douay escribió sin rodeos que las «toqué sin dificultad». En diciembre de 1698 Buisson de Saint-Cosme pasó por allí y anotó que las figuras «están ya casi borradas». Charlevoix bajó el río en 1721 y no las mencionó siquiera.
El nombre llega por separado de la pintura. El mapa de Thomas Hutchins de 1778 rotula «Piasas» el terreno donde hoy está Alton. El mayor Amos Stoddard, en Sketches, Historical and Descriptive, of Louisiana (Filadelfia, 1812), escribió que lo que Jolliet y Marquette «llaman Monstruos Pintados en el costado de una roca alta y perpendicular, en apariencia inaccesible al hombre, entre el Misuri y el Illinois, y conocidos por los modernos con el nombre de Piesa, siguen en un grado aceptable de conservación» (p. 17). Otra cosa es que quedara algo visible: en 1824 Murray McConnel, de Jacksonville, examinó la roca y luego contó a John F. Snyder que no había visto más que «manchas de una decoloración herrumbrosa, como las que tiñen en general las caras expuestas de los farallones».
La leyenda sí tiene fecha, página y autor. En agosto de 1836 The Family Magazine; or, Monthly Abstract of General Knowledge (vol. IV, edición de Boston) publicó en las páginas 101-102 un artículo titulado «The Piasâ: An Indian Tradition of Illinois», firmado solo «J. R.». El propio prólogo del volumen lo identifica: «The Piasa», dice, fue «amablemente facilitado por J. Russell, Esq., de Bluffsdale, Illinois». John Russell, profesor del Alton Seminary, escribió que el arroyo del pie del farallón se llamaba Piasa, que la palabra significaba en lengua de los illini «el ave que devora hombres» y que en la pared estaba «tallada la figura de un ave enorme, con las alas extendidas». Y luego el cuento: un ave devoradora de hombres, poblados enteros despoblados, un jefe llamado Ouatogá que ayunó una luna, soñó, se ofreció como cebo y veinte guerreros con flechas envenenadas. Russell cerró la leyenda con una frase que casi todo el que lo repite suprime —«Por supuesto, no respondo de su veracidad»— y la siguió con su propia excursión a una cueva del acantilado cuyo suelo era, según él, «una masa de huesos humanos».
El artículo corrió deprisa: reimpreso en el Alton Telegraph el 28 de septiembre de 1836, en el Sangamo Journal de Springfield el 15 de octubre, recogido por la edición de Cincinnati de la revista ese mismo mes y reimpreso otra vez en el Evangelical Magazine and Gospel Advocate de Utica (Nueva York) en julio de 1848 — de ahí que varios autores del siglo XIX, y algunos actuales, fechen a Russell en 1848. Lo que casi nadie advirtió es que, entremedias, el 28 de octubre de 1847 Russell publicó en el Illinois Journal de Springfield una leyenda completamente distinta: la criatura es un cóndor gigante, el héroe ya no es Ouatogá sino un illini solitario llamado Alpeora que lo mata él solo, y de la figura de la roca se admite que está «ahora oscurecida por el tiempo». Preguntado por William McAdams, Russell concedió que su historia estaba «algo ilustrada». Su hijo Spencer G. Russell contó a John F. Snyder que su padre le había confesado que la leyenda era producto de la imaginación combinada con el relato de Marquette.
La roca no llegó al siglo XX, y las fuentes no se ponen de acuerdo sobre cuándo desapareció. McAdams escribió en 1887 que «toda la cara del farallón fue arrancada por la cantera en 1846 y 1847» (p. 9), pero una página antes había descrito un cantereo gradual para hacer cal a partir de 1844-45, con todo rastro perdido hacia el comienzo de la guerra civil. Perry A. Armstrong, que publicaba ese mismo año, sostuvo que la roca la explotaron los presos del penal de Alton «hacia 1856». Francis Parkman zanjó al menos el final: «En 1867, cuando pasé por el lugar, parte de la roca había sido arrancada y, en vez de los monstruos de Marquette, llevaba un enorme anuncio de "Plantation Bitters"».
Lo que cuelga de los farallones desde entonces es una cadena de copias de copias. El 4 de octubre de 1924 Herbert Forcade, un boy scout de dieciocho años, entregó a la ciudad de Alton un Piasa pintado por él en la pared; se inauguró al día siguiente. I. H. Mawdsley, estudiante del Shurtleff College, lo repintó en 1935 con dinero reunido por John D. McAdams, y restauró su propia obra en 1938 usando rojo y verde en lugar del amarillo dominante. Jack Buese y Eldon Grove empezaron una versión de nueve por cinco metros y medio el 12 de septiembre de 1952, inaugurada el 12 de octubre. En 1984 el Rotary Club de Alton-Godfrey, incapaz de reunir los 50.000 dólares que costaba una plancha de aluminio, encargó un Piasa de acero de cuatro toneladas y media, pintado por nueve artistas locales en unas 400-500 horas e izado con grúa hasta el farallón de Norman's Landing; se retiró en los años noventa y se vendió al instituto Southwestern por un dólar. La pintura que hay hoy sobre la roca es todavía posterior.
Cronología: los hechos documentados de Ave Piasa
Verano de 1673Jacques Marquette y Louis Jolliet ven dos monstruos pintados en un farallón sobre el Misisipi. El diario describe cuernos, ojos rojos, barba de tigre, un rostro algo humano, escamas y una cola que termina en cola de pez, del tamaño de un ternero y en verde, rojo y negro. No nombra criatura alguna ni menciona alas, y la copia que hicieron de las figuras se perdió.
1680La Salle escribe que «el monstruo cuyo boceto trajo el sieur Jolliet es una figura grotesca pintada por algún indio del río»: la atribución más antigua del dibujo perdido, y a Jolliet, no a Marquette.
Septiembre de 1687Henri Joutel y el padre Anastasio Douay llegan a la misma roca. Joutel cuenta «dos figuras roñosas dibujadas en rojo… de unos ocho o diez pies de alto» y Douay dice que las tocó sin dificultad, lo que contradice la tradición de que las figuras estaban fuera del alcance humano.
Diciembre de 1698Buisson de Saint-Cosme anota que las figuras pintadas «están ya casi borradas». Temple lo considera el último testimonio ocular fiable del original.
1812Amos Stoddard imprime el nombre en un libro: los Monstruos Pintados son «conocidos por los modernos con el nombre de Piesa». Son 24 años antes de Russell, y por eso es falso que Russell acuñara la palabra.
1824Murray McConnel, de Jacksonville, examina el farallón y luego informa a John F. Snyder de que no vio más que «manchas de una decoloración herrumbrosa» como las que tiñen los acantilados en general.
3 de abril de 1825Fecha inscrita en la hoja a plumilla rotulada «Flying Dragon» y «Made by Wm. Dennis», que William McAdams publicó en 1887 y que se convirtió en el modelo de todos los murales posteriores. McAdams solo afirmó que «pretendía representar» la pintura de Marquette; su hija dijo en 1932 que fue su padre quien lo dibujó, a partir de la descripción de Marquette.
Agosto de 1836«The Piasâ: An Indian Tradition of Illinois» aparece en las páginas 101-102 de The Family Magazine, vol. IV, firmado «J. R.»; el prólogo del propio volumen lo atribuye a «J. Russell, Esq., de Bluffsdale, Illinois». Es la primera aparición del jefe Ouatogá, los veinte guerreros, las flechas envenenadas y las alas. El propio Russell añade: «Por supuesto, no respondo de su veracidad».
28 de septiembre de 1836El Alton Telegraph reimprime el artículo de Russell; el Sangamo Journal de Springfield lo sigue el 15 de octubre, y la edición de Cincinnati de la revista ese mismo mes. La leyenda circula localmente a las pocas semanas de escribirse.
28 de octubre de 1847Russell publica una leyenda del Piasa completamente distinta en el Illinois Journal de Springfield: la criatura es un cóndor, el héroe es un illini solitario llamado Alpeora y la figura de la roca está ya «oscurecida por el tiempo». Dos tradiciones incompatibles del mismo autor en once años.
1846-1847William McAdams fecha la destrucción: «Toda la cara del farallón fue arrancada por la cantera en 1846 y 1847». Armstrong, que publica ese mismo año, culpa a los presos del penal de Alton hacia 1856, y el propio McAdams describe en otra página un cantereo gradual concluido hacia el comienzo de la guerra civil. La fecha no está zanjada.
1867Francis Parkman pasa por el lugar: «parte de la roca había sido arrancada y, en vez de los monstruos de Marquette, llevaba un enorme anuncio de "Plantation Bitters"». Anota además que se había abandonado una propuesta de repintar las figuras «según ideas propias».
4 de octubre de 1924Herbert Forcade, un boy scout de dieciocho años, entrega a la ciudad de Alton el Piasa que ha pintado en el acantilado; la inauguración formal es al día siguiente. Es el primero de los murales modernos.
12 de octubre de 1952Se inaugura un Piasa de nueve por cinco metros y medio, de Jack Buese y Eldon Grove, comenzado el 12 de septiembre. Viene después de los repintados de I. H. Mawdsley en 1935 y 1938: cada uno copiado del anterior, y ninguno de la roca.
1984El Rotary Club de Alton-Godfrey, que había reunido 12.000 de los 50.000 dólares que costaba una plancha de aluminio, encarga un Piasa de acero de cuatro toneladas y media, pintado por nueve artistas locales e izado con grúa al farallón de Norman's Landing. Se retiró en los años noventa y se vendió al instituto Southwestern por un dólar.
4 de noviembre de 2024La Great Rivers & Routes Tourism Bureau anuncia que el centro de visitantes proyectado en 2023 para el Piasa Park no es viable allí —propiedad del suelo y cargas fiscales— y que el Byway Discovery Center se construirá al oeste de Alton, cerca del arroyo Piasa, con la vista puesta en la primavera de 2026.
¿Hay una explicación racional para Ave Piasa?
Aquí no hace falta ninguna explicación paranormal. Nadie afirma haberse encontrado con un Piasa vivo; lo que está en disputa es un texto, y un texto se puede comprobar.
La cláusula de procedencia no se sostiene. La frase que hace todo el trabajo en cualquier versión popular es alguna variante de «una antigua tradición illini registrada por Marquette en 1673». Así que barrí el texto completo del volumen 59 de Thwaites —el diario de Marquette en francés y en inglés en páginas enfrentadas, unas 91.000 palabras—. Piasa: 0 apariciones. Ouatoga: 0. Wings («alas»): 0 (las dos apariciones de la palabra son cisnes mudando la pluma y un calumet al que se hace «desplegar las alas»); ailes en el francés: 0. Para demostrar que la búsqueda funciona, los controles en el mismo fichero: monsters11, monstres7, Pekitanoui9, calf («ternero») 1, scales («escamas») 1, es decir, el vocabulario exacto del pasaje. La única aparición de Piesa en todo el volumen está en una nota del propio Thwaites de 1900 que cita el libro de Stoddard de 1812. El texto de Marquette no nombra nada y no describe alas.
Las alas se pueden fechar. Wayne C. Temple lo resumió en una frase en 1956: «Hasta que John Russell publicó su relato del Piasa Bird en 1836 no hubo ninguna mención de alas en la figura». Ives Goddard, del Smithsonian, llegó al mismo sitio por el otro lado en 1985: las alas de las representaciones y descripciones decimonónicas «probablemente no reflejan más que concepciones europeas del aspecto de un dragón proyectadas sobre unos pictogramas poco claros». La imagen más conocida —el dragón con cuernos, barba y alas que se reproduce en todos los murales desde entonces— es una hoja a plumilla con la inscripción «Made by Wm. Dennis, April 3d, 1825» y el rótulo Flying Dragon, que William McAdams poseía y publicó en 1887 diciendo únicamente que «pretende representar» la pintura antigua descrita por Marquette. La propia hija de McAdams, Georgia McAdams Clifford, escribió en 1932 que fue su padre quien hizo el dibujo, a partir de la descripción de Marquette. Spencer G. Russell explicó después la ausencia de alas alegando que los colores solo salían con tiempo húmedo; Temple lo leyó como «buscar una coartada».
Y el nombre es más antiguo que la leyenda, lo cual corta en sentido contrario. Russell no inventó la palabra: «Piasas» figura en el mapa de Hutchins de 1778 y «Piesa» está en Stoddard en 1812. Pero Jacob P. Dunn, que trabajó sobre la lengua illini, afirmó en 1923 que en ese vocabulario no existía ninguna palabra Piasa y que la leyenda no encajaba con el folclore indio, y Goddard concluyó que el nombre «no parece estar documentado en illinois, miami ni en ninguna otra lengua algonquina», y que las etimologías indígenas propuestas exigen deformaciones tan extremas que las invalidan. Sí existe un nombre parecido entre pueblos vecinos —un jefe kaskaskia llamado Paessa murió luchando contra los iroqueses en el invierno de 1680-81, y el padre de Black Hawk se llamaba Pyesa—, pero es un nombre de persona, no de monstruo.
Existe un relato indígena auténtico, y no es el de Russell. Goddard identifica la criatura de Marquette con el manitú que vuelca las canoas en una narración fox escrita en silabario fox hacia 1912 por Alfred Kiyana, publicada por Truman Michelson en 1925 con una traducción preparada por Horace Poweshiek: un ser del tipo de la Pantera Subacuática, enemigo de los truenos, cuya cola es el rasgo que lo define, exactamente como en la descripción de Marquette. Esa es la tradición a la que pertenece la pintura: un manitú de las aguas, no un ave, y sobrevive de puño y letra de un autor meskwaki, no en un artículo de revista firmado por un maestro de escuela de Illinois.
Temple dio un paso más, especulativo, y conviene señalarlo como tal: recordó que en Poitiers se paseaba una figura dragontina llamada La Grande Goule, que en el museo de la ciudad se conserva un modelo de madera de 1677 y que ese modelo tiene alas; su sugerencia es que la imaginación de un jesuita francés pudo aportar parte de lo que el diario cuenta. La conclusión más seca de Temple es la que importa: «Es muy dudoso que nadie viera realmente las figuras después de 1698». Todos los dibujos que conservamos se hicieron más de un siglo después.
¿Se puede visitar Ave Piasa?
El Piasa es gratuito, está a pie de carretera y se puede ver a cualquier hora, y no es lo que la mayoría de los visitantes cree estar mirando.
Dónde. El Piasa Park está en la Great River Road (carretera 100 de Illinois), a pocos minutos en coche al oeste del centro de Alton (Illinois), con un pequeño aparcamiento y merenderos al pie del farallón y la pintura en la pared de roca, encima. No hay verja, ni entrada, ni horario. Alton queda a unas 18 millas (29 km) al norte de San Luis; el aeropuerto más cercano es el St. Louis Lambert. El organismo de turismo de la zona es la Great Rivers & Routes Tourism Bureau, 200 Piasa Street, Alton, Illinois 62002, +1 618-465-6676.
Qué se está viendo. Una pintura moderna sobre una cara de caliza cortada, en la forma de dragón alado que popularizó el dibujo publicado por McAdams en 1887: la descendiente de las versiones de 1924, 1935, 1938 y 1952, y del ave de acero de 1984. La oficina de turismo fecha la imagen actual solo en «los años noventa»; los relatos locales dan 1996 o 1998, y no he podido fijar el año en ningún documento, así que conviene desconfiar de cualquier fecha exacta que le den a uno allí mismo. La caliza retiene mal la pintura, de modo que los colores se apagan y los retoques son irregulares: hay que esperar una imagen desgastada, no recién hecha, y tener en cuenta que en 2023 la oficina de turismo declaró que no repintaría el ave dentro del proyecto del parque.
Lo que no está. La roca que describió Marquette ya no existe. Estaba unos cientos de metros río abajo, en el extremo oriental de la cadena de farallones, junto al actual centro de Alton, y la arrancaron las canteras de cal a mediados del siglo XIX; en 1867 la superficie llevaba un anuncio de licores. No sobrevive ningún pigmento original en ninguna parte, y no hay cueva que visitar: la caverna llena de huesos humanos de Russell se apoya únicamente en la palabra de Russell, y los farallones que él describió llevan desde entonces removidos por la cantera, la carretera y el propio río.
Avisos prácticos. La carretera 100 es una vía rápida de dos carriles encajada entre el acantilado y el Misisipi. Hay que usar el aparcamiento: nada de parar en el arcén ni de caminar por la cuneta para hacer una foto. El farallón desprende piedra, así que no conviene trepar ni subir por encima de los merenderos, ni atajar por los jardines de las casas que dan al talud. La mejor luz sobre el mural es la de la tarde, cuando la pared no está en sombra.
Planes que cambiaron. En marzo de 2023 la Great Rivers & Routes Tourism Bureau anunció una remodelación del Piasa Park con un centro de visitantes de 4.500 pies cuadrados (unos 418 m²) y un mirador, financiada con una subvención estatal para la ruta escénica. No ocurrió en el Piasa Park: el 4 de noviembre de 2024 la oficina anunció que la propiedad del suelo y las cargas fiscales hacían inviable el emplazamiento y que el Byway Discovery Center se construiría más al oeste, en la Great River Road, cerca del arroyo Piasa, en el límite de los condados de Madison y Jersey, con la vista puesta en la primavera de 2026. Conviene comprobar el estado de las obras antes de contar con un centro de visitantes.
Cerca. El Alton Museum of History and Art, en el Loomis Hall del número 2809 de College Avenue, es la parada local evidente, pero los directorios lo dan por cerrado desde 2020 y no he podido confirmar ninguna reapertura; mejor llamar antes de ir.
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